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M A D R I D I." D E

COMENTO DE SAN MARCOS EN

LEÓN

La noble ciudad de León posee tres inestimables joyas arquitectónicas que marcan otras tantas épocas gloriosas del arte y nos dan gallarda muestra de extraordinarios alientos, sirviéndonos de enseñanza y causándonos admiración. En San Isidoro contemplamos el estilo bizantino del siglo xi, con sus mazizas moles que retratan la austera vida monástica y la dureza de los guerreros de aquellos heroicos tiempos; la Catedral nos muestra uno de los más admirables y perfectos tipos de la Arquitectura ojival del siglo xiii, expresivo homenaje de amor y adoración á la Belleza increada; en San Marcos^ por último, nos extasiamos con las filigranas del estilo plateresco que caracteriza la xvi centuria, época del llamado, no sé si bien ó mal, Ecnacimienlo de las Artes. Situado al extremo del arrabal de Renueva, á las orillas del Vernesga, reflejan las aguas de este río la cuadrilonga mole y la magnífica fachada de la que fué principal residencia de la Orden de Santiago en el reino de León. Humilde en su principio, por tener su fundación en el Hospital de San Marcos, asilo de los peregrinos á Compostela, obtuvo luego la primacía disputada por el Convento de Uclés, y á ella debió co-

DIOIEMiBRE DE

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rresponder la primitiva construcción que se erigiera en lo que fué modesto asilo. Mas, calificada de ruinosa hacia el año 1514, mandó el Rey Católico reedificarla, señalando fondos al efecto y encomendando la obra al Maestro Pedro de Larrea, que lo era del convento de Alcántara. No principió, sin embargo, en seguida la construcción; pues, según las indicaciones esculpidas en el mismo edificio, la fachada se labraba en 1537, la iglesia se bendijo en 1541 y la espléndida sacristía se terminó en 1549, atribuyéndose la traza y dirección de estas obras al famoso Arquitecto Juan de Badajoz, si bien no se sabe si fué el mismo quien, siendo maestro de la Catedral de León, entendió en la de Salamanca (1512-1513), reconoció la de Sevilla y construyó la gótica capilla mayor de San Isidoro, ó algún hijo de aquél, lo cual es más probable, no sólo por las diferencias de fechas, sino por la diversidad de estilos. La sillería del coro de San Marcos labróse del 1541 al 43, por el maestro Guillermo Doncel, y un tal Orozco hizo las esculturas del pórtico del Templo. Por traslación de la comunidad á Calera se suspendieron en 1566 las obras, que se reanudaron en 1602 con la vuelta de los frailes, haciéndose en 1615 la escalera, y terminándose en 1679 el claustro. El lienzo de fachada que mira al río, y su torre angular, quedaron levantados en 1711; y en 1715 se terminó por el Arquitecto D- Martín de Sui-


90 — naga la gran fachada desde la nueva torre á la portada del centro, imitándose de manera laudable la parte anteriormente fabricada por Badajoz. No entraremos en detalles de lo interior del edificio, que darían demasiada extensión á este artículo, sin hacernos comprender fácilmente, á causa de la carencia de planos y dibujos, y, por tanto, habremos de limitarnos á hacer una ligera descripción de la suntuosa fachada principal, representada en la fototipia que se acompaña, para ayudar á su inteligencia. Pertenece, como indicado queda, al estilo llamado plateresco, genuinamente español y transición entre el ojival, que espiraba, y el de la restauración de las formas griegas y romanas iniciado en Italia. Los grandes acontecimientos políticos, que han sido causa de transformaciones profundas en la manera de ser de las sociedades, han producido cambios radicales en los estilos de las bellas artes, que, como artes de imitación, son el reflejo del estado social de los pueblos. Por esto en el siglo XV, en que tan memorables sucesos ocurrieron, en que se verificaron importantes descubrimientos y adelantos, inspirados en los humanos conocimientos, iniciándose un espíritu de investigación que condujo á escudriñar las antigüedades, antes veladas por las nieblas medio-evales, trazó á las artes nuevos derroteros, consecuencia del sorprendente cambio operado en las ideas; y al estilo ojival, síntesis del espíritu religioso y de las creencias de la Edad Media y erigido casi en sagrado dogma, sucedió otro de muy distinto carácter, de principios contrarios é inspirado en los antiguos moldes del paganismo. Pero en España, donde tan arraigada estaba su vida durante tres siglos, no podía morir el coloso sin mostrar su poderío y marcar sus huellas en la nueva Arquitectura; y de aquí resultó un estilo como de transición entre las formas del ojival y las antiguas cuya restauración se intentaba. El arte, pues, transigió con las nuevas ideas, pero conciliándolas con el respeto á las que

