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de esta colección de relatos estremecedores proliferan los testimonios, esas historias que perviven de boca en boca, y en las que mito y realidad se funden en emocionantes narraciones que enaltecen el importante papel que jugó Algarve en la historia de Portugal. Historias singulares, como el del asedio de la ciudad de Lagos por uno de los corsarios más legendarios, el inglés Francis Drake. O los mil y un capítulos que protagonizaron estas costas en plena Era de los Descubrimientos, y que por su peso en la Historia, no sólo portuguesa sino mundial, merecen un punto y aparte. La Era de los Descubrimientos tiene una especial relevancia en la memoria algarvía. Y es que Algarve fue el escenario que eligió el Infante Don Henrique el Navegante para fundar su famosa escuela de navegación. Ubicada en la Fortaleza de Sagres, fue punto de encuentro de astrónomos, cartógrafos y navegantes, y en ella se formaron algunos de los más sonados marinos de la época. También allí se forjaron una buena parte de las expediciones que marcarían el curso de la Historia. En cualquier caso, recorrer la Ruta de los Descubrimientos es una aventura de viaje por Algarve tan emocionante como sugerente, pues no sólo bucea en uno de los capítulos clave de la historia de Portugal, sino que además lleva a recorrer algunos de los pueblos, ciudades y parajes naturales más insignes de esta región.

La Ruta de los Descubrimientos La Ruta de los Descubrimientos por Algarve tiene dos paradas imprescindibles: Lagos y Sagres; localidades de donde partieron las célebres carabelas que llevaron a descubrir nuevos mundos. La atmósfera que se respira en ambas huele a historia, a leyenda, a aventura, a pasión por el mar y al coraje de quienes hicieron posible una epopeya única, que ha quedado marcada en la idiosincrasia de la región y en muchas de sus tradiciones. Y es que de regreso de aquellas expediciones, los marinos trajeron productos extraordinarios, que inspiraron costumbres que todavía hoy perduran en Algarve y que son parte de su personalidad. Hablamos de los trabajos en lino y en yute, la cerámica o la cestería, algunos de los tesoros que todavía se realizan de forma artesanal, pero también de las especias y productos que vinieron de tierras lejanas y se incorporaron al recetario de la región, en platos de personalísimo sabor. Así, un buen punto de partida de la Ruta puede ser Lagos, base de operaciones de la exploración portuguesa de la costa de África en el siglo XV. Fue aquí donde el Infante construyó las carabelas de los descubrimientos y el puerto de partida de varias de las expediciones. Desde aquí zarpó Gil Eanes, marino discípulo de Don Henrique el Navegante, al viaje que le llevó a doblar en el año 1434 el famoso Cabo Bojador (África). Toda una hazaña heroica, teniendo en cuenta la “leyenda negra”, relacionada con el ‘fin del mundo’, que este promontorio suscitaba en la Europa del Renacimiento. Con su proeza, Gil Eanes reforzó el papel de Portugal como nación marítima y escribió su propio capítulo de victoria en la Era de los Descubrimientos.

Expocultur #50  

Revista Expocultur - Edición Noviembre - Diciembre 2012

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