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Happy Endings

No fue amor a primera vista, se conocieron en clase, en la universidad. A decir verdad, ninguno de los dos estaba interesado en una relación, por tanto, cada uno pasó desapercibido para el otro. Sin embargo, estaban destinados a estar juntos. Al poco tiempo de haberse conocido se hicieron amigos, trabajaban juntos en un proyecto que requería mucho tiempo así que se acostumbraron a estar juntos. Hablaban por teléfono todo el tiempo, al principio por su proyecto, pero la conversación se volvía más íntima conforme avanzaba su trabajo. Fue así que finalmente descubrieron, con una mirada, que estaban enamorados. Aunque ambos lo sabían, ninguno revelaba al otro sus sentimientos. Sería tal vez por temor a perder su amistad y compañía. Era el final del curso, la fecha de entrega de su proyecto era el día siguiente. Estaban juntos, como de costumbre, afinando algunos detalles para que todo fuera como lo habían planeado, no había forma de obtener una mala nota, el trabajo era simplemente estupendo. Terminaron y no podían creerlo, no porque creyeran que fuera imposible, sino que no creían que esa era la última noche que trabajarían juntos. El siguiente curso sería al terminar el verano, así que tenían que hacer que el tiempo que restaba para estar uno con el otro fuera magnífico. Él trataba de dejar una buena impresión en ella, que no se olvidara de él durante el verano, mientras ella quería saber si él sentía lo mismo. Pero

By: Estefanía Guevara Leal.


no podían comprometer su proyecto declarando su amor con posibilidad de rechazo. Sencillamente tendrían que esperar. Al día siguiente, habiendo terminado su presentación, en la que obtuvieron una calificación sobresaliente, decidieron salir para celebrarlo, caminaban juntos por el campus, fingiendo que lo que les causaba alegría era que todo salió perfecto, cuando en realidad era la compañía del otro lo que dibujaba esas sonrisas en sus rostros. Sin darse cuenta caminaban cada vez más juntos. ¡Qué bonita sensación tener tan cerca a alguien que amas!, ambos se encerraron en sus pensamientos, disfrutando el momento y ninguno de los dos hablaba, no hacía falta. Así que él decidió que sobraban las palabras, no las usaría para hacerle saber a ella lo que sentía. La tomó de la mano, ella ni siquiera hizo el intento de liberar su mano, se miraron por un momento y, cuando ella quiso decir algo él la interrumpió diciendo: -No lo pienses, sólo disfruta. Cerraron los ojos y él se acercó suavemente para besarla. Ella se dejó llevar y supo en ese momento que estaba ante el hombre de sus sueños. No querían dejar de verse tanto tiempo, no podían estar alejados. Decidieron pasar juntos el verano. No tenían planes con sus familias, así que podían armar un plan para los dos. Planearon hacer un viaje por un lugar que a ambos les resultara atrayente, y ese lugar no podía ser otro que la capital de la moda: París. Era un lugar que ambos querían visitar, un lugar apasionante, con personas jóvenes y llenas de vida. Durante el vuelo ella comenzó a sentirse mareada, pensó que era normal y no le dio importancia, no quería que nada arruinara el viaje, se recostó un poco en el asiento y durmió durante todo el tiempo que estuvo en el avión, sólo despertaba por poco tiempo con malestar pero volvía a dormir enseguida, como si le fuera imposible despertar. El la miraba fascinado y preocupado al mismo tiempo, la rodeo con sus brazos y le susurró al oído que todo estaría bien, él se encargaría de que nada malo le sucediera. Cuando llegaron a su hotel se dispusieron a salir a pasear pero ella no pudo, tuvieron que volver al cuarto a mitad del pasillo, ella aún estaba muy mareada y no podía caminar. Pasaron la tarde acostados, ella durmiendo y él tratando de convencerse de que era normal. No quería pensar que le sucediera algo malo, sólo podía esperar a que ella despertara. Cuando por fin despertó era ya muy tarde, él se había quedado dormido también y no quería despertarlo, se levantó a tomar agua y se alegró de sentirse mejor. Regresó a la cama tratando de no hacer ruido, pero el la sintió al acostarse y le preguntó sobre su salud, contento de oír que se encontraba bien. No faltaba mucho para el amanecer y querían salir a ver el amanecer en París, se vistieron y salieron a la calle, corriendo muy alegres, juntos. En todo el día no volvieron al hotel, se deleitaban con el ambiente, tantas cosas que ver, tantas personas de diferentes culturas, tanta historia que aprender, todo les parecía maravilloso, no podían creer lo que estaban viviendo. No querían que terminara, pero una nueva sensación de malestar los hizo regresar poco antes de la media noche, justo cuando se disponían a ir a bailar. Esta vez era muy intenso el dolor en la cabeza y su visión era borrosa. Ambos comenzaron a preocuparse y decidieron volver a su país para atenderla. No podían dejarlo pasar esta vez.

By: Estefanía Guevara Leal.


