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Naturaleza exultante y rica gastronomía La riqueza histórica de toda esta zona se entremezcla con su indiscutible belleza y su riqueza natural. Lo llaman el Algarve agreste, el salvaje, el de los abruptos acantilados y playas vírgenes, en las que es posible disfrutar de un oleaje bravo y aguas espumosas, y que durante todo el año atraen a los amantes del surf y el ‘bodyboard’ de todo el mundo; el Algarve de las playas tranquilas, poco frecuentadas por los turistas, y de inolvidables puestas de sol. Una explosión de belleza accidentada y protegida, pues pertenece al “Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina”, que se extiende hasta Sagres, pasando por el Cabo de San Vicente. Recorrer estos escenarios naturales, salpicados de pueblos y enclaves históricos, es una emocionante aventura que, entre otras cosas, también abrirá el apetito al viajero. Y razones no le faltarán para sentarse puntual a la mesa: Algarve puede alardear de una cocina sobresaliente, capaz de fascinar tanto a los amantes de los frutos del mar como del terruño. Pero estando en una Ruta pegada al mar, habrá que quedarse particularmente con los primeros. La cocina algarvía es extensa, variada y sabrosa, con técnicas sencillas –simplicidad, esmero y mucha sabiduría son sus claves– e ingredientes básicos –productos directamente traídos del mar o de la sierra–, con aportaciones traídas de tierras lejanas e incorporadas naturalmente al recetario. Así, Portugal es responsable de la introducción en Europa de varias especias, como la pimienta, el jengibre, la canela o el pimentón dulce; también de otros productos hoy básicos en la cocina, como el arroz, el café, el pimiento, el tomate y la batata. Tratándose de una tierra de pescadores, Algarve es el destino ideal para deleitarse con los frutos del mar. Sus mejores recetas incluyen todas las variedades locales de almejas, ostras, berberechos, navajas, bígaros o percebes, a la parrilla, fritos o ligeramente hervidos. Un verdadero placer para degustar en un ambiente relajado, acompañado de una buena copa de vino blanco, bien fresquito.

El arroz con marisco o la popular cataplana, uno de los platos imprescindibles para el viajero hecho a base de pescado y marisco, cuyo secreto está en el recipiente de cobre de origen árabe en el que se prepara y que conserva todos los sabores del marisco, son sólo algunos de los apetitosos platos con sabor a mar. En el apartado de pescado, las sardinas son el producto estrella de esta tierra, capaces de eclipsar con su sabor a platos mucho más elaborados. Sus grandes admiradores las recomiendan asadas a la parrilla y acompañadas de una ensalada típica de tomate, pepino y pimientos verdes, junto con una buena rebanada de pan casero. El atún, muy abundante a lo largo de esta costa, tiene también un lugar preferente en la cocina, así como el pulpo. Destacable también la rica ‘caldeirada’, un guiso de pescado, y otro de los platos regionales favoritos; con frecuencia, su mejor versión es la que cocinan los propios pescadores. Como broche de oro para la mesa algarvía, nada como el ‘Medronho’, el típico brandy de Algarve hecho a base de bayas. Puede acompañarse con alguno de los dulces regionales típicos, hechos de almendras, higos y algarrobos. No hay nadie capaz de resistirse al “Dom Rodrigo”, los “morgados” o “mogadinhos”, los higos secos, higos con almendras y chocolate, los pasteles de patata dulce de Aljezur y otros muchos dulces tradicionales. Un reino de fantasía que traza sus rutas de regreso a la herencia árabe de estas tierras. Por pueblos y mares Atrás quedan los tiempos en que los marinos fijaban la vista en el horizonte y sometían su destino a los caprichos del mar. Pero ahí quedan los pueblos y los mares que los vieron partir, viajar y, con algo de suerte, volver a casa. Recorrer estas tierras, mágicas por sus leyendas, hermosas por su caprichosa naturaleza, es a la vez un deleite y un homenaje a aquella gente brava que sobre las aguas fue abriendo un mundo hasta entonces desconocido. Más información, apunte 5057 en Tarjeta Lector.

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Expocultur #50  

Revista Expocultur - Edición Noviembre - Diciembre 2012

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