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n este momento en que se está intentando desmontar la cultura de nuestra patria, en que se está desmontanpatria, do la cultura católica con un esfuerzo cada día más fuerte, esta Exposición tiene un significado muy particular, porque muestra cómo la cultura católica arraigó en nuestra patria, cómo la cultura católica es parte de nuestra patria, y no es una capa de pintura que se puede cambiar o “limpiar”. La Exposición del Libro Católico tiene, en momentos de contracultura, una importancia sumamente especial. Compro meto la oración de todos no sotros por aquellos que se preo preocupan por organizarla y llevarla adelante. Y para que todos los años sea una nueva sorpresa.

Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.J. Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina


Indice

XXIV Exposición del Libro Católico 2012 S.E.R. Mons. Emil Paul Tscherrig

Revista de la Exposición del Libro Católico Año XXXVII - Número 20 Agosto de 2013

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Nuncio Apostólico en la República Argentina Homilía del Nuncio Apostólico en la Santa Misa de Clausura de la XXIV Exposición.

"Tolle, lege" ("Toma, lee") Escuchó San Agustín acosado por las dudas, recibiendo una epístola de San Pablo que encaminó su conversión. San Agustín, (Confesiones VIII,12).

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Monseñor Héctor Aguer

Discu Inaugural del Arzobispo de La Plata Discurso en la XXIV Exposición

Director Responsable

Manuel Outeda Blanco

Secretario de Redacción Luis Ricardo Fernández

Corrección

Ing. Mario Francisco Abal

Archivo

Da. María Angélica Sánchez de Torillo

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Palabras de la Presidente de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas, en el acto inaugural de la XXIV Exposición

Prof. Raquel Radis

Coordinación General

Centro de Profesionales de la Acción Católica “Santo Tomás de Aquino”

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Tapa

D. Manuel Outeda Blanco

Palabr del Fundador y Presidente de la Exposición Palabras en el acto inaugural de la XXIV Exposición

Fotos correspondientes a la XXIV Exposición del Libro Católico, y a la XIV Exposición en La Plata

Fotos

Ing. Agrón. Mario Francisco Abal

Adrián Radis info@livepixels.com.ar

Estatuilla “Padre Leonardo Castellani” 2013

Diseño y Producción Gráfica

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Emilio y Sergio Buso / 4204-5612 emiliobuso@ciudad.com.ar

Edita

Editorial Serviam

Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico Presidente Honorario:

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Natalia Rodríguez

Trabajo ganador del XVIII Certamen Literario Católico Nacio Nacional “Cardenal Antonio Quarracino” 2012

S.E.R. Mons. Héctor Aguer

Fundador y Presidente: Manuel Outeda Blanco

Secretaria Ejecutiva:

XIV Exposición del Libro Católico en La Plata 2012

Rosana Mabel Radis

Leandro N. Alem 3183 B1653HHE Villa Ballester Pcia. de Buenos Aires República Argentina (011) 15-4-470-7734

 info@librocatolico.com.ar exposiciondellibro.catolico Visite nuestro sitio en Internet:

www.librocatolico.com.ar Se autoriza la reproducción total o parcial de los artículos publicados haciendo mención de la fuente.

Alocución de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, en el acto inaugural

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Palabras en el Acto Inaugural del Sr. Intendente de la Municipalidad de La Plata, Dr. Pablo Bruera

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22 Momentos en la Exposición del Libro Católico en la Ciudad de La Plata 24 Discurso de apertura de D. Manuel Outeda Blanco, Fundador y Presidente de la Exposición


S.E.R. Mons. Emil Paul Tscherrig

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Homilía del Nuncio Apostólico en la Santa Misa de Clausura de la XXIV Exposición del Libro Católico (Domingo 16 de septiembre del año del Señor 2012)

oy clausuramos la Exposición del Libro Católico, una muestra anual que se ha tenido con el lema: “Buenos Libros para crecer en la fe”. En primer lugar querría saludar a todos en nombre del Santo Padre a quien tengo el privilegio de representar en la Argentina y, al fin de esta celebración, tendré el honor de impartirles su Bendición Apostólica. Como saben, el mismo Papa Benedicto XVI ha escrito mucho, como Profesor de teología, como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y ahora también como Papa. El fin de estas actividades literarias, era y es siempre el mismo: educar a los católicos en la fe e invitarlos a crecer en la fe que profesa la Iglesia.

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Así la primera lectura del libro del profeta Isaías se refiere a la esencia de la vocación de Israel, (Is.50,59a). El texto nos habla de un misterioso siervo sufriente que en cuatro cantos es identificado, alguna vez, con el pueblo de Israel y que asume otras veces, como en el texto de hoy, las características de un profeta. Este profeta conoce el arte de la escucha, porque Dios le ha abierto los oídos. El tiene también un mensaje y es por

ser la denigración y el ffracaso social y profesional. Ninguna generación antes de la nuestra ha tenido tantas posibilidades para establecer contactos y para dialogar a través de los medios modernos de comunicación. Pero, alguna vez, parece que todos hablan y que ninguno escucha. Sufrimos de un bombardeo de palabras escritas y a través de ondas magnéticas, pero el verdadero diálogo conducido con respeto recíproco y con el uso de la razón es siempre menor.

Por esto es tan importante la promoción del buen libro y en particular el de inspiración católica. Esta exposición es, en efec efecto, una ocasión de diálogo auténtico sobre la fe entre los creyentes y no creyen creyentes, y una profundización de la fe para todos aquellos Los mejores libros con que son cristianos practi practireferencia a la fe, son los que cantes. Al mismo tiempo, llamamos las Sagradas Escrituras. Ellas son en efecto, tes- Mons. Emil Paul Tscherrig junto a miembros del Centro de ella es una invitación a los estimonios de hombres y muje- Profesionales de Acción Católica "Santo Tomás de Aquino". autores y a los editores a es cuchar la propia conciencia y res que han creído en la prea entrar, a través del diálogo con el sencia activa de Dios Señor y Salvador en la historia humana. No se trata de esto que es perseguido, difamado y Dios que es vida y amor, en el gran inventos humanos o de hermosas his- maltratado. Pero él no se rinde por- misterio de la persona humana y de torias fruto de la imaginación, sino de que se sabe sostenido y ayudado por su vocación. la autorrevelación de Dios. Dios mis- el Señor, que no lo dejará acabar en Para el cristiano, este diálogo mo viene al encuentro del hombre. Es la vergüenza y lo justificará. con Dios se desarrolla a través de la un Dios que habla y entra en diálogo Nuestro tiempo tiene necesidad persona de Jesús. En El, el misteriocon la humanidad y es, sobre todo, de profetas, de hombres y mujeres so siervo de Dios del Profeta Isaías un Dios que ama al hombre. El pri- que sean capaces de escuchar la voz recibe su identidad definitiva. Cuanmer acto de esta historia de salvación, de Dios que se revela en la propia do el Señor pregunta a los discípulos después de la creación, consiste en la conciencia y en la escucha de la Pa- qué dice la opinión pública sobre su vocación de Israel. El Señor se elige labra de Dios. Nosotros tenemos ne- persona, recibe un resumen de las un pueblo que deberá llevar la salva- cesidad de cristianos dignos de este noticias que circulaban. Pero el punción hasta los confines de la tierra. nombre, que no tienen miedo, como to crucial para Jesús era el de saber el siervo sufriente, de ser testigos de qué pensaban sus discípulos, es decir la verdad sobre Dios y sobre el hom- aquellos que lo conocían y que vivían * XXIV Domingo “durante el año” – Ciclo bre y que también están dispuestos a con El. Pero cuando Pedro responde B: Isaías 50, 5-9a;Salmo 114, 1-2. 3-4. 5-6.; aceptar las consecuencias que pueden en nombre de todos con entusiasmo: Santiago, 2, 14-18; Marcos 8, 27-35)


