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A LA VEZ - Mujeres poetas del mundo-

Selección realizada por: Ana Rodríguez, María Rodero y Estefanía Rodero, pertenecientes a la Asociación Feminista de críticas literarias Julia Kristeva (Universidad Complutense de Madrid)


(Mary Wollstonecraft)

EUROPA

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(Diotima)

Grecia y Roma

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POETISAS GRIEGAS (Con todo nuestro agradecimiento a la profesora María Dolores Castro, UCM)

S.VII- VI a.C SAFO El amor (traducción de Helena Rodríguez Somolinos) Diosa de artístico trono, inmortal Afrodita Hija de Zeus que trenzas engaños, te suplico, No domeñes con angustias y tormentos, Señora, ni ánimo, Por el contrario ven aquí, si alguna vez Al escuchar mi voz a lo lejos Me atendiste, y viniste dejando la casa De tu padre Tras uncir dorado carro; hermosos gorriones Te llevaban veloces en torno a la negra tierra Agitando sus tupidas alas desde el cielo A través del éter. Al punto llegaste y tú, bienaventurada, Con una sonrisa de tu rostro inmortal Me preguntaste qué me hacía entonces padecer, por qué De nuevo te llamaba Y que deseaba más que sucediera Mi corazón en su delirio: “¿a quién he de persuadir Esta vez a aceptar tu amor?; ¿quién, Safo, Te agravia? Pues si se muestra esquiva, de pronto te perseguirá, Si no acepta regalos, aún los ofrecerá, Y si no siente amor, pronto lo sentirá, Aun si no quiere”. Ven también ahora a mí y líbrame de terribles

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Inquietudes; cuanto desea que se cumpla Mi ánimo cúmplemelo, y sé tú misma Mi aliada. (Fr. 1 Voigt)

A una amada (traducción de Manuel Rabanal) Paréceme a mí que es igual a los dioses el mortal que se sienta frente a ti, y desde tan cerca te oye hablar dulcemente y sonreír de esa manera encantadora.

El espectáculo derrite mi corazón dentro del pecho. Apenas te veo así un instante, me quedo sin voz. Se me traba la lengua. Un fuego penetrante fluye enseguida por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos y empiezan a zumbarme los oídos. Me cae a raudales el sudor. Tiembla mi cuerpo entero. Me vuelvo más verde que la hierba. Quedo desfallecida y es todo mi aspecto el de una muerta...

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ERINA Fragmento (traducción de Helena Rodríguez Somolinos) En mi corazón las huellas (...) permanecen Calientes aún. De lo que antaño nos servía de juego sólo hay rescoldos. De niñas, siempre a vueltas con muñecas en el cuarto, Jugando, despreocupadas, a las novias. Y al alba La madre que repartía lana entre las criadas que la trabajaban; Venía ella a pedirte ayuda con la salazón. Y entonces, de niñas, ¡qué miedo nos daba el Coco, Con sus orejotas en la cabeza! A cuatro patas Caminaba y de una a otra iba cambiando su apariencia. Mas cuando llegaste al lecho de un varón, te olvidaste de toso Cuanto oíste en tu infancia y entonces, en casa de mi madre, Querida Báucide. Afrodita puso olvido en tu mente. Y así, en mi lamento, por ti lloro, pero he de renunciar a lo demás. Pues no pueden mis profanos pies salir de casa Ni puedo verte muerta con mis ojos, ni llorarte Con el cabello suelto, sino que la purpúrea Vergüenza Me araña las mejillas...

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POETISAS ROMANAS S.I a.C. SULPICIA (traducción de Aurora López) Al fin me llegó el amor, y es tal que ocultarlo por pudor Antes que desnudarlo a alguien, peor reputación me diera. Citerea, vencida por los ruegos de mis Camenas, Me lo trajo y lo colocó en mi regazo. Cumplió sus promesas Venus: que cuente mis alegrías Quien diga que no las tuvo propias. Yo no querría confiar nada a tablillas selladas, Para que nadie antes que mi amor me lea, Pero me encanta obrar contra la norma, fingir por el qué dirán Me enoja: fuimos la una digna del otro, que digan eso. (IV 7)

Para ti no sea yo, luz mía, un ansia tan ardiente Como parece que fui hace algunos días; Si alguna falta cometí, tonta en mi exceso de juventud, De la que confieso que me arrepiento más, Es haberte dejado solo ayer por la noche Deseando disimular mi ardiente pasión. (IV 12)

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(María Zambrano)

España

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POETISAS ARÁBIGO-ANDALUZAS (Traducción de Mahmud Sobh, UCM) AL- GASSANIYYA AL-BAYYANIYYA Aprensión de partida ¿Te acuerdas, acaso, cuando dicen que es hora de partir las caravanas? ¡Corazón! Ya no tienes paciencia para soportar la partida. Tras su marcha, no queda sino la muerte, Pues si no, la vida se carga de tristezas. Yo solía vivir a la sombra de su amor, ¡Entonces sí, la vida era agradable!

Y el jardín del amor era florido y tierno: Noches felices en las que el amor no tenía reproches, Tampoco el abandono rompía nuestra unión. Ojalá yo supiera ya que estoy en plena separación. ¿Serán, si acaso, después del abandono iguales que habían sido?

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HAMDA BINT ZIYAD AL-MU´ADDIB Doncella en el río Revelaron las lágrimas mis secretos en un río: Hay en él huellas manifiestas de la belleza. Serpea el río entre jardines; Se balancean los jardines sobre la corriente. Entre las gacelas un antílope humano: Al desnudarse, me arrebató el juicio. Tiene unos ojos que adormece para algo Y este algo me quita el sueño. Cuando deja flotar sobre su talle las negras trenzas, Contemplas la luna llena en el negro firmamento. Como si la aurora tuviese muerto a su hermano Y por el luto se vistiese de negro.

El valle de Guadix Nos protegió de los tórridos vientos La frescura de un valle, Regado por la lluvia abundante y frecunete. Refugiados en el seno de su boscaje, Nos acogió con cariño, igual que Ama de cría inclinada sobre un bebé lactante.

Y nos dio de beber, sedientos como estábamos, Un agua cristalina, más rica que el vino para el buen catador. Rechaza al sol, del lado que nos mira, manteniéndolo oculto, Permitiendo tan sólo el paso de la brisa. Sus guijarros son tales que asustan A doncella alhajada, que tantea las cuentas De su collar en ristre. 10


QASMUNA BINT ISMAIL Lo que no se atreve a nombrar Veo un jardín, Cuyos frutos están ya en su sazón, Y no hay ningún jardinero que Extienda su mano para cogerlos. ¡Qué lástima! ¡Se marchita la juventud perdida y queda en mí, solitario, lo que no me atrevo a nombrar!

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POESÍA FEMENINA CANCIONERIL FLORENCIA PINAR Otra canción de la misma señora a unas perdizes que le enbiaron bivas De estas aves su nación Es cantar con alegría Y de vellas en prisión Siento yo grave pasión Sin sentir nadie la mía.

Ellas lloran que se vieron Sin temor de ser cativas Y a quien eran más esquivas Essos mismos las prendieron; Sus nombres mi vida son, Que va perdiendo alegría Y de vellas en prisión Siento yo grave pasión Sin sentir nadie la mía.

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SIGLOS XVI Y XVII SANTA TERESA DE JESÚS Ya toda me entregué y di, Y de tal suerte he trocado, Que mi Amado es para mí Y yo soy para mi Amado.

Cuando el dulce Cazador Me tiró y dejó herida, En los brazos del amor Mi alma quedó rendida; Y, cobrando nueva vida De tal manera he trocado, Que mi Amado es para mí Y yo soy para mi Amado. Hirióme con una flecha Enherbolado de amor, Y mi alma quedó hecha Una con su Criador; Ya yo no quiero otro amor, Pues a mi Dios me he entregado, Y mi Amado es para mí Y yo soy para mi Amado.

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[Sea mi gozo en el llanto...] Sea mi gozo en el llanto, sobresalto mi reposo, mi sosiego doloroso, y mi bonanza el quebranto. Entre borrascas mi amor, y mi regalo en la herida, est茅 en la muerte mi vida, y en desprecios mi favor. Mis tesoros en pobreza, y mi triunfo en pelear, mi descanso en trabajar, y mi contento en tristeza. En la oscuridad mi luz, mi grandeza en puesto bajo. De mi camino el atajo y mi gloria sea la cruz. Mi honra el abatimiento, y mi palma padecer, en las menguas mi crecer, y en menoscabo mi aumento. En el hambre mi hartura, mi esperanza en el temor, mis regalos en pavor, mis gustos en amargura. En olvido mi memoria, mi alteza en humillaci贸n,

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en bajeza mi opinión, en afrenta mi vitoria. Mi lauro esté en el desprecio, en las penas mi afición, mi dignidad sea el rincón, y la soledad mi aprecio. En Cristo mi confianza, y de El solo mi asimiento, en sus cansancios mi aliento, y en su imitación mi holganza. Aquí estriba mi firmeza, aquí mi seguridad, la prueba de mi verdad, la muestra de mi firmeza.

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SOR JERÓNIMA DE LA ASUNCIÓN Soliloquio Vuestra soy, por vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón, Yo le pongo en vuestra palma, Mi cuerpo, mi vida y alma, Mis entrañas, mi afición. Luz, esposo y redención, Pues por vuestra me ofrecí, ¿qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte o dadme vida, Salud o enfermedad, Honra o deshonra me dad, Dadme guerra o paz cumplida, Que, medrosa o atrevida, A todo diré que sí. ¿Qué mandáis hacer de mí? Esté callada o hablando, Haga fruto o no le haga, La ley me esté preguntando La gracia sane mi llaga, Crezca o se mengüe mi paga, Sólo vos vivís en mí. ¿Qué mandáis hacer de mí?

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LUISA SIGEA Un fin, una esperanza, un como o un cuando; tras sí traen mi derecho verdadero; los meses y los años voy pasando en vano, y paso yo tras lo que espero; estoy fuera de mí, y estoy mirando si excede la natura lo que quiero; y así las tristes noches velo y cuento, mas no puedo contar lo que siento. En vano se me pasa cualquier punto, mas no pierdo yo punto en el sentillo con mi sentido hablo y le pregunto si puede haber razón para sufrillo; respóndeme: sí puede, aunque difunto; lo que entiendo de aquél no sé decillo, pues no falta razón ni buena suerte, pero falta en el mundo conocerte. En esto no hay respuesta, ni se alcanza razón para dejar de fatigarme, y pues tan mal responde mi esperanza justo es que yo responda con callarme; fortuna contra mí enristró la lanza y el medio me fuyó para estorbarme el poder llegar yo al fin que espero, y así me hace seguir lo que no quiero. Por sola esta ocasión atrás me quedo, y estando tan propincuo el descontento, las tristes noches cuento, y nunca puedo hallar cuento en el mal que en ella cuento; ya de mí propia en esto tengo miedo por lo que me amenaza el pensamiento;

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mas pase asĂ­ la vida, y pase presto, pues no puede haber fin mi presupuesto.

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INARDA DE ARTEAGA Alegres horas de memorias tristes que, por un breve punto que durastes, a eterna soledad me condenastes en pago de un contento que me distes.

Decid: ¿por qué de mí, sin mí, os partistes sabiendo vos, sin vos, cuál me dejastes? Y si por do venistes os tornastes, ¿por qué no al mismo punto que vinistes?

¡Cuánto fue esta venida deseada y cuán arrebatada esta venida! Que, en fin, la mejor hora fue menguada.

No me costastes menos que una vida la media en desear vuestra llegada y la media en llorar vuestra partida.

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LEONOR DE LA CUEVA Y SILVA Ni sé si muero ni si tengo vida, ni estoy en mí, ni fuera puedo hallarme, ni en tanto olvido cuido de buscarme, que estoy de pena y de dolor vestida.

Dame pesar el verme aborrecida y si me quieren, doy en disgustarme; ninguna cosa puede contentarme, todo me enfada y deja desabrida;

ni aborrezco, ni quiero, ni desamo; ni desamo, ni quiero ni aborrezco, ni vivo confiada ni celosa; lo que desprecio a un tiempo adoro y amo; vario portento en condición parezco, pues que me cansa toda cosa humana.

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MARÍA DE ZAYAS Y SOTOMAYOR Amar el día, aborrecer el día llamar la noche y despreciarla luego, temer el fuego y acercarse al fuego tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía, el desprecio cruel y el blando ruego, tener valiente entendimiento ciego, atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar en qué aliviar los males y no querer del mal hacer mudanza, desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales, y todo el bien librado en la esperanza, si aquesto no es amor, no sé que sea.

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VIOLANTE DO CEO (Portugal) ¡Oh! Cesen ya los remedios que para vivir me aplican, que quien de celos se muere no es bien que muriendo viva. Dejen ya de importunarme cansadas filosofías, que nunca males del alma de Esculapio necesitan. Deponga las diligencias quien mi vida solicita, que apresurarme la muerte es sólo darme la vida. Con la muerte rigurosa las desdichas se terminan, que si no es dicha la muerte es la postrera desdicha. Vivir con celos y penas mal se puede llamar vida, que vida con que se muere es sólo una muerte viva. Muera quien amando tanto mereció tan poca dicha, que en vez de correspondencias exprimenta tiranías. Muera quien idolatrando la causa más peregrina, adquirió sólo desdenes con firmes idolatrías. Muera quien, siendo constante, fue tan mal correspondida,

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que tributando verdades adquiri贸 s贸lo mentiras.

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SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (Nueva España, actual México) Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto. Al que ingrato me deja, busco amante, Al que amante me sigue, dejo ingrata; Constante adoro a quien mi amor maltrata; Maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, Y soy diamante al que de amor me trata; Triunfante quiero ver al que me mata, Y mato a quien me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; Si ruego a aquél, mi pundonor enojo: De entrambos modos infeliz me veo. Pero yo por mejor partido escojo, De quien no quiero, ser violento empleo, Que de quien no me quiere, vil despojo.

En que satisface un recelo con la retórica del llanto Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba, Como en tu rostro y tus acciones vía Que con palabras no te persuadía, Que el corazón me vieses deseaba; Y Amor, que mis intentos ayudaba, Venció lo que imposible parecía: Pues entre el llanto, que el dolor vertía, El corazón deshecho destilaba. Baste ya de rigores, mi bien, baste; No te atormenten más celos tiranos Ni el vil recelo tu quietud contraste Con sombras necias, con indicios vanos,

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Pues ya en líquido humor viste y tocaste Mi corazón deshecho entre tus manos. Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios, y justifica su divertimento a las musas En perseguirme, mundo, ¿qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas a mi entendimiento, y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas; Y así, siempre me causa más contento Poner riquezas en mi entendimiento, Que no mi entendimiento en las riquezas. Yo no estimo hermosura que, vencida, Es despojo civil de las edades, Ni riqueza me agrada fementida, Teniendo por mejor en mis verdades, Consumir vanidades de la vida Que consumir la vida en vanidades.

Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal?

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Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco, al niño que pone el coco y luego le tiene miedo. Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis, para pretendida, Thaïs, y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo, y siente que no esté claro? Con el favor y el desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien. Opinión ninguna gana, pues la que más se recata, si no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana. Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por crüel y a otra por fácil culpáis. ¿Pues cómo ha de estar templada la que vuestro amor pretende, si la que es ingrata, ofende,

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y la que es fácil, enfada? Más, entre el enfado y pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena. Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas. ¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada, la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga, o el que paga por pecar? Pues ¿para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.

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SOR GREGORIA FRANCISCA DE SANTA TERESA El pajarillo Celos me da un pajarillo, que remontándose al cielo, tanto en sí mismo se excede, que deja burlado el viento.

Enamorado del sol, sus plumas bate ligero, y escalando el aire bajo, toca la región del fuego.

¡Oh, quién imitar pudiera, juguete hermoso del viento, de tu natural impulso el acelerado vuelo!

Mi amor ansioso te sigue con impacientes afectos, que es dura prisión del alma la cárcel triste del cuerpo.

Del Sol más supremo soy mariposa, en cuyo incendio deseo abrasarme cuando sus luces, amante, bebo.

Avecilla soy en jaula, que al ver del sol los reflejos, son sus gorjeos endechas, son sus trinados lamentos.

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Envidio tu libertad, y abrasándome tus celos, quisiera ser salamandra, para vivir en su fuego.

Los rayos del Sol Divino hieren en mi amante pecho, siendo halago en la prisión lo que en la prisión tormento.

Vuelas feliz, pajarillo, cuando yo presa me quedo; y viendo que al cielo subes, me llevas el alma al cielo.

Por amante, y por cautiva, dos veces presa, padezco. ¡Oh, quién quebrantar pudiera de las cadenas el hierro!

¡Quién de aqueste lazo débil deshiciera el nudo estrecho, y con más ardiente impulso te excediera en el empeño!

Ese luminar celeste, es de tu amor el objeto, que simplemente te eleva, negado el conocimiento.

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Mas yo, que conozco y amo sol de mayor hemisferio, formo de mis ansias plumas, y de mis suspiros, vuelos.

En lo inmenso de sus luces, cuanto más miro, me anego, que en golfos de claridad se absorbe el entendimiento.

Sus lucientes resplandores me excitan rápido vuelo; y detiéneme la liga del vital unido aliento.

¡Oh tú, que con blandas plumas, giras el vago elemento! Sube más alto, si puedes, y serás mi mensajero.

Darás de mis tristes penas un amoroso recuerdo a la luz inaccesible del Sol de Justicia Eterno.

Dile que sus resplandores me tienen de amor muriendo, porque a la luz de mi fe descubro sus rayos bellos.

Que en ellos me engolfo tanto

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cuanto en ellos más me ciego; que es gloria quedar vencida del imposible a que anhelo.

Dile que de mí se duela, que rompa el vital aliento, que desate las prisiones de tan dilatado tiempo.

Que al mirarle por resquicios es del amor más tormento, pues al herirme sus rayos, más me abraso, y más me quemo.

Que del todo los descubra, corriendo el cándido velo, para que le goce el alma del todo, y al descubierto.

Pajarillo, si de amor has gustado los efectos, lastímate de mis ansias, duélete de mis tormentos.

Mi libertad solicita con mi dulce Amante Dueño; y de tus alas me presta plumas, que vuelen al centro.

Salga de esta dura cárcel, de este largo cautiverio,

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donde triste gimo, y lloro mi prolongado destierro.

Donde, advirtiendo tu dicha, tan infeliz me contemplo cuanto es mi amor impaciente, y mรกs divino mi objeto.

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SIGLO XVIII MARGARITA DE HICKEY Y PELLIZZONI Soneto definiendo el amor y sus contrariedades Borrasca, disfrazada en la bonanza; Engañoso deleite de un sentido; Dulzura amarga; daño apetecido; Alterada quietud; vana esperanza.

Desapacible paz; desconfianza; Desazonado gozo, mal sufrido; Esclava libertad; triunfo abatido; Simulada traición; fácil mudanza.

Perenne manantial de sentimientos; Efímera aprehensión que experimenta Dolorosas delicias y escarmientos.

Azarosa fortuna; cruel, violenta Zozobra; sinsabor; desabrimientos; Risa en la playa y, en el mar, tormenta.

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SIGLO XIX GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA Mi mal En vano ansiosa tu amistad procura Adivinar el mal que me atormenta. En vano, amigo, conmovida intenta Revelarlo mi voz a tu ternura. Puede explicarse el ansia, la locura Con que el amor sus fuegos alimenta, Puede el dolor la saña más violenta Exhalar por el labio su amargura. Mas de decir mi malestar profundo No halla mi voz, mi pensamiento, medio Y al indagar su origen me confundo. Pero es un mal terrible, sin remedio, Que hace odiosa la vida, odioso el mundo, Que seca el corazón;¡en fin, es tedio!

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CAROLINA CORONADO ¡Ay! Transportad mi corazón al cielo ¡Ay! Transportad mi corazón al cielo

Ángeles peregrinos que habitáis Las moradas divinas del Oriente Y que mecidos sobre el claro ambiente Por los espacios del mortal vagáis.

A vosotros un alma enamorada Os pide sin cesar en su lamento Alas, para cruzar el firmamento La senda de los aires azulada.

Veladme con la niebla temerosa Que por la noche ciega a los mortales, Y en vuestros puros brazos fraternales llevadme allá donde mi bien reposa.

Conducidme hasta el sol donde se asienta Bajo el dosel de reluciente oro El bien querido por quien tanto lloro, Genio de la pasión que me atormenta.

¡Ay! Transportad mi corazón al cielo, y si os place después darme castigo, destrozadme en los aires y bendigo vuestra piedad y mi dichoso vuelo.

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ROSALÍA DE CASTRO 4 -En las orillas del Sar Era apacible el día y templado el ambiente, y llovía, llovía callada y mansamente; y mientras silenciosa lloraba yo y gemía, mi niño, tierna rosa, durmiendo se moría.

Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente! Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca en la mía!

Tierra sobre el cadáver insepulto antes que empiece a corromperse..., ¡tierra! Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos; bien pronto en los terrones removidos verde y pujante crecerá la hierba.

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas, torvo el mirar, nublado el pensamiento? ¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve! jamás el que descansa en el sepulcro ha de tornar a amaros ni a ofenderos,

¡Jamás! ¿Es verdad que todo para siempre acabó ya? No, no puede acabar lo que es eterno, ni puede tener fin la inmensidad.

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Tú te fuiste por siempre; mas mi alma te espera aún con amoroso afán, y vendrás o iré yo, bien de mi vida, allí donde nos hemos de encontrar.

Algo ha quedado tuyo en mis entrañas que no morirá jamás, y que Dios, porque es justo y porque es bueno, a desunir ya nunca volverá.

En el cielo, en la tierra, en lo insondable yo te hallaré y me hallarás. No, no puede acabar lo que es eterno, ni puede tener fin la inmensidad.

Mas... es verdad, ha partido para nunca más tornar. Nada hay eterno para el hombre, huésped de un día en este mundo terrenal en donde nace, vive y al fin muere, cual todo nace, vive y muere acá.

[Cada vez huye más de los vivos...] Cada vez huye más de los vivos, cada vez habla más con los muertos y es que cuando nos rinde el cansancio propicio a la paz y al sueño, el cuerpo tiende al reposo, el alma tiende a lo eterno.

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(Traducción de Ana Rodríguez) Cuando pienso que te fuiste negra sombra que me asombras, al pie de mi cabecero vuelves haciéndome mofa. Cuando imagino que te has ido, en el mismo sol te muestras. Y eres estrella que brilla, y eres el viento que sopla. Si cantan, eres tú que cantas; si lloran, eres tú que lloras; y eres el murmullo del río, y eres la noche, y eres la aurora. En todo estás y tú eres todo para mí y en mí misma moras, ni me abandonarás nunca, sombra que siempre me asombras.

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SIGLO XX CONCHA MÉNDEZ Si miro hacia el desván de la memoria Si miro hacia el desván de la memoria Donde están los recuerdos hacinados, Debajo de ese polvo de los tiempos Veo, grises de paz, todos mis años.

Ellos están allí, bajo mi techo, Tranquilamente mudos, cobijados. Como sombras de niebla entran en mis ojos Cuando vuelven allí para mirarlos.

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ROSA CHACEL Epístola (A los perros de Atenas)

Un dios extraño acecha, con horrible garganta: Ladrad, ladrad conmigo porque está oscuro en torno. Las manos se perderán por la cañada negra donde ¡inútil llevar vuestra nariz por guía!... Un dios vendrá, increíble como un feto del miedo, que no tendrá los muslos luminosos de Apolo ni el costado aterido que transió la lanzada, que no nos mandará su mensaje en centellas ni contará en los diez dedos su ley escrita. Yo os llamo porque sólo vuestra voz extrahumana debe aullar. ¡Escarbad la tierra sobre el VERBO! Solamente a vosotros es dada la elegía que merece el insomnio cuando es la noche oscura, cuando María pasa, llorando, en las tinieblas...

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ERNESTINA DE CHAMPOURCIN Y se va marchitando la caja de las rosas; no tiene quien las saque y las lleve al camino. Un air贸n de perfume se nos quiebra en las manos mientras algo se muere y nace al mismo tiempo. Se nos frustr贸 la cita con aquella fragancia de tan pura, invisible, ese ramo de brisa que apenas huele a nada y que agavilla en s铆 todo el amor del mundo. Hay cosas que no son, pero que siguen siendo gozo, nostalgia, fronda que nunca hemos plantado, hermosura secreta que s贸lo fue latido.

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CARMEN CONDE Amante Es igual que reír dentro de una campana: Sin el aire, ni oírte, sin saber a qué hueles. Con gestos vas gastando la noche de tu cuerpo, Y yo te transparento;soy tú para la vida.

No se me acaban tus ojos; son los otros los ciegos. No te juntan a mí; nadie sabe que es tuya Esta mortal ausencia que se duerme en mi boca Cuando clama la voz en desiertos de llanto.

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas, Y el amor se consuela prodigando su alma. Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos, Y la tierra es de flor, y en la flor hay un cielo. Solamente tú y yo (una mujer al fondo De este cristal sin brillo que es campana caliente) Vamos considerando que la vida..., la vida Puede ser el amor, cuando el amor embriaga; Es sin duda sufrir, cuando se está dichos; Es, segura, la luz, porque tenemos ojos. Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres De desear y ser mucho más que la vida?... No. Ya lo sé. Todo es algo que supe Y por ello, por ti, permanezco en el mundo.

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JOSEFINA DE LA TORRE Cuando el tiempo No tenga ya memoria Y todo lo pasado Sólo exista en la luz De mi recuerdo intacto. Cuando tu vida ya sea otra Y ese rumbo Del que hoy irás en busca Sea ya tu destino. Cuando tú y yo Salvadas las distancias, La inevitable ausencia Que tu palabra puso a nuestro alcance, Volvamos a encontrarnos Frente a frente, Yo buscaré detrás de tu mirada La imagen de mi imagen Y todo Lo que ahora he perdido Lo volveré a encontrar.

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ÁNGELA FIGUERA Mujer ¡Cuán vanamente, cuán ligeramente me llamaron poetas, flor, perfume!...

