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www.eltiempo.com - LUNES 21 DE SEPTIEMBRE DE 2015 - EL TIEMPO

debes hacer

cultura y entretenimiento

Extracciones a la memoria

El artista Eduard Moreno presenta en su más reciente exposición un proyecto que continúa con su línea de trabajo acerca del archivo y al que le incorporó elementos como el oro.

María Alejandra Toro Vesga Cultura y Entretenimiento

“El tema de esta exposición nació a partir de la idea de la mirada, de cómo se ve y de qué se ve. Una mirada que a veces pareciera ser prestada”, comenta el artista Eduard Moreno sobre Nudo ciego, su nuevo trabajo. En este, además de indagar acerca de la memoria y el archivo, se cuestiona sobre la manera como vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos. Lo hace a partir de cuatro piezas en las que incorporó elementos como un animal disecado, videos, y sistemas de goteo que representan el llanto, entre otros. Dice el curador de la muestra, el escritor Juan Cárdenas, que esta exposición es “una bisagra en su trayectoria”. Se refiere a cómo su investigación en torno al archivo, que realiza desde hace años y en la que el papel carbón ha sido columna vertebral, se amplió para incorporar otros elementos que también cumplen la función de almacenamiento de información. En este caso particular, se trata de procesadores de computador en desuso y

‘Al otro lado’, instalación con procesadores y videos.

Eduard Moreno nació en Bogotá en 1975. Al fondo, la obra ‘Falso recuerdo’. Carlos Ortega / EL TIEMPO

desechados. Moreno se encontró con estos artefactos y vio cómo, o bien, estaban hechos en oro o tenían un baño en este metal. Y sintió que funcionaban porque el lugar donde expone esta nueva obra se llama El Dorado, que hace parte del Proyecto Bachué, de José Darío Gutiérrez. Así nació Al otro lado, instalación en la que estos procesadores, unidos por

Génesis masacrados a lado y lado. El documental alcanza momentos terribles cuando narra esa clase de imáLa Feria genes: “Este padre llevó a del Arte sus hijos a una pila de cadáveres y regresó hablanFernando Gómez Echeverri do con su amigo como si nada”. Pero la vida y las Columnista de arte fotos de Salgado, por suNunca he tenido la puesto, no son solo sobre oportunidad de ver una el horror. Hay esperanza, megaexposición de Sebas- claro. Hay una foto de un tião Salgado. Tengo un niño de 11 o 12 años en la par de libros suyos y pue- que se detiene. “Mira su do recitar su obra de me- postura”, dice, “sus pamoria. Alguna vez tuve dres han muerto, solo tievarias fotos originales su- ne un pedazo de camisa yas en mis manos y debo encima y abajo está desnudecir que no he visto nada do. Tiene una guitarra de más poderoso tan de cer- juguete en la mano, un peca. Salgado, sin duda, per- rro flaco, nada más, pero tenece al club de las leyen- mira al frente con un ordas de la fotografía. Los gullo sobrenatural. Sobrecríticos de su obra se es- vivió”. candalizan porque ha siLa película finaliza con do capaz de retratar el ho- el último gran proyecto rror en composiciones es- de Salgado: Génesis, un litéticamente impecables. bro que explora toda la beNo entienden que la ham- lleza natural del planeta y bruna de Etiopía o el geno- que, por supuesto, nació cidio de Ruanda hayan de una experiencia autoservido para lograr “bue- biográfica: después de tannas fotos”, para ellos la fo- tos horrores, Salgado estatografía documental no ba deprimido y se refugió debería darle tiempo al fo- con su familia en la finca tógrafo para enfocar, en- desértica de esta en Bratender la luz y componer, sil. Las sequías habían para ellos hay algo inmo- convertido el paraíso en ral en sus fotos. Nada más tierra seca, hasta que lleestúpido. S a l g a d o gó su esposa y comenza–además de documen- ron a reforestar; no hablo talista– es un artista de más de la película porque tiempo completo. El docu- vale la pena que conozcan mental sobre su obra, diri- la historia ustedes misgido por su hijo, Juliano mos, y porque vale la peRibeiro Salgado, y el gran na –en caso de que no cocineasta alemán Wim nozcan sus fotos– verlas Wenders, rompe toda cla- en un formato de lujo: la se de prejuicios y muestra pantalla de cine. Es impoa un hombre atormentado sible arrepentirse. y completamente comproPuntilla: gran acierto metido con la gente. de Cine Colombia por El documental La sal de traer esta película y adela tierra presenta la bio- más ser cómplice del Tagrafía completa de Salga- ller Arte Dos Gráfico para do, sus tiempos de agita- tener varias reproducciodor político en Brasil, su nes de las fotos de Salgado prometedora carrera co- en el centro comercial Anmo economista en París y dino y en Avenida Chile. Londres, la manera ca- @LaFeriaDelArte sual como llegó a la fotografía, sus primeras misiones en África, las minas de oro en Brasil, el horror de los años 80 en Etiopía y las masacres sin fin en Ruanda. En algún momento, Salgado cuenta que en un trayecto por carretera de 150 kilómetros no dejó de ver cadáveres