tú eres el Mesías, es decir el Ungido del Señor (Mc. 8,27), Jesús prohíbe a los discípulos que lo hablen con los demás. La explicación sigue inmediatamente: Jesús no es el Rey-Mesías que muchos esperaban con el fin de liberar a Israel de la esclavitud del dominio romano, sino que es el siervo sufriente de Dios que dará su vida por la salvación del mundo. Jesús revela que ha venido al mundo para hacer la voluntad del Padre, que consiste en la misión de amar a los hombres hasta el fin. Y es amando que termina sobre la cruz y llega a ser el siervo fiel por excelencia. Cristo nos enseña también que el amor debe ser la medida y la regla de nuestra vida. Pero amar significa sobre todo darse a sí mismo, tener el coraje de consumirse con el fin de que también otros tengan la vida. La ley del amor se asemeja a la del sufrimiento y del morir, porque siempre se trata de un despojarse de sí mismo para servir y para hacer felices a las personas amadas. También es éste el contenido de las grandes obras de la literatura humana y, en particular, de la cristiana. Las vidas de los santos nos hablan, y también las obras del arte figurativo y de la música no se cansan de hablar, de este amor que da esperanza y nueva vida al mundo. Los poetas cantan la fuerza y belleza de este amor, que es todo bondad y don. La misma liturgia de la Iglesia, en el fondo es una alabanza perenne a Dios que es Amor y Misericordia, Belleza y Bondad.

Hablando entonces de “buenos libros para crecer en la fe” debemos pensar también en la liturgia de la Iglesia que alguna vez es pobre y no contribuye al crecimiento en la fe. Por lo tanto la Iglesia en la Argentina, tiene necesidad de escritores, poetas y compositores de música que canten el amor de Dios con un lenguaje moderno y accesible a todos, sin por esto caer en la trampa de la pura popularidad y de la pérdida del misterio. Por esto es necesario, como lo pide el Santo Padre, descubrir la belleza de la liturgia sobre todo en el próximo Año de la Fe. Y sería un hermoso regalo a la Iglesia , el que los escritores y compositores colaborasen en la tan deseada renovación de la liturgia católica. En fin, la fe sin la caridad no da fruto, como escribe Santiago en la segunda lectura de hoy. El Papa Benedicto XVI escribe en el documento donde anuncia el Año de la Fe , que “la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino” (Nº 14). En todos los tiempos de la historia de la Iglesia , los cristianos se dedicaron a los pobres, a los excluidos, a los enfermos y a los abandonados convencidos que, sobre todo en ellos, se reflejaba el rostro de Cristo resucitado. Y el evangelio nos recuerda: “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt. 25, 40). Es la fe la que

nos permite reconocer a Cristo, y es El quien nos mueve a socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. Sostenidos por la fe nos ocupamos de la misión personal que nos ha confiado y esperamos con esperanza “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2 Pe. 3, 13; cf. Ap. 21, 1). Dar esperanza es, ciertamente, una de las nobles misiones del libro católico. Transmitir la esperanza de la tierra nueva y de los cielos nuevos en un mundo lleno de confusión y de incertidumbres, representa, desde siempre, la misión de los escritores cristianos. Contribuir a que el mundo encerrado en sí mismo abra el horizonte humano al trascendente, es el corazón de los esfuerzos evangelizadores de la Iglesia. Como dice el Papa Benedicto: “ La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquél que nos da la vida, y la vida en plenitud” (Porta Fidei, 2). Es mi oración que el libro católico en la Argentina , continúe siendo un instrumento de evangelización. Que continúe invitando a los Lectores a la escucha de la Palabra de Dios y a la meditación sobre el gran misterio de Dios y del hombre. Que ofrezca una visión del amor que también es capaz del sacrificio y que dé esperanza a nuestra generación. Amén. u

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Monseñor Héctor Aguer

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Arzobispo de La Plata Discurso inaugural de la XXIV Exposición del Libro Católico Buenos Aires, 3 de septiembre del año del Señor 2012

Las letras, el hombre y su destino

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os buenos lilos niños de hoy día, cuando bros nos ayua la misma pregunta quién es dan a crecer Dios responden mi amigo, o en la fe, como reza el lema mi padre? ¿Representa acaso de esta XXIV Exposición, este cambio una ganancia pero asimismo iluminan de la teología sobre la me meel camino del hombre. En tafísica? efecto, la revelación divina, Lo que acabo de insique alcanza su cima en Jenuar sobre la catequesis se sucristo, no sólo nos descupuede extender a la litera literabre el misterio de Dios, sino tura cristiana de todas las que también nos manifiesta épocas. En cuanto cristiana la identidad del hombre refleja la misma condición, como criatura. Al presenMons. Héctor Aguer junto a miembros del Centro de la condición cristiana, veri veritar al hombre como imagen Profesionales de Acción Católica "Santo Tomás de Aquino". ficada en una cultura, como y semejanza de Dios nos eco de las verdades de la repológica– se afirma el hecho de la permite reconocernos en velación, de los misterios estrictanuestra auténtica realidad. La Igle- creación. Los niños aprendíamos mente tales y de la idea del hombre sia, al instruir a los pueblos en las de memoria esa respuesta, quizá que los acompaña. Pero también verdades de la fe, comunica tam- sin comprenderla cabalmente, pero ocurre muchas veces que sin vinbién nociones fundamentales de esas palabras se albergaban para cularse raigalmente con la fe, la lihumanidad; así lo demuestra, por siempre en la celda más íntima de teratura le debe al cristianismo un ejemplo, la historia de la catequesis nuestra alma. Con el paso del tiembagaje de humanidad que resulta y el análisis de los textos empleados po, si aquellas palabras aún misteun seguro punto de apoyo en tiemtradicionalmente en los procesos riosas para la lógica infantil no se po de confusión e incertidumbre. catequísticos y educativos. Durante borraban del todo, podían surgir Podríamos aventurar entonces que siglos, en diversos ciclos y espacios ocasionalmente y revelarse a la luz la buena literatura –si la cualidad culturales, se transmitió, de modo de la inteligencia, en especial cuande buena no se reduce a los alarmás explícito o más implícito se- do ante una situación extrema de la des técnicos del lenguaje– es la que gún los casos, una idea del hombre vida era preciso recurrir a la búsqueaun ajena a las luces de la fe crisasentada en una metafísica. da de un fundamento sólido. Siem- tiana nos acerca de algún modo a A título ilustrativo mencionemos pre hay tiempo y circunstancias pro- la verdad del hombre; más todavía la respuesta que ofrecía a la pregun- picias para que aquel enunciado se si incluye un analogado natural de ta ¿quién es Dios? el breve catecismo ofrezca al hombre ansioso, inquieto, la profecía bíblica sobre el origen y de primeras nociones difundido apesadumbrado, como campo de sobre el fin, es decir la proximidad ampliamente y durante décadas en indagación, o como sitio nostálgico al descubrimiento del sentido de la nuestra patria. Decía: Dios nuestro y sereno de anclaje contemplativo. existencia humana. Señor es el ser infinitamente perfecto, Si todo hombre es filósofo –como Benedicto XVI ha dicho reCreador del cielo y de la tierra. No- apuntó certeramente Juan Pablo cientemente, y varias veces, que el temos que en esa fórmula abreviada II– en aquella especie de definición hombre tiene necesidad del infinito. el conocimiento que se transmite del Indefinible se hallaba el secreto Cito a este propósito un mensaje de Dios se apoya en las nociones de nuestro origen y de nuestro fin, fechado el 10 de agosto pasado: de ser, de perfección y de infinito; clave para encarar los enigmas de “Hablar del hombre y de su anhelo además –y esto resulta clave desde la condición humana. ¿Entenderán de infinito significa ante todo recola perspectiva metafísica y antro- más de lo que entendíamos nosotros


