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Editorial Megalómano, una terrible palabra que se ha utilizado para designar a grandes genios de la talla de Nietzsche, y a todo aquél que se atreve a reconocer su talento sin restricciones. Tal es el caso de Lars Von Trier, juzgado por muchos, admirado por otros, creador de obras maestras; pero que no por ello se ha librado de ser catalogado dentro de los poseedores de tendencias de megalomanía. ¿Acaso será que en todos los ámbitos es necesario no admitir el talento propio aunque sea latente y comprobable con tal de ganar un lugar en el mundo de la crítica? Sea o no así, lo cierto es el talento no es algo que se pueda despreciar u ocultar, y que gracias a obras como las que ofrecen estos genios al mundo es que se logra enriquecer la cultura, el arte y la vida cotidiana, y de no ser por ellos viviríamos en un estancamiento creativo insalvable.

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Número 11 Editor: Azucena Mecalco Redactores: Evelin Montiel, @amaury1984 Arte y Diseño: Evelin Montiel, Azucena Mecalco Diseño Web: Evelin Montiel México Distrito Federal 15 de mayo de 2013

Contenido En portada: Anticristo

El cine también se escucha: Joachim Holbek

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Del papel a la pantalla: L a sirenita

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Tesoros fílmicos: Anticristo

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La mente maestra: Lars Von Trier

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Maestros del terror: Final Solution

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El remake: El vigilante nocturno

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Había una vez: Historia de l cine danés

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Las malas también entretienen: Crazy Eights

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Cartelera

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El cine tambiĂŠn se escucha

Joachim Holbek Por Evelin Montiel

y sus composiciones de Oscar 2

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ué sería del cine sin una buena banda sonora? Los daneses entienden la importancia que posee la música en todos sus proyectos cinematográficos, es por ello que a la hora de elegir a un compositor, sus trabajos y trayectoria han de jugar un papel muy importante.

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in embargo, no siempre la experiencia en el cine o la televisión es decisiva para poder participar con una de las mentes más brillantes del cine contemporáneo como lo es Lars von Trier, quien descubrió el talento musical del joven Joachim Holbek y prácticamente lo convirtió en su compositor de cabecera. Joachim Holbek comenzó su carrera como compositor de teatro y ballet a principios de los años 80. Lars Von Trier pronto descubriría el talento de este joven músico, y en 1988 Holbek debutó como compositor musical de su cinta Medea.

El éxito de la cinta fue inmediato. Aunque fue una película para la televisión, el público alabó el trabajo

de Von Trier, mientras que Holbek también obtuvo gran reconocimiento, prueba de ello fue el premio Robert de la Música, que obtuvo por su trabajo como compositor. Tras el éxito obtenido por esta dupla, Von Trier y Holbek continuaron trabajando en producciones como Europa (1991), el Reino (1994) y Manderlay (2005), por esta última también obtuvo la nominación a mejor banda sonora en los premios del cine europeo. El trabajo de Joachim no sería ignorado por otros afamados directores de origen danés, y pronto personas como Ole Bornedal y Jasper W. Nielsen, pedirían la colaboración de este músico para la composición de sus bandas sonoras.

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Con Ole Bordenal colaboró en la cinta El vigilante nocturno (1994) donde su trabajo fue notable. La música logró conjugarse con el dinamismo de la cámara de Bordenal, y así provocó la tensión buscada a lo largo de todo el metraje de suspenso. Cabe señalar que en el remake realizado por el mismo Bordenal en 1997, Holbek también se encargó de la musicalización. El trabajo de este compositor le ha valido cuatro nominaciones al premio Robert de la Música, y en 1999 se le concedió el Premio de la Crítica por su trayectoria cinematográfica.

A pesar de todo el éxito obtenido, Holbek no ha abandonado su labor dentro del teatro, prueba de ello es su participación en la ópera con la obra Hermanos corazón de león, que se montó en el Teatro Real de Dinamarca en 2008. Pero su gusto por la música en el cine no ha parado, y hasta la fecha su filmografía acumula más de 34 títulos entre cinematográficos y televisivos, donde se incluyen obras notables de aclamados directores como Simon Staho, Lone Scherfig y Susanne Bier, además claro está, de Lars Von Trier y Ole Bornedal.

