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EL MUNDO NÚMERO 120 / MARTES 26 DE JULIO DE 2011

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B@LEÓPOLIS EL SUPLEMENTO DE LA INNOVACIÓN EN LAS ISLAS >Divulgación/ Áudiovisual

Crocodox, una plataforma dedicada al público infantil PÁGINA 3

El investigador Dante R. Chialvo, profesor visitante en los cursos de verano de la UIB. / PEP VICENS

DANTE R. CHIALVO

«Mi territorio es Dinamiclandia» >Entrevista/ Como profesor visitante, este científico colabora con un grupo de Psicología de la UIB dedicado a la investigación y diagnóstico del dolor crónico desde la perspectiva de los sistemas complejos. Elena Soto Hasta hace unas pocas décadas eran escasos los investigadores que se planteaban que desde la Física se pudiera estudiar el comportamiento de la bolsa, la dinámica de una bandada de pájaros, la organización de un hormiguero o el funcionamiento de la sociedad. Todas estas áreas eran consideradas blandas, ignoradas por las ciencias duras. La teoría de los sistemas complejos constituyó una nueva revolución científica cuando demostró la utilidad de los métodos de la Física para investigarse éstos y

otros muchos fenómenos que, aunque dispares en apariencia, tenían comportamientos comunes. Uno de los pioneros ha sido Dante R. Chialvo, Investigador del CONICET de Argentina, el que ha estudiado durante mas de dos décadas estos temas como profesor e investigador de varias universidades en los Estados Unidos incluyendo la de California en Los Angeles y la de Northwestern de Chicago. Los resultados de este investigador se han publicado en un centenar de trabajos científicos dedi-

cados a entender los fenómenos naturales desde la óptica de los Sistemas Dinámicos Complejos. Sus estudios cubren un rango amplio de temas, desde el modelado matemático de las arritmias cardiacas, el código por el cual las neuronas se comunican, o los fenómenos colectivos de auto-organización en comunidades de individuos, insectos sociales y el cerebro, entre otros. Y desde esta perspectiva colabora con el grupo de Psicología del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la

Salud (IUNICS), liderado por el Profesor Dr. Pedro Montoya. Pregunta.– ¿En qué momento comenzaron a interesarle las herramientas de la Física para el estudio de los problemas biológicos? Respuesta.– Desde siempre, no recuerdo ningún momento en que no fuera así. Es que la Física es la disciplina en la que por excelencia se aprende un método, mientras que en el resto se estudian objetos, por ejemplo el medico aprende a estudiar el cuerpo humano. Esta estrate-

gia le permite a la Física aplicar el método científico al estudio de cualquier aspecto de la realidad circundante dentro o fuera de lo que se considere en ese momento Física. En mi caso, en la década de los ochenta trabajamos en disturbios del ritmo cardiaco y mostramos que los fenómenos caóticos en sistemas físicos eran los mismos que se podían ver en las arritmias del corazón. Después comenzamos a abordar con las mismas herramientas problemas de las neurociencias. SIGUE EN PÁGINA 2


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VIENE DE PORTADA Ya para esa época la Física había comenzado a tener éxito aplicando el concepto de universalidad, –por el cual se entiende que no existen un número infinito de fenómenos naturales sino un número relativamente pequeño de clases de fenómenos–. En ese sentido, podría decirse que mi carrera es una exploración del territorio de la dinámica, lo que a veces llamo ‘Dinamiclandia’, en donde ‘viven’ estas clases de fenómenos. La revolución de la que surgió todo este tipo de estudios de complejidad fue el descubrimiento de que grupos como el de las hormigas, las bandadas de pájaros o la sociedad tenían comportamientos comunes y que éstos comportamientos tenían poco o nada que ver con la composición intrínseca de cada uno, sino con dos aspectos fundamentales: que la conducta del individuo sea no lineal y que haya muchos individuos interactuando. P.– En muchos de sus trabajos sobre complejidad usted enfatiza el estudio de los fenómenos críticos. ¿Qué es un fenómeno crítico? ¿Puede aplicarse a los estudios del cerebro? R.– Muchos de mis colegas, piensan que la criticalidad es el mecanismo por el cual se genera la complejidad que vemos alrededor nuestro y que ese mecanismo es universal. Para un sistema, ser ‘crí-

«Las cosas que nos desafían son las que casi nos aseguran estar al borde del fracaso» tico’ significa permanecer espontáneamente entre una fase de orden y otra de desorden. Como metáfora piense en las fases del agua: a baja temperatura las moléculas de agua están en estado líquido (orden), a alta temperatura tenemos el vapor de agua, un estado de desorden. Aun, si se escoge bien las condiciones, podemos tener una temperatura a la cual coexisten el agua y el vapor, en una mezcla de las dos fases de orden y desorden, eso es criticalidad. La complejidad aparece cuando los sistemas tienden a evolucionar, por variadas razones, a ese punto de criticalidad y esto puede darse en un sistema económico, político o en un hormiguero y nos puede ayuda a entender la dinámica del cerebro. Desde el punto de vista darwiniano permanecer crítico también tiene un

EL MUNDO / AÑO II / MARTES 26 DE JULIO DE 2011

EL CEREBRO, ENTRE EL ORDEN Y EL DESORDEN

Investigación. En la imagen superior, el investigador Dante R. Chialvo en las instalaciones del IUNICS. Abajo, pueden verse dos imágenes relacionadas con sus estudios. / REPORTAJE GRÁFICO PEP VICENS valor evolutivo. Cuando intentamos aprender algo nuevo el desempeño tiende a ser crítico, pues si la tarea es muy fácil te aburres, si es muy difícil te frustras. Por lo tanto las cosas que nos desafían son las que casi nos aseguran estar al borde del fracaso. Se puede especular que esta tendencia también sucede en la sociedad, se elige un representante durante un tiempo y todo prospera, pero llega el momento en el que surge algo que tiende a aumentar el grado de desorden y hay que renegociar. Y es que la criticalidad representa por un lado la inestabilidad más grande que tiene el sistema, pero a la vez es el estado más robusto pues eventualmente el sistema por sí solo vuelve a estar en ese mismo estado inestable. P.– ¿De qué manera este tipo de conocimientos les ha permitido estudiar el cerebro?