nocer su relación constitutiva con el Creador. El hombre es una criatura de Dios. Hoy esta palabra –criatura– parece casi pasada de moda: se prefiere pensar en el hombre como en un ser realizado en sí mismo y artífice absoluto de su propio destino. La consideración del hombre como criatura resulta “incómoda” porque implica una referencia esencial a algo diferente, o mejor, a Otro –no gestionable por el hombre– que entra a definir de modo esencial su identidad; una identidad relacional, cuyo primer dato es la dependencia originaria y ontológica de Aquel que nos ha querido y nos ha creado. Sin embargo esta dependencia, de la que el hombre moderno y contemporáneo trata de liberarse, no sólo no esconde o disminuye, sino que revela de modo luminoso la grandeza y la dignidad suprema del hombre, llamado a la vida para entrar en relación con la Vida misma, con Dios.” Así como el ejercicio de la razón se verifica con pleno respeto de su dinamismo natural en el desarrollo de una filosofía abierta y dispuesta al encuentro con la fe, también existe una literatura abierta en la que la belleza es esplendor de

la verdad del hombre y por tanto preámbulo de la afirmación de Cristo, en quien el misterio del hombre se esclarece. Existe asimismo una circularidad en la relación, ya que la palabra de Dios, su elaboración teológica, y los monumentos de la cultura cristiana, han inspirado y continuarán inspirando creaciones literarias. La literatura, y todas las artes, constituyen un ámbito de encuentro de la fe y las mejores y más profundas inquietudes humanas. Me complace, frecuentemente, mencionar el caso paradigmático de los Cursos de Cultura Católica, una realización laical que no se limitó a la enseñanza de disciplinas humanísticas y teológicas. Los Cursos se abrieron más ampliamente en el Convivio, que reunía a escritores y artistas empeñados en la contemplación y la creación de la belleza. El nombre mismo de aquella memorable iniciativa evoca un clima de amistad –¿cómo no recoger la alusión al sympósion? Convivio equivale a convite, banquete al cual se invita y en el cual se ofrece y se comparte. Muchos fueron movidos, incitados por el Convivio a crear y

exhibir el fruto de su inspiración y sus esfuerzos. Fue un modelo in actu excercito de diálogo entre la fe y la cultura. La Exposición del Libro Católico intenta, a su manera, algo aunque lejos parecido. Por lo menos, promueve la lectura, y ojalá consiga un efecto entre los jóvenes de hoy, de quienes se dice que no gustan demasiado de ella. Estimula asimismo la dedicación a la producción literaria con los premios anualmente discernidos, y la iniciación en las letras de los alumnos de nuestras escuelas secundarias. Falta algo, y me permito sugerirlo: la promoción de la poesía; no sólo su lectura, también la creación poética. Poëta nascitur, orator fit dice el adagio latino: poeta se nace, orador se hace. Es verdad, pero quizá podemos contribuir a que algún poeta auténtico nazca de nuevo, de algún modo, descubriéndose a sí mismo como tal y manifestándose a los demás. No es pequeña cosa, en estos tiempos prosaicos, y debe importarnos singularmente a los cristianos, ya que la poesía tiene su fuente en aquel fondo profundísimo, recóndito, del alma que es también sujeto de la experiencia de Dios. u

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Da. María Angélica Sánchez de Torillo

Palabras de la Presidente de FACE en el acto inaugural de la XXIV Exposición del Libro Católico (Casa de la Empleada, 3 de septiembre de 2012)

ño tras año renovamos el compromiso asumido por la obra de Monseñor de Andrea de colaboración en la promoción de los buenos libros. Año tras año acompañamos a la Exposición del Libro Católico en su apostolado en favor de las buenas lecturas, aquellas que reconfortan nuestro corazón, nos hacen crecer en virtud y nos guían hacia el encuentro con Dios.

Edición tras edición, recorriendo los diferentes sectores de la muestra, tomamos conciencia de lo mucho que tenemos por leer y del excelente compendio que podremos encontrar aquí. Puesto que es evidente que una persona no puede leer todo, sería una verdadera pena, entonces, dejar de leer lo que es importante, en tanto

El compromiso de FACE en tal sentido es irreductible. Y es por eso que esta exposición constituye el acto cultural central desarrollado cada año en nuestra institución. En este marco hemos decidido entregar el premio Monseñor de Andrea, en homenaje al fundador de esta casa y en reconocimiento a personas e instituciones que encarnan su lema episcopal, “en caridad y justicia, paz”. Este año acompañamos también con enorme satisfacción a Francisco D'Aquino, trabajador insustituible de la obra desde hace 50 años, a recibir el galardón Cruz del Sur, distinción merecidísima, por su entrega incondicional, su voluntad de colaboración y su hombría de bien, puestas al servicio del prójimo, de los valores defendidos por nuestra institución y, por extensión, de esta exposición y de los buenos libros.

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María Angélica Sánchez de Torillo junto al Nuncio Apostólico, Mons. Emil Paul Tscherrig y el Presidente de la Exposición D. Manuel Outeda Blanco.

bueno, interesante y útil para la vida. Es verdad que hay mucho por leer. Y como no todo resulta beneficioso para todos, hay necesariamente que seleccionar lo que se lee. Cuenta la exposición con material bibliográfico de distintas ciencias, que nos acercan al conocimiento del

hombre con su historia y con su psipsi cología, que nos permiten interpretar de modo actualizado y sensible las exigencias y los problemas de la sociedad moderna, pero teniendo presente, por encima de todo, que la Verdad viene de lo alto, y que la ciencia auténtica debe ir constantemente acompañada por la humildad de la razón. La adhesión al Año de la Fe, proclamado por Su Santidad el Papa Be Benedicto XVI, a través del lema “Bue “Buenos libros para crecer en la fe”, hace que esta edición adquiera aún mayor trascendencia. Y en este año de la fe, en el que nuestra Santa Madre María está pre presente de manera especial, encomende encomendemos esta exposición en sus manos con particular devoción, en la seguridad de que su amor maternal nos condu conducirá a expandir nuestra tarea evange evangelizadora, para poder llegar con ella a muchas más personas. Porque la fe se fortalece creyendo, los buenos libros constituyen, sin duda, un inmejorable recurso para avanzar en este camino. Muchas gracias a todos por reafirmar con su presencia, año tras año, la fundamental labor que esta exposición desarrolla. u


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D. Manuel Outeda Blanco

XXIV Exposición del Libro Católico, palabras pronunciadas en el Acto Inaugural, 3 de septiembre de 2012 , Casa de la Empleada, Obra de Monseñor Miguel de Andrea.

sta XXIV Exposición se realiza en adhesión al Año de la Fe y lo hace bajo el lema “Buenos libros para crecer en la Fe” Fe”. El Año de la Fe que comienza el próximo 11 de octubre conmemora los 50 años del inicio del Concilio Vaticano II y el vigésimo de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, instrumento indispensable para la correcta hermenéutica de los textos conciliares. ¡No podemos olvidar, en efecto, que se trata del Catecismo de este Concilio! Como nos recordaba el Santo Padre Benedicto XVI XVI, nos encontramos ante “un analfabetismo religioso que se difunde en medio de nuestra sociedad tan inteligente”.

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una importante biblioteca en esta Casa, verdadero solaz de formación y esparcimiento. Hace 90 años también nacía en nuestro país una iniciativa apostólica eminente: Los Cursos de Cultura Católica, que dieron frutos magníficos en

Hugo Wast empleó su pluma para honrar a Dios y demostrar su amor al prójimo, proponiendo los divinos preceptos en forma amena y accesible a la mentalidad popular. En su relato autobiográfico novelado, 15 Días Sacristán, Hugo Wast, acompaña al ilustre obispo de Temnos, monseñor Miguel de Andrea Andrea, en una gira por Galicia. En distintos pasajes, en las ciuda ciudades, pueblos y villas que reco recorre, descriptos con galanura, el lector sigue las alternativas del seudo sacristán en pos de los diversos pasos que da un hom hombre elevado a la máxima digni dignidad sacerdotal.

