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Indice XXVIII Exposición del Libro Católico en Buenos Aires 2016

"Tolle, lege" ("Toma, lee") Escuchó San Agustín acosado por las dudas, recibiendo una epístola de San Pablo que encaminó su conversión. San Agustín, (Confesiones VIII,12).

Monseñor Héctor Aguer

Palabras del Arzobispo de La Plata en la inauguración de la XXVIII Exposición.

Revista de la Exposición del Libro Católico Año XLI - Número 24 Septiembre de 2017

Director Responsable

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Mons. Antonio Juan Baseotto C.Ss.R.

Homilía del Obispo Castrense Emérito en la Santa Misa de Clausura de la XXVIII Exposición.

Manuel Outeda Blanco

Secretaria de Redacción

Da. Alicia Pilar Sánchez de Castro

Rosana Mabel Radis

Palabras de la Vicepresidente de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas en el acto inaugural de la XXVIII Exposición.

Fotos Adrián Radis

Diseño y Producción Gráfica Emilio y Sergio Buso / 4204-5612 emiliobuso@ciudad.com.ar

Edita Editorial Serviam editorialserviam@yahoo.com.ar (011) 15-4-470-7734

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D. Manuel Outeda Blanco

Palabras en el acto inaugural de la XXVIII Exposición

Dr. Pedro Luis Barcia

Las Bodas de Rubí de la Exposición

Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico

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Marcos Rolando

Trabajo ganador del XXII Certamen Literario Católico Nacional “Cardenal Antonio Quarracino” 2016

Presidente y Fundador Manuel Outeda Blanco

Secretaria Ejecutiva: Rosana Mabel Radis

Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1281 C1038AAY Ciudad de Buenos Aires República Argentina (011) 15-4-470-7734

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XVIII Exposición del Libro Católico en La Plata 2016 Alocución de Monseñor Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata (en el acto inaugural). Palabras en el Acto Inaugural del Sr. Intendente de la Municipalidad de La Plata, Dr. Julio Garro Discurso de apertura de Manuel Outeda Blanco, Fundador y Presidente de la Exposición. Homilía de Mons. Nicolás Baisi, Obispo Auxiliar de La Plata, en la Santa Misa celebrada en la XVIII Exposición del Libro Católico en La Plata.

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Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos publicados haciendo mención de la fuente.

Momentos en la Exposición del Libro Católico en la Ciudad de La Plata

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Monseñor Héctor Aguer Arzobispo de La Plata

Palabras pronunciadas en el acto inaugural de la XXVIII Exposición del Libro Católico, Casa de la Empleada, Obra de Monseñor Miguel de Andrea. Lunes 5 de Septiembre de 2016.

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n los últimos años se han entablado discusiones de bases, y bien infundadas, acerca del futuro del libro, esto es, qué forma iba a exhibir en los pocos años quizá o en algunas décadas, este depósito de pensamientos, sentimientos, intuiciones, críticas, profecías… tesoros, que llamamos: libro. Sobre todo, porque en la actualidad, el libro, en su forma informática ha adquirido una difusión extraordinaria.

lico, hablamos de libros que cubren todo el espectro de la verdad y la vida cristiana, en sus distintas facetas, a veces algunas muy delicadas, muy precisas y a veces muchas más amplias, cosmovisión y demás. En el fondo, el libro católico, se distingue por esa identidad que lo referencia a una gran tradición de la Iglesia. Hay libros no-católico que se hacen pasar por libro católico, porque hay editoriales que editan cualquier cosa. Pero la referencia es la gran tradición de la Iglesia, donde cabe toda la riqueza que el cristianismo ha producido a lo largo de los siglos. Por lo que debemos estar orgullosos y procurar que esa riqueza sea conocida y difundida. Una exposición no mira solamente a que sea difundido, sino que una exposición busca que el fin del libro sea leerlo.

Yo tengo la Enciclopedia Británica, 29 tomos y después algunos más de actualización, que ocupan 2 metros de biblioteca pero, hay gente que la tiene en su teléfono. Pareciera, por un lado que el libro en forma editada en papel, incluso por razones ecológicas, no va a existir más, eso es lo que sostenían algunos, pero veo Podemos también, que, han vuelto atrás en aseverar que el apostolamuchas opiniones y hoy do del buen libro, ocudía se sostiene que finalpa una obra importante mente el libro en papel, en la obra evangelizasubsistirá. Menos mal, se dora de la Iglesia, pero los puede tomar, acariciar, esa importancia no es sobre todo obras esplénúnica. Sin duda que la didas, antiguas, se puede verdad tiene una pridecir que el libro, hasta Alicia Pilar Sánchez de Castro, Mons. Héctor Aguer, macía porque la verdad tiene un perfume. El liel R.P. Fr. Aníbal Fósbery O.P., y Manuel Outeda Blanco en la ilumina, la verdad de la bro no es solamente para inauguración de la XXVIII Exposición del Libro Católico. inteligencia ilumina el tocarlo y olerlo, hay que corazón, señala el camileerlo. De modo que pareciera que el libro en papel no, permite que uno no se desvíe y además incita a subsistirá, aún cuando advierto la utilidad de poder todo lo bueno que se puede hacer. Hay una referencia entrar en bibliotecas enteras a través de un telefonito, continua entre la inteligencia y la voluntad, entonces lo que es extraordinario. Bueno, con tal que la gente entre la verdad y la caridad. La obra evangelizadora lea… bendito sea Dios. de la Iglesia no consiste solamente en repartir libros, Segundo es acerca del libro católico. ¿Qué es el libro católico? ¿Quién califica el libro de católico? ¿El imprimatur del obispo? Yo no sé si todos los libros que están acá tienen un imprimatur, un nihil obstat. Pero me parece que cuando uno habla de libro católico habría que subrayar el adjetivo que indica una totalidad, “católico”. Entonces cuando hablamos del libro cató-

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porque si no nuestro Señor Jesucristo le hubiera dicho a los Apóstoles: vayan escriban libros, como puedan, (cuando no había imprenta todavía)repártanlos y así el Reino se difundirá en el mundo. Pero no dijo eso, dijo: hablen, prediquen lo que yo les he mandado. No es solamente inteligencia sino también vida; no es solamente escuchar la palabra de Dios, sino vivir según


las leyes del Reino. Ahí está la cuestión, la coherencia entre lo que se piensa y lo que se vive. Los libros pueden ser muy buenos, uno puede haberse enterado de todo, pero si después su vida no responde a eso, allí, el libro católico, por más católico que sea no habrá cumplido plenamente su función. Este año el Papa Francisco ha indicado este jubileo de la misericordia, que viene a propósito precisamente, porque la misericordia es obra por excelencia del cristiano, de algún modo toda la obra del cristiano en el mundo podría resumirse así. Un obispo del siglo VI, Cesáreo de Arlés, decía que hay dos misericordias: una, celestial y divina y otra, terrenal y humana. La misericordia celestial y divina, dice San Cesáreo, es el perdón de los pecados; por eso la misericordia, primero la tenemos que invocar, porque somos los primeros necesitados. La misericordia humana y terrenal es ocuparse de los pobres, ni más ni menos. No hubo que esperar a León XIII con la Encíclica Rerum Novarum, sino que todo comenzó con los apóstoles mismos, con el evangelio de Jesús. Esta idea de que la misericordia que nosotros imploramos luego la difundimos especialmente en el trabajo que hacemos en favor de los pobres, me parece que resume, de algún modo,