R.– No hay otra manera de entenderlo. Es casi obvio que el cerebro sano se encuentra entre el orden y el desorden y que si fuera muy ordenado o muy desordenado tendría problemas. Esto lleva, como en los sistemas críticos, a que los fenómenos cerebrales no tienen una escala de tiempo o de ritmo definida. Si analizamos la conducta humana veremos que no es homogénea, funciona como en avalanchas, alternando periodos en los que se desarrolla mucha actividad con otros de holgazanería. Trabajamos y actuamos, nos entristecemos o nos alegramos en episodios de diferente duración y de gran diversidad y sorpresa, por ello eso es lo que percibimos como mentalmente saludable, mientras que la enfermedad es la situación regular, fácilmente predecible en la conducta. Es tan así, que aun los

fabricantes de juguetes se interesan en estos aspectos. Si se le da a un niño un robot o una mascota, sin ninguna duda se entretiene más con la mascota, pues la conducta animal (como la humana) tiene ese balance entre el orden y el desorden, esa mezcla de predecible y sorpresa. P.– ¿En los casos de personas con dolor crónico, ¿funciona el cerebro de una manera diferente? R.– Hace un tiempo, interesados en ver la aplicabilidad de nuestras ideas diseñamos un experimento en el que participaron pacientes con dolor crónico y personas sanas, a las que se monitoreó su actividad cerebral a través de la resonancia magnética funcional. Cuando estudiamos lo qué había pasado en el cerebro de los pacientes notamos diferencias. Mientras que en los individuos sanos el cerebro se

mostraba en equilibrio, en los afectados de dolor crónico, había mucha más zonas encendidas de lo que sería el promedio, indicando un desequilibrio global. Este estudio sobre el dolor fue el primero que se llevo a cabo con este enfoque y la primera prueba objetiva de la relación entre el hecho de sufrir dolor y los trastornos que, mas allá del dolor, se ven en estos pacientes con frecuencia, como la alteración de la atención, el sueño o la depresión. Parece ser que el dolor crónico ‘per se’ rompe el grado de equilibrio del cerebro entre el orden y el desorden y esto explicaría todas estas alteraciones secundarias. Lo realmente interesante es que las herramientas de los sistemas complejos nos permiten objetivamente estudiar los mecanismos fisiológicos. P.– Y ¿están realizando algún otro estudio con este tipo de técnicas? R.– En general, me interesa objetivar los estados mentales. En el futuro inmediato nos interesa desarrollar técnicas que permitan estudiar el estado mental del humor y otras emociones positivas, por decirlo de alguna manera buscamos objetivar el humor cuantificando las señales cerebrales que nos permitan definir qué zonas del cerebro son las que permiten disfrutar de una película o de un cómico. Se sabe que poder cambiar-

«Esta metodología nos permite estudiar el cerebro en una danza, no en una pose» le el humor a una persona es de gran valor terapéutico, y si se conocen los mecanismos fisiologicos esto se puede hacer mas fácilmente. En esa misma línea, otro de nuestros objetivos es estudiar la empatía en general y el amor en particular, enfocados como estados mentales y saber cómo funcionan ¿Cuál es el mecanismo detallado que permite enamorarse? ¿Qué sucede? ¿Podemos cuantificarlo? Descubrir sus bases puede ayudar a mejorar la calidad de vida de la gente, complementando los estudios de dolor con los de las emociones positivas. Gracias al apoyo constante del Programa de Profesores Visitantes de la UIB, llevamos más de diez años trabajando en esta metodología que nos permite estudiar el cerebro en una danza y no en una pose.

>PROYECTOS CON FUTURO

Premio de la UIB, ‘Si eres emprendedor empieza a correr’ Por Elena Soto Bajo el lema «Si eres emprendedor, empieza a correr», el concurso invita a todos los universitarios de la UIB a presentar antes del 9 de septiembre un plan de negocio innovador y viable en cualquier rama de conocimiento de los estudios universitarios. El objetivo de la primera edición del Premio UIB - Idea Emprendedora del proyec-

to es facilitar la inserción de los alumnos y titulados universitarios al mercado de trabajo a través del autoempleo y la emprendiduría. Otra de sus propósitos es impulsar la innovación de las empresas y la transferencia de conocimientos al sistema productivo. La idea consiste en desarrollar un plan de negocio en cualquier

Vista de uno de los edificios del Campus de la UIB. / PEP VICENS

rama de conocimiento contenida en los planes de estudio de las universidades españolas. Los estudiantes podrán optar por el premio del Ministerio de Educación para los matriculados de primer ciclo, segundo ciclo o grado de la UIB, dotado con un importe de 2.500 euros, que se destinará al análisis y el estudio de la viabilidad del proyecto. También podrán disputar el premio Bancaja al mejor proyecto final de carrera, de 3.000 euros, y al premio Bancaja al mejor proyecto final de postgrado o máster que también será de 3.000 euros.


Dante chialvo entrevista