************* El verano terminó y ella había pasado todo el tiempo yendo de un hospital a otro, viendo tantos médicos y especialistas como era posible. Sin ninguna respuesta a sus síntomas. Decidió dejar pasar el semestre, quería encontrar una explicación a sus problemas de salud. Y dos semanas después dio con ella: un tumor en el cerebro, era pequeño y podían operarlo, pero el tratamiento era muy agresivo. Él le prometió que estaría con ella todo el tiempo, aunque también tuviera que perder el curso. Cuando ella no estaba inconsciente hablaban sobre su futuro juntos, en cuanto ella estuviera libre del cáncer se casarían, terminarían la universidad, tendrían hijos, y también concluirían de forma apropiada su viaje a París. Esos planes le daban la fuerza para seguir luchando contra su enfermedad. Tenía toda la vida por delante y no dejaría pasar la oportunidad de vivirla con el hombre que amaba. Soportó con mucho valor hasta el final del tratamiento. Había cambiado mucho pero él la seguía viendo de la misma forma que cuando se enamoró de ella, no le importaba que hubiera perdido peso y todo su cabello, para él era la mujer más hermosa en la Tierra. Finalmente, los resultados de su última biopsia revelaron que estaba libre de cáncer ¡no lo podían creer!, habían superado juntos un gran obstáculo, ya nada podría contra ellos. Al salir del hospital ella exclamó –Me gustan los finales felices- ambos sonrieron y comenzaron a trabajar en sus planes, su relación comenzó trabajando juntos en un proyecto escolar, ahora trabajaban en su proyecto de vida. Y tal como lo habían planeado, esa noche él le propuso matrimonio. Ella aceptó encantada, no podía ser mejor ese día, su vida iba de nuevo hacia arriba. Cinco meses después eran marido y mujer, dispuestos a terminar sus carreras profesionales para seguir cumpliendo el plan.

************* Sólo faltaba un semestre más para graduarse, lo estaban logrando, poco a poco estaban cumpliendo sus metas, al tiempo que se proponían nuevas, confiados en que nada podía destrozar su relación, habían pasado lo peor. Pero no se imaginaban lo que pasaría a continuación. –El cáncer ha vuelto- le informó el médico, -podemos tratarlo de nuevo, esta vez usaremos un tratamiento diferente aunque será más agresivo pero podrías vencerlo- Pero ella sabía que era muy difícil reponerse de una reincidencia. No estaba segura de querer someterse nuevamente a tratamiento, le daba miedo imaginar que podría perder sus últimos meses de vida en un tratamiento inútil que la dejaría incapaz de caminar o hablar siquiera. Él respetaría su opinión, siempre la había apoyado en todo y no pensaba obligarla a hacer algo que no quería, al ver esta actitud ella pensó que debía seguir luchando para estar a su lado, tener hijos, viajar por el mundo, envejecer juntos… cumplir sus sueños. Así que comenzó el tratamiento de inmediato. Día a día se aferraba a la vida, enfrentado su enfermedad con mucho valor, aunque en este punto ya sabía que el cáncer estaba en su etapa Terminal, se había expandido, no quedaba nada más que hacer, moriría en poco tiempo y sólo deseaba estar despierta para no perderse del poco tiempo que le quedaba con el amor de su vida. Además, le daba miedo cerrar los ojos y no despertar. Por eso se negaba a tomar sus calmantes aunque significara soportar el más intenso dolor.

By: Estefanía Guevara Leal.


Para él era muy duro verla sufrir de ese modo, no quería perderla, no quería quedarse sólo, pero cada día despertaba sabiendo que podía ser el último. Trataba de aceptar que el final estaba cerca. Un día, ella le anunció: -No creo poder resistir mucho más. -No te rindas, por favor- suplicó él. -Pero no puedo soportarlo. -Tan sólo no te rindas, sigue intentándolo. Solamente si decides seguir adelante podrías tener tu final feliz- dijo con lágrimas en los ojos, aunque sabía que era imposible, la esperanza era lo único que le quedaba. -No puedo, es muy difícil y estoy cansada. Pero no olvides que te amo y siempre estaré contigo. -Jamás lo olvidaré, ni a ti. Y esa fue la última vez que hablaron. Ella cerró sus ojos y nunca más los volvió a abrir. Murió esa noche en los brazos del hombre que amó, dejándolo solo con todos esos planes que tenían para el futuro, ahora ninguno se haría realidad. Durante el funeral él pronunció las siguientes palabras: -Ahora estás en un lugar donde ya no sientes dolor y no sufres más. También estas con alguien que te ama infinitamente, porque así es el amor que Dios siente por todos sus hijos y estoy seguro que estás con Él, ¡pero yo te amo más que cualquiera en la tierra! Y ahora estoy solo y triste, como el final de nuestra historia. Porque no existen los finales felices… ¡No existen los finales felices!

By: Estefanía Guevara Leal.

Happy endings  

¿Existen los finales felices? Creo que eso depende de cada persona. Algunos pasan su vida buscando su final feliz, de ellos, algunos lo encu...

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