lo que yo quiero expresar, que no basta solamente enterarse de la verdad, leerla, meditarla, estudiarla, sino también vivirla y, para el futuro del cristianismo, esto es fundamental. No nos van a reconocer, probablemente porque les iluminemos el sentido de la vida, porque expresemos de un modo más claro que los filósofos contemporáneos, cómo se explica el mundo y la presencia del hombre en él, nos van a creer, si mostramos con nuestra vida que Cristo vive, eso ha sido siempre así. Desde aquella reflexión tan conocida, que se atribuye a los paganos que vivían a las primeras comunidades “miren cómo se aman”, hoy podrían decir, ¿quién tiene verdaderamente misericordia? Fíjense como el libro que tiene diversas maneras y que hoy tiene fácil acceso, cómo se puede buscar la catolicidad de los libros, cómo la Iglesia ha expresado a lo largo de una gran tradición de su pensamiento a través de sus maestros, doctores, y cómo esto puede convertirse en vida, porque si se da ese desfasaje, entonces la cosa no marcha. La Exposición del Libro Católico tiene que recordarnos también esta otra impresión, conclusión y mandato: que lo que nosotros conocemos tenemos que vivirlo. En este año de la misericordia es un pensamiento digno de ser tomado en cuenta.t

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Monseñor Antonio Juan Baseotto C.Ss.R. Obispo Castrense Emérito

Homilía del Obispo Castrense Emérito en la Santa Misa de Clausura de la XXVIII Exposición del Libro Católico, Domingo 18 de septiembre de 2016. Casa de la Empleada, Obra de Monseñor Miguel de Andrea.

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a Misa con que hoy clausuramos esta Exposición del Libro Católico tiene especialmente el matiz de eucaristía=acción de gracias. Cuarenta años seguidos en los que durante 15 días se da a conocer el empeño de presentar la verdad a través del libro, realmente merece todo encomio y ante Dios, toda nuestra gratitud.

de la Misericordia… El otro de carácter nacional y con el sello católico: el Bicentenario de nuestra independencia nacional. No podemos olvidar que el primer artículo de la declaración de la independencia se refiere a la identidad católica de la patria naciente. “La religión católica, apostólica, romana, es la religión del Estado, el Gobierno le debe la más eficaz protección, y los habitantes del territorio todo respeto, cualesquiera que sean sus opiniones privadas” (sección 1ª. Artículo 1º… Y continúa en el 2º: “La infracción del artículo anterior será mirada como una violación a las leyes fundamentales del país”.

En nuestra vida personal y comunitaria constatamos el significado que tiene el buen libro. La gratitud es inexcusable y no puede menos de entenderse a quienes dan a conocer, ponen ante los ojos del público el esfuerzo de los autores y editores de S.E.R. Mons. Antonio Juan Baseotto C.Ss.R., preside libros católicos. Sabemos la Santa Misa de Clausura de la XXVIII Exposición, concelebrada de los sacrificios, muchas La historia de los con el Pbro. Christian Viña. veces la falta de apoyo que dos siglos transcurridos ha debido enfrentar Manuel a lo largo de estos años nos muestra cómo nuestra identidad se ha ido dilupara montar la exposición. Dios se lo tenga en cuenta. yendo ya desde los comienzos. Basta pensar en RiEste año el lema alude a dos hechos significati- vadavia que pasó a manos del estado las propiedades vos: uno de carácter eclesial y universal: el Año Jubilar de la Iglesia, cómo hizo quemar los escritos de la

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Beata fundadora de la Casa de Ejercicios, la recién proclamada Beata María Antonia de Paz y Figueroa, cuya contabilidad de la construcción estaba a cargo de Cornelio Saavedra… Súmase a todo esto hoy la labor demoledora de tantos medios de comunicación social que, respondiendo al nuevo orden mundial continúa la obra de descristianización de la sociedad. En este contexto suena anacrónico hablar de Argentina católica: ha renegado de sus raíces que tienen su origen en la Tucumán de hace 200 años… Y hoy sufrimos los frutos de ese desarraigo: divisiones, violencia, corrupción, inseguridad, destrucción de la familia… y un largo y casi inagotable etcétera… Jesús en el texto evangélico que se acaba de proclamar describe la astucia y la habilidad del mayordomo infiel. Pero saca la enseñanza: “los hijos de este mundo no son más astutos que los hijos de la luz… Y el que es fiel en lo poco, es también fiel en lo mucho”… “Sepan usar de tal modo las cosas que pasan que, por medio de ellas, consigan las eternas” dice la oración litúrgica que interpreta de manera práctica las enseñanzas de Jesús en esta parábola. Precisamente para enfrentar ese desafío, el libro católico ofrece las armar de la verdad y la ofrece con sólido fundamento.

Ofrece, de hecho, un recurso para que la misericordia de Dios se prolongue y se concrete en la conducta humana. Entre las obras de misericordia espirituales tenemos precisamente: “enseñar al que no sabe”. El Maestro de la verdad (más aún, la Verdad misma) es Jesucristo. El libro cuando brinda en sus páginas la verdad, sigue siendo instrumento de Jesús para entregarla a los hombres… Y naturalmente, autores, editores, etc. del libro extienden y concretizan ese aspecto de la misericordia divina. Quiera Dios que el reproche que nos dirige Jesús al ponderar la habilidad del administrador infiel, nos sacuda para que los hijos de la luz sepamos proceder con la misma o más habilidad para dar a conocer la verdad. Nunca dejemos de lado el recurso que en este terreno, nos ofrece el libro. Y el libro católico de manera generosa e inteligente. Hacemos voto para que la Exposición continúe por muchos años y dé los frutos que esperamos y que Dios quiere para bien del hombre nacido para conocer y vivir la Verdad, esa que nos hará libres .t

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Sra. Alicia Pilar Sánchez de Castro

Palabras de la Vicepresidente de la FACE en el Acto Inaugural de la XXVIII Exposición del Libro Católico, Lunes 5 de septiembre de 2016. Casa de la Empleada, Obra de Monseñor Miguel de Andrea.

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on profunda alegría abrimos hoy las puertas ellas, no sólo a su práctica (como se produce especialde esta casa para recibir a la Exposición del mente en las obras espirituales: enseñar, aconsejar, coLibro Católico. Con fervor y devoción alber- rregir, consolar), sino que las buenas lecturas nos abren gamos un año más, en un espacio central, la imagen a una comprensión profunda del sentido de la miseride Nuestra Señora del Libro, cordia en nuestra vida. Patrona de la exposición. Y finalmente, el lema Sin embargo, no es este refiere al amor a la patria, en un año más, simplemente. Es alusión al Bicentenario de la éste un año especial en el que Declaración de la Independenconfluyen acontecimientos de cia que conmemoramos este relevancia para nuestra coaño los argentinos. Los buemunidad en su conjunto. Y nos libros nos educan también que vienen a sintetizarse en el en la virtud del patriotismo, lema de la exposición para esta que se asienta sobre la base del edición 2016: “Buenos libros, sentimiento desarrollado en la tesoros de misericordia y de infancia y que reconoce a la amor a la patria”. Alicia Pilar Sánchez de Castro, vicepresidente de FACE patria como lugar de origen en la inauguración de la XXVIII Exposición. y pertenencia, tributándole el En primer lugar, buehonor y el servicio debidos, y nos libros. El apostolado de las buenas lecturas que la exposición encarna cumple defendiendo el conjunto de valores que representa. este año su 40 aniversario. Ni más ni menos que 40 No me queda más que darles a todos los asistenaños trabajando por nuestra cultura, al servicio de la tes la bienvenida a esta nueva edición de la exposición, difusión de lo bueno, lo bello y lo verdadero. que año tras año se renueva y nos sorprende. Invitarlos En segundo término, misericordia. Que en este a las actividades que se realizarán cada día y felicitar a Año Jubilar logremos también, como lo pide el Santo su fundador y director del comité ejecutivo, Manuel Padre, redescubrir la riqueza contenida en las obras de Outeda Blanco, por estos primeros 40 años de vida misericordia. Cuánto nos acercan los buenos libros a que –confiamos– serán muchos, pero muchos más.t

