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Brújula Publicación de la Asociación de Padres de Proyecto Sur

Diciembre 2015 Año 15 - Nro 17

“Composición con equipaje”, óleo sobre lienzo, Cristóbal Toral 2001, colección particular, Madrid Inicial EGB • Escuela primaria y Jardín de infantes

www.proyectosur.edu.ar 1


EDITORIAL

Editorial En esta edición de Brújula, los invitamos a viajar por los caminos recorridos durante el año, a detenernos un rato en diferentes puertos, en diferentes proyectos, en los trabajos compartidos. Los invitamos también a atesorar en maletas recuerdos, reflexiones y sueños para que nos acompañen en los próximos viajes.

EQUIPO EDITORIAL

SUMARIO

Dirección Graciela Piantanida Emilse Varela

editorial página 2

Redacción Emilse Varela, Clelia Santa Cruz, Pablo Maffassanti Abalos, Analía Varela, Natalia Saladino, Daniela Sorzoli, Verónica Martinez, Julieta Perosa, Flavia Vassallo, Florencia Cillo, Leticia Frenkel Diseño y Diagramación DosRíos Diseño & Comunicación Contacto 11 4952.2547 / 11 4951.9451 escuelaproyectosur@gmail.com www.proyectosur.edu.ar 2

nota central Los viajes y el deseo de conocer página 3

experiencias Viajes en familia página 10 Arigatou gozaimasu página 12

jardin Un viaje pirata página 4

proyectos compartidos Viajar en el tiempo página 14

Juego Heurístico, un escenario Estimulante página 5

primaria Ida y vuelta en la lectura y en la escritura página 15

Sala de 5: espacio de juegoteca compartido con 1º grado página 6 El aprendizaje como un viaje página 7 Plan Lector con las familias... página 9

La palabra que se echa a andar página 16 El viaje de egresados La huerta de 1º grado página 17


NOTA CENTRAL

Mapamundi de Toscanelli

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esde el altillo de su casa, Julio miraba el puerto de su ciudad, veleros que se acercaban, barcos de vapor que se alejaban, hombres que tras cargar pesados sacos en los buques anclados, se cargaban a sí mismos también para partir a una tierra lejana, en muchos casos desconocida. Desde la ventana de su altillo, Julio se preguntaba qué habría más allá del horizonte, cómo de extrañas serían las gentes que habitaban otras comarcas, qué monstruos, qué seres (in)imaginables albergaría el seno de la tierra. El mar se le presentaba como una invitación al abismo, a la exploración, al encuentro con el otro, con uno mismo. Julio quería ser navegante, pero su padre tenía reservada para él una butaca en un buffete de abogados. Por suerte, encontró otros modos de viajar e invitarnos a viajar a todos sus lectores con sus libros de aventuras. Porque al fin y al cabo, todos viajamos, aunque nuestros cuerpos estén anclados, sujetos, inmóviles; al menos todos tenemos la capacidad y el impulso de hacerlo. Gracias a ese impulso el hombre se desarrolló, cambió y también –¿por qué no reconocerlo?- se equivocó. Las grandes migraciones que hicieron que el hombre poblara la Tierra, las expansiones terrestres y marinas que sometieron a unos bajo el yugo de otros, las migraciones en busca de

paz, de progreso, de sueños, son ejemplos de viajes inspirados en esa constante inquietud de cambio, de ambición, y también de conocimiento. La historia de la humanidad y la historia de la literatura están plagadas de viajes. Historias increíbles pero reales e historias que, de tanto contarlas, parecen que efectivamente ocurrieron. Marco Polo y Cristóbal Colón creyeron ver una gran ficción en los vastos territorios de China y de América. Odiseo y Simbad, el marino – tal vez inspirados en personas reales- vivieron aventuras en sus embarcaciones que todavía llegan con frescura marina a nuestros días. Hay quienes dijeron que estos personajes fueron incapaces de dejar de viajar en sus años de vida. ¿Qué tenían esos viajes de atractivos? ¿Por qué enfrentar peligros resultaba tan tentador? ¿Qué constituía ese imperativo de partir, de recorrer y de llegar otra vez a destino? Como toda pregunta, seguro se podrán encontrar varias respuestas. Quizás una de ellas la encontremos en uno de los diálgos entre Marco Polo y Kublai Kan que nos acerca Ítalo Calvino en su libro Las ciudades invisibles. Kublai Kan, emperador de la China, había tomado a su servicio como consejero y emisario al marinero veneciano y al regreso de cada uno de sus viajes le pedía que le narrase los sucesos ocurridos