Flor, no: florezco. Exhalo sin mudarme. Me entregan la simiente: doy el fruto. El agua corre en mí: no soy el agua. Árboles de la orilla, dulcemente Los acojo y reflejo y reflejo: no soy árbol. Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, cálido camino Para el fluir eterno de la especie.

Mujeres del mercado Son de cal y salmuera. Viejas ya desde siempre. Armadura oxidada con relleno de escombros. Tienen duros los ojos como fría cellisca. Los cabellos marchitos como hierba pisada. Y un vinagre maligno les recorre las venas.

Van temprano a la compra. Huronean los puestos. Casi escarban. Eligen los tomates chafados. Las naranjas mohosas. Maceradas verduras Que ya huelen a estiércol. Compran sangre cocida En cilindros oscuros como quesos de lodo Y esos bofes que muestran, sonrosados y túmidos, Una obscena apariencia.

Al pagar, un suspiro les separa los labios

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Explorando morosas en el vientre mugriento De un enorme y raído monedero sin asas Con un miedo feroz a topar de improviso En su fondo la última cochambrosa moneda.

Siempre llevan un hijo, todo greñas y mocos. Que les cuelga y arrastra de la falda pringosa Chupeteando una monda de manzana o de plátano. Lo manejan a gritos, a empellones. Se alejan Maltratando el esparto de la sucia alpargata.

Van a un patio con moscas. Con chiquillos y perros. Con vecinas que riñen. A un fogón pestilente. A un barreño de ropa por lavar. A un marido Con olor a aguardiente y a sudor y a colilla. Que mastica en silencio. Que blasfema y escupe. Que tal vez por la noche, en la fétida alcoba, Sin caricias ni halagos, con brutal impaciencia De animal instintivo, les castigue la entraña Con el peso agobiante de otro mísero fruto. Otro largo cansancio.

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GLORIA FUERTES A la muerte Muerte: idioma inédito, Absurdo, intraducible, Palo en la cresta Diplodocus, graja, Quitameriendas, Turmis, Chupa sangre, Come colores, Lava. Ubre de palidez, Leche de cera, Solapada sin sol, ¡hipocritilla! -sabes lo de después y no lo dices-, haces más daño al vivo que al que matas, llevándote los vivos de los muertos. Amiga de lo ajeno, ¡lame tumbas! Loquita filahuésica incansable, Apañada trapera delincuente, Viciosa tejepena. A tus hornos de tufo clandestinos A tu siniestra Biblioteca Grave Con millones de álbumes repletos A donde por su pie nadie ha invadido Sin documentación reglamentaria, ¡Vete! Archivera asquerosa de partidas 46


De defunción y de las otras. ¡Muerta! Sin cartilla Yo quiero una postal con tu silencio. Escríbeme palabras al oído, Date golpes de pecho y grita al techo El “Yo pecador me confieso mudo”. Anda Lázaro al fin, levanta, escribe, Escribe una tarjeta de ternura O un telegrama azul de esos de novios; Y si no sabes, Corre a la escuela del amor y aprende, A escribir “yo te quiero” por ejemplo Antes de que me vuelva analfabeta Sin el Libro de Horas de tus cartas. Evitar Evitar supotancios y soponcios, Evitar, tiquismiquis cortapisas, Forúnculos y asépticos contables, Evitar carcajadas sin sonrisa, Evitarme la alfombra por la cuadra, Evitar detenciones –de la orina-. Evitar fallecer en la oficina, Evitar saludar a levitones Evitas, porque al fin esos, carbones, De tu ternura harán un sacrilegio. Evitar levitar –subir, caeros-, Evitar sobre todo estar en cueros Porque ellos tienen palo sin polilla,

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Evitar situación comprometida. Evitar no tener más que un tiña, Evitar violentas contusiones. Provocar-evitar nuevos amores. Evitar. ¡Evitar lo Inevitable!

...Por eso y a pesar yo mando un cable, a todos los países de habla humana: Evitad. Evitad por la mañana Lo que ya por la tarde será tarde. Evitar, que la cosa está que arde, Evitar que la muerte te lo evite. -Evitar no es cobarde es necesario(antipoético tal vez pero instintivo). Evitar. Puedo evitarlo luego vivo Para evitar la muerte inhabitable.

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CONCHA ZARDOYA Al reclinar el rostro envejecido Sobre la tierra dura, sobre el césped, Amistad has notado y compañía, La promesa final sin abandono. Tu sumisa mejilla les devuelve El roce maternal o solidario Con gratitud insólita profunda Jamás, jamás soñada en otros días. Y levantas la cara iluminada Por el extraño amor que has encontrado Como un consuelo plácido del orbe A humanas soledades engañosas.

Y deslizas tu mano hacia la tierra, Hacia la hierba azul y filialmente La caricia retornas y tus ojos Al cielo se levantan dando gracias.

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CARMEN MARTÍN GAITE Certeza Habéis empujado hacia mí estas Piedras. Me habéis amurallado Para que me acostumbre. Pero aunque ahora no pueda Ni intente dar un paso, Ni siquiera proyecte fuga alguna, Ya sé que es por allí Por donde quiero ir, Sé por dónde se va. Mirad, os lo señalo: Por aquella ranura de poniente.

Callejón sin salida. Ya sé que no hay salida, Pero dejad que siga por aquí. No me pidáis que vuelva. Se han clavado mis ojos y mi carne, Y no puedo volver. Y no puedo volver. Ya no me gritéis más que no hay Salida Creyendo que no oigo, Que no entiendo. Vuestras voces tropiezan en mi Costra Y se caen como cáscaras Y las piso al andar. Avanzo alegre y sola

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En la exacta mañana Por el camino mío que he Encontrado Aunque no haya salida.

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FRANCISCA AGUIRRE Tristeza fiera En la noche fui hasta el mar para pedir socorro Y el mar me respondió: socorro. Fui hasta el mar y lo toqué Con cuidado, como se toca a un animal equívoco, Un animal que se come la tierra Y en su límite último intenta confundirse con el cielo. Fui hasta él con la inerme disposición Con que nos acercamos a lo desconocido Esperando una respuesta mayor que nuestra dolorosa pregunta. Antes yo había mirado toda mi isla Para llevarla conmigo hasta su sal. Había agrupado todo mi territorio en la retina Y fui con él al mar: era Tan suyo como mío. Ítaca y yo fuimos al minotauro acuático Para pedir socorro Y el mar nos respondió: socorro. Triste fiera: socorro.

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MARÍA VICTORIA ATENCIA Victoria Estaba abierto el cielo y mi hijo en mis brazos, tan indefenso y tibio y aterido y fragante que lo sentí una obra sólo mía, victoria de un cuerpo paso a paso ofrecido a su cuerpo. Lo envolví con mi aliento y él tuvo el soplo tibio en el que una paloma se sostenía en vuelo.

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CLARA JANÉS El banquete que os propongo... El banquete que os propongo es para el día de mi muerte y responde al amor que yo siento y deseo: pido que se me coma, que mi ser en no ser no se mude sino en puro alimento; comunión caníbal suplico, génesis en el otro.

Nadie quiere comerme, enferma estoy de amor. Estuve con un joven Estuve con un joven y supe al fin lo que era el violento arrebato, la agilidad vibrátil, cavidades melosas en la carnosa pulpa suavemente entreabierta hasta el linde dehiscente, el perfecto engranaje, la densidad precisa de jugos derramados, la inclinación debida, la posición exacta, y la sabiduría del mutismo, la belleza de un glande.

Ojos Me has acorralado y con odio agarrado mis solapas, me has empujado hacia un rincón

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y me has golpeado hasta dejar tinto de sangre el aire mismo, y así y todo, he aquí que todavía me levanto y mirándote te digo: ahora mismo, en este momento lo decido, haré donación de mis ojos aunque tenga que llevarlos mi asesino. [Soy la cúpula azul de la mezquita de Ahmet...] Soy la cúpula azul de la mezquita de Ahmet, Doscientas ventanas sostienen mi luz. Para que alcances a cubrirme Haré arder tu cuerpo de cedro Hasta que como incienso te esparzas Y te eleves, y colmes mi desmayo. Ebrios del don sagrado, Mis labios susurrarán antiguos versos: El vaho se apodera de la casa, El humo oculta las ventanas; Y siguiendo el ritual dirán: Lo que entra no vuelve a salir. Y tu resina aromática y tu brasa Se quedarán en mí Para perpetuo trance de mis muros.

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JUANA CASTRO Rebosan Rebosan Las artesas su grasa. Arde el fuego y, redondos, Están gigantes blancos Desangrados, que entregaron su grito A la negra alborada De diciembre y su frío. Ahora las mujeres Enhebran ya las tripas, Lavan las cabezas Y ungen con la masa De carne roja el viento Del comino, la sal y la pimienta. Y los hombres, Afilados cuchillos, De las piezas colgadas Separan los jamones, abren El vaho denso del vientre, Con el machete cuentan El costillar y el lomo.

Sola niña, se escapa Del griterío, la sangre, Tanta carne batiendo Untuosas las manos, las paredes, Las sillas y las puertas. La casa, como un lago De cieno, de detritos y lodo. Cantan los otros niños, pulen

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Al dintel de granito su vejiga Y la soplan.

Sola ni単a, Sin nadie, Huye lejos, al campo Verde y limpio de los musgos, Al aire de las rocas Y los cielos abiertos. Sola ni単a, aterida, Sin comprender, Llorando.

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FANNY RUBIO Apostilla en la calle de Praga Me dices que a tu espalda sólo la noche existe.

Así conquistas Mi índice sesgado por el plomo aconsejando Cómo han de sortearse las fronteras Con las aletas de la frente.

Y te acompaña un dulce resbalar de cetáceos Por la raíz del agua Mientras un pulso helado de plata escurridiza Olvida sus escamas en el columpio de la nieve.

En cambio, ellos son fuertes en el bosque. Sus gatillos aguardan las señales de humo Que han de bajar del cielo.

Lo que ocurre es que antes Del disparo en los ojos Una mano allá arriba Considera oportuno suspender el rodaje.

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OLVIDO GARCÍA VALDÉS Sólo lo que hagas y digas Eres, incierto lo que piensas, invisible Lo que sientes dentro de ti. ¿Qué significa dentro de ti? Nada eres si, como dicen, no es intersubjetivamente comprobado (al menos comprobable). Juan de la Cruz no es más que unos poemas, Emily Dickinson, Edgar Allan Poe, sólo palabras. ¿Qué significa intersubjetivamente? ¿Cuántos sujetos hacen falta? ¿Cuántos que digan a la vez: Juan de la Cruz, Emily Dickinson, Edgar Allan Poe son cimas De la vida humana, cimas De la miseria humana en este hermoso Mundo?

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ANA ROSSETTI Cibeles ante la ofrenda anual de tulipanes ¡Que mi corazón estalle! Que el amor, a su antojo Acabe con mi cuerpo. Amaru

Desprendida su funda, el capullo, Tulipán sonrosado, apretado turbante, Enfureció mi sangre con brusca primavera. Inoculado el sensual delirio, Lubrica mi saliva tu pedúnculo; El tersísimo tallo que mi mano entroniza. Alta flor tuya erguida en los oscuros parques; Oh, lacérame tú, vulnerada derríbame Con la boca repleta de tu húmeda seda. Como anillo se cierran en tu redor mis pechos, Los junto, te me incrustas, mis labios se entreabren Y una gota aparece en tu cúspide malva.

Santa Inés en agonía Ne derelinquas me, ne discedas a me. PS.,37

Sabes que son mis manos desvalidas y mansas, Que tengo trece años y que este largo pelo, Enredado vellón que en mi párvulo pecho Apenas se acuchilla, es un endeble escudo. Defiéndeme tú Pues en la lisa acera Rebotan de continuo brazadas de amapolas, Y en mis ojos la inocencia asomada Seduce demasiado, es valioso argumento Para abrir charoladas portezuelas, Alcanzarme, someterme al asedio,

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Precipitarme al pavoroso túnel Del total desamparo, para luego emerger De entre mis ropas rotas y esparcidas; Los muslos empapados y en mi boca El viscoso sabor de la mayor vergüenza. Defiéndeme tú Porque todo me culpa: el desvanecimiento, La poca ligereza de mis piernas, El cimbrear, incluso, que tienen mis vestidos, El tener trece años, el sedal de mi pelo, Y que mis manos sean desvalidas y mansas. Qué será ser tú Qué será ser tú. Este es el enigma, la atracción sobrecogedora de conocer, el irresistible afán de echar el ancla en ti, de poseerte. Qué será la perplejidad de ser tú. Qué, el misterio, la dolencia de ser tú y saber. Qué, el estupor de ser tú, verdaderamente tú y, con tus ojos, verme. Qué será percibir que yo te ame. Que será, siendo tú, oírmelo decir. Qué, entonces, sentir lo que sentirías tú.

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CHANTAL MAILLARD No pondrás nombre al fuego No medirás la llama con palabras dictadas por la tribu, no pondrás nombre al fuego, no medirás su alcance. Todas las llamas son el mismo fuego. Mi cuerpo es una antorcha que alumbra los espantos que la razón construye en sus tinieblas. Hay que bajar al cuerpo, muy adentro, tocar el centro ardiente, abrirlo y propagar el gozo de la lava. No importa en qué caderas,

en qué pecho resbale, no importa la estatura, el sexo o la materia pues todos caminamos sobre la misma pira. No medirás la llama con palabras que encubren los viejos sentimientos de los hombres.

Llevo acostada largo tiempo Llevo acostada largo tiempo en la orilla. Mis pechos son colinas cubiertas de hoja seca. Levanto la cabeza y me contemplo: en mis muslos el vello a punto de ser vello, me incorporo: la hierba a punto de ser hierba, doy un paso y despierto al agua a punto de ser agua, se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto de ser negra....

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Un resplandor me ciega: el bosque me contempla, a punto de ser bosque, a punto de ser tuya.

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BLANCA ANDREU Extraño no decirlo y hablar hidras pensadas O hacer poesía y cálculo, Extraño no contarte que el cianuro Cifran viene sobre las diez, O viene Rilke el poeta A contarme que sí, que de veras tú pasas a mi sangre Pero de qué nos sirve.

Veneno y sombra extraña, extraño de decirlo, de metales Muy fríos Y faltos de latido: Amor, es eso, yo bebo violas rotas, Pienso cosas quebradas, En verdad yo me bebo la infancia del coñac, Bebo las locas ramas virginales, Bebo mis venas que se adormecen para querer morir, Bebo lo que me resta cuando dejo mi cuello Bajo la luna de guillotina, Bebo la sábana de los sacrificios y bebo el amor que salpica Sueño Pero de qué nos sirve.

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ESPERANZA ORTEGA No os diré nunca adiós Viejas palabras malgastadas Amigos Fiestas Proyectos incumplidos

Y esta alegría de palomas A punto siempre de partir

Países Que desaparecieron de nuestra geografía

No os diré nunca adiós Porque en vosotros Está más cerca el paraíso.

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ALMUDENA GUZMÁN Qué hago yo aquí Qué hago yo aquí medio borracha Escuchando a este cretino Que sólo sabe hablarme de la mili, Mientras me tapa baboso la calle y la vida Con su espalda.

Y encima estoy sin tabaco.

(Menos mal que desconecto enseguida pensando en ese géiser de besos que le provocaré a usted, sin duda, cuando su camisa se digne o se resigne a dejarse desabrocha por mi mano.)

Señor, ahora que mi piel... Señor, Ahora que mi piel y la suya -después de las sábanashan formado un nuevo collage en el agua, no es el mejor momento para hablarle, desde luego, pero aprovechando que estoy arriba y usted debajo, quisiera decirle -casi no me atrevo con sus ojosque no puedo más que voy a pararme

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-Era el placer como una de esas mu単ecas rusas que se abren y aparece otra, y otra...-

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ADA SALAS [Vivir...] Vivir Para limar los ángulos A las esferas.

[Y después de haber dicho...] Y después de haber dicho Hablar como la luz. Abriendo hasta la herida Aquellos ojos

Que el silencio inaugura.

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LUISA CASTRO Caída Las montañas cristalizan en mil años Y el mar gana un centímetro a la tierra Cada dos milenios, Horada el viento la roca En cuatro siglos Y la lluvia, También la lluvia se toma su tiempo para caer.

Sé paciente con mi corazón Que suspira por una obra duradera. Como el viento, Como la lluvia, También mi corazón Se toma su tiempo para caer. [Un corazón de harina...] Un corazón de harina Debieras ser. Toda de harina por dentro Y por fuera de hierro.

Que la lluvia y el viento y todo lo que va hendiendo Cada capa de piel Lo sepulte un blando corazón de harina, Lo guarde un cajón secreto.

Nada pase hacia dentro Que no atraviese la dura armazón de hierro. Quede en la corteza lo que el corazón no ama, No pase hacia dentro lo que rompe el corazón.

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BELÉN REYES Desnatada Estoy al borde de ser borde, me lo noto. El precipicio crece estoy cansada. Estoy al borde de ser borde estoy a punto de nieve, mucha nieve. Estoy helada. Estoy al borde de ser borde y duele mucho. ! Dios mío hazme mediocre. Estoy cansada, de apostarme la vida a cada instante, de ir desnuda y verter en todo el alma. Déjame que me quede aquí en el medio, envuelta en celofán, bien razonada. Dame mesura Dios, dame mesura, mesura chapucera y cotidiana. Hazme mediocre, Dios hazme mediocre. En vez de corazón, una ensaimada. Y el alma en tetrabrick para que dure... Ten compasión y hazme desnatada.

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ARIADNA GARCÍA Imán No serán suficientes las caricias para decir "te quiero", pero mi mano aprieta el corazón tendido como un puente hacia tu boca. No caben más guirnaldas en mis venas, ni más miel en tus pechos. El más breve latido de tu carne es un astro que tira de mis ardientes músculos hacia su mar de brasas o carbones. Ya en órbita, doy forma a tu sonrisa con mis labios.

La tarde lentamente va llegando allí donde termina el tobogán, mientras cuento uno a uno los gajos de ternura que me llevo a la boca. La hostilidad del mundo, las hélices de plomo que cortaban el vuelo a todos nuestros globos y cometas, vive fuera del cuarto. En el cuarto, nuestro amor siembra puertos donde las naves tienen corazones atados a los puños, y los mapas revelan la duda de las norias, y las brújulas huelen el resplandor del humo, y los sueños desbordan los bolsillos cada vez que se zarpa.

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Monedas de sudor acarician tus senos y van dejando un rastro de pisadas de estrellas. No me duele la vida cuando veo en tus ojos de gorrión mojado por la lluvia lo risueño del niño que espera sonriente como un ancla su regalo.

No me escuecen las alas cuando tus labios vienen a salvarme del incendio en que vivo, y la pasión nos toma la cintura, y el ritmo de la sangre golpea los tabiques y deshace la cama.

Nuestro amor empapela las paredes del cuarto y vivimos felices entre algodón y fresas. En la calle es distinto. La gente nos recibe con una calurosa bienvenida a base de volcanes, y el odio es un revólver que apunta nuestras manos cuando van enlazadas, que apunta nuestros labios si nos damos un beso. Pero somos más fuertes, y nuestro corazón bombea en las ventanas sin miedo a los cristales.

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Nadar a oscuras Con esa propensión a la tristeza de quien está encerrado en un poliedro voy bordando en mi carne los contornos de un débil corazón deshidratado.

Tu gemido nocturno golpea raíles del recuerdo y enciende carbones de la desesperanza.

Narcótico en la lengua tapizo los minutos con álbum de sueños: tus piernas enlazadas a mis piernas. Un temblor de estampida entre los muslos, nuestra ropa en el suelo; ácido que taladra la noche como un túnel y deja con coágulos el alma

Necesito una urgente transfusión que deje aristas de mi pulso hacia ti reducidas a polvo.

Coseré las costuras de estas horas deshechas mientras juntas las piezas del puzzle de mi cuerpo.

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MIREN AGUR MEABE Notas breves I (Traducción de Miren Agur Meabe y Kepa Murua) Ayer se me quemó una sábana. La quemé yo, con la plancha. Le estampé un triángulo color pan tostado Por culpa de la tele. Siempre tengo encendida la tele pequeña de la cocina Cuando toca plancha: Un niño negro de la guerra Chupaba el pecho de su madre muerta. Se me hizo un nudo de pelo en la garganta.

No se me olvidará: La leche me mojó el sujetador.

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MARIA-MERCÈ MARÇAL (citado por María Milagros Rivera en “Mujeres en relación”) Maternidad Me dijiste: este Es mi cuerpo, Mi sangre. Toma, come, bebe Vida y mortaja.

Después, el pan Partido, herido Por el cuchillo Y el vino rojo Derramado, manchando El mantel. Bajo la mirada Obscena de un dios Que te usurpaba Las palabras.

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(Sophia de Mello)

Portugal

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SIGLO XX SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN Los pájaros (traducción de Carlos Clementson) Oye qué extraños pájaros nocturnos Hay frente a la ventana: Pájaros de gritos hiperagudos y salvajes El pecho color de aurora, el pico cárdeno, Háblanse de noche, traen De los abismos de la noche lenta y quieta Palabras estridentes y crueles. En la luz de la luna clavan garras Y la respiración del terror baja De sus pesadas alas.

Ítaca (traducción de Jacobo Sanz) Cuando las luces de la noche se reflejan inmóviles en las aguas verdes de [Brindis Dejarás el muelle confuso donde se agitan palabras pasos remos y guindastes La alegría está encendida en ti como una fruta Irás a la proa entre los paños negros de la noche Sin ningún viento sin ninguna brisa sólo un susurro de caracola en el silencio Mas por el súbito balanceo presentirás los cabos Cuando el barco se deslice en la oscuridad cerrada Estarás perdida en el interior de la noche en la respiración del mar Porque esta es la vigilia de un segundo nacimiento

El sol a ras del mar te despertará en el intenso azul Subirás despacio como los resucitados Habrás recuperado tu sello tu sabiduría inicial Emergerás confirmada y reunida

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Espantada y joven como las estatuas arcaicas Con los gestos todavía envueltos en los pliegues de tu manto. La placita (traducción de Jacobo Sanz) Mi vida había adquirido la forma de la placita Aquel otoño en que tu muerte se organizaba meticulosamente Yo me agarraba a la plaza porque tú amabas A la humanidad humilde y nostálgica de las tiendas Donde los dependientes doblan y desdoblan cintas y telas Procuraba volverme tú porque ibas a morirte Y toda la vida dejaba allí de ser la mía Procuraba sonreír como tú les sonreías Al vendedor de periódicos al vendedor de tabaco Y a la mujer sin piernas que vendía violetas Le pedía a la mujer sin piernas que rezase por ti Y encendía velas en todos los altares De las iglesias que quedan al borde de esta plaza Pues apenas abrí los ojos y vi fue para leer La vocación de lo eterno escrita en tu rostro Convocaba a las calles a los sitios a la gente Que fueron testigos de tu rostro Para que te llamasen para que deshicieran ellos El tejido que la muerte entretejía en ti.

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FIAMA HASSE PAIS BRANDÃO De noche (traducción de Jenaro Talens) En este jardín que rodea, como esfera, la casa; En el lugar negro que envuelve el interior del espacio, Hoy puedo comparar las difusas luciérnagas Con los nuevos planetas de mil nuevas galaxias.

Antaño, sin embargo, cuando yo era una niña Que salía, de noche, a ver las formas negras Entre fragores vivos y pequeños luceros Encendidos aquí y más allá, luego apagados, Yo ya pensaba en los astros, en perseguirlos. Y cuando, en el coraz��n de la casa, yo observaba, Tranquila y ofuscada, el mirífico frasco, Lleno de luces recogidas para mi noche, Veía, como hoy, los astros, las estrellas.

Sócrates (por cortesía de la Embajada de Portugal) Si el mirlo es más imaginario que la síntesis De sus imágenes, lo cantaré de nuevo. El que silba y vuela, negro, Previsto en los códices junto a la túnica, A los pies del bardo recordaré la centella negra dibujada. Línea de la pluma manuscrita a la que recurro en la ceguera Cuando ignoro de cada cosa lo que ya sé.

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LUIZA NETO JORGE La magnolia (por cortesía de la Embajada de Portugal) La exaltación de lo mínimo, Y el magnífico relámpago De la ocurrencia maestra Me restituyen la forma Mi resplandor.

Me recoge una cuna diminuta Donde la palabra se elide En la materia – en la metáforaNecesaria, y leve, a cada uno Donde se hace eco y se desliza.

La magnolia, El sonido que se desarrolla en ella Cuando se la pronuncia, Es un exaltado aroma Perdido en la tempestad,

Un mínimo ente magnífico Deshojando relámpagos Sobre mí.

Rincón 14 Sentí por sobre la áspera estructura La miel correr Como retrato de la miel, como símbolo de líquido, Apetencia, dulzura, sí Como símbolo de líquido dulce

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Más allá de la pura miel que se derramaba. La ternura –el maestro me liberabaLa ternura pasa suspendida en una corriente tenue En una viga maestra ¡maestro!iba cantando, ¡libérame! Sobre la tempestad cerrada Del amor.

Ya podía desear (así estaba en mí así estaba Liberada Paseando paseando) Un paisaje fluorescente donde consumir La múltiple onda de vientos vacilantes Tal era el pelo de la añoranza encrespado fluoresciendo Tal era la carrera de un hombre hacia mí y mi Fuga del lado de su libertad La carrera para cerca para la mayor proximidad De sí.

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ANA MARQUES GASTÃO Adaptándose (por cortesía de la Embajada de Portugal) Húmedas, las manos sostienen un cuerpo En sí mismo otro, intrépido, resuelto, En la facultad de expulsión del dolor. Ahora soy un lago, precipicio de sangre. ¿Qué sombra malévola te contiene, fruto inacabado incapaz de ser poseído?

No es tu fuerza, la piedad, y mis ojos Dicen: este hábito de tinieblas arrastra con él La catástrofe. He probado en el vacío de la boca La malignidad del romero, espinas, manos. Quedan el verso y los hechos infatigables. Sostengo la herida como animal decadente Sin el acuerdo del mundo. Nadie me dice cuando empieza el mar. Mejor ser aforismo, no más historia De amor, biografía a dos. Pero ni siquiera eso Es poema, poema es la ausencia de verdad.