Filmografía destacada 1994 El vigilante nocturno (Ole Bornedal)  1994 Taxi a portugal (Susanne Bier)  1997 El ultimo vikingo (Jesper W. Nielsen)  1997 El cartero enamorado (Pål Sletaune)  1997 La sombra de la noche (Ole Bornedal)  1997 Nonneborn (Cæcilia Holbek Trier)  1998 Heart of light (Jacob Grønlykke)  1999 Misery harbour (Nils Gaup)  2000 De udstillede (Jesper Jargil)  2000 Detektor (Pål Jackman)  2003 Tintin y yo (Anders Østergaard)  2004 Dag och natt (Simon Staho)  2005 Manderlay (Lars Von Trier)  2005 Bag det stille ydre (Martin Schmidt) 


DEL PAPEL a la pantalla

SIRENITA LA

LA TRAGEDIA DETRÁS DE LAS PANTALLAS Por Azucena Mecalco

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uentos de hadas los hay a montones. Casi todos cuentan con el mismo formato, se conocen, “enamoran”, vencen al la bruja y viven felices para siempre. Sí, historias completamente irreales que no tienen cabida en el mundo real, y que sin embargo son consumidas desde tiempos inmemoriales y resultan bastante redituables, sobre todo cuando son llevadas a la gran pantalla. Desde Blanca Nieves y los siete enanos (1937), Walt Disney Pictures, una de las casas productoras de dibujos animados más importantes que existe actualmente, ha sido una de las encargadas de llevarnos en un sin fin de ocasiones estas melosas historias que se han quedado grabadas en la mente de millones de personas, para bien o para mal. Sin embargo, la historia detrás de estas películas no siempre es tan alentadora y romántica como se presenta en las salas de cine. Justo a finales de los años 80, Walt Disney Pictures, sufría una terrible crisis de estancamiento creativo de la que parecía imposible salir. Mas,

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TESOROS FÍLMICOS

ANTICR

Por Azucena Mecalco

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a música de Händel ambienta el departamento. En el baño, las gotas de agua caen lentamente, casi como si desafiaran a la fuerza de la gravedad. Él la mira. En sus ojos se mezcla la pasión, el deseo y por qué no, el amor. El agua cae sobre el cuerpo desnudo de ella, acaricia su cabello, sus hombros, sus pechos, sus miradas se conectan por un instante. Fuera del pequeño cuarto de baño, el viento abre una ventana del elevado piso, las cortinas comienzan a ondular. Dentro del baño sus cuerpos se acercan intentando fundirse en uno. El espacio no parece suficientemente amplio para contener su desbordante deseo. Sus rostros

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RISTO Super 8

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La mente maestra

LARS VO PRÓLOGO Dogma 95 • Los rodajes tienen que llevarse a cabo en localizaciones reales. No se puede decorar ni crear un “set”. Si un artículo, u objeto, es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una localización donde esté el objeto necesario. • El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes o viceversa (la música no debe ser usada, a menos que ésta sea grabada en el mismo lugar donde la escena está siendo rodada). • Se rodará cámara en mano. Cualquier movimiento o inmovilidad debido a la mano está permitido (la película no debe tener lugar donde esté la cámara, el rodaje debe tener lugar donde la película tiene lugar). • La película tiene que ser en color. Luz especial o artificial no está permitida (si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, ésta debe ser eliminada o, en casos muy necesarios, se le puede enchufar un foco simple a la cámara). • Se prohíben los efectos ópticos y los filtros. • La película no puede tener una acción o desarrollo superficial (no pueden mostrarse armas ni pueden ocurrir crímenes en la historia). • Se prohíbe la alineación temporal o espacial. Esto es para corroborar que la película tiene lugar aquí y ahora. • No se aceptan películas de género. • El formato de la película debe ser de 35 mm. • El director no debe aparecer en los títulos de crédito.

