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ESENCIA DE TREMENTINA (2001-2003)

Cristina Corral Soilรกn


Editorial Scio 1ª Edición: Octubre, 2006 Portada: Daniel Briones Cuéllar (axtrozoo@hotmail.com) Ilustraciones: Xeno Música original: Javier Prado Espiñeira (pradojavier@gmail.com) Guitarra y Flauta: Javier Prado Espiñeira y Diana Fernández Suárez Imprime Copylugo S.L., Plaza de Santo Domingo, 2 27001 Lugo – 982 284 399 Impreso en Galicia


A mis padres, porque sé que cada día se levantan con la esperanza de que supere en mi vida, todo lo que ellos han hecho en la suya. A ellos, que no saben que por muchas vidas que tuviera jamás sería capaz de superarles, porque sin duda, ellos son los mejores. Para ellos, por permitirme llegar hasta aquí, todo mi amor y agradecimiento siempre. A Peter Pan, que un día decidió venir del País de Nunca Jamás para romper el hechizo y rescatar por fin a Campanilla. Te quiero. Y por supuesto, a aquellos que han sido en estos años difíciles mi Esencia de Trementina, gracias.

Lugo - Octubre, 2006


PRÓLOGO Fue en enero de 2001 cuando SCIO publicaba Anxos de Pedra. Anxos recogía una selección de los primeros poemas de Cristina Corral, cuya intención resumía con gran acierto Saturnino Valladares en el último párrafo del prólogo: “… la autora trata de salvar del olvido todo lo que ella ha amado, por eso no esconde tras complicadas figuras retóricas el dolor, la pasión o el miedo al paso del tiempo.” De la mano de este breve poemario Cristina irrumpe con paso tímido pero seguro en el sublime universo de la poesía. Irrumpe, cantando los universales del sentimiento con voz propia, tan rítmica y cadenciosa como delicadamente tierna. Podemos considerar, por tanto, que Anxos representa la primera etapa de su trayectoria poética. Como transición vendrá después un original y sugerente título que morirá sin ver la luz: Caricias de embrión. Embrión, por tanto, que no llegará a nacer, que será abortado, arrastrando en su propia sangre la segunda etapa de Cristina, protagonizada por una mujer que, no por estar enamorada, deja de intuir la inminente ruptura, el doloroso final de una relación amorosa, jalonada de dudas e incertidumbres. Una relación desigual entre dos seres: uno, seguro, generoso y abierto. Otro, inseguro y cerrado en sí mismo. Relación que desembocará en el “No pudo ser”, de la famosa rima de Bécquer. La tercera etapa –de gran madurez poética- se halla representada por este nuevo libro: Esencia de Trementina. Curiosamente, muchos de los poemas que incluye proceden de Caricias de embrión. ¿Qué es, entonces, lo que diferencia ambos escritos? En primer lugar, la estructura interna: sólo el primer poema fuerza la secuencia lineal que refleja la desilusión y decepción –por un lado-, y, por otro, la valentía, la entereza y la recuperación voluntariosa del equilibrio perdido. Ese primer poema -que recoge lo que se intuía en Caricias de embrión- ahora se convierte en punto de partida, y representa el choque frontal y traumático con la realidad; el