Ningún drama de la perversión dirá lo bastante Acerca de la paciencia, yo sé. Por la noche sólo La lengua aleja la soledad. Cruzada Por la gramática del silencio, ya no se aferra Al viento, el rostro, vacío hasta los huesos. Tu mirada se queda en el gesto inadvertido, Amargo. Siempre adaptase el cuerpo al tiempo Perecedero hasta olvidarse de estar presente.

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(Olimpia de Gouges)

Francia

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S.XIV CRISTINE DE PIZÁN (Traducción de Ana Rodríguez) Solita estoy y solita quiero estar, Solita mi dulce amigo me ha dejado, Solita estoy sin compañero ni dueño, Solita estoy, quejosa y enfurecida, Solita estoy en una difícil languidez, Solita estoy más que ninguna perdida Solita estoy, sin amigo me he quedado.

Solita estoy en la puerta o en la ventana, Solita estoy encogida en un rincón, Solita estoy para saciarme llorando, Solita estoy, quejosa y aplacada, Solita estoy, nada hay que tan bien me siente, Solita estoy en mi habitación ceñida, Solita estoy, sin amigo me he quedado.

Solita estoy en todas partes y en cualquier lugar, Solita estoy donde vaya y donde me asiente, Solita estoy más que ningún otro en la tierra, Solita estoy de cualquiera abandonada, Solita estoy duramente rebajada, Solita estoy a menudo por completo afligida, Solita estoy, sin amigo me he quedado.

Princesa, ahora que el dolor ha comenzado: Solita estoy por todo luto amenazada, Solita estoy más sombría que una mora, Solita estoy, sin amigo me he quedado.

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S.XVI LOUISE LABÉ (traducción de Ana Rodríguez) Vivo, muero, me abraso y me ahogo, Tengo un calor extremo soportando la frialdad, La vida me es demasiado blanda y demasiado dura. Tengo grandes tedios entremezclados con alegría.

De golpe me río y me lleno de lágrimas, Y en repetido placer duro tormento soporto; Mi bien allá va y nunca dura; De un golpe me seco y verdeo.

Así Amor inconstante me lleva Y, cuando pienso tener el mayor dolor, Sin pensarlo me encuentro fuera de la pena.

Pues, cuando creo que mi alegría es cierta Y estar en lo alto de mi ansiado bienestar, Él me devuelve a mi primera desdicha.

Soneto IX (traducción de Caridad Martínez) En el instante en que me entrego, en el blando lecho, al ansiado reposo, mi triste espíritu me abandona y se dirige a ti.

Y me parece entonces que en mi tierno seno poseo el bien que tanto deseé, y por el que tanto he suspirado que creí muchas veces deshacerme en llanto.

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¡Oh dulce sueño, oh noche para mí tan dichosa! apacible descanso placentero, proseguid cada noche mi sueño;

y si nunca mi pobre alma enamorada ha de conocer de veras la dicha, haced que la conozca al menos de mentira.

[¡Oh bellos ojos negros, oh mirar distanciado...](traducción de Sonia Mabel Yebara) ¡Oh bellos ojos negros, oh mirar distanciado, Oh cálidos suspiros, oh lágrimas vertidas, Oh las oscuras noches vanamente atendidas, Oh los días claros vanamente retornados!

¡Oh dolientes quejas, oh deseos obstinados, Oh tiempo malgastado, oh penas prodigadas, Oh mil muertes en mil celadas desplegadas, Oh peores males en mi contra destinados!

¡Oh brazos, manos, dedos, cabello, risa, frente, Oh voz, oh viola y arco, oh laúd doliente!: ¡Cuántas llamas para hacer arder a una mujer!

De ti me quejo, que tanto fuego poseyendo, En tantos lados mi corazón fuiste encendiendo, Sin que un solo destello pudiera en ti caer.

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[Bésame otra vez y vuélveme a besar...] Bésame otra vez y vuélveme a besar: Dame uno de tus besos más sabrosos, Dame uno de tus besos amorosos, Cual brasa ardiente cuatro te voy a dar.

¿Te quejas? Ven, que yo calme tu pesar, Dándote, aún, diez besos deleitosos. Y mezclando nuestros besos tan dichosos, Del placer entrambos vamos a gozar.

Cada uno así doble vida tendrá, Porque en sí y en su amigo vivirá. Amor, déjame una locura sentir:

Siempre estoy mal replegada así en mi vida, Y no consigo sentirme complacida, Si fuera de mí no puedo yo salir.

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GEORGE SAND Me emociono al deciros que tengo el convencimiento de que la otra noche teníais como siempre unos deseos locos de bailar conmigo. Sé de vuestra voluntad de hacerme gozar y quisiera que fueseis siempre vos como prueba de que me amáis quien lo haga. Estoy dispuesta a mostraros mi afecto absolutamente desinteresado y sin cálculo, y si quisiereis de verdad verme desvelando sin artificio mi alma desnuda, venid a hacerme una visita. Hablaremos como amigos, francamente os probaré que soy la mujer sincera, capaz de ofreceros mi estima más profunda y más estrecha en una palabra, daros la mejor prueba que pudieseis soñar, conozco vuestra alma libre. Sabed que me ha salido una ampolla enorme, dura y también honda. Al pensarlo tengo una angustia muy grande, acudid pues enseguida y venid a hacérmela olvidar, es muy fuerte y no sé donde metérmela.

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MARGUERITE YOURCENAR (traducción de Silvia Baron Supervielle) Respuestas - ¿Qué tienes para consolar la tumba, Corazón insolente, corazón en rebeldía? El fruto maduro pesa y se desprende. ¿Qué tienes para consolar la tumba? - Tengo el caudal de haber sido. - ¿Qué tienes para soportar la vida, Corazón loco, corazón pronto al hastío? Corazón sin esperanza y sin deseo, ¿Qué tienes para soportar la vida? -Piedad, por lo que ha de pasar. -¿Qué tienes para despreciar a los hombres, Corazón duro, corazón rompible? ¿Qué tienes para despreciar a los hombres? ¿Qué eres más de lo que somos? - Capaz de despreciarme.

Ídolos Amor, al principio De carne y de oro como un César Salvaje te cebé; Íncubo, tu pecho pesaba Y tu beso agotador Cansó mi boca.

Luego te vi ensangrentado; Caminabas, titubeando, Bajo la escuadra terrible; 89


Víctima atravesada en el flanco, A tus pies derramé Todo el nardo de la tierra.

Te veo pálido y bello: Tu carne es una antorcha Hecha de cera y fuego; Yo abrazo, delicia pura, Tu cara desconocida, Idéntica a mi alma.

Y te veré pensativo En el último arrecife, Dulce provocador de naufragios, Sombrío dios sin devotos; Tus amapolas nocturnas Me curarán de las rosas.

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(Rosa Luxemburgo)

Alemania

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S.XVIII-XIX DOROTEA SCHLEGEL (traducción de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann) Fuera hace un sol tan claro, ¡anciano, déjame salir! Ahora no puedo ser paciente, quedarme en casa y estudiar.

Con son alegre de trompetas pasa allí el grupo de jinetes y estoy tan sin sosiego aquí en el cuarto ¡anciano, deja que me vaya!

Permanece impasible, no me hace ningún caso: “¡Se te permitirá lo que te corresponda, haz tu deber, primero!”

Deber es el mandato riguroso del viejo; ¡Ay, pobre niño! Tú no lo conoces y percibes tan sólo esta aflicción injusta; las lágrimas salpican tu carita.

¡Cuándo hace mucho que ha pasado aquello que anhelabas tú, se te concede el tiempo con retraso excesivo, después de haber pasado la impresión y el sonido!

Lo que te imaginabas, aquello que añorabas,

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es lo que tú no encuentras, mas se queda con lágrimas tu cara aún largo tiempo.

[¡Así se puso el sol en mi vida! Y bien pronto...] ¡Así se puso el sol en mi vida! Y bien pronto ha de yacer, envuelto en la negrura, el mundo, que aún está inundado de luz, jubiloso, en un fuerte cántico de corales. Ninguna estrella alumbra la insegura pisada, y ninguna deidad se inclina hacia nosotros.

Hubo un tiempo que tuve en torno ángeles bellos; y de amor y placer estuve rodeada bajo el fulgor dorado de los soles; mi corazón estuvo a ellos entregado. ¡Ahora el dulce sueño ha huido para siempre! ¿Ha sido todo un sueño, y he sufrido un engaño? [¡Ella está lejos, cómo encontraré alegría!] ¡Ella está lejos, cómo encontraré alegría! Sólo a la pena puedo mi vida consagrar. Como abrazan al árbol, frondosos, los sarmientos y amenazan quitarle el sustento a su copa,

tan lejos de ti me atan las cuitas y la pena, que no hay placer terreno que pueda contentarme. No preguntéis por qué mi mente corre, inquieta; para mí no hay descanso más que donde ella está.

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SOPHIE MEREAU (traducción de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann) A las lectoras Lleva, atrevido, al aire fresco y alto el árbol orgulloso su cabeza real, y esparce sus suaves aromas aquel lirio por el claro jardín de tierna fronda, lejos, y blancas floraciones susurran por las rocas, privadas de su adorno por el ligero céfiro, mientras la alpestre rosa, en ardor sumergida, exhala en soledad su dulce espíritu.

Y ya todas despiertan, cual place a su sentido, distinta excitación, dentro del que contempla, ésta la admiración, suave alegría aquélla, y ésa el deseo con lágrimas calladas de nostalgia; en paz parecen todas, sin pelea, hondamente conscientes del propio valor íntimo, y están contentas con la hermosa vida que para sí tuvieron, y la vuelve a dar.

Así forman también figuras ondulantes que, al conjurarlas el espíritu del tiempo, se despliegan desde un reino de fantasía, en palabras y escritos, con vida, ilimitadas; sólo que nadie intente sujetarlas a todas, o será perturbado en su propio camino. Pero todas anuncian el sentir animoso,

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de su empuje interior el gozoso comienzo.

Pues todo el que en aquel dichoso espacio ha osado alguna vez el atrevido vuelo, devuelve muy gustoso lo que le dice, como lejano sueño, un eco silencioso, en el alma. Así os es traída alguna orla callada de flores, desde el reino aquel de fantasía. De flor del prado un ramo, multicolor corona que pronto caerá con la danza de las Horas.

Pero antes que las hojas, temblando, se marchiten, que consigan tejer dentro de vuestras vidas un sentido amistoso, dentro de la presión embrollada y confusa de los aconteceres. Una dulce intuición me apremia a que me eleve y me susurra como un lejano presagio: que las flores que yo para vosotras tejo más bellas las reencuentre en vuestro pecho.

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KAROLINE VON GÜNDERRODE (traducción de Federico BermúdezCañete y Esther Trancón y Widemann) Ariadna en Naxos Sobre las rocas llora, abandonada, la hija de Minos. El ardiente suplicar de la bella alcanza el oído de los dioses. Desde su trono baja los rayos el hijo de Cronos, para alcanzarla a la inmortalidad entre tempestades.

Poseidón, enardecido por el amor, abre ya los brazos, y la quiere abrazar con la noche de sus olas. ¿Debe ascender ahora la hija de Minos a la inmortalidad? ¿Debe ir al Orco oscuro, al igual que las sombras?

Ariadna no vacila y se arroja en las ondas: ¡el dolor de un amor traicionado no debe ser eterno! No debe abrirse paso el pesar hasta la suerte de los dioses, La herida del corazón se envuelve gustosa en la noche de las tumbas.

La única Está confuso mi sentir entero por entregarme a una, una sola; sólo me impulsa el ansia de abrazar a esa única; sólo me puede dar felicidad el nutrir en secreto este deseo, el sentirme entre sueños encantado, el consumirme en añoranzas y el engendrar lo que me mata.

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La resistencia no me gusta, tengo que huir para volver de nuevo, y si me enfado, es para hacer las paces; no puedo desacostumbrarme de ella, y tengo que gemir en pleno júbilo; caen las lágrimas en el vaso y me hundo en fantasías soñadoras: y no escucho el danzar de los sonidos, en sus ascensos y descensos,

que ondulando se acrecen de ola en ola; no veo la claridad de los colores manando de la fuente de la luz. Aires de primavera me saludan, me besa el suave aroma de las flores, mas todo está perdido para mí y es igual para mí que no nacido, pues mi mente se encuentra dominada por el único anhelo de poseer a una, y sólo una.

Hambriento entre los muchos invitados, estoy en el festín de regocijo que la naturaleza a la tierra regala;

y pregunto en secreto cuándo terminará; ¿podré evadirme yo del baile de invitados, bien lejos del banquete repugnante que alimenta a los otros con excesos, y a mí no me concede ni un deseo?

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Sólo una cosa anhela mi sentir, una nostalgia me devora; mi mundo se limita estrechamente, movido por el único deseo de conseguir lo que yo quiero.

Tendencia del artista ¡Di! ¿Qué impulsa al artista a sacar a su ideal

de la región de las ideas, para confiarlo a la materia? Más hermosa le resultará su creación en el reino de los pensamientos,

pero sería más fugitiva, aunque más libre, y más su propiedad, y no sometida a la materia.

¡Interrogador! Tú, el que así preguntas, no entiendes los comienzos del espíritu,

no ves por lo que lucha, no lo que añora el artista. ¡Todos! quieren realizar algo inmortal, los hombres mortales.

Viven en el cielo los piadosos, en las buenas acciones los buenos,

el artista quiere permanecer en el reino de la belleza, y por ello representa los pensamientos en formas perdurables.

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BETTINA BRENTANO (traducción de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann) “Quien a la soledad se entrega, ay, enseguida estará solo; todos viven y aman, y le dejan abandonado a su dolor”.

Quien se entrega a la vida mundana no se queda nunca solo. Mas lo que él vive y ama nunca jamás existirá.

Sólo quien a la musa se consagra permanece gustoso en soledad. Intuye que ella le ama y corresponde y quiere ser amada.

Ella le adorna el vaso y el altar y el placer y el dolor le diviniza. Lo que ella le da a él es tan real que otorga eterna vida.

En su pecho florece, clara y pura, la lumbre de la llama de la vida. Se le abre la conciencia, en lo divino, a la pura existencia terrenal.

[Desde este elevación, yo domino mi mundo.] Desde esta elevación, yo domino mi mundo. Hacia abajo, hacia el valle, junto al césped suave

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que atraviesa la senda que allí leva, con una casa blanca, colocada en el medio, ¿qué es aquello en lo que se complace el sentido?

Desde esta elevación yo domino mi mundo. Mas aunque yo trepara a las más arduas cimas, desde donde podría ver navegar los barcos, ciudades, cerca y lejos, cercadas por los montes, nada hay que me mantenga atada la mirada.

Desde esta elevación yo domino mi mundo. Mas aunque yo pudiera contemplar paraísos, sentiría nostalgia de aquellos praderíos donde tú alto tejado se ofrece a mi mirada, porque sólo él limita mi mundo en derredor. [Si te quiero...no lo sé] Si te quiero… no lo sé Mas si contemplo tu rostro no sé decir qué me ocurre. Si te quiero… no lo sé.

Si en ti confío… no sé. Mas guardo tus enseñanzas y a mi criterio renuncio. Si en ti confío… no sé.

Si te conozco… no sé. Mas doy crédito a tus labios y me alumbro con tu mente. Si te conozco… no sé.

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Si es fiel tu niña… no sé. Pero que nunca le falte tu amor, suplica a los cielos. Si es fiel tu niña… no sé.

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OTTILIE VON GOETHE (traducción de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann) Que nunca se me escape la mirada hacia la lejanía, con nostalgia; a una única estrella siempre fiel, me vuelvo a contemplar con gran constancia. En el amanecer futuro, nunca busqué yo salvación o mis amigos, sino me pareció más provechosa la consideración de lo pasado. Porque jamás podré olvidar lo que a la vida dio la vida… Calcular el futuro no deseo, mi apoyo siguen siendo los recuerdos.

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ADELE SCHOPENHAUER (traducción de Federico Bermúdez-Cañete y Esther Trancón y Widemann) A la noche ¡Oh amiga silenciosa!¡Oh seria y muda noche! ¡Acoge mi gran dolor en tus brazos de madre! Oculta mi cansada cabeza en el esplendor de tu velo, para que este yerto corazón se caliente con el rocío de las lágrimas. Muéstramelo a él en sueños, a lo lejos, suscita anhelo más cálido… La dura realidad me quitó el consuelo de las lágrimas.

Las exigencias del día y el tormento de sus preguntas, se detienen, desterradas lejos, en amplio círculo… y, libre de presión ajena, se eleva por primera vez el alma, quiere ver hacia atrás, muy lejos, allí… donde creyó entregarse a la muerte, y ¡ay! ¡Tan hondamente erró! ¡Se entregó… a la vida!

¡Águilas son mis pensamientos! Se ciernen en el mar azulado del aire. Águilas de los aires mis pensamientos son, atrapan el botín tan alto y tan augusto. Pero la presa, tan cruelmente desgarrada, con dolor anunciando la vida que se escapa… disimulando, al fin tenía que saberlo, que era el sangrante, el propio corazón

¡Mis sentimientos cisnes son! ¡Dividen en silencio la ondeante noche de la hondura! Cisnes cantores son mis sentimientos,

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cantan el esplendor voraz del sol. Pero las brasas que ellos lloran, envolviendo su tumba dulcemente en sonidos, arrastran, en dudosos brillos que se extenúan a cisnes y sonidos a la hondura. ¡Ola, lava mi pena! ¡Que Dios me guarde al navegante! La ola está sedienta de él, el caballo de espuma se le sube a la barca… para que juegue el oleaje.

“¡Ola, lava mi pena!” ¡Alumbra, rayo, el borde las rocas! Las hojas sueltas son arrastradas a tierra, y las olas golpean la mano del que nada: ¡y las olas arrastran al chico, en remolinos!

“¡Ola, lava mi pena!” ¡El pescador agarra el pelo del muchacho! Cuando, con gran esfuerzo, logró alcanzar la orilla, ¡ay, salvó para el féretro el cadáver del hijo!

“¡Ola, lava mi pena!” ¡Cual una gaviota, el alma vuela lejos, y avisa a pescadores, en el puerto agrupados! ¡El lugar de infortunio, al oro matutino brilla cubierto de corales!

“¡Ola, lava mi pena!”

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S.XX ELSE LASKER-SCHÜLER (traducción de Sonia Almau) Desde la distancia El mundo, del que hace tiempo me desprendí, Reposa desnudo, deshojado de ardor, en mano oscura; La patria extraña, que de amor colmé, Desde la que aún viva maduré hasta el cielo.

Crecen también las almas de los árboles trasplantados Sobre tierras, ya espacios azules de Dios, Para soñar más íntimamente con su grandeza.

La gran luna y sus estrellas preferidas, Juegan con las espumas multicolores de las conchas Y sobre los mares velan gustosas por el espíritu de Dios.

Nunca imaginé la eternidad tan lejos... Lloran sobre nuestro mundo los ángeles en la noche. Purificaron mi corazón para endulzar los campos, Y os permitieron saludar en mis versos.

Obertura Nos separamos en el preludio del amor..... En mi corazón resplandecía aún clara tu palabra, Y callados fuimos extinguiéndonos en el torbellino urbano, Bajo el velo de la tarde del turbio septiembre En un sollozante acorde. Así en la breve obertura de amor Nos esfumamos de esta tierra A través de paraísos hasta las puertas del cielo Y no fueron necesarios los juramentos de amor eterno

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Ni los besos del azul y mágico crimen. Y nos evitan desde entonces como a dos ladrones. Y sólo a escondidas pisamos el lugar, Donde el amor nos doraba. Conservémoslo, que no se congele O en la rutina del deseo ciego se marchite. Lloraría amargamente si llegara alguna vez a sentirlo.

Tarde Pálidas están mis ganas de vivir - ... Caí tan sola sobre la tierra, Nunca ha sabido un hombre de dónde vine, - Sólo tú, pues algún día me uniré contigo.

Las bahías me rodean desde lejos, Todas las cosas las vivo en la espuma. El hombre que hostil me persigue, se estrella. Y sé sólo de él en el sueño.

Y así vivo la creación de este mundo, En la tierra ya liberada de su cáscara. Y tú, la estrella, que del alto cielo cae, Se entierra profundamente en el valle de mi corazón.

La tarde oscurece mucho mi sangre – Vetea atormentada mi alma cansada. Desnuda asciende de nuevo desde la marea anterior al mundo Y teme que encarnada aquí en la tierra se equivoque.

Y lo que el día, antes de despertar,

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Se perdió de la aurora... Se lo ofrece el soñador juego de imágenes nocturnas En tejidos multicolores.

Me traen lejanas manos a casa Un piadoso ramo de hoces amarillas. La manecilla anda silenciosa por la esfera Del reloj de sol, que oro de mi vida tiene.

Arde por el latir vigilado Y toca entre la noche y la medianoche... Pues nos vimos en la enigmática hora – Tu boca florece mil veces bella en mi boca.

Todo mi gozo de vida huyó En un oscuro traje con la tarde. Busqué incesante un cielo en alguna parte... Sólo en la revelación no está lejos el camino hacia él.

Escucha Robo en las noches Las rosas de tu boca, Que ninguna mujer te beba.

La que te abraza Me arranca lo que en mi sobrecogimiento Pinté en torno a tus miembros.

Soy el borde de tu camino La que te roza

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cae desde lo alto.

多Sientes mi vida entera Por todas partes Como una orla distante?

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HILDE DOMIN Escogiendo muros (traducción de Miguel Mena) Escogiendo muros Catálogos de bulbos Muestra de tejido Muestra De muros. La muralla china De porcelana. Muros de Ávila Sus puertas Las pezuñitas De los burros molineros. Los muros sin puertas Para Héctor Y los indocumentados. Tapias. Muros de carne humana. Madre Muro Entre hermanas Cada quien a un lado Berlín Muros invisibles Más empinados Más duros Más largos El muro de espalda.

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Inglaterra

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S.XIX ELIZABETH BARRET BROWNING De mi cabello nunca di un rizo... (Traducción de Màrie Manent) De mi cabello nunca di un rizo a ningún hombre, amado mío, salvo el que te ofrezco ahora y, pensativamente, en toda su largura sombría, voy ciñendo en torno de mis dedos.

Tómalo. Ya mis días de juventud pasaron; ya al paso alborozado no tiembla mi cabello, ni prendo en él la rosa o los brotes del mirto, como las chicas suelen: ya sólo puede, en pálidas

mejillas, sombrear las huellas de mi llanto, y se avezó a soltarse cuando a la frente inclina con su arte el dolor. Temí que las tijeras

fúnebres lo cortaran primero, y ha vencido tu amor. Tómalo. Puro como antaño, hallarás el beso que, al morir, en él dejó mi madre.

Y no obstante el amor por ser amor... (traducción de Carlos Pujol) Y no obstante el amor por ser amor es bello. Igual llamea reluciente un gran templo y la hierba. El mismo fuego arde quemando el cedro y la cizaña.

Y el amor es un fuego; y cuando digo te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos me transfiguro en esplendor y siento mi cara centelleante que deslumbra.

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En el amor no puede haber ruindad aunque amen los más ruines de los seres, que cuando aman a Dios Él los acepta.

Y en la apariencia ruin de lo que soy refulge el sentimiento y purifica por ser fruto de amor lo que es de carne.

VII- Sonetos del portugués El mundo me parece tan distinto desde que oí los pasos de tu alma muy leves, sí, muy leves, a mi lado, en la orilla terrible de la muerte donde yo iba a anegarme, y me salvó el amor descubriéndome una vida hecha música nueva. Aquellas hieles destinadas por Dios quiero beber, cantando su dulzura, junto a ti. Los nombres de lugar son diferentes porque estás o estarás aquí o allá. Y ese don de cantar que yo amé tanto (los ángeles lo saben) me es querido sólo porque hace resonar tu nombre.

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CHRISTINA ROSSETTI (traducción Francisco M. López Serrano) Recuérdame después de haberme ido; cuando, bajo la tierra silenciosa, no me alcance tu mano temblorosa ni pueda desandar lo recorrido.

Recuérdame sin más cuando, perdido nuestro sueño común, como la rosa marchita, esté; pues ya ninguna cosa, promesa o ruego, llegará a mi oído.

Mas si me olvidad por un tiempo, amado, no sufras si el recuerdo luego insiste. Si tinieblas y vermes han dejado

algún vestigio de mi pensamiento, prefiero que me olvides si contento estás a que me evoques y estés triste.

Espejismo Un sueño mi ilusión fue, apenas nada más que un dulce soñar; y ahora con ceño fruncido me despierto derrotada por fiarme de un sueño.

He colgado mi cítara callada en la rama de un sauce ribereño, mi cítara sin voz, atormentada por fiarme de un sueño.

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Yace mi corazón mudo y quebrado mi pobre corazón, su vano empeño; la vida, el mundo y yo, todo ha cambiado por fiarme de un sueño.

[Regresa a mí que espero y por ti velo...] Regresa a mí que espero y por ti velo, o no vengas aún pues tornarías a marcharte y mi espera agravarías ahora que aun esperarte es un consuelo.

Mientras que si no vuelves me desvelo pensando: “¿tornarán mis alegrías con tu vuelta o la angustia de los días de espera acrecerás?”. Infierno o Cielo,

de cualquier modo verte me entristece, pues en breve el dolor de tu partida me deja, y mi esperanza mengua o crece

cual la luna aguardando tu venida o tu adiós. ¿Dónde fueron esos días tan dulces porque así me los hacías?

[Sueño contigo hasta la madrugada...] Sueño contigo hasta la madrugada, quién pudiera soñar eternamente sin despertar jamás, sin ver que ausente está mi amor cual un ave emigrada.

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Sólo en el dulce sueño, a ti aferrada, retorna a mis mejillas el ardiente rubor que el despertar tan de repente disipa. Tu sonrisa es mi alborada.

Así tan sólo en sueños nos amamos, sólo en el sueño damos o tomamos el don que colma a quien lo dé o lo adquiera.

Más feliz que despierta estoy dormida y más dulce es la muerte que la vida para quien bajo el sol ya nada espera.

[Dirán que me quisiste tiernamente...] Dirán que me quisiste tiernamente sin duda, mas de mí ¿Qué dirán luego? ¿Dirán que te amé acaso como un juego, por costumbre como una inconsecuente?

