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Si dejáramos de hacer cada actividad que implique el sufrimiento de un animal prohibiríamos un número importante de ritos religiosos, actividades de ocio y prácticas gastronómicas. Las corridas de toros no son más tortuosas que la pesca que se hace como desafío, diversión, pasión y para comerse los pescados. Se torea astados por desafío, diversión, pasión y para comérselos. La naturaleza del toro de lidia no es para nada la de cualquier otro rumiante, sino que es más bien una particular variedad de bovino dotado de una bravura extraordinaria, es decir, una capacidad ofensiva para el ataque contra todo lo que pueda presentarse como una amenaza para él. Es además el único animal que en plena lucha no desarrolla las hormonas del miedo, sino que desarrolla en su lugar, la hormona del placer, esto es importante de resaltar, porque desvirtúa cualquier argumento en contra de las corridas que las acusa de torturas por desconocimiento, ¿una tortura acaso implica placer para el torturado? Yo diría que no. Los animales no eligen conscientemente el envestir, sino que actúan de acuerdo a su naturaleza, los animales no se marcan como objetivo en su mente el elegir. La naturaleza del toro bravo es querer luchar, no querer elegir, eso es natural al hombre, no a los animales, a ninguno, o acaso ¿sus perros o gatos han elegido vivir en la casa de su amo? No, pero son animales domesticados por naturaleza y actúan conforme a su forma de ser. Yo respeto las opiniones de la gente que no le convence la tauromaquia pero creo que ellos deberían hacer lo mismo, ¿qué no les gusta? Entonces respetad y no intentéis acabar con esta tradición que, además da de comer a mucha gente.

Fotografías: ganaderosytoreros.blogspot.com

Alberto Valero 443

HOGAREÑO Nº 103 DICIEMBRE 2014  
HOGAREÑO Nº 103 DICIEMBRE 2014  

REVISTA ESCUELA HOGAR TERUEL

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