y le describiese los lugares más remotos de su propio imperio. Largas eran sus conversaciones, casi tan largas como los viajes de Marco Polo. Con las palabras del marinero, el emperador reconocía su imperio, conocía su pueblo y navegaba entre sus gentes. No obstante, el emperador quiere indagar más, quiere saber no solo qué vio el viajero sino qué sintió, para qué le sirve viajar tanto. Y nos cuenta Calvino: “Marco Polo se imaginaba que respondía (o Kublai imaginaba su respuesta) que cuanto más se perdía en lugares desconocidos de ciudades lejanas, más entendía las otras ciudades que había atravesado para llegar hasta allí, y recorría las etapas de sus viajes, y aprendía a conocer el puerto del cual había zarpado, y los sitios familiares de su juventud, y los alrededores de su casa, y una placita de Venecia donde corría de pequeño. Llegado a este punto Kublai Kan lo interrumpía o imaginaba que lo interrumpía, o Marco Polo imaginaba que lo interrumpía con una pregunta como: –¿Avanzas con la cabeza siempre vuelta hacia atrás?– o bien: –¿Lo que ves está siempre a tus espaldas? –o mejor: –¿Tu viaje se desarrolla solo en el pasado?”1 Contestamos, entonces, la pregunta con otra pregunta: ¿es viajar mirar hacia adelante o hacia atrás? Cuando conocemos una nueva ciudad, una nueva comida, un nuevo saludo, no solo incorporamos a nuestras vidas vivencias, experiencias y sensaciones nuevas; el efecto de extrañamiento que generan las novedades nos lleva a mirar nuestras vivencias, experiencias y sensaciones anteriores de otro modo, nos lleva a mirarnos desde otro ángulo, a reconocernos, a pensar lo que no somos, lo que no tenemos; en palabras de Calvino: “lo extrañeza de lo que no eres o no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos.” Ítaca es el puerto de partida de Ulises, pero también es su puerto de llegada, el lugar al que busca penosa y constantemente llegar después de la Guerra de Troya. Ítaca es origen y destino al mismo tiempo. Solo partir de Ítaca le da sentido al regreso y, por tanto, le da sentido a todo el viaje. Partir para buscarnos, para reconocernos con los otros o en oposición a los otros. Partir para volver para otra vez partir. Por Emilse Varela 3

1. Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles, Ed. Minotauro, Barcelona, 1983

Los viajes y el deseo de conocer


JARDÍN

“Un número de personas se convierte en un grupo, cuando se nuclean con un propósito que los identifica y los constituye... un nombre grupal, sería la síntesis de esa unidad” Romero

Un viaje pirata

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ste año los chicos de la sala de cuatro eligieron a través del voto llamarse Los Piratas y, en el año de los viajes, decidimos emprender uno con grandes barcos, en busca de tesoros. Durante el proyecto anual indagamos acerca de ciertas cuestiones de la vida de los piratas: vestimenta, bandera, barcos, entre otros. Investigamos sobre la historia de piratas conocidos. Leímos cuentos, observamos fotografías y cuadros, escuchamos leyendas y cantamos canciones. Como parte del proyecto de identidad, Alejo y las familias de la sala inventaron el “Himno pirata”. Con todo este bagaje de información decidimos poner manos en acción y empezar a crear todo lo necesario para jugar a ser verdaderos piratas. En las diversas producciones se focalizó en el uso de determinadas herramientas y materiales, que les permitan a los niños alcanzar mayores logros y más libertad e independencia en su expresión. Utilizamos cartón, telas, tergopol, rollos de cocina, cajas, papel metalizado, lanas, guatas, cartón microcorrugado, cartulina, goma eva, palitos de helado, papel de escenografía y lentejones. Con ellos armamos barcos piratas para meternos adentro y pasear por el jardín. Además, preparamos el mapa, pañuelos, espadas, catalejos, brújulas y cofres.