Ver ‘La sal de la tierra’ es algo de lo que es imposible arrepentirse.

cables negros sobre la pared, adoptan las formas o mejor dicho, el cauce de un río. Dicha pieza trata sobre cómo se ha representado el mito de El Dorado desde los tiempos de la Colonia hasta el día de hoy. También sobre cómo la extracción de este metal precioso perdura. “Ver el oro en estos objetos me evocó las historias de los conquistadores que estuvieron en la búsqueda

de algo que no estaba, que era una invención”, continúa el artista. El término colonización se reitera en otras obras, como Falso recuerdo. Allí se presenta papel carbón con un proceso de manipulación de la información a través de imágenes. El bogotano creó una escena en la que aparecen mujeres indígenas y un hombre europeo del siglo XIX o XX. No se tra-

ta de representar un hecho real sino de generar interrogantes que hacen que la obra “se presente como una construcción de ficciones”, señala Cárdenas. Ambos coinciden en que esta exposición no necesita explicarse. Por eso, aunque incluye textos, no se trata de aquellos que justifican la obra. Por el contrario, lo que buscan es “enfrentar todas estas situaciones –la mirada y la memoria– a partir de estos aparatos que son narrativos”, continúa el curador, refiriéndose a aquellos textos cortos de ficción, que para él funcionan como una especie de cortocircuito frente a la obra. Por eso, esos relatos cortos no responden el problema que plantea Moreno. O

los problemas ya que, además de hablar de la colonización, de la forma como se almacena y se repite la información y de cómo funciona la memoria en el ser humano, en Nudo ciego también se cuestiona la manera como nos representamos y representamos el conflicto y a sus víctimas. En Entrañamiento, una obra que ofrece una metáfora sobre todo lo que los humanos guardan y no revelan, lo consigue a partir de una metáfora en la que un gallinazo alberga en su interior una mujer que murmura y se lamenta. Cada una de estas cuatro piezas ofrece su propio discurso y problemática. Aún así, hay puntos en común como el río, la mirada y la memoria. Bien sea que se hable de la extracción de minerales hoy en día y que se utiliza para crear aparatos tecnológicos, todas estas se unen en ese Nudo ciego, que genera más interrogantes que respuestas. Un aspecto que Moreno considera que es fundamental en el arte. Con esta exposición, el espacio El Dorado –que aún se encuentra en construcción– abrió operaciones. Su propósito es mostrar el trabajo de aquellos artistas que acumulan una trayectoria intermedia. ¿DÓNDE Y CUÁNDO?

‘Nudo ciego’ estará abierta al

público hasta 6 de noviembre. Cra. 4 n.° 26 A-37 (antiguo restaurante En Obra). Bogotá. Horarios: martes a viernes de 11 a. m. a 6 p. m., y sábados de 10 a. m. a 2 p. m.

‘Marfil de sangre’: seguimiento a la matanza de elefantes por negocio

“Siempre estuve pensando en hacer un colmillo con un GPS. Me tomó un par de años encontrar al perfecto taxidermista y después de eso ver si éramos capaces de hacerlo”, dice Christy.

martes 22 de septiembre, a las 10:50 p. m., por el canal de TV paga NatGeo.

