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Invierno • 09-10 From issue 4990 English edition printed 12/27/09 EDITOR: Ken Horn Editor administrativo: Scott Harrup coordinador de la edición en español: Efraim Espinoza COORDINADORA ASISTENTE: Rebekah Wiseman DIRECTOR DE ARTE: Marc McBride editor de noticias: John W. Kennedy coordinador de producción: Lucas Key editora técnica: Jennifer McClure administradora de anuncios: Jodi Harmon administrador de publicidad: Ron Kopczick Coordinadora de la oficina: Kim Hellmer Administradora de distribución: Judy Clore

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directora de comunicaciones: Juleen Turnage

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Presbiterio ejecutivo de las Asambleas de Dios superintendente general: George O. Wood asiste. superintendente general: L. Alton Garrison secretario general: James T. Bradford tesorero general: Doug Clay director ejecutivo de misiones mundiales: L. John Bueno director ejecutivo de misiones e.u.A.: Zollie L. Smith Jr. C. Dan Betzer, Warren D. Bullock, Richard L. Dresselhaus, Douglas E. Fulenwider, J. Don George, Saturnino Gonzalez, A. Elizabeth Grant, Larry H. Griswold, R. Bryan Jarrett, Nam Soo Kim, John E. Maracle, Jesse Miranda, H. Robert Rhoden, Clarence W. St. John

Perspectiva El hará lo que usted no pueda El descubrimiento del llamado de Dios

• en la deidad de nuestro Señor Jesucristo, en su nacimiento virginal, en su vida sin pecado, en sus milagros, en su muerte vicaria y expiatoria, en su resurrección corporal, en su ascensión a la diestra del Padre, en su regreso futuro a la tierra en poder y gloria para gobernar por mil años. • en la bendita esperanza del arrebatamiento de la Iglesia en la segunda venida de Cristo. • que el único medio de ser limpio del pecado es mediante el arrepentimiento y la fe en la preciosa sangre de Cristo. • que la regeneración por medio del Espíritu Santo es absolutamente esencial para la salvación personal.

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por curt harlow

¿Qué está haciendo usted con su vida?

• que hay un Dios, eternamente existente en tres personas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

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por randy Hurst

CREEMOS • que la Biblia es la Palabra inspirada e infalible de Dios.

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por L. john bueno

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por jason frenn

Entrevista con Alton Garrison y Wes Bartel 12 Una oración por el año nuevo 14 por George O. Wood

Copias adicionales de esta edición (69-7956 español) se pueden obtener al precio de $0.25 (E.U.A.) por copia con un mínimo de 50 copias. 1-800-641-4310. Valor de la suscripción trimestral a Evangelio Pentecostal: Suscripción simple (E.U.A., sus territorios, y personal militar norteamericano en el exterior): $6.00 por 3 años (12 ejemplares). Canadá y otros países: $12.00 por 3 años (moneda norteamericana). Suscripciones por mayor (suscripción por un año, 25 ó más copias de un ejemplar, que son despachadas a una misma dirección postal): $1.00 por copia al año. Canadá y otros países: $2.00 por copia al año (moneda norteamericana).

• en el bautismo en agua por inmersión (Mateo 28:19).

Evangelio Pentecostal subscription rates (quarterly) — Single subscriptions: (U.S., its possessions and U.S. military personnel abroad): $6.00 for 3 years (12 issues) — Canada and foreign: $12.00 for 3 years (U.S. dollars); Bundle subscriptions (A bundle is 25 or more copies of an issue all mailed to one address for one year); U.S.: $1.00 per copy annually; Canada and foreign: $2.00 per copy annually (U.S. dollars).

• que la obra redentora de Cristo en la Cruz hace provisión para la sanidad del cuerpo humano como respuesta a la oración de fe.

Para información editorial llame al (417) 862-2781 ¿Preguntas sobre su suscripción? LLAME AL 1-800-641-4310

• que el bautismo en el Espíritu Santo, según Hechos 2:4, se da a los creyentes que lo piden. • en el poder santificador del Espíritu Santo que capacita al creyente para vivir una vida santa. • en la resurrección de los salvados y de los perdidos, los primeros para vida eterna y los últimos para condenación eterna.

Pentecostal Evangel (ISSN 1540-9643) is published weekly. Individual subscription rates for weekly English version: United States, U.S. possessions and U.S. military personnel abroad – $28.99 per year, $55.00 for 2 years; Canada and other international – $52.00 per year (U.S. dollars). Individual introductory offer: United States only – $14.50 for six months (26 issues). Bundle subscription (6 copies or more to same address) rates for weekly English version: United States – $3.05 per copy for 13 weeks, $12.20 per copy for one year; Canada and other international – $6.00 per copy for 13 weeks, $24.00 per copy for one year (U.S. dollars). Thirteen-week bundle subscriptions are only available to churches. © 2010 by Gospel Publishing House, General Council of the Assemblies of God, 1445 N. Boonville Avenue, Springfield, MO 658021894, (417) 862-2781. Periodicals postage paid at Springfield, Mo. Printed in the USA.

