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ISSN 2152-4726 JUNIO-DICIEMBRE 2013

Puerto Rico

ARQUEOLOGÍA Caves in the pre-Columbian Caribbean p. 28

GALERÍA SUBTERRÁNEA Cueva Honda p.56


Diseño y Edición Marianela Mercado Burgos

Comisión de Redacción Mildred Guzmán Jose Luis Gómez Diana Hernández José Caro

Fotos portada y contraportada (Cueva Honda, Aguadilla) Jan Paul Zegarra Vila

Espeleorevista es una publicación de la Federación Espeleológica de Puerto Rico

Dirección: PMB 19, 497 Ave. E. Pol, San Juan, PR 00926-5602

Para preguntas, información o interés en publicar en nuestra revista escríbanos a:

espeleorevistapr@cuevaspr.org cuevaspr.org


Cuevas Las Cabachuelas, Morovis Foto: Marianela Mercado Burgos


Isla de Mona Foto: Jan P. Zegarra


Contenido

Las Calizas de la Costa Norte de Puerto Rico por Diana Ortega-Ariza

6

Cuevas Las Cabachuelas (sección fotográfica) por voluntarios de FIEKP

18

Cavescapes in the Pre-columbian Caribbean por Alice Samson

28

Exploraciones espeleológicas en el Sistema de la Murcielaguina, Jaén, España por Toni Pérez

45

Galería Subterránea: Cueva Honda, Aguadilla por Jan Paul Zegarra

56

NCRC del Caribe Informa por Roberto Miranda

66

Anuncios de Espeleología

70

COPYRIGHT WARNING

72 33

Las opiniones vertidas en cada artículo son de la entera responsabilidad de su autor.


Paleo-sumidero preservado en las rocas calizas de la costa norte (PR-10 Utuado-Arecibo) . Foto

Las Calizas de la Costa Norte de 1

Diana Ortega-Ariza, 2Hernan Santos-Mercado, 1Evan K. Franseen & 2Wilson R 1

Universidad de Kansas, Departamento de Geología, Lawrence, K

2

Universidad de Puerto Rico, Departamento de Geología, Mayagüez

La Costa Norte de Puerto Rico Para los que tenemos la fortuna de haber vivido o visitado la Isla de

6

no siempre fue así. Cambios

Puerto Rico, y hemos volado, sabemos que la costa norte, debido a la alta

madamente 20 millones de

precipitación, es hoy día caracterizada por carso, es decir, un área compuesta

área y en otros tiempos la e

de roca caliza susceptible a disolución y corrosión en contacto con agua de

que observamos actualmente

lluvia y subterránea, y que forma una zona de topografía espectacular con

del nivel del mar, donde los

mogotes (colinas), sumideros (depresiones), y cuevas que es conocida como

ejemplo arrecifes de coral,

la Zona Cárstica del Norte (Fig. 1). El famoso Radio Telescopio de Arecibo

nivel mar ambientes de ríos

fue construido en un sumidero! Sin embargo, la costa norte de Puerto Rico

La edad de estos ambientes


tante para poder hacer comparaciones con otras islas en el Caribe y entender el por qué de su deposición y preservación a través del tiempo geológico. En nuestro estudio usamos isótopos de estroncio preservado en conchas fósiles de bivalvos para obtener edades absolutas de las rocas calizas. Basado en esos resultados las formaciones geológicas de las costa norte fueron separadas en dos grupos de edades: 1) 27.24 +/- 0.29 a 24.07 +/- 0.16 millones de años que sitúa la Formación San Sebastián en el Oligoceno Tardío, las Calizas de Lares en el Oligoceno Tardío al Mioceno Temprano, y el Miembro Montebello en el Mioceno Temprano; y 2) 12.07 +/-0.53 a 10.91 +/-0.34 Millones de años que sitúa la Formación Cibao en el Mioceno Temprano a Medio, las Calizas Aguada en el Mioceno Medio y las Calizas Aymamón en el Mioceno Medio a Tardío (Fig. 2, estrellas rojas).

Las Calizas de la Costa Norte

o: Diana Ortega-Ariza

Extensos depósitos de rocas calizas y algunos sedimentos terrígenos son preservados en la costa norte. Ejemplos de estos depósitos pueden ser

e Puerto Rico

observados en cortes de carretera a lo largo de la PR-10 entre Utuado y Arecibo, y en la PR-111 entre San Sebastián y Lares (Figs. 1, 4, y 5). Las rocas de la costa norte también son estudiadas usando núcleos, como el NC-11, NC-6, GAR-3, NC-10, NC-5, y NC-13, (Fig. 1). Los núcleos o barrenas son

Ramírez-Martínez

muestras de roca extraídas del subsuelo dentro de una tubería de perforación,

KS

algunas veces muy profundos. Los núcleos de la costa norte varían en pro-

z, PR

fundidad entre 300 y casi 900 metros aproximadamente. Basado en el estudio de éstas rocas, sus fósiles y estructuras sedimentarias, en cortes de carretera y núcleos, interpretamos diferentes ambientes, es decir el lugar donde estas rocas fueron depositadas hace millones de años. Una vez determinados los ambientes de deposición, explicamos cómo estos fueron mayormente

s relativos en el nivel del mar durante aproxi-

controlados por cambios relativos en el nivel del mar y la topografía previa

años (Oligoceno al Mioceno) inundaron esta

se interpretaron cinco secuencias deposicionales. Una secuencia deposicio-

expusieron a lluvia y disolución similar a lo

nal (SD) es básicamente un paquete de rocas depositado durante un ciclo

e. Hubo momentos durante subidas relativas

completo de subida y bajada del nivel del mar, y está limitado en la base y el

s ambientes marinos fueron más exitosos, por

tope por superficies de exposición (LS: Límite de Secuencia). Ahora, una

mientras que durante bajadas relativas del

superficie de exposición es una superficie formada a través de exposición

s y formación de carso fueron desarrollados.

subaérea y erosión, y está asociada con una bajada significativa del nivel del

s y fluctuaciones del nivel del mar es impor-

mar y es caracterizada por erosión de ríos, formación de suelos y carso. 7


Figura 1. Área de estudio. Localización de núcleos y cortes de carretera en la costa norte de Puerto Rico. Mapa geoló (1995). Plio: Plioceno, Mio: Mioceno, Olig: Oligoceno.