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Con ayuda de Paula (la mamá de Sabino) y Silvina (la mamá de Albertina) armamos la bandera pirata. Un mapa de todos los continentes confeccionado en pañolensi, un barco armado con papel glasé y lentejuelas, tiburones, cañones en cuerina pintada y 13 piratas realizados con las huellas de las manos Y así, un día decidimos vestirnos para la ocasión, y subirnos a nuestros barcos en busca de los tesoros escondidos en una isla. Para tal fin usamos nuestras brújulas y mapas piratas. Después de enfrentarnos con una gran tormenta, olas gigantes y hambrientos tiburones, por fin, vimos con nuestros catalejos la gran isla. Soltamos las anclas, amarramos los barcos y decidimos todos juntos seguir las instrucciones del mensaje secreto encontrado en la botella. Y allí estaba nuestro tesoro, lleno de riquísimas monedas y barras de chocolates. Como cierre de este hermoso viaje festejamos bailando juntos con distintos ritmos musicales. ¡Hasta el próximo viaje! Por Prof. Clelia Santa Cruz y Prof. Pablo Maffassanti Abalos


JARDÍN

Juego Heurístico, un escenario estimulante Sala de 2 L

uego de las vacaciones de invierno, en la sala de “Los Cohetes” propusimos un itinerario de Juego Heurístico. El término griego “eurisko”, del que deriva el adjetivo heurístico significa: “sirve para descubrir y alcanzar el conocimiento de” (Real Academia Española). Durante el segundo año de vida, los desplazamientos de los niños son más autónomos, lo que les permite investigar y manipular lo que tienen a su alcance; y lo hacen por voluntad propia, sin que ningún adulto los oriente. Por ello es fundamental que se disponga de una amplia variedad de materiales novedosos y estimulantes, con los que puedan realizar exploraciones y descubrimientos autónomos. Nos pareció muy importante ofrecer el juego heurístico en esta sala, ya que ofrece un ambiente estimulante, que invita a los niños a un juego pleno y activo, permitiendo el placer por la experimentación, motivando su curiosidad y posibilitando que realicen aquellas acciones que están a su alcance. El juego heurístico no plantea una forma correcta o incorrecta de usar los elementos, lo cual proporciona una experiencia muy diferente para los niños de esta edad. Por Prof. Analía Varela y Prof. Natalia Saladino

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JARDÍN

Sala de 5: espacio de juegoteca compartido con 1º grado Quiero tiempo pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor. María Elena Walsh

A

lo largo de este año la sala de 5 Los magos– participó todos los miércoles del espacio de juegoteca. Había tres opciones de juego: Dramatización, construcción y juegos motores. La elección de a dónde jugaría cada uno, se hacía en la sala y ya ése momento formaba parte de la organización de la juegoteca. Luego se elegían cinco voluntario/as que colaboraban en el armado de los espacios de juego. Durante los primeros meses Los magos participaban solos de este espacio, luego de un tiempo se sumó a la propuesta primer grado. Al principio, Los Magos (sala de 5) observaban con cautela y realizaban los juegos sólo con los de 5. Así mismo lo hacían los nenes y nenas de primero. Con el pasar del tiempo, los integrantes de ambos grupos se fueron mezclando cada vez más. A su vez al crecer la cantidad de participantes, se decidió implementar un espacio de fútbol, que resultó muy 6

interesante para nutrir vínculos entre los varones de los distintos grupos. Llegando fin de año, comenzamos a notar que se instalaba la elección siempre en los mismos espacios de juego, entonces se comenzó a probar que la elección de a dónde iba cada uno sea al azar, o que haya de cada espacio un referente y sean ellos los que realicen la elección de quién irá a cada sector. La experiencia de la juegoteca es un momento muy especial y esperado por los nenes y nenas. Al cierre de cada juegoteca, luego de que colaboran en el orden, hacemos una ronda en la que intercambiamos: opiniones, sensaciones, molestias, cosas que descubrieron nuevas, o que se pueden repetir la próxima, aportes para mejorar las propuestas, etc. Este suele ser un espacio muy interesantes, ya que las voces de ellos son tomadas en cuenta y siempre fueron un aporte positivo para la juegoteca.