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p e r s p e c t i v a

Cuando lo irrazonable marcó la diferencia La llamada telefónica del superintendente de Cuba no tenía sentido. Me informó que Dios estaba dirigiendo a un evangelista amigo suyo a celebrar campañas evangelísticas en nuestra capital, San Salvador. Mientras escuchaba al superintendente en aquella llamada telefónica de larga distancia, pensaba: “Esto es irrazonable”. Sería un milagro que pudiéramos celebrar campañas, cuando el país está en guerra. Todas las noches había toque de queda y no había transporte público. Sólo pude prometer que oraríamos. Pasaron los meses, y la peligrosa situación en el país no menguaba. Sin embargo, el evangelista se mantuvo firme en la convicción de que Dios le había dicho que celebrara las campañas. Poco antes de comenzar una campaña, obtuve un permiso para usar un campo de fútbol de la localidad. Después levantaron el toque de queda, y la gente pudo ir a las reuniones, aunque no hubiera servicio de autobuses. Llegó el evangelista, y comenzamos la campaña. Sólo unos pocas centenas de creyentes se aventuraron a salir para aquellos cultos vespertinos. El evangelista predicó como si hubiera habido millares de personas sentadas en aquel estadio. Una noche, alguien llevó a una mujer y a un hombre en silla de ruedas y los empujaron al área de la pista que estaba frente a las graderías; obviamente no era posible subirlos a las gradas mismas. Antes de comenzar su primer mensaje, el evangelista miró al hombre y le dijo: “¿Quieres andar?” El hombre lo miró sorprendido, sin saber qué decir. Pero el evangelista le dijo: “En el nombre de Jesús, puedes andar”. El hombre estaba todavía sin entender. Entonces, alguien que había venido con el evangelista bajó de la plataforma y ayudó al hombre a pararse de la silla de ruedas. Un poder sobrenatural comenzó a fluir por sus extremidades, y el hombre corrió de un lado a otro de la pista. Después, el evangelista dijo a la mujer: “¿Quieres andar?” Ella demoró menos en responder. La siguiente noche, el estadio estaba repleto; la gente acudió a oír que Dios podía hacer lo imposible. También estuvo presente una personalidad de la televisión de El Salvador que se declaraba ateo. Pero había oído acerca de la reunión y que una vecina suya que por mucho tiempo había estado confinada a una silla de ruedas, iría a la reunión (esta no era la misma persona que había sido sana en la primera noche). Durante el culto, cuando el evangelista comenzó a orar, y se unieron en oración otras ochenta mil personas, comenzó a suceder algo extraordinario en aquel estadio. Él no cerró los ojos porque quería ver qué sucedería con su vecina. Repentinamente, vio que la mujer se paraba de la silla de ruedas y andaba por primera vez en muchos años. Y comentó: “Damas y caballeros, no tengo otra manera de explicar lo que sucedió: Dios estuvo ayer en el estadio”. Una maravillosa proclamación acerca de la presencia de Dios obrando en su pueblo, que salió de los labios de un ateo. Tal vez las circunstancias parecen muy difíciles. Quizá piense que no hay solución alguna para su situación. Las palabras de Jesús no han perdido su validez: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). L. John Bueno

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Cuerpo consejero de Evangelio Pentecostal

Bienvenida Columna

directora nacional Escuela Dominical República Dominicana

Rigo Magaña

pastor, Greeley Assembly of God, Greeley, Colorado

Jerónimo Pérez

Saturnino González

­pastor, Iglesia El Calvario, Orlando, Florida

Jesse Miranda

presbítero ejecutivo, Concilio General, E.U.A.

Rafael Reyes

Radio Avance

superintendente, Distrito Hispano del Este

Marcos Rivera

Dr. Sergio Navarrete

pastor, Iglesia Primitiva Cristiana, New York, New York

superintendente, Distrito Latinoamericano del Pacífico Sur


El hará lo que usted no pueda Por Randy Hurst

Testifique de Cristo en el 2010 Dependemos de que Él nos abra las puertas de la oportunidad, para llevar comprensión a la mente de los oyentes, y para mover el corazón de éstos a que tomen una decisión.

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anto si aceptamos a Cristo gracias a

un sermón, o porque alguien nos testificó personalmente, casi todos podemos recordar que aun antes de que escucháramos el mensaje, Dios había traído a nuestra vida circunstancias que prepararon nuestro corazón para recibir la verdad.

Dios nos está preparando para buenas obras. También está preparando para nosotros esas buenas obras. Nos tiene preparadas citas divinas para el 2010, tanto con extraños, como en la vida de amigos, miembros de nuestra familia, vecinos, y compañeros de trabajo con los que nos relacionamos continuamente. Y esos encuentros se producirán, tanto si estamos preparados, como si no. Durante muchos años, no fui muy bueno en mi testimonio personal, e incluso sentía temor. No tenía la seguridad de que podría persuadir a alguien para que recibiera a Cristo. Entonces aprendí en la Palabra de Dios que nuestra responsabilidad como creyentes no consiste en persuadir a las personas para que se hagan cristianas, sino en anunciarles el mensaje de Jesucristo. Debemos comprender qué nos corresponde a nosotros en

el proceso de evangelización, y reconocer también aquello que sólo Dios puede hacer. Es esencial que comprendamos cuál es su labor, a fin de que tengamos la fe suficiente para desempeñar la nuestra. Él nos asignó lo que nos corresponde hacer. Y todo lo que hacemos es con su ayuda. Aunque Dios ha decidido que participemos en el proceso de evangelización, nuestra parte de la labor sólo es posible porque el Espíritu Santo obra en las personas aun antes de que nosotros les anunciemos el mensaje. Dios hará lo que nosotros no podremos, si estamos dispuestos a hacer lo que sí podemos. Y siempre podremos hacer lo que Él nos encomiende. Ore para que se abran puertas La oración es esencial para el evangelismo; a menos que Dios obre en el corazón y la vida de las personas, nuestra labor no

