Issuu on Google+

Boletín nº 5 Enero, 2012

Editorial BUENOS PROPÓSITOS

Estamos en un nuevo año, 2012, y en éste como en otros anteriores,

Apuntes de Psicología

ESTEBAN CAÑAMARES

nos hacemos diversos propósitos para cumplir a lo largo de los próximos doce meses. Uno de los más frecuentes es el de adelgazar y mantener a partir de ese momento un peso correcto. Se podrá argumentar que en parte, son las modas sociales y la presión de los medios de comunicación lo que nos empuja a tan constante lucha contra los kilos extras. Es verdad en buena medida. Pero también lo es, que son muchas las ventajas para la salud el tener un peso correcto, como lo es el hacer ejercicio de manera regular. En cualquier caso, por presión social o no, nuestra autoestima depende en parte de nuestra apariencia física. Como la experiencia de muchas personas es la de no conseguir tan comprensible y sano propósito, este boletín número cinco se dedicará especialmente al tema de la obesidad, del deseo de adelgazar, y de cómo repercute la obesidad en las relaciones de pareja y la sexualidad. Para ampliar cualquiera de los contenidos de este boletín os recomiendo mi libro . E.C.

CONTENIDO: Salud psicológica: Causas psicológicas “menores” de obesidad El mundo de la pareja: Tu Pareja, Tu Régimen Tu cuerpo y el mío: ¿Cómo influye la obesidad, físicamente, a la hora de relacionarse con el otro? Anécdotas de la psicología


Salud Psicología sólo han trasmitido admiraEsta misma actitud de ción y aceptación a sus hijos, renunciar totalmente a algo cuando han obtenido resultasi no se puede conseguir el dos sobresalientes en alguna cien por cien de lo que se tarea. Esta actitud aprendida desea, podemos encontrarla durante la primera infancia en multitud de detalles a es- se internaliza y la persona se tas edades. El chico que aspi- la aplica a sí misma una y ra a sacar sobresaliente en otra vez. Quiero decir que el una asignatura, y como no individuo se trata a sí mismo, puede conseguirlo deja de de la misma manera en que estudiar y abandona la disci- le han tratado anteriormente plina obteniendo un suspen- sus cuidadores. No es imposiso y renunble salirse de este esciando así al “o lo consigo TODO, quema, y dejar de reaprobado o o no lucho por NADA” petirlo generación incluso al tras generación. Estas notable. El incipiente deportista que an- personas pueden ser ayudate la imposibilidad de llegar das por alguien que tenga un el primero a la meta, deja de mayor nivel de madurez, y competir y no disfruta de un que ante ellas tenga prestigio meritorio segundo o tercer y sepa ganarse su respeto. No es necesario que sea un propuesto, etc. Este es un mecanismo fesional de la psicología. Admitirse de corazón infantil que debemos corregir. Ya se observa en niños que nunca se llegará al peso cuando ante la imposibilidad ideal, puede ser suficiente de imitar el vuelo de Super- para conseguir no caer en man, inician otro juego de una abierta obesidad. En deimitación, que antes o des- finitiva se requiere quererse pués dejarán, pues van trope- aunque reconociéndose imzando con sus limitaciones. perfecto. La mayoría de ellos aprenden Falta de voluntad con el paso del tiempo que son limitados, y que la felici- Qué duda cabe que todo redad puede estar en disfrutar quiere un esfuerzo, también de lo que sí se consigue, re- el adelgazar y el mantenerse nunciando de corazón a lo en un peso aceptable. Caminar cuando apetecería coger que no llegamos a alcanzar. La actitud de todo o el coche, molestarse en pennada, puede estar fuertemen- sar una dieta más acertada, te favorecida por padres que renunciar a veces, solo a veces, a la comida más apetecida.

CAUSAS PSICOLÓGICAS “MENORES” DE OBESIDAD Hay algunas actitudes personales ante la vida, que no son precisamente favorables a la hora de conseguir y mantener un peso correcto. Se gestan básicamente en nuestros años de crecimiento, por necesidad de acomodación a determinadas circunstancias que nos toca vivir, por observación de nuestros mayores, por influencia de la sociedad a la que pertenecemos, etc. Estas actitudes personales, junto con las características biológicas, y entrelazándose, además, con otras causas psicológicas quizás más profundas (que abordo con detenimiento en mi libro ¿Por qué no puedo Adelgazar? Editorial Algaba), hacen que muchas personas ni siquiera intenten ponerse a régimen.