El padre jesuita Guillermo Furlong Furlong, su gran amigo, pronunció un panegírico desde SalLos elementos fundamenta- Francisco D' Aquino¨junto al personal de FACE luego de el púlpito de la Iglesia del Sal vador. Hizo un paralelo entre les de la Fe, son cada vez menos recibir el Galardón "Cruz del Sur". Manuel Belgrano y Gustavo conocidos. Para poder vivir y Martínez Zuviría. Ambos muamar nuestra fe, para poder amar a Dios la formación de la fe de muchísimos rieron en horas confusas de la Patria y y llegar por tanto a escucharlo de modo laicos. Su labor intelectual, de ediciones ambos se ocuparon con empeño por la justo, debemos saber que es lo que Dios de libros y revistas dejó una marca proeducación popular, ambos fueron ciunos ha dicho; nuestra razón y nuestro funda en la vida de la Iglesia argentina. dadanos “cristianísimos”. El General corazón han de ser interpelados por su Belgrano quiso que sus restos fueran Cada año la Exposición recuerda y Palabra. rinde homenaje a un escritor. En esta revestidos con el hábito de Santo DoLos buenos libros son los que, de edición conmemoramos el cincuenta mingo, el Doctor Martínez Zuviría fue muchas y diversas maneras y a veces a la aniversario de la partida a la Casa del sepultado con la sotana de los Hijos de larga, acercan a Dios. Son medios efica- Padre del Dr. Gustavo Martínez Zu- San Ignacio de Loyola. ces para “abrir las puertas” de la inteli- viría. Llegar a este día de la inauguragencia y del corazón a la Verdad. ción es fruto de la generosidad de muEn un tiempo de compromisos, asEste año, se realiza por séptima vez tucias y oportunismos, su condición de chas personas e instituciones, escritores, la Exposición en esta histórica Casa de católico sin doblez le permitió dar con editoriales y miembros de los jurados. la Empleada que cumple 80 años. La valentía más de una prueba pública de A todos ellos agradecemos sus valiosas contribuciones. generosidad de esta benemérita institu- la sinceridad de su Fe. ción nos permite inaugurar esta noche Nos es muy grato, finalmente, Como hombre de hogar, dejó un inaugurar esta XXIV EXpos una nueva edición. Agradecemos al XposI posIc IcI cIón Ión dE dEl El Consejo Superior de la FACE y a su testimonio ejemplar de su generosa lIbro Ibro católI atólIco Ico, invocando a la SantíPresidenta Doña María Angélica Sán- personalidad: 12 hijos, 54 nietos y biz- sima Virgen María, a quien honramos nietos. chez de Torillo por su hospitalidad. en su hermosa imagen de Nuestra SeGustavo Martínez Zuviría a lo lar- ñora del Libro, Patrona de la ExposiLa sabia intuición de Monseñor de ción, pidiéndole a ella que siga inspiranAndrea, estableció hace 90 años en los go de su vida fecunda se destacó como do a muchos escritores argentinos para Estatutos de la FACE, que el primer fin escritor y patriota, dando testimonio que nos ofrezcan mensajes de verdad, de específico de la Federación es el fomen- como cristiano. Maestro en todos los paz y de justicia, que sean verdaderos to y defensa de la cultura moral, física, aspectos, supo darnos todavía una últi- “mensajes del Espíritu”. profesional, literaria e intelectual de sus ma lección, mostrándose también en el Muchas gracias. u asociadas y así se preocupó por lograr arte de morir.


Ingeniero Agrónomo Mario Francisco Abal

Delegado de Formación del Centro de los Profesionales de Acción Católica "Santo Tomás de Aquino" de Buenos Aires.

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Estatuilla Padre Leonardo Castellani 2013 "AD MAIOREM DEI GLORIAM"

l recordado Cardenal Antonio Quarracino inspiró la institución de una nominación anual en gratitud y reconocimiento a los intelectuales católicos argentinos destacados por su trayectoria al servicio de la cultura católica en las realidades y necesidades de la Argentina. La misma se concreta en la entrega de una Estatuilla del querido Padre Leonardo Castellani, obra de la artística plástica María Alba Blotta. Este año el Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico ha decidido distinguir con esta Estatuilla al Reverendo Padre Enrique Laje s.j., ponderando su obra al servicio de la evangelización de la cultura. Su vida sacerdotal dedicada a la docencia y a la difusión de la doctrina

católica, con una perseverancia ejemplar y con la solidez de su adhesión sin reservas al Magisterio, lo constituye como una de las voces y columnas que, por décadas, iluminaron y hoy continúan reforzando el entramado cultural católico de nuestra Patria. El Papa Julio III, en su Carta Apostólica Exposcit Debitum de 1550 decía: “Todo miembro de la Compañía de Jesús está obligado a militar bajo el estandarte de la Cruz por Dios, y a servir sólo al Señor y a la Iglesia, su esposa, bajo el Romano Pontífice, comprometiéndose, sobre todo, a la defensa y propagación de la Fe, trabajando por el bien de las almas en la vida y la doctrina cristiana, mediante las predicaciones públicas, las

clases y cualquier otro ministerio de la Palabra de Dios” Los libros, escritos, cursos y conferencias del Padre Laje muestran su incansable tarea de exponer con claridad y exactitud el tesoro de la doctrina cristiana. Y entre las muchas obras que ha impulsado y guiado, queremos resaltar –con filial y emocionada gratitud– su vida de asesor en la Rama de Profesionales de la Acción Católica en Buenos Aires y en el Centro San Roberto Belarmino con sus Cursos de formación. El lema de la Exposición de este año (“Buenos libros, luces para la fe”) en adhesión al Año de la Fe, se condice muy bien con su obra y su trabajo al servicio de la restauración del Evangelio en la cultura de nuestra sociedad.

Unión de Trabajadores del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados Personería Gremial N° 1619

El Gremio de los Trabajadores del PAMI Perú 1567 C.P. 1141 - Capital Federal ( 4-300-3574/9707 www.utiweb.org.ar - email:uti@utiweb.orga.ar

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Como lo expresara el Papa Benedicto XVI en su discurso a la Pontificia Universidad Gregoriana del año 2006: “Hoy no se puede menos que tener en cuenta la confrontación con la cultura secular, que en muchas partes del mundo no sólo tiende a negar todo signo de la presencia de Dios en la vida de la sociedad y de cada persona, sino que también, con varios medios que desorientan y ofuscan la recta conciencia del hombre, quiere minar su capacidad de persona a la escucha de Dios” “Sin su referencia a Dios, el hombre no puede responder a los interrogantes fundamentales que agitan y agitarán siempre su corazón con respecto al fin y, por tanto, al sentido de su existencia. En consecuencia, tampoco es posible comunicar a la sociedad los valores éticos indispensables para garantizar una convivencia digna del hombre” En este orden, nos inquieta que algún autoproclamado “intelectual” (quizás egresado de una salamanca santiagueña) desespere por

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el genuino y unánime sentimiento de alegría de nuestro pueblo cristiano ante la elección del Papa Francisco. Nuestro “intelectual”, abocado a una supuesta “batalla cultural”, decía muy preocupado: “Lleva el mito de la Nación católica al límite de la estupidez electoralista”.

La vida del Padre Enrique Laje, está incorporada a esa cadena secular de hombres y mujeres argentinos fieles a Jesucristo, que han dado a nuestra Patria el alma que vivifica su entramado familiar, social, cultural y político, con valores sublimes que enaltecen y dignifican al hombre.

Ya el despotismo ilustrado, azuzado por la masonería –los poderes concentrados de ese entonces-, creyó en 1773 que ganaba esa “batalla” con la expulsión de los jesuitas, que interrumpió en nuestro Virreinato la maravillosa obra evangelizadora, de integración y de enaltecimiento cultural en las Misiones guaraníticas. Sin embargo, para su confusión, luego de dos siglos, un Arzobispo jesuita del Río de la Plata asume la Cátedra de Pedro. El mismo y querido Pastor que nos acompañó y nos alentó con su presencia ininterrumpida a lo largo de quince años de esta Exposición.

Reverendo Padre Enrique José Laje s.j.

La fe del pueblo sigue firme: millones de argentinos la expresan públicamente en Luján, en el Milagro, en el Valle, en San Nicolás y en tantos otros santuarios.