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producirá resultados perdurables. Pablo escribió a la iglesia de Corinto: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Corintios 3:6). La obra de Dios en la cosecha espiritual se distingue claramente de la que nos corresponde a sus servidores humanos. Los factores de tiempo que describe Pablo en este proceso son muy distintos. Cuando Pablo y Apolos plantaron la semilla y la regaron (el mensaje), el tiempo verbal en el griego indica un margen de tiempo concreto. Durante cierto tiempo, Pablo plantó la semilla. Durante otro período, Apolos la regó. Pero cuando Pablo describe la obra de Dios en este proceso, la forma verbal revela con claridad que Dios no se limitó a obrar después de que ellos habían plantado y regado, sino que siempre Dios había dado dando el crecimiento. Nosotros tenemos el privilegio y la responsabilidad de anunciar el mensaje, pero Dios es el único que puede abrir un corazón. Dependemos de que Él nos abra las puertas de la oportunidad, para llevar comprensión a la mente de los oyentes, y para mover el corazón de éstos a que tomen una decisión. Aproveche las oportunidades Las oportunidades tienen un margen de tiempo. Es cierto el refrán de que “la oportunidad no toca dos veces a la puerta”. Es muy posible que una oportunidad no se nos vuelva a presentar. Cada oportunidad es única, porque las personas y las circunstancias son distintas. Necesitamos mantenernos espiritualmente vigilantes para aprovechar las oportunidades.

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En Colosenses 4, Pablo exhorta a los creyentes a que se dediquen a la oración, “velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2). Si no nos mantenemos vigilantes, y dependiendo de Dios en oración para que Él obre en nuestra vida, podremos perder esas citas divinas. Necesitamos estar continuamente conscientes de que Dios obrará a diario en nuestras circunstancias durante el año 2010. Muchos seguidores de Cristo se sienten incapaz de testificar, porque piensan que no pueden retener toda la información que creen necesaria. No pueden recordar todos los textos bíblicos que piensan que deberían saber de memoria. Aunque hayan aprendido varios versículos clave, no están seguros de poderlos recordar cuando lo necesiten. Sin embargo, cada creyente tiene un testimonio personal. Contar a otros nuestra experiencia personal y hablar con sinceridad y convicción de nuestra relación con Jesucristo puede ser el argumento más convincente. Si creemos de verdad que Dios responde a las oraciones, debemos poner en práctica esa fe, y orar con las personas y por ellas, con la plena certidumbre de que Dios responderá. La oración de un creyente puede producir un efecto significativo en un inconverso. Cuando los creyentes oran por una necesidad, quienes los oyen pueden percibir si son sinceros y si tienen una relación con Dios. Y cuando Dios responde a la oración, éste puede ser el medio para abrir los corazones al mensaje de Cristo.

Jesús prometió que el Espíritu Santo convencería al mundo “de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Nuestra responsabilidad es anunciar con claridad el mensaje. El Espíritu Santo persuade el corazón del que lo escucha. Usted tiene la posibilidad de anunciar el evangelio a más personas que nunca en el 2010, porque es Dios quien toma la iniciativa de la salvación. Cuando comprendemos la labor que a Él le corresponde en la evangelización, nos sentimos valientes, porque dependemos de su labor de persuasión. También podemos ser pacientes, porque confiamos en que Él tiene sus momentos precisos, en lugar de tratar de empujar a las personas a tomar una decisión prematura. Esto nos liberará de la ansiedad, y no habremos de titubear ni nos precipitemos en el trato con las personas. Dios ya está obrando en las personas. Él preparará los corazones, abrirá las puertas de la oportunidad, y fijará nuestras citas. Usted puede dar su testimonio personal, invitar a las personas a la iglesia, y anunciarles con claridad y sencillez el mensaje de Jesucristo. Dios nos ha dado a cada uno el increíble privilegio y la gran responsabilidad de participar en su misión de alcanzar a las almas perdidas. No tenemos excusa. Dios hace lo que nosotros no podemos, si nosotros hacemos lo que sí podemos. ep

Colabore con Dios La evangelización no se limita a una labor de persuasión humana; es una obra del Espíritu Santo.

RANDY HURST es comisionado de evangelismo de las Asambleas de Dios. Envíe sus comentarios a ep@ag.org.


El descubrimiento

del llamado de Dios Por Curt Harlow

“¿Está usted respondiendo al llamado de Dios, o le pide que Él bendiga los planes que usted tiene?” Sin una orientación clara en mi vida, medité en esta pregunta que me hizo Ron Eerkus, mi pastor en la universidad. Él me presentó este pensamiento con la esperanza de ayudarme a descubrir el llamado de Dios. ¡Vaya que necesitaba ayuda! Quería saber cuál era el llamado de Dios, pero lo único que sentía era confusión. Cuando se vive de comidas más baratas, con temor de quedarse soltero, y al borde del precipicio del “mundo real”, es casi imposible pensar con claridad; mucho menos, descubrir el llamado de Dios para nuestra vida. Impávido ante mi desconcierto, Ron me presentó uno a uno varios principios bíblicos clave. Estas verdades son tan poderosas, que transformaron mi confusión en una comprensión más profunda de la voluntad de Dios. He aquí lo que aprendí.

