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Sumario XIX Exposición del Libro Católico 2007 "Tolle, lege" ("Toma, lee") Escuchó San Agustín acosado por las dudas, recibiendo una epístola de San Pablo que encaminó su conversión. San Agustín, (Confesiones VIII, 12)

Revista de la Exposición del Libro Católico Año XXXII - Número 15 Septiembre de 2008 Director Responsable

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Monseñor Héctor Aguer Discurso inaugural del Arzobispo de La Plata en la XIX Exposición

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Hermana Gladis Uliarte, r.r . Palabras de la Presidente del Consejo Superior de Educación Católica para el acto inaugural de la XIX Exposición

Manuel Outeda Blanco

Secretario de Redacción

D. Manuel Outeda Blanco

Luis Ricardo Fernández

Archivo

Palabras en el acto inaugural de la XIX Exposición

María de la Cruz Outeda

Coordinación General

Centro de Profesionales de la Acción Católica “Santo Tomás de Aquino”

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Pbro. Dr. César Salvador Sturba Homilía pronunciada en la Santa Misa de Clausura de la XIX Exposición

Tapa

Fotos correspondientes a la XIX Exposición del Libro Católico, y a la IX Exposición en La Plata

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Ing. Agron. Mario Francisco Abal Estatuilla “Padre Leonardo Castellani” 2008

Fotos

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Julián Esteban Outeda

Diseño y Producción Gráfica

Emilio y Sergio Buso / 4204-5612 emiliobuso@ciudad.com.ar

Edita

Editorial Serviam

Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico Presidente Honorario:

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Ana Clara Echeveguren Trabajo ganador del XIII Certamen Literario Católico Nacional “Cardenal Antonio Quarracino” 2007

IX Exposición del Libro Católico en La Plata 2007

S.E.R. Mons. Héctor Aguer

Fundador y Presidente: Manuel Outeda Blanco

Secretaria Ejecutiva: Rosana Mabel Radis

Leandro N. Alem 3183 B1653HHE Villa Ballester Pcia. de Buenos Aires República Argentina Cel: (011) 15-4-470-7734 Fax: 4322-9572 Correo Electrónico: librocatolico@yahoo.com.ar Visite nuestra página WEB: www.librocatolico.yocreo.com Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos publicados haciendo mención de la fuente.

Alocución de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, en el acto inaugural Palabras del Dr. Oscar Alberto Martini, Secretario de Gobierno de la Municipalidad de La Plata, en el acto inaugural Palabras en el acto inaugural del Dr. Eduardo Julio Pettigiani Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires Discurso de apertura de Manuel Outeda Blanco, Fundador y Presidente de la Exposición Homilía pronunciada por Mons. Antonio Marino, Obispo Auxiliar de La Plata, en la Santa Misa de la IX Exposición

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21 Cartas recibidas 23 Momentos de la Exposición 24


Monseñor Héctor Aguer Arzobispo de La Plata

Discurso de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en la inauguración de la XIX Exposición del Libro Católico (Buenos Aires, 3 de septiembre de 2007)

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De luces y de libros

mente en la claridad divina. Santo ada año me corresponde el ho- lectual (I, 79, 4c.); o también: todo nos Tomás enumera en el hombre tres lunor de inaugurar la Exposición es mostrado por el sello mismo de la luz ces: la luz de la naturaleza, la de la del Libro Católico, que consti- divina en nosotros (I, 84, 5c.). gracia y la de la gloria (cf. I, 106, 1). tuye un acontecimiento cultural de También es luz la fe. Los PaEsta tercera luz, el lumen gloriae, nos magnitud en la ciudad y que es tam- dres de la Iglesia han llamado ilumihará falta para que los murciélagos bién una expresión significativa de la nación al Bautismo, o mejor dicho, al que somos podamos fijar la mirada vida eclesial. En varias ocasiones como rito de la iniciación cristiana, precisaen el sol de la divinidad; será una eleésta que hoy nos reúne, he dedicado mente porque mediante el baño de la vación y un fortalecimiento de la pomi discurso a comentar el lema elegi- regeneración, al que iba unida la contencia intelectiva que la hará deifordo para identificar, junto con el nu- cesión del sello del Espíritu y la come y la sostendrá en la visión de la meral correspondiente, a la muestra li- munión con el Cuerpo de Cristo, los esencia divina por toda la eternibresca de ese año. Suele ser un didad (cf. I, 12, 5). cho sucinto, una especie de eslógan, formulado para elogiar al Las tres luces vienen de buen libro. Esta vez reza El buen Dios, porque Dios es luz y en él no libro, luz para la fe y la razón. hay tinieblas (1 Jn. 1, 5); San Juan presenta solemnemente esta afirSi se examina bien esta mación como la noticia por exceafirmación, no parece muy conlencia que los apóstoles recibieron vincente, o por lo menos hay de Cristo y transmitieron en su que decir que suena como algo nombre. El evangelista también paradojal. Porque no se puede consigna por escrito el testimonio negar que la fe es luz y que es luz de Jesús sobre sí mismo: Yo soy la asimismo la razón, ¿cómo puede iluminarlas entonces el buen li- El Pbro. Jorge Oesterheld recibe la 3ª Faja de Honor luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá bro? ¿No estaremos poniendo la “Padre Leonardo Castellani” 2007. la luz de la Vida (Jn. 8, 12). Estas carreta delante de los bueyes al solas expresiones bíblicas justifihombres reciben la gracia teologal de admitir sin más aquella sentencia? En can el uso que la tradición cristiana efecto, en la filosofía clásica y en la la fe. El espíritu del neófito es ilumiha hecho del múltiple simbolismo de tradición del pensamiento cristiano nado por el conocimiento de los misla luz. se habla de la luz de la razón y se ex- terios divinos, por la sabiduría que es plica la naturaleza del conocimiento don del Espíritu Santo. En teología Pero volvamos a la cuestión asumiendo el simbolismo de la luz, la se habla de la luz de la fe, de una fe planteada al comienzo: ¿cómo puede metáfora de la iluminación. Santo que tiene ojos y permite ver de algún decirse que el buen libro es luz para la luz? Se me ocurre que vale aplicar, por Tomás presenta reiteradamente la ra- modo lo invisible; el lumen fidei es la analogía, lo que San Agustín enseña zón humana, la potencia intelectiva, fuente de una cosmovisión, la aperen su Sermón 293 acerca de la funcomo una marca o un sello de la in- tura hacia una visión total de la realición de la palabra –de la voz– en la teligencia divina en el espíritu de la dad que no es posible al incrédulo. Es transmisión del pensamiento. En todo creatura. Lo hace valiéndose de un normal que el cristiano vaya creciendiálogo, la palabra pronunciada, que texto bíblico, el versículo 7 del Salmo do en la gracia de luz en luz, según la se hace sonido de la voz, procede de la 4, que él leía así según la versión lati- medida de la fidelidad y del amor. La práctica de la oración va abriendo un palabra interior –del verbum mentis o na: ¿Quién nos mostrará los bienes? camino que, de suyo, debe conducir verbum cordis– y le sirve de instruImpresa está en nosotros, Señor, la luz mento para que el pensamiento del de tu rostro. Es decir, de acuerdo a la a la experiencia contemplativa, en la que habla, su palabra interior, pase al interpretación tomasiana: de Dios cual la crecida luz responde al fuego espíritu de su interlocutor. participa el alma humana la luz inte- de la caridad e introduce inefable-


