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Apoyo a la escuela de tradiciones indígenas con la población infantil y juvenil en el municipio de Miraflores Guaviare. Edición para Circulación Digital Mayo de 2018 Alcaldía de Miraflores Guaviare Proyecto Financiado con Recursos del Impuesto Nacional al Consumo vigencia 2017 ©Derechos Reservados© Pueblos Indígenas Resguardo Vuelta el Alivio Miraflores Guaviare


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Vuelta el Alivio

Vuelta el Alivio es un terriotorio de los pueblos indígenas: Carapana, Cubeo, Desano, Piapoco, Piratapuyo, Tariano, Tucano, Tuyuca, Wanano. Está ubicado en zona rural de Miraflores Guaviare, siguiendo el curso del rio, bajando sobre el margen izquierdo del rio Vaupés. Estas comunidades aún conservan parte de sus legados culturales. 3


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El muchacho y el morroco

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Les voy a contar una historia del encuentro de los animales. Resulta que un día, un muchacho se fue para el monte. Y casi a la orilla de un río, cuando se fue caminando, caminando. Hasta que escuchó bajar un bejuco yaré. Y lo escuchaba bajar, y bajaba. Entonces él se fue arrimando. Y era el morroco, que estaba bajando el bejuco. Bueno, él se escondió detrás de un palo. Y se quedó mirando qué iba hacer el morroco con ese bejuco. El morroco terminó de bajar todo el bejuco. Y amarró un bojote. Y se iba arrastrando para sumergir en el agua. El muchacho pisó la punta más larga que quedó, ahí en montón de bejuco. Entonces él le hizo un nudito, y lo metió en un tronquito. 5


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Y morroco sumergido en el agua, jalaba. Trataba de soltar, y nada que corría el bejuco. Salía a revisar, a ver qué era lo que pasaba. Y entonces el muchacho soltaba eso. Y el morroco volvía otra vez a tirarse al agua. Y lo mismo. El muchacho llegaba y amarraba en el tronquito. El morroco jalaba y jalaba, hasta que se cansaba. Y volvía otra vez a mirar. Ahí sí revisó detrás de los palos. Y encontró el muchacho que estaba parado ahí. Le dijo: “Oiga usted. ¿Por qué me molesta?” Y él dijo: “No. Pues yo mirando que usted estaba jalando esos bejucos. El tronquito es el que le está haciendo trancar eso” Y el morroco le dijo: “No. Usted es el que me está haciendo eso”. Y entonces el muchacho le pregunto al morroco: “¿Qué va hacer usted con ese bejuco?” Y morroco le respondió: “No. Nosotros tenemos un encuentro grande, de diferentes animales. Nosotros vamos a hacer una especie de encuentro. 6


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Entonces tenemos que adornar la casa, donde se van a reunir toda la clase de animales”. Y el muchacho dijo: “Pero ustedes, ¿Cómo van a hacer?” Entonces el morroco le dijo: “Pues si quiere yo lo invito. Yo lo llevo a usted”. Y el muchacho le dijo: “¿Y cómo voy yo con usted?, sabiendo que eso es dentro del agua”. Y el morroco le dijo: “Cierre los ojos nomás” Y él le dijo “1, 2, 3 y ciérrelos” Y cuando menos pensó. Ellos llegaron a la casa donde iban a arreglar con esos bejucos. Bueno, esa era la casa de los guios. Prácticamente los dueños de esa casa eran los guios. Entonces, cuando el morroco le dijo al muchacho: “Usted me ayuda decorar, con este bejuco. Vamos hacer este estilo”. Entonces él le iba explicando, cómo tenía que ayudar a decorar. La persona con el bejuco. Entonces ellos comenzaron a amarrar. Y con todos los bejucos, 7