choque que obliga a sentarse en la cuneta del camino, pensando en cómo reorganizar tu vida, después de hundir –esta vez para siempre- los recuerdos falsamente ilusorios en los negros sótanos del alma. Es curioso cómo el leer un mismo poemario -estructurado u organizado de dos formas diferentes- causa la impresión de que se trata de un libro nuevo. Pero es que en esta ocasión sí se da algo novedoso: no será precisamente el contenido de los poemas, sino la actitud de esa mujer ante la vida. Una mujer que se obliga a equilibrarse poco a poco, que se fuerza a la pronta recuperación de las heridas. Una mujer que no se dejará sepultar entre los escombros de un amor que no pareció merecer su entrega sin reservas, su humanitaria generosidad. Por eso hablábamos de la madurez poética de la autora. Una madurez basada en la experiencia de la vida. Sólo el que siente, el que sufre, el que vive intensamente es capaz de transmitir con expresividad sus sentimientos con verdadera fidelidad, creando la empatía inmediata en el lector, incluso su identificación en muchos casos. Tal sería la primera premisa. La segunda es tener arte a espuertas, sensibilidad, dominio del lenguaje. Valores que sobradamente nos ha demostrado Cristina desde el primer poema de Anxos de pedra, y que incluye hasta el originalísimo título de este libro. Porque la esencia de trementina es un producto químico que se utiliza para quitar las manchas de grasa, pero lo cierto es que no llegan a desaparecer del todo: queda un rastro indefinido, una huella macilenta de la viscosa mancha que existió en su día. Y aquí la mancha fue ese amor, sublimado por una mujer enamorada. Una mancha que ya ha sido tratada con esencia de trementina. Una mancha que ha desaparecido. Que hay que acercarse mucho para saber que allí estuvo. Que hoy sólo queda un rastro descolorido casi imperceptible. Que ahora la prenda es casi nueva, apta para combinarse con nuevos complementos de colores cálidos y con tejidos de muy superior calidad. Sí. Hay que confundirse para comprender. Hay que equivocarse primero para acertar después. Las lágrimas y la decepción son el necesario tributo que paga siempre el que más amó. Hoy, aquellos tus anxos, querida Cristina, son de verdad de pedra. No son de papel, ni de paja. Hoy son más firmes y seguros. Perennes y sublimes, como los que orlan el maravilloso Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo.


Tus poemas, universales por el contenido, son originales en la forma: asimétricos pero no arrítmicos. Se apuesta por la naturalidad y se huye de la rima, que puede a veces encorsetar férreamente las ideas. Versos cortos se trenzan con otros largos y crean un ritmo versicular directo y sencillo, transparente y sincero, donde son frecuentes las metáforas, los símbolos, las enumeraciones, antítesis y anáforas, sin renunciar a las alusiones sensoriales luminosas en las que predomina el azul, así como las sinestesias de aromas y sabores, todas ellas muy logradas. Tus poemas enganchan, están vivos: huelen a piel dulce de bebé, a hierba segada, a pan recién salido del horno, a tierra humedecida por ese fino y tenue orballo de reminiscencias gallegas. Tus poemas arrastran ecos del acento dolorido de aquella dulce padronesa, Rosalía de Castro. Tus poemas nos susurran quedamente el encanto y la sencillez de las pequeñas cosas, bajo las que subyacen las grandes incógnitas de la existencia humana: el amor y el desamor, el paso inexorable del tiempo y la verde esperanza. Siempre la espera y la esperanza como horizonte. Tus poemas son tan breves y tan alados, en fin, como una leve nota musical que, en su conjunto, se asemeja a una entrañable y delicada sinfonía de flauta travesera que, como si fuera una caracola, nos trae al oído tu voz de cristal, cantarina y dulce de niña crecida. Nadie sabe proyectarse en sus escritos como los poetas. Y Cristina Corral lo es. Es poeta porque es sensible para captar los matices de la realidad, transformarlos y sublimarlos. Porque, y esto es lo más importante, consigue transmitirlos a quien se acerca de puntillas a su poesía. El amor y el desamor, uno de los grandes universales del sentimiento, es, pues, la temática dominante, absoluta más bien, de tan hermoso libro, pero no se presenta en estado puro: involucra también a la naturaleza, del mismo modo que lo hicieron grandes poetas: Machado, Miguel Hernández y, muy especialmente, Neruda. Naturaleza que unas veces se manifiesta como simple testigo de un encuentro o desencadenante de una añoranza, otras casi como coprotagonista (Bosque animado). Naturaleza que se tiñe al unísono de nostalgia, de pasión y hasta, en ocasiones, de un cierto erotismo, siempre medido y delicado.


