Issuu on Google+

P E D R O

P A L A O

P O N S

ETE R N U M [KLAUS D.]

CAPÍTULO 8 + A D P

E T E R N U M B O O K S


Capítulo

8

Poblado megalítico de Trepucó

EN EL CAPÍTULO ANTERIOR... El Maestro recibe información privilegiada de su Oteador principal. Le ha enviado un informe explicándole que Klaus tiene un problema neurológico aunque no sabe cuál. Pero la breve historia de hoy tiene relación con la mujer que, dos capítulos atrás, está en Menorca y acude, guiada por una visión, al recinto megalítico de Trepucó.

1


Se sobresaltó al palpar el pecho de la mujer desnuda que había junto a ella. Era evidente que no estaba en su casa. -Bienvenida -dijo Noa. -Qué... qué… ¿dónde estoy? ¿Qué hago aquí? -preguntó sin comprender lo que sus cuerpos desnudos evidenciaban. -¿Pasar un buen rato? Noa la besó en los labios pero ella no parecía comprender qué hacía desnuda junto a la vigilante. -¿Nos hemos acostado? -preguntó balbuceando. -No hemos hecho nada que tú no hayas provocado -la sonrisa de Noa era maliciosa-. Ha sido genial, claro que no acostumbro a estar con mujeres mayores que yo. ¿Cuántos años tienes, 37, 38...? ¿Eh, me estás escuchando? Oye... -¿Qué? -abrió los ojos -Treinta y cinco, treinta y cinco. Tengo treinta y cinco años -dijo despertando del sueño. -Cálmate, la ambulancia está de camino. Tranquila. -¿Qué ambulancia? -preguntó sintiendo que el corazón le latía a cien por hora. ¿Qué es esto? -dijo cogiendo la toalla que le cubría el pecho desnudo. -No pasa nada, tranquila -dijo con voz firme Noa que permanecía aculillada junto a la mujer, volviendo a mojar el trozo de tela que sostenía para refrescarle la frente-. Habrá sido un golpe de calor. -¡Estoy desnuda! -dijo alargando la mano para recoger la camiseta que tenía junto a ella al tiempo que con la otra apretaba la tolla contra el pecho. -Te has desmayado mientras mirábamos la pared que rodea la Taula, ¿recuerdas? - No.

2


- Mira no sé que has tomado, pero deberías llevar cuidado. Al desmayarte he ido corriendo a la caseta para traer un poco de agua y cuando he vuelto estabas en pie con el torso desnudo apoyada en la pared. -¿Qué? -le invadió un sentimiento de vergüenza- Sentía la sangre bullendo en su interior fruto del sonrojo-. Puedes... ¿Puedes darte la vuelta? Voy a vestirme. -Va a llegar la ambulancia y necesito registrar la incidencia. Cuando puedas dame tu DNI. -Enseguida -dijo poniéndose en pie mirándo con extrañeza a la mujer con la que había tenido un sueño erótico durante su desvanecimiento. ¿He estado mucho tiempo desmayada? -No -Noa miró el reloj- un par de minutos. Parecías soñar e incluso has comentado algo en lo que yo diría era latín. ¿De verdad te llamas Lacstae? -Yo... Un miedo injustificado le impidió seguir con la frase. Definitivamente algo, que todavía le resultaba hermético, se le estaba escapando de las manos. Se puso a llorar mientras escuchaba el sonido de la sirena de la ambulancia.

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO

Klaus recibirá una inquietante visita que tendrá consecuencias impresvisibles.

3


© +ADP - Más allá del papel & EternumBooks 2014 Creación de los textos: Pedro Palao Pons Documentación: Olga Roig - Asesoramiento Editorial: Félix Sabate Imagen: Photos com - Getty Images / +adp - Diseños: +adp - Gestión de Redes: Lucía Agudo Producción y Realización Audiovisual: +adp & SIC Comunicaciones -BSO: Odracir Lavid Propiedad Intelectual: B-0120-14


Eternum Klaus D. Capítulo 8