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Equipo de Orientación Educativa Málaga – Este C.E.I.P. Miguel Hernández Avda. Dr. Gutiérrez Mata s/n Tel./FAX: 951 29 35 23/24 e-mail: 29070155.edu@juntadeandalucia.es

MARÍA JESÚS ÁLAVA REYES. El no también ayuda a crecer. La esfera de los libros. Madrid, 2004 LÍMITES Pensábamos que ser progresistas significaba educar a los hijos sin límites. La educación tradicional tenía sus fallos, pero la solución no era irse al extremo contrario. “Nada desconcierta más a los niños que la ausencia de normas” J. Aldecoa. La Educación de nuestros hijos, 2001. Pocas cosas les agobian más que sentir despistados o inseguros a los adultos. Nada les tranquiliza más que nuestra tranquilidad. Muchos jóvenes reprochan con dureza a sus padres por su actitud blanda, pasiva o demasiado transigente. Cuando se portan mal nos están mandando mensajes para que reaccionemos, para que tomemos el control y los “situemos”, ya que se encuentran perdidos y desorientados. No debemos seguir su guión, debemos llevar nosotros el timón. Algunos progenitores siguen un círculo vicioso: la mala conducta de los niños les hace sentir inseguros, impotentes ante la situación, culpables, con el corazón encogido, y esto les lleva a actuar de manera errática e impulsiva, incoherente. Decir las cosas una sola vez. Ser breves en el abordaje de los problemas. No entrar en discusiones. Utilizar el lenguaje no verbal en nuestra ayuda. Todos los miembros de la familia deben actuar en sintonía. Usar el sentido del humor, distancia y objetiva la situación. Lo más difícil en estos casos es convencer y preparar a los padres para que sean capaces de cambiar drásticamente su conducta, con firmeza y seguridad; no respondiendo a las provocaciones y mostrándose firmes en sus planteamientos. Los niños tienen un sexto sentido que les indica cómo estamos emocionalmente. Muchos padres y profesores se sacrifican y ofrecen a sus hijos o alumno una vida irreal, inexistente, donde los niños acaban pidiendo lo imposible. Uno de los mayores errores que se puede hacer con los niños es sobreprotegerlos; les impedimos que elaboren sus propios recursos, que sean realistas, que desarrollen su sentido común. Hay padres que “quieren tanto a sus hijos” que no les importa ser sus esclavos. Esta actitud no contribuye a crear felicidad, sino insatisfacción y confusión. Si queremos bien a alguien debemos de hacerle ver lo que no quiere, de decirle lo que no quiere escuchar, de pedirle lo que no quiere dar. Hay que actuar con mucho cariño, pero con un cariño selectivo.


Los niños que lo han tenido todo muy fácil no saben enfrentarse a los problemas, se frustran con facilidad ante la más mínima dificultad. El exceso de expectativas dificulta la relación con los hijos; a un niño le es complicado asimilar tanta atención regalada y tanta expectación inmerecida. “¡Paciencia, energía y ánimo!”

HECHOS, NO PALABRAS Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación (Proverbio árabe). EMOTIVIDAD OBSERVABLE EN LA CONDUCTA “si aprendemos a observar a un niño, sabremos lo que le pasa”. Nos manifiesta sus estados emotivos a través de su conducta. EDAD Durante el primer año de vida se produce un desarrollo, un avance, comparable al de todo el resto de su vida. La mayoría de las dificultades que presentan los niños en las etapas posteriores suelen originarse mucho antes de cumplir los tres años. El peso de la educación recae en los padres. A los 6 años el cerebro se ha desarrollado ya un 90% del peso que tendrá en la edad adulta; el 10% restante se alcanza en los 10 años siguientes. (Miallaret). “A los 6 años ya se ha perdido todo” (Alexandre Galli). Tres primeros meses: establecer una buena relación afectiva, un medio rico, estimular el desarrollo motriz. Al tercer mes se puede empezar a jugar al escondite. Estimularemos sus sentidos. Hablarle suave y tiernamente. Enseñarle a estar con diferentes personas y ambientes. De tres a seis meses. Empieza a reconocer a sus padres. Todo son descubrimientos. No existe la modulación, emociones intensas y totales. Le encanta que le sienten. Se vuelve un tanto reservado. Incorporación a la guardería, suele coger muchas enfermedades, , no suele pasarlo mal. Es donde primeramente se detectan las dificultades. Hay centros que ven las carencias o discapacidades como un problema, no como una oportunidad única. De 6 a 9 meses. Se mantiene sentado y comienza a gatear. Muestra timidez ante los extraños. Al final del noveno mes ya podrá ir tomando un trozo de pan por sí mismo. Juguetes: pelotas, cosas que hagan ruidos. Lenguaje: a esta edad aún no es capaz de repetir palabras, sí tiene lenguaje comprensivo. Empieza a percatarse de la figura del padre.