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D. Manuel Outeda Blanco Palabras pronunciadas en el Acto Inaugural de la XXVIII Exposición del Libro Católico. Casa de la Empleada, Obra de Monseñor Miguel de Andrea. Lunes 5 de septiembre de 2016.

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nauguramos hoy esta Muestra en el cuadragésimo aniversario de la Exposición del Libro Católico, inquietud nacida en el seno de la Acción Católica Argentina e inspirada en el “apostolado del buen libro y de las librerías en los atrios parroquiales”, y plasmada en cuatro décadas de Exposiciones en: ■ Distintas sedes, ■ Conferencias, ■ Publicaciones, Con distinciones: ■ para escritores con la Faja Padre Castellani, ■ para jóvenes estudiantes con el Certamen Cardenal Antonio Quarracino, ■ Con el reconocimiento para hombres y mujeres forjadores de la cultura católica argentina con la Estatuilla Padre Leonardo Castellani. ■ Con visitas de colegios, y un sinnúmero de actividades que, realizadas con perseverancia, hicieron de esta Exposición un ámbito destacado en la vida cultural católica de nuestra Patria.

trabajo por el buen libro” y su confortadora Bendición Apostólica. Expresamos nuestra gratitud filial por esta constante compañía pastoral. Preside este acto Su Excelencia Monseñor Héctor Aguer quien nos edifica desde su misión profética episcopal con su continuo magisterio eclesial, verdadera obra de misericordia en un tiempo descarriado. Como escribe San Pedro en su Segunda Carta “Habrá entre ustedes falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos una inminente perdición. Muchos imitarán su desenfreno, y por causa de ellos, el camino de la verdad será objeto de burla” (cfr. 2 Pe.3,2-3)

Perdidas las coordenadas que relacionan al hombre con su Padre Creador y por lo tanto con sus hermanos, olvidada su filiación divina y su destino sobrenatural y eterno, se avanza en un marasmo existencial. La violencia bestial y diaria, el abandono, el hambre y la miseria al lado del despilfarro, la corrupción y el latroCoincide este aniversario con el Año cinio; el desprecio por la vida, la desJubilar de la Misericordia, y, al repasar las trucción de los jóvenes por la droga obras de misericordia espirituales, queremos y tantas desgracias cotidianas, son los destacar aquellas tres que están muy relaciosíntomas de la ruina moral que nos nadas con este trabajo apostólico: Mons. Héctor Aguer hace entrega amenaza. - Enseñar al que no sabe de la Estatuilla “Padre Leonardo La sociedad puede escuchar al - Corregir al que yerra Castellani” al Dr. Hugo Omar profeta y convertirse, o crucificarlo… Mario Obiglio - Dar el consejo oportuno a quien lo Desde aquí, reiteramos nuestro resnecesita. paldo a la voz valiente y clarificadora del Pastor. Damos gracias a la Divina Providencia que nos En la convicción que los buenos libros son un mellamó a este apostolado cada vez más necesario ya que las dio importante para presentar a los lectores mensajes de corrientes materialistas, hedonistas e inmanentistas –multi- verdad, de misericordia y de esperanza, inauguramos esta plicadas hasta el hastío por los medios globalizados– han 28° Exposición, en esta querida Casa de la Empleada de la alejado a los hombres de nuestro tiempo de las verdades só- FACE, que desde hace veinte años nos acoge y acompaña. lidas en las que se debe asentar la vida social, verdades reveE invocamos la intercesión maternal de la Virgen ladas por Dios Creador para certeza y felicidad de sus hijos. Santísima, sede de la Sabiduría, y de Santa Teresa de CalcuEn esta tarea siempre nos alentó y acompañó el ta, hoy en la primera celebración de su memoria litúrgica. entonces Cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco. A todos los que la hacen posible esta nueva ediY en este cuarenta aniversario, nos envió desde Roma una carta manuscrita suya donde nos agradece “este ción, muchas gracias.t

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Dr. Pedro Luis Barcia

Las Bodas de Rubí de la Exposición

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a Exposición del Libro Católico cumple sus primeros 40 años: las bodas de rubí, entre las argentinas y las áureas. En la simbología popular, el rubí es la piedra que protege contra la desgracia y da salud: la Exposición está más vital que nunca; es signo del éxito, y esta feria libraria ha ido creciendo en excelentes resultados vitalizándose con los años, y, finalmente, es cifra de amistad, y la mano abierta de este encuentro ratifica la callida iunctura de los hombres y los libros. Recuerdo mis años de adolescencia en la Acción Católica. Cumplíamos tres funciones: verdadera acción social (ayudábamos a construir

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ranchos en Barrio Franco, jugábamos al fútbol los domingos con los presos, y llevábamos aportes los sábados al Asilo de Ancianos), leíamos libros seleccionados y discutíamos largamente sobre lo leído, en reuniones y en campamentos. En una de las lecturas recomendadas, un libro de Thiamer Thot, leí por vez primera la frase “el apostolado del libro”. Pero hallé plena semántica para ella cuando conocí la Exposición del Libro Católico en Buenos Aires. Es una ocasión en que cada visitante, si agudiza el oído, puede escuchar la voz insinuante y cantarina que le reitera: “Tolle, lege”, como en el bosque oyera san Agustín y fuera el estribo de su conversión.


Los edificios tienen atlantes que le sostienen los arcos y artesonados, la Exposición lo tiene a Manuel Outeda Blanco y a su aguerrido equipo que han sido, muchas veces en soledad, la única fuerza animadora de esta larga vida. Lucharon no solo contra viento y marea, que es buena pelea, sino contra la indiferencia y el silencio de muchos clérigos y clericalla locales, que es desgraciada labor. En tanto llegaban las notas gratulatorias del cardenal Poupard y de los Pontífices, ellos siguieron, como en un gran mecano, año a año construyendo y desconstruyendo este hogar vivo que alberga a más de 10.000 volúmenes en oferta generosa y única en nuestro país y en los vecinos. El querible, chacotón y sabio cardenal Antonio Quarracino, supo insuflarle ánimo y trascendencia a la tarea apostolar de Manuel y su compaña. Luego, por acción de Monseñor Aguer, la Exposición se expandió en edición platense, que ha continuado fructuosa con los años. Recuerdo cuando Manuel había logrado imprimir, a manera de estampa, una imagen de la Virgen con el Niño en brazos y un libro en que lo iniciaba en la lectura. Y rememoro cómo la autoridad eclesial de turno desaprobó aquella imagen porque se veía un libro y no un rollo, al uso hebreo.