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ON TRIER

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Lars, el chico malo del cine Danés, salió de la escuela de cine de Copenhague a inicios de la década de 1980. Destacando como un ente hiperactivo en cuanto a la realización cinematográfica. En 1984 presentó su Ópera Prima titulada Forbrydelsens element, en la que presenta la vida de Michael Fisher después de dejar Egipto y regresar a Europa, así como su necesidad de atrapar al asesino de una pequeña niña brutalmente asesinada. Con esta película, Von Trier dio inicio a lo que llamó La Trilogía Europa. Una serie de películas escritas sin un hilo conductor narrativo, pero vinculadas por las acciones de sus personajes principales que, con afán de hacer el bien, terminan por hacer lo opuesto. Un elemento fundamental, en la creación de sagas dentro de su trabajo, es el esfuerzo que Lars realiza por crear un estilo particular para unirlas. En la primer saga del director, los narradores, y sus indicaciones a los personajes, son una característica mucho más relevante que los elementos artísticos que llevó a la pantalla. En particular, esta primera entrega hace del narrador alguien que indica, pero también alguien con poco conocimiento de lo que Fisher ve al regresar a Europa. Forbrydelsens element fue filmada en blanco y negro, con el uso de un filtro que pinta todas las escenas de la película de un color naranja, y que mantiene conectado al personaje principal con el árido y caluroso país africano que lo mando de vuelta a un ente único, unificado e inseparable, Europa. La siguiente película de la trilogía fue Epidemic. Una historia que lleva a los líderes de una producción cinematográfica a padecer una rara enfermedad gracias al peculiar talento de una mujer. El vínculo de la trilogía hace su aparición en el deseo de los directores por rescatar la producción. La última película de la serie y, la más polémica de todas fue Europa o Zentropa como se le conoció en los EE.UU. Un misterioso narrador hipnotiza a su audiencia poniéndolo en el papel de Leopold Kessler, hijo de exiliados alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, que decide regresar a la ahora ocupada y derrotada Alemania. Con el afán de ayudar a los propietarios de la empresa ferroviaria Zentropa, se ve envuelto por un conflicto entre las fuerzas ocupantes y los remanentes del régimen Nazi, conocidos como Werewolves. Eventualmente esa supuesta generosidad mostrada al pueblo vencido, se convierte en la ira que desata un evento que, en principio, Leopold trata de evitar. Lars Von Trier se refirió al trabajo en La trilogía Europa como homenaje al trabajo del monstruo del cine europeo, el cineasta ruso, Andrei Tarkovski. La última película de la trilogía obtuvo tres grandes premios técnicos en el festival Cannes de 1991, incluido el Gran Premio del Jurado. A pesar de los logros, el no obtener la Palma de Oro ese año movió algo en el buen Lars que lo llevo a hacer la todopoderosa señal del dedo medio levantado, frente a los miembros del jurado.

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CAPÍTULO 2 Después de Europa llega al corazón… En paralelo a la creación de La trilogía Europa, Von Trier dirigió para la televisión danesa su propia adaptación de la tragedia griega Medea. Con una visión muy cercana, a lo que serían, los postulados de Dogma 95, muestra la historia de manera muy austera, negándose a utilizar siquiera luz apropiada. La producción también hace muestra del estilo y de la visión escenográfica de sus trabajos anteriores. Después de su incursión en la televisión danesa con Medea y la primera parte de la exitosa miniserie Riget, Lars Von Trier estaba listo para llevar a la pantalla su proyecto de La trilogía del corazón de oro. A diferencia de Europa, El corazón de oro dejó de lado el simbolismo y el estilo de sus trabajos anteriores. Este proyecto fue cimentado en la percepción objetiva de la realidad. En 1996 se estrenó la primer entrega de este proyecto, Breaking the Waves, en donde dos modos opuestos de vivir, intentan convivir. La historia nos presenta la vida dentro de una comunidad muy religiosa y aislada en la Escocia de 1970. Bess, una joven de la comunidad, se encuentra perdidamente enamorada de un obrero de la industria del petróleo de nombre Jan. Y la única forma de estar juntos, a ojos de la sociedad, es en matrimonio. Bess y Jan se casan pero poco después de consumar sus deseos, Jan parte para dejar a la inocente joven, sola. Entonces Bress se sumerge en un debate con el Dios estricto y temible que su entorno ha creado. Breaking the Waves consagró Lars, ante los ojos de Cannes, como un director digno de obtener el Gran Premio del jurado. Como parte de su apoyo al movimiento Dogma 95, el siguiente filme en La trilogía del corazón de oro siguió las estrictas normas que el director había estipulado junto con su compatriota Thomas Vinterberg, quien había tenido gran éxito con su Dogma 1: La celebración. El filme en cuestión fue estrenado en 1998 con el nombre Idioterne, que en realidad no narra una historia sino que presenta un postulado claro, la gente vive más feliz y se complica menos si toma cada uno de sus actos de manera inocente, acción que a cierta edad pasa a ser considerada estupidez. Es así como un grupo de personas, nos conduce a verlos actuar en manera tal que, no lleve a creer que sus actos están justificados por su actuar idiota. Idioterne no tuvo, ni la aceptación, ni la relevancia que el trabajo de Vinterberg. Fue considerada la salida más fácil a cumplir con una serie de normas demasiado cuadradas y fundamentalistas. Tiempo después, Lars y Thomas admitieron que Dogma 1 y 2 no habían cumplido al pie de la letra, como se esperaba, las normas de Dogma 95. Dejando atrás los pros y contras de una producción limitadísima, Von Trier puso en marcha su proyecto fílmico más ambicioso. La conclusión de El corazón de oro, mejor conocida como Dancer in the Dark.

