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Principios de ConsejerĂ­a

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Principios de ConsejerĂ­a

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Principios de Consejería

3El Hombre Total. 3.1 Salvación Y El Hombre Total

1 Tesalonicenses 5:23

3.2 El Espíritu. 3.3 El Alma. 3.4 El Cuerpo.

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Principios de Consejería

3El Hombre Total. 3.1 Salvación Y El Hombre Total

1 Tesalonicenses 5:23

El hombre está formado por tres partes y su salvación también consta de tres partes:

3.1.1 Tres aspectos de la salvación. Espíritu

Alma

Cuerpo

1) Conocimiento

1) Intelecto = Mente,

1) Sentidos

Suma total de tus

Pensamiento.

Oído, vista, olfato, gusto,

experiencias.

2) Voluntad = Capacidad

tacto.

2) Comunión-Fe = el

para escoger.

2) Instintos

creer.

3) Emociones = Sentido

Sed, hambre, sexo.

3) Conciencia = La

del ser, identidad, lo que

Autoconservación=

moralidad (qué está bien, sientes de ti mismo.

instinto que nos dio Dios

qué está mal).

para guardarnos y para apreciar la vida.

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1) La salvación del espíritu. (Somos salvos) (Ezequiel 36:26; Juan 1:12-13; Juan 3:1-5), parafraseado, diría así: El “agua” se refiere al nacimiento físico. Los hebreos usaban términos como “agua” y “gota” para describir el nacimiento natural. Nuevo nacimiento, es el mensaje del reino. Con el arrepentimiento, un nuevo orden de vida se abre al creyente en Cristo Jesús. Jesús usó la figura del “nuevo nacimiento” para indicar tres cosas: Sin el nuevo nacimiento no hay vida ni hay relación con Dios (Juan 14:6; 1ªTimoteo 2:5). Con el nuevo nacimiento surge una nueva perspectiva; vemos el reino de Dios”. La Palabra de Dios se hace clara y se experimenta el obrar y las maravillas del Espíritu Santo (1ªCorintios 2:10-12). Por medio del nuevo nacimiento somos introducidos, literalmente “entramos” a una nueva esfera donde el orden del nuevo reino de Dios se hace realidad (2ªCorintios 5:17). El nuevo nacimiento es más que simplemente ser

salvo.

Es

una

experiencia

recalificadora, la cual nos abre a la dimensión sobrenatural de la vida, y nos prepara para entrar en el nuevo orden del reino de Dios. La

salvación

del

espíritu, no es un proceso,

es

una

obra instantánea.

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2) La salvación o santificación del alma. Estamos siendo salvos (Santiago 1:21).

La palabra salvación significa renacimiento (1ªPedro 1:3; 1ªPedro 1:23).

La palabra salvación significa regeneración. Cambio radical que el Espíritu Santo realiza en el hombre cuando éste, habiendo oído y creído la Palabra de Dios, recibe a Jesucristo como Salvador.

El apóstol Pablo, usa la palabra regeneración, para

comparar nuestra salvación con un lavamiento que purifica la naturaleza pecaminosa del hombre (Tito 3:5).

Pero la palabra salvación, también significa santificación. Renacimiento y regeneración es el comienzo de la vida

nueva, mientras santificación, es el desarrollo de esta vida hacia la perfección.

El significado de esta palabra vincula dos ideas: 1. Lo que es apartado, separado o consagrado a Dios. 2. La transformación ética y religiosa, que corresponde a

quienes entran en esa relación con Él (1ªTesalonicenses 4:3-7; 2ªCorintios 3:18; Efesios 4: 22-24; Filipenses 1:6; Romanos 12:2).

La salvación del alma es un proceso de crecimiento y de maduración; nuestra alma está siendo transformada.

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3) La salvación por venir del cuerpo. Seremos salvos (1Pedro 1:5).

Aunque nuestro espíritu ha nacido de nuevo y nuestra alma se está renovando, seguimos viviendo en cuerpos

mortales, y seguiremos así hasta que regrese Jesús (Romanos 8:11; Romanos 8:23; Filipenses 3:20-21; Colosenses 3:4; 1ªCorintios 15:50-54).

La salvación relacionada con la consejería. Dios está interesado en toda la persona (espíritu, alma y cuerpo) (1ªTesalonicenses 5:23).

La salvación se trabaja (Filipenses 2:12-16; 2ªTimoteo 4:5-8; 1ªCorintios 9:24.27).

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3.2 El Espíritu. 3.2.1 Tres aspectos del espíritu. Espíritu 1) Conocimiento=Suma total de tus experiencias. 2) Comunión-Fe = el creer. 3) Conciencia = La moralidad (qué está bien, qué está mal). Conocimiento: Suma total de tus experiencias. Conocimiento claro, recto o inmediato de verdades que penetran en nuestro espíritu sin necesidad de razonamiento. Comunión-Fe: el creer. Conciencia: La moralidad (que está bien y que está mal), se encuentra en el hombre interior.

3.2.2 Influencias sobre nuestro espíritu. Lo que vemos y oímos. Antes de ver algo, ve que es lo que tiene de valor eterno. Lectura. Ten cuidado aún con los libros cristianos. Relaciones inter-personales. (Ejemplo En el noviazgo, si él no acepta a Jesús, no te está aceptando a ti) (Gálatas 5:6b).

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3.2.3 Influencia del Espíritu Santo sobre nuestro espíritu. Lavados, santificados y justificados (1ªCorintios 6:11). Su continua misericordia (Salmo 23:6; Salmo 52.1; Tito 3:5). Testimonio de que somos hijos de Dios (Romanos 8:16). La intención del Espíritu (Romanos 8:26-27).