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decoraron bien decorado. Entonces eso quedó una casa bien organizada. Ya era el día de la reunión de todos los animales. Y él asustado. El muchacho nunca había visto esos semejantes guios grandísimos. Y eso, apenas entraban, tocaba las vigas los palos de la casa, de lo grandes que eran. Iban entrando todo tipo de animales, pescados, animales pequeños. Así hasta que se reunieron todos. Resulta que la puerta que quedaba por el oriente, a la salida había los matapices. Ellos habían hecho esa trampa. De puro matapices. Eso era como decir, la guardia de la casa. Y si no era familia de ellos, pues allá tenía que caer. Entonces ellos comenzaron a hacer la fiesta. Primero se reunieron, después bailaron. Tomaron y se emborracharon todos. Y resulta que el muchacho fue el que cayó en el matapí. Y al otro día, el morroco lo estuvo buscando. Y dijo: “La persona que se vino conmigo, ¿Dónde estará?” Y comenzó a revisar por toda la casa. Y no lo encontró. 8


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Entonces después dijo: “De pronto, debe estar haya donde los matapices”. Y por allá salió. Y resulta que por allá estaba metido el muchacho dentro del matapí. Y lo primero que él hizo fue preguntarle: “¿Usted que hace por acá? Yo le dije que no saliera por este lado. Si no por el occidente”. Y el muchacho dijo: “Pues por no hacerle caso a usted. Y también porque me emborraché. Me salí por esta puerta, y mire lo que me pasó”. Y listo. El morroco lo sacó de ahí del matapí y salió. Resulta que cuando uno hace una enseñanza. Cuando uno hace matapí. Uno también tiene que hacer dieta. Y cuando uno hace dieta, cuando uno teje los matapí. Entonces el primer pescado que cae dentro, es el dormilón o tarira. Esa es la enseñanza del matapí.

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El pescador y la mujer del agua

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Les voy a contar una historia, de un señor que se encontró con una sirena. El hombre tenía su mujer sus hijos. Resulta, que un día. él en la noche, el había soñado algo raro. Y le dijo a la mujer: “Mire, yo soñé así y así” Entonces ella dijo: “Yo no sé qué le va a pasar a usted”. Y entonces, él cogió las varas, el remo. Y dijo: “Hoy voy a pescar” Y se fue. Entonces, cuando él se fue, pescando por el rio. Se le apareció una mujer. 11


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él se quedó mirándola a ella. Y ella se vino hacia donde estaba él estaba. Y se vino la mujer, toda bonita. Y él la saludó y todo. Y le preguntó que ella quién era. Y ella dijo, que ella era una mujer que había venido a llevarlo. Así de una vez le dijo, la sirena, disque le dijo “cierre los ojos”. Entonces cerró los ojos, cuando los abrió, ellos aparecieron en una ciudad. Por allá fue a dar él. Y pasó tiempo con la sirena y él tuvo hijos con ella. Estuvo mucho tiempo. Pero por allá, poco tiempo era mucho tiempo por acá en este mundo. Resulta, que un día, le dijo a la sirena que él tenía que regresarse. A visitar a mi esposa y a mis hijos. Entonces la sirena le dijo a él: “¿Cómo hacemos? Pues entonces muy sencillo yo lo voy a llevar en el mismo sitio donde nosotros nos encontramos ese día. Y allá lo voy a llevar”. Y así lo cumplió, y así lo hizo. Entonces él cogió la canoíta que estaba ahí. Y le tocó romper monte hasta salir a la casa de él. Y la mujer estaba llorando. Y los hijos lo mismo. 12


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Entonces cuando él llegó de repente, se asustó. Que ¿qué había pasado? Y la señora le respondió: “Usted se perdió hace muchos años”. Y entonces él dijo: “No. Yo estuve por allá en una ciudad. Resulta, que una muchacha, me llevó para una ciudad grandísima. Y viví con ella y todo” Y entonces, eso no se le podía contar a la mujer. Eso era secreto. Y un día le dijo a la mujer: “Camine. Vamos a socolar chagra” Entonces ella le dijo que sí. Se fueron para la chagra a socolar. Entonces ellos comenzaron a socolar primer día, segundo día. El último día era terminar ya de socolar. Y cuando una culebra lo mordió. Y entonces el hombre se murió de una, inmediatamente. Y entonces, así terminó la vida del muchacho. Esa fue la historia del pescador.