La erudición secaba el ánimo artístico, de profundo anacronismo. Y decidió el varón mitrado que no se distribuyera. Obedientes literales de la orden, dejamos las pilas de estampas en las mesas y el público supo llevárselas consigo por hallarles sentido. Luego, Alba Blotta plasmó la hermosa imagen en una escultura coloreada que sigue presidiendo la Exposición. En mis viajes por Europa, me dediqué a recoger cuadros de Vírgenes con libro (y no rollos, que no encontré ninguna), hasta llegar a las sesenta reproducciones del arte de todas las épocas. Era una manera de decirnos “No estábamos desacertados, pese al anacronismo”. Debería editar un libro con ese material, en homenaje a esta labor impar que se nos regala anualmente. Cuántos secretos encuentros, cuantas soluciones a vidas, orientaciones para el descarrío, iluminaciones para problemas de toda índole, cuanto acompañamiento para las personas en soledad, ofrece caritativamente este cuerno de Amaltea que es la Exposición. Entre otros orgullos, los argentinos sepamos tener el orgullo de esta Exposición del Libro Católico.t

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Marcos Rolando Colegio FASTA Catherina, (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Trabajo ganador del XXII Certamen Literario Católico Nacional “Cardenal Antonio Quarracino” , Año 2016.

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Buenos libros, tesoros de misericordia y de amor a la Patria

uando uno lee libros como el Martín Fierro o Don Segundo Sombra es de vital importancia una atención hacia el mensaje que estos conllevan. Su genialidad no radica en una composición literaria sublime o en un inicio, nudo y desenlace típicos. Esos sobran. El mensaje, el significado oculto entre las líneas de estas obras, es algo mucho más profundo de lo que uno puede ver a simple vista. Es un hecho que en la actualidad el sentimiento de patriotismo se ha ido diluyendo, perdiéndose entre los años y los cambios sociales. Ese fervor patrio que antaño caracterizaba al argentino es hoy una particularidad extraña en este. Pareciera que en la actualidad esta virtud tan venerada por los griegos ha pasado a ser un defecto. Se confunde amar a la patria con un amor ciego que se niega a ver los problemas que la atestan. Por el contrario, aquel que ama a la patria es quien más conoce sus defectos. Nos encontramos, además, con una sociedad personalista y materialista, para la cual la misericordia es una palabra que carece de significado. El prójimo está por debajo de mí, y mi bien está por encima del de él. Pero así como Cruz dio todo por su amigo Fierro, nosotros deberíamos hacer igual. El siguiente trabajo tiene como objetivo rescatar ese sentimiento de patriotismo tan característico de nuestros antepasados y que la sociedad moderna ha perdido. Me admito un lector entuciasta. He leído desde que tengo memoria, y continuaré haciéndolo hasta que ya no la tenga. Decidí que quería escribir un ensayo con el que me sintiera conforme yo, y no para conformar a otros. Eso podría ser una consecuencia, mas no la finalidad de este texto. Es por esto que les presento, a continuación, la historia de Pedro. Pedro es un ciudadano normal, uno más del montón, podría decirse. Es un buen alumno en el colegio (bueno, quizá no tanto del montón), cuida de sus dos hermanos más pequeños y se encarga de los quehaceres diarios. Sus padres no dejan de comentar a cuanto vecino se crucen lo orgullosos que están de él. Además, Pedro asiste a una parroquia a tan solo un par de cuadras de su casa, donde cada cierto tiempo se encargan de recolectar ropa para donaciones o visitar asilos para hacerles compañía a los mayores. Es, incluso, ¡abanderado de la bandera de la Ciudad de Buenos Aires!

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Hasta aquí todo bien. Probablemente se estén preguntando de qué manera se relaciona Pedro con el arquetipo del argentino moderno, y es que pareciera que el joven desafía todos los prejuicios que le he adjudicado anteriormente a este. ¿No es, acaso, un estudiante notable y un excelente modelo de hijo? Pero como en todas las cosas, lo que vemos es solo una parte de la realidad. Pedro no ama a su país. Desde que era chico ha asistido a innumerables actos escolares en conmemoración a los próceres del pasado que nos permitieron tener este presente, y ha escuchado innumerables discursos patrios. Él no es consciente de cuanto este país le ha provisto ni le interesa serlo. Ser el responsable de la bandera de la Ciudad no es más que un protocolo para él, y la bandera, un simple trozo de tela. Y si bien su participación en la parroquia es voluntaria, realmente lo hace para contentar a sus padres. Cierto día, Pedro recibe de parte de su abuelo un curioso libro. El olor de las páginas viejas (la droga de todo lector) genera en él un estado de adormecimiento. Su abuelo (quien está bien entrado en los ochenta) le explica que ya tiene edad suficiente para comprender a José Ingenieros y su prosa. Si alguno de ustedes ha tenido la oportunidad de leer El hombre mediocre en su juventud, sabrá lo aburrido que es ese libro para un adolescente. No solo por su dificultad de comprensión, sino porque está lleno de tecnicismos y una prosa avanzada que pocos pueden entender en su totalidad. A pesar de esto, Pedro logró terminar el libro. Le tomó tres meses y unas cuantas búsquedas en la red, pero lo consiguió. Ingenieros describe a tres tipos de hombre en su obra: el inferior, el superior y el mediocre. El mediocre es dócil, maleable, ignorante y carente de personalidad. Un hombre mediocre no es necesariamente un hombre estúpido. Un mediocre puede ser un verdadero genio de las matemáticas, un artista revolucionario, un ingeniero colmado de honores. Un mediocre es, en cambio, un hombre que no posee convicciones, alguien que se deja llevar por la masa o que no va ni en contra ni a favor de ella sino que simplemente deambula por el limbo. Cuando Ingenieros habla del hombre mediocre como un ignorante se refiere al hombre como alguien fácil de manipular, ya que al no poder pensar por sí mismo deja que otros lo hagan por él.


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El libro de José Ingenieros hizo mella en la forma de pensar de Pedro. Cuando su abuelo le obsequió el libro, lo comenzó a leer solo por contentarlo; pero a medida que avanzaba, comenzaba a buscar cada vez más tiempo para continuar con la lectura. De a poco, su forma de pensar se fue modificando y comenzó a nacer en él un amor hacia la patria. Era consciente entonces de todo lo que ésta le había dado: sus amigos, su familia, los valores, que para él antes no tenían sentido. El hombre mediocre logró que pudiera ver qué había en su interior; y cómo su vida estaba repleta de rutinas en el cerebro pero prejuicios en el corazón. Este libro marcó un antes y un después en la vida de nuestro querido “héroe”, le hizo conocerse a sí mismo. Por primera vez, se daba cuenta de que todo lo que los demás creían que eran en él virtudes, no eran sino meros hábitos. Y es que una virtud es tal, solo si el sujeto la ejerce diariamente por voluntad propia y para el perfeccionamiento de sí mismo. De lo contrario, es un cascarón vacío que se desmoronará eventualmente. Desde que Pedro leyó El hombre mediocre su vida tomó un giro. Los demás probablemente no lo hayan notado, y quizá nunca lo hagan. Nuestro querido Pedro parece ser el mismo, al menos por fuera, pero en cada acto escolar lleva ahora la bandera con orgullo, y cada vez que asiste a la parroquia y ayuda a los necesitados lo hace con un fervor digno de admiración. Cada esfuerzo que realiza ahora viene cargado de un sentimiento de superación, con la esperanza de que éste dé sus frutos. Como dije anteriormente, lo que vemos es solo una parte de la realidad.

