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Contexto nacional Fin de la era bipartidista que dirigió al país hasta fines del siglo XX El principal resultado de las elecciones del 2006 fue el fin de la era bipartidista de los partidos Liberación Nacional y Unidad Social Cristiana, que condujeron el país desde los años ochenta. En términos más generales, esta fue la primera vez, desde mediados del siglo XX, que las divisiones y tradiciones políticas surgidas en la Guerra Civil de 1948 no incidieron sobre el voto de las y los costarricenses. Un segundo resultado, menos visible pero importante, fue el debilitamiento de los partidos políticos y su incapacidad para retener las lealtades de los electores y de sus bases territoriales. Ambos resultados han generado un sistema pluripartidista cuyo apoyo ciudadano es frágil y poco predecible. La consecuencia de esta situación es el surgimiento de instancias fragmentadas, es decir, sin mayorías políticas, en todas las estructuras de gobierno con representación proporcional (nacional y local). El Partido Liberación Nacional (PLN) ganó la elección presidencial del 2006 con un 40,9% de los votos. En segundo lugar se ubicó el Partido Acción Ciudadana (PAC) con un 39,8%. Los 18 169 votos que separaron a ambas agrupaciones -equivalentes al 1,1% del total de votos válidos- constituye la segunda menor diferencia entre dos partidos políticos en la historia electoral costarricense. El hecho más notable en el 2006 fue el desplome del respaldo electoral del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que únicamente alcanzó el 3,6% de los votos válidos emitidos. El PUSC fue la principal agrupación política en el período 1990-2002, pues ganó tres de los

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cuatro procesos electorales realizados, lo que le permitió ocupar el Poder Ejecutivo desde 1998 y contar con la fracción legislativa más numerosa y el control mayoritario en los municipios del país. Sin embargo, en la elección presidencial del 2006 el PUSC solo triunfó en el distrito de Cachí, en el cantón de Paraíso. Además, desde el punto de vista de la geografía electoral, casi la totalidad de los distritos administrativos bastiones del PUSC en 2002, pasaron a manos del PLN y el PAC. El partido que capitalizó mayoritariamente la pérdida de respaldo del PUSC fue el PLN en las provincias periféricas, las que a la postre le dieron la victoria. También hubo importantes desplazamientos de distritos en el sentido PUSC-PAC, PLN-PAC y PAC-PLN, aunque este último en menor medida. Al PLN lo apoyaron principalmente electores de zonas costeras y fronterizas, caracterizadas por ser más extensas en territorio y por tener menor densidad poblacional y menores índices de desarrollo humano y participación política. Al igual que en los comicios de 1998, en el 2006 el partido vencedor superó por un amplio margen a su rival más inmediato en las tres provincias periféricas (Guanacaste, Puntarenas y Limón) y ganó únicamente una provincia central (Cartago en esta oportunidad y Alajuela en 1998). Las provincias periféricas han sido determinantes en el resultado electoral en cuatro de las catorce elecciones: 1958, 1966, 1998 y 2006 (Alfaro, 2006). En todas ellas el partido ganador fue de oposición al PLN, excepto en 2006, cuando esas provincias le dieron el triunfo a Oscar Arias, lo que evidencia un proceso de pérdida de adhesión de las clases medias hacia el PLN y el apoyo de los extremos socioeconómicos, tal como se comportaban los simpatizantes del PUSC. El PAC, por su parte, experimentó un ascenso importante en su respaldo


electoral, gracias a que aglutinó los votos de la oposición “anti-Arias” de estratos medios y urbanos. Las simpatías hacia este partido en la elección presidencial no solo aumentaron con respecto a 2002, sino que se ampliaron territorialmente, a pesar de que la agrupación mostró debilidades para extender en términos geográficos su base electoral. A diferencia del PLN, el PAC recibió sobre todo el apoyo de comunidades localizadas en el centro del país, con mayor concentración de población y mayor desarrollo humano. Estos resultados ponen de manifiesto el desplazamiento político-partidario que ha dado origen a una recomposición del sistema de partidos: el PAC relegó al PLN a ser una agrupación con respaldo de provincias periféricas y no en el centro del país, como había sido la tónica liberacionista (Alfaro, 2006). Finalmente, el Movimiento Libertario (ML) no logró su objetivo de capitalizar el derrumbe electoral del PUSC e incrementar su caudal político y su presencia en el Parlamento. Debido a la polarización de la competencia entre el PLN y el PAC, los nuevos partidos fueron claros perdedores.

En síntesis, el sistema de partidos políticos en Costa Rica ha sufrido un evidente debilitamiento orgánico y funcional. Esto se refleja en varios indicadores, entre ellos el índice de volatilidad, que mide la cantidad de electores que cambian su voto de un partido hacia otro en dos elecciones sucesivas, es decir, la cantidad de electores que en una elección votaron por un partido y en la siguiente, cuatro años después, votaron por otro partido político. A mayor valor del índice, mayor es la volatilidad electoral. Puede alcanzar valores de 0 a 100%; 100% significaría que todos los electores cambiaron de partido de una elección a otra (el sistema es muy volátil) y 0 significaría que ningún elector cambió de partido (el sistema no es volátil, básicamente todo queda igual). Considerando las tres últimas elecciones presidenciales, encontramos que la preferencia partidaria de los electores costarricenses se ha vuelto más volátil, pues el valor de este índice pasó de 5,8% en el proceso electoral de 1998 a 28,9% en el 2002 y a 36% en el 2006. Fuente: Duodécimo Informe Estado de la Nación, 2006.

Glosario Densidad poblacional. Es la población total de una determinada área geográfica dividida entre la extensión en kilómetros cuadrados del mismo lugar (provincia, cantón o distrito). Índice. Coeficiente que expresa la relación entre la cantidad y la frecuencia de un fenómeno o un grupo de fenómenos. Se utiliza para indicar la presencia de una situación que no puede ser medida en forma directa. Es una razón que se utiliza para medir los cambios relativos entre dos o más períodos. Índice de desarrollo humano. Índice creado por el PNUD, que mide el logro promedio de un país respecto

al desarrollo humano sostenible, en cuanto a tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, los conocimientos y un nivel decente de vida. Por cuanto se trata de un índice compuesto, el IDH contiene tres variables: la esperanza de vida al nacer, el logro educacional (alfabetización de adultos y la tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinada) y el PIB real per cápita (PPA en dólares). El ingreso se considera en el IDH en representación de un nivel decente de vida y en reemplazo de todas las opciones humanas que no se reflejan en las otras dos dimensiones.

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Índice de volatilidad. Mide la cantidad de electores que cambian su voto de un partido hacia otro en dos elecciones sucesivas, es decir, la cantidad de electores

que en una elección votaron por un partido y en la siguiente, cuatro años después, votaron por otro partido político.


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