Llaman igualmente la atención las numerosas imágenes de agua: de lluvia, por ejemplo, que nos trae la húmeda frescura de una Galicia siempre verde. Otras veces será el mar y la ribera… Pero también el bosque rumoroso... El tiempo de la nostalgia suele darse en el atardecer, con sus presagios de ocaso y de finitud, pero también de complicidad amorosa. Una complicidad que nace cada vez que despunta el alba. Así se cierra el ciclo vital del amor desigualmente compartido, entre tiernos amaneceres y ocasos que languidecen. Por ello, casi todos los poemas aparecen preñados de alguna connotación sombría: dudas, incertidumbres, inseguridad, -incógnitas, en una palabra- que brotan espontáneas ante el temor y el presentimiento de la pérdida. Pérdida que parece estar acechando en la umbría, cercana, inminente casi, y que llega a consumarse con sus inseparables estelas de tristeza, abatimiento, desazón e inquietud. El mundo entonces se viste de ropajes tenebrosos a los ojos de la mujer enamorada, que pugna por desasirse día tras día de los intrincados y atenazantes flecos de los recuerdos. Encontramos, pues, una historia de amor en tres fases: la plenitud, la inestabilidad que origina el presentimiento de la ruptura y, finalmente, la consumación de ésta, aceptada con resignado dolor y con sorprendente fortaleza. Una historia de amor como tantas otras y, sin embargo, diferente. Diferente también, como tantas otras. He ahí la paradoja de sentir, de gozar y de padecer de amor. Por todo lo que he pretendido explicar a grandes rasgos, es para mí un honor prologar este sencillo y hermoso libro. Este libro breve pero sentido, como la esencia –no ya de trementina-, sino del fresco espliego del monte o de la flor de la jara.

Recuerda, querida Cristina, que un día te dije que tus versos son tan leves que se escapan de las manos, pero que dejan siempre su estela entre los dedos… Hoy te lo repito más alto, más convencida si cabe que ayer. Te felicito muy sinceramente por tu Esencia de Trementina, que, además de haber lavado la mancha desangelada y triste del desamor, ha de ser la purga de tu corazón de agua marina, de tu cimbreante corazón de río.


ESPERANZA ROBLES 3 de junio de 2005

(...) El espacio verdadero de las palabras, el que contiene su capacidad de seducción, se desarrolla en los lugares más espirituales, etéreos y livianos del ser humano. Las palabras arraigan en la inteligencia y crecen con ella, pero traen antes la semilla de una herencia cultural que trasciende al individuo. Viven, pues, también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria. Y a veces despiertan, y se muestran con

más vigor, porque surgen con la fuerza de los

recuerdos descansados. Son las palabras los embriones de las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de las razones, pero su contenido excede la definición oficial y simple de los diccionarios. En ellos se nos presentan exactas, milimétricas, científicas... Y en esas relaciones frías y alfabéticas no está el interior de cada palabra, sino solamente su pórtico. Nada podrá medir el espacio que ocupa una palabra en nuestra historia. (...) La seducción de las palabras ALEX GRIJELMO


TE VAS Te vas y depositas en mi el beso del adiós, te marchas y me dejas el hasta luego en los labios, te vas y prendes la semilla del deseo con tu aliento que me recorre al marchar... Te vas, y espero ansiosa el regreso para llenar el vacío de este último beso que escribes al cerrar las puertas. Te vas, y cuando te alejas tus pasos forman el largo camino de la pasión vespertina. Te vas, y entonces camino descalza por cada rincón de la casa porque sé que, aunque ya te has ido, tu esencia siempre vive aquí.


AHONDÉ EN TI Ahondé en tu cuerpo de mares salados y espumas, rompientes olas y algas trepadoras donde sentía los murmullos de tus costas, y fue en ese momento el nuestro, un camino incierto en la tormenta de dos barcos cruzando el mismo mar estrecho en la noche oscura.

AFONDEI EN TI Afondei no teu corpo de mares salados i escumas, rachantes ondas e algas trepadoras onde sentía os marmurios das túas costas, e foi nese intre o noso, un camiño inerto na treboada de dous barcos cruzando o mesmo mar estreito na noite escura.


TODAVÍA BUSCO UN RINCÓN PARA AMARTE Todavía busco un rincón para amarte, para surcar tu cuerpo desnudo y despertar al amanecer que se ha quedado dormido observándonos. Escojo las flores cuidadosamente y el aroma del deseo redescubierto, me abraza cuando siento que saboreas de nuevo mi piel, respiro tu esencia poderosa y hay en los suspiros un deseo contenido, que me obliga a traspasarte como si esta espada, jamás pudiera volver de nuevo a la piedra que la ha visto nacer.


ESA CIUDAD De las cenizas del amor surge ella, la ciudad, mujer adormecida en la siesta... Sólo ella tiene nuestro recuerdo de caminante en una ruta enfermiza. Desde mi sitio hoy la envidio porque ella sí te tiene en los brazos y sacia tu sed cada noche, amamantándote ofrece su seno despierto, ella, la diosa, tiene el olor de la vida y el secreto de todo lo que hemos vivido hasta llegar aquí.