Nació en Santa Rosa, La Pampa, el 13 de noviembre de 1927. Ingresó a la Compañía de Jesús a los 16 años y fue ordenado sacerdote el 7 de


Diciembre de 1957, en el Colegio Máximo de San Miguel. Es: Licenciado en Filosofía por la Facultad de Filosofía de Mount Saint Michel´s, Spokane, Estados Unidos, 1952; Master of Ars in Philosophy and Sciences, Gonzaga University, Spokane, Estados Unidos, 1952; Licenciado en Teología por la Facultad de Teología del Colegio Máximo de San José, San Miguel, Buenos Aires, en 1958; Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana, Roma, 1964. Entre sus actividades docentes, destacamos: En la Universidad del Salvador, Área San Miguel: Profesor de la Cátedra de Teología Dogmática; de Teología Fundamental; de De Deo Creante, Elevante et Consumante; de Ontología teológica y metafísica y de Doctrina Social de la Iglesia. Profesor: En el Instituto Superior Marista; en los Cursos de Cultura Católica de la UCA en Buenos Aires e interior del país; en la Escuela de Servicio Social Camila Rolón de Muñiz, Buenos Aires; en el Seminario Catequístico María Auxiliadora de Buenos Aires; en el Instituto de Ciencias Religiosas San Miguel Arcángel de San Miguel, Buenos Aires; y en el Centro de Formación San Roberto Belarmino.

Ocupó los siguientes cargos: En la Universidad del Salvador, Área San Miguel: Vice-prefecto de Estudios y Vicedecano de Teología; Prefecto de Estudios; Decano de Teología; Vice-rector interino del Colegio Máximo de San José; Director de la Revista Stromata. En la Universidad del Salvadro, Área Centro: Consejero de la Universidad y Delegado Rectoral en la Facultad de Medicina.

Apuntes sobre Iglesia y Liberación. Liberación desde la realidad argentina; Fe y Política; La autoridad en la Iglesia; Unidad nacional y responsabilidad del cristiano; Institución, misión y continuidad de la Iglesia; Iglesia y sociedad humana; Iglesia y Teología ante la revolución sexua; El nuevo orden mundial y el cristianismo; El orden temporal en el pensamiento católico; Los Papas y el liberalismo.

Co-director de la Revista Estudios de la Academia del Plata; Asesor de la rama de Profesionales de la Acción Católica en Buenos Aires, Asesor del Centro de Formación San Roberto Belarmino y asesor de la Fundación Juan de Garay; Capellán castrense del Comando de Institutos, del Ministerio de Defensa y Estado Mayor Conjunto, de los Institutos Superiores del Ejército y del Estado Mayor del Ejército; Juez del Tribunal Eclesiástico Nacional (segunda instancia).

Ha publicado en colaboración con otros autores: El ateísmo y el hombre; ¿Es liberador el marxismo?; Renovación y compromiso profesional; Comentarios a la Encíclica Laborem Exercens; Naturaleza y funciones de la autoridad en la sociedad; Principios y orientaciones del Magisterio Social de la Iglesia

Idiomas: Traduce, escribe y habla en castellano, inglés, francés y latín; Traduce en italiano, portugués y alemán; Estudió griego, chino y hebreo. Se destaca su tarea en la predicación de Ejercicios Espirituales Ignacianos. Entre sus libros publicados, destacamos: La voluntad del Padre en la soteriología de Santo Tomás de Aquino;

Ha escrito infinidad de notas y artículos en variadas revistas, como Ciencia y Fe, Stromata, Estudios, Elexalumno, Cias, Mensaje Iberoamericano, Reconciliaciön, Universitas, Ethos, Didascalia, Gladius, Bellarminus y Corporación de Científicos Católicos. Ha dado cursos y conferencias en Buenos Aires y en 32 ciudades argentinas. Entre ellas, destacamos sus temas expuestos en varias ediciones de esta Exposición del Libro Católico en Buenos Aires y en La Plata. u

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Natalia Rodríguez

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Del Instituto Redemptrix Captivorum (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Trabajo ganador del XVIII Certamen Literario Católico Nacional "Cardenal Antonio Quarracino" 2012

Vida se escribe con Fe

amá siempre decía que la vida es como un libro. Como un libro de esos bien gordos lleno de hojas que esperan desbordar de aventuras hasta el último renglón; era tarea de cada uno que al libro no le cayera polvo ni se le amarillearan las hojas.

Cuando comencé primer grado conocí a Panchi. De ahí en adelante, su nombre aparecería en todas las páginas de mi libro: sin saberlo, había conocido a mi mejor amigo. Todas las tardes nos juntábamos a mojar las vainillas en la leche y a jugar que éramos señores grandes con bigotes de chocolate.

Mamá dejó de escribir el día de mi quinto cumpleaños. Por más que le llorara a gritos por qué había dejado tantas hojas en blanco, no estaba allí para consolarme. El día en que le pregunté a papá adónde había ido, le faltó la voz para responderme. “En el cielo, junto a Papá Dios” consiguió articular. Pero por más que la buscara, no la encontraba entre las nubes. ¿Dónde había aprendido mamá a jugar tan bien a las escondidas?

La seño del cole siempre decía que todos teníamos otro amigo muy especial que se llamaba Jesús. A veces me ponía triste porque, como no sabía dónde vivía, nunca podía invitarlo a jugar con nosotros. Con el tiempo comprendí que cada risa que compartí con Panchi también la compartí con Jesús.

El domingo de esa semana acompañé a papá a la fiesta en la casita de Dios. Tal vez mamá, que ahora vivía con Él, también había sido invitada. Me sorprendí al ver cuántos amigos tenía Papá Dios. Pero eran tantos los invitados que no alcancé a ver a mamá. Tironeándole del saco, le pregunté a papá si había traído la cámara para sacar fotos, como hacía en las fiestitas de mi cumpleaños. Me respondió que no, que no hacía falta, que ya teníamos una en casa y que me la mostraría apenas regresáramos. Me explicó que la había tomado el día de mi Bautismo, el día en que yo di mi primer paso en el camino de la Fe. No entendí bien que había querido decirme, pero imaginé que ese día iniciaba un nuevo capítulo en el libro de mi vida.

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Esa no fue la primera vez que escuché Su Nombre. Papá hablaba con Él todas las noches. Un día me enseñó que Jesús, como nosotros, también tenía un libro de vida y se llamaba “La Biblia”. Cuando le pregunté dónde vivía para poder visitarlo, me dijo que Él está siempre con nosotros aunque no lo veamos. Por un tiempo creí que era invisible, hasta que el día de mi Primera Comunión comprendí que vivía en el corazón de todos los hombres y que se había hecho pan para alimentarnos con Su amor. Tiempo después, con Panchi nos unimos a una escuelita de fútbol del barrio. Entrenábamos dos días a la semana, y los partidos del torneo se disputaban los domingos a la mañana. Mi libro se llenó de rodillas raspadas, botines embarrados, gritos de gol. Papá con su paciencia infinita, no se ausentó

a ningún partido. Me abrazaba fuerte cuando ganábamos, pero su abrazo era inmenso cuando nos tocaba perder. Esas tardes de domingo me quedaba peloteando en el patio de Panchi, y papá me pasaba a buscar después de misa. Siempre me preguntaba si no quería acompañarlo, pero mis labios respondían con un no rebelde, sin haber consultado a mi corazón. Durante ese tiempo no le hice lugar a Dios ni a Jesús en las páginas de mi libro. Las misas me resultaban aburridas, y el fútbol con amigos aparentaba ser tanto mejor. Me olvidé de visitarlos, de hablar con ellos, creyendo, tal vez, que como todo andaba bien, no los necesitaba. Me di cuenta de mi error una noche que escuché a papá rezar por los dos. Ya no era un chiquilín, y me di cuenta del vacío en el que había caído y que había tratado de llenar inútilmente con goles y carcajadas. El nudo de mi garganta se apretó aún más cuando me percaté de que también había olvidado a mamá. Los ojos se me llenaron de lágrimas de culpa y esa noche no encontré el valor suficiente para pedirles perdón. Al día siguiente, cuando papá me vio anudarme los cordones de las zapatillas y descolgar el abrigo, me preguntó a dónde iba. Con una fuerza que no me conocía, le respondí que la misa de jóvenes comenzaba en diez minutos. Cuando la sonrisa le iluminó los ojos, recordé que el amor de mamá,