JARDÍN

El aprendizaje como un viaje A

l comienzo de este 2015, Proyecto Sur recibió con sus brazos abiertos a un grupo de pequeños deambuladores que emprenderían un nuevo camino juntos. Una ola de emociones acompañó este primer proceso. Entre risas, algunos llantos, curiosidad y alegría, los niños comenzaron a incorporar las nuevas rutinas y a compartir distintas actividades y juegos en el jardín. De esta manera, la manipulación libre de distintos materiales y las actividades grupales nos acompañaron en todas las propuestas. Las burbujas fueron imprescindibles cada mañana cuando nos marcaban un recorrido mágico e invisible hacia la sala. Con el paso del tiempo, esta aventura empezó a tener su propio rumbo. El grupo se fue consolidando y agrandando. “Los Pompones” fue el nombre que elegimos para identificarnos. La bandera que creamos entre todos, y la canción que inventaron las familias junto a Alejo, nos incentivaron a sentirnos, cada vez más, parte de este hermoso grupo. En la segunda parte del año, la sala comenzó a tomar otro color y forma. Nuevos niños se incorporaron a esta travesía y colmaron las mañanas de alegría y distintos aromas. El crecimiento en la cantidad de chicos en la sala, también fue acompañado por un crecimiento madurativo, evolutivo y emocional. Las rondas de saludo y canciones, resultaron ser más ruidosas y divertidas. Las distintas vocecitas comenzaron a escucharse, acompañando las

canciones y haciéndose escuchar. Juntos, continuamos explorando y aprendiendo. Como todo viaje… el nuestro llego a su fin, pero nos esperan nuevos viajes y desafíos que nos dejarán también hermosos recuerdos, aventuras, experiencias, amigos, amor y aprendizajes… Los Pompones: Lourdes, Emiliano, Renato, Sofía, Juana, Ana, Martina y Nina. Por Prof. Daniela Sorzoli y Verónica Martinez

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JARDÍN

Plan Lector con las familias…

C

omo parte del proyecto institucional Plan Lector, en la sala de Los Aviones (3 años), hemos compartido lindos encuentros con las familias. La idea era que por grupo, y previa charla con la docente, papás y mamás, pudieran armar una actividad literaria, en la que también sumaran lo plástico y musical para compartir con los chicos. Así fueron apareciendo propuestas variadas y divertidas de las que todos disfrutamos mucho. Escuchamos cuentos, vimos teatro de sombras, jugamos con títeres de varilla, escuchamos música, tocamos instrumentos, bailamos, hicimos una búsqueda del tesoro, decoramos cajas, nadamos en un colchón de espuma de afeitar, construimos una casa con cajas, jugamos con varitas mágicas, dramatizaron historias y mucho más… Marcela

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JARDÍN

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EXPERIENCIAS

Viajes en familia M

e gusta viajar desde que tengo memoria. Siempre disfruté de ir a conocer lugares nuevos, culturas diferentes, con sus aromas, sonidos, comidas, colores, lenguas características. Viajé con mis padres, con amigos, sola, con mi pareja, y, por supuesto, cuando nacieron mis hijos quise seguir haciéndolo con ellos. A partir de ese momento, cambiaron algunas cosas: mochila por valijas (varias), aventura por algo más planificado; playas desiertas por algunas sombrillas, trasnochadas por madrugones, entre otras. Quizá la forma de viajar se fue transformando con la llegada de los hijos, pero el deseo es el mismo. Debe ser contagioso, porque veo cómo les brillan los ojos a Sol y a Facu cada vez que emprendemos un viaje. Será el hecho de salir los cuatro a compartir tiempo juntos, en un lugar diferente, más o menos distante, donde cambian las rutinas y hábitos cotidianos; donde probamos sabores nuevos, escuchamos música y lenguas que no son familiares y vemos rasgos distintos a los propios. Creo que salir de lo conocido es sumamente enriquecedor para los chicos (para todos, en realidad) ya que aprenden del otro, de nuestras diferencias y también a adaptarse a los cambios. Por ejemplo, al vivir en hoteles o casas ajenas, las comodidades varían y los chicos tienen que acomodarse a la nueva realidad, lo que exige de su parte el desarrollo de una flexibilidad que los hace crecer. En cada viaje, mis hijos aprenden algo nuevo. Porque se animan a probar cosas que, quizá, en su zona de confort, les llevaría más tiempo. Y suelen volver entusiasmados por continuar investigando sobre los lugares que visitamos, o por aprender un nuevo idioma, o una canción, o por compartir con sus amigos experiencias con animales que no conocían. En definitiva, viajar nos vuelve más flexibles, más curiosos y más tolerantes y abiertos a la diversidad. Además, en nuestro caso, nos hace muy felices. Como dice la canción: “Dicen que viajando se fortalece el corazón”. Julieta Perosa

