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LIVIA


Livia Drusila nació en el año 58 a.C., hija de un distinguido Patricio Romano, Marcus Livius Drusus Claudius. Vista general de una estatua sedente de Livia Drusilla (58 a.C.–29 d.C.).

Se casó joven, a la edad de quince años con Tiberio Claudio Nerón, quien posteriormente sería enemigo del joven Octavio. Tuvo un hijo llamado Tiberio que sería en próximo emperador. Se unió a Lucio Antonio quien luchó contra el poder de Octavio y fue derrotado en Perugia.


Fueron exiliados y buscaron protección en Sexto Pompeyo. Años antes, en 42 a.C., su padre fue proscrito y se suicidó después de que luchó junto a Bruto y Casio y fueron derrotados en Filipos. El 17 de enero del año 38 a.C., T. Claudio Nerón, entregó a su propia esposa, embarazada por segunda vez y molesta por tener que abandonar al hombre con quien compartió los riesgos de la guerra el exilio. Durante los años del principado de Augusto, la familia imperial tuvo una importante actividad constructora. Livia contribuyó en la edificación de la obras en su nombre. En el año 7 a.C., cerca de la colina Opio, se erigió el maravilloso “pórtico de Livia”, adornado con obras de arte y alegres jardines en su interior, dedicado a la concordia y la armonía marital. Livia también favoreció a que en el Esquilino se construyera un mercado cubierto llamado “macellum Liviae” que inauguraría Tiberio en nombre de su madre. Fue una mujer astuta e inteligente, la infelicidad de su vida con Augusto hizo que naciera en ella la ambición por el poder. También cuidaba de Augusto, sobretodo su salud, física y política, para


no despertar el odio del pueblo hacia el título de Rey. Livia sería fiel esposa y soportaría las numerosas aventuras de Octavio. Aún más, ponía en manos del propio Augusto por voluntad propia y en total recrecía, mujeres jóvenes y hermosas cada vez que el príncipe lo necesitaba. Escogiendo los amores de su esposo, no sentía celos, tal vez no tenía por qué, para Augusto, por amor que le tenía.

Sara Gónzalez, Sonia Gónzalez y Ana López.


Livia