Así también, el buen libro, el libro católico, cumple una función mediadora, instrumental. Lo que hay en él de luz procede de la luz de la razón y de la luz de la fe. El autor ha sido iluminado de diverso modo, en diverso grado, por la luz del patrimonio filosófico perennemente válido, de la Sagrada Escritura, de la tradición cristiana, del magisterio de la Iglesia; su obra, el buen libro, es a la vez receptáculo y fuente de luz. Mediante la lectura, el estudio y la asimilación del contenido, se esclarece el espíritu del lector, se acrecienta y enriquece la luz de su razón y de su fe. El libro es palabra escrita, hecha letra en páginas impresas para transmitir la luz de la verdad. Su función es, en cierto modo, humilde, ministerial; se presta a un servicio de comunicación. San Agustín decía: cuando el sonido vocal te ha llevado a la comprensión de la palabra, se desvanece y pasa. El libro ya leído vuelve a la biblioteca, o es devuelto a su dueño, quizá es olvidado por años en un estante, pero ha cumplido su misión, ha hecho su obra. Decíamos antes que la tradición filosófica clásica y el pensamiento cristiano emplearon la simbología de la luz para expresar la naturaleza y el valor del conocimiento. En la historia de la cultura occidental ocurrió un episodio curioso: cuando ambas luces, la de la razón y la de la fe entraban en eclipse, el movimiento filosófico que provocaba la tiniebla reci bió el nombre de “Ilustración”; se lo llamó también “Iluminismo” y a ese siglo –el XVIII– “Siglo de las luces”. Esta ironía siniestra recubrió de afeites prestigiosos y reivindicatorios la negación de la revelación divina y del

La Dra. Ángela G. Bertolacci, recibe el diploma por la 2ª Faja de Honor “Padre Leonardo Castellani” 2007.

vuelo metafísico de la inteligencia; la religión quedó encerrada en los límites de la mera razón y ésta reducida a explorar el campo de los fenómenos. Actualmente, tanto en los estudios sociales como en pedagogía, se va imponiendo una corriente de pensamiento, heredera de la Ilustración, que descarta las metáforas de la luz en la descripción y definición del conocimiento y las reemplaza por metáforas del ámbito de la construcción. El conocimiento humano ya no sería descubrimiento y revelación de la verdad, manifestación del ser de la realidad a la inteligencia, visión intelectual de las cosas, teoría o contemplación, sino fabricación de un objeto, construcción de esquemas aproximativos, de interpretaciones múltiples que se irán descartando e imponiendo por consenso. Según esta corriente no existe un orden natural, ni una verdad posible de alcanzar, ni valores objetivos universalmente válidos. Éstas son las ideas que predominan en la orientación oficial de la

educación argentina; se expresan de un modo más o menos discreto en la Ley de Educación Nacional y en la de la Provincia de Buenos Aires. En la jurisdicción provincial el más crudo constructivismo aparece en documentos tales como el proyecto de “Redefinición de la Formación Docente” y el “Prediseño Curricular de Construcción de Ciudadanía”. Se propone cambiar el modo de hablar acerca del conocimiento y su transmisión y el lenguaje tradicional de la pedagogía, para poder cambiar finalmente el modo de pensar, la mentalidad de los maestros. En la nueva asignatura llamada “Construcción de Ciudadanía” se articula un proceso para hacer de los niños y adolescentes bonaerenses pequeños teóricos críticos para cambiar la sociedad. Probablemente resultarán analfabetos, víctimas de la abolición de las humanidades y de los objetos formales de las disciplinas científicas, pero tendrán que ser revolucionarios; para eso se los adoctrinará con versiones criollas de las ideas de Foucault y del neomarxismo de la Escuela de Frankfurt. Seguramente habrá libros disponibles para lograr estos objetivos. Algunos ya están en circulación, e incluso llegan de regalo a las escuelas católicas. No son, por cierto, no serán buenos libros, que reflejen la luz de la razón y la luz de la fe, que resulten luz para la razón y para la fe. Esta encrucijada gravísima de la cultura nacional, que pasa inadvertida para tantos que tienen por oficio el deber de advertir, permite apreciar más aún el valor de esta Exposición del Libro Católico, la XIXª, que hoy i n a u g u r a m o s .❋

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Manuel Outeda Blanco Fundador y presidente del Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico

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Palabras en el Acto de Inauguración de la XIX Exposición Buenos Aires, 3 de septiembre de 2007.

l dejar abierta la edición número diecinueve de la Exposición del Libro Católico damos la bienvenida a todos los que nos acompañan en este Acto Inaugural. Como todos los años, la Muestra nos convoca con un lema alusivo al buen libro: en esta ocasión nos referimos a él como “luz para la fe y la razón”.

Esta idea nos remite a una gran personalidad de la Iglesia, cuya imagen domina el Programa y los afiches de este año. Nos referimos a Santo Tomás de Aquino que, con una inteligencia prodigiosa, llevó a cabo la síntesis armoniosa de razón y fe más admirable de todos los tiempos, uniendo la luz de la Revelación al saber antiguo de los autores paganos y de los Santos Padres. (1) Ante la ola de ignorancia y error que constatamos a todo nivel y que recorre el mundo, la figura del Doctor Angélico nos interpela acerca de la necesidad de adquirir una sólida

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formación religiosa, que enriquece nuestro vivir cristiano y nos prepara para dar razón de nuestra esperanza. Santo Tomás, como fiel servidor de la verdad (2), con su talento y sabiduría, como eximio lector y fe-

mos a merced de los estados de ánimo y del solo sentimiento, que puede ser frágil y cambiante. Una formación adecuada y profunda, es imprescindible, y las buenas lecturas son el acicate para recorrer ese camino. Esta es la convicción que nos impulsa a continuar en esta tarea de promoción de buenos libros como apostolado concreto de difusión de cultura y de valores humanos y cristianos. Lo hacemos abriendo a un público numeroso los tesoros maravillosos del depósito bimilenario de la Iglesia maestra.

