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El perfil competencial del docente que necesitamos es el reflejo del perfil competencial de salida que buscamos para los alumnos

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• revista de escuelas católicas

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ara desarrollar las competencias que se requieren para ello, es necesaria una estructura formativa completa que permita a los docentes adquirirlas y reforzarlas. Es importante que se contemplen no solo los contenidos curriculares, sino también que prepare al profesor para las nuevas funciones que debe asumir y para las que se requiere una mayor cualificación y esfuerzo: trabajo en equipo, diseño y desarrollo de proyectos compartidos, nuevas competencias, configuración de culturas organizativas y climas emocionales motivadores para el aprendizaje, etc. ¿Un “MIR Educativo”? En diversos foros educativos, así como en los programas de algunos partidos políticos, se viene manejando la posibilidad de establecer un período de formación teórico-práctica para los futuros profesores, una vez que estén en posesión del título universitario (grado o máster) y como condición previa al ejercicio de la profesión. La experiencia positiva en el ámbito sanitario sugiere este tipo de formación. Pero, ¿es trasladable este modelo al ámbito educativo? Un planteamiento posible sería la implantación de una prueba oficial de ámbito nacional para optar a esta formación y un período de prácticas tutorizadas y remuneradas. Finalizado dicho período de 1 o 2 años, el profesor tendría que optar por realizar una oposición e ingresar en la función pública docente o iniciar un proceso de selección en centros privados, concertados o no. En un primer acercamiento a la propuesta, se podrían destacar las siguientes ventajas: supondría una mejor preparación de los profesores en ámbitos menos atendidos en la carrera o en el actual Máster de Formación del Profesorado, como es la acción tutorial individual y grupal, la atención a las familias, la educación en valores, metodologías, herramientas para el “manejo” de conflictos...; contribuiría a dignificar la profesión del maestro y de los docentes en general; permitiría conocer y valorar los aspectos vocacionales y actitudinales de los futuros profesionales y de contrastar las aspiraciones de estos con su posible identificación con un proyecto educativo determinado. Sin embargo, también se pueden plantear argumentos en sentido contrario. La mejora debería venir de la calidad y dignificación de los estudios en las facultades de Educación y escuelas de Magisterio, de la formación que conduce al Máster de Formación del Profeso-

rado, así como del contenido de las prácticas previas a la titulación de los alumnos. Por otra parte, habría que definir bien las condiciones (remuneración, costes, duración, funciones de los profesores en prácticas, papel de los “tutores” de estos profesores...) para que realmente llegara a ser una extensión teórica y práctica de la formación del profesorado, tanto de los maestros como de los profesores de Secundaria. En cualquier caso, para poder tomar una postura decidida por esta opción, que parece interesante en principio, habría que especificar previamente las condiciones de su realización. Convendría, por otra parte, contrastarla con la experiencia de otros países europeos con solvencia en materia educativa sobre la formación de los profesores. Período de inducción El período de inducción es una vía para reforzar el desarrollo eficaz de las funciones del profesor, permitiendo la inmersión sucesiva en distintas responsabilidades y la adquisición progresiva de competencias docentes. Además de ayudarle a adquirir buenas competencias didácticas, pedagógicas y metodológicas, es la ocasión para profundizar en las habilidades que más inciden en la adecuada incorporación de nuevos profesores: factores emocionales, gestión de aula, herramientas, cómo conectar con el alumnado... También supone introducirse en la cultura del centro, en un equipo inmerso en una tradición, con una historia y con normas escritas y no escritas. Formación permanente El perfil competencial del docente que necesitamos es el reflejo del perfil competencial de salida que buscamos para los alumnos. Si queremos formar a alumnos creativos capaces de encontrar soluciones a los retos de hoy y de mañana, necesitamos también a profesores creativos, y el único modo de lograrlo es con una formación permanente innovadora. La complejidad y diversidad de las responsabilidades que asume un profesor hacen necesario que se forme a lo largo de toda su carrera profesional docente. Por otra parte, todos los dominios del saber, así como la pedagogía y la didáctica, son ciencias en continua expansión, y para maximizar el desarrollo profesional del docente y su impacto en el aula no es suficiente la formación inicial para mantenerse al día de lo que está pasando en educación. Así, la formación permanente es la respuesta a esta serie de necesidades. abril 2019

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