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Fortaleciendo el “sexo débil”

Pareciera que toda esta energía femenina se ha ido canalizando y organizando en función del éxito de forma inconsciente, y así ha dado muy buenos frutos para el mundo entero, pero hoy más que nunca adquieren valor propuestas de autoliderazgo y coaching para mujeres que les permitan, en primer lugar, ser conscientes de lo que su presencia y existencia implican dentro de la sociedad y, en segundo lugar, potenciar al máximo sus fortalezas en todos los ámbitos en los que se desenvuelven.

LAS MUJERES EN LA POLÍTICA Empezar hablando del liderazgo y el autoliderazgo desde la palestra femenina inevitablemente nos lleva a pensar en el rol que las mujeres se han abierto en la política. Y aunque ellas son líderes tanto en sus casas como en sus trabajos y demás ámbitos de su vida, es en la política donde la mujer multifacética ha despertado más atención (y controversia) a lo largo de la historia. La colombiana Priscila Celedón es una coach reconocida internacionalmente y tiene un máster en Ciencias Políticas, una mezcla de gran interés para el tema que acá nos concierne. Celedón recuerda que el fenómeno de las mujeres en la política no es nuevo, pues desde los tiempos de Cleopatra algunas mujeres han generado las condiciones necesarias para colocarse en el mundo del poder que siempre ha sido excluyente. El paso de las mujeres por cargos de poder, explica Celedón, siempre ha estado acompañado de la ruptura de paradigmas y de cambios drásticos. Casos como los de Catalina La Grande, la Reina Victoria, Indira Gandhi, Golda Meir, Eva Perón y Margaret Thatcher son ejemplo de ello. Y señala algo curioso: “Si se pueden identificar tan fácilmente las mujeres que han participado en política, es precisamente porque lo normal allí es que no estén”. Además, Celedón advierte que todavía hoy los desafíos a los que se enfrenta la mujer que decide participar en los escenarios de po-

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der son mucho mayores que los de los hombres, y llevan consigo una enorme carga emocional.

Vivir “hoy” Para la coach Priscila Celedón, la vida de todos los seres humanos

Esta carga emocional hace más complejo el trabajo, explica Celedón, y tras su experiencia asegura que esto es producto de la forma en la que las mujeres asumen sus funciones familiares, sociales y profesionales, pues en esos escenarios todavía se perciben “creencias ancestrales de responsabilidad desigual frente a los hombres”. Los desafíos que hoy se le presentan a la mujer que asciende al poder son distintos con los que se encontraron las mujeres del siglo XIX y XX. Ya no deben organizarse para enfrentar a las instituciones de entonces y su dirigencia, hoy el trabajo está, según Celedón, “en el esfuerzo interior, en el enfrentamiento y superación de miedos, culpas, de insatisfacciones; en sentir, pensar y ejercer su valía, en atreverse a amarse con libertad, en asumir el respeto por su cuerpo, su tiempo y su trabajo, sea éste político o no”. Si recordamos que las relaciones de poder se construyen desde las familias y los escenarios sociales, entonces es a partir de la educación que las relaciones de poder pueden cambiar, “solo que la educación no se limita a la formal de las escuelas, sino que involucra las creencias sobre las responsabilidades femeninas y su rol en las familias y la sociedad”, aclara Celedón. Así sería posible la creación de escenarios políticos y sociales productivos, donde el ejercicio del poder armonice con la vida y sus valores. Si esta “nueva revolución”, como lo llama Celedón, pudiera guiar los pasos de las mujeres de hoy, seguramente otra sería la historia del maltrato, las desigualdades económicas, la inequidad institucional y sobre todo de los miedos que aún subsisten en las más exitosas mujeres de hoy. Celedón asegura que todo este trabajo interior “le permite a las

parece tener un mismo objetivo final: el ser felices. Y ese objetivo es a la vez un compromiso claro y prioritario, independientemente de

cuál sea el ser superior en el que se crea o se confíe. Y para cumplir con ese compromiso nada mejor que vivir en el presente, sin cargar en las espaldas cargas y culpas que son terreno del pasado ni miedos que son la predilección del futuro.

mujeres armonizar con el dinero, con la pareja, con los hijos… a la vez que les permite estar orgullosas de ejercer de manera más sana y libre el amor, no como resultado de sacrificios y duelos, sino el amor como camino de felicidad personal y entonces sí, familiar y social”.

El paso de las mujeres por cargos de poder siempre ha estado acompañado de la ruptura de paradigmas y de cambios drásticos. Casos como los de Catalina La Grande y Golda Meir son ejemplo de ello

Aceptarse, sentirse merecedoras sin prejuicios ni disculpas y definir prioridades a partir de sí mismas es clave para empezar este proceso que puede generar en grandes beneficios colectivos aprovechando el liderazgo de las mujeres en este momento de la historia.

COACHING PARA ELLAS Todo esto puede lograrse a través del coaching. El coaching es, en términos generales, un proceso personal a través del cual es posible encontrar en uno mismo las herramientas necesarias para lograr las metas y objetivos que nos proponemos a lo largo de la vida. Durante este proceso, el ‘coach’ o facilitador es quien acompaña, ayudando a desarrollar en el individuo las habilidades necesarias para cumplir con las metas establecidas. Hasta aquí no parecieran existir grandes diferencias entre un proceso de coaching para hombres y uno para mujeres, pero Samai Suti,

directora de la escuela de coaching Kai Woman de la organización Cóndor Blanco en Venezuela, explica que sí las hay. En medio de un mundo en el que las mujeres cumplen con una diversidad de roles, la habilidad para equilibrarlos todos a veces no está tan desarrollada, y más que grandes satisfacciones, lo que puede ocurrir es que la mujer termine frustrada por no poder realizar plenamente ninguna de sus facetas. El “síndrome de la mujer maravilla”, como lo llama Suti, o el síndrome de la ‘super woman’, que es más común de lo que se cree, se traduce en querer llenar la vida de los otros pero no la de la mujer misma. Y cambiar esa realidad es a lo que apunta el coaching para mujeres. Éste se diferencia de otras terapias o disciplinas, como la psicología, en su énfasis por el presente y el

futuro de quien es asistido, más que hurgar en su pasado. Los sueños de vida son lo que interesa al coach, y en ellos se enfoca el trabajo. Utilicemos una alegoría: si la mujer quiere lograr algo, como hacer crecer una semilla, por ejemplo, “el coach es quien ayudará en este proceso, contribuyendo a preparar el terreno y acompañando en todo momento” para no desviar los objetivos ya establecidos por motivación propia, indica Suti. El coaching para mujeres procura ayudarla a ser una persona integral y autónoma, lo suficientemente segura de sí misma y de sus fortalezas como para lograr la realización que anhela en cualquiera de los ámbitos de su vida. A diferencia de muchos hombres, las mujeres están en constante lucha para hacer que su entorno esté feliz y satisfecho, olvidando en ello su propia felicidad y sus propias satisfacciones. Además, las

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