Tenemos el honor de entregar hoy distinciones y premios que valoran El Prof. José M. de Dios, Mons. Héctor Aguer el trabajo y la trayectoria del y Manuel Outeda Blanco. apostolado escrito de sacerdotes, laicos profesionales y cundo escritor, nos enseña la imporjóvenes alumnos. A todos los que los tancia de los buenos libros como mereciben vaya nuestro homenaje de dio necesario para buscar a Dios con admiración y gratitud. la inteligencia, como soporte de Recordamos especialmente nuestra fe. Si tenemos buena doctrien esta Exposición al Padre Marcos na en nuestra inteligencia no estare-


Pizzariello, en el centenario de su nacimiento. Este recordado y querido sacerdote jesuita ejercitó un fructuoso apostolado en los medios de comunicación, con sus retiros espirituales y con textos escritos de gran profundidad evangélica. Para hacer realidad esta XIX Muestra hemos contado con la inestimable colaboración de muchas personas, instituciones, editoriales y fundaciones, a quienes agradecemos su aporte generoso. En particular destacamos la presencia y permanente compañía de Su Excelencia Monseñor Héctor Aguer, presidente honorario de la Exposición. Gracias, Monseñor, por su cercanía apostólica y por su consejo siempre prudente y oportuno. Asimismo, expresamos nuestra gratitud especialmente: —Al Consejo Superior de Educación Católica, en la persona de su presidenta, Hermana Gladis Uliarte, por su hospitalidad como anfitriones en esta Casa de la Educación, en el cuarto año consecutivo. —Al Prof. Carlos Ferraro, Gerente de Organización del CONSUDEC quien tiene la responsabilidad de coordinar todos los eventos y actividades que se realizan en esta Casa de la Educación. Vaya nuestro agradecimiento a su persona por su paciencia, disposición y gene-

rosidad en atender todas nuestras necesidades que lograron que hoy estemos aquí, y a todo el personal que de él depende (mantenimiento, seguridad y secretaría). —A los distinguidos señores miembros de los Jurados, que con dedicación y competencia se han dedicado a establecer los premios que hoy se entregan. —Al Centro de Profesionales de Acción Católica “Santo Tomás de Aquino”. —Al COE (Centro de Organizadores de Eventos), en la persona de su Presidenta, por la valiosa colaboración que año tras año brindan a la muestra, a través de un nutrido grupo de alumnos que, realizando pasantías, atienden al público que nos visita. —Al Consejo Superior de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas en la persona de su Presidenta y del Sr. Francisco D’Aquino por toda la colaboración brindada en las tareas previas de la Exposición realizadas en la Casa de la Empleada (Obra de Monseñor De Andrea). —Y a Su Eminencia, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio quien nos acompaña desde hace 10 años consecutivos presidiendo la Santa Misa de Clausura de Acción de Gracias, donde recordaremos a todos aquellos que de una u otra forma colaboraron

con la Exposición y que hoy nos acompañan desde la Casa del Padre: † Cardenal Antonio Quarracino. † Mons. Manuel Menendez. † Mons. Octavio Derisi. † R.P. Marcos Pizzariello S.J. † R.P. Cayetano Bruno S.D.B. † Pbro. Ramón Pratt. † R.P. Javier Tena Rojas, L.C. † Dr. Jorge Olivera y Sra. † Dr. Cayetano Licciardo. † Dr. Fulvio Ramos. † Eduardo Ramón Blanco. † Gregorio FrailePuerto. † Juan Manuel Fontenla. † Osvaldo Denardi. † Prof. Juan José Galignana. † Dr. José Luis Trenti Rocamora. † Cnel. Héctor Juan Piccinalli. † Dr. Carmelo Eugenio Palumbo. † Dr. Juan Carlos Zuretti. † Lic. José María Baamonde. † Dra. María Luisa Olsen de Serrano Redonnet. † Prof. Alicia Chiappe de López Olaciregui. † Lic. Susana Alí Yabrán. Concluyo invocando la intercesión de la Santísima Virgen María, en su título de Nuestra Señora del Libro. Ponemos bajo su maternal manto estos próximos quince días.❋ (1) “Hablar con Dios”, de Francisco Fernández Carvajal, ediciones Palabra (Memoria de Santo Tomás de Aquino) (2) Carta Apostólica “Lumen Ecclesiae” del Papa Pablo VI, 20-11-1974.

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Pbro. Dr. César Salvador Sturba Notario del Arzobispado de Buenos Aires

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Homilía en la Santa Misa de Clausura de la XIX Exposición Buenos Aires, 16 de septiembre de 2007.

n esta oportunidad en que nos hemos reunido para clausurar con la celebración de la Santa Misa, la XIX Exposición del Libro Católico, la Iglesia providencialmente nos regala para nuestra meditación personal y comunitaria las parábolas de la Divina Misericordia, que están desarrolladas en el Cap. 15 del Evangelio de San Lucas: La oveja perdida, la dracma perdida y el hijo pródigo.

Jesús percibe que es adecuado defenderse de las acusaciones de los que no aceptaban su doctrina, ni su mensaje de salvación, especialmente los que no veían con buenos ojos su cercanía con los pobres y pecadores. Y recurre al relato de tres situaciones paradigmáticas.

Las tres parábolas o relatos se relacionan entre sí, y forman un solo mensaje: que el corazón de Dios, está siempre abierto esperándonos, a pesar de nuestros desatinos y de nuestras debilidades. Todos nos sentimos representados en esa ovejita que se alejó, y re-

drío, sin percibir que quizás estamos al borde del abismo. Y el pastor deja a las noventa y nueve, para ir a buscarnos, para hacernos entrar en sana cordura, para que retomemos el camino de la simplicidad y del sentido común, para que aceptemos en definitiva que nuestra vida tiene un límite. Cuántas veces nos hemos sentido el hijo pródigo, después de haber malgastado tantas oportunidades de crecimiento en todo sentido, después de haber vilipendiado los bienes más sagrados e importantes de nuestra vida, especialmente aquellos que no sólo comprometen nuestro espacio terrenal, sino nuestra situación futura.