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MAESTROS del terror

UN SLASHER A LA DANESA Por Azucena Mecalco

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ue por allí del año 1978 que un visionario del cine creo una película que revolucionó la industria en el género de terror. Su nombre John Carpenter, la cinta Halloween. Con esta película de muy bajo presupuesto, Carpenter inauguró lo que hoy se conoce como slasher. La historia del psicópata Michael Myers sirvió de punto de partida para que surgieran montones de filmes con la misma estructura y con tramas bastante similares.

Las producciones slasher se transformaron pronto en un género consumido y redituable. Sin embargo, como suele ocurrir, la sobre explotación del slasher cansó pronto al público y al finalizar los años 80 la fórmula estaba bastante gastada. Sin embargo, al terminar la primera década del nuevo siglo, una nueva generación estaba lista para ser atrapada por este tipo de películas, los directores lo sabían y no estaban dispuestos a desaprovecharlo. Fue así que comenzaron a aparecer los múltiples remakes de cintas de los

70 y 80, como Sangriento San Valentín, Viernes 13, y desde luego la mismísima Halloween. Las películas slasher, como cualquier otro género, se producen en todos los países y en todas las escalas, aunque claro han perdido algunas de sus principales características, como los bajos presupuestos, y ahora un filme slasher implica una mega producción de millones de dólares, que se traduce como litros de sangre en pantalla y cabezas rodando por todas partes.

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El vigilant

cuando el director ha

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te nocturno

ace su propio remake Por Evelin Montiel

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n el mundo del cine, las copias y las repeticiones han existido desde tiempos inmemoriales y seguirán existiendo hasta el fin de los días. Eso es un hecho. La industria hollywoodense (y alguna que otra independiente) está destinada a repetirse o a ser comparada con éste o aquél trabajo. Sin embargo, aquí no intento demeritar el noble trabajo del cineasta, por el contrario, gracias a ésto, muchos directores y productores han realizado estupendos trabajos fílmicos en la búsqueda de mejorar o superar a otras producciones. En el caso de los remakes -o secuelas, precuelas, y demás derivadas que pueda tener una historia-, es inevitable que las comparaciones surjan, de hecho, es lo primero que la crítica hará, para así valorar la “calidad cinematográfica” del film. Es por ello que pocos son los que se lanzan a la aventura de hacer un remake de una cinta y sobre todo si la original obtuvo gran éxito. No hay nada peor que no poder superar ni con efectos especiales, ni gigantescos presupuestos, la historia original, o arruinarla por completo.

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unque si hurgamos bien en la historia del cine, encontraremos que sí, efectivamente puede haber algo peor que no poder superar una película original con el remake, y es que el mismo director de la primera cinta decida rehacerla y que resulte una decepción. En 1994, un desconocido Ole Bornedal realizó una modesta película titulada Vigilante Nocturno que fue un auténtico éxito en su país de origen, Dinamarca, y

para centrarse en sus apuntes de universidad. Sin embargo, esa paz y tranquilidad se ven nublados luego de que extraños sucesos comiencen a suceder dentro del hospital. Así sin más, un filme de terror que demostró que no hacía falta un gran presupuesto para lograr su cometido: causar impacto y asustar al público.

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que gracias a ello, fue presentada en varios festivales de cine como el de Fantasporto o el de Bruselas, con lo que se dio a conocer en el resto de Europa. La historia era sencilla. Hablaba de Martin, un joven en busca de un trabajo que le proporcionara, además de un buen dine- ro, algo de tiempo para estudiar. Así que cuando le proponen un puesto

Es cierto que también sufrió de lo mismo que otras cintas de terror como lo es el argumento predecible, pero el logro de Bornedal se encontró en no caer en la típica cinematografía del terror hollywoodense, y salir victorioso con un film que enmarcaba una muy buena dirección y una total revolución para el cine Danés. Apartándose un poco del terror europeo como el de Argento, Bornedal

como vigilante nocturno en el depósito de cadáveres de un hospital, no duda un segundo en aceptar. Ni lo sombrío del lugar ni las razones un tanto confusas e inquietantes por las que su antecesor abandonó el lugar, le suponen ningún obstáculo para volcarse de lleno en un empleo que se ajusta perfecto a lo que él buscaba: sin jefes alrededor y con mucho tiempo y mucha tranquilidad

logra una ace r tada estética y una narrativa fuera de lo común en los años 90, en lo que al terror se refiere. Con secuencias que nos recuerdan a esas películas malas a las que hace referencia el protagonista, y conectando momentos que, aunque acompañados por una tensa atmósfera, nos sitúan en la cúspide de una propu-


