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En este sentido, Saint-Lary también es el punto de partida para una inmersión cultural en esta mágica región montañosa. Comenzando por el propio pueblo, un singular conjunto arquitectónico de inspiración aragonesa que ha sabido mantener sus matices tradicionales, toda la región es un mosaico excepcional que retrata la esencia de la vida en los Pirineos. Así, la Torre Hachan, que aloja el Museo del Parque Nacional de los Pirineos, es un ejemplo de los valores patrimoniales de la región. También en Sanit-Lary pueblo, el Museo de L’Ours rinde homenaje a uno de sus habitante más destacados: el oso. Símbolo del los Pirineos, el conocimiento sobre este hermoso animal es clave para entender la fragilidad y valor de todo el conjunto. Descrito ya por Cesar, el camino de la Ténarèze conecta, desde la noche de los tiempos, Aquitania con la llanura del Ebro, a través de los puertos de Rioumajou. Los tres hospicios: de Aragnouet, de Rioumajou y de Agos son testigos

Extendido entre los 1.700 y los 2.515 metros de altitud, el dominio esquiable de Saint-Lary abarca unas 700 hectáreas y suma unos 100 kilómetros de pistas de todo tipo y grado de dificultad. Los 31 remontes mecánicos, los 275 cañones de nieve, más el gran ‘snowpark’, el ‘kidspark’, las pistas de competición, las escuelas de esquí, los restaurantes, las áreas de servicio y alquiler de material, y las zonas comerciales, complementan una experiencia de montaña realmente excepcional. No está demás señalar que desde el año 2000 se han invertido casi 30 millones de euros en la puesta a punto de la estación, desde la ampliación de la red de producción de nieve hasta la instalación de nuevos remontes de última generación. Pero si algo caracteriza a Saint-Lary no es sólo su excelente oferta de esquí; la diversidad de actividades que se pueden llevar a cabo en esta zona de los Pirineos es muy amplia y, sobre todo, excitante. Senderismo, escalada en hielo y alpinismo invernal, excursiones en motonieve, raquetas y trineos de perros, vuelos en parapente, ‘speed riding’, buceo bajo hielo, actividades específicas para niños… ¡la lista es interminable!

del paso de los peregrinos hacia Santiago de Compostela; a partir de Tramezaygues, los viajeros pasaban a España por el Rioumajou, por el valle de Saux o el puerto de Bielsa. En cualquier caso, esta caprichosa geografía guarda importantes testimonios de su singular historia, huellas del tiempo que se entretejen con los matices de la cotidianidad, con la manera de ser y hacer de la gente de los Pirineos. Las Iglesias del Valle de Aure, de Louron y de Larboust, con sus retablos barrocos, pinturas al fresco y capillas románicas de montaña; los múltiples espacios de carácter etnográfico y centros de interpretación relacionados con los oficios tradicionales, hilanderos de lana, chocolateros, productores de sidra, entre otros; cuevas con un importante valor geológico, algunas lugares de referencia para la tradición minera local… En cualquier caso, Saint-Lary y sus alrededores ofrecen una mirada a la magia y a la invaluable tradición que caracteriza a estas montañas.

Expocultur #50  

Revista Expocultur - Edición Noviembre - Diciembre 2012

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