América 4542 - Villa Ballester (1653) - Buenos Aires (011) 4768-1534 (líneas rotativas) info@enodndt.com.ar / www.enodndt.com.ar

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Jesús y Papá Dios, como solía llamarlo, era infinito, al igual que su perdón. Con tinta nueva en mi lapicera, me uní a un grupo de la parroquia de enfrente de casa. Tal vez allí no sabían hacer jueguito con la pelota o todas las reglas del fútbol, pero supieron hacerme feliz e iluminarme el camino que se me había desdibujado. Ese camino que Jesús había trazado, pero no para que lo caminemos solos, sino, para que lo caminemos con Èl. Al poco tiempo lo invité a Panchi. La emoción de sus ojos me hizo reír. Compartimos momentos de juego, de risa, de reflexión, y el lazo de amistad que nos unía se volvió indestructible. Mi vida se llenó de nuevas preguntas y nuevas respuestas, y con el tiempo de típico ¿quién soy? ¿a dónde voy? Comenzó a adquirir sentido. Cuando cumplimos diecisiete años, recibimos el Sacramento de la Confirmación. Ese día papá preparó una cena especial y planchó su mejor camisa. En la Iglesia se le escaparon lágrimas silenciosas. Nunca me lo confesó, pero leí en sus ojos que le hubiera gustado que mamá estuviera allí. Le apreté fuerte la mano, diciéndole sin palabras que mamá estaba con nosotros, que siempre estuvo y estará con nosotros. Elegí a papá de padrino: era el mayor testimonio de Fe que había conocido. Re-

cibir el Espíritu Santo en mi vida, borró de mi libro todas las dudas que habían asaltado alguna vez mi corazón, me llenó de infinita confianza en Dios, y me dio la fuerza para ser testigo suyo allá donde fuera.

cesaria para entrar en ese mundo nuevo tan inmenso e incierto. Con el tiempo aprendí que Dios siempre busca lo mejor para nosotros, aunque a veces no sea lo que queremos o esperamos.

Ese mismo verano, con Panchi y los chicos de la parroquia, nos fuimos de misión a un pequeño pueblito de Formosa. En un principio, ver tanta necesidad, me acobardó. ¿Era yo capaz de sanar tanta falta? Pero ver los ojos de aquella gente me bastó para ver su grandeza de corazón. Compartieron con nosotros hasta lo que no tenían, sin esperar nada a cambio. Encontré en ellos la fuerza para transmitir el mensaje de Dios que me había guiado hasta allí. Tal vez no sabían fechas ni nombres, pero del Amor lo sabían todo.

En la facultad conocía a Bianca. No me alcanzaron las palabras para agradecerle a Dios el haberme enviado un ángel de su cielo para protegerme. Puse nuestro amor en Sus Manos la primavera en que nos casamos. Era tal la felicidad que me envolvía con Bianca a mi lado y con Panchi y papá en el primer banco de la Iglesia que temí volverme loco.

Aprendí que el pobre y ciego allí, era yo. Muchas veces no había sido capaz de ver todos los regalos que Dios me había dado. Encerrándome en lo que me faltaba, no había visto cuánto tenía. Sin embargo, lo que más le agradecí a aquella gente fue que me recordó que Dios no está allá en el cielo, mi mirándonos desde lejos. Él brilla en los ojos de cada niño, joven y hombre, esperando un abrazo fuerte y un sí profundo de corazón. El día en que empecé la facultad tenía tanto miedo que no fui capaz de terminar el café del desayuno. No obstante, la certeza de que no estaba solo me dio la fuerza ne-

Ese día comencé un nuevo capítulo en el libro de mi vida. Bianca no fue el único personaje que se sumó a mi historia. Al poco tiempo Thiago y Kiara también escribieron conmigo. Compartí con ellos mi Fe, que tanto había crecido desde la primera página; siempre guiado por los libros de vida de mamá y papá, los mayores testimonios de Fe y Amor que había conocido. La tarde en que Thiago me preguntó por su abuela, me aleteó el corazón y le respondí más seguro que nunca: “En el cielo, junto a Papá Dios”, convencido de que su libro no había quedado en blanco, porque mamá nunca había dejado de escribir. u

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Los peones de taxis con profunda emoci贸n y cristiana alegr铆a, saludamos la elecci贸n del supremo pastor de la Iglesia Cat贸lica. En la investidura de Francisco, "nuestro" Cardenal Jorge Mario Bergoglio ha sido consagrado al mundo como prenda de paz y confraternidad entre los pueblos de la tierra.


XIV Exposición del Libro Católico en La Plata

Monseñor Héctor Aguer

Arzobispo de La Plata Discurso inaugural de la XIV Exposición del Libro Católico en La Plata, 27 de noviembre del año del Señor 2012

E

Los libros y la fe, en el Año de la Fe

l Año de la Fe, iniciahabló por los profetas profetas, expredo el 11 de octubre, sión que se refiere también a la nos permite interpreinspiración de la Sagrada Es Estar y valorar en un sentido critura. La revelación de Dios muy preciso la continuidad ha alcanzado su plenitud en de esta Exposición a través de Jesucristo, el Verbo encarna encarnalos años, su utilidad y su condo: él es la Palabra definitiva veniencia actual. Este período de Dios, que se transmite en ha sido promulgado por Bela tradición viva de la Iglesia, nedicto XVI como un tiemy a la que adhiere el cristiano po de redescubrimiento de la mediante el acto de fe. Bene Benefe y de reflexión sobre ella. dicto XVI nos ha recordado Monseñor Héctor Aguer, junto al Dr. Pablo Bruera, Se nos invita a comprender D. Manuel Outeda Blanco y el Ing. Agrón. Mario Francisco Abal. que el cristianismo no es una de manera más profunda los “religión del Libro”, sino la recomunica y nos da acceso a su mistecontenidos de la fe –que pueden ser ligión de la Palabra de Dios; no de rio. La Palabra de Dios es ante todo contemplados con inteligencia siemuna palabra escrita y muda, sino del el Verbo eterno, la segunda persona pre nueva, con mayor convicción y Verbo encarnado y vivo. La Sagrada de la Santísima Trinidad, por medio gozo– y a considerar detenidamente Escritura, el Antiguo y el Nuevo Tesde quien han sido hechas todas las qué significa creer, poner el acto con tamento, es la Palabra de Dios atescosas. La creación, el “libro de la nael que decidimos entregarnos con tiguada y divinamente inspirada; por turaleza” nos habla de Dios, es una plena libertad a Dios y adherir con eso la Iglesia la venera con devoción cierta palabra suya. Dios se ha maamor a la Verdad divina. (cf. Verbum Domini, 7). nifestado luego al pueblo de Israel, La fe establece una relación esen- a quien dio a conocer su designio A partir de estos datos, comcial con la Palabra de Dios; es una de salvación; en el Credo afirmamos pendiosamente evocados, podemos respuesta a Dios que nos habla, se nos nuestra fe en el Espíritu Santo, que barruntar la relación de la fe con el