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Es un hecho que los tiempos han cambiado. La globalización paulatina que ha vivido el mundo en el último siglo es impresionante, y las consecuencias que ha tenido difícilmente pudieran haber sido previstas. Una de las principales ha sido la pérdida de patriotismo que hoy por hoy sufre nuestra sociedad y que pareciera ir agravándose con el paso del tiempo. La historia de Pedro intenta reflejar cómo un muchacho que aparenta ser un modelo de ciudadano por dentro no siente amor a su patria ni reconoce todo lo que ella le ha otorgado. A pesar de ayudar al prójimo, tampoco siente un verdadero afecto por él, sino que es un acto mecánico, sin emoción. Parte de la historia está, por supuesto, inspirada en ciertas vivencias propias. En su momento fue mi abuelo quien me dio la oportunidad de leer El hombre mediocre y le agradezco profundamente por ello. Para concluir, me gustaría agregar que el personaje de Pedro tiene raíces en la realidad. Más que representar a un único individuo, intenta englobar a todos aquellos que compartan similitudes con él. Si bien es lamentable, la realidad es que hay muchos muchachos como él en nuestro querido país. Sin embargo, tal y como Pedro cambió al leer la obra de José Ingenieros, considero que muchos pueden cambiar. El problema de la sociedad argentina actual tiene una relación directa con el libro de José Ingenieros: hay muchos hombres mediocres. Esperemos que así como nuestro protagonista cambió, estos también puedan hacerlo.t


Monseñor Héctor Aguer

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Arzobispo de La Plata Discurso Inaugural de la XVIII Exposición del Libro Católico en La Plata. Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha. Lunes 31 de Octubre de 2016.

A mí me gusta citar siempre una frase cuya auueridos amigos: tora es insospechable. Decía así: “el siglo XX (nuestro Ya no resulta novedoso reconocer y afirmar siglo, decía ella), será un siglo del feminismo victorioso, que la sociedad argentina ha sufrido, en las últimas y el triunfo del feminismo consiste en la indisolubilidécadas, un proceso acelerado de descristianización. dad del matrimonio y en la presencia de la mujer en el Me parece importante relacionar ese fenómeno con hogar”, quien dijo esa antigualla es Eva Perón, en un lo que hoy salta a la vista, esto es, los fenómenos que aparemensaje que envió en 1947 a un Congreso del Reino, cen en una sociedad sumamente deshumanizada. en Barcelona. La descristianización lleva a la deshumanización. Miren ustedes, el agua corrida desde entonces. InPodemos decir en términos genéricos que el hombre mo- cluso de hecho, el sentido amplio de pensamiento en que derno, ya desde hace varios siglos, ha desplazado a Dios y esta figura importante de la política argentina se movía. se ha entronizado en su lugar… y así le va… y así nos va. Pero la cuestión está llena de lo que yo decía, no Una de las cuestiones más serias de este proceso de se reconoce más el orden objetivo de la creación, Sartre, descristianización es que el hombre ha dejado de percibir afirmó muy bien que “si Dios no existe, todo está perdilas verdades naturales. Aquellas que por el sólo ejercicio do”… y, efectivamente, si no se cree en Dios, no hay disde la razón debiéramos alcanzar y contemplar y debieran tinción posible entre el bien y el mal y entonces sufrimos ser la guía de nuestra vida. Si no se las consecuencias. cree que hay un Dios, creador de No se quiere reconocer la naturaleza y que entonces, exisque la causa verdadera es esta. te un hombre en el mundo y que Hoy día ha entrado en existe una naturaleza del ser humael ordenamiento ambiental de no, diría, de la persona varón y de la nación, la destrucción del la persona mujer, entonces todo se matrimonio y de la familia. desquicia. Por tanto también en el orden No es posible fundar seriasocial, se porta de una debilimente una ética si no hay una medad extrema. No sé cómo se tafísica, esto es si no se reconoce puede reconstruir esto si no es como dado aquello que nosotros recurriendo a aquellos remeno podemos construir. El Dr. Julio Pettiggiani, Mons. Héctor Aguer, el Dr. Julio dios que tienen que ver preciPrecisamente el proceso de Garro y Manuel Outeda Blanco en el acto inaugural samente con los principios, la descristianización en los últimos de la XVIII Exposición del Libro Católico en La Plata. verdad, los valores, de los cuaaños y la forma del positivismo jurídico y de constructi- les el hombre moderno se ha alejado. vismo sociológico, han llevado a pensar que todo lo haPor eso voy a señalar dos puntos fundamentales cemos nosotros, que todo lo construimos nosotros, que que tienen que ver con el sentido de esta exposición: el hombre se autoconstruye y se reconstruye a su gusto. Y Cuando era joven, se hablaba permanentemente vemos ahora, algunos casos en que supuestamente años que los fieles católicos padecían el mal de la “ignorancia atrás, sería una locura. El Dr. Pettigiani, ha aludido con su sabiduría ju- religiosa”. Hoy día no sólo hay ignorancia religiosa, sino rista al tomar su palabra en estos últimos años en estos que la ignorancia religiosa ha llevado a la ignorancia del actos, la discusión de la familia. Ahí se ve claramente a sentido de la vida. Una cosmovisión cristiana que sabe ubicar al donde ha llegado el proceso de destrucción del orden natural, por ausencia de Dios, por vacío de Dios: diría que hombre en el conjunto del universo, le dá sentido a su la familia, incluso en el orden legal, no existe, no existe vida: sabe quién es, para qué está en el mundo, qué significa la muerte y qué pasa más allá. más el matrimonio.