Deja que hablen, pues ¿qué sabe la gente de nuestro amor y nuestro desapego, de desgajarse para unirse luego sin esperanza y con el cielo ausente?

Mas por el tierno amor que supe darte y que no has de poner en entredicho, que te abandona por reconquistarte,

te emplazo tras la muerte para el día del Juicio a que declares, alma mía,

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si fue mi amor por ti sólo un capricho.

[Sólo una vez tú y yo estuvimos juntos...] Sólo una vez tú y yo estuvimos juntos, luego el tiempo y la muerte se afanaron en abrir una brecha entre los dos. Sólo una vez unidos.

Sale el sol y se pone cada día Y el fruto se renueva con cada primavera, Mas jamás vuelve a unirse aquello que separa la muerte.

Que la eternidad, pues, nos mantenga a los dos en la dulce esperanza de un reencuentro más allá del tiempo, puesto que nos quedó el hambre de estar juntos.

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S.XX KATHLEEN RAINE (traducción de Rafael Martínez Nadal) El momento Para escribir todo lo que contengo en este momento Tendría que verter el desierto a través de un reloj de arena, El mar a través de un reloj de agua, Grano a grano y gota a gota De los mares y arenales sin huellas, inconmesurables, mudables. Porque los días y las noches de la tierra están rompiendo sobre mí, Las mareas y arenas están corriendo a través de mí, Y sólo dos manos y un corazón tengo para sostener El desierto y el mar. De todo ello, ¿qué puedo contener? Se me escapa y elude, Las olas me arrojan a lo lejos, El desierto se desliza bajo mis pies.

[Pensaba escribir un poema distinto...] Pensaba escribir un poema distinto, Pero al detenerme un momento en el jardín lleno de maleza, Capté de pronto el paraíso descendiendo en el sol de la mañana Que se filtraba por las hojas, Iluminando el parco suelo londinense, tocando con verde Transparencia las células de la vida. El mirlo bajó de un salto, el petirrojo y el gorrión acudieron Y el zorzal, cuyo nido se esconde Por ahí, estará, sin duda, entre los edificios invasores Cuyos muros se aproximan, Mas para las pájaros del jardín, desde una manguera, Inagotables aguas vivas llenan un pilón de piedra.

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Pienso que pronto será hora De volver a casa, a las labores del día. Pero aquí el tiempo no va ni viene. Los pájaros no huyen a toda prisa, su día No empieza ni acaba. ¿Por qué no puedo quedarme? Por qué dejar El aquí, donde es siempre, Y el tiempo sólo nos conduce lejos De este oculto siempre-presente sencillo lugar.

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(Anna Ajmatova)

Europa del Este

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BULGARIA (por cortesía de la Embajada de Bulgaria) S.XX ELISAVETA BAGRIANA Furias ¿Podrías tú parar el viento que de las colinas viene, arremete los cañones, arriba nubes por las eras, los aleros arrebata, los tejados de las casas, y las lonas de los carros, tumba pórticos y vallas y los niños volteará por las plazas en mi ciudad natal?

¿Podrías tú parar el río Bistritza, que viene fiero con la primavera, rompe el hielo y quebranta los pilares de los puentes, y se sale de su lecho, y sus aguas arrastran, turbias, perniciosas, las casetas, los huertos y el ganado de la gente en mi ciudad natal?

¿Podrías tú parar el vino, si fermentando bulle ya en los toneles inmensos donde pone en cirílico ora “negro” ora “blanco”; en los toneles inmensos empotrados en los muros, que emanan humedad, en las pétreas bodegas que nos legaron los ancestros en mi ciudad natal?

¿A mí tú cómo pararás? A mí – la libre, la indómita y la nómada-. A mí, la hermana de los vientos y del agua, del vino, la tentada por lo vasto, inalcanzable y quimérico, la soñadora de caminos vírgenes, sin descubrir. ¿Cómo a mí me pararás?

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BLAGA DIMITROVA Claustrofobia Para el pensamiento Muros. Cuantos más altos, más prefabricados ¡mejor!

Para el verbo Candados. Cuanto más secretos, bajo cien llaves ¡mejor!

Para el gesto Celdas. Cuando más cieliciegas, más asfixiantes ¡mejor!

Para la mirada Troncos de árboles. Cuanto más secos, más amputados ¡mejor!

Para la imaginación, Si es que aún existe, Ciega pantalla de pared Rasa.

El espacio: Sobrearriesgado sinfín.

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No sea que de sopet贸n Volemos Y todo lo alumbremos

Con luz propia.

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ZHIVKA BALTADZHIEVA Poema apátrida. Vivir, Live en Nueva York, Madrid o Sliven, Arropada por árboles de verdad Y algún río no cibernético, Fuera de la Red y las navegaciones temerarias En la intimidad virtual Con su Gran Portal Para todos, Melancólico y fiero, Sin ira y sin amor.

Enigmático temor y providencias nocturnas Incorporadas al abrazo, olvidado Como concepto, Y a mi descartado por insuficiencias técnicas, Nacimiento.

Vivir En Nueva York, Madrid o Sliven, Apátrida Y sumergida en lo querido, Configurando subjetividad Y sonrisa En los ojos del ser Y la piedra Angular.

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POLONIA S.XX ANNA SWI (traducción de Bárbara Gill) Coraje No seré esclava de ningún amor. A nadie devolveré el sentido de su vida, su derecho al crecimiento constante hasta el último aliento.

Maniatada por el oscuro instinto de la maternidad, sedienta de ternura como el asmático de aire, con qué empeño construyo en mí el hermoso egoísmo humano, reservado desde hace siglos para el varón.

Contra mí están todas las civilizaciones del mundo, todos los libros santos de la humanidad escritos por ángeles místicos con la expresiva pluma del relámpago. Diez Mahomas en diez elegantemente enmohecidas lenguas me amenazan con la condenación en la tierra y en el cielo eterno.

Contra mí 124


está mi propio corazón. amaestrado por milenios en la cruel virtud de la víctima.

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WISLAWA SZYMBORSKA Elogio de mi hermana Mi hermana no escribe versos Y dudo que empiece de repente a escribir versos. Lo sacó de mi madre que no escribía versos, Y de mi padre que tampoco escribía versos. Bajo el techo de mi hermana me siento segura: El marido de mi hermana por nada en el mundo escribiría Versos. Y aunque esto suene a obra de Adam Macedonski, Ninguno de mis parientes se dedica a escribir versos.

En los cajones de mi hermana no hay viejos versos, Ni recién escritos en su bolso. Y cuando mi hermana me invita a comer Sé que no es con la intención de leerme sus versos. Sus sopas son exquisitas sin premeditación Y el café no se derrama sobre sus manuscritos.

En muchas familias nadie escribe versos. Pero si lo hacen, es raro que sea sólo una persona. A veces la poesía fluye en cascadas de generaciones, Lo que crea peligrosos remolinos en sus mutuos sentimientos.

Mi hermana cultiva una buena prosa hablada, Y toda su escritura son postales de sus vacaciones Con textos que prometen lo mismo cada año: Que cuando vuelva, Me contará todo, Todo, Todo.

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Despedida de un paisaje (traducción de Gerardo Beltrán) No le reprocho a la primavera Que llegue de nuevo. No me quejo de que cumpla Como todos los años Con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza No frenará la hierba. Si los tallos vacilan Será sólo por el viento.

No me causa dolor Que los sotos de alisos Recuperen su murmullo.

Me doy por enterada De que, como si vivieras, La orilla de cierto lago Es tan bella como era.

No le guardo rencor A la vista por la vista De una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme Que otros, no nosotros, Estén sentados ahora mismo Sobre el abedul derribado. Respeto su derecho

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A reĂ­r, a susurrar Y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso Que los une el amor Y que ĂŠl la abraza a ella Con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino, Comienza a gorgotear entre los juncos. Sinceramente les deseo Que lo escuchen.

No exijo ningĂşn cambio De las olas a la orilla, Ligeras o perezosas, Pero nunca obedientes. Nada le pido A las aguas junto al bosque, A veces esmeralda, A veces zafiro, A veces negras.

Una cosa no acepto. Volver a ese lugar. Renuncio al privilegio De la presencia.

Te he sobrevivido suficiente Como para recordar desde lejos.

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Discurso en el depósito de objetos perdidos (traducción de Gerardo Beltrán) Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte, Y también muchos dioses en el camino de este a oeste. Se me apagaron para siempre un par de estrellas, ábrete cielo. Se me hundió en el mar una isla, otra. Ni siquiera sé exactamente dónde dejé las garras, Quién trae mi piel, quién vive en mi concha. Mis hermanos murieron cuando me arrastré a la orilla Y sólo algún huesito celebra en mí ese aniversario. Salté de mi pellejo, perdí vértebras y piernas, Me alejé de mis sentidos muchísimas veces. Desde hace mucho cerré mi tercer ojo ante todo esto, Me despedí de todo con la aleta, me encogí de ramas.

Se esfumó, se perdió, se dispersó a los cuatro vientos. Yo misma me sorprendo de mí misma, de lo poco que quedó De mí: Un individuo aislado, del género humano por ahora, Que sólo perdió su paraguas ayer en el tranvía.

Todo Todo: palabra impertinente y henchida de orgullo. Habría que escribirla entre comillas. Aparenta que nada se le escapa, que reúne, abraza, recoge y tiene. Y en lugar de eso, no es más que un jirón de caos.

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Una del montón Soy la que soy. Casualidad inconcebible como todas las casualidades.

Otros antepasados podrían haber sido los míos y yo habría abandonado otro nido, o me habría arrastrado cubierta de escamas de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza hay muchos trajes. Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte. Cada uno, como hecho a la medida, se lleva dócilmente hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido, pero no me quejo. Pude haber sido alguien mucho menos individuo. Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre, partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz, criado para un abrigo de pieles o para una mesa navideña, algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

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Ă rbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada por el correr de incomprensibles sucesos.

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RUSIA ANNA AJMÁTOVA (traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés) Dedicatoria Puede una pena así mover montañas Y detener la corriente de un gran río, Pero no puede quebrar con su fuerza los cerrojos Que nos separan de las celdas y los presos Llenos de angustia mortal. Hay quien respira el fresco de la brisa, Hay quien siente dulzura del sol cuando se pone, Pero nosotras, en la desdicha compañeras, Oímos sólo el sonido ominoso de las llaves Y los pasos de plomo del soldado. Nos levantábamos como para la misa del alba, Cruzábamos la ciudad embrutecida Y, más muertas que vivas, nos encontrábamos allí. Se acortaban las horas de sol, la niebla pesaba sobre el Neva, Pero aún la esperanza cantaba a lo lejos. La sentencia...Brotan de pronto lágrimas Y una mujer se siente fuera del grupo; Como si le hubieran arrancado el corazón y brutales Lo arrojaran al suelo, para luego soltarla, Así camina, tambaleándose...,sola. ¿Dónde están hoy aquéllas con quienes sin querer compartí mis dos años de infierno? ¿Qué formas adivinan en las ventiscas de Liberia¿ ¿Qué presagios en el aro de la luna? A ellas envío mi adiós.

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Crucifixión No llores, Madre, por mí, Que estoy en la tumba.

I Un coro de ángeles alabó la hora santa Y ardió en llamas el cielo en su bóveda. “Padre mío-dijo-, ¿por qué me has abandonado?” Y a la madre: “No llores por mí...”.

II Magdalena se retorcía y lloraba, y quieto, Como de piedra, permanecía el discípulo amado. Sólo a donde la madre guardaba silencio Nadie se atrevió a alzar los ojos.

Tierra nativa No hay gente en el mundo menos Dada al llanto, Más sencilla y altiva que nosotros. 1922

No la llevamos en amuletos sobre el pecho, Ni componemos versos quejumbrosos sobre ella. No altera nuestro amargo sueño, Ni la consideramos el cielo prometido. No es en nuestra mente Objeto de compra o venta. Sufriendo, enfermos, errantes sobre ella, Ni siquiera la recordamos. Sí, para nosotros, es el barro de los chanclos. Para nosotros, sí, es la arena que cruje entre los dientes. Y pisamos, aplastamos, deshacemos Ese polvo que no tiene culpa.

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Pero yacemos en ella y en ella nos convertimos Y por eso, con toda libertad, la llamamos nuestra.

[Apreté las manos bajo el velo oscuro...] Apreté las manos bajo el velo oscuro... -¿Por qué estás tan pálida hoy? - Con áspera tristeza Embriagué a mi amado.

¿Cómo olvidarlo? Salió tambaleante, prietos los labios por el dolor. Bajé tras él volando Hasta llegar al portal.

Sin aliento grité: - Era en broma Lo que dije; si te vas, moriré-. Sonrió con calma extraña: - No te expongas al viento.

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MARINA TSVETÁIEVA (traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés) [Hermandad de los nómadas...] Hermandad de los nómadas -a esto nos llevas. Una tormenta, Sobre la cabeza, la espada:

Horror de las palabras Que esperamos. Como una casa en ruinas, Son las palabras a casa.

Las grita el niño con desgarro: ¡vamos a casa! Casi un bebé ya había dicho: ¡Dame! ¡Es mío!

Hermano mío en los excesos, Fiebre mía, escalofrío. Mientras todos piden salir, Tú dices sólo: ¡a casa!

Caballo que da tirones al ronzal. -¡Arriba!- La soga hecha pedazos. - No hay casa para nosotros. - Sí, aquí mismo, a diez pasos.

La casa de la montaña. - ¿O más Alta tal vez? ¿La casa en la cumbre? La ventana justo bajo el tejado. – No sólo

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Por el fuego de la aurora, encendida, ¿verdad?

De nuevo: la vida – o sea, La exactitud de los poemas. Casa, es decir: ahí Afuera, en la noche. (Oh, ¿a quién confiar el tormento, la pena? ¿Mi angustia, más verde que el hielo?) -No pienses tanto en ello. Sopesando respondo: -Sí [Perderlo todo de un golpe...] Perderlo todo de un golpe, Un tajo limpio. Suburbio, arrabal: El día se acaba...

Se acaba la ternura-piedras-, Las casas, los días y nosotros-se acaban. Mansiones vaciándose: las noro Como a una madre anciana. Porque vaciarse – madre- es acción: Lo vacío no se puede vaciar.

(Mansiones medio vacías, mejor sería que os quemaran.)

Que un gesto rudo No abra la herida. Suburbios, arrabal,

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Costura que se rompe.

Sin desmesura verbal, El amor es sutura.

Sutura: ni venda ni escudo -no pidas ayuda-. Sutura: el muerto cosido al suelo Como yo cosida a ti.

(Con quĂŠ hilo, lo ha de decir el tiempo, si endeble o fuerte.)

De cualquier modo, querido MĂ­o, aunque la sutura se ha abierto, Esta herida no suputa Podredumbre infecciosa.

Debajo de las bastas, Venas vivas, sangre roja.

Quien rompe no pierde. Oh arrabal, Suburbio, divorcio seguro De dos frentes.

Cerebros al aire, PatĂ­bulo de las afueras.

Nunca pierde quien rompe Y huye al alba. Yo en la noche

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Me he cosido a ti Toda una vida sin bastas. Perdona si no iba atinada. Arrabal: ruptura de suturas.

Almas descosidas, Múltiples heridas, Barrio, suburbio, Amplia es la sima

Del arrabal. ¿No oyes el zapato Del destino en el barro limoso? Es rápida mi mano, amado, Y vivos los hilos,

Fuertes. No quebrarán. Es éste el último farol.

-¿Aquí? – Ahora me mira. Mirada sometida De súbito complot. -¿A la cima? Por última vez. [Ya sé, ya sé...] Ya sé, ya sé, Que la maravilla de la tierra, Que esa preciosa copa Labrada de cristal No es más nuestra Que el aire, Que las estrellas,

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Que los nidos Que cuelgan en el alba.

Ya sé, ya sé Quién es el dueño de la copa. Pero con el pie ligero – adelante-, como alta torre -a la altura del águila-, y con el ala, se protege la copa de la boca rosada, temible, de Dios.

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(Edith Sodergran)

Pa铆ses n贸rdicos

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FINLANDIA S.XX EDITH SÖDERGRAN (traducción de Francisco J.Uriz) Dios Dios es un lecho, en él descansamos extendidos en el universo Puros como ángeles, respondiendo con ojos de un azul de santo al Saludo de las estrellas; Dios es una almohada en la que apoyamos la cabeza, Dios es un Soporte para nuestro pie; Dios es una reserva de fuerza y una oscuridad virginal; Dios es el alma inmaculada de lo inadvertido y el cuerpo ya corrupto De lo inimaginado; Dios es el agua estancada de la eternidad; Dios es la fecunda simiente de la nada y el puñado de ceniza de los Mundos quemados; Dios es las miríadas de insectos y el éxtasis de las rosas; Dios es un columpio vacío entre la nada y el universo; Dios es una cárcel para las almas libres; Dios es un arpa para la mano de la más violenta cólera; ¡dios es lo que el anhelo puede hacer bajar a la tierra!

Vierge moderne No soy mujer. Soy un neutro. Soy un niño, un paje y una audaz decisión, Soy un rayo riente de un sol escarlata... Soy una red para todos los peces glotones, Soy un brindis en honor de todas las mujeres, Soy un paso hacia la causalidad y la perdición, Soy un salto en la libertad y en el yo... Soy el murmullo de la sangre en el oído del hombre,

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Soy un escalofrío del alma, nostalgia y negación de la carne, Soy un letrero que anuncia la entrada a nuevos paraísos. Soy una llama, inquisitiva e intrépida, Soy un agua, profunda hasta la rodilla pero audaz, Soy fuego y agua en unión sincera sin condiciones...

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SOLVEIG VON SCHOULTZ Despedida Los niños dormían, y el marido, cuando ella se marchó Sigilosa, descalza, como dormida. Su ternura la dejó junto al hombre para que lo consolase Con su aroma como una seca convalaria muda Que guarda a junio en su interior hasta muy entrado el otoño. Y mientras el luminoso aliento de los niños Se elevaba en torno a ella como vientos de tréboles Depositó lentamente su llanto junto a uno, Su risa en otro, su canción en otro Y se quedó allí de pie y miraba y no se atrevía a mirar Pero retiró rápidamente un mechón de la frente más pequeña Y se deslizó con los ojos cerrados hacia una puerta, Hacia la puerta de la noche, un puerta que llevaba afuera Donde la luna esperaba, fría, clara y audaz. Ahora había entregado hasta su último trozo. Ya no le quedaba nada más que el cuerpo Y la angustia en la decisión de ese cuerpo. En la puerta, ya más allá de su pasado, Miró a su alrededor y supo lo que había hecho.

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EILA KIVIKKAHO Con mucha conversación Con mucha conversación me callo lo que callo, Pero las pausas hablan, Y la cicuta, las hierbas venenosas. El que no hable Es el acónito más venenoso Que pueda crecer en la esquina de cualquier cabaña. Niños Arrancaron Alas de mosca Porque no eran Alas de mariposa, Alas de mariposa Porque no eran Alas de ángel.

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EEVA KILPI ¿Te dejarías follar por dos mil pelas? Me dijo en la parada del autobús a las 0:42 rodeados de calles vacías y congeladas. Primero negué con la cabeza, pero luego le dije: Por dinero, no, pero si pasas la aspiradora y friegas los platos... Entonces él, a su vez, se negó Y se dio la vuelta abatido para seguir su camino.

[Bueno, si de verdad...] Bueno, si de verdad Quieres una confesión, Ahí va: He tenido treinta y seis amantes. Bien, sí. Tienes razón, Son demasiados. Hubiese bastado con treinta y cinco. Pero, cariño, el treinta y seis Eres tú.

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AGNETA ENCKELL Sola con tu asesino ¿has estado con tu hipnotizador?

(sobre todo el silencio: los sensibles dedos sobre tu cuello acariciando la nuca, una presión apenas perceptible-)

¿has estado con tu hipnotizador? Tú estás relajada, no piensas en nada, el alma El alma cae a través de tu cara, cubre tu cara, como Un velo: desvelaTú caes, ¿sola con tu asesino? Tú caes Caes Caes Sola con Dios? El alma se levanta en tu rostro, se parte en dos

Sólo una ligera presión-

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SUECIA S.XX KARIN BOYE Los árboles Vivos como nosotros Y lejos, muy lejos, Tanto que nuestra palabra “comprender” Deviene humo vano y viento. Profundamente inaccesibles A pensamientos y sentidos, Aunque vuestra corteza se siente rugosamente Agradable en nuestra mejilla.

Sin ojos resplandecéis En un ensueño visual y floral. ¿Por medio de qué instrumentos conocéis vuestro esplendor? ¿Gracias a qué secreta sabiduría creadora sois partícipes del poder de los sentidos y los aromas?

Recostados contra el tronco Pasamos desapercibidos, No se nos permite entrar A vuestro mundo interior. ¿O es que llega a alcanzaros, reflejada, una esquina de nuestra esencia desconocida para nosotros y digna de ser temida? 147


Aunque nacidos sin duda De los mismos antepasados, No vemos ni un atisbo De nuestro momento de comunidad. Demasiadas aventuras Nos separaron después, Demasiado imposible de conocer Es nuestro sencillo suelo.

Tal vez nos espere todavía Un encuentro futuro En ese camino en que la vida Vuelve a ser humus. Otra mano tendida Entre familias separadas. Y le damos las gracias a la muerte Por esta relación.

La materia, siempre prestada, La devolvemos. ¡Fundidla en vuestro molde! ¡Tomad y dad! Intercambiémosla entre nosotros Como dones amistosos, Profundas, hermosas, desconocidas Vidas fraternas!

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MARIA WINE テ[ame Pero no te acerques demasiado Deja espacio para que el amor Se rテュa de su felicidad Deja siempre que un fuego de mi rubio cabello Sea libre

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ELSA GRAVE Protégeme Bajo tu dura coraza, Frío que reluces en la nieve Y te endureces sobre el agua,

Así como el lago helado Abraza hojas de nenúfares Y peces, Abrázame tú también a mí, Déjame descansar en ti Como en un estuche transparente, Rígida y durmiente

Pero no me abandones nunca Por unos punzantes rayos primaverales, Frío, Protégeme Para siempre Bajo tu dura coraza.

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SUN AXELSSON Tienes que cruzar. Si no, no es posible. No hay ningún atajo que lleve a la vida. Duele espantosamente. Hay otros que lo saben. Intenta alcanzarlos. Si ya no puedes hablar Escúchales. Si ya no puedes escuchar Piensa en ellos. Si ya no puedes verlos Intenta recordar a los que has visto. Son muchos. Son muchos más que tú.

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KATARINA FROSTENSON No No empieces no empieces ahora, de nuevo No empieces a encerrar mundos en corsé; con cordones de palabras Ata, determina, tuerce palabras Hasta que los poemas anden por sí mismos con los pies para adentro; Animales guías, animales perezosos Eternos, divididos. Escritura poética En líneas, raicillas con viejo olor a alce Limpias, pulidas Mundos cerrados – tics Viejos tics hediondos – no no empieces-

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DINAMARCA S.XX INGER CHRISTENSEN Si estoy de pie Sola en la nieve Es l贸gico Que yo sea un reloj

驴C贸mo iba si no la eternidad a encontrar su camino?

[Estoy sentada en la ramita de mi sensatez...] Estoy sentada en la ramita de mi sensatez Serrando, serrando con una tosca sierra oxidada Juguete escondido de mi infancia

Sierro sierro se acerca el invierno Apresuraos apresuraos manos ansiosas Arrojadme arrojadme a m铆 misma

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MARIANNE LARSEN En el mundo La mujer trajo al niño al mundo. Lo dejó estar allí en su cochecito un par de horas. Desde la cocina no quitó ojo durante todo el tiempo De lo que le pasaba al niño allí en el mundo.

Estallaban guerras. Los cuatro elementos fueron transformados en dinero. Se desarrollaban especies de existencias venenosas. Florecía el terrorismo de Estado.

Había una bomba debajo del cochecito. El niño gritó. Se había despertado. La mujer se precipitó a hacer algo.

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PIA TAFDRUP Tanto Tanto exiges Tan poco Tan a menudo Y demasiadas pocas veces Felizmente Uno no comprende siempre Lo que quiere

Pero todavía vivo Todavía tengo palabras Yo no soy sólo agujeros Que pueden llenarse De vino De semen De sol Y vaciarse de nuevo, relucir y palpitar.

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NORUEGA S.XX KATE NÆS No Encuentra una casa que no tenga número En una calle que no esté dibujada en el plano Sube una escalera que no tenga escalones Toca el timbre que no suene Pregúntale a un vigilante que no abre ni cierra

Vuelve una hoja que sólo tiene anverso Aplasta una flor que es la página de un libro Encuentra un día que no esté en el calendario Escribe una carta a alguien que no tenga dirección Que sea para alguien Que no comprenda el idioma Que sea para alguien que no abra el poema Que no haya entendido Esto es para ti que existías Y no existes

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ELDRID LUNDEN Libre En la parte de atrás de mi casa Cuelgan gritos de niños, En la parte delantera Hay un abismo negro Sobre la ventana, La noche Es negro, En mí Vive una solitaria Mujer blanca.

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ISLANDIA (traducción de José Antonio Fernández Romero) S.XX VILBORG DAGBJARTSDÓTTIR En la verde arboleda A menudo he caminado por el bosque Sin encontrar jamás Al que busco Ni en los senderos tortuosos Donde danzan las sombras a la luz de la luna Ni junto a las lagunas Ni en las márgenes de las fuentes Donde crecen los lirios Y la tímida cierva Sacia su sed al alba Jamás he encontrado Al que busco; Aunque su canto llenase el bosque Y el corcel blanco Esperase en la arboleda Estaba ausente

Sola he vagado por entre los árboles Y sembrado de flores sus huellas

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STEINUNN SIGURDARDÓTTIR Canturreo de las estaciones Cuando uno se pregunta, en junio, de qué está hecha la vida Ve a los días y a las noches, hermanos de una edad, Revolcarse juntos por las largas pendientes – y la respuesta Nace: de tiempo refulgente.