Pero el Padre está allí, en la casa, con los brazos y todas las puertas de su morada abiertas, para que podamos entrar cuanPbro. César S. Sturba y Mons. Roque Manuel Puyelli do lo decidamos. Y esa decisión en la Santa Misa de Clausura de la XIX Exposición. tarda a veces en llegar. Necesita como el protagonista del relato, quiere la presencia del pastor para reque situaciones inmanejables nos altegresar, aunque éste deba dejar como ren hasta tal punto que nos lleven a Si Dios se comporta así con en un descuido las otras noventa y reconocer nuestra desidia. n u e ve. Nos parece una contradicción. los absolutamente alejados, Él no podía dejar de seguir el mismo sen- Pero es la acción de Dios, que para rePero cuando decidimos nos dero. Jesús y el Padre son una misma cuperarnos, actúa sin que podamos encontramos no sólo con el Padre y naturaleza, en el Espíritu, y obran al analizar su obra con nuestros parámenuestras cosas, sino con nosotros unísono. Esto que podían razonar los tros racionales, porque Su amor es sumismos, en un arranque existencial que lo escuchaban, no era más que la perior a todos los razonamientos. donde se mezclan la alegría del enreafirmación de que Él obedecía y cuentro y la congoja por habernos La autosuficiencia muchas veobraba como el Padre. Dios ama y ces nos aleja del redil, a pesar de que alejado. Y Jesús obra también como quiere sin límites a los que por una u fantasiosamente creemos que seguiel Padre, porque es nuestro hermaotra razón se alejaron de la buena mos en él. La búsqueda de segurino. No obra como el hermano maconducta y desea fervientemente que dad, reconocimiento de la gente, falyor del relato, que se siente ofendido retornen al redil, a la casa paterna, en sos espacios existenciales o perversas y discriminado, sino que nos estimufin, que se dejen encontrar. Y Jesús aprobaciones, nos distancian del pasla para que recibamos el nuevo vestiquiere lo mismo que el Padre. Él tor. Y somos la ovejita alejada. Sodo, la joya que engalanará nuestra obra como el Padre. mano, y que nos preparemos para mos la ovejita expuesta, aunque participar del banquete y gustar del Toda la misión del Señor está cuántas veces hacemos alarde de coternero engordado ya hecho manjar. sintetizada en estas parábolas, que nos rrección y buen uso del libre albe-

Con ellas Jesús nos revela el amor del Padre, que siempre está dispuesto a recibirnos y a esperarnos, y no sólo eso, sino que está dispuesto a salir a buscarnos, si nuestro regreso a la Gracia se retrasa.

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conducen a la esencia misma del Evangelio, dado que la Buena Nueva, es un mensaje de misericordia.


¡Cómo nos identificamos en la vida con la mujer que perdió su moneda, su dinero, su dracma!. Esa mujer que en el relato debería haber sido muy pobre para perder tan poco, pero que se torna muy rica al invitar a sus amigas para celebrar el encuentro.

dido acrecentar nuestra biblioteca con libros que puedan hacer destacar más nuestra humanidad, porque a través de estos textos de inspiración católica, se ennoblece nuestra condición humana, nuestra actitud contemplativa y se mejora nuestro servicio al prójimo.

Cuántas veces nos hemos Nos congratulamos con retirado del espacio sacramental la Comisión Ejecutiva del Libro que nos proporciona la reconciCatólico, presidida por el señor liación, con la misma alegría de Manuel Outeda y como Iglesia esa mujer, casi estallando interiormente de felicidad y cuantas Vista de la Capilla del CONSUDEC, durante la les agradecemos todos los trabajos que realizaron los responsables de Santa Misa celebrada en la clausura de la veces volvemos a “perder la dracesta exposición, que es la única XIX Exposición. ma”, para volver a encontrarla en que difunde el libro católico, no otro encuentro reconciliador, y mo el pastor, como la mujer que persólo en nuestra ciudad, sino también nos volvemos a alegrar porque nos dió su dinero, y como el padre y siren el país. hallamos con la paz que desea nuesvientes del hijo pródigo, al regreso de tro corazón. El Señor participa de Agradecemos a la conducción éste. Y festejamos con la Eucaristía, nuestra alegría y la fomenta. Y partidel Consejo Superior de Educación dando gracias a Dios mediante el cipa porque Él vive en infinita aleCatólica que ha facilitado un año Santo Sacrificio de la Misa. gría y gozo, que es el que nos espera más sus instalaciones para el desarroal fin del camino. Y quiere que noY lo hacemos después de dos llo de las actividades, no sólo exposisotros experimentemos el mismo semanas intensas en que estuvo a distivas, sino también culturales, y no gozo, con la intensidad que nos perposición de todos los habitantes de dejamos de recordar y rezar por nuestra ciudad la XIX Exposición mita nuestra autoconciencia y sensanuestro cardenal arzobispo, Su Emidel Libro Católico, que con el letez. Con la alegría que nos propornencia Card. Jorge Mario Bergoglio, ma”El buen libro, luz para la fe y la ciona la posibilidad de secundar la que nos atiende como a su grey, danrazón” , nos permitió acercarnos a los Gracia. do prioridad a estos eventos que buenos libros. acrecientan la espiritualidad de los También hoy festejamos comiembros de la iglesia particular de Agradecemos habernos enrimo los protagonistas de las parábolas Buenos Aires.❋ quecido, haber meditado, haber poel encuentro fraterno. Festejamos co-

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sus líneas actuales de investigación”, Actas del Congreso Internacional de Filosofía, Moscú, agosto 1993. Dirección del “Servicio de Información Bibliográfica”, CIAFIC, 1993. “La normatividad del valor en educación”, CIAFIC, 1993. “Etica y educación en la actualidad” Encuentro de Etica y cultura contemporánea, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y Letras, 1993 “Fundamentos filosóficos de una antropología femenina”, AAC, 1994 “La mujer, un desafío del futuro”, Asociación Argentina de Cultura, 1995. “Bases filosóficas para la fundamentación de una teoría educativa realista”, CIAFIC, 1995. “Post modernidad y educación”, en “Un diagnóstico para la Nueva evangelización. Los orígenes de la post modernidad”, FUNDAR, Bs. As, 1996. “Tesauro -bilingúe- en Filosofía de la Educación”, CIAFIC-CONICET, 1996, 1ª. Edición. “Causalidad y aproximación a la causalidad primera en la metafísica”, en Epistemología de las Ciencias, CIAFIC, 1995. “El tiempo, su problemática filosófica”, en Epistemología de las Ciencias, CIAFIC– CONICET, Buenos Aires, 1996. “Fuentes para la transformación curricular: Filosofía”, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, República Argentina, agosto 1996. “El hombre, sujeto de conocimiento. Enfoques actuales”, Universidad Nacional de Cuyo, 1996. “El tiempo, aportes filosófico–teológicos”, en Epistemología de las Ciencias, CIAFIC–CONICET, Buenos Aires, 1997. “Visión católica de la educación hoy”, Ed. CIAFIC, Buenos Aires, 1997. “El punto de partida del conocimiento”, en Epistemología de las Ciencias, CIAFIC–CONICET, Buenos Aires, 1998. “El concepto de naturaleza hodierno y su inci-