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El Tigre y el Venado

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Les voy a contar la historia del tigre y el venado. Ellos vivían los dos como amigos, en una sola casa, pero separados. Un cuarto del tigre y en otro cuarto el venado. Resulta que el tigre se iba a cazar y traía era venado. Traía y le mandaba preparar el venado, a su compañero, el venado. Entonces, cómo era pariente del venado. Entonces él preparaba. Pero casi que llorando. Bueno. Le tocó el turno al venado. Un día él se fue a cazar. Entonces dijo: “¿Cómo voy hacer para cazar un tigre?” Se fue, pensando todo preocupado. Se fue caminando en el monte. Y cuando encontró al oso hormiguero, llegó y le comentó: “Mire que ese tigre que viene ahí, le está hablando muy mal”

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Y dijo el oso: “Pero ¿cómo así?” “Que sí”. Dijo el venado. Y entonces, de una vez el oso hormiguero se fue. Y se agarraron entre el tigre y el oso hormiguero. Pelearon hasta que el oso hormiguero mató al tigre. Después de eso lo dejo tirado. Y el oso hormiguero se fue. En ese momento, el venado le amarró las patas. Y se cargó al tigre. Y hágale, y llegó a la casa, y lo tiró en la puerta. Y le dijo a su compañero tigre: “Venga. Prepare comida para nosotros” Y el tigre salió y miró su pariente. Y también llorando lo preparó. Y se comieron esa carne. Y esa noche, ya la última noche, ellos tenían miedo. Se temían entre ellos, venado al tigre y el tigre al venado. Pero el hecho fue, que el pensado del tigre, era de que mataría al venado. El tigre nunca se deja matar por el venado. Y ese era el miedo del tigre. Y pensaba: “¿Cuándo será que me va a matar?” Y entonces, así pasaron esa noche. No pudieron dormir. Tanto el tigre, como el venado. Entonces, ya era la última noche. Y también pasó lo mismo. Que 16


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el tigre tenía miedo al venado. Y el venado al tigre. Ellos sentaditos, cada uno en su cuarto. Y hubo un momento, cuando el tigre, de puro sueño se cayó de la cama. Y sonó duro. Y ahí entre el sueño, el tigre y el venado salieron corriendo. Y cada uno se fueron por su lado. Ahí terminó la amistad de esos dos animales.

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Madre monte y el cazador

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Les voy a contar una historia, de un señor que le gustaba cazar. Resulta, que un día, él se madrugó a ir a cazar animales. Y se fue para el monte. Se encontró una casa en medio del monte. Y entonces, como él madrugó. Entonces no había desayunado. él se fue con mucho cuidado. Que porque esa casa, por allá tan lejos. Y ¿quién era el que vivía ahí?. Preocupado se fue él. Y con mucho cuidado se fue acercando a la casa. Y se fue entrando, y saludó: “Buenos días”. Desde adentro, contestó una señora: “Buenos días señor. ¿Cómo está?” Y él le contestó: 19


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“Bien. Por aquí visitándola”. Entonces ella le dijo: “Siga y se sienta. Coma quiñapira”. Entonces, el señor todo contento, y como estaba sin desayuno. él se quedó. Y pensó: “Listo. Voy a comer quiñapira”. Y la señora le trajo un platado de puro caimarones. Y para la madre monte eso era ají. Entonces, él apenas se quedó mirando, y pensó: “¿Será que yo voy a comer eso?” Era quiñapira, pero no de ají. Era puro caimarones. Entonces la señora se quedó mirando. Y él también se quedó mirándola. Pero entonces, para la persona no era ají sino caimarones. Y para la madre monte si era ají. Entonces, lo único que él hizo, fue coger el plato y se comió todo el ají de la madre monte. él comió, y dejó limpio el plato. Y ella le dijo: “Señor. Usted se comió todo el ají que yo le di. Usted si aguanta todo el picante”. 20


