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Semana 13/ 2012

El crédito bancario al ladrillo cae menos de la mitad que el promedio de los otros sectores productivos, pese a que su mora casi triplica la de los demás. La clave está en las refinanciaciones. Pocas dudas existen sobre que el principal detonante de la crisis en España han sido los excesos del ladrillo. El excesivo endeudamiento del sector privado, y especialmente de las promotoras inmobiliarias, es una de las razones por las que los inversores extranjeros continúan mirando de reojo a la economía española, también achuchada por los problemas de déficit desde que se agudizara la crisis de la deuda soberana en Europa. Pero los promotores no son los que están pagando la mayor factura de la crisis, al menos por lo que a la financiación bancaria se refiere. Un análisis de los datos del Banco de España demuestra que, desde comienzos de la crisis (2008) hasta finales de 2011, el crédito al ladrillo apenas se ha reducido un 6,2%, frente a la caída promedia del 13,7% que se ha registrado en los otros sectores productivos de la economía. Y eso que las actividades inmobiliarias son, con diferencia, las más morosas. La ratio de morosidad de este sector superó el 20% a finales de este año, lo que significa 62.366 millones de activos dudosos. En 2007, la mora apenas estaba en el 0,5%. La construcción, también en primera línea de los excesos del ladrillo, ha recibido el castigo más duro. El saldo de los créditos bancarios con este sector ha bajado un 35% en estos años, mientras que su morosidad ha subido desde menos del 5% al 17,7%. La cuestión es que el cierre del grifo bancario ha afectado con dureza a otros sectores que, en principio, nada tenían a que ver con la crisis. Los agricultores han perdido más de un 20% de su crédito desde 2008; casi un 19% ha bajado la financiación a otros servicios; cerca de un 10% a la hostelería y al comercio y un 8,3% a la industria. Es decir que todas estas actividades han sufrido la sequía bancaria más que la promoción inmobiliaria. Las únicas excepciones son el transporte (con una caída del 1,4% en el periodo examinado) y la intermediación financiera (en la que se incluyen intermediarios financieros; auxiliares financieros; empresas de seguros y fondos de pensiones, según la definición del Banco de España), que ha recibido un 116% más de crédito.


Semana 13 / 2012

La clave que explica estos datos es principalmente una: las refinanciaciones que los bancos han concedido –y siguen concediendo- a los promotores para evitar que la morosidad del sector se dispare aún más, terminando de arruinar las cuentas del sector financiero. No hay datos oficiales sobre cuántos miles de millones de créditos han sido refinanciados en los últimos años, ya que cada entidad ofrece los datos a su manera, si es que lo hace. Lo que está claro es que, desde que comenzara la crisis, el saldo de la financiación a promotores apenas se ha reducido en 17.500 millones, a pesar de los miles de millones de deuda que se han cancelado con los canjes de créditos por activos inmobiliarios. Se calcula que los bancos tienen en sus balances unos 80.000 millones de euros de ladrillo procedente de embargos y, en su mayoría, de canjes a promotores. Sin embargo, el saldo no baja en proporción porque, al refinanciar deudas, se incrementa la carga de intereses que los promotores tienen que pagar. Por esta razón, muchos analistas, sobre todo extranjeros, han criticado esta práctica generalizada al considerar que se trata de una forma de aplazar el reconocimiento de la morosidad. La consecuencia de todo esto es que, mientras que los bancos siguen demasiado expuestos al ladrillo, los promotores también se quejan de que no hay financiación para nuevos proyectos que, según ellos, podrían ser rentables. Dicho de otra forma, quienes tienen muchas deuda con el banco siguen recibiendo todo tipo de facilidad para evitar el default, mientras que para los demás es cada vez más complicado recibir un préstamo. Sector público y familias Las Administraciones Públicas tampoco pueden quejarse del tratamiento recibido por la banca: desde 2008, el crédito que han recibido ha subido un 70%, hasta rozar los 90.000 millones de euros. La morosidad de las AAPP se ha mantenido en las cotas anteriores a la crisis y ha cerrado 2011 en el 0,5%. En cambio, las familias sí han sufrido el cierre del grifo, especialmente por lo que concierne la financiación hipotecaria. A pesar de la crisis y los desorbitados niveles de paro, la mora de las hipotecas españolas no ha superado el 3%, menos de la mitad que la ratio del total del crédito. El saldo se ha mantenido prácticamente invariado desde 2008, aunque el año pasado registró una caída interanual de casi el 1%. La financiación hipotecaria se ha encarecido y los bancos dan prioridad a la financiación de sus propios pisos, complicando el acceso al crédito para los clientes que quieran adquirir viviendas de terceros.


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