hasta entonces imperaron; y al restaurar el estilo romano, tras muchos siglos olvidado, adoptó por el pronto sus rasgos principales, mezclando con ellos la esbeltez de las columnas góticas, muchos detalles y disposiciones de este estilo y aun del gusto arábigo, de cuya mezcla y combinación resultó el plateresco. En sus obras vemos las columnas dóricas y corintias alargadas considerablemente; las menudas labores de vichas y grecas sustituyendo á cresterías, penachos y doseletes; candelabros y floreros en vez de pináculos; los frontones más apuntados, acercándose á los de los góticos hastiales; las bóvedas conservando sus crucerías, y todo demostrando la lucha entre la antigua y la moderna escuela, que se confunden en una especie de eclecticismo, donde la imaginación del artista vuela caprichosamente. Por las causas apuntadas y por otras especiales que á ello contribuj^eron, España es la nación que puede ostentar, más que ninguna otra, magníficos ejemplos del estilo plateresco con especial carácter, y entre ellos es de los más valiosos el Monasterio de San Marcos en León, objeto de estos apuntes, y de cuya fachada da completa idea la lámina que los acompaña. Vese en piúmer término la correspondiente de la iglesia, que ocupa el extremo oriental de la línea total, con su grandioso arco de medio punto, que forma un espacioso atrio, cubierto por una bóveda de crucería. En su fondo se abre la puerta al templo, ricamente decorada, y en cuya traza ornamental se ve cuanto indicado queda respecto á la amalgama de formas y detalles ojivales con los del Renacimiento. Verdad es que al arco apuntado ha sustituido el semicircular; pero las jambas y archivoltas están sumamente divididas y adornadas con trepados^ y no faltan en su coronación losdoseletes y pináculos. Los muroslaterales del templo se manifiestan al exterior por medio de grandes contrafuertes decorados al estilo gótico, y entre ellos y el arco vense en el cuerpo bajo sendas hornacinas ornamentadas que contienen notables bajorrelie-


RESUMEN DE ARQUITECTURA

Hauser y Menet. — Madrid.

MONASTERIO DE SAN MARCOS EN LEÓN


91 ves del escultor Orozco, vandálicamente destrozados. El arco está coronado por cornisa con gárgolas y una balaustrada que resguarda la terraza que queda hasta el imafronte, á plomo del muro en que se abre la puerta de la iglesia; y sus enjutas, así como el dicho imafronte, están salpicados de las conchas de peregrino, emblema de la Orden de Santiago. Limitan la terraza otros contrafuertes indicadores de las divisiones de las naves del templo, los cuales, con decoración plateresca, conservan las disposiciones del estilo gótico; y una rica cornisa separa el cuerpo alto, donde se abre la ventana circular del coro, del apuntado é incompleto hastial que corona la fachada, en cuyo centro, y entre dos heraldos, campea el escudo del Emperador. Desde la portada de la iglesia y hacia el Occidente se extiende la fachada en larguísima línea recta, y ornamentada con riqueza tal, que excede á toda ponderación. Termina en la torre cuadrangular antes referida, y posee un cuerpo central, donde se eleva la puerta de entrada al edificio. En su altura se divide la facliada en dos cuerpos, bajo y principal, adornado el primero con alargadas pilastras platerescas apoyadas en volada imposta que corona un zócalo liso; entre dichas pilastras se abren ventanas y nichos semicirculares sobre un friso donde campean preciosos medallones, en que alternan los bustos de personajes antiguos y modernos, mitológicos é históricos, paganos y cristianos. Vese allí en amigable consorcio á Hércules y Alejandro, Príamo y Aníbal, Lucrecia é Isabel la Católica, el Cid y Fernando V, Julio César, Judit, elPríncipe Don Juan, Héctor, Felipe II y otros varios, y en la parte más occidental, que es la más moderna, los Maestres de Santiago. Á las ventanas del piso bajo corresponden balcones en el principal, y entre ellos hornacinas pareadas con repisas, que, como las inferiores , esperan aún las estatuas que habían de sustentar; sobre las pilastras, esbeltas columnas abalaustradas sostienen el gran cornisamento coronado por crestería y flameros. Los dos cuerpos están divididos por