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Y le dio de beber. Claro entonces la persona está con la mujer. Y en el momento llegó el madre monte, el marido de la madre monte. Llegó y lo saludó todo contento. Y le dijo: “¿Qué vamos hacer hoy?” Y entonces, disque le dijo él: “Yo no sé”. “Pues si quiere vamos a buscar frutas”. Le hizo la propuesta el madre monte. El señor le dijo: “Listo. ¡Vamos!”. Y entonces, el madre monte, dijo: “Primero vamos a repartir a las señoras. Usted se va con mi esposa, y yo voy con su mujer”. Entonces, la persona se quedó mirando. “Pero, ¿cómo así?” Entonces dijo: “Así como le estoy diciendo. Usted va con mi esposa. Y yo voy con su mujer”. Y el señor dijo: 21


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“Bueno, listo, hagámosle”. Y como él sí sabía que era madre monte, entonces si iba preparado. Como por lo general, el madre monte come pepa de veneno, entonces ellos se fueron buscando. La madre monte adelante, y la persona detrás de ella. Y lo mismo hizo el madre monte con la esposa de la persona. Ellos se fueron por otro camino. Se fueron buscando, hasta que encontraron la pepa de veneno de barbasco. Y entonces la madre monte dijo: “Vaya. Súbase usted”. Le dijo a la persona. Y listo. él subió. Y le dijo: “Bájeme una Pepa de barbasco”. Él bajó la primera. “Tome”. Y ella comió de una. Y como la pepa trae como una especie de almendra. Eso era lo que comía la madre monte. Ellos bajaban, y se la comían ligero. 22


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Entonces le dijo: “Deme otra”. Y la persona le hizo maña. Y le dijo: “No. Yo no alcanzo más. Porque la rama está muy lejos” Entonces le dijo: “Vaya, tráigame un palo de esos” Y claro, la madre monte fue, y le trajo el palo. Y entonces él se hacía el loco y le decía: “No. Ese palo es muy blandito para bajar esas pepas”. Entonces, por ahí encontró un palo de turí. Y como ese palo es muy duro para partirlo. Entonces ella demoró partiendo ese palo. Y decía: “no puedo”. Y por último, alcanzó a partir el palo, y lo trajo el palo de turi, de garabato. Y le dio. Y entonces, él alcanzó a bajar hartas pepas. Y así mismo, él tenía sus flechitas de veneno. Y entonces, él allá arriba, partió las ramas. E hizo como una especie de casita, para evitar que le cayera la orina de la madre monte. Y como la orina de ella es veneno. Como ella come puro veneno. Entonces claro, los orines eran lo mismo. Entonces para evitar eso, él pensó: 23


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“Voy a taparme de arriba, para que no me caiga ni una gota del orina de la madre monte”. Y con el chuzo envenenado que él tenía, chuzaba las pepas. Y ella comía. Y a medida, que iba comiendo y comiendo, ya como que el veneno le hacía efecto. Ya comenzaba a gritar. Y gritaba, hasta que un momento se cayó la madre monte. Ya se estaba muriendo de veneno. Y en ese momento, alcanzó a orinar hacia arriba. Y le cayó una gótica en un dedo de la mano. Y él casi se cae. Y entonces, le tocó agarrarse duro. Y sostenerse en el palo. Entonces, después él miró que ella se murió. Ya después de eso, él bajó. Y lo primero que se imaginó, que el madre monte macho, “ya mato a mi mujer”. Y claro. Él bajó de una y empezó a despedazar a la madre monte. La despedazó e hizo catumare. Lo peló rápido y se vino para la casa. Para donde estaba. Llegó y esa carne la cocinó en una olla grande. Y le echó harto ají. Y ya después, cuando estaba bien cocinado. Él rayó todos los platos. Todo lo que tenían ellos. Las cuyas, lo mismo los pocillos. Él partió todo, y lo botó todo. 24