Pero si se pierden esas verdades fundamentales que se generan en el catecismo, entonces el hombre queda en el vacío de su interior y en la confusión del exterior, en un mundo en el cual trata de sobrevivir como puede, esa es la situación en la que estamos. La ignorancia religiosa, se cura, obviamente con el conocimiento de Dios. Pero diría que, hoy apologéticamente, deberíamos comenzar por insistir en que hay que reconocer que existe una naturaleza dada, que nosotros no construimos todo, que hay un orden objetivo universal, que debemos reconocer y que es la base incluso, de la dignidad de los derechos auténticos del hombre. Se ha hecho una ideología de los derechos humanos, sostenida por la ausencia de la metafísica y entonces se llega a este extremo ridículo de que los antidiscriminadores son los que más discriminan y, en el orden social, se imponen los caprichos individuales de pequeños grupos que copan las estructuras del estado, de todos los órdenes y por tanto todo esto, se convierte en ley. Creo que es importante entonces, difundir hoy día, la realidad del orden de la creación, de lo que diríamos el orden natural, la ley natural, el logos –como diría el Papa Ratzinger– que es la razón, la palabra, es el sentido. El Logos que es la segunda persona de la Trinidad, Dios hecho hombre, en Jesús. Es a partir del cristianismo como la humanidad encuentra su verdadero sentido, halla el verdadero sentido que tiene como creatura de Dios. Esto tiene que ver con la recomposición de una fe que puede sostener el conocimiento verdadero de lo humano, y por tanto también que contempla una organización social. No se mejoran las cosas simplemente con una mejoría económica y mucho menos si ello se reduce a arreglar las cuentas y a tener en orden las finanzas. Hay cosas muy profundas: una sociedad idealizada como la nuestra, donde los valores superiores, no sólo de lo religioso, sino de las verdades fundamentales de la filosofía, de la belleza y del sentido común, han perdido su lugar. Entonces me parece que la lectura, sobre todo la reflexión sobre lo que se lee, puede hoy día, reparar aquel vacío que es consecuencia de la descristianización. Nuestros antepasados no sabían ni leer ni escribir, eran iletrados y, sin embargo, ellos tenían sentido de la vida a través de su fe, supieron ordenar a su familia y dar su contribución a una Argentina que se iba haciendo laboriosamente más allá de los vaivenes de las secuencias de las oligarquías y democracias. Este primer pensamiento quisiera dejar claro, creo que hoy es importante recuperar el sentido de la objetividad de la creación y el orden que en ella ha impreso el Creador, el Logos que es la razón que sigue a la naturaleza humana, del varón y de la mujer. Y lo segundo es la ejemplaridad. ¡Qué poco valdría que uno sea una persona muy sabia, muy leida, si luego eso no se refleja en su vida!. Hay un viejo refrán que dice que “los ejemplos son los que arrastran”. La Argentina padece de una crisis gravísima de ejemplaridad. Todos sabemos que durante años y años, la

justicia ha mirado para otro lado mientras se chimbaba de un modo espantoso en el estado y que la sociedad tampoco reaccionaba demasiado. Que crecía la pobreza, de un grado escandaloso en un país que ha sido dotado de una riqueza extraordinaria. Todo eso tiene que ver, fundamentalmente con la falta de ejemplaridad. La ejemplaridad no debe reclamarse solamente a los que gobiernan o que tienen algún puesto de responsabilidad. La ejemplaridad es algo que se ejercita día a día: en la vida personal, en la relación con los demás, en la familia, con los vecinos. Si no hacemos lo que pensamos, pues, lo que pensamos nunca tendrá el efecto benéfico que uno quisiera atribuir. Serán simplemente sueños, ilusiones. Y eso es lo que ocurre. Si no hay una verdadera restauración en el orden social, es precisamente porque falta de ejemplaridad, por ignorancia sin duda, pero falta la ejemplaridad. Entonces creo que, sobre todo en este año de la misericordia, habría que tener en cuenta este aspecto de la vida humana, que tiene una proyección social extraordinaria. Cesáreo, Obispo de Arlés, a comienzo del Siglo VI, decía que hay dos clases de misericordia: una misericordia humana y terrenal (que es ocuparse de los pobres) y una misericordia celestial y divina (que es el perdón de los pecados). Las dos cosas están íntimamente vinculadas y tienen que ver con esto que decía acerca de la ejemplaridad. Una ejemplaridad que implica que nosotros pongamos nuestras cosas en orden, que reconozcamos nuestros errores, nuestros pecados, que pidamos perdón, que recibamos ese perdón de Dios y que, por otra parte, nos ocupemos de los pobres, esto es, de aquellos que hoy día no son sólo materialmente pobres, sino espiritualmente pobres. El Papa Francisco habla con frecuencia de las periferias geográficas y de las periferias existenciales. Las periferias geográficas, las tenemos en el cordón que rodea la Ciudad de La Plata, la vemos claramente y, las periferias existenciales las tenemos, en el centro de la ciudad, en la universidad que educa la cabeza de los jóvenes, la tenemos en el corazón de tanta gente que no tiene idea de para qué está en este mundo, entonces hace lo que le parece, lo que puede, lo que le sale. Espero que esta Exposición, precisamente en el año de la misericordia, nos ayude a tomar conciencia de estas realidades fundamentales. El futuro de una nación argentina que ha tenido una historia tan sabrosa depende en una buena medida de una recuperación. He hablado, así, un poco paradógicamente en una homilía, acerca de la “nostalgia del futuro”, no quiere decir que todo tiempo pasado fue mejor, pero debemos reconocer que, ciertamente, la Argentina vivió tiempos mejores. “Nostalgia del futuro”: viene del griego, nostos, que significa regreso a la patria. Habría que regresar, a lo mejor de nosotros mismos y, los que tenemos que hacer punta en esto, somos precisamente, los cristianos. t

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Dr. Julio Garro

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Palabras del Intendente de la Ciudad de La Plata en el Acto de Inauguración de la XVIII Exposición del Libro Católico Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, Lunes 31 de Octubre de 2016.

s un orgullo para mi participar de esta Muestra tan importante, de esta presentación. No sólo por ser la primera vez que me toca acompañar a esta mesa, sino también porque sin ningún tipo de dudas sé de la importancia que tiene para nuestra sociedad. Cuanto más buenos libros, seguramente, habrá mejor cultura, mejor educación, mejor formación y, por tanto, mucho más conocimiento; creo que es ese el camino que nos debemos dar en esta vida, junto a Dios, que hemos elegido. Quiero felicitarlo, personal y públicamente a Mons. Aguer, que la verdad, en estos meses de trabajo conjunto, –lo voy a decir de esta manera–, me he sentido como si lo conociese desde hace muchísimos años. Y...¿ por qué digo esto? Porque si bien, debe haber una relación que muchas veces puede ser institucional, del gobernante con la iglesia, en todo momento he sentido en él y en su equipo, un acompañamiento permanente, una voluntad de oír y escuchar los problemas que de alguna manera u otra padece nuestra ciudad. Esto lo pongo en valor, porque sinceramente, no esperaba tener una comunicación fluida, de poder hablarle, de poder consultarlo, que él me llame por si hay algún problema… y aquí en esto de poder trabajar en conjunto hacia adelante, para lo que viene, que sin ninguna duda –soy un convencido de esto– va a ser uno de los mejores caminos hacia el futuro que va a tener nuestra ciudad.

"Apóstoles del

En la Iglesia, he reconocido y reconozco siempre la vocación que ha tenido y el silencioso trabajo de ayudar al que más lo necesita. La Iglesia ha sido sin ningún tipo de dudas, la primer red de contención de muchísimos seres humanos, algunos más chicos, otros más grandes, que no tienen posibilidades ni las han tenido. El acompañamiento conjunto de las problemáticas, lo que hacen en los barrios, en las parroquias, el amor que les entregan a cientos y miles de chicos que aún todavía están afuera de un sistema, ese trabajo, esa vocación, es digna de imitarla. Y acá hay un gobierno municipal que quiere acompañarlos, un gobierno municipal que quiere involucrarse en las problemáticas porque es la única manera de construir una sociedad mucho más justa. Empezar a trabajar por los que más lo necesitan, por los que menos posibilidades tienen... y es a partir de ahí de ese escalón de igualdad donde empezamos a reconstruir la sociedad. Un orgullo y muchas gracias por la invitación. Y los convoco y desafío para lo que viene. El camino que nos queda hacia adelante, seguramente, será un camino duro, habrían caminos o atajos muchos más cómodos, mucho más cortos, mucho más fáciles pero créanme que esos caminos cortos y fáciles no nos hubiesen llevado como el más largo y más perfecto. Así que los invito a transitarlo juntos, los invito para que sepan que no sólo un intendente y un equipo modifican la realidad de una ciudad. La realidad de una ciudad la modificamos entre todos, tomándonos de las manos, más allá de las pertenencias, de los sentimientos, de los colores. A la ciudad de La Plata, la construimos juntos.t

Sagrado Corazón de Jesús"

Carisma: Amor, Gloria, Honor y Reparación al Sagrado Corazón “colegio santa

margarita maría de alacoque”

Calle 117 N° 1670 entre 66 y 67 - 1900 La Plata - Argentina Tel.: (0221) 425-9711

"Confía en el Corazón de Jesús y veréis milagros" Sierva de Dios Madre Clelia Merloni, Fundadora

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D. Manuel Outeda Blanco

Fundador y presidente de la Exposición Palabras en la inauguración de la XVIII Exposición del Libro Católico en La Plata, Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha. Lunes 31 de Octubre de 2016.

