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VIVIR

Paisajes con memoria R.P.Barredo - domingo, 04 de diciembre de 2011

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Enrique del Rivero fotografía todos los parajes de la provincia que  fueron escenarios de la barbarie durante la Guerra Civil  para que su recuerdo no sea borrado por la acción del  olvido Hay paisajes que esconden secretos que no son tesoros pese a su natural belleza; son lugares cuya memoria está llena de horror y espanto porque en ellos se registraron actos sangrientos. La sombra de sus árboles, sus claros, sus pastos o sus caminos fueron testigos mudos de la infamia. En algunos de estos parajes permanecen todavía los vestigios de esa ignominia, aunque no sean visibles. Aunque ocultos, cuentan esa historia. Es la voz de la tierra. El último proyecto del fotógrafo burgalés Enrique del Rivero es recoger estos lugares, eternizarlos en su siempre sensible objetivo con un fin: no olvidarlo. Paisajes con memoria, que así se llama el proyecto, no busca ni el morbo ni la polémica. No son fotografías de fosas comunes con los huesos exhumados brillando al aire tras décadas de oscuridad en la tierra. Se trata de aquellos parajes en los que se fusiló a la gente durante la Guerra Civil. Todos los lugares en que se produjeron estos actos salvajes. Todos: tanto en los que se han exhumado los restos de las víctimas como aquellos en los que éstos permanecen bajo el humus de la tierra. «Estoy buscando el paisaje; coincide que la mayor parte de estos lugares son apartados, boscosos, con mucha belleza. A mí me impresiona mucho ese contraste. Lo hermoso de esos lugares y el dolor que esconden. Además, en muchos casos se están borrando las huellas. Y ni tan siquiera hay placas o hitos que recuerden lo que allí sucedió. Esas huellas se están borrando de la memoria, y yo quiero recuperarla para que desaparezcan nunca», señala el fotógrafo. No se trata de un trabajo mecánico, ni mucho menos. Hay un alto componente sensitivo. Han sido numerosas las ocasiones en que Del Rivero ha llegado a lugares como el monte de Estépar, donde se fusiló al músico Antonio José y donde se sabe que hay cientos de cadáveres malenterrados, a la misma hora y por las mismas fechas en que aquellos burgaleses fueron asesinados y sepultados. «Allí me he estremecido imaginando las


sensaciones que pudieron tener los ajusticiados; es un intento romántico, oler el rocío que ellos debieron oler antes de morir de la estepa pringosa; se mezclaría con el olor del miedo, de la suciedad de tantos meses encarcelados, de las defecaciones. Aunque es seguro que fueron momentos mucho más duros, llenos de violencia y salvajismo. No profundizo en eso. No busco sino recuperar esa memoria del paisaje que no quiero que desaparezca. Aunque me emociona pisar el lugar en el que están enterrados y éste sea bello, con nieve, con la otoñada en esplendor o en primavera, con todo verde y los pájaros cantando; es una contradicción saber que hubo allí tanto dolor». UNA LARGA LISTA. Afirma Del Rivero que, por fortuna, en algunos de estos lugares todavía pueden encontrarse restos que delatan ese pasado. Pero en otros han sido borradas. En Paisajes con memoria van a estar todos: Estépar, La Pedraja, La Hendaya, La Lobera, Costaján... Lleva meses el fotógrafo trabajando en ello, consultando todo tipo de archivos, recogiendo también testimonios humanos en las zonas afectadas, y todavía le queda tajo por delante porque son muchos los sitios de la provincia en la que sucedieron estos horrores, más de medio centenar según la documentación que maneja. «La lista es amplísima. He fotografiado ya una treintena de lugares, los principales, pero hay cerca de sesenta y quiero hacerlos todos». La mayor parte de las fotografías son en blanco y negro; algunas de ellas son dos o tres imágenes, quebradas, de un mismo lugar, buscando la panorámica completa. Enrique del Rivero tiene previsto inaugurar la muestra en la primavera del año que viene.


Enrique del Rivero