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dencia en la educación” Universidad Nacional de Cuyo, 1998 “Bases antropológicas para un ideario educativo”, Asociación Argentina de Cultura, 1998 “Los educadores ante la Fides et Ratio”, CONSUDEC, Nro. 848, Buenos Aires, 1998. “Tesauro en Filosofía de la educación / Philosophi of Education Thesaurus”, edición bilingüe inglés–español, CIAFIC–CONICET, 1999 “Fundamentos filosóficos de la educación planetaria”, XVIII Congreso Interamericano de Educación Católica, Lima, Perú, 1999. “Globalización, solidaridad, educación y cultura”, Publicación del P.A.C., nº 25, Buenos Aires, abril de 1999. “Libertad esencial y existencial. Razón y racionalidad” Ed. CIAFIC, Buenos Aires, 1999 “La Fides et Ratio”, Actas de las Jornadas de Filosofía, Universidad Nacional de Cuyo, 1999. “El punto de partida de la educación moral”, Ed. CIAFIC, Buenos Aires, 2000. “La normatividad del valor”, CIAFIC, Bs. As., 2000. “Del fenómeno al fundamento”, en Epistemología de las Ciencias, CIAFIC–CONICET, Buenos Aires, 2000. “La libertad de enseñanza”, CIAFIC, 2000. “Objetivos de la Epistemología de las Ciencias Sociales”, en Epistemología de las Ciencias Sociales, CIAFIC–CONICET, Buenos Aires, 2000. “Fides et ratio, Relación entre la fe y la razón”, Corporación Científicos Católicos, Buenos Aires, 2000. “Consideraciones filosóficas y globalización”, en Epistemología de las Ciencias Sociales, Ed. CIAFIC, 2001. “Ëtica social y ética religiosa”, Universidad Nacional de Cuyo, 2001 “La educación hoy. Un desafío de la historia por venir”. Academia de Ciencias y Artes de San Isidro, 2001. “Aproximación a la noción filosófica de vida”,

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en colaboración con Hermes Puyau, en Epistemología de las ciencias, Ed. CIAFIC, 2002. “Aproximación a la noción filosófica de justicia”, en Epistemología de las Ciencias Sociales, Ed. CIAFIC, 2002. “Democracia y libertad ”, en Epistemología de las Ciencias Sociales, Ed. CIAFIC, 2003 “Antropología femenina y Fraternidad –sus bases-“, en Epistemología de las Ciencias Sociales, Ed. CIAFIC, 2004 “ Aproximación a la estructura filosófica de la libertad”, en Epistemología de las Ciencias Sociales, Ed. CIAFIC, 2005; “El valor de la filosofía”, en Epistemología de las ciencias, Ed. CIAFIC, 2005

Entre los cargos en educación y cultura en los que se ha desempeñado, destacamos: a) En el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación: Miembro del Gabinete de Expertos de la Superintendencia Nacional de Enseñanza Privada, 1965-68. Miembro representante de la Secretaría de Cultura y Educación en la Comisión Franco-Argentina de Cooperación Científica y Técnica, 196869. Miembro representante de la Secretaría de Esta do de Cultura y Educación para estudiar con los representantes de la Embajada Italiana el “status legal” y actividades del Instituto Argentino-Italiano Cristophoro Colombo, 1968. Miembro consultor de los Contenidos Básicos para la Enseñanza de la filosofía, en la EGB y el Polimodal, Bs.AS., 1993-1994.

Integra las siguientes Academias: Miembro de la Pontificia Academia de Filosofía Santo Tomás de Aquino, Roma, Miembro de la Academia de Ciencias y Artes de San Isidro, Buenos Aires. Miembro de la Academia del Plata. ❋


Ana Clara Echeveguren Instituto Sagrada Familia (Ciudad de Magdalena, Prov. de Buenos Aires) Trabajo ganador del XIII Certamen Literario Católico Nacional “Cardenal Antonio Quarracino” 2007

El buen libro, luz para la fe y la razón

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ui elegida para participar en un concurso literario cuyo tema giraba en torno al libro, pero dando siempre una visión muy diferente de la que estamos acostumbrados a tratar. Esta vez, un libro no era solamente un medio para guardar ideas, historias, datos, estadísticas, que la memoria no pueda almacenar o que no se puedan transmitir oralmente. Ahora pasaba a ser un fin en sí mismo: “un buen libro que nos transporte en un camino de luz, descubriendo el mundo a través de la fe y la razón”. Aquí comenzó mi primera búsqueda, que sería: ¿Qué es un libro? Y entonces, después de leer una gran cantidad de información me llamó la atención esta frase de Borges que dice: “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos (...) Ojalá seas el lector que este libro aguarda”. Pensé mucho sobre esta frase y me di cuenta de que los buenos libros llegan a ser buenos compañeros de viaje en la vida que cada uno quiera elegir, porque nos enseñan las diferencias entre las buenas y las malas acciones. Al buen lector que los aborda le sirve para cambiar, al menos un poco, las cosas malas en buenas. Esta manera tan especial de enfocar o leer los libros nos ayudaría a leer con placer, desde la esperanza de

encontrar pensamientos que uno pudo haber tenido pero nunca logró expresar, ayudándonos con su luz en el camino de nuestra vida. Todo está escrito en ellos, y si no está, alguien ya está pensando en hacerlo. Minuciosamente se han acumulado por cientos y cientos en las bibliotecas más pequeñas, como las que encontramos en nuestras casas, hasta las más grandes y antiguas del mundo, como la de Alejandría. Allí existen desde los libros más antiguos hasta los más modernos. Cada uno de estos ejemplares han sido leídos por lo menos una vez por alguien en el mundo. Pero entonces me surge una pregunta: ¿Por qué volvemos a cometer los mismos errores una y otra vez a lo largo de la humanidad? ¿Es que sólo hemos acumulado información? Parecería que sí, porque no hemos aprendido aún la maravillosa lección de vivir en el amor, a pesar de que algunos opinan todo lo contrario. Una y otra vez cometemos los mismos errores, amamos pero existe el odio, queremos la paz pero existen las guerras, deseamos la igualdad, pero todo el tiempo hacemos distinciones entre pobres y ricos, blancos-negros, flacos-gordos, útiles-inútiles, feos-bellos, etc. ¿A qué se debe esta constante repetición? Parecería entonces que el leer no ha servido para cambiar el rumbo de la historia...