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EXPERIENCIAS EDITORIAL

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ste año viajé a Londres con mi hija. Fue su regalo de diez años y por motivos francamente presupuestarios lo hicimos solo nosotras dos en lugar de en familia (somos cinco), cosa que nos resultó muy gratificante, nostalgia aparte. Fue uno de los viajes que más disfruté y, tal vez por eso, estuve pensando un poco en cuáles habían sido las claves para esto. Algunas son muy simples pero quizás uno no se las plantea y no las tiene en cuenta al momento de viajar. Me permito compartir con ustedes algunas ideas, esperando que les resulten útiles en su próxima aventura: Planificar, planear, googlear… y después recordar que son vacaciones: Yo llevé un itinerario muy organizado, con dos o tres actividades en un mismo día. Pero también las distribuí de modo que hubiera una de las “infaltables” por día, y no más. De este modo, podíamos suspender las otras y estar más relajadas si queríamos pasar más tiempo en un lugar, estábamos cansadas o nos surgía una posibilidad interesante en el momento. Planificar con ellos: Antes de viajar, buscamos en la web, leímos guías, completó un libro de stickers sobre la historia de Londres y armamos juntas el itinerario. Parece una tontería pero es la diferencia entre “me llevan” a un lugar y “estamos yendo” a un lugar. Planificar para ellos: Esta vez más que otras, dado que era “su” regalo, tuve en cuenta hacer varias actividades dirigidas a niños. Por ejemplo, visitamos un museo dedicado a la infancia y en los otros, los generales, hicimos los circuitos para chicos. Además dejamos tiempo libre para recorrer parques e ir a zonas de juego al aire libre. Algo nuevo, algo usado… Es buenísimo que conozcan cosas nuevas, pero elegí el tema de la comida como punto de anclaje, donde ella pudiera volver a lo conocido. En lugar de hacerle probar sabores nuevos (tal como había amenazado) cenábamos pizza o cualquier otra cosa que le resultara familiar, mientras charlábamos del día. Un rato de independencia: En la medida de las posibilidades, creo que es muy lindo que tengan un rato sin uno, interactuando con la gente del lugar. En nuestro caso, la anoté para un curso en el zoo: durante dos días fue por cinco horas allí (y el segundo día, sin traductor). Le encantó y yo pude hacer en ese tiempo visitas que le hubieran aburrido. Imprevistos: Nunca hubiera imaginado conveniente o necesario llevar una muda de ropa para el avión para una niña de diez años. Pero golpeada por la experiencia, me permito recordarles: los niños de esta edad (y aún mayores, tal vez) pueden sentirse mal y vomitar en la puerta de embarque… y después, pensándolo, también podrían volcarse encima comida o bebida, resbalar en un charco o barro, o tantas otras cosas que ameritan el consejo: “Lleven una muda de ropa en el bolso de mano”. Sorprenderlos: Si el viaje fue lindo, cuando se acerca el final es interesante tener un “as en la manga”, reservar una de las salidas que más les gusten para el penúltimo día. Mejor aún si es sorpresa. Sorprenderse: Escuchar qué es lo que más les está gustando hacer o, al final del viaje, preguntarles a cuál de esos lugares les gustaría volver, puede darnos sorpresas y ayudarnos a planificar futuras salidas. Con todo lo que habíamos previsto “infantil”, cuando tuvo que elegir un lugar al que querría volver eligió… una galería de arte, la National Gallery. Flavia Vassallo

