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VAN

Marina Salas La historia cuenta que Tío Vania es la versión que Chéjov hizo de El demonio del bosque. Redujo de veinticuatro a nueve los personajes y complicó la trama. Quizás Daniel Veronese emula esta leyenda en Espía a una mujer que se mata y de nueve pasa a siete personajes y destila la filosofía de finales del xix hasta sacar de ella lo esencial. Y de un caserón, la acción se traslada a un escenario asfixiante, mínimo y reciclado de otra obra, en el que todo, la botella, la mesa y las sillas, están ahí porque no se podían quitar. Con Marina Salas no es la primera vez que hablamos. Ya habitó ExPERPENTO cuando participó en el Fausto de Tomaž Pandur. El teatro la trata bien. Con Georges Lavaudant hizo Panorama desde el puente, de Arthur Miller. Con Adriana Roffi participó en Como si pasara un tren, de Lorena Romanín, con Lluís Homar estuvo en Luces de Bohemia, de Valle-Inclán… No es la primera vez que se enfrenta a un texto de Chéjov. También de la mano de Daniel Veronese participó en Los hijos se han dormido, obra que surgió de La gaviota.

[14] ExPERPENTO

27/10 - 10/12 Teatro Valle - Inclán

Hay actores que son profesionales pero que para ellos es un trabajo y otros que lo viven haciendo que forme parte de una parcela más íntima de su vida. Tenemos la sensación de que eres más del segundo caso… Bueno, no sé cuál es la forma de cada uno. Lo que sí te aseguro porque lo estoy experimentando es que es muy cansado. Vivirlo cada día, es agotador, qué le vamos a hacer. Pero sí es verdad que para que suceda hay que hacerlo así. No sé si existen esas diferencias entre actores, pero yo desde luego lo defiendo con la máxima honestidad posible, que se consiga o no, es otra historia. Pero la postura es esa. Cuando digo que es cansado no es una queja, pero sí es una realidad, se es como un deportista de élite, hay que darlo todo en cuerpo y alma. Tiene que haber un momento en el que un actor debe poner el freno al desgate y la intensidad que supone la interpretación. ¿Tú cómo lo haces? Eso para mí no es un problema. Somos actores, vivimos una cosa en escena y tu vida es otra. Ese imaginario funciona ahí, trabajas con esa vivencia. En este caso con Vania no tengo esa sensación. También es cierto que por ejemplo el caso de Ginés García Millán es estratosférico y no sé cómo se mete en esos

mundos con esa facilidad, es increíble, ya lo verás, de entrega, de riesgo, de generosidad. En su vida no sé cómo estará, pero él sabe separar las cosas muy bien. Tiene que ver con que las estructuras te amparan, tener claro que es una ficción. No es que te quedes tocado, pero te remueve cosas, te conmueven y te revuelven en lo más íntimo

Experpento Octubre-Noviembre2017  

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