“Heme aquí, Señor”

Una de las oraciones más profundas y antiguas de las Escrituras es esta de tres sencillas palabras: “Heme aquí, Señor”. Abraham, Jacob, Moisés, y Samuel descubrieron que esta breve oración, dicha de una u otra manera, era crucial para su andar con Dios. En ella, estos hombres confesaron algo superior a un simple estar atentos al Señor. Proclamaron que se hallaban totalmente dispuestos a ser usados para los propósitos de Dios, pasara lo que pasara. La exhortación de Jesús a “buscar primero el reino de Dios” se hace eco de esta actitud, llamándonos a vivir para su causa, por encima de todas las demás consideraciones. Cuando vemos las decisiones a través de esta mentalidad misionera, nos importa menos conocer los detalles del plan de Dios que conocer el nivel de sumisión de nuestro propio corazón. Una vez que le sometemos por completo nuestra voluntad, es asombroso cuánto se aclara el

camino que Él tiene para nosotros. Si podemos orar con sinceridad, diciendo: “Heme aquí, Señor”, ya nos hallamos bien encaminados hacia el momento de oír su llamado.

A la sombra de la bondad

He descubierto que no era yo el único estudiante que andaba confundido. Muchos adultos jóvenes (y unos cuantos no tan jóvenes) se encuentran en una especie de parálisis de decisión. Durante las temporadas caóticas de la vida, bajan las calificaciones, las facturas quedan sin pagar, e incluso comenzamos a aislarnos de los demás. El hecho de vernos bombardeados por docenas de decisiones, cada una con múltiples variables, nos deja petrificados. Entonces nos preguntamos ansiosos: ¿Y si, en medio de todo este desastre, me aparto por accidente de la voluntad de Dios? Nuestro problema no está tanto en discernir la dirección divina, como en descubrir la naturaleza divina. Cuando nos vemos

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enfrentados a una montaña de decisiones, muchas veces es mejor que nos dediquemos por un tiempo a recordar el carácter de Dios en vez de repasar una y otra vez nuestras posibles decisiones. Una vez que comprendamos que no hay problema externo que pueda triunfar contra su amor (Romanos 8:35), y que Él sólo quiere nuestro bien (Mateo 7:11), se nos hará casi visible la red de seguridad de su gracia que protege nuestros pasos. El descubrimiento del llamado de Dios puede incluir algo tan sencillo como preguntarnos acerca de lo que disfrutamos más. Como Dios es bueno, las buenas pasiones que nos ha dado constituyen poderosas señales de su voluntad. La confianza en los dones y la gracia que Dios ha puesto a nuestra disposición, nos libera para descubrir nuestro llamado, aun en medio de las temporadas más caóticas de nuestra vida.

¿Reglas o una relación?

El consejo que se acostumbra dar entre los cristianos para descubrir la voluntad de Dios es algo como esto: (1) ora; (2) pide consejo a tu

pastor; (3) si eso no da resultado, ayuna. Al parecer, Pedro no conocía estas reglas. Cuando Jesús lo llamó a dejar atrás su vida, antes de decidir no pidió tiempo al Señor para interceder, o para pedir consejo a su rabino; ni siquiera para ayunar una o dos barras de pan. Todo lo que hizo fue seguirlo. Aunque nadie se atrevería a decir que orar, pedir consejo, y ayunar sean cosas malas, aun esas actividades espirituales se pueden convertir en una cortina de humo para evadir la voluntad de Dios. El problema está en que nos gustan más estas pequeñas reglas, que la obediencia. Las reglas son claras y predecibles. No obstante, podemos manipular hasta las mejores reglas para que sirvan a nuestros propósitos. En cambio, las relaciones son algo turbio, y a veces hasta peligroso. Dios exige a alguien que ayune durante un tiempo, mientras que a otro le indica que se levante y lo siga de inmediato. En ambos casos, se niega a conformarse con una simple aceptación de reglas abstractas; lo que exige es obediencia personal y voluntaria. Tan profunda es su

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motivación para establecer una relación con nosotros, que llegó incluso a convertirse en uno de nosotros y a pagar personalmente por nuestros pecados (Romanos 5:8). Una vez que nos preguntemos con sinceridad: “¿Qué dirección debo tomar para acercarme más a Jesús?”, hallaremos muchas veces la fe y el valor que necesitamos para ver y aceptar su llamado. Cuando cultivamos una mentalidad misionera, meditamos en la bondad de la naturaleza de Dios, y buscamos por sobre todo una relación con Él, comprendemos que descubrir su voluntad no es algo tan confuso como habíamos pensado. No se trata de que hagamos nuestros propios planes, ni que nos mantengamos firmes en el cumplimiento de un conjunto de reglas de prudencia. Se trata de responder a la muerte de Cristo muriendo a nosotros mismos y, al hacerlo, hallar la vida que Él en su bondad nos tiene preparada. ep CURT HARLOW es el director de West Coast Chi Alpha. Envíe sus comentarios a ep@ag.org.

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Ceremonia nupcial de 28 parejas en iglesia AD El 11 de octubre, en la Iglesia El Calvario, de Orlando, Florida, veintiocho parejas celebraron sus nupcias simultáneamente en una ceremonia sin precedentes. La ceremonia fue oficiada por el pastor Nino González, presbítero ejecutivo de las Asambleas de Dios. Cada pareja leyó sus propios votos durante un interludio musical. Las parejas participaron en consejería prematrimonial, además de asistir a un retiro de preparación al matrimonio.