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Hacia los 8-10 meses atraviesa una etapa conflictiva que puede extenderse hasta los 18; empieza a sentir ansiedad ante la ausencia de la madre; esto es porque no es capaz de distinguir entre una separación temporal o definitiva. La mejor prevención es acostumbrar al niño a diferentes rostros y personas, cuando lo entreguemos a otras personas mostraremos calma y seguridad. De 9 a 12 meses. Capta claramente el estado emocional de los adultos. Ensaya actuaciones para ver cómo reaccionamos. Motriz: no para. Juegos de encajar, aros, bolita, de imitación. Comienza a caminar. Necesitan tocarlo todo, manipularlo. Es fundamental el establecimiento de rutinas y normas claras. Muestran reacciones extremas y surgen las primeras rabietas. No son sociables, se toleran, en el mejor de los casos, pero no saben compartir. Se “arrollan” unos a otros. Casi siempre querrán lo que tiene el otro. Etapa de los mordiscos. El lenguaje es muy irregular entre unos y otros. A los 2 años hay niños que no paran de hablar y otros que apenas pronuncian una docena de palabras. Entienden mucho más de lo que expresan. De 2 a 3 años. Empiezan a tomar conciencia de su identidad. Es una etapa conflictiva: autoafirmación a través del negativismo. Ante las rabietas: no darles importancia, establecer límites claros y precisos, mostrar tranquilidad, seguridad y firmeza. Aseo: controla orina durante el día, algunos días amanece seco. Le será más fácil conseguir la meta si le quitamos el pañal. Lenguaje: Establecer conversaciones con ellos, cuentos, dramatizaciones, teatro… Canciones, ritmo, música. Comida: A los dos años comen correctamente; mastican antes de tragar, sin ayuda y sin derramar mucho. Motricidad gruesa y fina: Juegos de saltar, correr, transportar objetos; trepa por las escaleras, abre y cierra puertas, se sube a las sillas; algunos juegos son sedentarios: con los elementos naturales, observando insectos; juegos de pelota, construcciones, ensartar, abrir-cerrar, llenar-vaciar… Motricidad fina: modelar, garabatos, ver libros de imágenes, pintar. Desde los 3 a los 6 años. APRENDIZAJE Los aprendizajes requieren dos hechos fundamentales: Maduración previa y múltiples ensayos. Aspectos a tener en cuenta al enseñarle algo: madurez previa, dividir la tarea en partes, reforzar los progresos, aprendizaje por modelado (a base de modelos), La afectividad es el motor o el freno de la inteligencia (Piaget). La seguridad y la autoestima son esenciales ingredientes para el aprendizaje. Los niños necesitan amor, dedicación, tiempo, paciencia, seguridad. Pocas cosas les agobian más que sentir inseguros a los adultos. Debemos mostrar: tranquilidad, calma y firmeza. Aliados: el juego y el sentido del humor.

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Los niños tienen más poder de adaptación que los adultos. Tienen más defensas que nosotros. Están especialmente preparados para afrontar situaciones que desestabilizarían a la mayoría de los adultos. Son muy perseverantes. CONDUCTA En la etapa de 2 a 3 años empieza a tomar conciencia de su identidad. Es una etapa conflictiva; se produce la autoafirmación a través del negativismo. El “no” será su frase favorita. Hay que establecer unos límites claros y precisos. Rabietas: será más fácil acabar con ellas si no le damos importancia. No prestar atención al niño. Usar distractores. Tono firme y sosegado. Al final de la etapa el negativismo se torna en cooperación y ansia por complacer. De 6 a 9 años. Periodo de las operaciones concretas. Periodo de cierta calma. Aparecen los acuerdos, los pactos y la necesidad de autoafirmación. Sería un desastre para ellos encontrarse sin la seguridad que le dan las normas. Las normas deben ser pocas, claras y factibles. Se muestran impulsivos, deben aprender a esperar. Deben aprender rutinas, se organizan a través de ellas. Puesta en práctica de las normas sociales básicas: gracias, hola, adiós… El lenguaje experimenta un gran desarrollo.

SITUACIONES NO DESEADAS La buena conducta de los niños se asemeja a la salud, no la valoramos hasta que no la perdemos. Cuando un niño se muestra agresivo o rebelde, algo está pasando en el medio que le rodea. Tendremos que “mirar de nuevo con ojos de ver”. Los niños tiranos. La tiranía suele ser percibida antes por los adultos que rodean al niño que por sus propios padres. Qué hacer: 1.- Anamnesis del niño. 2.- Ponerse en contacto con el medio escolar. 3.- Registros de la conducta del niño. 4.- Análisis funcional. Estudio riguroso del caso. 5.- Determinación de las principales variables que condicionan, estimulan, mantienen y refuerzan e comportamiento. 6.- Elaboración de un programa realista y práctico. Indicando de forma precisa lo que tienen o no tienen que hacer ante las diferentes situaciones. En una primera fase es posible que la conducta del niño empeore; esta actitud sólo le durará unos días si los padres se muestran firmes y seguros. Los niños de hoy día no tienen que esforzarse por conseguir las cosas; independientemente de cómo se porten, lo tienen todo, ¿para qué se van a esforzar?