Todo o Nada Este mecanismo afecta más, aunque no únicamente, a adolescentes y a adultos jóvenes, y consiste en que ante la imposibilidad de mantener un peso y una silueta ideal, casi perfecta, se renuncia a cualquier clase de control y vigilancia del peso. O lo consigo Todo o no lucho por NaPágina 2

© APUNTES DE PSICOLOGÍA


ble, y tantas otras forma de evitar situaciones cosas requieren deseables, Carencia afectiva y obesidad, Fantasías de emfuerza de voluntad. Algunas personas sim- barazo, La obesidad como plemente no tienen el hábito forma de castigo, etc.), califide conseguir metas basándo- can su problema de escasa se en un esfuerzo personal voluntad, lo que a veces es simplemente un mantenido. Quizás haya dos “algunas personas no tienen el total desconocicomportamien- hábito de luchar por alcanzar miento de su problemática intos extremos en metas” terna, y otras velas personas ences un intento de cargadas de cuidar a los niños, que favorez- no indagar en su vida y de can esta falta de voluntad. En que no lo hagan los demás, un caso el darles todo aquello ya que en realidad intuyen que desean, sin que tengan las causas de fondo que les nunca que esforzarse en na- afectan. Los adultos que padezda, sin que sus logros dependan en ningún momento de can una clara falta de fuerza su esfuerzo. Pero en otros ca- de voluntad deberían prograsos todo lo contrario. El nun- marse metas de adelgazaca recompensarles por su es- miento muy limitadas y autofuerzo, el provocar en el niño premiarse por cada nivel de la sensación de que es inútil adelgazamiento obtenido. cuanto haga, pues su esfuerzo nunca será valorado. Adelgazar no me comCon un niño o niña tepensa nemos un gran margen de Es cierto que a veces la vida maniobra a la hora de ense- familiar, laboral y de relación ñarle a esforzarse, a alcanzar de pareja, está lo bastante metas propias de su edad consolidada y produce sufigracias al esfuerzo y a la cientes satisfacciones como constancia. Lo primero con el para no sentir una especial ejemplo de los mayores, lo necesitad de una silueta bosegundo premiando todo es- nita y especialmente cuidada. fuerzo mantenido, aun inclu- Otras veces ocurre que la so cuando los resultados no persona no estima en demason los deseados. siado su vida, y no le preocuMuchas veces, las pro- pa vivir unos años más o mepias personas afectadas por nos, por lo que no está motitemas como los tratados en vada a hacer esfuerzos por mi libro (La obesidad como algo que no valora demasiaB O L E TI N N º 5

do. En otras ocasiones, simple y llanamente parece haber un cuidadoso cálculo de intereses, de manera que la persona llega a la conclusión de que es mayor el esfuerzo que le supone adelgazar y mantenerse en forma, que el beneficio a obtener, algo, claro está, subjetivo y discutible, pero sumamente respetable. Naturalmente que una persona que toma soberanamente la decisión de no luchar contra sus kilos sobrantes debe ser respetada. Nadie puede tomar por otro decisiones que sólo a él le afectan. Pero no siempre esta decisión de no luchar contra los kilos es sincera, algunas veces es simplemente una mentira que la persona utiliza para engañarse a sí misma y engañar a los demás. Detrás de esa aparentemente meditada y soberana decisión, de alguien que ejerce su libertad y asume las consecuencias, puede haber algunas de las causas psicológicas anteriormente descritas: uso de la obesidad como forma de castigo, identificación con un obeso, comer como forma de reducir la ansiedad, etc. Cuando realmente detrás de esta decisión hay únicamente la intención de renunciar a los beneficios de un peso correcto para no pagar el precio de un esfuerzo Página 3


(Viene de la página 3)

imprescindible, observaremos que la persona habla del tema con naturalidad cuando los demás lo abordan, sin rehuir las conversaciones sobre alimentación, peso, régimen, etc., aunque tampoco demuestra un interés especial por estos asuntos. Por el contrario, la persona que esconde sus verdaderas motivaciones, rehúye habitualmente el tema, o por el contrario insiste, obsesivamente, en que no quiere molestarse en hacer régimen. Obesidad Autosuficiente Muchos de nosotros hemos podido tener la fantasía de vivir aislados del mundo y ser autosuficientes. Una casa ecológica capaz de generar la energía y el alimento necesarios para vivir; una cueva llena de reservas de todo tipo capaz de hacer innecesario el contacto con los demás; una isla desierta con todo lo suficiente para la supervivencia, etc., son sólo algunas de las formas que puede adoptar este deseo de estar aislado de un mundo exterior muchas veces hostil, de ser autosuficientes y, en definitiva, de regresar a un estado anterior y supuestamente ideal: el vientre de nuestra madre. Página 4