Secuencias Deposicionales (SD) Cinco secuencias deposicionales fueron desarrolladas durante el Oligoceno al Mioceno (~27 a ~7 millones de años) en la costa norte de Puerto Rico. Estas son: 1) Formación San Sebastián-Calizas Lares (SD1),

de paleo-relieve, lo que demuestra que probablemen-

te su

te su formación fue influenciada por tectonismo re-

Lare

gional y cambios globales del nivel del mar. SD4 y

(basa

SD5 (Mioceno Medio-Tardío) son depositadas sobre

Oligo

un relieve aproximadamente plano, aunque con un

zada

paleo-alto hacia el oeste (Fig. 2).

valle

de la

2) Miembro Montebello (SD2), 3) Formación Cibao (SD3), 4) Calizas Aguada (SD4), y 5) Calizas Ayma-

Secuencia Deposicional 1 (SD1)

món (SD5) (Figs. 2-5). SD1, SD2, y SD3 (Oligoceno Tardío- Mioceno Medio) reflejan compleja paleotopografía, es decir, evidencia de paleo altos y bajos, y límites de secuencia (LS1, LS2, y LS3) con más de 100 m

8

lejos SD1

(aren El primer ciclo completo de subida y bajada en el nivel relativo del mar es representado por la secuencia deposicional 1 (SD1) y ocurre entre la par-

dual cual

en el


3 y el corte en la PR-111, las rocas calizas alcanzan espesores entre 60 y más de 100 metros, mientras que en otras áreas el espesor se reduce considerablemente (Fig. 2). Esto es debido a que la topografía previa aun ejercia un fuerte control en la distribución de sedimentos en la cuenca, es decir, en áreas con mayor espacio de acomodación (paleo-valles), gruesos paquetes de calizas fueron depositados, mientras que en áreas con alto relieve (paleo-altos) los depósitos de calizas fueron erosionados o no depositados. En la PR-111 (Fig. 3b), fósiles de corales como Montastrea, Porites, y Diploria son bien preservados, varios se encuentran en posición de crecimiento e hicieron parte del arrecife coralino desarrollado durante el Mioceno en esta área. En el NC-5, abundantes depósitos de foraminíferos planctónicos (organismos que viven en aguas de mar abierto), indican condiciones marinas y el nivel del mar subiendo relativamente. Este ciclo termina con una superficie de exposición (LS1) asociada con una baja en el nivel relativo del mar durante el Mioceno Temprano. La superficie de exposición (LS1) en la PR-111 es reconoci-

ógico modificado de Rodríguez-Martínez

da por un paleo-suelo con raíces fósiles depositadas arriba de dolomita (roca compuesta de carbonato de calcio y magnesio) (Fig. 3c-d), y capas truncadas y paleo-relieve erosionado

uperior de la Formación San Sebastián y las Calizas de

sobre la SD1 antes de la deposición de la SD2 (Fig. 4b).

es. La SD1 es depositada sobre la topografía previa

amento) de la costa norte de Puerto Rico durante el

Secuencia Deposicional 2 (SD2)

oceno (hace ~27 millones de años), que fue caracteri-

a por paleo-altos (hacia el oeste y oriente) y paleo-

La siguiente secuencia deposicional (SD2), Miembro

es (casi horizontal) hacia el centro de la cuenca en don-

Montebello, depositada arriba de LS1, es caracteriza por cli-

a mayoría de sedimento depositado fue de carbonato

noformas inclinadas hacia el norte e interpretadas como re-

s de las fuentes terrígenas (Fig. 2). Hacia la base, la

sultado de una nueva y rápida subida relativa en el nivel del

está compuesta de depósitos de ríos y zonas costeras

mar (Fig. 4a). Un horizonte con abundantes ostras fósiles

niscas y conglomerados). Seguido por un cambio gra-

(Ostrea haitensis), varios metros arriba de la base de SD2 en

a sedimentos de origen marino (carbonato de calcio el

la PR-111, y justo en la base en la PR-10, también es usado

forma la roca caliza) asociado con una subida relativa

como evidencia de condiciones marinas someras. El nivel

l nivel del mar (Fig. 3a). En los núcleos NC-5 y GAR-

relativo del mar sigue subiendo como es observado hacia el 9


Figura 2. Perfil geológico Oeste-Este a lo largo de la costa norte de Puerto Rico basado en descripciones d deposicionales (SD) y correspondientes límites de secuencia (LS) interpretados. Note la paleotopografía ir SD2, y SD3; y menos irregular y mayormente depósitos de carbonato de calcio durante la deposición de las 10 10


de roca en cortes de carretera (PR-111 y PR-10) y núcleos (NC-11 al NC-13). Note las cinco secuencias rregular (paleo-altos y –bajos) y abundantes depósitos terrígenos durante la deposición de las SD1, s SD4 y SD5. 11 911


12


Figura 3. a) Primera evidencia de rocas calizas (Oligoceno) en la costa norte de Puerto Rico. Note conglomerados y areniscas depositados en ambientes de ríos y zonas costeras (color gris) hacia la base, y calizas compuestas de fósiles de foraminíferos (Lepidocyclina), erizos, y otra fauna marina (color amarillo) hacia el tope (PR-10: N18°18’52’’, W66°41’05”). b) Ejemplo del coral Montastrea en posición de crecimiento, rodeado del coral Porites. Estos corales hicieron parte de un antiguo arrecife coral (PR-111: N18°19’47’’, W66°56’50”). cf) Evidencia en las rocas de la caída relativa en el nivel del mar y formación de las superficies de exposición 1 (LS1) y 2 (LS2): paleo-suelo color verde (c) y moldes de raíces fósiles oxidadas (d) hacia el tope de la SD1 (Ver Figura 4 para más detalles, PR-111: N18°19’47’’, W66°56’50”); (e) raíces fósiles verticales a sub-verticales (posiblemente de manglar) y (f) auto-brecha (roca caliza fragmentada con mínimo movimiento) hacia el tope de la SD2 (Ver Figura 5 para más detalles, PR-10: N18°23’33’’, W66°41’42).

Secuencia Deposicional 2 (SD2) La siguiente secuencia deposicional (SD2), profundos con desarrollo de corales (centro). Hacia el Miembro Montebello, depositada arriba de LS1, es oeste material terrígeno proveniente del delta de Guajacaracteriza por clinoformas inclinadas hacia el norte e taca se mezcla con sedimento de origen marino somero interpretadas como resultado de una nueva y rápida (NC-6) y previene el desarrollo de ambientes de corales subida relativa en el nivel del mar (Fig. 4a). Un hori- (Fig. 2). La baja en el nivel relativo del mar que culmizonte con abundantes ostras fósiles (Ostrea haitensis), na este segundo ciclo coincide con el tope del Miembro varios metros arriba de la base de SD2 en la PR-111, Montebello y corresponde con LS2. LS2 es una superfiy justo en la base en la PR-10, también es usado como cie de exposición que muestra cerca de 200 metros de evidencia de condiciones marinas someras. El nivel relieve trazada lateralmente por 50 kilómetros sobre amrelativo del mar sigue subiendo como es observado bientes de carbonatos marinos de aguas llanas (Fig. 2), y hacia el centro y oriente de la SD2, con secciones de está relacionada con formación de carso (Fig. 5), deposivarios metros de rocas calizas representando ambien- ción de gastrópodos de agua dulce y ambientes de mantes marinos de aguas llanas (oriente) y un poco más glar (Fig. 3e).