No es lo mismo en otoño, en la era, junto al mar. Allí no existe el tiempo, sólo la vida, parda, entretejida De bostas con aurora boreal.

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(Ingeborg Bachmann)

Otros paĂ­ses europeos

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ITALIA S.XX NATALIA GINZBURG No podemos saberlo No podemos saberlo. Nadie lo ha dicho. Quizás allá no quede más que una red desfondada, cuatro sillas de paja desflecadas y una galleta vieja mordida de ratones. Es posible que Dios sea un ratón y que corra a esconderse tan pronto nos vea entrar. Y es posible que en cambio sea esa galleta vieja mordisqueada y mohosa. No podemos saber.

Quizá Dios tiene miedo de nosotros y escape, y largamente deberemos llamarlo y llamarlo con los nombres más dulces para inducirlo a volver. Desde un punto lejano del cuarto él nos mirará fijo, inmóvil.

Quizá Dios es pequeño como un grano de polvo, y podremos verlo solamente al microscopio, minúscula sombra azul detrás del cristalito, minúscula ala negra perdida en la noche del microscopio, y nosotros allí en pie, mudos, contemplándolo, en vilo. Quizá Dios es grande como el mar, y lanza espuma y truena.

Quizá Dios es frío como el viento de invierno, tal vez brama y retumba en un rumor que ensordece, y deberemos llevar las manos a los oídos, y agachados, temblando, replegarnos al suelo. No podemos saber cómo es Dios. Y de todas las cosas que quisiéramos saber, esta es la única verdaderamente esencial.

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Quizá Dios es tedioso, tedioso como la lluvia y aquel paraíso suyo es un tedio mortal.

Quizá Dios tiene anteojos negros, un echarpe de seda, dos mastines a los flancos. Quizás use polainas y está sentado en un rincón y no dice palabra. Quizá tiene el pelo teñido, una radio a transistores y se broncea las piernas en la terraza de un rascacielos. No podemos saber. Ninguno sabe nada. Quizá no bien lleguemos nos mandará al espacio a comprarle pan, salame y una damajuana de vino.

Quizá Dios es tedioso, tedioso como la lluvia y aquel paraíso suyo es la consabida música un revolar de velos, de plumas, y de nubes y un aroma de lirios y un tedio de muerte, y cada tanto una media palabra para pasar el tiempo. Quizá Dios es dos, una réplica de esposos librados al sopor de una mesa de hotel.

Quizá Dios no tiene tiempo. Dirá que nos vayamos y volvamos más tarde. Nosotros nos iremos de paseo, nos sentaremos sobre un banco a contar trenes que pasan, las hormigas, los pájaros, las naves. De aquella alta ventana Dios se asomará a mirar las calles y la noche.

No podemos saber. Nadie lo sabe. Es posible incluso que Dios tenga hambre y nos toque saciarlo, quizás muere de hambre, y tiene frío, y tiembla de fiebre, bajo una manta sucia, infestada de pulgas y deberemos correr en busca de leche y de leña,

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y telefonear a un médico, y quién sabe si a tiempo encontraremos un teléfono, y la guía, y el número en la noche demente, quién sabe si tendremos suficiente dinero.

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BIANCAMARIA FRABOTTA (Traducción de Martha Canfield ) Como si el sueño recíprocamente los raptara, en la oscuridad cruzan los dedos se rozan con la punta de los pies y piensan – los extremos se tocan en el corazón de la noche. Uno de los dos incluso ya sueña por el otro. Propenso más al contagio que al presagio se adormece el amor conyugal de la mano, la cintura ceñida como para bailar, mientras la otra vida empuja en las puertas de lo reprimido y las vence. Ambos del lado izquierdo. El alba los despierta un poco más hermanos.

Anestesia No sabes lo que dices, alma mía que ardes dentro de una caja de arena. Y sin embargo hablas, y haces como el apuntador turbulento que deja la reserva del bastidor y recita en la luz su parlamento.

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ALDA MERINI (traducción de María Cruz) El triste ritual de la mañana, cuerpos desilusionados, carnes desencantadas, en torno al lavabo el negro hedor de las cosas infames. Oh, este tremolar de obscenas carnes, este frío oscuro y el caer más inhumano de una enferma contra el piso. Éste, el cúmulo que la estratosfera jamás conocerá, ésta, la infamia de los cuerpos desnudos puestos a arder bajo la luz atávica del hombre.

[El manicomio es una inmensa caja de resonancia] El manicomio es una inmensa caja de resonancia donde el delirio deviene eco el anonimato medida, el manicomio es el Monte Sinaí, maldito, en el cual recibes las tablas de una ley por los hombres ignorada.

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AMELIA ROSSELLI La mística del cerebro. La luz del demonio levantaba tierra En los ojos impuros de mi fertilidad. Yo temblaba de envidia Pero el rayo del sol también levantaba, suave, historias de amor Como el peral con sus mágicas flores, como el pan del Atardecer que se mezcla con nuestros asuntos de amor de piedad De hambre y de cuadratura del círculo infame que levantamos Por encima de toda sabiduría.

Imprudente iba al más allá pero muy pronto fui quemada por Manos envidiosas. Mis propias manos me devolvieron a la tierra Mis propias uñas levantaron de la tierra el astro de la Felicidad. Tuercen en la mano las lámparas los santos y los sabios, tuercen En la mente las lámparas, los negros y las maestras y las salvadas Por las escuelas de agricultura.

Condenada a fingir me levanté muy pronto de la tierra Para arrodillarme en la fuente de las pudientes. Las protestantes Ya no prosperaron con mi frescura ingenua y con Toda inocencia perdoné a los más villanos, viejos ayunos. Corazón Que tanto ayunas aléjate de la rabia y sigue siendo el poderoso Patrón.

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LUXEMBURGO S.XX ANISE KOLTZ (traducción de Carlos Ciro) Me estorbo No conozco El esqueleto Que erguido habita en mí

Son oscuros los lugares de mi cuerpo Me domina la gravitación

Me estorbo En el enigma total De mí misma Cómo traducirme Por el verbo

Mañana Prometida a la muerte Yo me acuerdo De mí Antes de mi origen Me obstino en el mañana Como sobre un guijarro De un mundo desconocido

Cada nueva lengua ¿En ruinas la torre de Babel? Cada nueva lengua Enseña

a callarnos mejor.

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AUSTRIA INGEBORG BACHMANN (traducción de Breno Onetto) Despedida La carne, que envejeció muy bien conmigo, la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía, ha de quedarse sobre el pálido muslo, rejuvenecerse la carne, por un instante, para que así venga más rápido el derrumbe en ella, rápido llegan las arrugas, casi sanas, y todo sobre la rígida musculatura. No ser amada. El dolor podría ser aún mayor, Se siente muy bien, toca a la puerta. Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla, las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche, el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde, donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro. Avejentada en cien años, en un solo día, El confiado animal fue llevado bajo latigazos a su armonía preestablecida.

Niños de Julio Por nuestros propios medios nonatos, mis niños de julio, las monstruosidades que se mueven con el pie mutilado, no lo sabemos, que agitan el muñón, no lo sabemos, y la cabeza perdida. Por nuestros propios medios, perdiendo la cabeza, mis queridos niños nada les habría podido enseñar

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pero bien alimentados les habría hecho enamorarse de lo otro, del viento en el aire Unos miles de ellos en Julio habría sido siempre Julio monstruos alimentados desde mi ternura que es lo que buscáis vosotros, espectros etéreos Transformadores del mundo, vosotros me lo habríais cambiado el mundo y cambiármelo hasta la muerte por cariño hasta la muerte para algo otro Viento en el aire el papel jironeado que se desgarra, antes que alguno pueda leer lo que ha sucedido como se os ha arrancado de mí, se ha desgarrado el jirón de papel que no puede sin embargo leer aun nadie.

La noche de los perdidos. El final del amor . Una luna, un cielo y el mar obscuro. Tan sólo eso, y todo obscuro. Tan sólo eso, porque es de noche. Y nada humano entreteje además esa acción efectiva, Que me reprochas también tú y semejante amargura No lo hagas. Nada mejor hay que yo pudiera conocer

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sino amarte, nunca pensé, que a través del sudor de la piel se me haría presente el […] mundo.

[Observad, amigos ¡acaso no lo veis!] Observad, amigos ¡acaso no lo veis! que no lo he sobrevivido ni menos resistido, no lo veis, que voy hacia adentro, que para aquél de ahí yo voy hablando por dentro, que me repliego y desdeño mi cabello, que embolso mis manos retiro mi palabra, no lo veis, observad, que me marcho, que voy cayendo, que me entrego, y grito, porque los locos buscan tanteando a sus protectores, como yo a mi guarda.

[Qué difícil es perdonar...] Qué difícil es perdonar, un trabajo muy lento y muy arduo, del que sola me he ocupado durante ya muchos años. El odio me ha enfermado, me siento deformada, estos abscesos

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me prohíben incluso mostrarme junto a los hombres. Sólo sé que yo no puedo odiar más de este modo ni desear tu muerte, la cual tampoco deseo, ni cumpliría yo por mi mano, He aprendido que la mía ha de amar a sus enemigos, y esto es tan simple, pues si no cómo podrían luego mis enemigos hacerme más de un mal. Si se extravía una bala, si alguien me escupe en a cara, como ayer, no me guardo pensamientos contra el amor que me ha sido dado. Tengo miedo ante el amor que me has infundido tú, con la intención más cruel. Totalmente ajada de cortantes ácidos, venenos de todo tipo, por el opio, aturdida por completo en mi destrucción. Puesto que ya no vivo más en ti, y muerta me encuentro ya, donde estoy. Lo que cuentan y persisten son las cúpulas comen dos veces al día, satisfacen luego sus necesidades, e imploran por los medicamentos, que me han de sumir en un largo sueño.

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ANGÉLICA BECKER (traducción de Manuel Francisco Reina) Relato Naciste sin quererlo. Tu primer grito pregunta fui, y desafío A la vida Y esa vida Te contestó con su silencio quedo. Gris la pared amarga de la niñez entre paredes sin colores, Entre rostros Escasamente dulces, siempre ajenos. Ay, tu estar primero en esa frágil Madera quebradiza del vivir, ¡cuan doloroso! Estar primero, Mustio estar en la noche. Tu madre fue la ausencia de raíces, Tu gran amor, la soledad, la nada. Sin conocer la luz, tus ojos ciegos, Jamás distinguen entre luz y noche, Y la mudez de aquellos labios fríos que guiaron Tus iniciales vacilantes pasos, Cerraron tus oídos al zumbante Son de la vida alegre, oh alma muda, Oh sordo corazón, sin pluma leve de un ave leve y blanca, Viajera. Tu grave convivir con esa noche Abrió a tu sentir nocturnas sendas De turbia y súbita subida al monte turbio Del yo, en el desierto de tu alma. Cerradas las ventanas y las puertas, se protege Tu vulnerable ser

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Con sombras de la sombra. La sola mano amiga que encontraste, Suaves los dedos de pequeño hermano, señero como tú, y presa De buitres y cornejas como tú, manjar de hormigas, Te le arrancara el viento del destino. Buscó tu soledad la compañía Y siempre halló la soledad en compañía, buscando en compañía, soledad. Volviste a encontrar a tu hermano En otro rostro, en otro cuerpo suave, y su ternura Fue dulce pasto de esa boca herida. Mas esa luz tan sólo fue prestada. Y sueño tan hermoso causó en tu vida acerbas pesadumbres. Preso de tu sentir, y prisionero De tu severo corazón sin alas, sufres Y con desdén destierras el dolor cual mala hierba, y sufres. Hijo de la nocturnidad, engendras noche. Del dolor hijo. El dolor regalas, suprema nada, nada dolorosa. Pero a la vida, Tú das las gracias, pues recibes De ella un rotundo presente Que, pobre, da su resplandor.

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(Joan Baez)

AmĂŠrica del Norte

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EE.UU S.XIX

EMILY DICKINSON (traducción de Margarita Ardanaz, UCM) 251 Al otro lado de la cercaCrecen-fresasAl otro lado de la cercaSé que podría saltar-si lo intentara¡las fresas son tan buenas!

Pero-si me manchara el Delantal¡Dios me reprendería! ¡Oh, querido, -creo que si Él fuera Niñosaltaría-si pudiera! 300 “Mañana”-significa “ordeñar”-para el GranjeroAurora- para el Tenerife Dados-para la Doncella Mañana sólo riesgo-para el AmanteRevelación – para el AmadoFijan los Epicúreos-el Almuerzo-por ellaLas Novias-un Apocalipsis Los mundos-un DiluvioVidas que languidecen-Su lapso entre SuspirosLa Fe-El Experimento de Nuestro Señor-

335 No es que Morir nos duela tantoEs el vivir-lo que nos duele másPero el Morir-es camino distinto175


Un algo tras la PuertaLa costumbre Sureña-de los PájarosQue antes de que lleguen las heladasAceptan más benignas LatitudesNosotros-somos los Pájaros-que se quedan. Los Ateridos ente las puertas del GranjeroPor cuya cicatera MigaNegociamos-hasta que las piadosas Nieves Convencen a nuestras Plumas de que vuelvan a Casa.

441 Esta es mi carta al Mundo Que nunca Me escribióLas Noticias sencillas que la NaturalezaCon delicada Majestad me dio Su Recado está en Manos Que yo no puedo verPor el amor de Ella-mis Amables-paisanos Juzgadme con ternura.

540 Tomé en la Mano mi PoderY me fui contra el MundoNo era tanto como David- teníaPero yo-era dos veces más osadaApunté mi Guijarro-mas yo Misma Fue todo lo que cayó¿Era Goliat-muy grandeo era yo-muy pequeña?

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S.XX MARIANNE MOORE No hay cisne tan delicado (traducción de Olivia de Miguel) ”No hay agua tan quieta como la de las fuentes muertas de Versalles". Ni cisne de turbia y ciega mirada recelosa y patas gondoleras tan delicado como el de china acharolada de ojos castaño cervato y collar dentado de oro donde se lee a quién perteneció el pájaro.

Alojado en el candelabro Luis XV con capullos pintados de amaranto, dalias, erizos marinos y siemprevivas, montado en la ramificada espuma de bruñidas flores esculpidas, cómodo y erguido. El rey ha muerto.

A un ave de rapiña Me convienes, pues me puedes hacer reír y no te ciega la paja que los vientos mandan -en remolino- desde el almiar. Sabes pensar, lo que piensas lo dices con mucho del orgullo de Sansón y de su desolado remedio, por lo que nadie se atreve a mandarte callar. El orgullo te sienta bien, pájaro colosal que tanto te pavoneas. Ningún corral te hace parecer absurdo; tus garras de bronce son firmes ante la derrota.

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DJUNA BARNES (traducción de Osías Stutman y Rosa Lentini) Por lo tanto hermanas Por lo tanto hermanas empezad ahora Con el talón trabado en el tiempo A lamentar lo desaparecido y enjaulado; El Tabú se hace obsceno con tanto galanteo: La Gloria se pudre, como cualquier vegetal.

Por lo tanto hijas de la Guache No busquéis a Orfeo el cisne Ni lavéis Del Viajero la bota Ambos se han ido. Finis ¿Para ti, para mi? Por qué entonces la hiriente hora, El viento en las cortinas, y el Paso De algún jardinero tardío arrancando la flor Que pondrán entre nuestros corazones cuando hayamos muerto.

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ELIZABETH BISHOP Un arte El arte de perder no es muy difícil; tantas cosas contienen el germen de la pérdida, pero perderlas no es un desastre. Pierde algo cada día. Acepta la inquietud de perder las llaves de las puertas, la horas malgastadas. El arte de perder no es muy difícil. Después intenta perder lejana, rápidamente: lugares, y nombres, y la escala siguiente de tu viaje. Nada de eso será un desastre. Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! desaparecieron la última o la penúltima de mis tres queridas casas. El arte de perder no es muy difícil. Perdí dos ciudades entrañables. Y un inmenso reino que era mío, dos ríos y un continente. Los extraño, pero no ha sido un desastre. Ni aun perdiéndote a ti (la cariñosa voz, el gesto que amo) me podré engañar. Es evidente que el arte de perder no es muy difícil, aunque pueda parecer (¡escríbelo!) un desastre.

El iceberg imaginario Es mejor tener el iceberg que el barco, aunque ello signifique el fin del viaje. Aunque permanezca totalmente inmóvil como una nublada roca y todo el mar fuera móvil mármol. Es mejor tener el iceberg que el barco; poseeríamos más bien esta llanura de nieve

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aunque las velas del barco anduvieran por el mar como la nieve yace no disuelta sobre el agua. Oh, solemne y flotante campo, ¿Te das cuenta que un iceberg reposa contigo y cuando despierte puede pacer en sus nieves?

Esta es una escena por la que un marino daría sus ojos. El barco es ignorado. El iceberg se alza y se hunde de nuevo; sus vítreas puntas corrigen las elipses del cielo. Esta es una escena donde quien pasea por la borda es incultamente retórico. El telón es demasiado ligero para alzarse en las más finas cuerdas que las aéreas torsiones de la nieve provean. La gracia de estos blancos picos hace sombras con el sol. El iceberg desafía su peso sobre un movedizo escenario y se está y observa.

El iceberg corta sus facetas desde dentro. Como las joyas de una tumba continuamente se protege y adorna sólo él mismo, quizás las nieves que tanto nos sorprenden flotando en el mar.

Adiós, decimos, adiós, el barco se pierde adonde las olas se entregan a otras olas y las nubes pasan a un cielo más cálido. Los iceberg son necesarios al alma (haciéndose ambos de los elementos menos visibles) para verlos así: encarnados, bellos, indivisiblemente erigidos.

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DENISE LEVERTOV Pensando en Paul Celan San Celan, estirado en la cruz de la supervivencia,

ruega por nosotros. Tú que finalmente no pudiste resistir más. Pero nosotros

vivimos y vivimos, alegres en un mundo donde los niños matan niños.

Nos sacudimos del peso de nuestra propia exención,

florecemos, sobrepasamos nuestros días asignados.

San Celan, ruega por nosotros por que recibamos

al menos una herida, azul, azul, imborrable, nosotros que aceptamos la supervivencia.

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ANNE SEXTON (Traducción de Griselda García) La balada de la masturbadora solitaria Al final del asunto siempre es la muerte. Ella es mi taller. Ojo resbaladizo, fuera de la tribu de mí misma mi aliento te echa en falta. Espanto a los que están presentes. Estoy saciada. De noche, sola, me caso con la cama.

Dedo a dedo, ahora es mía. No está tan lejos. Es mi encuentro. La taño como a una campana. Me detengo en la glorieta donde solías montarla. Me hiciste tuya sobre el edredón floreado. De noche, sola, me caso con la cama.

Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío, en la que cada pareja mezcla con un revolcón conjunto, debajo, arriba, el abundante par espuma y pluma, hincándose y empujando, cabeza contra cabeza. De noche, sola, me caso con la cama.

De esta forma escapo de mi cuerpo, un milagro molesto, ¿Podría poner en exibición el mercado de los sueños? Me despliego. Crucifico. Mi pequeña ciruela, la llamabas. De noche, sola, me caso con la cama.

Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.

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La dama acuática, irguiéndos en la playa, en la yema de los dedos un piano, vergüenza en los labios y una voz de flauta. Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada. De noche, sola, me caso con la cama.

Ella te agarró como una mujer agarra un vestido de saldo de un estante y yo me rompí como se rompen las piedras. Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar. El periódico de hoy dice que os habéis casado. De noche, sola, me caso con la cama.

Muchachos y muchachas son uno esta noche. Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras. Se quitan zapatos. Apagan la luz. Las criaturas destellantes están llenas de mentiras. Se comen mutuamente. Están más que saciadas. De noche, sola, me caso con la cama.

De ésas He salido al mundo, una bruja poseída, rondando el aire negro, más valiente por ello; soñando el mal, he sobrevolado las casas planas, de luz en luz: pobre solitaria, con mis 12 dedos, enajenada. Una mujer así no es una mujer, lo sé. Yo he sido de ésas.

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He encontrado las cuevas tibias del bosque, las he llenado de sartenes, tallas, estantes, de armarios, sedas, de incontables bienes; he preparado la cena de los gusanos y los elfos: llorando, aullando, ordenando lo que estaba mal. A una mujer así no se la comprende. Yo he sido de ésas.

He viajado contigo, carretero, saludando con los brazos desnudos a los pueblos que pasaban, aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente allí donde tus llamas aún muerden mis muslos y crujen mis costillas bajo la presión de tus carreta. Una mujer así no se avergüenza de morir. Yo he sido de ésas.

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ADRIENNE RICH (Traducción de María Soledad Sánchez Gómez) Sueño que soy la muerte de Orfeo Camino rápidamente a través de las estrías de luz y sombra que arroja una arcada

Soy una mujer en la plenitud de la vida, con ciertos poderes y estos poderes limitados severamente por autoridades a las que pocas veces veo el rostro. Soy una mujer en la plenitud de la vida que conduce a su poeta muerto en un Rolls-Royce negro por un paisaje de crepúsculo y espinas. Una mujer con una cierta misión que la dejará intacta si se obedece al pie de la letra. Una mujer con los nervios de una pantera una mujer con contactos entre los Ángeles del Infierno una mujer que siente la grandeza de sus poderes cn el preciso momento en que no debe usarlos una mujer comprometida con la lucidez que ve, a través de la confusión, los fuegos humeantes de estas calles subterráneas a su poeta muerto aprendiendo a caminar hacia atrás, contra el viento, por el lado equivocado del espejo.

Orígenes e historia de la conciencia I Vida nocturna. Cartas, periódicos, whisky vertido de golpe en el vaso. Poemas crucificados en la pared, disecados, con sus alas cortadas

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como si fuesen trofeos. Nadie habita este cuarto sin sentir algún tipo de crisis.

Nadie habita este cuarto sin enfrentarse a la desnudez de las paredes detrás de los poemas, de los estantes de libros, de las fotografías de heroínas muertas, sin reflexionar, por primera y última vez sobre la verdadera naturaleza de la poesía. Esa urgencia de poner mundos en relación. El sueño de un lenguaje común.

Mi envidia no es sencilla cuando pienso en los amantes, en su ciega fe, en sus crucifixiones experimentadas. He soñado con irme a dormir como si entrase en límpidas aguas rodeadas por un nevoso bosque, tan blanco como unas sábanas frías, pensando, ahí dentro me congelaré.

Mis descalzos pies ya se han entumecido por la nieve, pero está apacible el agua, me sumerjo y floto como un animal anfibio ardiente que ha roto la red, que ha corrido por los campos nevados sin dejar trazo; estas aguas borran las huellas Ahora estás libre del cazador, del trampero de los carceleros de la mente

pero el animal ardiente continúa soñando

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con otro animal que nada bajo la superficie vareteada de nieve y despierta y vuelve a dormir.

Nadie duerme en este cuarto sin el sueño de un lenguaje común

[Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar...] Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva del tiempo me dice que ya no somos jóvenes.

¿Caminé yo acaso por las calles en la madrugada, a los veinte, con las piernas tembládome y los brzos en éxtasis más pleno? ¿Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada? Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mi.

Son eternos tus ojos, verde destello de hierba salvaje refrescada por la vertiente.

Sí. A los veinte creíamos ser eternas. A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites. Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana, y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir, y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.

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Poema emergente, sin número Pase lo que pase, vivirá en mí tu cuerpo. El ondeante ejercicio de tu amor, sensible, frágil como la fronda apenas enroscada del helecho en espiral en los bosques recién dorados por el sol. Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos donde mi rostro entero se hunde una y otra vez... La sabiduría honda y la inocencia de esa morada descubierta para mi lengua...En mis labios, el ritmo tembloroso e insaciable de tus pechos... Sentir tu mano en mí, firme, protectora, descubriéndome, con la fuerza de tu lengua y tus dedos finos llegando allí, donde te esperé siempre, en mi fondo húmedo y rosa. Pase lo que pase, ahí estarás tú.

XII – De veintiún poemas de amor Durmiendo, girando incesantes como planetas en sus praderas nocturnas: un roce es suficiente para hacernos saber que no estamos solas en el universo, aún dormidas los fantasmas del sueño de dos mundos cruzan sus pueblos fantasmas, casi hablándose entre sí. Despierto al susurro de tus palabras dichas a años luz o años sombra como si mi propia voz hablara. Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños, y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes y resuena el pasado a través de nuestras venas cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes, pero cualquier crónica del mundo compartida podría ser escrita con un sentido

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nuevo: éramos dos amantes de un género, éramos dos mujeres de una generación.

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SYLVIA PLATH El aspirante Para empezar: ¿eres de los nuestros? ¿Llevas ojo de cristal, dentadura postiza, muleta, braguero o garfio, pechos de goma, entrepierna de goma,

costurones que muestren que algo falta? ¿No? Entonces, ¿cómo podemos darte nada? Deja de llorar. Abre la mano. ¿Vacía? Vacía: ahí va una mano

para llenarla; dispuesta a preparar el té y a dar masajes que ahuyenten la jaqueca, y a hacer lo que le digas. ¿Te casarás con ella? Viene con garantía

de cerrarte los ojos al final y disolverse de dolor. Sacamos caldo nuevo de la sal. Observo que estás desnudo: ¿qué tal este traje?

Negro y tieso, pero no sienta mal. ¿Te casarás con él? Es impermeable, irrompible, a prueba de fuego y de bombas que hundan los tejados. Créeme: te enterrarán con él.

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Ahora bien: la cabeza la tienes vacía, con perdón. Dispongo de remedio para eso. Ven aquí, corazón, sal del armario. Bueno, ¿qué te va pareciendo la cosa? Está, para empezar, como un papel desnuda;

pero dentro de veinticinco años será de plata, de oro dentro de cincuenta: una muñeca viva, mires por donde mires. Sabe coser, y sabe cocinar, y sabe hablar, hablar y hablar.

Funciona sin averías. Si tienes agujeros, será parche poroso. Si tienes ojos, será una imagen. Es tu último clavo ardiendo, muchacho. ¿Te casarás, te casarás, te casarás con ella?