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libro, con los libros. En primer lugar, con la Biblia; notemos que esta palabra es una transcripción del griego Biblía, un plural que significa los libros (se entiende: los libros santos, la Sagrada Escritura). Pero también con muchos otros libros que de diversas maneras son un eco de la Palabra de Dios y pueden servir como instrumentos providenciales para llegar a la fe o ser confirmados e ilustrados en ella. El Santo Padre dice, por ejemplo, de San Agustín: sus numerosos escritos, en los que explica la importancia de creer y la verdad de la fe, permanecen aún hoy como un patrimonio de riqueza sin igual, consintiendo todavía a tantas personas que buscan a Dios encontrar el sendero justo para acceder a la “puerta de la fe” (Porta fidei, 7). Esta valoración podría aplicarse, proporcionalmente, a otros Padres de la Iglesia, a los santos Doctores y en general a muchísimos autores católicos. En la biblioteca del cristiano, por más reducida y elemental que sea, la Sagrada Escritura ocupa el sitio principal y su lectura debe ser el alimento asiduo de la fe. Se entiende, una lectura auténticamente católica, eclesial. No se puede leer la Biblia con el ánimo con que se aborda cualquier obra literaria, o un documento de interés puramente histórico, por más valioso que sea para el conocimiento del pasado y para acrecentar la cultura general. La Biblia reúne también esos valores, pero es algo esencialmente diverso: es el documento de la Palabra de Dios, cuya comprensión requiere la fe y una afinidad viva con

su contenido y con el espíritu con que fue compuesta. No la leemos solos, sino en la Iglesia y con ella, guiados por su tradición y su magisterio, e invocando al Espíritu Santo en un clima de escucha espiritual y de oración: se trata de encontrar en el texto sagrado a Jesucristo, que es la Palabra viva y permanente de Dios. El Año de la Fe incluye la conmemoración de dos acontecimientos eclesiales: el inicio del Concilio Vaticano II, del que se cumple el cincuentenario, y el vigésimo aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Según la intención expresada por Juan XXIII en el discurso inaugural, el Concilio quiso ser una afirmación solemne de la unión de Cristo y de su Iglesia que condujera a una irradiación universal de la verdad, a la recta orientación de la vida individual, familiar y social, al robustecimiento de las energías espirituales, en elevación constante hacia los bienes verdaderos y eternos. Juan Pablo II lo señaló como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Son bien conocidas las discusiones que se suscitaron acerca de la interpretación del Concilio y de sus enseñanzas, las reticencias en cuanto a su aceptación, así como los errores que se difundieron y los graves abusos que se cometieron en nombre de un así llamado “espíritu conciliar”. El actual pontífice nos ilustró repetidamente acerca de la correcta interpretación del acontecimiento conciliar, que no ha significado una discontinuidad o ruptura con la tradición, sino la renovación de la Iglesia en la continuidad

"Apóstoles del

de su historia bimilenaria. El Concilio –dice el Papa– no ha propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que era antiguo; más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en transformación. También ha insistido en la necesidad de retornar a la lectura de los textos del Concilio, para encontrar en ellos su auténtico espíritu. Entre los dieciséis documentos conciliares se destacan las cuatro constituciones: la constitución sobre la sagrada liturgia, dos dogmáticas (sobre la Iglesia y sobre la divina revelación), y la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. He aquí un segundo libro a tener especialmente en cuenta en este Año de la Fe. El Catecismo de la Iglesia Católica sintetiza de un modo orgánico y sistemático los contenidos fundamentales de la fe. Benedicto XVI lo propone nuevamente como un instrumento apropiado para redescubrir y estudiar esos contenidos; nos dice que en él se pone de manifiesto la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia. Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los Maestros de teología a los Santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe (Porta fidei, 11). A este propósito, destaquemos que la fe no se reduce –como piensan muchos actualmente– a un sentimiento, una

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"Nuestra Fe debe... RESPLANDECER y brillar en nosotras" Sierva de Dios Madre Clelia Merloni, Fundadora

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emoción, ni consiste en una especie de impulso irracional; implica una decisión de la voluntad movida por una gracia de amor que lleva a adherir con la inteligencia a la verdad de la revelación propuesta por la Iglesia. El conocimiento de los contenidos de la fe es esencial para ofrecer a Dios el asentimiento, la adhesión plena de la inteligencia y de la voluntad en ese encuentro personal con el Señor que es el creer. La ignorancia de esos contenidos, o su comprensión escasa o deformada, defectos que se verifican abundantemente, aun en personas de alto nivel cultural, tiene una estrecha relación con la tibieza de la fe y su falta de encarnadura en la vida. Es una verdadera plaga, y de crónica vigencia que el estudio del Catecismo puede remediar. Me he referido a tres libros, de diverso carácter y jerarquía aunque vinculados íntimamente entre sí, de los cuales el cristiano puede recibir apoyo para su fe, para una más honda e iluminada comprensión de la verdad y un mayor arraigo de ese don divino en su vida. Quiero aña-

dir la mención de un cuarto libro, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en 2004 por el Pontificio Consejo de Justicia y Paz. Este texto ofrece una exposición sincrónica y sintética de esta dimensión de la enseñanza católica desarrollada a lo largo de los siglos y cuya formulación moderna suele identificarse con los documentos pontificios publicados a partir de la encíclica Rerum novarum de León XIII. El Compendio parte de la consideración de la persona humana como imagen viva de Dios, y estudia la familia, el trabajo, la vida económica, la comunidad política, la comunidad internacional, la salvaguardia del medio ambiente y la promoción de la paz. Se exponen los principios fundamentales de esa enseñanza social: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la participación, la solidaridad. El conjunto está enmarcado en una reflexión sobre el designio salvífico de Dios en favor del hombre y sobre la misión evangelizadora de la Iglesia, lo que permite comprender el sentido

de las intervenciones del magisterio. Como sostuvo Juan Pablo II, la doctrina social de la Iglesia pertenece al ámbito de la teología, y especialmente de la teología moral. También en este campo tenemos que lamentar el desconocimiento de los católicos en general y especialmente de personas que ocupan puestos de responsabilidad en la sociedad, que se consideran católicos y en sus opciones temporales se dejan arrastrar por las ideologías o guiados por el oportunismo político o por intereses subalternos adoptan posiciones incoherentes con la fe que dicen profesar. La Exposición del Libro Católico brinda un servicio a la fe en la medida en que presenta una muestra abundante de lo que se escribe y publica sobre ella y sobre la cosmovisión cristiana que en ella se funda. Lo ha venido haciendo desde sus comienzos, pero en esta décimocuarta edición platense, en coincidencia con el Año de la fe, dicho servicio adquiere un significado más evidente. Un servicio que debemos agradecer y aprovechar. u

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Doctor Pablo Bruera

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Palabras pronunciadas por el Sr. Intendente de La Plata en el Acto de Inauguración de la XIV Exposición del Libro Católico a la entrega del Galardón Cruz del Sur 2013, 27 de noviembre de 2012.