Este tipo de fantasías puede ayudar a la persona a soportar momentáneos estados de frustración. Pero mientras que esto puede ser algo muy excepcional y circunstancial para la mayor parte de las personas, para unas pocas constituye un impulso muy fuerte y constante en torno al cual organiza su existencia. Una fuerza psíquica que les

lleva realmente a aislarse de alguna manera del exterior, a adoptar comportamientos más propios de una edad mucho más temprana a la suya . Algunas personas muy insatisfechas con su vida, especialmente en lo que al mundo de los afectos se refiere, ya sea por circunstancias externas y objetivas, o por la manera que tienen de entender lo que les rodea, adoptan una postura muy regresiva, minimizando su contacto con el exterior y, acumulando energía en sus cuerpos como si se dispusieran a vivir en un mundo aislado y auto abaste-

cido, cual ermitaño en su cueva, naufrago en su isla, o bebé en el vientre materno. Todo esfuerzo, tanto de familiares como médicos, para ayudar a eliminar estos kilos sobrantes, está abocado al fracaso. Para cambiar este estado de cosas es necesario que la persona afectada por esta problemática se ilusione con proyectos viables, de otra manera seguirá en su cueva personal llena de alimento de reserva en su tejido adiposo. Su entrada en un mundo menos idílico pero más real, en el que no hay nada asegurado, en el que nadie es autosuficiente, y en el que hay que actuar y luchar, muchas veces para quedar frustrado, debe ser un proceso gradual, preferiblemente guiado por una persona de gran confianza, que dé un marco de relación cálido y seguro. Este proceso de cambio es largo, pero puede ser enormemente fructífero. Hoy disfruto, mañana ya veremos Hay personas que parecen incapaces de organizar su vida pensando en el medio y largo plazo. Son el polo opuesto de aquellas otras que siempre están viviendo en función de lo que ocurrirá mañana, y nunca disfrutando de lo que ocurre hoy. Los extremos nunca son buenos. © A P U N T ES D E P S I C O L O G Í A


Cuando alguien con tendencia a acumular kilos, únicamente tiene en cuenta el día en el que vive, no le compensa claro está, la renuncia a los placeres de la mesa, a cambio de los pocos gramos que podría bajar ese día. Sin embargo, si fuese capaz de imaginar, planificar, y vivir en función del medio y largo plazo, podría tomarse con más naturalidad la renuncia parcial al placer de comer ciertas cantidades y ciertos alimentos, con tal de alcanzar a medio plazo un peso más deseable. Cuando alguien es incapaz de bajar de peso debido a su falta de hábito en imaginar y planificar su vida más allá de lo inmediato, hay que enseñarle. Puede ser útil recordarles con frecuencia los beneficios que puede obtener con su esfuer-

zo. Alcanzado un pequeño éxito en esta dirección, se puede ir ampliando progresivamente el esfuerzo realizado y el espacio de tiempo de espera hasta alcanzar los objetivos buscados. La tarea es diferente si se trata de ayudar a una persona joven o a una de más edad. Los jóvenes tienen ma-

yor capacidad de cambio, pero por otro lado su dimensión del tiempo es diferente de la de personas mayores. Para el joven, 6 ó 10 meses de espera para conseguir unos resultados importantes, puede parecerle una eternidad. No será

tanto para una persona con 30 años más, pero sin embargo, ésta, tiene menor capacidad para cambiar viejos esquemas de funcionamiento. Muchas veces estas personas no consiguen el cambio de enfoque y siguen viviendo el presente, para bien y para mal. Para bien, porque con frecuencia son capaces de disfrutar lo que la vida les presenta en cada momento, y de manera intensa, sin angustiarse por lo que les deparará el futuro, estrujando todo el placer que puede dar una buena situación. Para mal, porque no consiguen superar lo que les perjudica, la obesidad y otras cosas, y porque no eluden riesgos y situaciones negativas que pudieran soslayar con tan sólo un poco de planificación y de esfuerzo invertido en el futuro. E.C.

El Mundo de la Pareja

TU PAREJA, TU RÉGIMEN Las personas que rodean al obeso u obesa, pueden tener interés consciente o inconsciente en que continúe con sus kilos sobrantes. Quienes B O L E TI N N º 5

tienen más fácil influir en el proceso de régimen son los padres y los cónyuges.

sexual. “No te deseo porque estás obesa”.