Entonces me di cuenta de que lo que falla es el cómo y el para qué se lee. No basta leer sólo para rendir un examen, como obligación para aprobar materias escolares, como pasatiempo en ratos de ocio o para parecer un poco más de onda leyendo a algún autor de moda. Aunque así se lea no es lo fundamental. Lo fundamental es tomar un libro como fuente de luz para crecer con amor, fe y esperanza, razonando con inteligencia cada paso que se da a lo largo del camino. Porque la razón, si es verdaderamente razón, reconoce que la fe y el amor es lo único que vale. Si no, es falsa. Y de esto no todos se dan cuenta. Creo que ésta es la clave por la cual tanta cantidad de libros amontonados y fichados en las bibliotecas no cumplen su verdadera misión: la de ser un camino de luz para la fe y la razón. Ellos sirven para que el hombre aprenda a vivir en el amor, respetando las diferencias de los otros, perdonando, enseñando y aprendiendo, creyendo, asombrándose de lo que encierran las palabras: la vida en sí. Qué interesante sería que cada uno de nosotros comprendiéramos que nuestro desafío más grande es transmitir que el amor implica fe y también razón en armonía. Este es el fin de todo buen libro: hacer mejor al ser humano.❋

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IX Exposición del Libro Católico en La Plata El amor a los libros Monseñor Héctor Aguer Arzobispo de La Plata

Discurso inaugural de la IX Exposición del Libro Católico. 5 de noviembre de 2007

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ellos te acercas, ni se esconden si les pre guntas con interés, ni reprenden si te equivocas, ni se ríen si no sabes. Con la difusión de la imprenta la bibliofilia cambia de dimensión. La multiplicación de ejemplares facilitó la formación de colecciones de todo tipo; algunas de ellas, pasando de Existe un amor a los libros, mano en mano, han llegado hasta el un cierto amor a los libros, que ha presente. El nombre de bibliófilo quehecho historia y puede ser caracterida reservado a especialistas, o a gente zado con exactitud. Tiene nombre adinerada que intenta parecérseles. propio: bibliofilia. Es la afición a coLlegan a asociarse en instituleccionar libros raros o valiociones que patrocinan ediciosos. Puede tratarse de una innes exquisitamente cuidadas clinación más o menos propara el goce de sus abonados. nunciada, con diversos graLo que atrae singularmente a dos de ocupación y de ejerciun bibliófilo es conseguir licio, o convertirse también en b ros difíciles, y no sólo por el una pasión dominante. No alto precio; se reconoce un eshabría que excluir posibles pecial valor a las primeras ediderivaciones patológicas, cociones y a aquellas obras que mo por ejemplo una biblio al momento de su aparición manía alimentada por la vaprodujeron escándalo, fueron nidad y el capricho. Hay objeto de censura o desencagente que gusta de acumular denaron un movimiento de y exhibir adquisiciones cosopinión. El interés de los cotosas, que además de otros leccionistas se encarrila según objetos preciosos pueden ser diversos sistemas de selección: Mons. Aguer con el Secretario de Gobierno de La Plata, libros; en este caso, sin preocuparse demasiado por el va- Dr. Martini y el ministro de la Suprema Corte de Justicia reunir en todas sus ediciones las producciones de un escride Buenos Aires, Dr. Pettigiani. lor de su contenido ni por la tor determinado; dedicarse a armonía y el sentido de la colos autores de una época, escuela o copistas, que salvaron y transmitielección. No debemos olvidar la exispaís; juntar todo lo que se encuentre ron verdaderos tesoros de la cultura tencia de ciertos ladrones de libros sobre un tema preferido, sea sublime humana. Cito un testimonio parti–de grandes libros- quizá inconso banal. No faltan los fanáticos de las cularmente grato de amor a los licientes de la criminalidad del procenovelas policiales, de las pipas, los cabros. El inglés Richard de Bury, obisdimiento: su bibliomanía los hace ballos, el boxeo o el café. Sobre todo po de Durham, lord canciller del rey cleptómanos. Se conocen algunos eso se escribe y se publica, y sobre Eduardo III, que murió en 1345, casos célebres. No me refiero ahora a mucho más. publicó una obra llamada Philobi esa injustificada impresión de mublon, sobre el cuidado y el estudio de Con lo que llevo dicho no he cha gente que considera, probablelos libros; allí los elogia en estos térabordado todavía el posible amor a mente sin pensarlo con detenimienminos: Son éstos los maestros que nos los libros experimentado y ejercido to, que el robo de libros es un acto instruyen sin varas ni palmeta, sin vo - por la gente común; por nosotros, a indiferente, que no puede figurar en ces ni enojo; no están dormidos si a quienes no nos da el cuero para ser el catálogo de los pecados. s posible hablar de amor a los libros? Es posible, ciertamente, aunque en cuanto nos disponemos a hacerlo nos encontramos con una dificultad: ¿qué valor debemos otorgar en este caso, qué contenido preciso, a la palabra amor?

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Volviendo a la bibliofilia digamos que tiene una historia prestigiosa. En la antigüedad se reunieron colecciones formidables de tablillas de textos cuneiformes, papiros egipcios, pergaminos griegos y romanos. Éfeso, Alejandría, Antioquía, Constantinopla y Roma pudieron jactarse de sus archivos y bibliotecas. Durante la Edad Media los monasterios crearon acopios valiosísimos gracias al callado y minucioso trabajo de los


bibliófilos. Quizá habría que hablar, más bien, de gus to por los libros. Subrayemos lo del gusto, ámbito en el que confluyen lo sensible y lo espiritual. Gusto de los libros: tenerlos, mirarlos, tocarlos, olerlos, leerlos, gozarlos. En esta expresión caben sentimientos y actitudes varias: aprecio, consideración favorable, voluntad de valerse de ellos, determinación concreta de aplicarse a estuMons. Aguer en la IX Exposición en La Plata. diar, disfrute de la lectura. Una buena educación intenta siempre, aunque con desigual for- sólo por sus valores estéticos, sino tuna, suscitar e inculcar en los niños también por la certeza y trascendenel gusto por los libros. En la actuali- cia de su contenido, por su virtud de dad, cuando la profusión de edicio- edificar y elevar el espíritu, de hacer nes inunda continuamente el merca- bien. Pienso en aquellas obras que do con nuevos textos, se impone el cautivan felizmente el alma y la sefenómeno de las ferias y exposicio- llan para siempre con su influjo. En nes. En estos mundos de papel im- esos casos se podría hablar sin duda preso se propone una oferta capaz de de amor a los libros, porque el amor atraer a todos los apetitos y de satis- es sólo amor cuando se dirige al bien. facer los gustos más extravagantes; El ejemplo paradigmático de allí la curiosidad lleva al gusto y el amor a los libros es el que correspongusto a la curiosidad. de dispensar a la Sagrada Escritura, a No estaría mal reservar el sen- los libros de la Biblia. En la oración timiento del amor a las obras del ar- litúrgica de la fiesta de San Jerónimo, te de la palabra que descuellan por su la Iglesia reconoce que a este hombre verdad, bondad y belleza; es decir, no insigne Dios le otorgó un amor sua-

ve y vivo por la Sagrada Escritura, por la palabra divina en cuanto expresada con lenguaje humano en los textos bíblicos. Amor suave y vivo: apego fuerte, intensísimo, gusto muy dulce, deleitoso, espiritual. Todos los cristianos tendríamos que aspirar a una gracia semejante, suplicar para recibirla, y entre tanto, como podamos, nutrir un afecto privilegiado y efectivo por el libro en el que nos habla Dios. Amor o gusto, gusto o amor. Cualquiera de nosotros podría evocar su personal historia de lector, sus gustos literarios, sus amores librescos. Seríamos capaces, seguramente, de recoger en una lista gratulatoria de títulos y autores cuánto debemos a esta dichosa afición a los libros. La Exposición anual que realizamos en La Plata es sólo una muestra pequeñísima de todo lo que podría exhibirse como fruto del pensamiento católico; sin embargo, nos ofrecerá en dos semanas un menú nada despreciable. Que se apronte, por tanto, nuestro gusto; que despierte, sin pudores, nuestro amor.❋