otro decorado cornisamento, y todos los frisos, pilastras, impostas, jambas y dinteles están cuajados de prolija ornamentación. El cuerpo central da muestra del gusto barroco que dominaba en la época de su construcción, que, como queda dicho, fué á principios del siglo xviii, especialmente en lo correspondiente al piso principal y en el ático que le corona; y en la parte de fachada que sigue desde el mismo hasta la torre del ángulo occidental, aunque se ha procurado copiar la mitad labrada en el siglo xvi, bien se echan de ver resabios churrigurescos y diferencias notables de ejecución. De desear es que tan notable monumento obtenga, sino inteligente restauración, al menos cuidadosa conservación; mas, al oír que piensa destinarse (ó se ha destinado) á oficinas militares, temblamos por él, temiendo que las obras en el mismo necesarias se encomienden á quienes ni por título, ni por vocación, ni por experiencia artística les corresponde, llegando á suceder lo que con otros monumentales edificios destinados á servicios que han sido análogos, desnaturalizados por lamentables restauraciones. R.

BIBLIOGRAFÍA. Entre los libros recibidos últimamente en esta Sociedad, merece especial mención una monogrofía remitida por la Societd degli Ingegnieri é degli Architecti Italiani escrita por el Sr. MaVc'Aurelio Boldi, Ingeniero civil, que lleva por título Per i mercaticoperti y constituye un extenso y detallado estudio de lo que debe ser un mercado cubierto para que satisfaga de una manera cabal y completa las múltiples necesidades técnicas y económicas que á esta clase de construcciones modernamente se exige. La investigación científica de los principios que deben presidir el estudio de un mercado, para que responda á sufinde una manera completa y reúna las importantísimas condiciones higiénicas y constructivas que son precisas, con las no menos interesantes de emplazamiento, extensión, distribución, alumbrado, calefacción, etc., etc., con los datos prácticos deducidos del estudio histórico de esta clase de construcciones, por la inspección directa de los existentes y por los datos y restos de los que des-


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aparecieron, forma un trabajo importante y de indiscutible utilidad. Tal es el libro de que nos ocupamos, en el que se tratan con gran competencia y profusión de datos todas las cuestiones indicadas, con un orden y una sencillez que contribuyen en gran manera á la claridad que reina en el desarrollo del tema que es objeto de la citada monografía. Comienza con un estudio histórico, que arranca desde los pueblos orientales, en que todos los actos de la vida pública se confundían y la Divinidad presidía todos los negocios del pueblo; los fenicios establecieron un mercado cubierto en el Templo del Sol, y en los primeros tiempos de Grecia y Roma era muy frecuente la costumbre de depositar las mercancías en el Templo; cosa muy lógica, pues en su formación el Templo era el centro alrededor del cual crecían y se desarrollaban las ciudades. En el apogeo de Grecia ya existieron hermosas construcciones destinadas á este objeto, llegando su perfección á un punto que la magnificencia y belleza artística del mercado griego no fué superado por los de los romanos, los cuales seguían la práctica de construirlos más grandes y en mayor número. El mercado, tanto en Grecia como en Roma, no era, en resumen, sino el foruin, que servía á la vez de tribtmal, palestra, circo, teatro, mercado, etc., reuniendo en el mismo local tanto los negocios del orden civil y legislativo como los del mercantil y judicial. Las necesidades del pueblo romano hicieron aumentar considerablemente el número de edificios de esta índole, conservándose actualmente algunos restos, entre ellos los del foro de Pompeya, descubiertos en los años de 1813 á 1818. Con la invasión de los bárbaros, el estado social A^OIVÍÓ á ser casi primitivo, retrocediendo la civilización á la primera edad de su historia; pero la nación sometida, con los restos de su antigua grandeza, supo imprimir un rápido movimiento ascendente al nuevo estado social. En la Edad Media no es fácil encontrar vestigios de mercados que tuvieran alguna importancia, y mucho menos de mercados cubiertos; la condición guerrera de esa edad, y la división profunda que existía entre las distintas clases sociales, no eran favorables á la creación de estos centros mercantiles. Los siglos XIV y XV ya fueron más favorables al desarrollo comercial, por la protección que en Francia le dispensó Luis XI y con el comercio trasoceánico abierto por el descubrimiento de América. En este tiempo empieza una rápida y completa innovación en las relaciones comerciales, y luego la emancipación de América, la Revolución francesa posteriormente, y la invención del vapor y del telégrafo, caracterizan un nuevo período de libertad política y cormecial que favorece en gran manera la apertura de nuevos