BOSQUE ANIMADO Cae la tarde y el bosque acoge nuestros cuerpos sedientos, él también nos abraza porque envidia la forma en que a escondidas nos amamos, cada árbol no es más que el gemido silencioso del fruto que plantamos mientras los susurros galopan por las ramas que agita el viento, te miro, segura de que yo también siembro en tu cuerpo las semillas de un mañana que está por llegar... y entonces el sol se esconde, porque ya no hay más fuente de luz que tú y yo ardiendo a la par.


ESPERANZA Neste día do sinsentido perdín un pouco máis, esfumei a cordura tratando de gañar vida, e ainda agardo espertar e te ver dicindo “amor”, “leito”, “fe” dicindo “esperanza”.

ESPERANZA En este día Del sinsentido Perdí un poco más Esfume la cordura Tratando de ganar vida, Y todavía espero despertar Y verte diciendo “amor”, “lecho”, “fe” diciendo “esperanza”.


PLEGARIA Prego, hoxe só prego ó ceo, prego como o fan os mariñeiros en noite treboenta e agardo a que chegue o día sen nubieiros, baixo as sabas escoito un trono fuxidío coma ti como a quentura nos pes e na testa. Prego en silencio, e teño nas cadeiras un baleiro interno, unha vida non nada e un medo a te perder, a te ter perdido xa... Prego e sigo a pregar por ti, por nos, por saber se algunhas penas de morte aparecen xa na vida e prego, porque sempre prego cando xa non hai máis que facer.

PLEGARIA Ruego, Hoy sólo ruego al cielo, Ruego como lo hacen los marineros


En noche de tormenta y Aguardo a que llegue el día Sin nubes, Bajo las sábanas Escucho un trueno huidizo Como tú, como la fiebre en los pies Y en la cabeza. Ruego en silencio, Y tengo en las caderas Un vacío interno, Una vida no nacida Y un miedo a perderte, A haberte perdido ya... Ruego y sigo rogando Por ti, por nosotros, Por saber si algunas Penas de muerte Aparecen ya en vida Y ruego, porque siempre ruego Cuando ya no hay Nada más que hacer.


BANDEIRA Dos latexos do teu corazón fixen un tam-tam insonoro, un recuncho de gloria chea de vida, un son infinito e ilimitado que non sae de min, levas contigo un tambor que chama á loita e levanta as huestes para someter ó enimigo, un guerreiro que me alza coma a bandeira da victoria como se me quixeras facer unha parte de ti, cóllesme coma un mástil de froitos de vida e eu non deixo de pensar

BANDERA De los latidos de tu corazón Hice un tam-tam insonoro, Un rincón de gloria llena de vida, Un sonido infinito e ilimitado Que no sale de mí, Llevas contigo Un tambor que llama a la lucha Y levanta a las huestes para Someter al enemigo, Un guerrero que me alza Como la bandera de la victoria Como si quisieras hacer de mi Una parte de ti,


Me coges como un mรกstil De frutos de vida Y yo no dejo de pensar Que la guerra ya estรก ganada.


TODO Sempre viaxei no outro lado, na outra beira a reo coa mesma triste sensación de ter que regresar soa e máis baleira do que ía... Sigo voltando coa incertidume e o medo do principiante, cos nervios dun primeiro bico, ainda que ti me chames e non fagas máis que me dicir que o leve todo.

TODO Siempre viajé en el otro lado, en la otra orilla continuamente con la misma triste sensación de tener que regresar sola y más vacía de lo que iba… Sigo volviendo con la incertidumbre y el miedo del principiante, con los nervios de un primer beso, aunque tú me llames y no hagas más que decir que lo lleve todo.


A Laura, que é un cachiño de ceo cheo de risas BICO Aquí tamén chove, e hai xa unha hora na que as mulleres non deixan pecha-los ollos, voan as pálpebras novas e a tarde recolle os desfeitos do día, chegan polo aire as inmundicias dos que hoxe mencemos tras dos ollos, chámote pero o consuelo non chega cando sei que voltar non é posible e que ti non deixas de medrar, chámote e a túa voz inda fai máis que o vento porque entrecortada besbéllame un tenro bico infantil.