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n el año del Bicentenario de la declaración de nuestra independencia patria y en el Año Jubilar de la Misericordia, Víspera de la Solemnidad de Todos los Santos, día en que la Iglesia celebra la santidad de Dios, admirable en su santos, el regalo que son para la Iglesia los santos oficialmente proclamados como tales, y todos los que gozan de la visión beatífica. ¿Acaso puede compararse esta celebración con otros macabros "festejos” que se realizan en esta noche?. ¿No es oportuno preguntarnos cómo va nuestra propia formación católica, y qué les trasmitimos a nuestros hijos?. Es necesario proponer, una vez más, la lectura en familia (por ejemplo, de las vidas de los santos), que lleve a los niños a querer imitarlos. Podrá decirse que ya casi no quedan abuelas piadosas, en los hogares, por la actual "cultura del descarte", o los hábitos del "desplante". Qué bueno sería volver a involucrar a nuestros adultos mayores en la formación religiosa de los pequeños... ¡Cuántas tragedias evitaríamos si, noches como éstas, en vez de ser de "brujas y muerte" fuesen de “santidad y de vida”...!. La reciente canonización del Padre José Gabriel Brochero y la beatificación de Sor María Antonia de Paz y Figueroa patentizan, justamente, la misericordia de Dios con nuestra Patria, nacida bajo el signo de la Cruz y fecundada espiritualmente por tantos hombres y mujeres de bondad, de solidaridad y de santidad de los que son exponentes excelsos Mama Antula y el santo Cura Brochero, hoy intercesores y modelos.

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En esta estela iniciamos este trabajo apostólico de difundir los buenos libros hace cuarenta años, inquietud nacida en el seno de la Acción Católica Argentina e inspirada en el “apostolado del buen libro y de las librerías en los atrios parroquiales”, y plasmada en cuatro décadas de Exposiciones en distintas sedes, siendo éste el décimo octavo año que se presenta en esta querida ciudad de La Plata, con conferencias, publicaciones, distinciones para escritores con la Faja Padre Castellani, para jóvenes estudiantes con el Certamen Cardenal Antonio Quarracino y con el reconocimiento para hombres y mujeres forjadores de la cultura católica argentina con la Estatuilla

Padre Leonardo Castellani. Con visitas de colegios y un sinnúmero de actividades que, realizadas con perseverancia, hacen de esta Exposición un ámbito destacado en la vida cultural católica de nuestra Patria. En este Año de la Misericordia, al repasar las obras de misericordia espirituales, queremos destacar aquellas tres que están muy relacionadas con este trabajo apostólico: Enseñar al que no sabe, corregir al que yerra y dar el consejo oportuno a quien lo necesita. Damos gracias a la Divina Providencia que nos llamó a este apostolado cada vez más necesario, ya que las corrientes materialistas, hedonistas e inmanentistas –multiplicadas hasta el hastío por los medios globalizados– han alejado a los hombres de nuestro tiempo de las verdades sólidas en que se debe asentar la vida social, verdades reveladas por Dios Creador para certeza y felicidad de sus hijos. En esta tarea siempre nos alentó y acompañó el Cardenal Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco. Este cuarenta aniversario, nos envió desde Roma una carta manuscrita suya donde nos agradece “este trabajo por el buen libro” y su confortadora Bendición Apostólica. Preside este acto Su Excelencia Monseñor Héctor Aguer quien nos edifica desde su misión profética episcopal con su continuo magisterio eclesial, verdadera obra de misericordia en un tiempo descarriado. Como escribe San Pedro en su Segunda Carta “Habrá entre ustedes falsos maestros que introducirán solapadamente desviaciones perniciosas, y renegarán del Señor que los redimió, atrayendo sobre sí mismos una inminente perdición. Muchos imitarán su desenfreno, y por causa de ellos, el camino de la verdad será objeto de burla” (cfr. 2 Pe.3,2-3). A lo largo de estos años, hemos sabido apreciar en el Arzobispo de La Plara, su valentía, su pasión por las almas y por la salvación de sus hijos, por lo que deseamos agradecer una vez más a monseñor Aguer, verdadero anfitrión de la muestra, su acompañamiento, su trabajo silencioso y sus sabios consejos, lo que da viva muestra de su interés y su respaldo episcopal hacia este apostolado del buen libro.t


Monseñor Nicolás Baisi

Obispo Auxiliar de La Plata Homilía de la Santa Misa de Acción de Gracias. Sábado 12 de Noviembre de 2016, Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha. “Es una alegría los 40 años de la Exposición del Libro Católico en Buenos Aires y los 18 en La Plata. Ustedes saben que 40 años para el mundo de la Biblia es una generación, es como una vida entera. Así que tenemos que dar gracias a Dios por esto; también a Manuel, que pone tanto esfuerzo y empeño y que acerca tanto en Buenos Aires como acá, el buen libro para todos nosotros y para tanta otra gente que pueda, entonces, nutrirse con la Verdad, que pueda acercarse a Jesús y a partir de ahí vivir la Vida Verdadera. Así que felicitaciones, tenemos que dar gracias de verdad a Dios.”

C

omienza el Evangelio, contando que la gente miraba el templo de Jerusalén y se maravillaba de cómo estaba adornado. El templo de Jerusalén era muy grande. Todavía hoy, cuando vemos las fotos de su explanada, que es lo único que ha quedado… impresiona, por el tamaño. No solamente una obra de arquitectura muy grande, sino que era el centro de la religión de Israel: allá subían las tribus a ofrecer el sacrificio al Señor y así vemos cómo Jesús iba al templo y cuando se pierde, era porque allí iban todos los años sus padres a ofrecer el sacrificio por las pascuas. Todos los pueblos de alrededor iban al templo de Jerusalén, era el centro religioso y de algún modo el signo de la religión de Israel. Esa profecía que Jesús hace de todo este templo: “todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará de pie una sola piedra, todo será destruido”, sucede unos 40 años después. Ustedes saben que el pueblo de Israel espera al Mesías y no reconocen a Jesús como el Mesías. Muchos de ellos esperaban un mesías guerrero, que les saque de encima a los Romanos que los habían invadido, que dominaban todo y que con sus costumbres y su religión, de algún modo, también profanaban la tierra santa. Y bien, no reconocieron al Mesías que era Jesús y unos cuarenta años después, reconocieron a otro como mesías. Se armó una revuelta contra el imperio romano y los romanos mandaron sus legiones y con Tito, destruyeron todo. Fue una guerra sangrienta que terminó justamente en el templo, donde se refugiaban los últimos soldados que pensaban que el templo protegido por Dios, no podía desaparecer… Desapareció el templo y también el culto de Israel, porque en realidad había surgido un nuevo culto, que comienza con Cristo que se ofrece en la cruz y que se realiza en cada celebración de la eucaristía. No tenemos que ir a un lugar determinado en Jerusalén, sino que en cada lugar donde se celebra la eucaristía, se realiza el verdadero culto a Dios. Ya no se ofrecen animales, corderos, sino que Cristo es el verdadero Cordero de Dios que se ha ofrecido por todos nosotros y nosotros junto con Él nos ofrecemos al Padre. Eso es lo que sucede en cada celebración de la eucaristía. Si estamos acá reunidos es porque justamente, venimos a ofrecer culto a Dios y no ofrecemos como era en el templo un animal, (tórtoras, pichones, buey o cordero), sino, se ofrece Cristo y junto

