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Estamos formados por millones de células que integran nuestros tejidos y órganos, las cuales necesitan energía para realizar sus funciones, ya sea contraerse si son de músculo, o enviar un impulso eléctrico de una neurona a otra si pertenecen al sistema nervioso, y que esto, por ejemplo, permita mover un dedo.

La energía que requiere el cuerpo se obtiene de las grasas, glucosa y nutrientes. El metabolismo tiene como objetivo transformar lo que comemos en energía. Por ello, lo que ingerimos produce una fuente energética universal, conocida como ATP, la cual nos mantiene vivos. Para sobrevivir necesitamos nutrientes básicos como hidratos de carbono, lípidos y proteínas, los cuales podemos complementar con minerales, vitaminas y agua; esto permite mantener la función estructural, los músculos, órganos, el sistema nervioso central, así como el movimiento e interacción, entre otras funciones.

Los hidratos producen entre 40 y el 60% de la energía que necesitamos, pero cuando no se utiliza se almacena en forma de grasa. Existen los hidratos de carbono completos que están en frutas, vegetales y granos, tienen mucha fibra y energéticamente son buenos, porque favorecen la digestión y previenen una gran cantidad de enfermedades.

Sin embargo, los llamados refinados como la azúcar blanca o las harinas blancas son dañinos porque son los que mayormente se asocian a síndrome metabólico, diabetes mellitus, obesidad y ateroesclerosis. a través de las grasas también obtenemos la energía necesaria para sobrevivir, por lo que se recomienda ingerir grasas insaturadas como las provenientes de los aceites de origen vegetal o de pescados, como el salmón o el atún.

Por lo tanto, con el fin de obtener la energía necesaria, recomendó comer preferentemente alimentos frescos, no industrializados, que pueden contener mucha sal y conservadores; consumir más frutas y verduras.

Las personas adultas no deben comer mucha carne; necesitan ingerir hidratos de carbono completos, así como reducir la ingesta de grasas animales, el exceso de proteínas y los azúcares. Apuntó que consumir estos alimentos nos permitirá mantener vivas y saludables nuestras células. Cuando caminamos, cuando nos movemos, cuando realizamos un esfuerzo físico, consumimos energía. Pero los seres humanos, del mismo modo que todos los animales, no creamos esa energía, ya que esta forma parte de la materia y no puede crearse de la nada. ¿De dónde proviene,


entonces, la energía que utilizamos? Delos alimentos que consumimos. La materia orgánica que asimilamos cuando nos alimentamos posee una energía química capaz de transformarse, por medio de distintas reacciones que se producen en nuestro organismo, en energía mecánica (que gastamos cuando realizamos un esfuerzo), calor y todas las formas de energía necesarias para mantenernos vivos. Al alimentarnos, reponemos la energía que gastamos. La energía química contenida en los alimentos se transforma gracias a la combustión que tiene lugar cuando se combina el oxígeno que respiramos con la materia orgánica que consumimos. Lo que se produce entonces es una oxidación. Los seres vivos producen casi toda la energía que necesitan oxidando las proteínas, las grasas y los azucares contenidos en los alimentos. Todos los seres vivos necesitan alimentarse para obtener la materia y la energía que emplean para vivir. Por medio de la nutrición, obtienen materia y la integran a las células con el fin de reponer las partes que se van perdiendo y desgastando. Una porción de esa materia es utilizada como energía, fundamental para mantener la intensa actividad del organismo. Otra queda como material de reserva (energía almacenada). En los seres humanos, igual que en los animales, la función de nutrición comprende cuatro procesos muy relacionados. Estos son: · La digestión de los nutrientes · La circulación de estos hacia cada una de las células del cuerpo · La respiración, por medio de la cual se obtiene el oxígeno, que libera la energía que contienen · La excreción, por la cual se desechan aquellos que no son utilizados. Cada una de estas funciones es desempeñada por diferentes sistemas. Desde tiempos inmemorables el ser humano ha obtenido energía de diferentes fuentes alimenticias para así poder almacenarlas y usarlas cuando el organismo lo exija. Es decir, sobrevivir al entorno que lo rodea; pero, ¿qué significa esto? Por ejemplo, en la época del hombre de las cavernas, el hombre necesitaba huir de animales salvajes o cambios climáticos catastróficos y para poder sobrevivir se necesitaba contar con algo que se conoce como sistemas de almacén para obtener la energía necesaria para realizar todas esas actividades. Así pues, pasó mucho tiempo esperando a que pasara “el peligro”, en inanición tuvo que hacer uso de ese “almacén” –que de manera inteligente- el organismo es capaz de conservar. Pero, ¿cómo sucede esto? ¿Por qué es importante? Para sobrevivir necesitamos nutrientes básicos como hidratos de carbono, lípidos y proteínas, los cuales podemos complementar con minerales, vitaminas y agua; esto permite mantener la función estructural, los músculos, órganos, el sistema nervioso central, así como el movimiento e interacción, entre otras funcione Los hidratos producen entre 40 y el 60% de la energía que necesitamos, pero cuando no se utiliza se almacena en forma de grasa. Existen los hidratos de carbono completos que están en frutas,


vegetales y granos, tienen mucha fibra y energéticamente son buenos, porque favorecen la digestión y previenen una gran cantidad de enfermedades. Sin embargo, los llamados refinados como la azúcar blanca o las harinas blancas son dañinos porque son los que mayormente se asocian a síndrome metabólico, diabetes mellitus, obesidad y ateroesclerosis. El cuerpo humano obtiene energía procedente de la alimentación –específicamente de los carbohidratos, lípidos y proteínas- y la almacena de diferentes maneras: ATP (adenosín trifosfosfato), PCr (fosfocreatina), glucógeno hepático (es la forma en la cual se almacena la glucosa –azúcar- en hígado), glucógeno muscular (en este caso, se almacena en los músculos), entre otras y siempre en cuando que se pueda usar para producir las reacciones químicas necesarias para producir la “contracción muscular y movimiento”. Para que cualquier deporte pueda ser llevado a cabo y obtener resultados exitosos se deberá de producir oxígeno (aunque existen reacciones que no necesitan, en esta ocasión nos enfocaremos en las que sí) que se pueden obtener de la siguiente manera: El trifosfato de adenosina, o ATP, es como una pila: se carga y se descarga cada vez que los H+ mueven la “turbina”. Pero ¿qué tiene que ver el ATP con nuestro querido pan cotidiano? Cada vez que se quema 1 g de glucosa se liberan cuatro calorías, volviendo a cargarse miles de ATP. Cuando pasas una hora en el salón de clases, por ejemplo, tu cuerpo debe consumir cerca de 126 calorías, es decir, requiere de por lo menos 30 g de carbohidratos, que corresponden a un pan.

de donde se obtiene la energia  

a través de las grasas también obtenemos la energía también es preferible comer alimentos frescos y no pasteurizados que pueden tener mucha...

de donde se obtiene la energia  

a través de las grasas también obtenemos la energía también es preferible comer alimentos frescos y no pasteurizados que pueden tener mucha...

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