A Laura, que es un cachito de cielo lleno de risas BESO Aquí también llueve y hay ya una hora en la que las mujeres no dejan cerrar los ojos, vuelan los párpados jóvenes y la tarde recoge los deshechos del día,


llegan por el aire las inmundicias de los que hoy amanecemos tras los ojos, te llamo pero el consuelo no llega cuando sĂŠ que volver no es posible y que tĂş no dejas de crecer, te llamo y tu voz aun hace mĂĄs que el viento porque entrecortada me susurra un tierno beso infantil.


ELLA Las manos de algunos hombres tienen un sendero labrado, dĂłnde guardan el sol del camino y la luz de alguna estrella errante, tallan el cuerpo de una mujer cada noche sin luna para conciliar el sueĂąo que no llega, pero mientras la esperan el amanecer los encuentra perdidos, desdibujando los rostros que han creĂ­do detener a su paso, los encuentra cabizbajos, porque esa noche ella tampoco ha venido.


MUROS Muchas veces esos ojos me hablan de muros que el tiempo ha ido construyendo... Mides con los labios distancias que te separan de ellos y yo sĂŠ que en el fondo todo eso no es mĂĄs que un disfraz tras el que te escondes.


EL UMBRAL SONORO Te fueron dejando solo, amigo, muchos han bajado ante ti el umbral de la sonoridad y yo, que siempre he escuchado tu voz como un silencio que jamás ha existido te aguardo… Extiendes tus palabras; a través de ellas sé que me ves, cabizbaja y sentada ante esas imágenes que la retina guarda en los cajones, y mientras tanto, yo sé también que te preguntas, cómo lo hago y por qué todavía sigo aquí.


SOBRE LOS TEJADOS Sobre los tejados de este país de nunca jamás he empezado a construir un pozo, oscuro y silencioso donde guardo los cadáveres que cada noche va dejando al día. Los árboles, azules sombras de barro, desdibujan los pasos de una ciudad dolorida, cansada de ser... me despierto con el eco del vacío, y la tristeza que tu voz ha dibujado en mi rostro todavía está conmigo.


ENDLESS STORY

Eres la historia no contada, el cuento infinito y la luz sin sombra, la sonrisa que jamás llega y una señal en la frente antes de dormir. Tienes en los labios la dulzura del pan y el alimento del caramelo, y el aire planta en tu voz semillas de miel, sueñas pájaros en cielos azules y cazas para mí golondrinas de azúcar... Sin embargo, a veces es de noche aquí dentro y las tempestades no dejan de inundarme, pero ya no me asusto porque sé que si hace frío, el viento del Norte te traerá siempre junto a mi.


TÚ Blanco y negro, la luz, el aire, un sueño y la música, un gesto, mi cintura, gominolas, un hilo y una aguja, el sofá y una caricia, una carta muy larga y el sonido del teléfono, la voz, un beso o mejor un abrazo, el pelo sedoso, tu olor, un pantalón y unas sandalias coquetas, el sol en la espalda, y unas gafas de sol, el sonido de las olas en la orilla, un hotel, la calle de noche, tus carcajadas, tus besos, un bebé en brazos, Madrid y el Retiro, un paseo al atardecer, la música de nuevo, una canción dedicada, un baile en la ría, tu tarta de chocolate, un beso con sabor a menta, un cigarrillo y la siesta, unas lágrimas, aquella rosa amarilla, mi camisa favorita y por supuesto, siempre, tus ojos pequeños.


TU RECUERDO El recuerdo de la mañana no eres tú, sino tu abrazo desnudo y un vestido blanco como el de mis muñecas, la luz a través de él, la mano en la espalda y el pelo mojado al despertar... Me llamas y mis pies menudos tropiezan con el sol en la madera, me recojo el pelo y con aire despistado en la sonrisa, te miro, sabiendo que por fin ha amanecido.


ME MIRAS Cocinas el pan de la vida y enciendes el fuego perpetuo, con sólo mirar el sol avivas su llama... moldeas con tus manos la luz de las mañana, mientras para mi construyes con besos el amanecer... Susurras al oído del ocaso, una canción de amor mientras la noche le sonríe... Enciendes en tus sueños un puñado de magia, y por eso sé que cuando me miras ves en mi un lucero.