13


Figure 4. SD1 y SD2: Cambio de ambientes costeros y marinos someros a completamente marinos con buen de el límite de secuencia 1 (LS1), asociado con una caída relativa en el nivel del mar durante el Mioceno que causa lles). a) Capas horizontales (líneas entrecortadas color fucsia) en la SD1 e inclinadas (clinoformas color azul) e sionadas por la superficie formada a lo largo de LS1 (PR-448: N18°19’47’’, W66°56’50’’).

Secuencia Deposicional 3 (SD3)

14

El siguiente ciclo (SD3), Formación Cibao, desa-

ya que SD4 y SD5 son caracterizadas casi comple-

rrollado arriba de LS2, es compuesto de depósitos terríge-

tamente por ambientes de carbonatos marinos de

nos de ríos y zonas costeras intercalados con sedimento

aguas llanas. Determinar el límite de secuencia

de carbonato depositado en ambientes marinos poco pro-

(LS3) al tope de la secuencia deposicional 3 es

fundos (Figs. 2 y 5). El efecto de la topografía previa es

complicado por la variación en facies dentro de la

aun evidente especialmente hacia el oeste donde se obser-

misma, sin embargo, el cambio de sedimento terrí-

va un paleo-alto (de NC-11 a NC-6) y los sedimentos te-

geno a mayormente carbonato y deposición de

rrígenos son abundantes (también hacia el este) (Fig. 2).

ambientes marinos de aguas poco profundas y alta

Estos sedimentos representan el último flujo significativo

energía (“shoals”) hacia la base de SD4 ayudan a

de sedimentos terrígenos en la costa norte de Puerto Rico,

definir este límite (LS3) (Fig. 2).


esarrollo de arrecifes de coral a medida que el nivel del mar sube relativamente. Note SD1 y SD2 separadas por a exposición de esta área, formación de paleosuelos y disolución de las rocas calizas (Ver Figura 3 para más detaen SD2 (PR-111: N18°19’47’’, W66°56’50’’). b) Note hacia el tope de la SD1, capas inclinadas, truncadas y ero-

Secuencias Deposicionales 4 y 5 (SD4 y SD5) Las

SD4

(Formación

Aguada)

y

SD5 en ambientes marinos someros y alta energía

(Formación Aymamón) son caracterizadas por depósi- (“shoals”)

son

comunes.

Varias

secuencias,

tos de carbonatos marinos de aguas poco profundas en “parasecuencias”, y ciclos ocurren dentro de la SD4, un ambiente de rampa (plataforma inclinada a bajo quizás indicando el cambio de condiciones climáticas ángulo). La paleotopografía cambia con respecto a las de “greenhouse” a “ice-house”, que continuaron dusecuencias deposicionales previas, siendo esta casi rante SD5. Los limites de secuencia (LS4 y LS5) de plana, a excepción de un paleo-alto hacia el oeste, más estas secuencias deposicionales son determinados por evidente durante la deposición de la SD4, y espesores el cambio en facies abajo y arriba de LS4 y LS5, es relativamente constantes a lo largo de la cuenca. decir, ambientes de aguas poco profundas y exposiArrecifes de parcho y deposición local de carbonatos ción subaérea asociada con una caída en el nivel rela15


tivo del mar, y posterior subida y deposición de facies de aguas profundas, por ejemplo los foraminíferos planctónicos arriba de la LS5 (Fig. 2).

¿Existe evidencia de paleo-carso en la costa norte de Puerto Rico? Hacia el tope de la secuencia deposicional 3 en las rocas expuestas en la PR-10 existe evidencia de paleocarso formado hace aproximadamente 15 millones de años (Mioceno) como resultado de una caída relativa en el nivel del mar que expuso la plataforma de carbonatos de la costa norte de Puerto Rico. Debido a esta exposición subaérea (LS2) hubo disolución de la roca caliza, formación de cuevas, mogotes, y sumideros. En la figura 5 por ejemplo podemos observar un paleo-sumidero lleno con material colapsado (brechas, Figura 3f). Justo arriba de la exposición se encuentran raíces de manglares (Figura 3e) y gastrópodos de agua dulce que fueron depositados cerca de la paleo-costa. Hace ~15 millones de años la isla de Puerto Rico ya estaba localizada en el margen noreste en la región Caribe. Entonces es probable que las condiciones climáticas (zona tropical-húmeda) y nivel relativo del mar, importantes controles en la deposición de carbonatos, fueron también similares a las que tenemos hoy, y de igual manera, favorecieron el crecimiento y desarrollo de arrecifes de coral (especies similares a las modernas). Gracias a este tipo de evidencia preservada en las

Figura 5. Paleo-sumidero preservado en las ro

rocas calizas y por comparación con ambientes modernos

en el nivel relativo del mar produjo un cambio

es que podemos reconstruir la historia geológica de Puer-

deposición de calizas, a exposición subaérea y

to Rico y los cambios relativos en el nivel del mar duran-

marinos (agua fresca). Dentro del paleo-sum

te el Oligoceno y Mioceno (~20 Millones de años).

Arriba de la exposición (LS2), fósiles de raíces

cea sp., b) Physa sp. (SD3) depositados cerca de 16


Literatura citada: Rodriguez-Martinez, J., 1995, Hydrogeology of the North Coast Limestone Aquifer System of Puerto Rico: U.S.G.S. Water Resources Investigations, Report 94-4249, 22p.

ocas calizas de la costa norte. Durante el Mioceno una ca铆da

o en los ambientes de la costa norte de condiciones marinas y formaci贸n del LS2, y finalmente deposici贸n de ambientes no

midero se observa lodo de carbonato y brechas colapsadas.

s de manglares(?) y de gastr贸podos de agua dulce: a) Poma-

e la paleo-costa son observados. 17


Cueva

6 voluntarios 10 ni帽os y j贸venes 1 objetivo: educarlos, involucrarlos y conectarlos

18

Halannys Ayala observa detenidamente un petroglifo grabado p petroglifos reales en Cuevas Las Cabachuelas, Morovis . Foto:


as Las Cabachuelas, Morovis

por los TaÍnos luego de ser educada por el arqueólogo Omar Gerardo Ortiz para saber diferenciar vandalismo de Wanda Vega