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Dr. Oscar Alberto Martini

Secretario de Gobierno de la Municipalidad de La Plata Palabras en el Acto Inaugural de la IX Exposición del Libro Católico en La Plata Lunes 5 de noviembre de 2007.

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de marzo de 1937 con “mit brenen der sorge”, el mencionado Santo Padre dejó en claro lo que el cuerpo de la Iglesia Católica de Alemania debía hacer respecto del Reich Alemán y el paralelo auge del nazismo, cuya ilustración jugó con el panteísmo y encalló en un materialismo que hizo posible que sus huestes trataran a los demás como a cosas.

a Exposición del Libro Católico de La Plata es ya una de las mejores tradiciones de la región. Pero esta novena apertura llega con un desafío que, realmente esperábamos desde hace mucho.

Víctima de ataques sostenidos en todo occidente, la Iglesia, que maneja sus tiempos según un ábaco que sólo ella conoce, responde a veces y, en otras, contraataca. El planteo de esta novena exposición es en si mismo un desafío: “El buen libro, luz para la fe y la razón”. La propuesta expone agudamente el posible vínculo entre dos extremos que para los que atacan los valores que la Iglesia defiende, son inasibles contradicciones: La fe y la razón (para ellos), son términos antitéticos. A lo largo de los dos mil años que los seguidores de la enseñanza de Jesús propagan su fe, han salido a trastocarles el camino recursos discursivos y argumentos. Hoy, el sendero es tan complejo como siempre, aunque los contemporáneos veamos una tormenta de agravios –que es palpable– sostenida con virulencia, con fervor y con astucia. Los puntos de emisión de

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El Dr. Martini pronuncia sus palabras en la IX Exposición en La Plata.

esos ataques son múltiples, pero también interdependientes. Quisimos buscar un ejemplo de esa historia de propuestas clarificadoras de la Iglesia y en el programa de actividades encontramos dos: mañana la ilustrada voz del profesor de teología Enrique J. Laje, sacerdote de la Compañía de Jesús, va a ilustrarnos sobre dos Encíclicas del mismo pontítifice, el Papa Pío XI. Ambas tienen la clarificadora beligerancia que creemos ver en la propuesta de esta novena Exposición del Libro Católico en La Plata: el 14

Cinco días más tarde el 19 de ese marzo de 1937, Pio XI, dió a conocer su Encíclica “Divini Redempto ris”, y sobre los ataques al hombre como tal del comunismo, que por entonces imperaba en la llamada Unión Soviética. Brevemente, recordemos que en esta última se denunció que la doctrina del comunismo “enseña que sólo existe una realidad, la materia, con sus fuerzas ciegas, la cual, por evolución llega a ser planta, animal, hombre”. Para nuestro sendero lo más destacable de ambos textos papales es que salieron a dar por tierra con preconceptos que en esos momentos imperaban en gran parte del planeta. Por lo menos en la Alemania del Tercer Reich y en la Unión Soviética, las propuestas de amor y paz de la Iglesia eran retardatarias y dogmáticas.


D. Manuel Outeda Blanco Fundador y presidente del Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico

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Acto Inaugural de la IX Exposición del Libro Católico en La Plata, Lunes 5 de noviembre de 2007.

n este hermoso edificio, que fue en su origen la primera Terminal ferroviaria de La Plata, y donde hoy late el pulso cultural de la ciudad, inauguramos esta noche la novena edición de la Exposición del Libro Católico. Al referirnos a este Centro Cultural, estamos pensando en la visión y en la audacia de quienes concibieron una obra que parecía desmesurada y gigantesca para la realidad de la capital que nacía en el año 1882. Este lugar es otro de los ejemplos del fantástico proyecto de ciudad que mantiene su vigencia y es símbolo de la cultura y la identidad platense. Desde este lugar emblemático vaya nuestra adhesión a la celebración de los ciento veinticinco años de la fundación de La Plata. La Exposición, como una “ciudad de libros” que se ha convertido en un referente cultural valioso en la vida platense, rinde así homenaje a los fundadores y visionarios de la gran capital bonaerense, ofreciendo buenos libros que son luz para la fe y la razón. Con ese lema convocante queremos llamar a la reflexión acerca de la relevancia que la Iglesia siempre ha dado a la buena lectura. El papa Pablo VI nos decía que: “la Iglesia ca tólica, ayer y hoy, da mucha importan cia a la rigurosa conservación de la Re velación auténtica, y la considera como tesoro inviolable, teniendo conciencia tan severa de su fundamental deber de defender y transmitir en términos ine quívocos la doctrina de la fe.. La Igle sia maestra no inventa su doctrina: ella es testigo, es sendero” Y finaliza el Papa: “En relación con las verdades pro pias del mensaje cristiano, la Iglesia puede ser llamada conservadora o in transigente; y a quien le pide volver su fe más fácil, (más relativa a los gustos de la cambiante mentalidad de los tiempos) responde con los Apóstoles: Non possumus (No podemos)”(1)

El presidente de la IX Exposición en La Plata pronuncia su alocución de bienvenida.

