Page 48

panorámica

Una educación afectivo-sexual integral hará crecer la autoestima de nuestros alumnos, pues les dará seguridad y confianza

48

S

e afirmaba que el uso por parte de los niños de los teléfonos móviles de forma cada vez más temprana, les daba un acceso fácil e inmediato a los vídeos pornográficos, en muchos casos desde los nueve años (el teléfono como regalo de comunión). La autora recababa información de profesionales de la educación sexual que explicaban el gran peligro que representaba el aprendizaje de conductas sexuales; olvidando que aquello eran películas, películas en las que como en todas las de cualquier género, las escenas tenían poco que ver con la verdadera sexualidad humana. Los vídeos transmitían una sexualidad machista, violenta, instrumental, carente de todo tipo de afecto y a todas luces falsa, conseguida mediante tomas, cortes, escenas imposibles… en fin, todos los recursos con que cuenta el rodaje de una película. Hablaba de los problemas, cada vez más frecuentes, que las creencias sexuales que se instalaban en los niños y adolescentes les producían en sus relaciones, consigo mismos y con los demás. Informaciones como estas, unidas a cuestiones tan alarmantes como la aparición de violaciones en grupo, cada vez más casos desde que la primitiva Manada activó la alarma, el aumento del uso de la prostitución en los más jóvenes, la constancia de las relaciones de control, poder, sumisión y prácticas de riesgo entre los chavales de Secundaria, no hacen sino abrir interrogantes: ¿Qué está pasando? ¿La información sexual fomenta estas prácticas? ¿Qué es mejor, no entrar en el tema, dejarlo a los padres, ya que muchos reclaman ese derecho? ¿Proporcionar charlas informativas dadas por profesionales? ¿Involucrar a toda la comunidad educativa: padres, colegios, parroquias, ayuntamientos… toda la sociedad? ¿Qué podemos ofrecer como escuelas católicas? ¿Puede nuestro proyecto dar una educación positiva, profesional, liberadora y efectiva en este ámbito? Lo primero que creo es: “Sí”, no solo podemos, sino que debemos, estamos obligados a ello, afectividad y sexualidad son capacidades humanas, por tanto, no podemos ignorarlas. El completo desarrollo de la persona exige tener en cuenta todas sus capacidades. Lo segundo es que no podemos emprender la tarea motivados por el miedo: la alarma social es como el timbre que avisa del peligro de incendio; el miedo es lo que nos alerta, pero no resuelve nunca los problemas, solo avisa de que los tenemos. El miedo puede llevarnos a enfrentarlos, pero también puede paralizar-

• revista de escuelas católicas

nos, incitarnos al abandono, a refugiarnos en certezas y seguridades que no resuelven nada o a emprender iniciativas poco eficaces y precipitadas. Es difícil enfrentarse a las críticas de una sociedad que pone todo en cuestión y a una prensa que busca, ante todo y en todo, titulares. Pero, sobre todo, es difícil enfrentarnos a nuestros propios miedos y prejuicios, emprendiendo una tarea que requiere estudio, conocimiento, empatía, respeto, dedicación… pero sobre todo “apertura de mente”… solo desde una mente abierta podemos acercarnos con efectividad y credibilidad a un proyecto que, no nos engañemos, es urgente, arriesgado y comprometido, pero también gratificante, evangélico e ilusionante. ¿Por qué lo es? ¿Cómo tenemos que enfocarlo? Es fácil identificarlo: tenemos que ofrecer una verdadera Educación Afectivo-Sexual. En estas palabras está el secreto. Educación Se trata de formar PERSONAS. ¿Qué es educar? Permitidme tres citas de procedencias muy distintas: • Eric From: “Educar es hacer brotar lo que está latente en cada hombre, ayudar al niño a desarrollar sus posibilidades”. • Enrique de Ossó: “La verdadera educación es la que cultiva a la vez la dimensión religiosa, moral, intelectual, estética y física del hombre”. • Montaigne: “El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender”. Así que hay tres conceptos: hacer brotar; cultivar todas las dimensiones; encender el fuego. Al pensar en los tres me viene al pensamiento un ejemplo que los reúne y que evoca en nosotros imágenes de la niñez que algunos compartimos. Vivimos una era de la automatización: todo consiste en pulsar un botón y las cosas funcionan. Pensamos en algo cotidiano y entrañable, la cocina. Tenemos la vitro, apoyamos la yema del dedo y se enciende el fuego elegido. Todo es sencillo, automático, instantáneo… no hace falta saber apenas nada, ni tener experiencia. ¿Pero siempre fue así? Muchos de nosotros recordamos aquellas cocinas de grandes fogones de hierro, que presidían las cocinas de nuestros abuelos, todavía presentes en algunas casas de pueblo… Eran cocinas de una pieza, los hornillos y el horno, a veces conectadas con un enorme depósito donde se calentaba el abril 2019

Profile for Escuelas Católicas

Revista EC 85  

Una oportunidad para la acogida; Tiempo de Pascua (José María Alvira); Francisco Benito, prota del mes; Entrevista a Toño Casado, Christian...

Revista EC 85  

Una oportunidad para la acogida; Tiempo de Pascua (José María Alvira); Francisco Benito, prota del mes; Entrevista a Toño Casado, Christian...

Advertisement