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6 voluntarios 10 niños y jóvenes 1 objetivo: educarlos, involucrarlos y conectarlos

El geólogo José Andrés Santiago muestra a los jóvenes como interpretar el mapa topográfico de la región, luego de la charla de seguridad ofrecida por René Martínez de la Fundación de Investigaciones del Karso Puertorriqueño, Cuevas Las Cabachuelas, Morovis. Foto: Wanda Vega

20 12

Halannys Ayala observa detenidamente un petroglifo grabado p petroglifos reales en Cuevas Las Cabachuelas, Morovis . Foto:


La geóloga Marianela Mercado Burgos recrea como se forman las cuevas utilizando ácido para disolver un pedazo de roca caliza, Cuevas Las Cabachuelas, Morovis. Foto: Wanda Vega

por los TaÍnos luego de ser educada por el arqueólogo Omar Gerardo Ortiz para saber diferenciar vandalismo de Wanda Vega

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6 voluntarios 10 niños y jóvenes 1 objetivo: educarlos, involucrarlos y conectarlos

El geólogo José Andrés Santiago muestra a los jóvenes como interpreter el mapa topográfico de la región, luego de la charla de seguridad ofrecida por René Martínez de la Fundación de Investigaciones del Karso Puertorriqueño, Cuevas Las Cabachuelas, Morovis. Foto: Wanda Vega

12 22

Ar

Halannys Ayala observa detenidamente un petroglifo grabado p petroglifos reales en Cuevas Las Cabachuelas, Morovis . Foto:


rqueólogo Omar Gerardo Ortiz educa sobre la importancia de las Cuevas Las Cabachuelas. Foto: Wanda Vega

por los TaÍnos luego de ser educada por el arqueólogo Omar Gerardo Ortiz para saber diferenciar vandalismo de Wanda Vega

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6 voluntarios 10 niños y jóvenes Gabriela Matos (6 años) y Christian Ayala (4 años) Foto: Marianela Mercado Burgos

1 objetivo: educarlos, involucrarlos y conectarlos

El geólogo José Andrés Santiago muestra a los jóvenes como interpreter el mapa topográfico de la región, luego de la charla de seguridad ofrecida por René Martínez de la Fundación de Investigaciones del Karso Puertorriqueño, Cuevas Las Cabachuelas, Morovis. Foto: Wanda Vega

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Halannys Ayala observa detenidamente un petroglifo grabado p petroglifos en Cuevas Las Cabachuelas, Morovis . Foto: Jóvenes y niños compartiendo al fnal del día en un riachuelo. Foto:reales Iris Escobar


Gabriela Matos frente a un petroglifo. Foto: Marianela Mercado Burgos

por los TaÍnos luego de ser educada por el arqueólogo Omar Gerardo Ortiz para saber diferenciar vandalismo de Wanda Caminando Vega por el bosque. Foto: Iris Escobar

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6 voluntarios 10 niños y jóvenes Gabriela Matos (6 años) y Christian Ayala (4 años) Foto: Marianela Mercado Burgos

1 objetivo: educarlos, involucrarlos y conectarlos

El geólogo José Andrés Santiago muestra a los jóvenes como interpreter el mapa topográfico de la región, luego de la charla de seguridad ofrecida por René Martínez de la Fundación de Investigaciones del Karso Puertorriqueño, Cuevas Las Cabachuelas, Morovis. Foto: Wanda Vega

Dime y lo olvido, enséñame y lo recu Benjamin Franklin

26 12

Halannys Ayala observa detenidamente un petroglifo grabado p petroglifos en Cuevas Las Cabachuelas, Morovis . Foto: Jóvenes y niños compartiendo al fnal del día en un riachuelo. Foto:reales Iris Escobar


Foto: Wanda Vega

Para la sorpresa de todos una boa puertorriqueña apareció en busca de su almuerzo.

uerdo, involúcrame y lo aprendo.

por los TaÍnos luego de ser educada por el arqueólogo Omar Gerardo Ortiz para saber diferenciar vandalismo de Wanda Vega

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Cavescapes in the pre-C Caribbean

Alice V.M. Samson; Jago E. Cooper; Miguel A. Nieves Ramos, Patricia N. Kambesis & Michael J.

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Columbian

s; Reniel Rodríguez . Lace

Entrances and access routes to the caves frequently involve climbing along cliff faces or scrambling through small apertures

Introduction Over the last ten years radical developments in the understanding of pre-Columbian island interaction in the Caribbean have taken place. New scientific techniques have revealed the intensity and complexity of human movement, social interaction and ethnic diversity throughout the 6000 years of human occupation in the insular Caribbean (Hofman & van Duijvenbode 2011). Within this context, a new project has been developed focusing on pathways to social complexity in the Greater Antilles, articulated upon the paradigms of past human ecodynamics and creolisation. This project builds on the authors' longstanding research projects in the Dominican Republic, Cuba and Puerto Rico, with a recent focus on Isla Saona and Isla de Mona. During recent work in the uninhabited Isla de Mona, some of the most complex, comprehensive and diverse assemblages of pre-Columbian iconography and cave use—including unique evidence for large-scale mining activities—have been studied.

Isla de Mona Isla de Mona (indigenous name Amona) measures 47.5 km² and is located almost exactly halfway between Puerto Rico and Hispaniola (Haiti and the Dominican Republic) (Figure 1). From the air, the island appears to be a uniform karstic plain with a maximum height of 90m. It is a porous, carbonate landscape with ancient marine terraces, soil-filled depressions, rock shelters and complex dissolutional 29


Figure 1. Map of the Mona Passage area showing the location of Isla de Mona, between Puerto Rico and the Dominican Republic. Inset: the Caribbean within the Americas. caves (Briggs 1974). It is, however, the view from underground

ried out on Mona (Rouse 1952; Dรกvila Dรกvila 2003; Lace 2012) has established that the island was a strate-

which fundamentally alters our understanding of the

gic location within the Greater Antilles with an exten-

island and the people who lived within it. Mona's

sive range of ceremonial, residential and rock art loca-

extensive cave systems contain vaulted chambers

tions. In May 2013, a fieldwork trip by present authors

interconnected by small passages and arches replete

Samson and Cooper reviewed evidence for pre-

with calcite formations that extend kilometres in

Columbian archaeology in the cave systems, revealing

length, with evidence for human activities on the

intensive indigenous use. This fieldwork resulted in the

walls, ceilings and surfaces of the caves from all

documentation of hitherto unknown evidence for pre-

occupation periods, but predominantly from the pre-

Columbian mining and intensive ritual and artistic

Columbian era (Lace 2012). The indigenous occu-

practices deep inside the cave chambers.

pation of the island spans over 4000 years, persisting by at least a century into the colonial period

Cavescape archaeology

(Dรกvila Dรกvila 2003). Between AD 1856 and 1924, and most intensively between 1881 and 1889, an active guano extraction industry developed in the island, indelibly altering many of Mona's caves.