esta que se desvela como el juego impuesto entre esos dos protagonistas por mera diversión. En esta primera incursión en el género para el cineasta danés, nos muestra que más allá de reconstruir las típicas escenas de terror, evade una mixtura de géneros que por momentos parecen llevarlo al slasher, logrando una estructura buena y entretenida que lo alejan en todo momento de ese precepto. Bornedal no nos cuenta nada nuevo, pero lo hace mejor que muchos otros, con una aceptable combinación de estética, atmósfera opresiva, escenas escalofriantes y tensión, que resulta tremendamente entretenida a pesar de algunos elementos y de su previsibilidad en cuanto al desenlace. Luego de este “éxito”, tres años después el propio Bornedal repitió en la dirección del remake americano titulado La sombra de la noche, en donde los desconocidos actores daneses fueros sustituidos por figuras como Ewan McGregor o Nick Nolte, y copiando casi plano a plano, como hiciese Haneke con su Funny games. ¿El resultado? Pues el aplaudido trabajo del 94 quedó olvidado y la versión del 97 se convirtió en todo aquello que su predecesora se laureaba en haber dejado a un lado.

Nos referimos a la aplicación de fórmulas estética y narrativamente más admisibles para los productores y el público norteamericanos, perdiendo así la frescura y la lucidez del proyecto original para adoptar una forma y un carácter plano en la narración, que elimina las particularidades y la fuerza de su original danés, y que sólo alcanza la categoría de entretenimiento mediocre.

superan, y las copias perduran y se recuerdan, para bien o para mal. No olvidemos que ahora Ole Bornedal es uno de los cineastas más importantes que la industria danesa y que aquellos inicios donde “vendió su trabajo para transformarlo a los cánones americanos” bueno, ya pertenece al pasado.

Así es como El vigilante Nocturno perdió todo el encanto que la caracterizaba, sin embargo fue bien recibida en las salas de cine, porque si de algo ha de reconocérsele a este director, es su gran fama para vender su productos, que casi todos han gozado de distribución internacional, como La sustituta, 2007, o Deliver Us from Evil en 2009 y no olvidemos la más reciente, Possesion en 2012. Bien, este es uno de los casos en los que la copia no resulta tan buena como la original, pero esto no significa que la carrera del director haya fracasado para siempre, sería muy absurdo afirmar tal cosa. Los errores se asumen y se

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Había una vez

El otro cine del n Por Evelin Montiel

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esde hace algunos años el cine danés nos ha hecho mirar con otra perspectiva el cine, ya que le ha presentado al mundo una serie de cintas que rompen totalmente los cánones convencionales y que precisamente es eso lo que los ha llevado a consolidarse como una de las mejores industrias fílmicas del mundo, tanto en técnica como en historia. Pero la industria para Dinamarca no siempre gozó del reconocimiento mundial ni de la solvencia artística que ahora la caracteriza, por ello a continuación narraremos algunos de los pasajes más representativos del cine danés que lo han llevado a la privilegiada posición que hoy ocupa.

Inicios del cine en Dinamarca El primer realizador cinematográfico danés, del que se tiene registro, fue el fotógrafo Peter Elfelt que, entre 1896 y 1912, rodó cerca de 200 cortometrajes documentales sobre la vida en Dinamarca; ya en 1903, rodó la primera cinta de ficción de origen danés cuyo título fue La ejecución. Sin embargo, la producción cinematográfica formal no surgió sino hasta 1906, cuando Ole Olsen,

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propietario de una sala de cine, fundó la primera compañía cinematográfica Nordisk Film, dirigida principalmente al mercado de exportación de cortometrajes. Sería hasta 1911 cuando esta compañía comenzara a apostar por el largometraje con el mismo fin de exportar el arte de origen danés. El resultado fue favorable, pues la calidad técnica y fotográfica de las cintas pronto fue admirada y alabada a nivel mundial, ocasionando que las ganancias para la compañía aumentaran hasta un 60%, impulsando a otros en la creación de nuevas compañías cinematográficas. Durante la I Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en la mayor potencia cinematográfica del mundo, y la exportación de cine danés decreció. Después de la guerra, tan sólo quedaban unas cuantas compañías como Filmfabrikken Danmark, cuya labor se limitó a la producción de documentales. En los años treinta, el cine se convirtió en el espectáculo predilecto


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de los daneses. Resultaba barato ir al cine y el número de entradas vendidas no paraba de crecer. Las películas más populares y más vistas eran las que venían de Estados Unidos, aunque los espectadores daneses también acogieron la comedia danesa, producida, principalmente, por las nuevas compañías como ASA (1937), artífice de la gran popularidad que alcanzaron los actores Marguerite Viby, Liva Weel y Poul Reichhardt. Sin embargo, el cine danés fue criticado por su falta de calidad, y la promulgación de las leyes para el cine de 1933 y 1938 suscitó un debate acerca de la manera de asegurar la existencia y calidad del cine danés. La ley de 1938 hizo posible la creación de diversos organismos estatales como el Consejo del Cine, el Fondo Cinematográfico y la Central Cinematográfica Nacional, que debían orientar la evolución del cine danés.  