Esta tarea de promoción de los buenos libros se orienta en ese sentido y se dirige a toda clase de lectores. Entre ellos se encuentran los niños y jóvenes. Y para ellos, ¡que importante es que tengan a su alcance lecturas bellas que inspiren los corazones y la mentes, lecturas clásicas que nos hablan de la dignidad fundamental del ser humano, lecturas educativas que señalan el valor de la bondad y de la verdad! A ellos también va dirigido este apostolado de la cultura, para acercar a niños y jóvenes, a lo que es estética y moralmente excelente, para que puedan desarrollar la capacidad de discernimiento y apreciar lo que es objetivamente bueno. (2) Este año hacemos hincapié en los lectores juveniles; y celebramos especialmente a uno de ellos: Ceferino Namuncurá, hijo de nuestra tierra, a quien el Santo Padre Benedicto XVI ha elevado a la gloria de los altares. Su piedad y su estudio son ejemplo para las noveles generaciones de argentinos, y su lema: “Quiero enseñar a mis hermanos el camino del cielo”, resume la vida del lirio de la Patagonia. Que el beato Ceferino aliente a muchos niños y jóvenes en el entusiasmo por las buenas lec-

turas que los conduzcan a una vida cabal cristiana. Para concluir, expresamos nuestra gratitud a todas las personas, instituciones, agrupaciones musicales, editoriales y fundaciones que han prestado su valiosa colaboración para la realización de esta Novena Exposición. Nuestro reconocimiento agradecido a Su Excelencia, Monseñor Héctor Aguer, Presidente honorario de la Exposición del Libro Católico, principal artífice de esta nueva edición y de todas las Muestras que se han desarrollado en esta ciudad. Gracias, Monseñor, por su constante aliento pastoral y su decidido empeño en concretar cada año este emprendimiento apostólico. Este año queremos resaltar particularmente el apoyo inestimable del Señor Intendente de La Plata, doctor Julio César Alak que, durante estos nueve años ha respaldado en forma personal y consecutiva a la Exposición en la ciudad. Nuestro recuerdo y gratitud a su persona y a todo su equipo de trabajo que, eficientemente, han posibilitado que la Muestra crezca y se afiance como un servicio cultural importante para los ciudadanos platenses. Entre los organismos municipales que de él dependen agradecemos: - la ejecutividad del Señor Secretario de Gobierno, doctor Oscar Alberto Martini, - la amable disponibilidad de la Señora Directora de Cultura, doctora Paula Parisi, - a todo el personal que trabaja en este Centro Cultural en las tareas de mantenimiento, electricidad, sonido, limpieza, iluminación y maestranza, en la persona del Jefe de Departamento de mantenimiento, Señor Antonio Barchine, por su ge-

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Monseñor Antonio Marino

Obispo Auxiliar de La Plata

Homilía en la Santa Misa de la IX Exposición del Libro Católico en La Plata. Pasaje Dardo Rocha, sábado 17 de noviembre de 2007.

“Para que puedan dar testimonio de mí” (Lc 21,13)

I. “No quedará piedra sobre piedra” En este domingo 33º del tiempo ordinario, cerca ya del término del año litúrgico, el pasaje del evangelio de San Lucas que acabamos de escuchar orienta nuestra atención hacia la vuelta del Señor al final de los tiempos. Es parte del llamado “discurso escatológico”, sobre las realidades últimas de la historia. Ante la admiración que despertaba la grandiosidad y belleza del templo de Jerusalén, Jesús predice su ruina: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido” (Lc 21,6). Podemos imaginar el estupor y disgusto en su auditorio, al escuchar semejante profecía. El templo de Jerusalén en tiempos de Jesús se erigía en el mismo lugar donde Salomón lo había levantado. Pero ese templo salomónico había sido completamente destruido en el año 586 antes de Cristo y reconstruido por Zorobabel muchos años después, a la vuelta del exilio de Babilonia. De esta reconstrucción resultaba, sin embargo, un templo más pequeño y simple que el primero. De allí que el rey Herodes el Grande, conocido por su despotismo, pero también por su amor a la magnificencia arquitectónica, concibiera el proyecto de un templo más grandioso que el de Salomón. Las obras duraron mucho tiempo, y después de la muerte de Herodes se siguió trabajando por muchos decenios hasta el año 63 de nuestra era. En realidad, no era la primera vez en su historia que Israel escuchaba un anuncio de este tipo. Varios profetas (Miq 3,9-12; Jer 7,1-15; 26, 1-24; Ez 24,21) habían anunciado la ruina del templo de Salomón. Para los judíos que se enorgullecían de su templo, en el cual veían un signo de la protección divina, esos vaticinios sonaban a insolencia y blasfemia. Jeremías debió su-

Mons. Marino pronuncia su homilía en la Santa Misa.

frir mucho por ello. Sabemos que la profecía se cumplió. Dios se complace más en la fidelidad a la Alianza y en el cumplimiento de su voluntad, que en el esplendor de un culto exterior que no surge de corazones convertidos. Tal era el mensaje divino. Cuando Jesús profetiza la ruina del templo, surgen preguntas acerca del tiempo en que habrá de cumplirse esto. Jesús evita responder sobre este aspecto. Nosotros sabemos que en el año 70, Jerusalén fue duramente arrasada por las tropas romanas, y su magnífico templo destruido.

II. “Gracias a la constancia salvarán sus vidas ” Él quería llamar la atención sobre el cimiento fundamental de nuestras seguridades. La ruina del templo es un signo de que la base de sustentación de nuestra esperanza no pueden ser las cosas exteriores, por grandiosas y espléndidas que sean, sino la conversión del corazón, la fe y la confianza puesta en Dios, que dan paso a la constancia: “Gracias a la constancia salvarán sus vidas” (Lc 21,19). En cuanto al tiempo preciso del cumplimiento, Jesús desplaza el

interés del “cuándo tendrá lugar esto” (Lc 21,7) hacia las actitudes con las cuales debe vivir el cristiano el tiempo que sigue al de Cristo; invita a atender al cómo esperar su segunda venida. A lo largo de la historia un verdadero creyente no debe dar crédito a sectas o videntes que afirman saber la fecha del fin del mundo: “Tengan cuidado no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cer ca’. No los sigan” (Lc 21,8). Con su acostumbrada maestría comenta San Agustín: “Vendrá, y no sabemos cuándo; pero, si nos halla pre parados, en nada nos perjudica esta ig norancia” (Sobre el salmo 95). Jesús quiere que centremos la atención en lo que pasa alrededor nuestro, en nuestra vida cotidiana, para interpretar las pruebas dolorosas a la luz de sus palabras, en este mundo atormentado por guerras y catástrofes, enfermedades y hambre, juicios inicuos y persecución. Para descubrir la equivalencia actual de estas enseñanzas de Jesús podríamos formularnos una serie de preguntas. ¿Qué sentiríamos los católicos platenses si de pronto nos anunciaran que nuestra magnífica catedral está por derrumbarse? La pregunta no pasa de ser un ejercicio imaginativo, pero sirve para adentrarnos en otros interrogantes más concretos que aluden a realidades cercanas y experiencias reales. ¿Qué sentimos cuando observamos asombrados que con tanta frecuencia se ataca a la Iglesia de manera sutil o manifiesta? Esta misma Feria del Libro Católico ha debido soportar el ataque y la provocación de algún grupo manifiestamente agresivo hacia nuestros valores y hacia la comunidad católica. ¿Qué experimentamos cuando vemos el avance, al parecer inexorable, de leyes que juzga-

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Momentos de la Exposici贸n



Revista El buen libro 2008