3.2.4 Importancia de la Palabra de Dios. Nos da crecimiento (1ªPedro 2:2). Es alimento para el espíritu (Hebreos 5:12-14). Escudriña toda intención (Hebreos 4:12).

3.2.5 La lucha entre la carne y el espíritu. Los deseos de la carne y los deseos del espíritu recreado son fuentes del conflicto interno que todo cristiano experimenta (Gálatas 5:16-17). Cada creyente tiene un hombre interno recreado que gusta de obedecer a Dios. Pero este hombre interno habita en un cuerpo y con una mente a los que les gusta desobedecer a Dios e ir por los caminos mundanos. Así tenemos los caminos de la carne luchando contra los deseos del espíritu. Hay dos maneras para hacer fuerte nuestro espíritu, para que él gobierne, en vez de nuestra carne: 1) La renovación a través de la alimentación. Sabemos que en las cosas naturales lo que recibe buena alimentación crece. Si alimentamos a nuestra carne, ésta crecerá, mientras nuestro espíritu será anémico (Romanos 12:2).

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a. Los pensamientos cambian la conducta (Proverbios 23:7). La forma como un hombre piensa de sí mismo determina el estado en que vive. Si su mente y sus emociones solo ven derrota y miseria, entonces eso es lo que va a experimentar. Tiene que suceder una renovación en la cual el creyente comience a verse tal como Dios lo ve. Entonces vivirá de acuerdo a la Palabra y la voluntad de Dios. Antes de nacer de nuevo, la mente y emociones están programadas para pensar, sentir y responder en forma contraria a Dios y su Palabra. Su alma aprendió a cómo llegar a la depresión y tener lástima de sí mismo, en otras palabras aprendió las normas del mundo. A medida que el pensamiento de una persona se cambia a la forma de pensar de Dios, comienza a darse una transformación exterior. Esta transformación es un proceso continuo. b. El espejo de la Palabra (2Corintios 3:18). Cuando una persona mira a un espejo, se ve él mismo. Pero la Escritura dice que vemos la gloria de Dios como en un espejo. La razón es que el espejo es la Palabra de Dios, la cual nos presenta claramente un retrato de quienes somos en Jesucristo y todas las cosas que nos pertenecen en Él. Al mirar intensamente en ese espejo y contemplar al hombre interno del corazón, comienza a ocurrir una transformación: comenzamos a ser como la imagen que estamos mirando.

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2. Ejercicio: La práctica de resistir a la carne. Lo más que uno ejercita sus músculos, lo más fuertes que se hacen. Cada vez que uno está tentado a pecar y que uno escoge resistirlo en vez de rendirse, su espíritu será más fuerte. La Biblia usa términos como “resistir”, “huir”, “negar”, “hacer morir”, “no satisfacer” los deseos de la carne. a. La Palabra, nuestra arma (Romanos 6:11). Todo cristiano mientras permanece en el cuerpo, experimentará tentación. La llave para vencer a la tentación es reconocer quienes somos en Cristo. La palabra “consideraos” significa que debemos meditar en el hecho de que estamos muertos al pecado y a su poder. La respuesta de Jesús a la tentación fue inmediata y eficaz, en cualquier momento que el diablo le tentaba, Él respondía “Escrito está” (Lucas 4:4,8, 12). Cuando un cristiano es tentado por el pecado, su respuesta debe ser un audible “¡No! Estoy muerto al pecado. El pecado no reina sobre mí. Estoy vivo para Dios en toda justicia y pureza.” Tenemos que recordar, que nuestro espíritu es la parte de nosotros que nace de nuevo. Nuestra mente es renovada por la Palabra de Dios, pero nuestro cuerpo no nace de nuevo ni es renovado. Debe mantenerse en servidumbre, estar bajo control. El controlar los deseos de la carne será más fácil según se renueve la mente de la persona.

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Principios de Consejería b. Ser tentado no es pecado. Con respecto a la tentación, debemos reconocer que no es pecado ser tentado. Muchas veces que los cristianos se sienten condenados porque han tenido un pensamiento de odio o de lascivia. Como alguien ha dicho: no podemos evitar que un pájaro vuele sobre nuestra cabeza, pero si podemos evitar que haga nido en nuestro cabello. La Biblia dice de Jesús que él “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Jesús fue tentado en toda forma, y sus tentaciones no fueron consideradas pecado.

3.3 El Alma. 3.3.1 Tres aspectos del alma. Alma 1) Intelecto = Mente, Pensamiento. 2) Voluntad = Capacidad para escoger. 3) Emociones = Sentido del ser, identidad, lo que sientes de ti mismo. Es en el alma donde se procesa la guerra entre el cuerpo y el espíritu, y es en el alma en donde se hace la decisión final. En muchas ocasiones culpamos al diablo, cuando es en realidad la debilidad del alma no renovada la que no controla ni sujeta la carne (Gálatas 5:16-17; Santiago. 1:13-15). El alma es la identidad de la persona. Es la que da la personalidad y es donde se forma el carácter.

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Cuando testificamos, compartimos o aconsejamos es necesario considerar el alma de la persona, pues es el modo de llegar a su espíritu.


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3.4 El Cuerpo. 3.4.1 Dos aspectos del cuerpo. Cuerpo 1) Sentidos: Oído, vista, olfato, gusto, tacto. 2) Instintos: Sed, hambre, sexo y autoconservación* *Autoconservación: Algo que Dios nos dio para guardarnos y para apreciar la vida.

El suicidio obviamente va en contra de esto. Los sentidos son algo que Dios nos dio para bien, pero que también podemos usar para mal. Pueden ser usados para gozar del medio ambiente, para darnos un apretón de manos o un abrazo, pero también para pecar.

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