Cine de la posgurra La ocupación alemana de Dinamarca, de 1940 a 1945, fue especialmente propicia para los intereses del cine danés, ya que los alemanes prohibieron la importación de películas provenientes de América. Con ésto, el número de producciones aumentó notablemente y el cine danés gozó de una situación especialmente favorable y el hecho de ir al cine para ver películas danesas se convirtió en un símbolo de resistencia contra las fuerzas de ocupación. Durante la posguerra, una serie de realizadores comenzó a elevar el nivel artístico del cine danés, a través de historias que se centraban precisamente en la ocupación alemanda. En 1945, Bodil Ipsen y Lau Lauritzen Jr. presentaron  Los prados rojos  y Johan Jacobsen,  El ejército invisible, dos películas sobre la ocupación alemana que combinaban el realismo y el melodrama. A esas producciones pronto se sumarían cintas más sobrias que trataban el tema, como Tu libertad está en juego  (1946) de Theodor

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de las leyes danesas. En 1964 se introdujeron una serie de ayudas que concedieron la condición de arte al cine, con lo cual se convirtió en objeto susceptible de recibir apoyos económicos. Finalmente en 1972, se decidió la creación del Instituto Danés de Cinematografía y las ayudas fueron incorporadas a los Presupuestos Generales del Estado. A partir de 1972, la mayoría de las películas danesas fueron realizadas mediante ayudas estatales, y desde 1981 prácticamente ninguna película ha sido producida con medios íntegramente privados.

Christensen, en parte rodada clandestinamente y producida para el Consejo de Liberación. Durante la década de los 50 y parte de los 60, el cine danés gozó de gran salud y representatividad en las salas de cine. Pero fue precisamente en la década de los 60 cuando el cine se introdujo en los apartados

De los 80 al Dogma de Von Trier En el período 1960-1972 se consolidó una nueva generación de directores con una nueva propuesta, más moderna y realista. A nivel internacional,


habitual, y hasta la fecha se ha convertido en una de las principales fuentes de inspiración para la nueva generación de directores, que abordó nuevos géneros sin perder por ello el vínculo con la realidad danesa. Von Trier, también definió las pautas del nuevo género cinematográfico que cuestionaba las posturas efectistas y la parafernalia hollywoodense.

es el miembro más destacado de la generación de directores que apareció a lo largo de la década de los ochenta introduciendo un realismo social y psicológico. Bille August retrató el mundo de los adolescentes ateos de los sesenta y setenta en Zappa (1983) y en Fe, esperanza y amor (1984).  Otros directores daneses pertenecientes a la época son Anders Refn, autor de un cine de género de fuerte realismo y de adaptaciones literarias, como Diablos voladores (1985), o Kaspar Rostrup, quien fuera responsable de uno de los mayores éxitos daneses de la década de los ochenta: El baile con Regitze (1989). La comedia y el drama también estuvieron presentes en la época. Ejemplo de ello son los trabajo de Erik Clausen quien logró gran éxito al combinar lo cómico con el realismo y el mensaje político mientras que el trabajo de Helle Ryslinge, por ejemplo  Corazones flambeados (1986), abordaba el tema de la igualdad de sexos. Con la llegada de cintas como The Element of Crime (1984), Epidemic(1987) y  Europa  (1991) de Lars Von Trier, se marca un hito en el cine danés contemporáneo. El cine de Von Trier se catalogó como uno de los que lograba mejor ampliar el lenguaje cinematográfico

iluminación artificial; que las cámaras deben ser sostenidas con las manos; que tanto las improntas genéricas, como la acción gratuita y los efectos especiales deben ser suprimidos, y finalmente, que la película debe ocurrir en el aquí y el ahora.

