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Equipo de Orientación Educativa Málaga – Este C.E.I.P. Miguel Hernández Avda. Dr. Gutiérrez Mata s/n Tel./FAX: 951 29 35 23/24 e-mail: 29070155.edu@juntadeandalucia.es

LOS NIÑOS NECESITAN NORMAS. Helga Gürtler. Ed. Medici. Barcelona, 2000. 1ª ed: 1993. Una educación totalmente libre crea insatisfacción, miedo, inestabilidad y tiranía en los hijos. Los niños, más incluso que los adultos, necesitan reglas para ordenar su vida. Hasta los 3 años los niños temen romper las normas o rituales, se sienten seguro en ellos. Es su manera de organizar el día. ¿Qué reglas?: Pocas y esenciales. Que el niño pueda cumplirlas. Que nosotros se las exijamos. Que nosotros también las cumplamos. Debemos hacernos personas de confianza para nuestros hijos, personas de palabra: No a las mentiras o medias verdades. (El pastor mentiroso). No ser falsamente amables; explotaremos. No captan la ironía. Las críticas deben ser claras y concisas. Las burlas son especialmente dolorosas para ellos. Es un síntoma de madurez que reconozcan que no somos perfectos. Reconocer nuestros errores, nuestras limitaciones, aceptar las críticas. No intente defender su superioridad, creará resentimiento y tristeza a su alrededor. Los niños tienen menos seguridad en sí que los adultos, las críticas les hieren más. Cuanto más pequeños más dependen de las condiciones externas para sentirse seguros. Para ser diferente se necesita mucha confianza en uno mismo. Empatía, en vez de quitar importancia al asunto. Deben sentir que los tomamos en serio. La violencia no es sólo física: verbal, gestual, aptitudinal, chantaje emocional, amenazas, ridiculización, culpabilización. ¡Queremos niños valientes! Seguros, optimistas, estables, creativos, valerosos. ¿Qué hacer ante el mal humor? Ej. El niño se enfada porque no puede abrir la caja de los juegos. 1.- Buenos consejos. No está el horno para bollos. 2.- Distracción. Bien momentáneamente, pero le enseña a depender de usted. 3.- Buscar razones. ¿y si lo que pasa es que está enfadada y punto? La insistencia provocará más enfado. 4.- Dejar en paz. “¡Déjame en paz!”. Los niños deben aprender a lidiar solos con su mal humor. ¿çestá usted siempre de buen humor? No deje de lado sus propias necesidades. No se muestre siempre disponible. Los niños necesitan aburrirse o hacer tonterías sin que nadie les observe. Si quiere atrofiar su creatividad e independencia o hacer un tirano no permita que se aburra, sobre-


implíquese. No es bueno sacrificarse por los hijos; los padres cansados no son buena compañía. Ellos también necesitan intimidad. Orden y limpieza. Un exceso de orden limita la libertad. El orden es bueno cuando es práctico, eficaz. Clasificar en vez de tirar. Cuando se juega con tierra, uno se ensucia. Si le gusta que su hijo sea cretivo, curioso, autónomo… permítale que se ensucie o se equivoque a veces. (Berstein, enseñanza para jefes-obreros). Sobre el tema: “Portarse bien” Dar las gracias. Hay muchos modos de manifestarlo; a veces decirlo, no es lo mejor. Algunos regalos no se sienten como tales, por tanto no busquemos agradecimiento al darlos. Cuando el niño absorto por el regalo se olvida de mostrar agradecimiento recordárselo sin reproches (aclaraciones en lugar de reproches). ¿Cómo nos comportamos nosotros ante los regalos de nuestros hijos? ¿Qué se entiende por cortesía? Los niños aprenden el valor de la cortesía si la experimentan por ellos mismos. No es correcto hablar de ellos en su presencia sin contar con ellos. Respetar su intimidad, sus momentos de vergüenza, temor… No utilizar su inexperiencia para reírse de ellos. Póngase en lugar del pequeño; trátelo, al menos, como a un vecino. Salude usted primero. De visita con el niño. ¿Sabe su hijo lo que usted espera de él?, Todo depende del ambiente. Con comprensión es más fácil con seguir un buen comportamiento. Salidas al restaurante sin sobresaltos. La elección del restaurante es esencial. En la mesa, límite: cuando el comportamiento de uno le hace quitar el apetito al otro. Los camareros italianos tratan a los niños como adultos, esto funciona. El tiempo de esperar la comida se puede hacer más fácil al niño sacándole un rato fuera, juagando a algo, descubriendo el restaurante… Mentiras, verdades y fantasía. Con sus historias los niños suelen buscar una solución a sus propios miedos, preocupaciones o necesidades. A partir de los 3 años el juego de rol cobra mucha importancia. Las mentiras. Cuando un niño de tres años dice que él no ha roto la caja, que ha sido el viento, su deseo se hace para él realidad, y no sabe de verdad muy bien si ha sido él o el viento. Hasta los 6 años no distinguen claramente entre lo imaginado y lo real; de ahí vienen todas esas historias imaginativas que los niños cuentan y que no pueden ser consideradas como mentiras. (ej. El amigo imaginario con el que han pasado la tarde, los indios que han visto…). Mentira: cuando alguien no dice la verdad de manera consciente para sacar un beneficio de ello. No hay que fomentar las mentiras: cree un ambiente donde la verdad tengan ventajas y no inconvenientes. Los niños deben poder reconocer sus faltas y limitaciones sin perder por ello la dignidad. No sea autoritario con su hijo, discuta siempre con él las normas y prohibiciones.

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La ley permite en algunos casos negarse a declarar. Confianza y comprensión en vez de prohibiciones. Cuando todo está reglamentado no son capaces de hallar normas propias de conducta. Niños y consumo. ¿Somos nosotros un buen ejemplo de consumidores? La posesión refuerza la seguridad del niño; no puede aún sustraerse a la publicidad o a los demás. Es importante reflexionar sobre ellos sobre las compras su valor y precio. Sólo a través de la experiencia aprenderán que el juguete fantástico que prometía tanto, lleva meses arrumbado en un rincón. No tenga miedo en rechazar algún deseo de su hijo explicándole que no puede permitírselo. Ese no es terreno para competir con los demás, ni ninguno, pero menos ése. Primero esperar, luego comprar. Es frecuente que el entusiasmo inicial se desvanezca en unos pocos días. Los niños y las compras. Es dificultoso comprar con ellos, los súper están llenos de trampas en las que suelen caer. Jugar en lugar de estar quietos. Tomar medidas preventivas. Deben aprender a administrar su dinero (la semanada). La televisión. Ante ella el niño experimenta la vida de manera pasiva, de segunda mano. También sus sentimientos están teledirigidos. El programa marca el ritmo con el que el niño debe pasar de un tema a otro. La tv le obliga a estar quieto. Ofrezca alternativas interesantes. Enfados con las reglas de juego. Hasta los 4-5 años el niño no es capaz de respetar las normas de juego. No es todavía capaz de ponerse en el lugar de los demás. Las acepta al principio con una absoluta comprensión pero no es capaz de mantenerlas, no es consciente de que las ha incumplido. El juego enseña que a veces también se pierde… y no pasa nada. Normas para ir por la calle. Órdenes estrictas para casos de peligro. Practique en lugar de evitar el tema. Hay que elegir el camino más adecuado para ir al colegio o a determinados sitios, no tiene por qué ser el más corto. Los cambios en la educación. Los niños prefieren que los padres sean consecuentes. Las normas claras ayudan a los niños. Hay que hacerles participar en la reglamentación y mostrarles nuestro ejemplo.

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Los niños necesitan normas  
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