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Fotos: ©Wakayama Prefecture/©JNTO

Kumano Kodo

El camino del peregrino en Japón El ser humano es una especie que camina. Desde que salimos de África hace unos 50,000 años no hemos dejado de caminar. Y en nuestras múltiples andanzas ciertos caminos se han vuelto especiales: el caminante se volvió peregrino. El destino, el movimiento, el paisaje, los ritos… todo se reúne en el Kumano Kodo, el Camino de Kumano.

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urante más de 1.200 años, todo tipo de personas, desde aristócratas hasta mendigos, tanto del propio Japón como de otros países relacionados con el sintoísmo y el budismo, han recorrido los frondosos bosques de la montañosa península de Kii, en la parte central de la isla de Honshu, al sur de Kioto, para realizar un viaje tan arduo como mágico: la peregrinación a los templos del Kumano Sanzan –el Camino de Kumano o Kumano Kodo. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004, el Camino de Kumano, o más bien la enorme red de tem-

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plos y senderos que los conforman, se suma a la tradición de las grandes rutas de peregrinaje, como el Camino de Santiago, el Shikoku Henro –también en Japón– o el Char Dham de India, entre muchos otros. Aunque el de Santiago y el de Kumano son las dos únicas grandes rutas de peregrinación inscritas como Patrimonio Mundial de la UNESCO. En todo caso, caminar por el antiguo Kumano Kodo es una forma única de descubrir el corazón de Japón, tanto el físico –el entorno de ciudades como Nagoya, Osaka, Nara y Kioto– como el místico –experimentando el singular paisaje cultural del territorio espiritual de Kumano.

Expocultur #73  
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Revista Expocultur / Edición Número 73 - 2017

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