En 1995 Lars Von Trier, Thomas Vinterberg y Soren Kragh-Jacobsen, conformaron un colectivo en la ciudad de Copenague con el fin de luchar contra ciertas tendencias del cine de su actualidad. Así crearon el manifiesto Dogma 95. El movimiento Dogma 95 se presentó como una “misión de rescate”, para contrarrestar los escenarios previsibles, la acción superficial y la amplia gama de cosméticos tecnológicos tan socorridos en los terrenos cinematográficos dominados por Hollywood. En su lugar, Dogma 95 propuso un nuevo enfoque para la realización de películas: una política ascética de abstinencia y moderación. Las reglas antedichas, entre otras cosas, decretan que la película debe ser filmada en locaciones naturales (quedan prohibidos los sets y los estudios cinematográficos) y sin

Las películas del Dogma de 1998 y 1999 confirman la transformación y amplitud que ha experimentado el cine danés.  Celebración  (1998), el estremecedor drama familiar que Thomas Vinterberg narró con enorme fuerza visual, obtuvo el premio especial del jurado en Cannes, donde también causó sensación  Los idiotas  (1998), de Lars von Trier. Asimismo, Soren KraghJacobsen ganó en 1999 el Oso de Plata en Berlín con otra película del Dogma, Mifune (1999), una comedia romántica, y lo mismo hizo Lone Scherfrg un año después con otra película Dogma, la comedia romántica  Italiano para principiantes.

¿Cómo logró el cine danés cautivar al mundo? No sólo son las buenas historias y la ola de excelentes directores que

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dejó el movimiento Dogma 95, esto sólo fue consecuencia de del gran apoyo que se le proporcionó por parte del Estado Danés a la industria cinematográfica, y que ha logrado también su distribución a nivel mundial.

las salas de cine y la difusión en las cadenas de servicio público, cuenta con cerca de un 22% de películas nacionales.

El Estado financia una media de 25 largometrajes y 30 documentales; el presupuesto medio por película es de 2,5 millones de euros y el Estado financia cerca del 33% de los gastos. El mercado cinematográfico danés, que incluye la proyección en

Las cifras hablan por sí solas: cada año, en Dinamarca, se venden cerca de 13 millones de entradas en las 162 salas de cine del país, lo que da como resultado una media de 60 espectadores por sesión. Entre las 20 películas más vistas, el número de producciones danesas varía entre cinco y ocho, dependiendo del año.

“No es necesario dedicar la mayor parte del presupuesto a las películas que va a ver la mayoría de la gente”, afirmó alguna vez en una entrevista Henrik Bo Nielson, director del Instituto del Cine Danés. “Si se hiciera así, las ayudas financieras se destinarían casi todas a las comedias familiares y a las películas de vampiros. Al igual que sucede con las ayudas a las artes, hay que concentrarse en lo que el mercado tiende a desdeñar. Al contar con políticos que aceptan invertir cerca de 1,5 millones de euros en una película que ve poca gente, con

la condición de que sea artísticamente interesante, el cine seguirá progresando”, agregó. Solamente en 2011,  Hævnen  (En un mundo mejor), de Susanne Bier, obtuvo un premio Golden Globe y un Óscar a la mejor película extranjera, y en el Festival de Cannes,  Melancholia, de Lars von Trier, fue galardonada con el premio a la interpretación femenina (Kirsten Dunst) y  Drive, de Nicolas Winding-Refn, con el de la mejor puesta en escena. El año anterior, el documental  Armadillo, de Ronnie Fridthjof, recibió el gran premio de la semana de la crítica.

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Pero esta historia de éxito comenzó cuando se centró la atención en la formación de los profesionales del sector, mucho antes de que entrara en vigor esta política de subvenciones. La Escuela de Cine Danés, que ha recibido cuantiosas subvenciones del Estado, floreció en los años setenta. En los años de máximo esplendor, llegó a lanzar a seis directores al mercado, de los cuales uno o dos procedían de otro país escandinavo. Esto creó un clima de competición que atrajo a los jóvenes creativos.

Entre las películas dedicadas a la juventud,  Kidnappet, de Vibeke Muasya, obtuvo dos Elefantes de oro en el  Festival d’Hyerabad, mientras que en 2010, en el  Festival de Zlín (República Checa), el más veterano en esta categoría de películas,  Karla og Jonas, de Charlotte Sachs Bostrup, recibió el Don Quixote Award, y  Storm de Giacomo Campeotto, el premio The Golden Apple.


LAS MALAS también entretienen

CRAZY EIGHTS E

Por Azucena Mecalco

n años recientes la producción de películas de terror ha crecido exponencialmente. Sin embargo, con la explotación de éstas, los guiones, argumentos y actores se han ido deteriorando hasta dar paso a una

mezcla tan extraña que muchas veces ya no sabemos si lo que vemos es comedia o terror. Desde luego este fenómeno no es privativo del género. Basta con

echarle un vistazo a la más reciente y popular saga de vampiros estrenada en cines para comprobar que dentro de la industria cinematográfica está ocurriendo un fenómeno extraño, en el que lejos, quedan las

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En cartelera Por Evelin Montiel

En trance Tras el éxito de su última película, 127 horas, el aclamado director Danny Boyle regresa a la gran pantalla y a su faceta más cruda (característica de algunas de sus películas como Trainspotting o Tumba abierta), con Trance, un thriller que gira entorno a las consecuencias de un robo que se ve truncado. La historia es protagonizada por James McAvoy, quien participara en cintas como Wanted y La última estación. En esta cinta interpreta a un empleado que trabaja en una casa de subastas. El joven, engatusado por el valor de uno de los cuadros que alberga la casa, decide idear un plan para lograr hacerse con esta fortuna. Para ello necesitará aliarse con una banda experta en el robo de este tipo de material. Como bien podrán imaginar, esto apenas es el inicio, ya que Boyle nos sumerge en toda una serie de sucesos que harán que no quieras despegarte del asiento ni un segundo.