Entre cónyuges, no es infrecuente encontrar, que se potencia la obesidad del otro por:

 Deseo de no dar la posibilidad de que haya un nuevo episodio de impotencia eréctil, (lógicamente sólo afecta a los hombres).



 Miedo al abandono por

Necesidad de justificar, ante la pareja, y/o ante uno mismo, la inapetencia

(Continúa en la página 6)

Página 5


(Viene de la página 5)

otra persona más joven, o simplemente más atractiva, o por ambas cosas. Sobre todo cuando el cónyuge tiene muchas más años que el obeso/a. “Mientras sigas obeso no ligarás”.  Deseo de castigar a la pareja por supuestas o reales ofensas recibidas. “Porque me has tratado mal boicoteo tu régimen”. 

Deseo de “compensar” defectos físicos que se tengan, de manera que la obesidad de uno “equilibra” los defectos físicos del otro (fealdad, minusvalía…).

 Deseo de “compensar” la superioridad intelectual o académica del obeso. “Tú vales más pero estás más gordo”. 

El hecho de provenir de una familia en la que las relaciones no están basadas en la valoración de unos por otros, y en la seguridad del afecto existente, sino en los lazos de dependencia insana que unos miembros tienen hacia otros, de manera que se tiende a reproducir estos esquemas en el matrimonio. En estos casos lo habitual es que la insana dependencia esté fomentada tanto por un

Página 6

cónyuge, como por el otro; es decir que cada uno busca la seguridad de no ser abandonado, fomentando aquello que es una limitación en su pareja. Este deseo de potenciar la obesidad del esposo o de la esposa, puede llevarse a cabo de varias maneras:  Cocinando, o proponiendo, las más apetitosas comidas, justo cuando inicia un régimen.  Creando una fuerte expectación en torno a la bajada de peso, de manera que la persona sucumba en un mar de ansiedad y tensión. Esta forma tiene la ventaja de que no es fácilmente demostrable, ya que siempre se puede argumentar que “yo lo único que hago es mostrar interés porque adelgaces”.



Creando, o exagerando problemas, que hagan sentir al cónyuge que no es momento oportuno de concentrarse en la lucha por perder kilos.

 Provocando recuerdos o sensaciones, que lleven al cónyuge a sentirse fuertemente ansioso o desanimado, con lo que su necesidad de comer, por las razones ya expuestas en otros capítulos, aumenta.  Minusvalorando la importancia de los kilos perdidos al inicio del régimen, por ejemplo usando frases del tipo “pues no se te nota nada que hayas bajado de peso”, “tanto esfuerzo y nada, no sé si te merece la pena”, etc.  Exagerando las dificultades que tiene la pérdida de peso, tal vez usando frases como “tu hermana lo intentó, y a pesar de la gran fuerza de voluntad que tiene no lo consiguió”, “al principio se empieza con muchas ganas, pero luego...”, etc. O simplemente señalando los inconvenientes, tal como la molestia de cocinar cosas al margen de los demás, el coste económico del endocrino…  Planteando en ese momento cuestiones pen(Continúa en la página 7)

© A P U N T ES D E P S I C O L O G Í A


(Viene de la página 6)

dientes que causen ansiedad o depresión, tal como la imperiosa necesidad de cambiarnos de piso, o la ortodoncia de la niña y el alto coste económico que supone. Invito al lector a imaginar nuevas posibilidades que tiene a su alcance un hombre o una mujer, para conseguir, eso sí, sin que se note, los intentos de su pareja por adel-

Ante la duda de si alNo creo tener que de- guna de las personas allegacir que este comportamiento das pudiera o no estar boicono se da, ni mucho menos, en teando el proceso de adelgatodas las parejas, sino en al- zamiento, no estaría mal realizar el experimento gunas. Eso de tomar detallada sí, lo difícil “El interés del la pareja por nota de cual es su aces darse cuenta de si boicotear el régimen puede titud, tanto cuando en la propia adoptar diversas formas” sabe como cuando no sabe, que la persona ocurre o no, realiza régimen, y ya que dedetalladamente ntro de una pareja, el com- contrastar portamiento sutil del otro ambos comportamientos. gazar.

E.C.

suele pasar desapercibido.

