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No podemos pasar por alto la tradición ganadera de la zona, muy relacionada con las haciendas mencionadas anteriormente. Merece la pena acudir a algún espectáculo taurino en cualquiera de sus tres plazas de toros y, si tenemos la oportunidad de asistir a una "charreada", disfrutaremos de una de las manifestaciones festivas mexicanas por excelencia, consistente en un espectáculo de dominio y captura con lazo de yeguas y becerros. Las suertes charras son las siguientes: Cala, Colas, Piales, Jineteo de Toro, Terna, Jineteo de Caballo, Manganas a Pie, Manganas a Caballo, y el Paso de la Muerte. Desde las antiguas culturas prehispánicas que se desarrollaron en el terrio tlaxcalteca, se realizaban fiestas rituales dedicadas a dioses como Tláloc, Camaxtli, Chicomecóatl, Xochi-

quetzalli, Ehécatl, Mayahuel, entre muchos otros. Con la llegada de los españoles se mezclan las dos culturas creando un sincretismo sin precedentes, convirtiéndose en una de las herencias más importantes que se conservan hasta nuestros días. Las ruinas de la ciudad amurallada de Cacaxtla, a 19 km. al sudoeste de Tlaxcala, contienen unas expléndidas pinturas murales descubiertas en 1975 que tal vez son las más importantes del periodo prehispánico mexicano. Sus autores pintaron vívidas escenas en azul, rojo, amarillo, negro y blanco, con pigmentos naturales mezclados con gelatina de nopal. Por la combinación del estilo maya clásico de las tierras bajas y jeroglíficos no mayas, los murales se atribuyen a los olmecasxicalancas. La enorme estructura, del tamaño de cuatro campos de fútbol,

presenta al menos ocho niveles de construcción. En el enorme complejo los muros de adobe, los pasillos y los patios estaban encalados y decorados con complejos murales. La escena más grande, intacta en casi un tercio de su extensión, representa a guerreros vestidos de jaguares, aparentemente en el acto de sacrificar a guerreros-pájaro rivales. Merece la pena hacer un alto en Xochitécatl, donde los árboles asoman sobre una pirámide en espiral de arena compactada y cubierta de piedras. El cerro de Xochitécatl es un antiguo volcán transformado en centro ceremonial y necrópolis. La pirámide de las Flores de nueve pisos estaba dedicada a las divinidades de la fertilidad. Desde aquí se disfruta de una vista excepcional sobre Cacaxtla y la Malinche, así como de los volcanes del Anáhuac. 41 / EXPOCULTUR

Expocultur #19  

Revista Expocultur / Edición Julio - Agosto 2007

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