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Muchas de estas parejas habían convivido antes de comprometerse a vivir como cristianos.

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“El retiro de consejería matrimonial fue el comienzo del proceso de sanidad. Estas parejas querían

enmendar su situación ante Dios. En lugar de crear un tabú respecto a las parejas que vivían juntas sin casarse, decidimos apoyar el matrimonio y pedirles que participaran en una ceremonia de nupcias conjunta,” dice Marcos González, pastor de artes creativas y medios de comunicación. La iglesia ofreció esta ceremonia sin costo alguno, como una manera de reafirmar la validez del matrimonio en la congregación. — Becca Hodge, AG News


¿Qué está

haciendo usted con su vida?

Por Jason Frenn

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uando aquel joven llegó a los estudios de nuestro ministerio para su entrevista, se presentó como Juan. La entrevista duró más de una hora. Nos confió en doloroso detalle los abusos de tipo sexual, físico, y emocional que había sufrido por parte de sus padres. Lo que escuché aquel día produjo un poderoso impacto en mi propia vida. Juan habló de cómo cayó en una vida de adicción a las drogas y de alcoholismo a la edad de diez años. Después de cinco años de una vida desordenada y sin supervisión alguna por las calles de Centroamérica, llegó a una de nuestras campañas al aire libre y se entregó a Cristo. Durante nueve largos meses, trató de dejar su antigua vida, al mismo tiempo que asistía a una iglesia local. Pero no se sintió comprendido ni aceptado. Los cambios efectuados en su vida sólo duraron una corta temporada. De nuevo volvió a las drogas y a la vida desenfrenada de antes. A los dieciocho años se juntó con una joven que ya tenía dos hijos de una relación anterior. Un día llegó temprano del trabajo

a casa, y la encontró con otro hombre. El explosivo altercado que se produjo lo llevó a la cárcel. La vida tras las rejas sólo produjo más dolor y peores influencias. Cuando salió, reanudó su amistad con dos compañeros de toda la vida: las drogas y el alcohol. Un día, se levantó y se dedicó a su rutina normal de encender su pipa para fumar crack. Aquella tarde, vagó por las calles, ajeno a todo y drogado, y tropezó con el solar donde teníamos nuestra campaña. Mientras escuchaba el mensaje, analizando las decisiones que había tomado hasta el momento, se preguntó: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? Entonces escuchó las palabras de Cristo mientras yo leía Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” En aquel instante, Juan tomó una decisión. Decidió entregarle al Señor las riendas de su vida. Aceptó a Dios como su brújula en la vida. Una vez más, descubrió el amor de Dios y comprendió que Cristo había muerto por sus pecados. Esta vez, las cosas serían distintas.

Había decidido que Dios dirigiría su vida. En las semanas posteriores a la campaña, alguien de una iglesia local lo presentó al líder de un pequeño grupo para personas con una historia parecida a la suya. Juan decidió asistir al grupo. Era la primera vez que alguien se le acercaba con sinceridad. Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando aceptó con gratitud el ofrecimiento. Semana tras semana, Juan asistió fielmente a las reuniones. Después de varios meses, asistió a un retiro de fin de semana con ciento veinte jóvenes que, como él, luchaban con adicciones y procedían de hogares donde se había abusado de ellos. Aquel fin de semana resultó ser el más importante de toda su vida. Los consejeros oraron con él y lo guiaron en el proceso de enfrentar su doloroso pasado, tan lleno de malos tratos. Lo ayudaron a orar para que se despojara de sus sentimientos de rechazo, abandono, y alienación. Lo más importante de todo fue que lo ayudaron a perdonar a quienes le habían hecho daño. Desde junio de 2003, Juan

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ha asistido con fidelidad a su pequeño grupo, sin haber tenido ninguna recaída en las drogas. En el 2005, fue reclutado como líder, y hoy dirige un pequeño grupo. ¡Se ha convertido en un hombre nuevo! Cuando Juan terminó de relatarme su historia, el silencio inundó aquella habitación. Durante el tiempo que estuvo con nosotros, ni una sola vez le echó la culpa de sus problemas a nadie. Había aceptado como suyos todos los errores que había cometido. Había asumido la responsabilidad de sus propias acciones. Había reconocido el amor de Dios. También había reconocido la dirección de Dios y había adquirido una nueva brújula para su vida. Se había arrepentido. Le había pedido a Dios su perdón y lo había recibido. Había atravesado algunas de las barreras más difíciles, y ahora continuaba en el proceso de convertirse en un ser humano extraordinario. Desde el año 2003, Juan ha convertido su vida en algo valioso. Ahora bien, si un joven del que se abusó físicamente, sexualmente, y emocionalmente, que se enfrentó a la pobreza y al rechazo, no culpa a otros de su trágica vida, ¿podremos nosotros encontrar la fortaleza necesaria para hacer lo mismo? Son demasiados los que culpan a otros de sus problemas. En vez de eso, cada uno debe aceptar sus