Designs and scratched areas cover the walls and ceilings of hundreds of square metres of the darkest caverns and tunnels on Mona, typically starting more than 100m from their entrances and usually located in

Pre-Columbian cave use Previous work car30

hard to access areas with no natural light (Figure 2). A


Figure 2. Cave wall modifications. Note the complete coverage of the cave walls and ceilings with finger incised designs in the soft cave deposits.

diversity of pre-Columbian activities were witnessed scratching interspersed and in palimpsest with both including pictography (or application of various col- the pictographs and finger incisions (Figure 6). The oured pigments to cave walls) in anthropomorphic and finger scratching appears to be related to the harvestzoomorphic designs; finger incisions through the soft ing of the soft calcite deposit on the cave walls and deposits on the cave walls, leaving elaborate, sinuous occurs in all the caves visited, most closely associatand complex trails (strikingly, these finger-incised ed with the finger incised designs. These extractive designs cover large surfaces, up to several metres in activities, rather than being indiscriminate moveextent for individual motifs or narrative sequences, ments, were systematic and deliberate actions someand depict human, animal and geometric motifs both times merging with the meandering finger incisions familiar and new in pre-Columbian archaeology) and leaving astounding designs imprinted in the walls (Figures 3–5); and, lastly, large surfaces of the cave of the cave (Figure 7). walls and ceilings bear the marks of vigorous finger

31


Figure 3. Examples of pre-Columbian iconography

32


Figure 4. Use of the natural cupolas in the cave ceiling to frame the design, in this case a weeping and rayed face.

34


35


Figure 5. Example of the complexity and scale of the finger incised designs.

36


37


Figure 6. Cave wall modifications indicative of pre-Columbian mining. Note how all visible cave wall surfaces have been

38


scratched clean with the use of the fingers. Inset: detail of finger scratching.

39


Figure 7. Cave wall modifications indicative of pre-Columbian mining. Note how all visible cave wall

40


surfaces have been scratched clean with the use of the fingers. Inset: detail of finger scratching.

19


Dating and chronology The scale of coverage, design diversity and the palimpsest nature of the cave wall modifications, together with the consistent use of multiple (two to four) fingers across the various media, and the multiple examples of secondary calcite accretions forming on top of examples of all designs interpreted as indigenous (Figure 8), indicate pre-Columbian origins for these rock art manifestations. Future research will concentrate on pigment, mineral and speleothem sampling for dating, as well as on locating caves which were not so heavily disturbed in the guano extraction era.

Discussion The importance of caves as locations for funerary and ritual practices has long been recognised in the Caribbean, although the scarcity of systematic excavations and the common reliance on early colonial documents to interpret the rock art has hampered integration of cave practices with other terrestrial archaeological contexts (Hayward et al. 2009). This schism in theoretical and methodological approaches between rock art and mainstream archaeology is not peculiar to the Caribbean but is also reflected in other contexts (Roe 2009). The activities documented on Mona not on-

Figure 8. Calcite deposit forming over the finger incised motif

ly dramatically expand our knowledge of the repertoire of pre-Columbian iconography in the Carib-

42

textual approaches to rock art.

bean, but also integrate cave use into other fields

It is clear that, although preliminary , the docu-

of indigenous action, with the potential to trans-

mentation of the aforementioned varieties of subterrane-

form our current understanding of past cave use

an human activities showcase what Mona has to reveal

through the application of functional, aesthetic and

of pre-Columbian cave use in the indigenous Caribbean.


fs.

Future research will not only focus on the analy-

lish the role of Mona's cave use within the wider Carib-

sis and dating of the archaeological contexts of

bean region. The incredibly well preserved evidence for

the caves, but will also include the possible uses

pre-Columbian activities is at high risk of future destruc-

of the mineral deposits for pigments, body paint-

tion due to the soft texture of the walls and confined

ing, dietary supplements or additives, and estab-

spaces for visitors to gain access, so this work will also 43


serve to develop measures for their protection and con-

378–403.

servation. It is our hope that future archaeological re-

ROE, P.G. 2009. The mute stones speak: the past, present and future of Caribbean rock art re search, in M.H. Hayward, L.G. Atkinson & M.A. Cinquino (ed.) Rock art of the Carib bean: 198–239. Tuscaloosa: University of Alabama Press. ROUSE, I.B. 1952. Porto Rican prehistory: intro duction; excavations in the west and north. New York: New York Academy of Scienc es.

search will help us interpret this intense and layered fabric of human experience within the unique cavescapes of Isla de Mona.

Acknowledgements We are greatly indebted to Laura del Olmo Frese, Miguel Rodríguez López, José Rivera Ocasio, and Ovidio Dávila Dávila. El Corazón del Caribe project is supported by the McDonald Institute for Archaeological Research, University of Cambridge; the British Academy; the British Museum; Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico; and Instituto de Cultura Puertorriqueña.

References BRIGGS, R.P. 1974. Economic geology of the Isla de Mona quadrangle, Puerto Rico. Report prepared for the US Geological Survey, Guaynabo. Available at: http://pubs.usgs.gov/of/1974/0226/ report.pdf (accessed 1 October 2013). DÁVILA DÁVILA, O. 2003. Arqueología de la Isla de la Mona. San Juan: Instituto de Cultura Puertor riqueña. HAYWARD, M.H., L.G. ATKINSON & M.A. CIN QUINO (ed.). 2009. Rock art of the Caribbean. Tuscaloosa: University of Alabama Press. HOFMAN, C.L. & A. VAN DUIJVENBODE. 2011. Communities in contact: essays in ar chaeology, ethnohistory and ethnography of the Amerindian circum-Caribbean. Lei den: Sidestone. LACE, M.J. 2012. Anthropogenic use, modification and preservation of coastal caves in Puerto Rico. Journal of Island and Coastal Archae ology 7: 44

Authors Alice V.M. Samson McDonald Institute for Archaeological Research, University of Cambridge, Downing Street, Cambridge CB2 3ER, UK Jago E. Cooper The British Museum, Great Russell Street, London WC1B 3DG, UK Miguel A. Nieves Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Carretera 8838, km 6.3, Sector El Cinco, Río Piedras, Puerto Rico Reniel Rodríguez Ramos University of Puerto Rico, Recinto de Utuado, Utuado, 00641-2500, Puerto Rico Patricia N. Kambesis Mississippi State University, Mississippi State, MS 39762, USA Michael J. Lace Coastal Cave Survey, 313½ West Main Street, West Branch, IA 52358-9704, USA


¿Dónde es Jaén?