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Entonces el madre monte llegó todo contento. Dijo: “huy mi mujer si es juiciosa. Mire que mató la persona. Y ya me tiene la comida”. Entonces él esperó en un palo. Se encaramó en un palo. Y allá esperó con la flecha. Entonces madre monte le decía: “Mija, vaya tráigame algo que estoy muy picado”. Él le traía poquita agua. Y al rato otra vez: “Vaya tráigame agua” Lo mismo. Poquitica. No alcanzaba a tomar. Ya por último, le tocó a él mismo irse para el caño a tomar agua. Y cuando él bajaba a tomar agua, lo flechaba. Entonces otra vez lo mismo, hasta que lo mató con pura flecha al madre monte. Ya, al ver que él se murió. Él rápidamente se bajó. Y le tocó correr para regresar a la casa. Y llegó a la casa. Cuando le viene un escalofrío fiebre, de todo. Se enfermó en la noche. Bueno y al siguiente día, pensó: “Me toca ir a mirar cómo es la casa”. Y volvió otra vez allá donde estaba la casa. Y ya no había nada 25


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de casa. Ya había era rastrojo. No había nada de casa. Entonces le tocó devolverse. Esa es la historia de la madre monte.

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Origen de las chagras

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Voy a narrar la leyenda de las chagras. Cómo se originó las chagras. Resulta, que Dios, sin saber que dios de los grupos étnicos. Pues él en lengua desana se dice “masim biri guamon”. Resulta que él tenía una esposa muy floja. No hacía de comer. Le hacía aguantar hambre. Bueno, era demasiado floja. Resulta que el papá era otro Dios, que era muy poderoso. Pues él sí tenía de todo. Él era dueño de todo. Como era el Dios. Y entonces, un día, lo invitó a él. Y le dijo: “Usted está sufriendo mucho. Por lo tanto, yo invito para que nos encontremos, en tal parte en el monte”. Bueno, también estaba como se origino la chicha. Que hoy en 27


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día se preparan los diferentes grupos étnicos. Entonces, él había alistado chicha de ñame, batata, yuca brava, maíz y entre otros. Y el papá estuvo esperando. Y en el momento, que llegó el hijo allá, se sentaron a hablar los dos con el papá. Sobre la vida de él. De cómo iba hacer. Que él le daba lástima, de estar pasando así con esa mujer que tenía. Bueno, entonces ya tomaron chicha de ñame, de maíz. Y entonces como hay ya era en el monte. Ellos no tenían qué comer. Y como él era Dios. Él tenía en un vasito. Tenía la masa. Y con eso que tenía, abrió un hueco en la tierra. Él lo echaba el hoyo de la tierra. Y de ahí sacaba la chicha. O sea, con todo el poder que tenía como Dios. Y entonces, ahí le hizo tomar a él chicha de maíz, ñame, batata, yuca brava, y de yuca dulce. Entonces el hijo se emborrachó. Y en ese instante, pues el Dios le dijo al hijo: “No hijo. Mañana muy temprano vaya y mida un terreno. Donde usted va a hacer la chagra”. Y él dijo: “Bueno, listo. Sí papá. Yo madrugo, y voy a medir tantas hectáreas. Que yo necesito para las chagras”. Bueno, entonces él se regresó para la casa a donde la mujer. Y él llegó calladito. Entró y se acostó. 28


