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TLAXCALA En lengua náhuatl, Tlaxcala significa "Lugar donde crece el maíz". Este estado, el más pequeño de México, está ocupado en gran parte por el volcán de la Malinche, nombre de la mujer e intérprete de Cortés. Tanto el estado como su capital deben su nombre a los tlaxcaltecas, enemigos de los aztecas, que se aliaron con Hernán Cortés para combatirlos, hecho que ha quedado grabado en la historia del estado, y no es de extrañar que, sí el turista es español los hospitalarios tlaxcaltecas le cuenten este episodio de la historia con todo lujo de detalles. En el centro histórico y siguiendo el camino empedrado y cubierto por la sombra de viejos ahuehuetes desembocamos frente al Convento de San Francisco el primero construido por los franciscanos en la Nueva España. Fue construido con las piedras de una pirámide de Tláloc, el dios de la lluvia. En la iglesia de la Asunción la techumbre plana en cedro y de estilo mudéjar está decorada con estrellas doradas, testigo de la influencia de la cultura árabe a través de la española. En la sacristía se conserva la pila bautismal donde los cuatro señores de Tlaxcala fueron bautizados antes de que marcharan con Cortés sobre Tenochtitlán. Muchos de los edificios del siglo XVI que rodean la plaza de la Constitución mantienen las proporciones bajas de sus fachadas originales, lo que confiere uniformidad histórica al conjunto. La fachada de ladrillo y estuco rococó del Palacio de Gobierno anima el lado norte de la plaza. En el interior la sede del gobierno del estado, complejos murales ilustran las raíces indígenas de la ciudad y los sucesos históricos. Al este de la ciudad se encuentra la basílica de Nuestra Señora de Ocotlán, levantada en un pinar (Ocotlán en lengua indígena), donde tuvieron lugar varias apariciones de la Virgen. El portal de la iglesia está enmarcado por azulejos hexagonales de color ladrillo, que contrastan con los motivos de estuco blanco brillante que adornan la fachada y los campanarios. En el interior destaca el camerín de la Virgen, de forma octogonal, que está inundado de flores, guirnaldas, ángeles y santos dorados o policromados. Construido en el siglo XVIII, es uno de los más bellos edificios barrocos de México. El choque cultural entre los mundos que se produjo a la llegada de los españoles a Xochitécatl, con su culto a la Virgen, se atemperó por la existencia de un culto prehispánico dedicado a una diosa de la fertilidad. El Museo de Artes y Tradiciones Populares presenta muestras de pulque (bebida de maguey fermentado). Los antiguos mexicanos tenían a Mayaguel como la divinidad del pulque, bebida que tuvo una gran importancia en la vida de los indígenas del centro de México "pues ejerció como bebida ritual y como ofrenda ceremonial para los dioses". El pulque se consumía en festividades y banquetes, aunque las borracheras estaban sumamente penadas fuera de ese contexto. Baste recordar tan sólo la leyenda de Quetzalcoatl y su embriaguez vergonzante que le obligó a huir de Tula. Esta bebida, de color lechoso y olor especial, ha perdido en los últimos años muchos adeptos y en torno a ella existen distintas "leyendas". Las haciendas están presentes por todo el territorio mexicano y en Tlaxcala encontramos una buena muestra de ellas. En la actualidad muchas se han reconvertido en encantadores establecimientos hoteleros.

EXPOCULTUR / 40

Expocultur #19  

Revista Expocultur / Edición Julio - Agosto 2007

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