Los colmillos debían parecer auténticos, pues los traficantes prueban el marfil raspándolo con un cuchillo o usan un encendedor. El marfil es un diente y al tener contacto con el fuego no debe derretirse. Las investigaciones de Bryan en torno al marfil comenzaron años atrás y le merecieron el premio National Geographic-PBS por su documental Batalla por los elefantes, en el 2012. Además, su trabajo ha sido citado como una de las diez formas en que National Geographic ha cambiado el mundo: “He tenido buenos resultados con mis investigaciones. Por ejemplo, después de mi documental en el 2012, un cardenal me nombró persona no grata en Filipinas. Unos meses después, el Gobierno de ese país cambió la forma de pensar, destruyó sus reservas de marfil y me invitaron a hablar en la ceremonia de ese evento”.

amor, los corridos al desamor. Lo común es que estos ídolos musicales son la apuesta segura de la ficción televisiva colombiana. El puente roto, La cuchilla, Dos pasajes, Ojitos verdes, Paloma errante y muchos más éxitos a mil revoluciones con cuerpo zarandeado y voz chillona es lo que hacen divertidas y auténticas a las hermanitas Calle. Y eso también se ve y se siente en la serie televisiva. Realmente la grasita popular es lo nuestro, y si viene con música, trago y mujeres mucho mejor. Las hermanitas Calle es una historia de mujeres: abuela, madre e hijas unidas por el talento de cantar lo popular. Y además, es una historia de superación: Nelly y Fabiola Calle salieron de abajo y lucharon contra el machismo en bares, cantinas y clubes; se metieron adonde las mujeres no son virtuosas; cantaron ese tipo de música de

arrabal; rompieron esquemas y escribieron su propia historia. Y ahora son televisión de prime time. Una historia que se mete con un género musical despreciado como la carrilera: repudiado por simplista, chillón, de borrachos, propio de bares de mala muerte, el vicio y la prostitución. Una música vergonzante porque sus historias están cargadas de traición, decepción y pueblo. Yuri Vargas como Fabiola y Carolina Gaitán como Nelly se ven verosímiles y encantadoras. Dan ganas de verlas. Se saben disparejas en belleza y juego de cuerpos, como que no concitan dúo sino que cada una va por su lado y su moral, un buen cuadro de las mujeres de abajo que se hace cada una con su ritmo propio y la solidaridad de las otras. Encantadoras las hermanitas Calle, fascinantes las actrices. La realización es decen-

te. No busca el efectismo. Y eso se agradece. Se ve tranquila. No hay clip, se busca contar el relato. Un buen placer cotidiano para cada noche y para gozar sin culpa con esa música que nos pega en ese corazón grasoso de la colombianidad. Los ídolos populares cantan al sentimiento del pueblo, juegan en el límite de la moral y buscan la redención a través de la música. Y es que en este país donde robarse las ilusiones es propio de los políticos, solo quedan tres maneras de salir adelante: la música, el deporte o el narco. Por eso es que las bionovelas que hablan de estos tres modelos de éxito tienen rating y goce en los colombianos. Lo popular es el reflejo de un pueblo. Y aquí manda el ascenso por cuerpo propio en placeres populares. Eso es lo que somos y tenemos, por eso es lo que da rating. Encantadoras Las hermanitas Calle.

Estefanía Pinto Ruiz Para EL TIEMPO

Alrededor de 30.000 elefantes africanos son sacrificados cada año para utilizar el marfil de sus colmillos en esculturas religiosas o decorativas en China y Filipinas. Por esa razón, el periodista Bryan Christy, junto al taxidermista George Dante, creó un dispositivo para combatir el tráfico ilegal del marfil y conocer las rutas que sigue. Gracias a los colmillos artificiales, a los que Dante incorporó un GPS, el canal National Geographic reunió todo el recorrido de Christy tras las rutas del mercado negro del marfil en el documental Explorer: Marfil de Sangre, que se hizo con el objetivo de ‘cazar’ a quienes matan elefantes y conocer los puertos de salida y los barcos en que viaja el marfil por el mundo. El programa se estrenó anoche y se repetirá mañana, a las 10:50 de la noche.

El encanto de la música popular El otro lado Ómar Rincón

Crítico de televisión

Llegaron las más de abajo, esas de gusto cafetero, paisa y aguardientoso, Las hermanitas Calle y están asustando al rey del gusto vallenato, caribeño y whisquero de Diomedes. Parece que el vallenato es de machos y costeños (Rafael Orozco y Diomedes Díaz) y lo popular de despecho es de mujeres y paisas (Helenita Vargas y Marbelle); el vallenato canta al

En junio pasado, Tanzania anunció que ha perdido el 60 por ciento de sus elefantes, en los últimos cinco años. Foto: National Geographic

¿CUÁNDO Y DÓNDE? El documental ‘Marfil de sangre’ se estrenó anoche y se verá en repetición mañana,

Marfil de Sangre  
Marfil de Sangre  
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