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Mañana tengo examen de literatura y llevo toda la tarde estudiando. Estoy tan cansada y aburrida, que me está entrando mucho sueño…


¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? ¿Estoy soñando?


De repente, me encuentro en un camino muy largo. Por el horizonte, veo como se acerca un hombre gordito montado en un burro y otro delgado y mรกs alto encima de un canijo caballo.


Cada vez están más cerca, ya puedo ver sus caras. Pero ¿Qué llevan puesto? ¿Qué ropa es esa? El más alto lleva una vieja armadura y el otro parece un campesino.


-Oh, pequeña criatura. ¿Qué hace una doncella por estos lares, tan

sola y desprotegida?-dice el hombre viejo y barbudo. -Mi señor, deje a esta pobre chiquilla, que no es doncella ni ná. -Le contesta su acompañante


Le pregunto: ¿Quiénes sois? -Yo soy el caballero D. Quijote de la Mancha. Dispuesto a servirle a lo que mi señora mande.

- Yo soy Sancho Panza, no haga mucho caso

a

mi

señor,

que

últimamente

desvaría más que habla. -¡Ah! Sois los protagonistas del libro

escrito

ingenioso

por

Miguel

hidalgo

de

D.

Cervantes,

Quijote

de

El la

Mancha. Encantada de conoceros. Yo soy Mafalda y creo que me he perdido.

¿Podéis ayudarme?


Me dicen que los acompañe, así que me monto en Rocinante, que

era el caballo de D. Quijote. Estamos llegando a una posada, que según D. Quijote es el castillo donde vive su amada Dulcinea.


De repente, la posada se ha convertido en un castillo de verdad

y he perdido de

vista a D. Quijote y Sancho Panza. Entro en el castillo y me encuentro

con

una

joven

muy bella que est谩 en una habitaci贸n.


Me dice que me acerque:

-¿Cómo te llamas?- me pregunta. -Yo soy Mafalda. ¿Y tú? ¿Vives aquí? -Me llamo Julieta y vivo aquí con mi familia desde hace muchos años. Por favor, no hagas mucho ruido porque estoy esperando a alguien. Por el balcón, veo escalar a un muchacho.

Julieta lo ayuda a subir y, una vez juntos, se dan un beso apasionado. El joven se llama Romeo.


-ÂĄAhora caigo! Sois Romeo y Julieta, los protagonistas de

la famosa obra de teatro que escribiĂł William Shakespeare. -AsĂ­ es, pero por favor no le digas nada a nadie, pues nuestro amor es prohibido. Nuestras familias no

permiten nuestro romance.


Empezamos a oír ruidos y golpes. Romeo y Julieta se esconden, yo me asusto. Me voy corriendo del castillo.

Al salir, veo a un hombre apoyado en un árbol que está escribiendo. Me interesa saber qué está haciendo, me acerco y le pregunto:


-Hola, me llamo Mafalda. ¿Por qué estas ahí sentado?

-Encantado, soy Gustavo Adolfo Bécquer, un poeta del siglo XIX. Estoy escribiendo un

poema. -¿Podrías leérmelo?pregunto. -Te lo recitaré pues:


¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.


De repente oigo la voz de mi madre: -Mafalda, despierta. Te has quedado durmiendo mientras estudiabas.

- ¡Es verdad! Pero no he perdido el tiempo porque he estado soñando con los autores de obras literarias y sus personajes. ¡Estoy segura de que mañana sacaré un diez en mi examen!


¡La literatura no es sólo para estudiar, sino también para soñar!


Autoras: Eva Romero Calero Marta EstefanĂ­a Rojas Romero

Sueño de una noche de estudio  

Mafalda se queda durmiendo mientras estudia para un examen de literatura.