Danzas nocturnas Una sonrisa tuya cae en la hierba y se pierde para siempre. ¿Y dónde se extraviarán tus danzas nocturnas? ¿En las matemáticas? Saltos y espirales tan purosSin duda recorren eternamente el mundo, y no me quedaré despojada de belleza: el don de tu pequeña vida, tu olor. A pasto mojado cuando duermes, azucenas, azucenas

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que no pueden compararse con tu carne. La cala, los fríos pliegues de su ego, y el lirio, embelleciéndose a sí mismoManchas, y un despliegue de pétalos ardientes. Los cometas tienen que atravesar tanto espacio, tanta frialdad, tanto olvido. Así se desvanecen sus gestoscálidos y humanos, y luego su luz rosada sangrando y desollándose a través de las amnesias negras del cielo. Por qué me son otorgadas Estas lámparas, estos planetas que caen como bendiciones, como copos de nieve hexagonales, blancos sobre mis ojos, mis labios, mis cabellos rozándome y fundiéndose?. En ninguna parte.

[Soy vertical...] Soy vertical Pero preferiría ser horizontal. No soy un árbol con las raíces en la tierra absorbiendo minerales y amor maternal para que cada marzo florezcan las hojas, ni soy la belleza del jardín de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración ignorando que pronto perderá sus pétalos. Comparado conmigo, un árbol es inmortal y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa, y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra.

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Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas, los árboles y las flores han derramado sus olores frescos. Camino entre ellos, pero no se dan cuenta. A veces pienso que cuando estoy durmiendo me debo parecer a ellos a la perfecciónoscurecidos ya los pensamientos. Para mí es más natural estar tendida. Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad, y así seré útil cuando al fin me tienda: entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.

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MARGE PIERCY Las mujeres fuertes pueden decir no Una mujer fuerte es una mujer esforzada una mujer fuerte es una mujer que se sostiene de puntillas y levanta unas pesas mientras intenta cantar A las barricadas Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra limpiando el pozo negro de la historia y mientras saca la porquería con la pala habla de que no le importa llorar y vomitar estimula los músculos del estómago y sigue dando paladas con lágrimas en la nariz Una mujer fuerte es una mujer con una voz en la cabeza que le repite: Te lo dije, so fea, so mala, so tonta Nadie más te va a querer nunca ¿por qué no eres femenina? ¿Por qué no eres suave, discreta? ¿Por qué no estás muerta? Una mujer fuerte es una mujer empeñada en hacer algo que los demás están empeñados en que no se haga. Está empujando la tapa de un ataúd de plomo desde dentro está intentando levantar con la cabeza la tapa de una alcantarilla, está intentando romper una pared de acero a cabezazos. Le duele la cabeza. La gente que espera a que haga el agujero le dice: date prisa ¡Eres tan fuerte! Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro

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Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma fuerte cada mañana mientras se le sueltan los dientes y la espalda la destroza. Cada niño, un diente, solían decir antes y ahora, por cada batalla, una cicatriz. Una mujer fuerte es una masa de cicatrices que duelen cuando llueve, y de heridas que sangran cuando se las golpea, y de recuerdos que se levantan por la noche y recorren la casa de un lado a otro, calzando botas. Una mujer fuerte es una mujer que ansía el amor como si fuera oxígeno para no ahogarse. Una mujer fuerte es una mujer que ama con fuerza y llora con fuerza y se aterra con fuerza y tiene necesidades fuertes. Una mujer fuerte es fuerte en palabras, en conexión, en sentimientos; no es fuerte como la piedra sino como la loba amamantando a sus cachorros. La fuerza no está en ella, pero la representa como el viento llena una vela. Lo que la conforta es que los demás la amen tanto por su fuerza como por la debilidad de la que ésta emana, como el relámpago de la nube. El relámpago deslumbra. Llueve, las nubes se dispersan. Sólo permanece el agua de la conexión fluyendo por nosotras. Fuerte es lo que nos hacemos unas a otras. Hasta que no seamos fuertes juntas una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada.

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ALICE WALKER ¿Recuerdas? ¿Me recuerdas? Soy la chica de la piel oscura y los zapatos gastados. Soy la chica con dientes cariados. Soy la chica negra de los dientes podridos con el ojo herido y la oreja destrozada. Soy la chica que sostiene a sus hijos, cocina sus comidas, barre sus patios, lava sus ropas. Oscura y pudriéndome y herida, herida. Yo daría a la raza humana tan sólo esperanza. Soy la mujer con la piel oscura bendecida. Soy la mujer con los dientes arreglados. Soy la mujer con el ojo sanado, con la oreja que oye. Soy la mujer: Oscura,

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arreglada, curada, que te escucha. Yo daría a la raza humana tan sólo esperanza. Soy la mujer que ofrece dos flores con raíces gemelas. Justicia y Esperanza. Comencemos.

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AUDRE LORDE No hay poemas honestos acerca de las mujeres muertas Qué queremos la una de la otra después de haber contado nuestras historias queremos ser sanadas queremos la mohosa quietud robando nuestras cicatrices queremos la hermana poderosa que no nos asusta que hará que el dolor se vaya la voz de mamá en el corredor lo has hecho bien la primera vez querida nunca necesitarás hacerlo de nuevo. El trueno retumba en el horizonte yo compro tiempo con otra historia una pálida ampolla de aire cadencias de carne muerta oscurecen las vocales.

Quién dijo que era simple Tiene tantas raíces el árbol de la rabia que a veces las ramas se quiebran antes de dar frutos. Sentadas en Nedicks las mujeres se reúnen antes de marchar hablando de las problemáticas muchachas que contratan para quedar libres. Un empleado casi blanco posterga

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a un hermano que espera para atenderlas primero y las damas no advierten ni rechazan los placeres más sutiles de su esclavitud. Pero yo que estoy limitada por mi espejo además de por mi cama veo causas en el color además de en el sexo y me siento aquí preguntándome cuál de mis yo sobrevivirá a todas estas liberaciones.

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CANADÁ S.XX MARGARET ATWOOD (traducción de Amparo Arróspide) Eurídice El ha venido a buscarte y está aquí, canción que te llama y quiere que vuelvas, canción de dicha y de pesar a partes iguales, promesa hecha canción, promesa de que todo será, allá arriba, distinto a la última vez... Hubieras preferido seguir sintiendo nada, vacío y silencio; la estancada paz del mar más hondo, al ruido y la carne de la superficie, acostumbrada a estos pasillos pálidos y en sombras, y al rey que pasa por tu lado sin pronunciar palabra. El otro es diferente y casi lo recuerdas. Dice que canta para ti porque te ama, no como eres ahora, tan fría y diminuta: móvil y a la vez quieta, como blanca cortina o soplo en la corriente de una ventana a medio abrir junto a una silla donde nadie se sienta. Te quiere "real", un cuerpo opaco, sentir cómo se espesa 200


(tronco de árbol o ancas) y el golpe de la sangre tras los párpados al cerrarlos la llamarada solar... sin tu presencia no podrá sentir este amor suyo... Mas la súbita revelación de tu cuerpo enfriándose en la tierra fue saber que le amas en cualquier lugar hasta en este sitio sin memoria, este reino del hambre. Como una semilla roja en la mano que olvidaste que aprietas, llevas tu amor... El necesita ver para creer y está oscuro. "Atrás, atrás...", le susurras, pero quiere que vuelvas a alimentarlo, Eurídice, puñado de tul, pequeña venda, soplo de aire frío, no se llamará Orfeo tu libertad...

Quema de lechuzas Unos centímetros más abajo se acaba el suelo como puerta con cerrojo. Una helada dura y adiós lo no cosechado. ¿Con qué derecho chupa una vieja las negras raíces, el rojo jugo que deben ser para los niños?

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Practicaba la magia, claro está. Cuando se tiene tanta hambre hacen falta garfios y garras. A medianoche retenía el aliento, descruzaba los dedos y le salían plumas de lechuza por todo el cuerpo, como moho en la carne, sólo que más rápido. Yo misma la vi cazando ratones a la luz de la luna, silenciosa como la sombra de la mano que proyecta una vela. Buen disfraz, sin embargo la reconocí al día siguiente por la pluma blanca en el pelo. Ardió muy bien, grasa gorda al fuego, con grises gritos, devolviendo al aire lo que nos quitó mientras nos resecaba. Podría haberse salvado con su voz de lechuza blanca, pero antes le cortamos ciertas partes para que no volase, como los dedos, esas alas secretas... La miramos arder hasta el hueso, y nos emborrachamos después. Su corazón nos sirvió de brasa para reavivar la lumbre. Así es nuestra cultura, nada que les importe a ustedes, gente de pies suaves que ignoran lo que es vivir pegados a la piedra.

Metempsicosis Tu abuela se desliza por los helechos, vestida de luto, grácil y aguda como siempre: ¡mira cómo le brillan los ojos!

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¿Quién eras tú cuando fuiste serpiente? Aquel fue un bailarín y ahora una verde serpentina ondulada por su propia brisa y he aquí a tu tío, persona brusca y a rayas, que regresa a vigilarte y relajarse bajo las mecedoras del porche. Cuando se despoja de su vieja piel la serpiente proclama la resurrección a todos los creyentes aunque hay quienes se cansan pronto de nacer y renacer... para ellos es el soplo que tiembla en la hierba amarilla, un dedo de papel, la mitad de un lazo, la cita para acudir al río muerto. ¿Quién se refugia en la bodega fría con las manzanas y las ratas? ¿De quién es esa voz de pellejo que se crispa al viento? ...Del hijo que perdiste y que susurra "Madre", el que jamás pariste y quiere volver a entrar.

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ANNE MICHAELS Flores Hay otra piel dentro de mi piel Que se ajusta a tu tacto como un lago a la luz; Que desliza su memoria, su lenguaje perdido Dentro de tu lengua, Borrándome para hacerme de nuevo.

Justo cuando el cuerpo cree saber Los caminos para conocerse a sí mismo; Esta segunda piel sigue buscando sus respuestas.

En la calle – las sillas de los cafés abandonadas En las terrazas, los puestos del mercado vaciados De su viva luz, Aunque el pavimento todavía respire Uvas y melocotonesComo la luz de todo lo que crece En la tierra recién removida, Cada partícula de mí se ajusta a tu tacto, El viento envolviéndonos las piernas en mi vestido, Tu camisa deshaciéndose en flores por mis manos.

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(Rigoberto Menchú)

CENTROAMÉRICA Y AMÉRICA DEL SUR

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MÉXICO ROSARIO CASTELLANOS Meditación en el umbral No, no es la solución Tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy Ni apurar el arsénico de Madame Bovary Ni aguardar en los páramos de Ávila la visita Del ángel con venablo Antes de liarse el manto a la cabeza Y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando Las vigas de la celda de castigo Como lo hizo Sor Juana. No es la solución Escribir, mientras llegan las visitas, En la sala de estar de la familia Austen Ni encerrarse en el ático De alguna residencia de la Nueva Inglaterra Y soñar, con la Biblia de los Dickinson, Debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo Ni Mesalina ni María Egipciaca Ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

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Elegía Nunca, como a tu lado, fui de piedra. Y yo que me soñaba nube, agua, Aire sobre la hoja, Fuego de mil cambiantes llamaradas, Sólo supe yacer, Pesar, que es lo que sabe hacer la piedra Alrededor del cuello del ahogado.

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CORAL BRACHO Esto que ves aquí no es Esto que ves aquí no es. Alguien te oculta una pieza. Es el fragmento Que da el sentido. Es la palabra Que altera el orden Del furtivo universo. El eje Oculto Sobre el que gira. Este recuerdo Que articulas No es. Falta el espacio Que ajusta El caos. Alguien jala los hilos. Alguien Te incita a actuar. Cambia los escenarios, Los reacomoda. Sustrae objetos. Cruzas de nuevo El laberinto a oscuras. El hilo Que en él te dan No te ayuda a salir.

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EL SALVADOR DINA POSADA Climaterio Pronto se romperá la cadencia que sostienen mis días lunares encanecerán mis venas mi talle tendrá voz de verano acabado cálidos destellos llevarán el paso a mis horas —no agobies el gesto mi universo rebasa los límites de mi cuerpo— Despéñate en el tiempo que me bebe muerde esta vida que me corre sin freno reparte tus dedos en la plenitud de mi tacto La lumbre de mi lento atardecer será faro de recios brazos en las arrugas de tu aliento

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COSTA RICA ANA ISTARÚ Ábrete sexo Ábrete sexo como una flor que accede, descorre las aldabas de tu ermita, deja escapar al nadador transido, desiste, no retengas sus frágiles cabriolas, ábrete con arrojo, como un balcón que emerge y ostenta sobre el aire sus geranios. Desenfunda, oh poza de penumbra, tu misterio. No detengas su viaje al navegante. No importa que su adiós te hiera como cierzo, como rayo de hielo que en la pelvis aloja sus astillas. Ábrete sexo, hazte cascada, olvida tu tristeza. Deja partir al niño que vive en tu entresueño. Abre gallardamente tus cálidas compuertas a este copo de mieles, a este animal que tiembla como un jirón de viento, a este fruto rugoso

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que va a hundirse en la luz con arrebato, a buscar como un ciervo con los ojos cerrados los pezones del aire, los dos senos del día. Esta noche de desposada Esta noche de desposada soy mi balcón. Ventana soy sin otro atuendo que el del amor. Y cuando el día golpee en el vidrio de mi ventana he de vestirme con mi sábana de desposada. Que balcón soy. Para mostrar el paño blanco tan blanco por la ventana, tras esta noche de desposada. Sin una sola nervadura de la amargura, sin alfileres púrpuras, sin una isla ni un algodón en que alojarse pueda el dolor. Que blanca y pura soy mi balcón. Adiós la sangre. Adiós la sangre, la sangre y su tiniebla. Que así desnuda y cubierta con mi sábana de desposada yo estoy armada. Y por las calles de España y a mi América cansada voy, para mostrar mi blanca tela,

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vagina blanca. Blanco el amor. Porque esta noche de desposada soy mi balc贸n.

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NICARAGUA CLARIBEL ALEGRÍA Lamentación de Ariadna No te pierdas, Teseo Vuelve a mí. La playa está desierta Tengo los pies sangrientos De correr en tu busca ¿será que me engañaste dejándome dormida en esta isla? Perdóname, Teseo ¿recuerdas nuestro encuentro? Amor eterno me juraste Y yo te di el ovillo Y volviste a la luz Después de haber destruido Al minotauro. ¿Te secuestró algún dios sintiéndose celoso? No me inspiran temor Ni Poseidón Ni Zeus Es de fuego mi ira Y se alzará Desde esta agua Hasta el cielo. Vuelve, Vuelve, Teseo No te pierdas En los laberintos De la muerte

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Anda suelto El ovillo de mi amor Atrápalo, Teseo Vuelve a mí Soy tu tierra Tu luna Tu destino. Clava en mí tus raíces.

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PUERTO RICO JULIA DE BURGOS El mar y tú La carrera del mar sobre mi puerta Es sensación azul entre mis dedos, Y tu salto impetuoso por mi espíritu Es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada El mar y tú lo nadan a mi encuentro, Y en locura de amarte hasta el naufragio Van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas, para sólo un instante detenerlos, y gritarle mi voz a que se batan en un sencillo duelo de misterio!

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CUBA DULCE MARÍA LOYNAZ Deseo Que la vida no vaya más allá de tus brazos. Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos, Que tus brazos me ciñan entera y temblorosa Sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra. Que me sean tus brazos horizonte y camino, Camino breve y único horizonte de carne: Que la vida no vaya más allá...¡Que la muerte Se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...

Si me quieres, quiéreme entera Si me quieres, quiéreme entera, No por zonas de luz o sombra... Si me quieres, quiéreme negra Y blanca. Y gris, verde y rubia, Y morena... Quiéreme día, Quiéreme noche... ¡Y madrugada en la ventana abierta!...

Si me quieres, no me recortes: ¡Quiéreme toda...O no me quieras!

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FINA GARCÍA MARRUZ Salomón y la rosa Vanitas...

¿Cómo no me voy a envanecer, dijo la rosa,

cómo no me voy a envanecer,

si entre tantos que murmuran del tiempo y se quejan de sus pérdidas,

sólo yo ardo tranquila una hora en el rojo?

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CARILDA OLIVER LABRA Esta memoria Esta memoria Que se cierne como los gorriones En la rama más alta de mí misma, Este escuchar la noche Cuando hace sombra y el perfume Persiste en su influencia, Esas costumbres tuyas En la casa, Húmeda del ensueño y la porfía.

La casa donde amabas tu inocencia Sigue guardando Esos primores de ceniza, Sigue con tu respiración flotando. A cuestas Trae los fantasmas pensativos: Está mi padre Rodando entre las cosas (quería decirme: ¡hija, al fin nos conocimos!...) Y han vuelto algunos pétalos Que de un botón remoto habían caído. Ha vuelto todo el tiempo Que borramos, En este instante en que repito tu nombre Y sin embargo no es latido. Telarañas me enseñan donde tengo Olvidada la nuca. Está sin sábanas el lecho, En un sillón florece el frío.

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¿Cuál es el mago que te trae ahora y te pone a bruñirme las ojeras, cuál es el rico que me da tu cuerpo? Ya no es posible hallarte en remolinos, La sorpresa sería Comerte con los ojos.

La casa, La casa enorme con soledades yheliotropos, Lúgubre, vacía, La casa centenaria sigue goteando Sobre mis heridas.

Arrancaré el azogue de todos sus espejos Buscándote. Arrancaré las cenefas, los umbrales, Buscándote. Arrancaré los muebles, los mosaicos, El sol, La selva que en el patio ha dado un solo paso, Mi insomnio de leona enternecida; Arrancaré el recuerdo Buscándote, Y he de encajar de nuevo en tus costillas.

Arrancaré los rincones de la casa, La casa, Sí La casa donde nos podrimos. Ha de quedar algún pedazo tuyo entre raíces,

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Alguna vibración de tus entrañas, Algún cabello que cayó de pronto Y luego fue un hilo de agonía, El dejo de tu voz entre las horas: Ha de quedar el giro de tu mano, al fin, llamando: Algo espantoso y bello. Y yo sabré quién eres, Yo te reconoceré De rodillas ante el grifo del agua, Yo te reconoceré Aunque sea por el gusto del fango; Y te daré por muerto entonces, Devastado este reino; Pero tranquila, En orden, Porque tendré el consuelo De imaginarte a salvo de los hombres.

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NANCY MOREJÓN Cuerda veloz Cuerda veloz, desatada en el aire, Ataba nuestros cuerpos Como dos fríos conejos, Fugitivos de claxons y peatones, Bajo el álamo verde.

La virgen, En lo alto, abría los brazos Y parecía llorar por nuestro anhelo. Tú y yo, ya sin espera. El viento, yerto de pesadumbres. ¿Cuántas horas aún para mirarnos y tocar la cuerda intensa en donde derramamos nuestro beso fatal? Tu boca lejos de la mía. Dime, Rilke, ¿en qué fuente, En qué cielo, en cuál rosa, En qué enigma de mi niñez Nació este amor que se agita en la sombra Hacia su fiel tormenta?

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ECUADOR (por cortesía de la Embajada de Ecuador) Dolores Veintimilla de Galindo ¡Quejas! ¡Y amarle pude!... Al sol de la existencia se abría apenas soñadora el alma... Perdió mi pobre corazón su calma desde el fatal instante en que le hallé. Sus palabras sonaron en mi oído como música blanda y deliciosa; subió a mi rostro el tinte de la rosa; como la hoja en el árbol vacilé. Su imagen en el sueño me acosaba siempre halagüeña, siempre enamorada; mil veces sorprendiste, madre amada, en mi boca un suspiro abrasador; y era él quien lo arrancaba de mi pecho, él, la fascinación de mis sentidos; él, ideal de mis sueños más queridos, él, mi primero, mi ferviente amor. Sin él, para mí, el campo placentero en vez de flores me obsequiaba abrojos; sin él eran sombríos a mis ojos del sol los rayos en el mes de Abril. Vivía de su vida aprisionada; era el centro de mi alma el amor suyo, era mi aspiración, era mi orgullo... ¿por qué tan presto me olvidaba el vil? No es mío ya su amor, que a otra prefiere; sus caricias son frías como el hielo.

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Es mentira su fe, finge desvelo... Mas no me engañará con su ficción... ¡Y amarle pude delirante, loca! ¡No! mí altivez no sufre su maltrato; y si a olvidar no alcanzas al ingrato ¡te arrancaré del pecho, corazón!

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VIOLETA LUNA Mi corazón detrás de ti Está mi corazón desde hace tiempo rayado por tu espuela placentera. Y va mi corazón calladamente debajo de tu espuela desangrándose.

¡Y quién iba a creerlo! que yo tuviera adentro un suave fruto que sangra por el peso de una espuela.

Y dice el diccionario que una espuela es una espiga larga y acerada que sirve para hincar a los caballos.

Ahora sí comprendo por qué mi corazón se ha desbocado.

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MARGARITA LASO Fragmento de erosonera un ceibo que cuida el horizonte tiene menos orgullo que el que orilla tus piernas

un ceibo en tus piernas africanas matará mi deseo

la cadera cruje como un cangrejo

un crujido en la tenaza de mis huesos matará mi deseo

trago de ardienteagua un ceibo te orilla los crujidos una huella de hollín los vellos y tobillos y una equis que enrosca mi cintura

una equis matará mi deseo

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VENEZUELA MARÍA AUXILIADORA ÁLVAREZ IV- Fragmento de CUERPO Usted nunca ha parido No conoce El filo de los machetes No ha sentido Las culebras de río Nunca ha bailado En un charco de sangre querida

Doctor No meta la mano tan adentro Que ahí tengo los machetes Que tengo una niña dormida Y usted nunca ha pasado Una noche en la culebra Usted no conoce el río

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PERÚ BLANCA VARELA Va Eva Animal de sal Si vuelves la cabeza En tu cuerpo te convertirás

Y tendrás nombre Y la palabra Reptando Será tu huella

Máscara de algún dios Frente a mí ese rostro lunar. Nariz de plata, pájaros en la frente. ¿Pájaros en la frente?

Y luego hay rojo Y todo lo que la tierra olvida. Humedad con poderes de fuego Floreciendo tras las negras pestañas. Un rostro en la pared. Detrás del muro, más allá de toda voluntad, Más lejos todavía que mirar y callar: ¿qué?

¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer? ¿Y al otro lado? ¿Al revés?

Vuela la mano, nace la línea, Vibrante destino, negro destino.

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Por un instante la melodía es clara, Parece eterna la tarde, Purísima la sombra del cielo.

Vuelvo otra vez. Pregunto. Tal vez ese silencio dice algo, Es una inmensa letra que nos nombre y contiene En su aire profundo. Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa Sea amor, un gigantesco amor En cuyo centro ardemos. Tal vez el otro lado existe Y es también la mirada Y todo esto es lo otro Y aquello esto Y somos una forma que cambia con la luz Hasta ser sólo luz, sólo sombra.

Identikit Sí La oscura materia Animada por tu mano Soy yo

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CARMEN OLLÉ Tener 30 años Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque Cardíaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen Nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va Midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada Por el vaivén de su culo transpartene. Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer. Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo 24 horas de avión como una vida se reduce a una sola crema o a una sola visión del paraíso. ¿Por qué describo este placer agrio al amanecer? Tengo 30 años (la edad del stress). Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del Primer parto. Este verano se repleta de espaldas tostadas en el Mediterráneo. El color del mar es tan verde como mi lírica Verde de bella subdesarrollada.

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no ser gordita/pequeña/imberbe/velluda/transparente raquítica/potona / ojerosa... Del botín que es la cultura me pregunto por el destino ¿Por qué Genet y no Sarrazine? O Cohn Bendit/Dustschke/Ulrike Y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas Clases en la U

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ELSA MARGARITA SIRA Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas Qué bellas están ahora calladas y marchitas.

No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista A solas gozadora de llanto en el espejo del WC Antes que La muerte de la Familia nos diera el alcance.

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MARÍA EMILIA CORNEJO Soy la muchacha mala de la historia Soy La muchacha mala de la historia La que fornicó con tres hombres Y le sacó cuernos a su marido.

Soy la mujer Que lo engañó cotidianamente Por un miserable plato de lentejas, La que le quitó lentamente su ropaje de bondad Hasta convertirlo en una piedra Negra y estéril Soy la mujer que lo castró Con infinitos gastos de ternura Y gemidos falsos en la cama

Soy La muchacha mala de la historia.

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CHILE GABRIELA MISTRAL Apegado a mí Velloncito de mi carne, que en mi entraña yo tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí! La perdiz duerme en el trébol escuchándole latir: no te turben mis alientos, ¡duérmete apegado a mí! Hierbecita temblorosa asombrada de vivir, no te sueltes de mi pecho: ¡duérmete apegado a mí! Yo que todo lo he perdido ahora tiemblo de dormir. No resbales de mi brazo: ¡duérmete apegado a mí!

El amor que calla Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro; pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres, tan oscuro. Tú lo quisieras vuelto en alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho. Estoy lo mismo que estanque colmado y te parezco un surtidor inerte.

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¡Todo por mi callar atribulado que es más atroz que el entrar en la muerte!

Caperucita Roja Caperucita Roja visitará a la abuela que en el poblado próximo sufre de extraño mal. Caperucita Roja, la de los rizos rubios, tiene el corazoncito tierno como un panal. A las primeras luces ya se ha puesto en camino y va cruzando el bosque con un pasito audaz. Sale al paso Maese Lobo, de ojos diabólicos. «Caperucita Roja, cuéntame adónde vas». Caperucita es cándida como los lirios blancos. «Abuelita ha enfermado. Le llevo aquí un pastel y un pucherito suave, que se derrama en juego. ¿Sabes del pueblo próximo? Vive en la entrada de él». Y ahora, por el bosque discurriendo encantada, recoge bayas rojas, corta ramas en flor, y se enamora de unas mariposas pintadas que la hacen olvidarse del viaje del Traidor... El Lobo fabuloso de blanqueados dientes, ha pasado ya el bosque, el molino, el alcor, y golpea en la plácida puerta de la abuelita, que le abre. (A la niña ha anunciado el Traidor.) Ha tres días la bestia no sabe de bocado. ¡Pobre abuelita inválida, quién la va a defender! ... Se la comió riendo toda y pausadamente y se puso en seguida sus ropas de mujer. Tocan dedos menudos a la entornada puerta. De la arrugada cama dice el Lobo: «¿Quién va?»