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propios errores en la vida y asumir responsabilidad por ellos. Pregúntese: ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Aprendí algo de Juan? ¿Descubrí que ante los ojos de Dios no hay vicio que sea invencible? No hay vida que sea imposible de redimir. No hay corazón incapaz de ser transformado. No hay acto imperdonable. No hay barrera que no se pueda romper. Descubrí que, con la ayuda de Dios, cualquiera puede cambiar. Cualquiera puede ser restaurado. Cualquiera puede ser sanado. Cualquiera puede ser liberado. No hay tormenta que dure para siempre. No hay montaña que sea demasiado alta. No hay muro que sea demasiado grueso. No hay obstáculo que sea insuperable a la luz del poder de Dios para ayudarnos a romper todas las barreras. Haga suya esta idea: Dios lo ama y tiene un propósito para su vida. Él nos da a su Hijo, tal como la Biblia revela, como brújula y guía. Él le pide que se responsabilice de sus acciones, y de las decisiones que haya tomado (vea Romanos 14:12). Aunque se le presenten tiempos difíciles, usted triunfará, y el Señor lo fortalecerá. Puesto que usted fue hecho a su imagen, Él lo ama y le da los medios necesarios para que pueda alcanzar el máximo de su potencial. Dedique un momento a hacer esta oración: Amado Dios, te doy gracias porque vivo. Tú me diste el maravilloso don de la vida. Me fijaste un propósito divino

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y un destino que me llena de asombro. Ayúdame a sacarle el mejor partido posible a mi existencia. Y ayúdame también a vencer los obstáculos que me han mantenido encadenado. Quiero alcanzar el máximo de mi potencial, y la única forma en que puedo hacerlo es colaborar contigo. Comprendo que pueden presentarse tiempos difíciles. No obstante, sé que tú me guiarás a través de ellos, porque me amas. Te pido que me guíes. Te pido que seas mi brújula. Señálame la dirección correcta para mi vida. Señor Jesús, te necesito. Necesito que entres a mi vida para transformar mi mente, y mi manera de ver las cosas. Te pido que me perdones todo lo que haya hecho que te ofenda, o que ofendan a las personas que forman parte de mi vida. Sé tú mi Señor. Me consagro a ti, y te pido que me des tu fortaleza. o más importante: me comprometo a hacer cuanto tú me pidas durante este proceso de cambio. Ayúdame a ser fuerte, obediente, y abierto a las transformaciones que tú quieras hacer en mi vida. Hazte cada día más real para mí. Pido estas cosas en el nombre de Cristo. Amén. ep

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Adaptado de Breaking the Barriers por Jason Frenn (Hachette Book Group: 2009). Usado con permiso. JASON FRENN es evangelista de las Asambleas de Dios y tiene un amplio ministerio que lo lleva a toda la América Latina. Envíe sus comentarios a ep@ag.org.


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C O N e x i on e s : A lto n G a r r i s o n y w e s ba r t e l

La transformación de “al estilo Hechos 2” Alton Garrison es el asistente del superintendente general de las Asambleas de Dios; Wes Bartel es el director de Agencia de Ministerios de Discipulado. Ellos recientemente sostuvieron una entrevista con Efraim Espinoza, el coordinador de EP.

Evangelio: Según su

opinión, ¿cuál es el reto que hoy enfrenta la Iglesia? GARRISON: Las denominaciones están en

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en la labor de discipular a los convertidos. Esta mentalidad de statu quo es inaceptable. En su libro UnChristian [“Acristiano”], David Kinnaman informa que ochenta y cuatro por ciento de las personas que respondieron a su encuesta dijeron conocer personalmente por lo menos a un cristiano consagrado. No obstante, sólo quince por ciento piensa que hay diferencias significativas entre el estilo de vida de esos cristianos y el de la mayoría de las personas.*

La presencia del poder del Espíritu Santo es necesaria para que se produzca la transformación que revitaliza a una iglesia.

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decadencia y en el mundo evangélico hay líderes que confiesan abiertamente que la Iglesia ha sido negligente

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Sólo siete por ciento de los pastores de las Asambleas de Dios se siente satisfecho con el estado del discipulado en su iglesia.

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BARTEL: En ocasiones, los

pastores y los líderes de las iglesias llegan a la conclusión de que la ineficacia del ministerio se debe a que la iglesia es pequeña. Puesto que más del ochenta por ciento de nuestras iglesias tienen una asistencia que no alcanza las doscientas personas, debemos concentrarnos en ver cuáles son los principios de un discipulado eficaz, no importa el tamaño de la iglesia.

Evangelio: ¿Qué se

quiere comunicar al hablar de “La Iglesia de Hechos 2”?

GARRISON: La presencia del poder del Espíritu Santo es necesaria para que se produzca la transformación que revitaliza a una iglesia que se ha estancado tanto en lo espiritual como en número. Esta transformación requiere a su vez de una estrategia bíblica, orientada por el Espíritu. BARTEL: El concepto Hechos 2 en relación con el ministerio y el discipulado es centrar la acción de la iglesia en la persona como individuo. El discipulado eficaz mueve a las personas a un contexto cada vez más pequeño, que fomenta la responsabilidad mutua.

Evangelio: ¿Cuáles son los componentes clave de “La Iglesia al estilo Hechos 2”?

GARRISON: En Hechos 2:42–47 hallamos cinco áreas de acción que fueron esenciales en la Iglesia de Hechos 2: evangelismo (v. 41), discipulado (v. 42),


la Iglesia ministerio (v. 45), comunión (v. 46) y adoración (v. 47). El plan Hechos 2 en la vida de una iglesia consiste en aplicar la estrategia que tuvo la iglesia primitiva. Cada iglesia, no importa el tamaño, se ocupará de su propio crecimiento. Esta estrategia consta de cinco áreas de acción: adorar, conectar, crecer, servir, e ir.