centros de contratación, siendo Francia la primera nación que, entre otros muchos signos de progreso, llevó á cabo la construcción de mercados cubiertos, en prueba de la solicitud con que sus gobiernos han procurado siempre el mejoramiento del pueblo. El primero fué edificado por Felipe Augusto, y en el año 1856, con la construcción de Les Halles centrales de París, han llegado á resolver el problema de manera tal, que hasta ahora no se ha superado. Después de la reseña histórica que ligeramente hemos bosquejado, para dar una somera idea de lo interesante de esta primera parte de la obra de Marc'Aurelio Boldi, expone brevemente las condiciones que deben cumplir los mercados modernos y hace una descripción detallada de los principales erigidos en Europa en el presente siglo, dedicando después una sección especial á los construidos en Italia. Luego estudia con gran extensión una serie de consideraciones generales de importancia para el establecimiento de un mercado, y concluye dando reglas para su construcción. Es, pues, la monografía titulada Per i mercati coperti un buen estudio, que recomendamos á nuestros compañeros Por eso lo mencionamos en este sitio, en la creencia de que puede prestar gran utilidad, por ti-atar del asunto de un proyecto que en las poblaciones importantes se presenta con cierta frecuencia al Arquitecto. P. A. S.

La Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería, que procura siempre atender á Tas necesidades claramente sentidas de la Industria nacional, se propone publicar en Enero próximo un Anuario de las minas y fábricas metalúrgicas de España, donde se encuentren reunidos cuantos datos puedan ser útiles á los que están interesados en nuestra industria minero-metalúrgica, tanto españoles como extranjeros. Los que deseen figurar en dicho Anuario pueden dirigirse á D. Román Oriol, Ingeniero de Minas, Director de la mencionada Revista, calle de Villalar, núm. 3, Madrid. Los datos esenciales son: nombre y domicilio de la Sociedadad ó propietario; nombre, extensión y situación de la mina ó lábrica; clases de productos obtenidos; número de obreros empleados; nombre del Director facultativo y del Gerente administrativo, y cuantos datos técnicos ó financieros se conceptúen interesantes.


ÍNDICE DE

PAginas.

Arqueología 60 Asociación de Socorros de Arquitectos españoles 47, 55 Bibliografía 91 Casa-Palacio del limo. Sr. Vizconde de Torre Alniiranta 28 Casas para obreros en la Coruña 39 Convento de San Marcos en León 89 Comisión ejecutiva para la erección de un monumento á Lagazpi y á Urdaneta en Manila 24 Conferencia 47 Congreso universal de Arquitectos en Chicago 23 De todas p a r t e s . . . 7, 15, 32, 40, 48, 62, 72, 80, 87 El caldeo y la ventilación 81 El concurso de la Ópera Cómica 66 El Monasterio de Poblet 35 El Partenón desconocido 4, 13 El papel como elemento de construcción 63 Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares 17 Hundimientos y desgracias 56

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Páginas.

Informe á cerca del ejerció de la profesión de Arquitecto en Italia 25, 33, 42 Ingreso en la Escuela Superior de Arquitectura 29 La Arquitectura del porvenir 31 La .Arquitectura militar en las edades Antigua y Media 51, 57, 69, 77 La Universidad de Salamanca 65 Las cataratas del Niágara 86 Noticias 40 Nuestros grabados 57, 73 Nuevo aparato de ventilación, saneamiento y calefacción del Sr. Atienza . y Cobos 18 Nuevo Teatro de Bilbao 9 Palacio de Biblioteca y Museos 44 Puerta del Palau en la Catedral de Valencia 3 Restauración del templo de Vesta en el Foro romano 37 Salón de contrataciones de la nueva Bolsa de Madrid. 49 Una nueva invención contra el fuego. 7 Una nueva publicación 47 Villa Bilbao 73

1893. Convento de San Marcos. Resumen Arquitectura  

Convento de San Marcos. Resumen Arquitectura. 1 de diciembre de 1893.