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La voz es ronca. «Pero la abuelita está enferma» la niña ingenua explica. «De parte de mamá». Caperucita ha entrado, olorosa de bayas. Le tiemblan en la mano gajos de salvia en flor. «Deja los pastelitos; ven a entibiarme el lecho». Caperucita cede al reclamo de amor. De entre la cofia salen las orejas monstruosas. «¿Por qué tan largas?», dice la niña con candor. Y el velludo engañoso, abrazado a la niña: «¿Para qué son tan largas? Para oírte mejor». El cuerpecito tierno le dilata los ojos. El terror en la niña los dilata también. «Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes ojos?» «Corazoncito mío, para mirarte bien...» Y el viejo Lobo ríe, y entre la boca negra tienen los dientes blancos un terrible fulgor. «Abuelita, decidme: ¿por qué esos grandes dientes?» «Corazoncito, para devorarte mejor...» Ha arrollado la bestia, bajo sus pelos ásperos, el cuerpecito trémulo, suave como un vellón; y ha molido las carnes, y ha molido los huesos, y ha exprimido como una cereza el corazón...

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URUGUAY DELMIRA AGUSTINI El vampiro En el regazo de la tarde triste Yo invoqué tu dolor...Sentirlo era ¡Sentirte el corazón! Palideciste Hasta la voz, tus párpados de cera

Bajaron... y callaste... Pareciste Oír pasar la Muerte... Yo que abriera Tu herida mordí en ella —¿me sentiste?— ¡Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente Tu corazón herido mortalmente, Por la cruel daga y exquisita

De un mal sin nombre, ¡hasta sangrarlo en llanto! Y las mil bocas de mi sed maldita Tendí a esa frente abierta en tu quebranto.

............................................................................

¿Por qué fui tu vampiro de amargura? ¿Soy flor o estirpe de una especie oscura Que come llagas y que bebe el llanto?

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IDEA VILARIÑO Yo No sé quién soy. Mi nombre Ya no me dice nada. No sé qué estoy haciendo. Nada tiene que ver ya más Con nada. Tampoco yo Tengo que ver con nada. Digo yo Por decirlo de algún modo.

Ya no Ya no será ya no no viviremos juntos no criaré a tu hijo no coseré tu ropa no te tendré de noche no te besaré al irme nunca sabrás quién fui por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo nunca ni si era de verdad lo que dijiste que era ni quién fuiste ni qué fui para ti ni cómo hubiera sido

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vivir juntos querernos esperarnos estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú ya no serás para mí más que tú. Ya no estás en un día futuro no sabré dónde vives con quién ni si te acuerdas. No me abrazarás nunca como esa noche nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

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IDA VITALE Obligaciones diarias Acuérdate del pan, No olvides aquella cera oscura Que hay que tender en las maderas, Ni la canela guarneciente, Ni otras especias necesarias. Corre, corrige, vela, Verifica cada rito doméstico. Atenida a la sal, a la miel, A la harina, al vino inútil, Pisa sin más la inclinación ociosa, La ardiente gruta de tu cuerpo. Pasa, por esta misma aguja enhebradota, Tarde tras tarde, Entre una tela y otra, El agridulce sueño, Las porciones de cielo destrozado. Y que siempre entre manos un ovillo Interminablemente se devane Como en las vueltas de otro laberinto.

Pero no pienses, No procures, Teje. De poco vale hacer memoria, Buscar favor entre los mitos. Ariadna eres sin rescate Y sin constelación que te corone.

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MAROSA DI GIORGIO Árbol de magnolias, Te conocí el día primero de mi infancia, A lo lejos te confundes con la abuela, de cerca, eres el aparador De donde ella sacaba el almíbar y las tazas. De ti bajaron los ladrones; Melchor, Gaspar y Baltasar; De ti bajaban los pastores y los gatos; Los pastores, enamorados como gatos, Los gatos, serios como hombres, con sus bigotes y sus ojos de enamorados Esclava negra sosteniendo criaturitas, inmóviles, nacaradas. Virgen María de velo negro, De velo blanco, allá en el patio. Eres la abuela, eres mamá, eres marosa, todo eres, con tu Eterna Juventud, tu vejez eterna, Niña de Comunión, niña de novia, Niña de muerte. De ti sacaban las estrellas como tazas, Las tazas como estrellas. Estuvo oculto en tus ramos el Libro del Destino. Te has quedado lejos, te has ido lejos. Pero, voy retrocediendo hacia ti, Voy avanzando hacia ti. Te veré en el cielo. No puede ser la eternidad sin ti.

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CRISTINA PERI ROSSI Teoría literaria Escriben porque tienen el pene corto O la nariz torcida Porque un amigo les robó la amante Y otro le ganaba al póker Escriben porque quieren ser jefes de la tribu Y tener muchas mujeres Un cargo político Un tribunal Una tarima (muchas mujeres).

No se leen entre ellos No se lo toman en serio: Nadie está dispuesto a morir Por unas cuantas palabras Colocadas en fila (de izquierda a derecha, no al estilo árabe) ni por unas cuantas mujeres: después de los cuarenta, todo son posmodernos.

Poética Versayanira – el mayor poeta hindúEscribió más de seiscientos poemas Como si fuera una muchacha

Escribiré entonces Como si fuera un hombre / y nadie hablará de mi sexo

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ARGENTINA ALFONSINA STORNI Dos palabras Esta noche al oído me has dicho dos palabras Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces, que la luna que andaba Filtrando entre las ramas Se detuvo en mi boca.Tan dulces dos palabras Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras Que digo sin quererlo -¡oh, qué bella, la vida!Tan dulces y tan mansas Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas Que nerviosos, mis dedos, Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.

Oh, mis dedos quisieran Cortar estrellas.

Cuadrados y ángulos Casas enfiladas, casas enfiladas, Casas enfiladas. Cuadrados, cuadrados, cuadrados. Casas enfiladas.

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Las gentes ya tienen el alma cuadrada, Ideas en fila Y ángulo en la espalda. Yo misma he vertido ayer una lágrima, Dios mío, cuadrada.

Piedra miserable Oh, piedra dura, miserable piedra, Yo te golpeo, te golpeo en vano, Y es inútil la fuerza de mi mano, Oh piedra dura, miserable piedra.

Pero haces bien, oh miserable piedra, Deja que tiente un golpe sobrehumano, Deja golpear, deja golpear mi mano, Oh piedra dura, miserable piedra.

No me des nada, miserable piedra, Guarda un silencio altivo y soberano, No te ablandes jamás entre mi mano, Oh piedra dura, miserable piedra.

Con tu impiedad, oh miserable piedra, Recobro alientos y el deseo gano, No te dejes caer sobre mi mano, Mezquina, estulta, miserable piedra.

Si un día torpe, miserable piedra, Te venciera la fuerza del verano Y cayeras a gotas en mi mano, Yo te odiaría, miserable piedra...

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MARILINA RÉBORA Ansiedad Ansia de estar un día en un puente de mando, recibir en el rostro el castigo del viento; sin ninguna arribada, por siempre navegando, sin dudas ni temores, cansancio o desaliento. Y no saber siquiera, en qué forma, ni cuándo, ha de concluir el viaje —en milagro de cuento—; ni cuándo retornar a éste mi lecho blando, ni a la antigua ventana, ni al dorado aposento. Acres de sal los labios, ruda racha en la frente, perdido el horizonte, sin destino la nave, sin nada que la guíe, sin nadie que la oriente, mecida por las olas, columpiada en la cresta, apenas sobre el mástil las alas de algún ave; sólo el rumor del mar, y Dios como respuesta.

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OLGA OROZCO Las muertes He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia, Lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso de la piel del lagarto, Inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz de alguna lágrima; Arena sin pisadas en todas las memorias. Son los muertos sin flores. No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos. Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio. Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra, Mas su destino fue fulmíneo como un tajo; Porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los infames lechos vendidos por la dicha, Porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida gota de salmuera. Ésa y no cualquier otra. Ésa y ninguna otra. Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros de nuestra vida.

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ALEJANDRA PIZARNIK Sólo la sed El silencio Ningún encuentro

Cuídate de mí amor mío Cuídate de la silenciosa en el desierto De la viajera con el vaso vacío Y de la sombra de su sombra

Las grandes palabras Aún no es ahora Ahora es nunca

Aún no es ahora Ahora y siempre Es nunca

Fiesta He desplegado mi orfandad Sobre la mesa, como un mapa. Dibujé el itinerario Hacia mi lugar al viento. Los que llegan no me encuentran. Los que espero no existen.

Y he bebido licores furiosos Para transmutar los rostros En un ángel, en vasos vacíos.

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La jaula Afuera hay sol. No es más que un sol pero los hombres lo miran y después cantan.

Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad bailan conmigo. Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol. Yo me visto de cenizas.

El despertar a León Ostrov

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco

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porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios

Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos

Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre

Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada.

Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada

Señor

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He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana

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Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas

Señor La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo

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DIANA BELLESSI Marea de mi corazón déjame ir en las ligustrinas como un insecto o como la misma ligustrina en el rumor en el rasante vuelo de las golondrinas alrededor de los aleros en la música minimal donde se hunde mi vecino mientras tapiza con golpecitos los respaldos de las sillas en el sol rasgado por la brisa no ser lo otro lo que mira. Desligarme del ser hacia aquel estar mayestático de la dicha. Alfombra de orquídeas diminutas sobre el pasto florecen antes que la máquina cortadora de césped las arrase ¿aprendieron? Corolas violáceas enjoyadas que emergen en cinco días de sus tallos aprendieron la brevedad? de la vida sin ser

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lo otro que del origen nos aparta

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RAQUEL GARZÓN No pronuncies gestos ni Palabras. No diluyas dotes de Ladrillo. El agua, el viento, la Madera, Los sueños, la piedra y el Martillo Son signos glaucos de la vida Que no requieren Comprensión ni olvido. No pienses. No hay Sinopsis en vigencia. Vencieron los plazos Y los buitres caminan lo Que no pueden volar. No me des la paz que no te Pido Ni la guerra que puedo Generar por cuenta Propia. Dame de vos lo más Prohibido, Aquello que intuyo estás Negándome: Tu fuerza brutal de Cataclismo, Tu ronca raíz de Remordimientos, El fatal infortunio de tus

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Días, La fe que no tienes ni te Inventas, El plomizo ritual de tu Rutina, La asfixia venenosa que Desgarra tu silencio, El temible despertar de tu Conciencia, Los trazos grotescos de tu Infierno, Tu pobre lucidez de Madrugada, Tus giros idiomáticos Traviesos, Tu caos, tu insolencia, tu Resaca, Tus afiebradas tormentas, Tus castillos de arena casi En ruinas, Tus furiosos dragones Lanzallamas.

Dame de vos lo que no Quieras darme. No te protejas de mí, No te me escondas Porque antes de Desconocerte por Completo, Tengo urgencia de

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Aprenderte de memoria.

[No me culpes...] No me culpes: Vi luz en tu alma y entré... Es cierto, No toqué timbre, No golpeé. Supuse que esperabas mi llegada. Lo siento. Si prejuzgué, Fue sin mala intención, Debes creerlo.

Como sea, estoy aquí: Prepárate.

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(Nawal El-Saadawi)

ORIENTE MEDIO

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ISRAEL ZELDA (traducción de Roser Lluch i Oms) En dos extremos del mundo Las que miran al suntuoso día Se dicen una a la otra: Abandonemos el refugio de las paredes, enseres Y letras, Lavemos el alma con el rocío De las flores de azafrán En la silenciosa colina rocosa.

Joven hermana mía, Aunque miremos hacia las mismas montañas, Hacia el mismo bosque, Estamos en dos extremos del mundo Porque tú estás en el extremo tropical De la vida El bullicioso Y yo rezo para que el río No se congele.

Cada persona tiene un nombre Cada persona tiene un nombre Que le ha dado Dios Y le han dado su padre y su madre. Cada persona tiene un nombre Que le han dado su talla y su sonrisa Y le ha dado el tejido.

Cada persona tiene un nombre Que le han dado las montañas

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Y le han dado sus muros. Cada persona tiene un nombre Que le han dado las estrellas Y le han dado sus vecinos. Cada persona tiene un nombre Que le han dado sus pecados Y le ha dado su anhelo. Cada persona tiene un nombre Que le han dado sus enemigos Y le ha dado su amor.

Cada persona tiene un nombre Que le han dado sus fiestas Y le ha dado su trabajo. Cada persona tiene un nombre Que le han dado las estaciones del a単o Y le ha dado su ceguera. Cada persona tiene un nombre Que le ha dado el mar Y le ha dado Su muerte.

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LEAH GOLDBERG (traducción de María Pérez Valverde) El viaje más corto El viaje más corto es el que se hace a través de los años. Aún no se apagó la luz. Se desplomó la casa. El muro se movió. Y permanecen uno junto al otro cual vecinos, Mi noche de ahora, mi día de entonces. ¿Qué decían?, ¿cambiamos?, ¿envejecimos?

El viaje más corto hacia el pasado. ¿Recuerdas? Un mar frío, dos botes abrazados, los niños sobre la colina encendían antorchas. ¿Envejecimos? ¿Cambiamos? La verdad, a mí me quedan hasta mañana sólo largas horas.

Hacia mí Los años embellecieron mi rostro Con recuerdo de amores Y colgaron en mi cabeza frágiles hilos de plata Hasta que fui muy bella.

En mis ojos se reflejan Los paisajes. Y los caminos que pasé Allanaron mis pasos Cansados y hermosos.

Si me vieras ahora No reconocerías tu ayerVoy hacia mí En los rostros que buscaste en vano Cuando yo iba hacia ti.

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PALESTINA FADWA TUQAN No llorare A las puertas de Yafa Amigos míos, y entre el caos de escombros de las casas, entre la desnutrición y las espinas, dije a los ojos, quieta: deteneos... Lloremos sobre las ruinas de quienes se han marchado abandonándolas. La casa está llamando a quien la edificó La casa está dando el pésame por él. Y el corazón, deshecho gime y dice: ¿Qué te han hecho los días? ¿Dónde están los que antes te habitaban? ¿Has sabido de ellos? ¿Has sabido tras su partida? Aquí soñaron, aquí estuvieron y trazaron los planes del mañana. Más, ¿Dónde están los sueños y el mañana? Y, ¿Dónde, dónde ellos?

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¿Cómo van a aplastarme las heridas? ¿Cómo podrá aplastarme la desesperación? ¿Cómo voy a llorar ante vosotros?... Juro, a partir de hoy no llorar.

¡Amadísimos míos!: El alazán del pueblo ha superado el tropiezo de ayer, y tras el río, los héroes se yerguen. Escuchad muy atentos, que el alazán relincha Confiado en su asalto; que ya escapa al asedio de la oscura desgracia, y corre hacia su puesto sobre el sol; mientras compactos grupos de jinetes le bendicen y juran devoción le rocían con humo de limpias cornalinas, con sangre de corales, le dan de sus despojos copiosísima alfalfa, y le aclaman, lanzando:

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¡Corre al ojo del sol! ¡Corre al ojo del sol! ¡Corre, alazán del pueblo! Que tú eres la señal y el estandarte, y nosotros la cohorte que te sigue. Ya no puede pararse la marea, La pasión y la ira; ya no puede caer en nuestras Frentes; sin luchar, el cansancio; ni quedaremos quietos, hasta ver expulsados a fantasmas y sombra

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AFGANISTÁN Poesía popular de las mujeres pastún de Afganistán. Landays. Anoche estaba junto a mi amante, ¡oh velada de amor que nunca volverá! Como un cascabel, con todas mis joyas, estuve Tintineando en sus brazos hasta bien entrada la noche.

Pon tu boca en la mía, Pero déjame libre la lengua para que te hable de amor.

Mi boca te pertenece, devórala, no temas nada. No es de azúcar, no puede deshacerse.

¡Rápido, amor mío, quiero ofrecerte mi boca!, la muerte ronda por la aldea y podría llevárseme.

Tú estabas oculto detrás de la puerta, Yo me frotaba los senos desnudos, Y tú me entreviste.

Pasa suavemente las manos por el hueco de mis mangas, Ya han florecido las granadas de Kandahar, Ya han madurado.

Montañas nos separan ahora, Sólo los pájaros serán nuestros mensajeros, Y sus cantos, los presagios.

Ven que te acaricie, que te abrace, Soy la brisa nocturna que morirá antes del alba.

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¡Dios, no dejes morir en exilio a una mujer! Con su último aliento olvidará tu nombre Para pensar sólo en su tierra natal.

Abandona el servicio de tu señor y conviértete en mi fiel: Tu salario serán los besos de mi boca.

Pon tus labios en mi boca, Como un sarmiento de viña que se retuerce.

Entre tus brazos no me rompas, Los capullos de mis senos tiemblan de tierno dolor.

Coge flores a puñados: Soy un jardín que sabe que te pertenece.

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EGIPTO ANDRÉE CHEDID (traducción de Francia Goenaga) El poema Sin cesar En lo vivo de sí mismo Se acomete el poema Espejos del instante Fragmentos del deseo Ecos del grito Hurgando el hueso hasta la médula Atravesando el hábito hasta el alma Volviendo a abrir las puertas del Espacio Aliviando los desórdenes del espíritu El poema Se precipita sobre nuestras páginas Ávidas Explorando a la vez Toda la llama Y todo el agua

Enigma I Tropezándonos con los enigmas De la aurora y las tinieblas Del instante y el después

En el espanto o el ardor Creamos obras Labramos senderos Inventamos fábulas Gravamos máximas

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Prescribimos dogmas Engendramos mentiras o verdades

Víctimas o victimarios Rozamos la trama del mundo

Mientras el hogar Arde del otro lado del silencio En el revés de las palabras Y los pensamientos

Poesía Más allá de las palabras Ella rezuma la voz

Más acá del verbo Ella cuestiona el universo

Más allá de las murallas Ella nombra la libertad

Más acá de cada corriente Ella revela el océano

Desertando sus conquistas Promete la evasión

Agita el soplo Consagra el humilde instrumento

Ensambla los fragmentos

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Del rostro disperso

Y designa el misterio Que permanece entero.

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EMIRATOS ÁRABES ZABIYA JAMÍS Un rito blanco (A un profeta que no fue intransigente ni mártir) Llévame lejos para que no me apoye en el pasado, sacude el paso oscilante que se adhiere a mis pies, y mezcla mi sangre con arroyos y océanos rugientes.

Envuélveme con el sudario del cielo mediterráneo y libera mi anhelo entre las gaviotas... para que aprenda qué significa la libertad.

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PAKISTÁN KISHWAR NAHEED (Poesía urdu) Nosotras, mujeres pecadoras (Traducción de Ximena Londoño) Somos nosotras, mujeres pecadoras, quienes no sentimos temor ante la grandeza de aquellos, los señores de hábito. Quienes no vendemos nuestras vidas, quienes no inclinamos la cabeza, ni juntamos nuestras manos en señal de devoción.

Somos nosotras, mujeres pecadoras; mientras aquellos que venden la cosecha de nuestros cuerpos, se exaltan, se vuelven distinguidos, se convierten en simples príncipes del mundo material.

Somos nosotras, mujeres pecadoras, quienes salimos levantando la bandera de la verdad contra la barricada de mentiras esparcida sobre las avenidas; quienes encuentran historias de persecución apiladas en cada umbral, quienes se dan cuenta que esas lenguas que podrían hablar, han sido cercenadas.

Somos nosotras, mujeres pecadoras. Incluso si la noche nos persigue estos ojos no habrán de apagarse. No insistan en volver a levantar la pared ya construida.

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Somos nosotras, mujeres pecadoras, quienes no sentimos temor ante la grandeza de aquellos, los señores de hábito. Quienes no vendemos nuestros cuerpos, quienes no inclinamos la cabeza, ni juntamos nuestras manos en señal de devoción.

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(Ono No Komachi)

ASIA

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ANTIGUA POESÍA BUDISTA S.VI a.C SUMANGALAMATA Al fin libre Al fin soy una mujer libre No más estar atada a la cocina Y a las sartenes No más atada al marido Que me cree menos Que la sombra que aparta con sus manos No más rabia, no más hambre Me siento bajo la sombra de mi propio árbol Meditando allí, soy feliz, tranquila

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CHINA POESÍA AMOROSA DE LA ANTIGUA CHINA S.V Atribuido a la PRINCESA SOTOORI ¡Qué bien me sé que esta noche mi Amor a mí vendrá guiado por los hilos de tejedora araña!

WANG SUNG Cortinas del lecho I Que ondulen las cortinas de mi lecho Y se curven para ocultar la lámpara encendida. Una vez las llevé conmigo; Ahora, regreso con ellas. Encerradas en su caja, ¿cuándo volverán a abrirse?

II ¿Quién dice que una mujer divorciada es mezquina? El amor de una divorciada se vuelve más intento. Llegas después de mil leguas, ¡no escupas en mi pozo! Nadie más que tú ha manchado las cortinas del lecho que una vez usaste. Mirar a lo lejos no me llevará lejos; La duda y la vacilación no me harán avanzar.

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PAO-LING-HUI Desde que te fuiste Mi rostro tenso junto a la entrada no quiere suavizarse. El cepo y el mortero ya no resuenan por las noches, Y las altas puertas permanecen cerradas al mediodía. Por las cortinas de mi lecho vagan las luciérnagas, Frente a mi jardín florecen las orquídeas purpúreas. La naturaleza se marchita, sensible al cambio de estación. Llegan los cisnes recordando el frío de los viajeros. Tu viaje terminará acaso al final del invierno. Yo esperaré tu regreso hasta el fin de la primavera.

LI TSING-CHAO La lluvia La lluvia tibia y el viento suave dejaron libre al sauce, hoy por primera vez, de los cristales de la nieve como a mí de mi llanto. Me quedé contemplando los árboles de durazno. Mis mejillas muestran ya, tímidamente, una luz en mi corazón. ¿Quién compartirá mis pensamientos? Envuelta todavía en mis ropas de invierno, sentada entre cojines de oro, estoy sola; guardo en mi corazón una música amarga. Y en la noche que avanza enciendo las antorchas.

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S.XX ZHANG ER (Traducciones de Romina E. Freschi y Karina A. Macció) 1 Que aun en este jardín poco frecuentado, un solo camino sea Derribado por el hábito. Es lastimoso Mientras camina cerca de esta mesa donde las divinidades se concentran En un juego de ajedrez, presionando a pensar Como si presionaran un timer. La fuente duerme en la luz de la mañana: de la última noche hojas, barro, basura. El actor no se presenta; la imaginación trama un argumentoEspectador, ladrón. Un segundo. El vendedor al costado de la vereda empieza a desplegar la cabeza desnuda: ¿Qué es lo que combina con la cadena de piedras coloreadas? Montañas y Ríos, Flores y Pájaros, deleites varios ya que son fáciles. ¿Estás deleitado? Ella no sabe. Exámenes posteriores cambian el parecer. Sólo toma tiempo, lo menos que tenemos. La cara esbelta de la diosa de la fuente se erosiona y Oscurece. Sus mechones de uva cambian de verde a rojo En sólo tres meses. Tu selección ya limitada Incluye el pétalo de loto rechazado Otro se suspende bajo la nuca, memoria en tu pecho Difícil decisión cuál elegir/ seleccionar, sutil/ suave fragancia en elección/selección.

2 Pasan corredores. Generalmente contentos En la cara, hasta felices.

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Varios en cuerpo, no la imagen de la búsqueda ideal En el corazón de nuestra mente. Escribir poesía es como correr en la mañana? Torpe. Sin gracia jadeando y resoplando Embarcarse en un camino sin mirar de reojo La encrucijada después del línea incomprensible - antes de los observadores Queriendo alcanzar la meta constante más allá La llegada de otro día, otro ejercicio Camina rápido, intentando otra posición de yoga Aquello es cielo azul, la rebelión suprimida De arriba abajo, de la próstata al sol Necesitando cintura elástica y Sólido deseo. Enfrentando la pared por eones modelando La panza y los glúteos protuberantes, rodillas dobladas ante el espejo Defendida por caparazones por los cuatro costados. Separada de la gracia El trabajo de este año entero Y estás saliendo hoy.

3 Siéntate y come algo en la viña Espera a que el sol te caliente Mirando los platos y bowls, fruta cortada, verduras, papas fritas, huevos, jugo, café y torta Parches de orquídea, pastos fragantes, densa foresta nubes, nevisca- las luchas Olímpicas Reposa en la perfección, removido por su complicada derrota. Preguntándote si todo eso es necesario? Capaz como somos de tornar lo bello feo, yendo al baño para hacer otra cosa

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Como ellos, tomo el té, nada excepcionalmentecomo torta, luego ordeno otro café Y pregunta si las parras son reales y cuánto cuesta el desayuno? Sangriento, habiendo sido recién arrancado de su pecho. Quieres probar?, Dios mío, maldito Adónde vas? Borracho y cabizbajo. Ten cuidado. No caigas.

4 Sacarse un traje espléndido mientras la lluvia apenas cae Los helechos en la ventana empapados de sol Tú dices, "Realmente está más tibio ahora" No particularmente al amante en tus brazos. Una mera Indulgencia, sobre el prado chispeante de flores Bajando por el río. Elige, elige para alegría de tu corazón Esta oferta de pleno verano luego del durazno y la ciruela, un loto domesticado Se sienta quieto. En una posición Que simboliza miles Me dices que espere. La respuesta descansa En la espera. Cruza la pierna asíGota a gota. El rocío en las flores imprime la idea del agua Fluyendo sobre las sábanas. Recoge un loto, sonríe Con un sentido de, caes en mi momentáneo Sueño, agarra mis manos. La mariposa que súbitamente llega, súbitamente parte Ofreciendo un tierno amor por solo una breve estación. Ese es el trabajo Rodin dijo toujours travailler Deseo que nunca se satisface.

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La lluvia ondulante que le hace eco, se levanta, cae A lo largo de la tristeza del tiempo pasando Sacrificial, aunque digno, se arroja a si mismo al río.