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Y cuando la mujer comienza a molestarlo. Que dónde estuvo. Que porque llegó borracho. Entonces el papá había dicho que eso era secreto. Que él nomás tenía que saber eso. En vista que la mujer era tan descarada. Entonces a ella le tocó contarle la verdad. “Yo estuve en el monte, con mi papá tomando chicha. Yo tomé y me emborraché con mi papá. Mañana me toca ir a medir un terreno grande. Para nosotros hacer las chagras”. Y le tocó contarle la verdad. Entonces al siguiente día. Ellos madrugaron muy temprano. Y se fueron a medir. Bueno. Midieron y se regresaron. Y ya por la noche, él le había avisado, que por ahí a media noche. Él iba a quemar las chagras. O sea que con el poder que él tenía, mandó solamente a medir, y eso era para después él quemar las chagras. Bueno, así hizo. Ya a media noche, cuando él escuchó. Él si no alcanzo a dormir. Esa noche estaba pendiente, a qué horas iba a comenzar a quemar la chagra. Entonces ya como a media noche. Cuando se escuchó el ruido de la candela. Entonces la mujer de él también se despertó. Y dijo: “Oiga mijo. Escuche que es lo que suena. Escuche el ruido de la candela”. 29


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Y él dijo: “No. Yo no escucho nada”. Y entonces, sigue insistiendo que algo se está quemando. Y ahí también le tocó decir la verdad: “No. Mi papá es el que está quemando las nosotros”.

chagras,

para

Y esa chagra, iba a amanecer ya, con todos los cultivos: yuca, plátano, piña, caña, ñame, entre otros muchos cultivos más. Y entonces, ya el esposo le dijo a la mujer: “Bueno mija. Vamos a mirar las chagras. A ver cómo quedó”. Bueno, entonces, como ella era tan floja. Entonces le dijo: “Saque un canasto, para nosotros traer yucas”. Ella no le creyó. Entonces después le dijo: “Camine. Vamos saque un canasto. Para al menos nosotros traer algo”. Bueno y se fueron para la chagra, a mirar esas semejantes chagras, con todos los cultivos ya estaba listo. La caña y todo tipo de frutas, piña, ñame, yuca. Bueno, apenas se iba acercando a la chagra. Y ya iba saliendo dónde estaba la chagra. Y claro. La mujer pues de pura emoción. Cómo que se orinó la mujer. Y de esos mismos orines, empezó a salir la maleza de las chagras. Hoy en día hay todo tipo de maleza. 30


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Entonces, ya la yuca para arrancarla salía sin cáscara. Ya lista para rayar. O para preparar casabe. Entonces, como esa señora se orinó ahí en la chagra. Claro que ya inmediatamente la maleza ya iba saliendo. Entonces, como la mujer era tan floja. Entonces no le hizo caso lo que decía el esposo. Ya al rato la yuca ya salía con cáscara. Entonces le tocaba arrancar, y se llevaban el canasto de yuca para la casa. Entonces llegaron. Ahí también ellos también tenían que cuidar. Ellos antes de rayar la yuca, ellos no tenían que comer nada. Y entonces, como ella no entendía las cosas. Entonces ella dijo: “Yo tengo hambre. Yo voy a comer”. Después le dijo el esposo: “Bueno coma”. Después ellos empezaron a pelar la yuca. Y no pudieron pelar. Porque la cáscara quedó muy dura. Entonces, ni siquiera pudieron terminar de pelar eso. Y les tocó botar el resto de yuca. Y en ese momento, llegó el papá. Y le dijo: “Hijo. Con usted no se puede hacer nada. Así, con esa mujer que usted tiene. Usted va a sufrir mucho tiempo. No va tener comida. Ya le toca sufrir. Le toca trabajar bastante” Y esa es la historia, de cómo se originó las chagras. 31


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Origen de Pipire o Pupuña

Historia Desana Narrada por: Eduardo Vélez López Resguardo Vuelta el Alivio

Les voy a contar una leyenda, de cómo se originó la pupuña o pipire. Resulta que ese pipire, antiguamente era una pepa grande. Y ahora, por lo general se encuentran una pepitas pequeñas. Esto sucede en el Vaupés. Allá fue donde se presentó esta leyenda que voy a contar. Resulta que Dios era el Dios. Sin saber entonces él consiguió una mujer Caribe. Entonces usted sabe que los puños(caribe) les gusta comer lo que son hormigas culonas, comejenes, sobre todo las reinas. Entonces, antes de irse. él recolectó todo tipo de hormigas culonas, de comejenes etc. Bueno, la idea era ir a visitar a los suegros. Entonces, ellos se fueron para allá, donde estaban los suegros. Y llegaron con la esposa y el Dios. 33