BARTEL: Yo creo que en el

discipulado eficaz hay cuatro componentes esenciales, cual sea el tamaño de una iglesia: el grupo o congregación grande, que ofrece adoración y celebración; el grupo mediano, donde la escuela dominical probablemente es clave, y donde se estudia y se aprende la Palabra de Dios; el grupo pequeño, donde se da importancia a la conexión, y posteriormente, a la relación de mentoría.

Evangelio: ¿Cómo

puede un creyente o un líder de iglesia obtener más información acerca de “La Iglesia al estilo Hechos 2”?

GARRISON: Uno de los recursos que se halla disponible en estos momentos es el libro El discípulo 360º, el folleto Hechos 2, y el Plan de la salud espiritual con la Evaluación de mi Salud Espiritual. BARTEL: Queremos que

todos tengan acceso a diversos artículos y otros recursos que publicaremos más adelante en nuestra página de discipulado de la red: discipleship.ag.org. ep

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Cosas

Grandes

¿Qué es más grande que un plato llano, camina con ocho patas peludas, ve con ocho ojos, y tiene colmillos de dos centímetros y medio de largo? Tal vez le parezca una criatura sacada de una pesadilla, pero en realidad es la tarántula Goliat o tarántula pajarera. Esta criatura de aspecto espeluznante es una de las arañas más grandes. Pero no se preocupe. Probablemente usted nunca tendrá un encuentro con una de ellas… a menos que se mude a las selvas de América del Sur. Como sugiere su nombre, la tarántula Goliat o pajarera se alimenta de aves pequeñas. También come ranas, serpientes, lagartijas, ratones, y algunos insectos. Este arácnido no es una gran amenaza para el ser humano. Generalmente, su mordida no es peor que una picadura de abeja. Hablando de grandes sabandijas, el escarabajo Goliat africano es otra criatura que podría inspirar terror. Este gigantesco escarabajo es uno de los insectos más grandes en la naturaleza. Tiene más o menos el tamaño de la mano de un hombre, y sus alas son más grandes que las de un gorrión. La tarántula Goliat y el escarabajo Goliat deben ambos su nombre a un personaje bíblico que se caracterizó por su gran tamaño. Goliat era un hombre de tal altura, que la gente lo conocía como el gigante. Cuando enfrentó al pueblo de Dios, el ejército israelita se atemorizó. Pero hubo un joven que no tuvo miedo. Su nombre es David. Aunque Goliat era muy grande, David sabía que Dios es todavía más grande. Por su fe en Dios, David pudo vencer al gigante Goliat. En 1 Samuel 17 podrá leer los detalles de este emocionante enfrentamiento. “¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo? (Isaías 40:12). ¿Se ha preguntado alguna vez cuán grande es Dios? Isaías lo describe sosteniendo las aguas de la tierra en el hueco de su mano. También habla de cómo Dios midió la inmensidad del universo con sus dedos. ¡Realmente Dios es grande! Es posible que usted en su vida se enfrente a situaciones que aparentemente son demasiado grandes o aterradoras. En esos momentos, recuerde que no hay nada que supere la grandeza de Dios. La inmensidad de su amor y su poder es más que suficiente para levantarlo de dónde se encuentra y afirmar sus pasos.

¿Sabe qué? El animal más grande de la tierra es el elefante africano. Pesan 16,500 libras (7,425 kilos) y sólo tienen cuatro dientes. La iglesia Pentecostal más grande en el mundo está en Seoul Korea. La iglesia se llama Yoido Full Gospel Church y tiene más de 830,000 miembros.

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Una oración por el año nuevo ¿Qué sabemos acerca del año que comienza? El Salmo 20 nos da una maravillosa perspectiva. 1. Habrá conflictos (v. 1). David no ora para que el Señor le responda si tiene conflictos, sino cuando los tenga. Casi todos sabemos algo acerca de cómo enfrentarnos a las tensiones de la vida; pero los conflictos nos desconciertan. Con razón David invoca al Dios de Jacob. Toda su vida Jacob tuvo conflictos: la discriminación por parte de su padre, las trampas de su suegro, la muerte de su amada esposa en el momento del alumbramiento, la desaparición y el aparentemente violento fin de su hijo favorito. Jacob conocía la agonía de expectativas frustradas, placer retrasado, alejamiento del hogar, feroz soledad, angustia inconsolable, y desesperante inseguridad. Dios nunca le dio soluciones rápidas, sino que lo hizo pasar por un proceso de privaciones que lo refinaron y purificaron. La vida de Jacob nos enseña que no somos inmunes a los quebrantos del corazón; pero Dios nos ayuda a pasar por todas esas luchas, y lo que de otra manera nos habría destruido, no lo hará, porque el Señor nos guarda. 2. Dios nos ayudará (v. 2). David pide que llegue ayuda desde el santuario y que Dios lo sostenga desde Sión, que representa el lugar de habitación del Señor en la tierra. El cuartel general de Dios conoce su necesidad. Desde el trono mismo de su poder, ha salido una orden: “Ayuden a este hijo mío. Se está ahogando en medio de profundos problemas. Hagan cuanto sea necesario para salvarlo. Utilicen nuestros batallones mejor adiestrados; nuestros mejores armamentos. Ayúdenlo, y háganlo rápido.” 3. Dios nunca nos olvidará (v. 3). En medio de nuestros problemas, el tentador muchas veces nos pregunta: “¿Acaso le importa a alguien lo que te sucede? ¿Quién te conoce o te recuerda? Estás totalmente solo, y todo el bien que hayas hecho no sirve de nada.”