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Responden bien ante los acuerdos, en el fondo, les encanta ganarse las cosas con su propio esfuerzo. No debemos prestarles atención cuando se muestren desobedientes, chillen, exijan… Los padres deben perder el miedo y comportarse como tales. No es que los niños actuales sean más manipuladores, sino que los adultos nos dejamos manipular fácilmente. Favorecemos su manipulación. SOCIABILIDAD Hasta la adolescencia, a los niños les motiva más tener a un adulto pendiente de ellos que tener a un niño a su lado. NIÑOS PROTAGONISTAS: “no hay niños poco sociables con otros niños y muy sociables con los adultos; eso no son niños sociables, son niños protagonistas, que les gusta llamar la atención de los adultos y, si lo consiguen con facilidad, se volcarán más en esa empresa que en relacionarse y aprender a compartir con otros niños, especialmente si son de su misma edad” MAL CONTROL DE ESFÍTERES Es lo último que el bebé adquiere y lo primero que pierde el anciano. Entre los 20 meses y los 3 años se adquiere el control diurno. Si a los tres años no se ha conseguido, debemos intervenir de manera inmediata. Descartar cualquier causa física A veces es un síntoma más de falta de normas y límites. Programa de choque: - Llevarle al servicio cada hora, si no hace; volverlo a llevar a los 5 minutos. - Si se le escapa, llevarle inmediatamente al servicio dejarle allí un rato; y después, durante media hora actuar como si no estuviera, sin dirigirle la palabra. - A la semana se va incrementando el tiempo en el que se le lleva al servicio. - A los dos meses el margen puede ser llevarle al servicio cada 3 horas, si no va de forma espontánea. - Una vez se hizo pis, los padres lo bañaron y lo acostaron (a las 7 de la tarde), sin mostrase alterados o dedicarles más atención que la necesaria. Cuando se levantó por la mañana dijo que no lo volvería a hacer. - Muchos niños con problemas de control de esfínteres reaccionan rápidamente en cuanto les ponen unas pautas y unos límites claros; al cabo de unas semanas cambian su actitud y se muestran encantados y agradecidos. Hasta cumplidos los 5 años el niño tiene margen para adquirir el control nocturno. Conservar la calma. Ejercicios que favorecen el aprendizaje: - Aumentar la capacidad funcional de la vejiga: aguantar cada vez un poquito más, parar el chorrito varias veces mientras se hace pis, apretar como si se fuera a hacer pis y luego retener - Fortalecer el detrusor. - Quitarle los pañales.

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ERRORES A EVITAR Intentar ser colegas en vez de padres. Intentar comprarlos haciendo de buenos o poniéndonos siempre de su parte (ser sus jefes de prensa). Protegerlos en exceso, hacer que el mundo gire en torno de ellos. Ceder para evitar males mayores, y pensar que esto pasará con el tiempo. Creer que con el diálogo todo se arregla. Sacrificar constantemente a los otros hermanos o miembros de la familia. Cerrar los ojos: negar lo evidente, pensar que los otros exageran, que los profesores son unos alarmistas y que, en todo caso, la culpa es del cónyuge, de… Favorecer el consumismo. Creer sus mentiras y caer en las trampas y trucos que emplean. (Observación, cercanía, razonamiento, sentido común). REGLAS DE ORO Tenemos que ser más perseverantes que ellos. Podemos conseguirlo. Los discursos sirven de poco. No podemos ser ingenuos. Hay que intervenir, no volvamos a decir: esta es la última vez. Hay que unificar criterios y actuar con seguridad. A veces tenemos que asumir papeles incómodos, poco populares. No podemos sucumbir en las situaciones de crisis. Tenemos que aprender a ver nuestros progresos. No podemos bajar el listón o desanimarnos. Hay solución. CÓMO ACTUAR Creer en nosotros mismos. (Lento es el enseñar por medio de la teoría, breve y eficaz por medio del ejemplo. Séneca) “La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito” Emerson. - Hay que alcanzar el máximo acuerdo en relación con la forma de actuar con el niño. - Actuar con convicción, con calma, pero con decisión. - Transmitir nuestra confianza en ellos. - Crear un ambiente relajado y cordial. - Les ayudaremos a ser realistas. - Potenciaremos sus habilidades y mitigaremos sus deficiencias. - Les mostraremos la importancia y el valor del esfuerzo. - Les ayudaremos a aceptar las peculiaridades de cada persona. - Los éxitos y fracasos escolares serán una parte más de las cosas que ocurren en la vida, no lo único importante en sus vidas. - Valoraremos al máximo su forma de relacionarse con los demás. - Intentaremos mostrarnos esperanzados. Positividad, que no ingenuidad o debilidad. - Asumiremos las rectificaciones. - Fomentaremos el valor de la tolerancia y el aprendizaje de los clásicos.

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El no también ayuda a crecer