5 Luna llena. La composición de una familia feliz en un fin de semana. Dónde poner al niño? En el este, la luna sale sin solución. Pensamientos honestos se tornan meras almohadas para sacudir y dar vuelta, antes de escribir unas pocas oraciones honestas. Esta noche leer solo Lu De-an y Rilke. De ese modo, pensar en dios, en ideales absolutos y en el orden presente de las cosas. I'm not looking because I'm married.

El mundo no visto vibrante bajo la luz de la luna: Los finales siempre son tristes. Los cuerpos juntos y los corazones aparte o viceversa Nieve, pico de montaña, un profundo bosque, hierba de lavanda y limón. que la cuna de aguas que se mueven por debajo eternamente sostuviera la noche, tú y tú y la nube leopardo Dónde entonces, poner al niño? Además de cerca de mi pecho Rodeado de arriba abajo por mi aroma.

8 Es mejor imaginarlo cruzando el río para recoger loto. Escena resbalosa: la desaparición súbita de la luna, Madame Xiang Rodando hacia una masa oscura de nubes. ¿Cómo puedes culparme, medio descompuesta, medio nostálgica y desesperada por más?

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No importa a quién se lo den, tú y tú y ella, pensar en eso o no- ¿es vivir? El debe estar cantando, como el viento de río acaricia una esencia de fruta salvaje y flores entre sus piernas bajo la luz del río. Finalmente, es amor. Una belleza. Una persona sale o colectivamente muere por la integridad. Es amor. Canción muda en el corazón. Una salida desde el jardín, hundiéndose con uvas, por causa de eso. Un fuego furioso. Un lindo día, anochecer de verano tardío mirando el mundo, su miseria, se aproxima la última piedra intacta permanece aún, como la luna alta capta un ser iluminado. Recoge un loto, sonríe a la cara distinguida, el fino abrigo, sombrero alto, perla iridiscente... El cielo mandó a las flores caer como lluvia, como lluvia.

Li

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JAPÓN S.IX ONO NO KOMACHI (Traducción de Carlos Rubio) Durmiendo vi a mi Amor a mi vera. Si su visita que sueño era supiera, ¿iba yo a despertar?

Triste y sola como un alga sin raíces sin rumbo floto. Corriente que me llame, Yo bien la seguiría.

Descolorida por dentro y no por fuera, tal es la flor del corazón humano en el mundo ilusorio.

Ya desmayados los tonos de las flores, ojos perdidos en largas lluvias y huidos días, yo languidezco.

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Ilimitado amor me guiará a él esta noche, pues con la que anda en sueños, ¿quién se podrá atrever?

Sólo de nombre larga, oh noche de otoño, más que la aurora amable, cuando llega al lado del amado.

Noche sin luna en que mi Amor no viene. Sólo la llama llega de amor que abrasa a un corazón en vela.

281


IZUMI SHIKIBU Desde la oscuridad en el verdaderamente oscuro camino estoy tal vez entrando. De lejos, ilumíname, de la montaña apenas asomada en la ladera, luna.

Para poder recordarlo en el otro mundo, cómo quisiera volver a verlo una vez más.

Sin preocuparme por el desorden de mi negra cabellera permanezco postrada: ¡ah, cuánta falta me hace aquel que antaño se afanaba en alisarla!

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S.XIX y XX YOSANO AKIKO (traducción Sato Amalia) puedo entregarme a ella en sus sueños murmurándole sus propios poemas al oído mientras duerme a mi lado

¿será porque siempre anhelas, corazón, que siempre enciendo una lámpara en el naranja del ocaso?

dulce y triste como un amor sobrecogido por largos suspiros de lo profundo de un sauce poco a poco va saliendo la luna

la tierra parece una magnífica flor de loto cuando el sol se alza sobre el paisaje nevado

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SAYITO FUMI cuando pienso qué será de este cuerpo cuando muera un arroyo empieza a murmurar en algún lugar, lejos, en la oscuridad

me corre el agua por las grietas del cráneo a siglos ya del día en que me acosté a dormir en el fondo del lago

aun más profunda en mi mente estará la duda en que vivo desde que he sido testigo de una mancha en la blanca toga de un dios

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(Wangari Mathaai)

テ:RICA

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ÁNGOLA ANA PAULA TAVARES (traducción del portugués de Rosa Martínez Alfaro) Canto de nacimiento Encendido está el fuego Preparadas las manos

El día paró su lenta marcha De sumergirse en la noche.

Las manos crean en el agua Una piel nueva

Trapos blancos Una cacerola hirviendo Más el cuchillo de cortar Un dolor fino Que marca los intervalos de tiempo Veinte calabazas de leche Que el viento trabaja mantequilla

La luna posada en la piedra de afilar Una mujer ofrece a la noche El silencio abierto De un grito Sin sonido ni gesto Sólo el silencio abierto así al grito Suelto al intervalo de las lágrimas Las viejas deshilan un lento recuerdo Que enciende la noche de palabras Después se calientan las manos de sembrar hogueras

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Una mujer arde En el fuego de un dolor frío Igual que todos los dolores Esta mujer arde En medio de la noche perdida Cogiendo el río Mientras las criaturas duermen Pequeños sueños de leche.

El cercado De qué color era mi cinturón de abalorios, madre Hecho por tus manos E hilos de tu pelo Cortado en luna llena Resguardado del rocío En el cesto trenzado de las cosas de la abuela

Dónde está la cacerola del proverbio, madre La de los tres pies Y el asa partida Que me diste antes de las grandes lluvias El día de la boda

De qué color era mi voz, madre Cuando anunciaba la mañana junto a la cascada Y bajaba despacito por los días

Dónde está el tiempo prometido para vivir, madre Si todo se guarda y recoge en tiempo de espera Más allá del cercado. Pájaros 287


Qué avecilla puedo ser yo Ahora que me han cortado las alas Qué mujercita puedo ser yo Ahora que me han cortado las trenzas Qué madre gran madre puedo ser yo Ahora que me han quitado los hijos.

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LIBERIA PATRICIA JABBEH WESLEY (versión de Estefanía Rodero) En la Ciudad en Ruinas: poema para Monrovia En la Ciudad en Ruinas, el agua bate suavemente La playa nocturna. Es agosto, y después de tantos años, La lluvia cae de nuevo como piedras. El Atlántico siempre sabe cuándo irse a dormir, Mientras todas las chicas vagan noches negras Y los hombres que aún son hombres olvidaron.

Monrovia ha perdido su nombre.

Ruge el océano como fiera salvaje, Como hambriento león al alba, Torbellino. En la Ciudad en Ruinas, las chicas Tienen piernas de plástico Y los chicos simulan, por esta vez, Que todo está bien para esas preciosas chicas Que alrededor caminan sobre sus Piernas de plástico. Hay poco tiempo para llorar

Y el mundo guarda silencio.

Ya no hay trompetas ni tambores. El bailarín de Dorklor que perdió sus piernas en la guerra se sienta al borde de la carretera a esperar. Perder las piernas en la guerra ya es algo,

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Dicen, en la fea guerra de Charles Taylor, Donde ni el soldado recuerda por qué había que luchar.

Los hombres, que solían ser hombres, olvidaron Y las mujeres al borde de la carretera aún desean Que algo ocurra en algún lugar. Si de fuera o dentro nada llega, Liberia se ahogará en su propia lluvia. Afuera, en Old Road Sinkor, esa lluvia bate con fuerza dándome la bienvenida de regreso a casa.

Sólo la lluvia sabe cómo llorar.

290


SUDÁFRICA GABEBA BADEROON (versión de Estefanía Rodero) El arte del abandono Lo cálido está abandonando Tu camisa, que ahora pende De la silla en su respaldo. Lentamente Le devuelve todo Lo que tomó de ti.

291


CABO VERDE YOLANDA MORAZZO (versión de Estefanía Rodero) Barcas En las playas De mi infancia Mueren barcas Desmanteladas.

Fantasmas De pescadores Contrabandistas Desaparecidos A la deriva No sé dónde.

Y yo soy la misma Tengo diez años Salto en la arena, Empuño los remos... Canto y sonrío... ¡Hacia el mar! ¡Hacia el mar!

Y la pobre barca La barca triste Cansada y fría No se mueve.

292


GHANA AMA ATA AIDOO (versión de Estefanía Rodero) Totems Akua, mi hermana, Nadie elige estar Bajo un árbol En mitad de la tormenta.

De modo que Deberás ser tú Quien me recuerde Cómo invocar a los antepasados Y convocar a los sabios de la vieja aldea Que una vez fue Hogar de Reyes.

293


SUDÁN KOLA BOOF (versión de Estefanía Rodero) Tótem de la belleza negra Desearía encontrar el oleaje Constante de las aguas

...y una muerte nocturna de langosta

Desearía hallar el corazón, la angustia, Del azul ennegrecido terremoto Y recostar así la suave cabeza contra Su siempre blindado pecho

Bendecirle con turgentes, llenos labios Y contemplar su oscura portilla Bebiendo mi enternecida carne...oh, pero sí

Desearía morir como el licor y entonces...

Gotas

Perdidas y agitadas por siempre Profundas en los morados pliegues Dulces

Como nacer sin lamentar.

294


Ante la ausencia de traducciones fidedignas del resto de poetas africanas, la Asociación Julia Kristeva ha decidido incorporar sus poemas en la lengua en la que fueron escritos.

ZIMBABWE KRISTINA RUNGANO African woman Young damsel weeps Sighs silently for home She the property of men Pass´d ´tween them from hand to hand Fragile piece of glassware Priced; Valued in dollars and cents Slaved like a machine She is left no say, no right Her feelings but idle whims.

Young damsel weeps Pleads sadly for understanding But there is no place in our culture for love She is beaten by men Pass´d from hand to hand for a price $900 her father charged her husband $900 and head of cattle - Cows are killed for beef - Dollars buy clothing and food she is milked… Imprisoned beauty Fed and fatted for childbearing Her opinion but a fitty-fact.

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Young damsel weeps for her tomorrow But he who hears feigns deafness Young damsel fruit of the land Socialised into acceptance of her fate Mother and benefactor Young damsel, priceless jewel Treated with reference worse than a child She weeps today Her anger swells But she lives on

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NIGERIA TOYIN ADEWALE Olayimika Song of a first born daughter To the beats of gangan I am the first fruit of our loins. Seasoned with grace. Seasoned with salt. I stride to drumbeats. Flywhisks attend my hands. Like anklets of brass, joy encircles.

I am the consolation, Born for the day of affliction. I am the vigour, The virgin seed, Roosting under coverlets of aso-oke.

Down the winding road, I nurture the handkerchiefs For champions who cry‌ Behold the daughter, Your blessed harvest. Your basket of plump yams. Your scented one.

297


COSTA DE MARFIL TANELLA BONI Les nuages du tour lacèrent Les paroles du coeur

Le ciel est toile en flammes Palmes et lueurs fenêtres et mitraillettes Inattendues

Les nuages du jour violent paupières Et ruelles du monde

Afin que le rêve prenne la relève Près de l´ombre infinie Qui calcine ta peau

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SENEGAL NDÉYE COMBA MBENGUE DIAKHATÉ Ma soeur si douce! Fleur à peine épanouie, Mais très tôt perdit la vie, Car voulant la donner

A Ndiar, nymphe des clairs de lune, Et fille de Coumbam´lamb; A toutes les filles de Râ, Génitrices de chaleur.

Ventre en gésine, Seins palpitants De naissantes vies.

A l´Afrique-Coeur, Mon coeur, Et lumiére du monde.

299


(Judith Wright)

OCEANÍA

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Debido a la ausencia de traducciones de poetas de Oceanía, y no queriendo olvidar la presencia poética de este continente, la Asociación Julia Kristeva en colaboración con la Embajada de Australia, ha decidido incorporar los poemas de estas autoras en inglés.

NUEVA GALES DEL SUR JUDITH WRIGHT Two hundred miles From the front of this house a road runs And I am already gone. Across the miles of moons and suns I am running already.

Down the hill to the bridge, Over the bridge to the town, Through the town to the plain, Up the range and down.

O back to my red mountain And along the red road, And at the green gate I put down my load.

All I want is to see you. Nothing matters at all; Not the buds on the peach-tree, Or the new leaf on the fern, Or the hyacinth if it is flowering, Or the spring green on the hill. I have come so far; why have I come? Only because you are my home.

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Request to a year If the year is meditating in a suitable gift, I should like it to be the attitude Of my great-great-grandmother, Legendary devotee of the arts,

Who, having had eight children And little opportunity for painting pictures, Sat one day on a high rock Beside a river in Swtizerland

And from a difficult distance viewed Her second son, balanced on a small ice-floe, Drift down the current towards a waterfall That struck rock-bottom eighty feet below,

While her second daughter, impeded, No doubt, by the petticoats of the day, Stretched out a last-hope alpenstock (which luckily later caught him on his way).

Nothing, it was evident, could be done; And with the artist´s isolating eye My great-great-grandmother hastily sketched the scene. The sketch survives to prove the story by.

Yeat, if you hace no Mother´s day present planned; Reach back and bring me the firmness of her hand.

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Judas in modern dress Not like those men they tell of, who just as suddenly Walk out of life, from wife and fire and cooking-pot And the whole confusion, to sit alone and naked And move past motion; gaze through dark and day With eyes that answer neither. Having completed their journey They are free to travel past the end of journeys. But I stepped out alone. “ I reject the journey; it was not I who chose it. I worked for one end only, To find the key that lets me through the door Marked Exit. I have found it and I use it.”

There is a tale I heard a wise man tell, How, tattered with age, beneath a fruiting tree A seeker sat, and heard in God´s great silence Another traveller, caught in the nets of self, Weeping between anguish and ectasy, And over a thousand miles stretched out one hand To pluck him back again into the Way.

But I was one the saints knew not at all. A mocking man, a sad man-animal Rejecting world and sense Not for God´s love, but man´s intelligence; As though a hog looked through a human eye And saw the human world as dunged as its own sty, Foul ante-room to death. Like that I saw The abattoir ahead, and smelt the soil Soaked under me with blood. No place for me.

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AUSTRALIA GLORIA B.YATES Bridal Shoppe So rarely in the city after sunset I find myself marooned on concrete Staring into windows All glash and glitter – what sublime peacockery! It takes too long for me to realise They´re only bridal gowns. My god the frippery! The pretty gloss of white on White, satin and lace. The girls I used to know Dreamt of such supersoap foaming around them Longed to sail, neon swans, down the aisle of the Church they never attended With bridesmaids at their tails instead of cygnets The river banks crowded with the cheering onlookers

Ooooh isn´t she lovely! Ooooh look at that dress! That Veil! The bouquet! Take a snap quick! Get it on video,

Lest we forgot This day, one day, different day Enclustered with flowers.

Well what makes them think They can enter marriage with such flimsy armour? I´d recommend striding to the alar Booted and gauntleted Arrayed in plated steel with visor down Spear at the readyThat would give them some idea

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Of what to expect.

When it´s off with the bridal gown And out of the bridal bed The long hard slog awaits, the years of war Lie straight ahead.

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ÍNDICE EUROPA………………………………………………………..2 Grecia y Roma…………………………………………………………....3 Safo..................................................................................................................................4 Erina.................................................................................................................................6 Sulpicia............................................................................................................................7

España..........................................................................................................8 Al-Gassaniya Al-Bayyaniyya......................................................................................9 Hamda Bint Ziyad Al- Mu´addib.............................................................................10 Qasmuna Bint Ismail..................................................................................................11 Florencia Pinar……………………………………………………………………….12 Santa Teresa de Jesús.................................................................................................13 Sor Jerónima de la Asunción.....................................................................................16 Luisa Sigea....................................................................................................................17 Inarda de Arteaga........................................................................................................19 Leonor de la Cueva y Silva........................................................................................20 María de Zayas y Sotomayor.....................................................................................21 Violante do Ceo (Portugal)........................................................................................22 Sor Juana Inés de la Cruz (México)..........................................................................24 Sor Gregoria Francisca de Santa Teresa..................................................................28 Margarita de Hickey y Pellizzoni.............................................................................33 Gertrudis Gómez de Avellaneda..............................................................................34 Carolina Coronado......................................................................................................35 Rosalía de Castro.........................................................................................................36 Concha Méndez...........................................................................................................39 Rosa Chacel...................................................................................................................40 Ernestina de Champourcin........................................................................................41 Carmen Conde.............................................................................................................42 Josefina de la Torre.....................................................................................................43 Ángela Figuera.............................................................................................................44

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Gloria Fuertes..............................................................................................................46 Concha Zardoya..........................................................................................................49 Carmen Martín Gaite..................................................................................................50 Francisca Aguirre.........................................................................................................52 María Victoria Atencia................................................................................................53 Clara Janés.....................................................................................................................54 Juana Castro..................................................................................................................56 Fanny Rubio..................................................................................................................58 Olvido García Valdés..................................................................................................59 Ana Rossetti..................................................................................................................60 Chantal Maillard..........................................................................................................62 Blanca Andreu………………………………………………………………………..64 Esperanza Ortega…………………………………………………………………….65 Almudena Guzmán.....................................................................................................66 Ada Salas.......................................................................................................................68 Luisa Castro..................................................................................................................69 Belén Reyes..................................................................................................................70 Ariadna García.............................................................................................................71 Miren Agur Meabe......................................................................................................74 María Mercè Marçal....................................................................................................75

PORTUGAL..............................................................................................76 Sophia de Mello Breyner............................................................................................77 Fiama Hasse Pais Brandao.........................................................................................79 Luiza Neto Jorge...........................................................................................................80 Ana Marques Gastao...................................................................................................82

FRANCIA..................................................................................................83 Cristine de Pizán..........................................................................................................84 Louise Labé...................................................................................................................85 George Sand..................................................................................................................88 Marguerite Yourcenar……………………………………………………………….89

ALEMANIA……………………………………………………………..91

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Dorotea Schlegel........................................................................................................92 Sophie Mereau............................................................................................................94 Karoline von Günderrode………………………………………………………….96 Bettina Brentano……………………………………………………………………..99 Ottilie von Goethe………………………………………………………………….102 Adele Schopenhauer……………………………………………………………….103 Else Lasker-Schüler………………………………………………………………...105 Hilde Domin………………………………………………………………………...109

INGLATERRA………………………………………………………...110 Elizabeth Barret Browning………………………………………………………..111 Christina Rossetti…………………………………………………………………..113 Kathleen Raine……………………………………………………………………..117

EUROPA DEL ESTE………………………………………………….119 BULGARIA.................................................................................................................120 Elisaveta Bagriana......................................................................................................120 Blaga Dimitrova.........................................................................................................121 Zhivka Baltadzhieva.................................................................................................123 POLONIA....................................................................................................................124 Anna Swi.....................................................................................................................124 Wislawa Szymborska………………………………………………………………126 RUSIA………………………………………………………………………………..132 Anna Ajmátova……………………………………………………………………..132 Marina Tsvetáieva………………………………………………………………….135

PAÍSES NÓRDICOS............................................................................140 FINLANDIA...............................................................................................................141 Edith Södergran.........................................................................................................141 Solveig von Schoultz................................................................................................143 Eila Kivikkaho………………………………………………………………………144 Eeva Kilpi……………………………………………………………………………145 Agneta Enckell...........................................................................................................146 SUECIA.......................................................................................................................147 Karin Boye..................................................................................................................147 308


Maria Wine..................................................................................................................149 Elsa Grave……………………………………………………………………………150 Sun Axelsson………………………………………………………………………..151 Katarina Frostenson..................................................................................................152

DINAMARCA........................................................................................153 Inger Christensen......................................................................................................153 Marianne Larsen........................................................................................................154 Pia Tafdrup………………………………………………………………………….155

NORUEGA…………………………………………………………….156 Kate Naes....................................................................................................................156 Eldrid Lunden...........................................................................................................157

ISLANDIA..............................................................................................158 Vilborg Dagbartsdóttir.............................................................................................158 Steinnun Sigurdardóttir...........................................................................................159

OTROS PAÍSES EUROPEOS.............................................................160 ITALIA.........................................................................................................................161 Natalia Ginzburg.......................................................................................................161 Biancamaria Frabotta................................................................................................164 Alda Merini................................................................................................................165 Amelia Rosselli.........................................................................................................166 LUXEMBURGO.........................................................................................................167 Anise Koltz..................................................................................................................167 AUSTRIA....................................................................................................................168 Ingeborg Bachmann..................................................................................................168 Angélica Becker..........................................................................................................172

AMÉRICA DEL NORTE…………………………………...174 EEUU........................................................................................................175 Emily Dickinson........................................................................................................175 Marianne Moore........................................................................................................177 Djuna Barnes..............................................................................................................178 Elizabeth Bishop……………………………………………………………………179

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Denise Levertov…………………………………………………………………….181 Anne Sexton…………………………………………………………………………182 Adrienne Rich………………………………………………………………………185 Sylvia Plath………………………………………………………………………….190 Marge Piercy………………………………………………………………………..194 Alice Walker………………………………………………………………………..196 Audre Lorde…………………………………………………………………………198

CANADÁ………………………………………………………………200 Margaret Atwood…………………………………………………………………..200 Anne Michaels………………………………………………………………………204

CENTROAMÉRICA Y AMÉRICA DEL SUR…………...205 MÉXICO......................................................................................................................206 Rosario Castellanos...................................................................................................206 Coral Bracho................................................................................................................208 EL SALVADOR..........................................................................................................209 Dina Posada................................................................................................................209 COSTA RICA.............................................................................................................210 Ana Istarú...................................................................................................................210 NICARAGUA.............................................................................................................213 Claribel Alegría..........................................................................................................213 PUERTO RICO..........................................................................................................215 Julia de Burgos...........................................................................................................215 CUBA...........................................................................................................................216 Dulce María Loynaz..................................................................................................216 Fina García Marruz....................................................................................................217 Carilda Oliver Labra.................................................................................................218 Nancy Morejón..........................................................................................................221 ECUADOR..................................................................................................................222 Dolores Veintimilla de Galindo.............................................................................222 Violeta Luna................................................................................................................224 Margarita Laso...........................................................................................................225 VENEZUELA..............................................................................................................226 310


María Auxiliadora Álvarez......................................................................................226 PERÚ............................................................................................................................227 Blanca Varela..............................................................................................................227 Carmen Ollé................................................................................................................229 María Emilia Cornejo................................................................................................232 CHILE...........................................................................................................................233 Gabriela Mistral.........................................................................................................233 URUGUAY..................................................................................................................236 Delmira Agustini.......................................................................................................236 Idea Vilariño..............................................................................................................237 Ida Vitale....................................................................................................................239 Marosa di Giorgio......................................................................................................240 Cristina Peri Rossi.....................................................................................................241 ARGENTINA.............................................................................................................242 Alfonsina Storni.........................................................................................................242 Marilina Rébora.........................................................................................................244 Olga Orozco................................................................................................................245 Alejandra Pizarnik....................................................................................................246 Diana Bellessi.............................................................................................................251 Raquel Garzón...........................................................................................................253

ORIENTE MEDIO.................................................................256 ISRAEL........................................................................................................................257 Zelda............................................................................................................................257 Leah Goldberg............................................................................................................259 PALESTINA...............................................................................................................260 Fadwa Tuqan..............................................................................................................260 AFGANISTÁN...........................................................................................................263 EGIPTO.......................................................................................................................265 Andrée Chedid...........................................................................................................265 EMIRATOS ÁRABES...............................................................................................268 Zabiya Jamís...............................................................................................................268 PAKISTÁN.................................................................................................................269 311


Kishwar Naheed.......................................................................................................269

ASIA..........................................................................................271 CHINA……………………………………………………………………………….272 Sumangalamata…………………………………………………………………….272 Princesa Sotoori…………………………………………………………………….273 Wang Sung………………………………………………………………………….273 Pao-Ling-Hui……………………………………………………………………….274 Li Tsing-Chao……………………………………………………………………….274 Zhang Er…………………………………………………………………………….275 JAPÓN……………………………………………………………………………….280 Ono No Komachi…………………………………………………………………..280 Izumi Shikibu...........................................................................................................282 Yosano Akiko............................................................................................................283 Sayito Fumi................................................................................................................284

ÁFRICA....................................................................................285 ANGOLA....................................................................................................................286 Ana Paula Tavares.....................................................................................................286 LIBERIA.......................................................................................................................289 Patricia Jabbeh Wesley.............................................................................................289 SUDÁFRICA...............................................................................................................291 Gabeba Baderoon......................................................................................................291 CABO VERDE............................................................................................................292 Yolanda Morazzo.......................................................................................................292 GHANA.......................................................................................................................293 Ama Ata Aidoo..........................................................................................................293 SUDÁN........................................................................................................................294 Kola Boof....................................................................................................................294 ZIMBABWE...............................................................................................................295 Kristina Rungano......................................................................................................295 NIGERIA.....................................................................................................................297 Toyin Adewale...........................................................................................................297

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COSTA DE MARFIL................................................................................................298 Tanella Boni...............................................................................................................298 SENEGAL....................................................................................................................299 Ndéye Comba Mbengue Diakhaté.........................................................................299

OCEANÍA................................................................................300 NUEVA GALES DEL SUR.......................................................................................301 Judith Wright..............................................................................................................301 AUSTRALIA………………………………………………………………………..304 Gloria B. Yates............................................................................................................304

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AGRADECIMIENTOS: La Asociación feminista de críticas literarias Julia Kristeva no hubiera podido realizar este trabajo sin: - La confianza de Ana Sabaté, que nos dejó embarcarnos en esta locura. - El apoyo incondicional de la Oficina para la Igualdad de Género de la UCM. - La colaboración de las Embajadas de Australia, Austria, Canadá, Chile, Ecuador, Israel, Perú y Suecia que respondieron a nuestra llamada y defendieron a sus poetas. - El apoyo de algunos profesores y profesoras de la UCM que colaboraron con nosotras (un especial abrazo a María Dolores Castro que nos presentó a las poetas grecolatinas). - La labor de las editoriales que apoyan la poesía que escriben las mujeres y que traducen sus poemas para que podamos leerlos en nuestra lengua materna. - El amor que desde la titulación de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada se nos inculcó hacia toda manifestación literaria de cualquier lugar del mundo. - El apoyo de los amigos que nos pusieron tras la pista de algunas poetas (gracias Gonzalo). A TODAS Y TODOS ELLOS, ¡MUCHAS GRACIAS!

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A LA VEZ, Antología de mujeres poetas del mundo