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TERCER PROYECTO DE TRABAJO: “AIRE” • • • •

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MONSEIVANE PELAYO CA´S SABONERS FERNANDO LEÓN Y CASTILLO 1


“COLORINES” Hace muchos, muchos años, cuando la tierra estaba habitada por enormes dinosaurios y por el cielo no volaban modernas máquinas como: aviones, cohetes, helicópteros…; en lo alto del cielo, en un lugar llamado Pajarolandia, vivía un hermoso pájaro en el que destacaban sus bonitas plumas de colores y un gran pico naranja con lunares negros. Colorines, que así se llamaba el pájaro, vestía chaleco azul y pantalones grises, lo que le permitía camuflarse en el cielo. Solía llevar, también, un sombreo negro con una cinta roja para protegerse del sol y de la lluvia. Nuestro amigo, vivía en una nube esponjosa y grisácea llamada Carolina. Era una casa sencilla, pero muy coqueta y su joya más preciada era, el enorme manto de estrellas que cubría su cama. Colorines tenía muchos amigos pajarillos con los que jugaba a aparecer y desaparecer entre las nubes y el arcoiris; incluso se atrevían a descender de vez en cuando a algún riachuelo para darse un chapuzón o a los grandes campos de cosecha a comer de sus granos. Sin embargo, su casera Carolina siempre les advertía que tuvieran cuidado con los dinosaurios carnívoros y que no se perdieran. Lo que no sabía Carolina es que Colorines tenía un poder mágico y es que con chasquear sus bonitos dedos multicolores y pronunciar estas palabras mágicas: “El aire es el lugar más bonito del planeta”, Colorines estaba de nuevo en casa. A veces, cuando el viento soplaba muy fuerte, Colorines abría sus enormes alas y el viento lo empujaba hasta las estrellas…

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Una mañana tranquila de otoño, con el bosque desolado, los dinosaurios muy hambrientos ansiaban encontrar su alimento. De pronto, apareció volando un precioso pájaro que con su colorido llamó la atención de estos grandes depredadores. Era Colorines, que iba a despedir a sus amigos que emigraban en búsqueda de un hábitat más agradable para su especie. Rápidamente, en uno de sus aleteos vio a la gran familia de dinosaurios aproximándose al lugar donde se encontraba. Se asustó tanto que inmediatamente intentó decir sus “mágicas palabras”. Cuanto más dudaba, más cerca tenía a los gigantes y hambrientos depredadores, al momento que Colorines intentaba recordar su conjuro haciendo chasquidos con sus dedos agitadamente, pero… era imposible, sus nervios le traicionaban y cuando estaba en ese estado solía ponerse a canturrear las canciones que su casera Carolina le enseñaba: “Pa-pa-rá, pa-pa-rá Abracadabra, pata de cabra Pa-pa-rá, pa-pa-rá Tierra, aire, fuego y agua” Una y otra vez, Colorines cada vez más asustado veía cómo la familia de dinosaurios lo acorralaba y la cancioncilla no servía para agradar a los grandes carnívoros. Su casera Carolina desde Pajarolandia lo vio en peligro y decidió ponerse manos a la obra. Bajó desde el cielo en su nube grisácea con cautela y sigilosamente, hasta acercarse a una copa de árbol para camuflarse y que la familia de dinosaurios no la vieran. Más tarde, recordó que con sus poderes mágicos podría ayudar a su

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amigo, el pájaro Colorines. Entonces Carolina pronunció una frase mágica, que decía: “Zas, zas, zas un gran rayo te aturdirá” A continuación, Carolina cogió mucha energía convirtiéndose rápidamente en un nubarrón negro y lanzó un gran rayo provocando un estruendo enorme en todo el bosque que ahuyentó a los dinosaurios, dando una oportunidad a Colorines para que pudiese escapar.

Colorines se escapa metiéndose dentro de una de las nubes negras y los dinosaurios se asustaron muchísimo de la tormenta, de los relámpagos , de los truenos , ya que eran un poco cobardes. Cuando Carolina vio que Colorines se había metido en una nube, llamó a los vientos para que empujaran a la nube y se la llevaran muy, muy lejos de allí. Y, al instante, llegó el viento de Tramuntana, y sopló y sopló tan fuerte que la nube empezó a viajar por el cielo y así llegó a la isla de Mallorca, donde vivían unos dinosaurios muy familiares, tranquilos, a los que les encantaba nadar en las playas, pasear por los campos y escalar las montañas de la isla. A los dinosaurios isleños les gustaba comer fruta, algas, pescados, hojas de los árboles… Colorines fue recibido con alegría y con sorpresa, ya que nunca habían visto un pájaro con ese plumaje tan elegante, colorido y vistoso. Enseguida le ofrecieron que se quedará a vivir con ellos. Colorines aceptó, le gustaba la compañía de aquellos dinosaurios tan pacíficos y amables y además la isla de Mallorca era ¡Tan bonita! 4


Y el tiempo pasó… Colorines ya no tenía ganas de comer, ni de jugar, ni de pasear, ni de escalar montañas, ni de hacer carreras con sus amigos los dinosaurios isleños. Y es que…Colorines se acordaba de Carolina y de su vida en las nubes y pensando, pensando se dijo ¿Y si llamo a mis amigos los vientos? Y eso hizo. Llamó a los vientos para que le trajesen noticias de ellos….

Colorines pidió a Los Vientos que lo empujaran, dentro de una nube negra, hasta Pajarolandia para ver a sus amigos. Entonces Los Vientos soplaron y soplaron. Cuando Colorines llegó a Pajarolandia vio, escondido en la nube negra, que Los Dinosaurios Carnívoros habían hecho prisioneros a sus amigos Los Pajarillos y a la nube Carolina. Colorines pidió a Los Vientos que lo llevaran de nuevo a Mallorca para pedir ayuda a sus amigos Los dinosaurios Vegetarianos, así que Los Vientos soplaron y soplaron de nuevo. Los Dinosaurios Vegetarianos querían ayudar a Colorines pero ¿cómo podrían desplazarse hasta Pajarolandia? Ellos eran muy grandes! Entonces a Colorines se le ocurrió una idea: Le pidió ayuda a todas las nubes negras de Mallorca para trasladar a los Dinosaurios Vegetarianos y las nubes negras aceptaron. Todas las nubes se juntaron unas con otras e hicieron “una gran nube de tormenta”. Los dinosaurios se subieron en la nube como en una tabla de surf y se deslizaron por el cielo hacia Pajarolandia. En el camino Colorines enseñó a sus amigos las palabras mágicas y les pidió que las dijeran junto a él cuando 5


llegaran a Pajarolandia, porque “Cuantos más seamos, más fuertes seremos.” Tan pronto como llegaron a Pajarolandia, Colorines y todos los dinosaurios vegetarianos chascaron sus dedos y dijeron las palabras mágicas: “El aire es el lugar más bonito en el planeta tierra”. Cuando los Dinosaurios Carnívoros los vieron, salieron corriendo rápidamente muy asustados. Colorines estaba feliz porque finalmente había usado sus palabras mágicas. Entonces Colorines se dirigió a la Cueva donde estaban sus amigos prisioneros y los liberó. Todos juntos se escaparon a otra isla llamada Gran Canaria. Desde entonces viven en Gran Canaria, en un bonito lugar llamado Palmitos Park, donde podemos visitarlos cada vez que queramos. Colorines tuvo dos hijos que se llaman Colorín y Colorado, y esta historia se ha acabado.

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Cuento en castellano completo  
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