45


Jaén es en España ¡y 46


tiene cuevas! 47


Exploraciones espeleológicas en el Sistema de la Murcielaguina: Hornos, Jaén, España 48


l

Entrada Cueva de la Murcielaguina. Foto: Toni Pérez

Banderola. Foto: JesúsPérez

Toni Pérez Fernández, Antonio Pérez Ruiz, Jesús Pérez Fernández y Fátima García Román Grupo de Espeleología de Villacarrillo (G.E.V.) gevillacarrillo@hotmail.com

49


Introducción El Sistema de la Murcielaguina se ubica en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura

misma cota de desnivel. Además, se han realizado varios trabajos en su interior que a continuación detallaremos.

y Las Villas, concretamente en la Sierra de Segura, en el término municipal de Hornos (Jaén, sur de España). Las primeras noticias que tenemos en el club sobre

Descripción de la cavidad

esta cavidad, nos viene a través de un bar de la locali-

Esta descripción está extraída del libro

dad, más tarde nos la indicarían también los compañe-

“Historia de las Exploraciones y Catálogo de Cavida-

ros del Grupo de Espeleología de Linares, ya desapa-

des del término municipal de Hornos (Jaén)” editado

recido, donde nos relatan que estuvieron en esta cavi-

por el Grupo de Espeleología de Villacarrillo

dad en el año 1986, como al parecer la cueva es cono-

(G.E.V.) en el año 2009. La boca principal y natural

cida por todos los de la localidad, apuntamos el dato

de acceso al Sistema, es el de la Cueva de la Murcie-

de la misma, pero ahí se queda sin que en esos mo-

laguina (HO-52), que se abre en una gran sala en lí-

mentos mostremos interés en visitarla. Más adelante,

nea descendente, con bastantes restos de guano en el

es el compañero Jesús Noguera, especialista en quiro-

suelo, entre grandes bloques, éstos son fruto del co-

ptera, quien nos dice que merece la pena explorar esta lapso de parte de la bóveda, gracias al cual, segura-

50

cavidad por las dimensiones que presenta en un princi-

mente se abrió la entrada. La cueva tiene dos partes

pio, y debido a la colonia de murciélagos existentes,

bien diferenciadas: 1- La primera tras la boca hasta

sería interesante realizarle la topografía. Inmersos en

llegar a la sala principal de abajo donde se abre una

trabajos espeleológicos en la zona, descubrimos una

zona laberíntica, justo debajo de todos los bloques de

cavidad en las inmediaciones del Sistema de la Mur-

la sala de entrada, y entre los cuales se encuentra la

cielaguina con las siglas escritas en ella “S.I.E.S. 71”

conexión con la Sima de la Murcielaguina (HO-

y más adelante encontramos otro dato donde se indica

65).También en un lateral de la gran sala del fondo,

que se capturó por parte del Sr. G. Chamorro en 1971

de más de 20 metros de altura, recorre gran parte de

el dipluro Plusiocampa lagari (Sendra et al., 2004).

ésta una zona también muy laberíntica con grandes

Sería en 2004, cuando se localiza la entrada a la Cue-

bloques desprendidos de la zona de arriba y encajona-

va de la Murcielaguina y se realizan las primeras me-

dos entre sí, y que son los que forman estas salas y

diciones topográficas e investigaciones subterráneas,

pasos, que están interconectados entre sí entre multi-

llegando a una cota de desnivel de -78 metros y 1.125

tud de accesos estrechos, unos penetrables y otros no.

metros alcanzados en 2005. Es en 2008, explorando

En la actualidad todos éstos pasos se están compro-

una pequeña sima cercana, cuando se conectan ambas

bando por su posible continuación entre tanta mole de

cavidades, denominándose así Sistema de la Murciela-

piedra. A la Sima de la Murcielaguina (HO-65) se

guina. Desde 2004 hasta la actualidad, se han explora-

accede por un pequeño paso estrecho (“Paso de los 5

do y topografiado más de 3 km. de desarrollo, concre-

años”) tras el cual, con algunos destrepes verticales

tamente hasta la fecha de hoy un total de 3.234 y la

que se sortean con alguna dificultad y peligrosidad,


nos conducen a la sala “Karpin Jr.” de medianas dimen- pues tendremos que despojarnos del equipo de exsiones, desde la cual parten varias direcciones… una de ploración y aún así resultará difícil su paso, el cual ellas nos sitúa en una consecución de diversas salas y hubo que forzar para poder pasar, o a través de una pasos estrechos, por donde accedemos a las salas empinada y estrecha rampa resbaladiza desde la Sala “Zape”, donde se pueden observar unos pocos murciéla- de Jesús, nos situamos en una sala inclinada, con gos a pesar de la gran cantidad de guano que hay en el formaciones bastante bonitas, la cual es muy escurrisuelo. En una consecución de varios pequeños pozos, diza y que es la antesala del P-40, por el cual accepodemos acceder a la cota final de la sima (-50 m.) en demos a la Sala de los ”Giraldillos”. Por el P-40, nos esta parte de la cavidad, y donde se sigue trabajando encontramos en su descenso estalagmitas de entre 20 actualmente. Debido a la cercanía de las dos cavidades y 30 cm. de grosor con más de 5 metros de altura de (HO-52 y HO-65) se buscó la posible conexión entre un color anaranjado precioso y muy raro a la vez. En ambas, mediante poligonales y sacando las direcciones el fondo de la sala, otras estalagmitas espectaculares de rumbo de las galerías, con lo que se descubrió un se abren, majestuosas, paso, muy esbeltas y también paso denominado “Ventana de la luz” que es por donde anaranjadas, por lo que se le denominó sala de los se conectan ambas cavidades. 2.- De vuelta a la Cueva “Giraldillos” a la misma. En este 2013 se ha descude la Murcielaguina (HO-52), y de nuevo situándonos bierto una nueva galería en la Sala de los Giraldillos, en la gran sala del fondo, a través de una empinada y que en posteriores trabajos se intentará penetrar. peligrosa chimenea de más de 15 metros, que nos conduce a la sala Triangular, descubrimos con sorpresa que la cavidad tiene su continuación más bella por las gale- Otros trabajos subterráneos rías altas. Una vez accedido hasta esa zona por la chi-