VOLTAR Ninguén sabía o extremo nome das cousas ata que chegaches de novo, espido coma un ramo cativo de nenos que se agachan uns nos outros para suplicar atención, unha corrente de aire, quente, coma o derradeiro lume das fogueiras de San Xoán, como a cinza que mancha os pés de recordos que arden no pasado, sen lume a penas, pero co doce aloumiño do tempo que está por voltar.

VOLVER Nadie sabía el extremo nombre de las cosas hasta que llegaste de nuevo, desnudo, como un ramo pequeño de niños que se esconden unos con otros para suplicar atención, una corriente de aire, caliente,


como el Ăşltimo fuego de las hogueras de San Juan, como la ceniza que mancha los pies de recuerdos que arden en el pasado, sin fuego a penas, pero con la dulce caricia del tiempo que estĂĄ por volver.


VAS SEMBRANDO Vas sembrando caracolas en mi cuerpo y tus dedos desdibujan en mi pelo un camino de estrellas errantes... has venido a llenar mi vida y traes en los brazos la esperanza, un ramo de amapolas azules.


DESEXO Moitas tardes anhelo de ti o corpo, máis aló da carnes, o leve salaio que me guindas na face ese lumieiro de vida agachado nos teus beizos de escuma, o bico fuxidío das portas que te ven sorrir cando observan como me acerco ó teu halo de cristal cando presinten o escuro xeito en te amo o pé das rochas que nos ladran enfurecidas. Non sospeitas nesas tardes o poder dos teus latexos, a irremediable sucesión de imágenes de lume onde surcas espacios nús, e sei entón máis que nunca todo o que atopei en ti, a cova na que se esconden os tesouros da túa vida, e o azul das tardes de sábado e a aperta cálida do abrigo. DESEO Muchas tardes anhelo de ti el cuerpo, más allá de la carne, el leve suspiro que me envías a la cara, esa llama de vida escondida en tus labios de espuma, el beso huidizo de las puertas que te ven sonreír cuando observan como me acerco a tu halo de cristal cuando presienten la oscura manera en que te amo al pie de las rocas que nos ladran enfurecidas.


No sospechas en esas tardes el poder de tus latidos, la irremediable sucesión de imágenes de fuego dónde surcas espacios desnudos, y sé entonces más que nunca todo lo que encontré en ti, la cueva en la que se esconden los tesoros de tu vida, y el azul celeste de las tardes de sábado y el abrazo cálido del abrigo.


TARDES DE TRABAJO De las tardes de trabajo, de los días oscuros, conservo el recuerdo de una melodía que sale de los ojos cuando entonas las sonrisas con el mismo desparpajo de un niño y me dibujas con los dedos al aire, como un pincel de espuma. Recorres de puntillas imágenes de mar, de luz, de vida y en un guiño estrechas la línea de fuego hasta que tus palabras se prenden en el aire y entonces, un pájaro alado las escribe en el rostro de la tarde.


Felicidades por jugar al juego del amor y hacernos daño Julio Iglesias

MARIONETA Feliz muñeco de los días compartidos ya no sé que pensar, he visto caer tus hilos de marioneta con el paso de las horas, y cada lágrima ha sido una trampa descubierta en el juego -cruel- de la vida, los poemas están cubiertos de dolor, petrificados por las palabras que los han ido pisoteando, y nuestro juego de niños, de médicos, de viajes por el mundo, de casitas de cartón, se ha caído al mismo mar que nos vio compartir el amor al atardecer.


CAMINO De los sueños eternos, de las esperanzas compartidas he hecho un camino hacia ti, por él he deambulado días eternos y tú no lo sabes, pero muchas veces la noche me ha encontrado descalza diciendo “te quiero”.


ÍNDICE TE VAS AHONDÉ EN TI / AFONDEI EN TI TODAVÍA BUSCO UN RINCÓN PARA AMARTE ESA CIUDAD BOSQUE ANIMADO ESPERANZA PLEGARIA BANDEIRA / BANDERA TODO BICO / BESO ELLA MUROS EL UMBRAL SONORO SOBRE LOS TEJADOS ENDLESS STORY TÚ TU RECUERDO ME MIRAS VOLTAR / VOLVER VAS SEMBRANDO DESEXO / DESEO TARDES DE TRABAJO MARIONETA CAMINO

ESENCIA DE TREMENTINA  

Poemario de cristina Corral Soilán

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