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—¿Cuál es su jornada de trabajo.' —De nueve de la mañana a nueve de la noche. Con una pausa, naturalmente, para comer. —Es u.sted patrono de sí misma... —Eso es. Tenemos tres coches. Uno que lleva mi marido. Este que llevo yo y un tercero, que en estos días, precisamente, vamos a vender, a un particular... El número de matrícula de los dos coches que tenemos al punto es el 2893 y el 2710.

La taxista, en tu coche, on>e io portado bellísima de lo Catedral de León

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—¿Le saca buen rendimiento a su coche? —Es muy variable. Hay dias que se dan bien y otros que no. Según la importancia de los servicios... Pero un día con otro se vienen a üacar unas cincuenta pesetas... —Entre el público, las señoras la preferirán a usted, ¿no? —Desde luego hay muchas que prefieren que les haga yo el servicio. Tengo ya un público habitual: familias, señores que a determinada hora van a este o aquel sitio, amigos que se unen para marchar de excursión... —El hecho de ser mujer, ¿ha determinado alguna vez en el público alguna inconveniencia hacia usted? —No. Nunca. Hay que saber hacerse res{KJtar. Yo he llevado a un grupo de hombres solos de juerga, })or ejemplo, y en ningún momento han dejado de respetarme. El público es conmigo de una total corrección. —Ustetl, jKV su profesión actual, conf)ccrá (Fot*. Vidao) secretillos de las personas que trae y lleva, y que muchas veces irán a los sitios poco menos que de escondidas... La taxista se echa a reír. —Si. l>es<le luego. Ya se sabe;: los maridos que se esconden, que van cautelosamente a sitios reservados... Pero hay que ser discreta. E.se es como nuestro jjequeño secreto profesional. —Si surge una de esas frecuentes averias en los coches, ¿lo arregla usted misma? —Sí. Conozco el motor y puedo resolver e.sos conflictos que de pronto surgen en la carretera. Claro es que si se trata de una avería ya grande... Un chiquillo .se acerca a la taxista. Juega con ella, ríe. —Es mi hijo. Conoce el coche casi tan bien como yo. Tengo además una nena, más pequeña. Vienen por las tardes a jugar atiui, a los jardines de la plaza, y mientra.s el coche está parado, en espera de algún servicio, suelo estar con mis dos chiquitines...

J. M. A.

El día 2 de Octubre, en MUNDO

G R Á F I C O , el

primer capítulo del sensacional folletín-reportaje:

|Qué lejana lo estampa de la mujer recluida exclusivomente en su ho^arl Ved aqui o Piedad Alvorez Rubio disponiéndose a hacer un servicio

El enigma amoroso de Greta Garbo


... y una mujer es taxista en León