E

n el mes de octubre de este año pasamos con Amanda dos semanas viviendo en casa de una prima en Paris como parte de un viaje más amplio que comenzamos tres semanas antes, por separado, cuando yo viajé al sur de Francia donde fui invitada a trabajar y Amanda se trasladó unos días a la casa de su papá y otros a la casa de mi hermana, dos pisos más abajo de la nuestra. Luego de tres semanas, Amanda volaba a París y yo atravesaba Francia en un tren para darnos el encuentro en el aeropuerto. Cuento esto porque creo que el viaje empezó para cada una ese mediodía que yo salí a Ezeiza y Amanda bajó dos pisos. Este viaje fue para ambas sinónimo de independencia y confianza. De los días en París, tenemos recuerdos hermosos, de largas caminatas y picnics en los parques y museos. Un montón de palabras y nombres nuevos, y los sonidos de un idioma que ambas volvimos con muchas ganas de aprender. También un mapa propio de esa ciudad que fuimos trazando con el nombre de algunos edificios, bulevares y estaciones de metro. Las repercusiones del viaje están vivas todavía, y son muchos los momentos que volvemos sobre ellas porque nos dan la oportunidad de mirar con ojos nuevos nuestros espacios cotidianos. Florencia Cillo 11


EXPERIENCIAS

Arigatou gozaimasu

H

acía tiempo que me acercaba y me alejaba de Japón. Borges, el tempura, mi vecinas de las infancia las eternas Srtas. Susuki, Kawabata, Escrito en el cuerpo de Greenaway, los espejos de mi abuelo vidriero, Basho y los haikus... Me convocaban tantos intereses dispares que lo mejor que podía hacer era, conocer brevemente su cultura. Si bien dicen que cualquier estación es propicia para ir a Japón elegí la primavera (tal vez influida por Hanami, la película alemana de Doris Dörrie) De este breve e intenso primer viaje rescato algunas escenas:

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La alegría que me produjo la lluvia de pétalos de cerezo (hay más de 100 variedades de estas plantas) y se veneran pues representan la belleza y fugacidad de la vida. Los baños termales en el Ryokan de Gero, muchísimos japoneses optan por pasar unos días en estos centros de relajación y disfrutar de los beneficios curativos para la piel y para tratar diferentes afecciones. Comimos exquisiteces típicas y vestimos yukatas para andar por el hotel. Al ingresar a los baños no están permitidas las fotos pues en los onzen se entra solo con una pequeña toalla, pero con la particularidad


EXPERIENCIAS

de que se pone enrollada en la cabeza y se usa para secarse la transpiración. La gentileza de todos los choferes de autobuses, los vendedores, la gente de la calle, por ejemplo, cuando me perdí en Kyoto yendo al Teatro Gion Kaburenjo , con la función de Miyako Odori ( baile de geishas) . Con mi pésimo inglés oral y mi dedo trataba de hacerme entender. A mi alrededor, solo hablaban japonés y todo estaba escrito en inentendibles ideogramas, pero son tan amables y sus celulares tan de ciencia ficción que yo hablaba en español y el telefonito traducía al japonés para finalmente explicarme en castellano dónde quedaba. La pulcritud extrema de las ciudades, no hay suciedad, a pesar de los miles de personas que se desplazan, en las terminales de tren, ni en las calles ni en los mercados o plazas. Tampoco se ven muchos tachos, si comieron una golosina o tienen un resto

chicos van al colegio uniformados, algunos como marineritos, en realidad, aprendí que a los japoneses no les agrada resaltar, gritar ni sobresalir en su indumentaria, tienden a ser iguales y a no diferenciarse. Podría continuar con muchas experiencias más, pero para cerrar me doy una vuelta por el Templo Ryôan-ji de Kyoto, en él se encuentra el más famoso jardín seco en el que se ven alineadas 15 piedras dispuestas de manera tal que nunca se pueden ver todas al mismo tiempo, siempre alguna tapa a la otra, de la misma forma que la verdad absoluta es inasible. Muy cerquita, en la parte posterior del templo, se encuentra una pequeña fuente con inscripciones (kanjis) que se traducen literalmente: yo-solo-saber-suficiente. Las versiones son variadas, todas apuntan a motorizar el conocimiento de uno mismo, (“aprender a contentarse”, en el sentido de la enseñanza

de envoltorio de golosinas, acostumbraban ponerlo en el bolsillo y tirarlo en sus casas. Me maravilló ver cómo comían sus obentos (especies de viandas en recipientes de maderita fina) sin dejar alrededor ni un solo grano de arroz durante el entreacto de la función de tres largas horas de teatro Kabuki en Ginza, Tokio. El orden y la organización en las escuelas, (no me voy a explayar en las características de la educación formal, solo una nota de color) así como acostumbran a usar en las casas una especie de chinelas o alpargatas; al entrar a las escuelas se descalzan. Los