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con Cristo nos ofrecemos todos nosotros: el sacrificio de la alianza nueva y eterna, junto con Cristo, nosotros, cristianos nos convertimos en una ofrenda permanente como decimos en la plegaria eucarística. Esta profecía de Jesús, nos indica en primer lugar que no reconocer al Mesías tiene consecuencias para la vida de cada uno de nosotros, porque si no reconocemos a Aquél que es el Salvador, nuestra vida pierde sentido; no solamente para cada uno de nosotros (que pueden ser tremendas), porque Cristo es el Salvador y si no nos unimos a Él podemos perder la salvación; sino como muestra esto, consecuencias políticas: no reconocer al Mesías y reconocer a otro como mesías, trajo la destrucción del templo, trajo una tremenda guerra donde el imperio romano arrasó con el pueblo de Israel. Así fue en ese momento y así también es ahora. Los pueblos que no reconocen a Cristo como Mesías, se alejan del Bien, de la Verdad. Muchas veces como vemos en tantos países van sellando su propia muerte, van sellando su propia destrucción. Lamentablemente, cuando viene la salvación, el rechazarla, no es gratis. Eso es lo tremendo que muchas veces no nos damos cuenta. Los pueblos siguen como si no pasase nada, y finalmente, las cosas suceden. Lo vemos en tantos países alejados de Dios que tanta destrucción han tenido el siglo pasado y este mismo siglo. También muchas veces con pena, en la Europa que era occidental y cristiana y que ha dejado de ser cristiana, y lo vemos en nuestro país como en tantos otros lugares. Cuando uno abandona a Jesús, cuando uno no sigue la ley de Dios, empieza a decaer, la sociedad empieza a decaer. Pero esta profecía tiene todavía un sentido más profundo: de todo lo que contemplamos, un día no quedará nada. Uno contempla la Catedral de La Plata y también es bella… pero esa misma catedral, un día, no estará más. El mundo éste que contemplamos, en definitiva, es un mundo que pasa. Y así lo percibimos nosotros, nos vamos dando cuenta que las cosas de este mundo, van pasando: el tiempo va pasando, nosotros vamos pasando. Lo que hoy es presente empieza a ser pasado y se va perdiendo en la oscuridad del pasado. La vida, va pasando y pareciera que se escurre como el agua entre los dedos.


Los griegos decían que Cronos, el dios del tiempo, era un dios cruel: que se comía a sus hijos y en realidad, demostraban de este modo un pensamiento muy profundo: la edad es el tiempo en el que vivimos y ahí podemos desarrollarnos, somos “hijos del tiempo” y a la vez, podemos decir que “el tiempo nos va comiendo”, vamos envejeciendo y finalmente, morimos, y esto es lo más tremendo de todo. Más allá de que haya una calamidad o no, más allá de que haya esta situación política o la otra, lo tremendo es que la vida va pasando, el tiempo va sucediendo, y finalmente a todos nosotros nos llega el momento de la muerte. Parecería pesimista, ahora decirlo, pero es la realidad. Parecería pesimista Jesús, diciendo que del templo de Jerusalén, no iba a quedar nada, pero fue la realidad y aunque haya sobrevivido más allá de esos setenta años, finalmente no quedaría nada. Bien, ¿qué es lo que permanece entonces? El cardenal Ratzinger, en su última misa como cardenal, antes de entrar al cónclave, se hacía esta misma pregunta. Estamos llamados -decía- a dar un fruto que permanezca y, ¿qué es lo que permanece?, porque las cosas de este mundo, pasan las obras más grandiosas… van pasando. ¿Qué es lo que permanece?: Dios permanece para siempre y si nosotros permanecemos en Dios, nosotros permanecemos para siempre en Dios y esta es justamente la salvación que nos trae Cristo. No solamente nos trae la salvación que nos ayuda a vivir del modo correcto esta vida, no solamente nos trae la salvación que nos ayuda a vivir plenamente como hombres, no solamente nos enseña el camino por el cual podemos caminar para que nuestra vida sea una vida recta, una vida que valga, una vida que construya, sino que fundamentalmente nos trae la vida eterna, la eternidad. En la medida en que nos unimos al Señor, nos va-

mos uniendo a su eternidad; en la medida en que recibimos su misericordia, nos vamos uniendo y entrando en su corazón y participando de su eternidad. Eso es lo que hacemos cada vez que vivimos según Dios. Cuando vivimos según Dios, no simplemente hacemos algo correcto, hacemos algo que suma a la sociedad, estas obras permanecen para siempre en Dios. La vida eterna no es algo que viene después de la muerte, sino que la vida eterna, comienza con el bautismo, con la fe en el bautismo y se va desarrollando en la medida en que se desarrolla nuestra vida cristiana. Y de eso nos llama la atención el Señor: nosotros corremos tantas veces por tantas cosas que en definitiva, pasan; nos sorprendemos y maravillamos por tantas cosas que van pasando, buscamos esto y aquello, y finalmente no se cansa el ojo, de ver y el oído, de oír. Las cosas van sucediendo, unas tras otras y vamos corriendo tras ellas y nunca nos sacian. Solamente Dios que permanece para siempre, sacia nuestro corazón que busca la eternidad. Solamente la verdad de Dios, sacia nuestro corazón. Esta Exposición del Libro Católico, intenta, año tras año, acercarnos a Dios, a su verdad, a su amor. Intenta sembrar en nuestro corazón semillas de vida eterna, intenta mostrarnos esa misericordia del Padre que nos da la eternidad, ese camino que ayuda a construir nuestra vida, que ayuda a construir nuestra nación. Intenta ayudarnos a participar de la eternidad del Señor. Pidámosle al Señor que Él que es eterno, que viene a nosotros y que nos hace vivir en comunión con Él, nos haga participar de su eternidad. Pidámosle al Señor que podamos descubrir como este mundo pasa pero Él permanece para siempre, y nosotros, juntos con Él.t

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Momentos

de la XVIII Exposiciรณn del Libro Catรณlico en La Plata


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Revista El buen libro 2017  

Revista El Buen Libro "Tolle, lege" ("Toma, lee") Revista de la Exposición del Libro Católico Septiembre 2017 Año LXI - Nº 24

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