Durante todos estos años de exploraciones

menea antes citada, es aconsejable acceder a la sala subterráneas, se han realizado otros trabajos en el triangular mediante una cuerda de 15 metros casi en interior del Sistema de la Murcielaguina, destacando aéreo que se habrá instalado previamente por el primer los estudios bioespeleológicos. Recientemente se espeleólogo que haya accedido por dicho acceso. A par- han publicado varios trabajos (Pérez Fernández et tir de esta sala y en línea ascendente por unos laminado- al., 2012; Pérez Fernández y Pérez Ruiz, 2013), en res angostos y penosos, pues poseen aristas muy finas y el que se citan todos los invertebrados que se han punzantes con las que es posible cortarse, accedemos encontrado en el interior de la cavidad, en total 71 bien por el paso “Felipillo” o por otros anteriores tam- especies distintas de invertebrados, de las que 36 son bién bastante complicados y ajustados, por los que hay artrópodos, 2 moluscos y 18 nematodos. Entre esas que reptar cuesta arriba entre piedras agudas y afiladas a especies destacan las siguientes, descritas a partir de las salas “de los Murciélagos, de Jesús, o de las Estalag- material de esta cavidad: el araneido Nesticus baemitas” todas de una belleza espectacular y donde aflo- ticus López-Pancorbo & Ribera, 2011, el ácaro oriran toda clase de espeleotemas. Situados tras el paso bátido Damaeus gevi Subías, 2012, los pseudoscorFelipillo, de difícil progresión como ya se ha dicho, piones Chthonius (Ephippiochthonius) perezi Cara51


bajal Márquez, García Carrillo & Rodríguez Fernández,

en fase de estudio y publicación.Todas estas investi-

2011 y Neobisium (Ommatoblothrus) perezi Carabajal

gaciones y trabajos hacen que el Sistema de la Mur-

Márquez, García Carrillo & Rodríguez Fernández,

cielaguina sea una de las cavidades más importantes

2011, el isópodo terrestre Trichoniscus perezi Garcia,

de la provincia de Jaén. Todavía se están llevando

2008, el nematodo Stegelletina coprophila Abolafia &

trabajos de exploración e investigación en su inte-

Peña-Santiago, 2006 y el colémbolo Pygmarrhopalites

rior, que seguramente nos depararán nuevas sorpre-

perezi Arbea, 2013. En el interior de esta cavidad tam-

sas y noticias.

bién se han identificado 5 especies distintas de quirópteros (Pérez Fernández, 2009): Rhinolophus euryale Blasius, 1853, Rhinolophus ferrumequinum (Schreber,

AGRADECIMIENTOS

1774), Rhinolophus hipposideros (Bechstein, 1800),

Tenemos que agradecer a la Consejería de

Miniopterus schreibersii (Kuhl, 1817) y Myotis emargi-

Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y al Par-

nata (E. Geoffroy, 1806).

que Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

También se han llevado trabajos arqueológicos, donde se ha encontrado cerámica del Neolítico, todavía

la concesión de los permisos y autorizaciones pertinentes para realizar estos trabajos. Además, durante

Neobisium sp., un pseudoescorpión que habita en el Sistema de la Murcielaguina. (Carabajal, García y Rodríguez, 2011) Foto: Toni Pérez

52


Sala de los Giraldillos. Foto: Toni PĂŠrez 53


el 2012 se han realizado distintos trabajos intensivos en el interior y exterior del Sistema de la Murcielaguina, gracias a un proyecto subvencionado por parte de la Excma. Diputación Provincial de Jaén y el Instituto de Estudios Giennenses. No queremos terminar este trabajo sin agradecer a todos los especialistas en el estudio de los invertebrados del Sistema de la Murcielaguina, así como nuestros compañeros que está realizando los estudios arqueológicos en su interior. También agradecer a todos los miembros del Grupo de Espeleología de Villacarrillo (G.E.V.) que han participado cada uno, en mayor o menor medida en los trabajos espeleológicos del Sistema de la Murcielaguina.

BIBLIOGRAFÍA G.E.V., 2009. Historia de las Exploraciones y Catálogo de Cavidades de Hornos de Segura (Jaén). Grupo de Espeleología de Villacarrillo (G.E.V.) (ed.). Villacarrillo (Jaén), 126 pp. PÉREZ FERNÁNDEZ, T., 2009. Quirópteros del Sistema de la Murcielaguina. Bioespeleología, pp. 115-117. En: Historia de las Exploraciones y Catálogo de Cavidades de Hornos de Segura (Jaén). Grupo de Espeleología de Villacarrillo (G.E.V.) (ed.). Villacarrillo (Jaén), 126 pp. PÉREZ FERNÁNDEZ, T., 2009. Quirópteros del Sistema de la Murcielaguina. Bioespeleología, pp. 115-117. En: Historia de las Exploraciones y Catálogo de Cavidades de Hornos de Segura (Jaén). Grupo de Espeleología de Villacarrillo (G.E.V.) (ed.). Villacarrillo (Jaén), 126 pp. PÉREZ FERNÁNDEZ, T., PÉREZ RUIZ, A., PÉREZ FERNÁNDEZ, J. y GARCÍA ROMÁN, F., 2012. Los invertebrados del Sistema de la Murcielaguina (Hornos, Jaén, España). Propuesta de conservación del ecosistema subterráneo. Arquivos Entomolóxicos, 7: 179-188. SENDRA, A., LARA, M. D., RUIZ-AVILÉS, F. & TINAUT, A., 2004. Une nouvelle espèce du genre Plusiocampa Silvestri, 1912 (Diplura, Campodeidae) et dones pour sa reconstruction paléobiogéographique dans les Bétiques. Subterranean Biology, 2: 113-122.

54


Sala de los Murciélagos. Foto: Jesús Pérez

55


C 56

Entrada de Cueva Honda, Aguadilla. Foto: Jan P. Zegarra


galería subterránea

Cueva Honda 57


La entrada de Cueva Honda es un sumidero de unos 200 pies de profundidad por el cual se puede accesar s贸lo m 58


mediante tĂŠcnicas verticales. Foto: Jan P. Zegarra 59


I

Estalactitas, estalagmitas y columnas en Cueva Honda, Aguadilla. Foto: Jan P. Zegarra 60


Interior de Cueva Honda, Aguadilla. Foto: Jan P. Zegarra

61


MurciĂŠlagos en el interior de Cueva Honda, Aguadilla. Foto: Jan P. Zegarra

62


MurciĂŠlago frutero en Cueva Honda, Aguadilla. Foto: Jan P. Zegarra

63


Espectacular vista hacia afuera de la entrada de Cueva Honda. Foto: Jan P. Zegarra 64


65


NCRC 2

66 33

del Caribe in


nforma... 67


Lo que tengo que decir... Por: Roberto Miranda Palacios Coordinador de Seminarios National Cave Rescue Comission