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Estando allá, pues un día le dijo la suegra, qué por qué no iban a traer pupuña o pipire. Entonces ellos se fueron. Dios sin saber, se fue con la esposa. él era el que bajaba los racimos de chontaduro o pupuña. Y entonces, ellos volvieron otra vez. Esos grupos étnicos eran los que tenían ese tipo de pupuña grandes. Nadie más. Después que bajaron esos racimos, se regresaron y llegaron a la casa. Comieron algo, y después se pusieron a empezar a arreglar las pepas para cocinar. Entonces ahí decía: “Prohibido hacer escapar las pepas”. O sea la semilla. Pues entonces, él intentó buscar cómo esconder esa pepa. O sea la semilla. Para él traer donde estaban los grupos étnicos de él. Y entonces, desgraciadamente, pues él no lo pudo esconder. él se lo metía debajo de la garganta, por todo lado, por el abdomen. Bueno, no hallaba qué hacer. Entonces, la única manera de él sacar esa semilla, de adonde estaban los suegros. Era comerse la Pepa. Y él se convirtió en un pájaro, llamado arrendajo. él se comió esa Pepa y salió volando. Y llegó hasta una parte que se llama “Urania”. Ahí llegó ese pájaro, que era Dios. Se convirtió en arrendajo y 34


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de allá él sacó esa pepa. Y lo sembró en un lado, más debajo de Mitú, que se llamaba Urania. Ahí fue donde nació esa palma de pupuña grandísima y altísima. Y entonces, ya con el tiempo, ya la palma creció rápido. Eso fue de un momento a otro, que él botó la semilla, y ya comenzó a crecer la palma de pupuña. Entonces, él tenía otros secretarios, que eran los sapitos. Que eran los que estaban tocando el palo, para que no salieran tantas espinas. Resulta que ellos también se quedaron dormidos. Y haciendo el esfuerzo, que no saliera la espina a esa palma. Y se quedaron dormidos, y dejaron salir las espinas. Ahí se quedó con esa espina, la palma de pupuña o pipire. Resulta, que era el tiempo de cosecha. Ya cuando Dios, sin saber, le dijo: “Ahora toca ir a ver si la pupuña ya está madura” Bueno, entonces Dios le mandó primero al azulejo. Lo mandó a ver si ya estaba madura. Resulta que el azulejo subió. Y se quedó por allá comiendo esas pepas de pupuña maduras. Y no volvió. Después mandó al pájaro “machi”. Tampoco, no volvió. Y ya, por último, le mandó otro pájaro. Y por lo general a ellos les gusta comer pupuña. Y entonces él fue el que vino a avisarles que la pupuña ya está bien madura. Y entonces, ellos dijeron que, para bajar esa pupuña ¿cómo 35


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hacemos? Entonces, Dios sin saber, dijo: “Pues, la única manera es tumbar la palma. Para poder sacar esa pupuña. La única es tumbar la palma, para poder sacar más semilla” Y entonces, después de eso, ellos echaron cabeza. Pensaron a ver cómo lo iban a tumbar. Ya, la única opción, era tumbar esa palma. Y empezaron a tumbar, por el lado subiendo para el río Vaupés. Subiendo a mano derecha. Hasta allá fue que cayó la palma. Casi que cruzando la otra orilla del río Vaupés. Allá hay una piedra grandísima, que se llama “piedra flores de pupuña”. Entonces, esa es la leyenda, o la historia. De cómo se originó la pupuña. De esa pepa grande. Entonces yo creo, que diferentes grupos étnicos, tienen esta misma leyenda.

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