uchas gracias a to- con tres Universidades, condición contribuye precisamente a esa idendas las autoridades casi única en la Argentina: la Uni- tidad. aquí presentes. Para versidad Católica, la Tecnológica Cada una de las generaciones le mi es un gran gusto poder acom- y la Nacional) y los tantos institutiene que dejar a la generación pañarlos en este emprendisiguiente un "valor agregado" miento cultural. Pienso que con una clara conciencia de la se han excedido conmigo al historia, (porque para saber a entregarme este Galardón dónde vamos tenemos que saCruz del Sur; honestamente, ber de dónde venimos venimos). En este intento cumplir con mi deber sentido, el libro ha constitui constituiy quería contarles un poco do en la historia de la huma humacuáles son nuestros objetivos nidad un lugar privilegiado de en la gestión de la Ciudad de trasmisión de valores. Por eso La Plata, en correspondencia consideramos muy importan importancon el ánimo que impulsó a te que hoy se abra la edición sus fundadores, de ser una número catorce de la Expo Expociudad donde la educación y sición y debemos pensar que la cultura tuvieran un lugar ésta vino para quedarse defidefi El Doctor Pablo Bruera, Mons. Héctor Aguer y D. Manuel preponderante. Outeda Blanco en el Acto Inaugural de la XIV Exposición nitivamente, como uno de los El fundador de La Plata Ciclos Culturales que tiene la del Libro Católico en La Plata. le puso algunas improntas a ciudad de La Plata en su cala ciudad, deseando que las generalendario. En este Centro Cultural, ciones que se sucedieran las siguieran tos de investigación, científicos, de cuando se programan los distintos cumpliendo. Por eso, en el salón do- postgrado y culturales. eventos, ya sabemos que la Exposirado de la Municipalidad de La PlaLa Plata tiene la mayor cantidad ción del Libro Católico tiene su lugar ta se hallan algunos vitrales con pa- de investigadores por habitante de anual, que nos vincula con los colelabras que indicaban cuál había sido la República Argentina. Llevamos gios, las facultades, los centros del la intención fundacional, más allá de realizados cincuenta Congresos pensamiento y a muchos ciudadanos la cuestión política, que exigía una Internacionales vinculados con la que seguramente estarán agradecidos capital para la Provincia de Buenos ciencia y la técnica. Y muchos otros por esta permanencia. Aires, que había cedido la Ciudad de emprendimientos educativos, que Con respecto al Galardón, no Buenos Aires para capital nacional. sería muy largo enumerar aquí. me siento merecedor de él. Lo reciEsas palabras que quiso poner La Muestra que hoy se inaugura bo como intendente de la ciudad de el fundador en el Palacio Muncipal, en este Centro Cultural también es La Plata porque estoy absolutamente para que los sucesivos gobiernos otro hito en este sentido. En este lugar convencido que la mayoría de sus haplatenses no lo olvidaran, tienen es uno de los lugares emblemáticos e bitantes ama la fe católica, la profesa que ver con el arte y con la cultura. identificativos de La Plata y para noprofundamente y se sienten represenDardo Rocha pensaba que La Pla- sotros es muy importante que esta Extados con este Galardón. Agradezco, ta tenía la posibilidad de ser como posición se siga haciendo aquí, porque por ello, a monseñor Aguer, a todos un faro cultural, por su cercanía ya forma parte del espíritu que anima los organizadores, y espero poder llevar con la Capital Federal y como un a la ciudad. La vinculación con el liesta distinción con la dignidad que la articulador de los pueblos chicos bro, elemento muy importante en la han llevado mis antecesores. bonaerenses: por eso la creación de trasmisión de la cultura, y la vinculaUniversidades (hoy La Plata cuenta ción que tenemos con la fe católica, Muchas gracias. Felicitaciones. u


D. Manuel Outeda Blanco

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Presidente y Fundador de la Exposición del Libro Católico Palabras pronunciadas en el Acto de Inauguración de la XIV Exposición del Libro Católico en La Plata, Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, 27 de noviembre de 2012. on este acto dejamos inaugurada la Décimo Cuarta Edición de la Exposición del Libro Católico en La Plata. Lo hacemos con asombro y agradecimiento, ya que han transcurrido catorce años desde la primera muestra realizada en este Centro Cultural donde late el pulso cultural de la Ciudad, y cada año ha ido creciendo en convocatoria, en calidad y en repercusión cultural. Desde este lugar emblemático vaya nuestra adhesión a la celebración de los ciento treinta años de la Fundación de La Plata. La Exposición, como una “ciudad de libros” se ha convertido en un referente cultural valioso en la vida platense y rinde así homenaje a los fundadores y visionarios de la gran capital bonaerense, ofreciendo buenos libros para crecer en la Fe.

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En este Año de la Fe, el Papa nos dice que: “la fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios” 1. Desde los comienzos, la Iglesia ha procurado que la formación doctrinal de sus hijos se dirija a los contenidos fundamentales, es decir, al kerygma, expuestos con claridad. La Fe es un inmenso tesoro, y hemos de poner los medios necesarios para conservarla y hacerla crecer en nosotros y en los demás. La lectura espiritual cobra particular importancia en nuestros días, pues de ordinario es uno de los medios más importantes para alimentar nuestra piedad y para dar a conocer la

Fe a un mundo sumido en una profunda ignorancia. Sigue siendo actual lo que en los primeros siglos del cristianismo, escribía San Juan Crisóstomo, lamentándose de la ignorancia religiosa de muchos cristianos de su época: "a veces ocurre –escribe el Santo– que consagramos todo nuestro esfuerzo a cosas, no sólo superfluas, sino incluso inútiles o perjudiciales, mientras se abandona y desprecia el estudio de la Escritura". Cuando son tantas las publicaciones y las imágenes, que por sí mismas no acercan a Dios y muchas veces tien tienden a separar de Él, se hacen urgentes unos momentos de reflexión al hilo de esa lectura adecuada que nos recuerde nuestro fin último, el sentido de la vida y de los acontecimientos a la luz de las enseñanzas de la Iglesia.


Quienes se presentan como maestros, sino sus teorías personales, que siembran dudas o confusión, son un peligro grande para los fieles. Hoy, también hay en medio del trigo, una abundante siembra de cizaña, de mala doctrina. La radio, televisión, literatura, conferencias, son medios poderosos de difusión y comunicación social, para el bien y el mal: junto con mensajes buenos, difunden errores que afectan de modo más o menos directo a la doctrina católica sobre la fe y las costumbres. Nos decía el Cardenal Jorge Mario Bergoglio: “En este momento en que se está intentando desmontar la cultura de nuestra patria, en que se está desmontando la cultura católica con un esfuerzo cada día más fuerte, esta Exposición tiene un significado muy particular, porque muestra cómo la cultura católica arraigó en nuestra patria, cómo la cultura católica es parte de nuestra patria, y no es una capa de pintura que se puede cambiar o “limpiar” “limpiar”. La Exposición del Libro Católico tiene, en momentos de contracultura, una importancia sumamente especial. Comprometo la oración de todos nosotros por aquellos que se preocupan por organizarla y llevarla adelante. Y para

que todos los años sea una nueva sorpresa.” Un buen libro, puede llegar a ser un excelente amigo <<que nos pone delante los ejemplos de los santos, condena nuestra indiferencia, nos recuerda los juicios de Dios, nos habla de la eternidad, disipa las ilusiones del mundo, responde a los falsos pretextos del amor propio, nos proporciona los medios para resistir a nuestras pasiones desordenadas>>. Una buena lectura espiritual puede ser decisiva en la vida de una persona, como lo fue en la vida de tantos santos y cristianos. Aconsejar buenos libros es también una forma excelente de apostolado, de enriquecer espiritualmente a nuestros amigos. Los homenajes que tributamos en el desarrollo del Programa de esta Muestra tienen la finalidad de proponer arquetipos de intelectuales que nos ofrecen su talento en obras que nos ayudan a crecer en el conocimiento de la fe. Damos a todos una cordial bienvenida a esta muestra que se concreta gracias a la firme convicción de Su Excelencia, el Señor Arzobispo de esta Arquidiócesis platense, que no ha escatimado esfuerzos, alentándonos

apostólicamente ante la difícil tarea de organización que este evento requiere. Apreciamos a lo largo de estos años, Monseñor, su vivo interés y su respaldo episcopal hacia este apostolado del buen libro que permite un acercamiento más efectivo entre los lectores y la palabra escrita que el pensamiento católico tiene para ofrecer. Le agradecemos profundamente, este acompañamiento, su trabajo silencioso y sus sabios consejos, y, lo consideramos el verdadero anfitrión de esta muestra. Para concluir, les invitamos a dirigirnos espiritualmente hacia la Dulce Figura de Nuestra Señora del Libro. Ella, con el Libro Santo de Israel sobre el regazo, enseña al Niño -“Palabra abreviada”, según la expresión de San Bernardo- las palabras que de Él hablan y con las que salvará al mundo por el anuncio de la Verdad. A Ella encomendamos esta nueva Exposición. Que Ella ampare maternalmente el trabajo apostólico de estos próximos catorce días. Muchas gracias. u 1.- Carta Apostólica “Porta Fidei” de S.S. Benedicto XVI, 11/10/2011.

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Momentos de la XIV Exposici贸n en La Plata


Pontificia Universidad Católica Argentina

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El buen libro 2013  

Revista de la Exposición del Libro Católico Año XXXVII - Nº 20 - Agosto 2013

El buen libro 2013  

Revista de la Exposición del Libro Católico Año XXXVII - Nº 20 - Agosto 2013

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