El 12 de febrero de 2011 me encontraba en las adiestramiento, ignorancia sobre el ambiente y sus peoficinas de emergencia del condado Walker del estado ligros; equipo y vestimenta inadecuada. Se alegó que de Georgia donde se celebraba la reunión de la Comi- murieron al accidentarse en una de las caídas verticasión de Rescate en Cuevas de los Estados Unidos les de esta cueva, por no contar con los debidos cono(NCRC), una organización sin fines de lucro que perte- cimientos. Uno se accidentó cuando acudió al auxilio nece a la Sociedad Espeleológica de los Estados Uni- del otro. Se me asignó una misión: llevar equipo técdos. Allí se discutía una larga agenda sobre lo más nico para ayudar en los sistemas de acarreo en la exavanzado en técnicas de rescate en cuevas, destrezas tracción de los dos cuerpos. Una vez más, la vida me que también se aplican al manejo de emergencias en colocó en estos quehaceres y de camino a una de las desastres naturales, huracanes, rescate en edificios, entradas de la cueva Ellison, ubicada a más de 45 miinundaciones. Me siento honrado de representar al Ca- nutos del área de estacionamiento, invadió mi mente ribe y Latinoamérica en esta organización.

una tormenta de ideas. En medio del dolor de quienes habían acompañado a estos jóvenes, tuve un enorme

En el pleno de la junta, a pocas millas, un grupo sentimiento de frustración y me pregunté “¿Qué hago de estudiantes de la Universidad de Florida, en Gaines- aquí? ¿Por qué hago esto?” Y es que cada vez que me ville, vivía una tragedia que nunca olvidarán, en una ha tocado participar en la recuperación de un cuerpo, cueva llamada “Ellison”, donde se encuentra la caída hay una parte de mí que se va con ‘él’. Recordé covertical más profunda de los Estados Unidos, con alre- mentarios que me han hecho personas en Puerto Rico: dedor de 600 pies de profundidad. Eran las 2:20pm y “Eso de rescate lo puedo aprender por mi cuenta”, o una llamada al sistema 9-1-1 del centro de mando del “Yo no necesito adiestramiento”. También recordé a condado de Walker reportó la lamentable emergencia: quienes hacen estas actividades de alto riesgo sin hauna persona cayó de una altura de 125’ dentro de la ber recibido ningún adiestramiento y han tenido suercueva. Inmediatamente nos trasladamos al área del in- te. Recordé accidentes sin sentido, donde personas que cidente y allí, la fatal noticia: habían fallecido dos jóve- realizan actividades al aire libre sin las debidas prenes. Grant Lockenbach y Michael Pirie. Se cree, según cauciones han resultado con huesos rotos o han sido reportes de periódicos, que las razones que causaron la víctimas de hipotermia y han estado en el lado ‘feo’ muerte de ambos debieron ser muy sencillas: falta de del peligro. Dolorosamente también recordé recupera54 68


ciones de cuerpos. De víctimas. De cadáveres de quienes se accidentaron sin sentido. Tragedias que pudieron haberse evitados con un mejor juicio. Recordé a personas que me han dicho que la vida sin riesgos no es vida. Que sólo se escribe de los que se arriesgan y

derazgo que se sienten preparados por haber recibido un simple curso o una insignia de mérito: Adiéstrate. • A quien quiere hacer actividades al aire libre de una manera segura: Adiéstrate.

así por el estilo. Sí. Por eso también recordé nombres de ‘héroes’ como escaladores que murieron subiendo el monte Everest, como, “G. Mallory”, “A. Irvine”. De

• Al jefe de alguna unidad de rescate y salvamento del Estado, Voluntario o de una Compañía Privada: Adiestra a tu personal.

las 1eras personas que lo subieron, “E. Hillary”, “T. Norgay”. De la primeras personas que lo subió “Solo” “R. Messner”, y de “F. Collins” explorador de cuevas. Estos son nombres de exploradores que hicieron cosas extraordinarias, que tuvieron el mejor equipo y la mejor preparación al momento de sus hazañas. Una vez extraídos los dos cadáveres de Ellison, ya de regreso a casa, me obligué a llenarme de pensamientos positivos y de energía para continuar con lo que hago junto a un gran equipo de personas en la Comisión Nacional de Rescate, Región del Caribe y Latinoamérica: educar. Establecido en la isla desde 1990, nuestro programa educa sobre las técnicas más avanzadas para salva-

• A usted, ciudadano, que cree en lo que estoy diciendo: auspicie a entidades como la NCRC. • A usted, Empresario que quiere contribuir a un Puerto Rico más seguro en situaciones de emergencia, por la tranquilidad de su propia familia: auspicie a entidades como la NCRC.

Para mas información a cerca de seminarios comuníquese con el Sr. Roberto Miranda al 787-922-2647, o a la dirección de correo electrónico:

coordinador@ncrcpr.org

mento en cuevas, ambientes de condiciones hostiles, obstáculos, cuerpos de agua en movimiento, oscuridad total, caídas verticales. Nota: El autor, ingeniero Roberto Miranda, es un

Es por eso que les digo hoy:

destacado líder del escutismo en Puerto Rico y Coordinador de la Región del Caribe y Latinoamérica pa-

• Al personal de rescate del estado, o al voluntario: Adiéstrate.

ra la Comisión de Rescate en Cuevas de la Sociedad Espeleológica de los Estados Unidos

• Al explorador de cuevas: Adiéstrate. • Al estudiante que busca aventuras: Adiéstrate. • Al niño Escucha o miembros de programas de li69


Anuncios de 1er. Seminario de Rescate en Cuevas Maldonado, Repテコblica Oriental de Uruguay

10 al 14 de febrero de 2014

Auspicia: Centro Espeleolテウgico Uruguayo Maro テ行ola (CEUMI)

Maneja: Escuela Latinoamericana de Espeleosocorro (ELE-FEALC)

contacto: emercado@caribe.net

70


e Espeleología VII Congreso Espeleológico de América Latina y del Caribe (CEALC), Catacamas, Olancho, Honduras

29 al 31 de julio de 2014

Auspicia: Unión Espeleológica de Honduras

Maneja: FEALC

contacto: cynhiazepeda@gmail.com

55 71


Atenci贸n Copiar, vender o utilizar cualquiera de las fotos publicadas en ESPELEOREVISTA es ILEGAL Cont谩ctanos para obtener informaci贸n de como podr铆as obtener fotos que te interesen sin que incurras en un delito. espeleorevistapr@cuevaspr.org 72


ESPELEOREVISTA

Cueva Honda, Aguadilla Foto: Jan P. .Zegarra

Espeleorevista 9  

Espeleorevista es una publicación bi-anual de la Federación Espeleológica de Puerto Rico.

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