Tu Cuerpo y el Mío ¿CÓMO INFLUYE LA OBESIDAD, FÍSICAMENTE, A LA HORA DE RELACIONARSE UNO CON OTRO? La obesidad puede alterar el normal funcionamiento del organismo de varias maneras. Las hormonas sexuales pueden alterarse debido a la obesidad; la menstruación puede perder su regularidad con mayor facilidad en personas obesas; la diabetes, más frecuente en personas con graves problemas de peso, puede causar serios problemas sexuales, como impotenB O L E TI N N º 5

cia; los fármacos para la hi- normal devenir de la excitapertensión arterial pueden ción. tener importantes efectos se¿Cómo influye la obecundarios en la vida sexual... Además la obesidad facilita la destrucción acelerada de las articulaciones, y se pueden presentar dificultades “mecánicas” para adoptar las posturas necesarias para el coito. La curva abdominal es a veces tan pronunciada, así como la adiposidad de muslos y glúteos, que puede llegar a ser imposible el coito. El cansancio, las dificultades para el movimiento, el peso que ha de soportar uno de los dos, en el caso de que se elija una postura de uno sobre el otro, pueden provocar o al menos influir en que se rompa el

sidad en el deseo sexual?

Al no estar la persona obesa adaptada a los estándares sociales de belleza y atracción, puede tener sentimientos de rechazo hacia sí misma, o al menos falta de autoestima. Esto hace muchas veces que la persona se impida a si misma el sentir deseos sexuales. Estas personas no se creen dignas de ser deseadas y acariciadas, ni de que alguien las considere interesantes como posibles parejas para recibir sus caricias. Lo que nos cuen(Continúa en la página 8)

Página 7


nal, llegan a contraer matrimonio con la primera persona que demuestra interés por ellas, aunque no tenga las cualidades personales que considere importantes. Es como si considerasen que no van a tener otra posibilidad de ser deseadas. Naturalmente, una papropio deseo” reja formada de esta manera, Entre quienes superan tiene todas las posibilidades el miedo al ridículo, al recha- de fracasar. También existen, por zo, y entran en una relación erótica, no es infrecuente en- supuesto, personas obesas que contrar a personas que se li- se admiten tal y como son, que mitan a ser poco más que ob- valoran otros aspectos de su jetos sexuales, sin tomar ini- persona, que no renuncian al ciativas, sin expresar abierta- placer de acariciar y ser acarimente sus deseos de placer, ciadas, y que llegado el molimitándose a lo que el compa- mento de un encuentro sexual son capaces de expresar sus ñero desee. Algunas personas muy a deseos y de tomar la iniciativa.

compañero erótico, ya que pueden pensar que pretende tan a veces es que no tienen reírse a su costa, o que las reeste deseo de tocar y ser toca- chazará en cuanto vean sus das. Sencillamente se enga- abultados michelines. ñan. La necesidad está en ellas como en cualquier otra perso- “el efecto más grave de la obesidad na, pero no se permiten senen la sexualidad es la pérdida del tirla. (Viene de la página 7)

Otras sí experimentan este deseo interior, pero no son capaces de expresarlo, de dar señales de interés hacia el exterior. A veces incluso se niegan el placer de auto acariciarse, de darse placer a sí mismas mediante la masturbación.

Hay personas que sí demuestran interés por relacionarse con potenciales parejas, pero pueden rechazar a quien intente proponerse como disgusto con su aspecto perso-

E.C.

Anecdotas y curiosidades

E

l tamaño del pene parece obsesionar a los hombres, lo que ocasiona inauditas consultas:  Este

caballero debía creer en el mito de la eterna juventud pues preguntaba: “Siempre he tenido complejo de pene pequeño, ¿cree que seguirá creciendo más? Tengo 56 años, gracias por su respuesta.”

Esteban Cañamares Medrano Psicólogo Clínico y Sexólogo Colegiado Nº M-09659

 El

hombre que realizaba esta pregunta debió confundirse al apuntar las medidas de su órgano Dirección : genital pues de lo contrario... “Mi pene mide 15 C/ Cinca, 25. 28002 Madrid centímetros de ancho y 4 de largo, ¿soy normal?”

 “Quiero

me hable de qué hacer para que mi cosa “sesua” me agrande, pero diga, si luego a mi novia le parece grande podré hacer que sea mas pequeño” (de mi libro “Anécdotas y Curiosidades de la Psicología). E.C.

Página 8

Tfno: 680133864

epecpsicologos@hotmail.com www.epecpsicologos.com

También en Facebook

© A P U N T ES D E P S I C O L O G Í A


Apuntes de Psicología de Esteban Cañamares V