Cuando nuestra hija Evangeline era pequeña, una noche me quedé de pie junto a su cuna, orando por ella mientras dormía. Me sacudió este pensamiento: Ella no está consciente de mi presencia; sin embargo, yo estoy aquí. De igual manera, el Señor en su amor ha estado conmigo durante muchos momentos de mi vida cuando no estaba consciente de su intercesión. 4. Nos agradará el resultado final (vv. 4–8). Tal vez usted siente que no tiene lo que necesita en su momento de crisis. Le faltan ventajas, estabilidad, economía, o muchas cosas que los demás considerarían necesarias para la prosperidad. Sin embargo, nunca sobreestime la fuerza del enemigo ni subestime el poder del Señor. David aprendió a decir: “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria” (v. 7). Observe lo que dice de cuando obtengamos la victoria: “alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios” (v. 5). Un pendón es mucho más que un pedazo de tela atado a un mástil. Esa tela lleva cosidas varias insignias que simbolizan las batallas peleadas y las victorias ganadas. ¿Cuántos “parches” hay en el pendón de su vida a causa de los peligros del pasado? ¡Pelee la buena batalla de la fe (1 Timoteo 6:12) y tendrá en sus manos un espléndido pendón! El Salmo 20 termina haciéndonos recordar que nuestro destino está enlazado inseparablemente con el bienestar de nuestro Líder: “Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos” (v. 9). ¡Nuestro futuro está seguro si servimos y amamos al Rey Jesús! Condensado de la obra A Psalm in Your Heart por George O. Wood (Springfield, Mo.: GPH, 2008). De venta en inglés en Gospel Publishing House. Visite pe.ag.org donde hallará un enlace para podcasts de video y de audio con el Dr. George O. Wood, superintendente general de las Asambleas de Dios. Envíe sus comentarios a ep@ag.org.

Oración de respuesta Señor Jesús, te agradezco por adelantado toda la ayuda que me darás en este nuevo año, tanto en mis gozos como en mis pruebas. Tú estarás presente, y nunca fallarás.

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He aceptado a Jesús como mi Salvador a través de la lectura de Evangelio Pentecostal. Favor de enviarme la literatura que ustedes ofrecen gratuitamente sobre cómo vivir la vida cristiana.

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Envíe el cupón a: Evangelio Pentecostal • 1445 N. Boonville • Springfield, MO 65802-1894

Si desea orar con alguien, tenga la bondad de comunicarse con la iglesia indicada al lado o llame al Centro Nacional de Oración de las Asambleas de Dios.

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(1-800-477-2937) 69-7956

El Abecé >> El saber que tus pecados son perdonados y que estás preparado para ir al cielo es tan simple como seguir los siguientes pasos: C. Confiesa tus pecados y apártate A. Admite que has pecado. B. Basa tu fe en el Salvador. “Si decimos que no tenemos pecado, nos “Porque de tal manera amó Dios al mundo, de ellos. “Si confesamos nuestros pecados, él de la engañamos a nosotros mismos, y la verdad que ha dado a su Hijo unigénito, para que es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y todo aquel que en él cree, no se pierda, mas Salvación no está en nosotros” (1 Juan 1:8).  limpiarnos de toda maldad”(1 Juan 1:9). tenga vida eterna” (Juan 3:16). Buenas Nuevas

Resoluciones de año nuevo: ayuda a la mano Po r Ke n H o r n

Estuve charlando con un desconocido acerca del tiempo y otros temas. No había motivo de que la conversación se prolongara. Era un lugar público y sencillamente nos habíamos saludado, y así iniciamos la conversación. Era una de esas conversaciones que por lo más duran un minuto. Pero seguimos charlando por varios minutos, y yo empecé a ver la manera de decir algo acerca del Señor. Parecía imposible, de modo que oré en silencio para que el Espíritu Santo me diera una oportunidad. Hubo una pausa, y de pronto el hombre se volvió a mí y dijo: “¿Puede usted decirme por qué las cosas son como son?” Luego recitó una letanía de quejas sobre

los males de la sociedad y los problemas de su propia vida. El Espíritu Santo me facilitó la conversación acerca del Señor, y por fin pude orar con el hombre que recién había conocido. Siempre es emocionante tener

las hojas en blanco de un nuevo año. Contienen la promesa de cosas mejores; pero también puede ser sobrecogedor. Hay motivo de que nos propongamos ciertas cosas cada año. Algunos aspectos

de nuestra vida son difíciles. Frecuentemente, una de las metas de los creyentes (también la mía) es hablar de Cristo a más personas en el nuevo año. No tiene que ser sobrecogedor. El Espíritu Santo está presto a ayudarnos a cumplir esa meta. No había razón alguna de que mi conversación con el desconocido fuera en esa dirección; sencillamente Dios abrió la puerta. En vez de temer que tal vez usted no tiene lo necesario para cumplir sus propósitos, ¿por qué no confía en el Señor? Si es algo que Él quiere que haga, como testificar, el mismo Señor le abrirá puertas. Usted sólo debe aprovechar la oportunidad. ep KEN HORN es el editor de Pentecostal Evangel. Envíe sus comentarios a ep@ag.org.

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¿Que le pide Dios? Invierno 2009-10