Zen de que el conocimiento es suficiente para una satisfacción propia) de la cultura, aprender a valorar lo que tenemos. Otras múltiples escenas quedan para el próximo vuelo; pues para cada viaje hay un baúl de lecturas, impresiones recuerdos que nos motorizan a partir y, a la vez, al regresar nutren nuevas experiencias, lecturas y aprendizajes. Estoy releyendo con ojo nuevos Bash, Kawabata, Kobo Abe y enlazando como en la tradición japonesa que al reparar las fisuras de la porcelana rota resaltan las grietas en lugar de ocultarlas. Graciela Piantanida 13


PROYECTOS COMPARTIDOS

Viajar en el tiempo

Viaje a la escuela de la señorita Olga

L

as valijas siempre guardan muchos misterios. Cuando vemos una, siempre nos preguntamos qué habrá en su interior, de dónde y hacia dónde van. Este año en Proyecto Sur conocimos una valija muy especial, una valija que se dedica a transitar el espacio y el tiempo. El espacio, porque recorre desde hace un tiempo todo el país; el tiempo, porque en su interior atesora la historia de una escuela.

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PRIMARIA

Ida y vuelta en la lectura y la escritura E

ste taller se plantea como un “laboratorio” de lectura y de escritura, donde trabajamos el juego y la experimentación con el lenguaje. Es un espacio en el que leemos, escribimos, jugamos, debatimos y armamos proyectos, como escribir una revista literaria, filmar un cortometraje a partir de un guión escrito por los chicos o escribir colectivamente un guión teatral y luego convertirlo en obra de teatro actuada por ellos. Este año leímos y escribimos a partir de algunos autores como Isol, Oliver Jeffers, Anthony Browne, Benjamin Lacombe, Gianni Rodari, etc, etc. Trabajamos géneros como el cuento tradicional y sus reformulaciones actuales, la poesía y el libro álbum. Planificamos y escribimos el guión de un futuro corto de terror que filmaremos el año que viene. Y cerramos el año muy divertidos haciendo juegos literarios con los padres, como puede verse en las fotos acá abajo ¡Buenas vacaciones y hasta el año que viene! Leticia Frenkel

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PRIMARIA

La palabra que se echa a andar Viaja la voz, que sin la boca sigue Eduardo Galeano, “Ventana sobre la memoria V”

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omo un forastero inesperado, este año una voz tocó la puerta de la escuela y nos invitó a andar. No era un andar callado, era un andar por momentos ruidoso, por momentos lleno de suaves susurros, un andar lleno de palabras y de poesía, de melodía y de asombros. Se trataba de una invitación a participar de la Sexta Caminata por la Lectura coordinada por la Asociación Civil Argentina Narrada y el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso de la Nación. Los chicos de quinto y sexto grados participaron, entonces, de tres encuentros que concluyeron en una Caminata por la Lectura en el barrio en la que pusieron a andar sus voces. El primer encuentro tuvo lugar en el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso y los chicos disfrutaron allí de actividades de narración oral. Se reflexionó con ellos acerca del poder de la palabra 16

a partir de diferentes frases de autores de todas partes del mundo. El segundo y el tercer encuentros, en el ámbito de la escuela, estuvieron destinados a la confección de susurradores y vociferadores y a la selección de frases, cuentos, poemas y canciones que los chicos quisieran compartir y difundir. También elaboraron carteles y volantes con texto seleccionados por ellos para repartir durante la caminata. Y así llegó el día… El 18 de septiembre emprendimos un recorrido por las veredas de Balvanera llenos de ganas de cantar, gritar y susurrar. Como siempre, los principios son difíciles y a todos (niños y peatones) costó establecer un vínculo a través de la poesía. Pero la palabra había sida puesta en marcha y, liberada, abrió su propio camino, enlazó niños y ancianos, trabajadores y paseantes, hombres y mujeres.


PRIMARIA

El viaje de egresados

La huerta de 1ยบ grado

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Escuela Proyecto Sur Alsina 2185, CABA. tel. 4952.2547 / 4951.9451 escuelaproyectosur@gmail.com www.proyectosur.edu.ar

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Brújula 2015  

Publicación de la Asociación de Padres de la escuela Proyecto Sur. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Brújula 2015  

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