Star trek: en la oscuridad Nos encontramos ante otra de las cintas más esperadas de la temporada por aquellos que son ultra fans de la saga, e incluso para los que no lo son tanto. Y es que la expectativa creció luego de que se anunciara que sería J.J Abrams quien dirigiría el proyecto de ciencia ficción de la aclamada serie que se transmitió por primera vez en televisión en 1996. El joven director llamó la atención con su trabajo realizado en Super 8 y en la serie televisiva Lost, así que no es de sorprendernos que esta nueva aventura espacial se torne más oscura y llena de secretos. Él mismo lo señaló en conferencia de prensa durante la presentación de la cinta en México: “la cinta al igual que la serie está llena de muchos simbolismos, creo que es bueno rescatarlos hoy en día, como el caso de la convivencia entre seres de diferentes planetas, que se puede trasladar a las culturas, así como un mensaje esperanzador”. Star trek, además posee un gran reparto entre el que se encuentran Alice Eve, Zoé Saldana y el actor Chris Pine, quienes narran el regreso a casa de la tripulación de la nave Enterprise. Sin embargo se encontrarán con una imparable y terrorífica fuerza que, desde dentro de su organización, ha hecho saltar por los aires la flota y todo lo que esta representa, sumiendo al mundo en una profunda crisis. 34

Super 8


En cartelera Halley Llegamos a una propuesta mexicana que parece prometer mucho. Se trata de una película que se ha promocionado como una cinta de terror, donde incluso el cartel podría asegurarlo pero no es así. El filme Halley del realizador mexicano Sebastián Hofmann, presenta una historia que rompe convenciones y se aleja totalmente del género zombie y de terror, para profundizar en los temas de la soledad y la inmortalidad. La historia gira en torno a Alberto (interpretado por el actor Alberto Trujillo), un hombre que sufre una misteriosa enfermedad que poco a poco descompone su cuerpo. Al enfrentar la encrucijada de saberse más muerto que vivo, este humilde guardia de seguridad de un gimnasio, mantiene el secreto de su padecimiento hasta que conoce a la gerente del lugar, con quien establece una relación muy peculiar. La cinta fue presentada en el pasado Festival Internacional de Cine de Morelia y está próxima a exhibirse en Sundance, el prestigiado festival creado por Robert Redford, que se realiza anualmente en Park City, Utah. Además su estreno comercial en México, que se espera para finales de mes, tiene grandes expectativas de que se convierta en uno de los estrenos nacionales favoritos de la temporada.

El Gran Gatsby Una cinta que lleva anunciándose desde 2012 y que nos ha mantenido a la expectativa con su gran elenco, entre los que destacan Leonardo Di Caprio, Tobey Maguire, Isla Fisher y Joel Edgerton, quienes esperan superar y por mucho la versión de 1974. Y no es que la cinta del 74 no tuviera éxito en taquilla, por supuesto que lo tuvo, ya que contaba con grandes figuras como Robert Redford, la mayor estrella del cine y la más glamurosa de la época. Como guionista se contó con Francis Ford Coppola; en la dirección de arte se realizó una suntuosa ambientación y vestuario realizado por el entonces desconocido Ralph Lauren. Entonces, ¿qué falló para que ésta cinta no se convirtiera en un clásico, que se quedara muy lejos de la novela de F. Scott Fitzgerald?. En este caso, el filme promete mucho al adentrarnos en Nueva York en la primavera de 1922, una época de decadencia moral, jazz palpitante y de los reyes del contrabando de alcohol. Aquí Nick Carraway, que va en busca de su sueño americano, termina siendo vecino de Jay Gatsby, un millonario misterioso que da fiestas continuamente. De esta manera Nick entra en el mundo cautivador de los súper ricos con sus ilusiones, sus amores y sus engaños. A medida que Nick es testigo de aquello, tanto dentro como fuera del mundo que habita, escribe una historia de amor imposible, sueños incorruptibles y grandes tragedias, y alza un espejo a nuestra propia época y luchas actuales. Super 8

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