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Gran Tour: Revista de Investigaciones Turísticas nº 8 Julio-Diciembre 2013 pp.119-122

ISSN: 2172-8690 Escuela Universitaria de Turismo, Universidad de Murcia

BONIFACE, B. G. AND COOPER, C. (2009): Worldwide Destinations Casebook: The geography of travel and Tourism. Butterworth-Heinemann, Editors, ISBN 978-1-85617-538-8 Si bien el ries go ha sido desarrollado y estudiado por la psicología por más de 40 años. En el campo del turismo, el término fue aplicado en for ma masi va a los vi aj es luego del 11 de Septiembre. Centrados en la preocupación que el terroris mo afect e seriamente la i magen de los destinos turísticos internacionales, muchos especialistas y turismólogos comenzaron a abordar el riesgo como un obj eto de estudio importante para el manteni miento estructural del turismo como actividad. El obj etivo principal de esta clase de estudios estuvo ori ginal mente puesto al servicio de comprender no solo el funcionamiento del sistema todo, sino de visuali zar y revertir aquellos aspectos que pueden atentar contra el correcto desarrollo de la actividad. Sobre t odo en aquellos países que por problemas económicos serios, debieron adoptar al turismo como única opción. Su grado de dependencia respecto a es ta actividad, los hace particularmente vul nerable al efecto del terrorismo y el riesgo en general. Al gunos trabaj os han visualizado la posibilidad que precisamente esta dependencia económica sea la base para el accionar t errorista. Esta parece ser también la preocupación de Boniface y Cooper en su trabaj o Worldwide dest ination casebook, the geography of travel and tourism. El ataque terrorista representa para algunas economí as periféricas un serio golpe institucional que puede desestabilizar a un gobierno entero. Las propias limitaciones para combinar el turismo con otras for mas económicas ponen a est a clase de destinos en la mira del terrorismo mundial. Consistes de ello, Boniface y Cooper presentan en su trabaj o una guía completa y útil que por un lado tipifica todos los problemas y peli gros que enfrenta a diario el turismo. Estructurado en 4 amplias secciones con 38 casos de estudio empírico alterna la riqueza metodólogica de dos investi gadores con años de trayectoria, con un debate conceptual interesante que expande la actual comprensión que s e tiene del fenómeno. Los temas abordados en este trabaj o van desde los efectos de la modernidad en el comportamiento de las personas en sus viaj es, y elecciones hasta la relación entre terroris mo, movilidad y ries go, pasando también por l os graves i mpactos pr onosticados a futuro por el calentamiento gl obal. El creci miento turístico ilimitado ha dado Gran Tour: Revista de Investigaciones Turísticas nº8 (2013) Julio-Diciembre p. 119-122 ISSN: 2172-8690 119


Reseñas bibliográficas

lugar a un nuevo paradigma nacido del principio de precaución (precautionary principie) en donde los analistas deben poner lo mej or de sí para conservar el funcionamiento del sistema turístico. Si bien este trabaj o reconsidera la posibilidad de mej oramiento en los planes actuales en turis mo, en todos s us ni veles estratégicos, existen algunos errores conceptuales que debemos revisar. En parte, Boniface y Cooper ins isten en for ma equi vocada en el rol que j uega la movilidad en un mundo siempre convulsionado y cambiant e, donde los medios de transporte genera seri os problemas para los gobernantes pues conectan en pocos minutos a miles de ciudadanos. La movilidad sería proporcional al ries go generado por es as tecnologías. Es el cas o de la Gripe A (H1N1), la cual en pocos dí as se propago en for ma de pandemia por todo el mundo. Las crisis , deben por este moti vo, clasificarse en dos tipos, humanas y naturales. Las pri meras serían generadas por la intervención humana mientras la segunda quedaría suj eta a la voluntad o fuer za de la naturaleza. Si guiendo esta forma de razonar , es importante entonces estar preparados. No es tan i mportante miti gar los ries gos s ino emplear los correctos planes de evacuación para reducir sus efectos en la sociedad. La correcta implementaci ón del diseño de estos planes, dependería del conoci miento pertinente en la materia como así también del soporte económico de los est ados. En la presente reseña demostraremos que esta idea representa un error importado por el turismo de otras disciplinas como el “place Management” y el “recover y Management theor y”. Para comenzar, podemos definir al desastr e como un estado de emer gencia producto de un evento mayor y extraordinario que crea una fase de convulsión asociado a graves daños, pérdida de vidas que i mpactan directamente dentro del i maginario social. Dentro de esta explicación, el terrorismo sería catalogado como un desastr e producido por el hombre, y en vistas de ello uno de enor mes proporciones para la población occidental. J uzgados por sus efect os pero no por s us causas, los desastres provocados por el hombre en realidad están suj etos al accionar humano, quien por vi cio, omisión o i gnorancia crea un peli gro de gran enver gadura. El desastre es resultado de la ineficiencia y no de la lógica del sistema mis mo. Los turis mólogos reconocen que los desastres producidos por el hombre son r esultado directo de su propia negligencia o f alta de conoci mientos previos para operar con efectividad. Por lo tanto, se le da al ser humano la responsabilidad moral por los ries gos que supuestamente est e genera. Uno de los mayores problemas con esta for ma ses gada de pensamiento es que las causas reales del desastre no son abordadas con claridad, corriendo el riesgo de que vuel va a repetirse. La dicotomía entre des as tre “natural y provocado por el hombre” es también falsa, representa una forma etnocéntrica de controlar los eventos donde se da la muerte masi va. Todos los desastres son construcciones del hombre, no dadas por la naturaleza sino por la Gran Tour: Revista de Investigaciones Turísticas nº8 (2013) Julio-Diciembre p. 119-122 ISSN: 2172-8690 120


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for ma en que el hombr e dispone de ella. No i mporta su clasificación y/o nomenclatura, las razones de los desastres son generadas por l os seres humanos . Decí a Voltaire que los terremotos no matan personas, sino la for ma en que las construcciones son dispuestas en el territorio. No obstante, en la modernidad tardía se ha hecho del riesgo una for ma de dominio, una estructura política de adoctrinamiento interno. Para que el miedo sea cada vez mayor, la comunicación del riesgo, a cargo de l os medios masi vos de comunicación, fusiona el concepto de posibilidad con el de probabilidad cayendo en una categoría de alar mis mo que beneficia a las elites financieras de los países industrial es. Los productos ya no se fabrican, como décadas atrás, para llevar felicidad a los grupos familiares, sino si mplemente para conferir protección y seguridad. Las probabilidades de que un avi ón sufra un accidente fatal es una de las más baj as, aun cuando siempr e existe la posibilidad. El i mpacto psicológico sobre la audiencia gatillado por los media depende de hacer creer que los aviones se caen en for ma cróni ca. Este tipo de mensaj es no son cas uales, sino que persi guen intereses económicos específicos. Por un lado, nos hace olvidar que la gran cantidad de muertes dentro de las grandes urbes están dadas por los accidentes de tránsito; por el otro, alude al refuerzo de estereotipos políticos determinados . A pesar del terrorismo, parte del sentido de ej emplaridad americana (estadounidense) radica en “no dej arse doblegar por el temor ” y en demostrarle al terrorismo que a pes ar del 11 de Septiembre, se viaj a más que nunca. El accidente en avión hace más atractivo as umir el ries go de viaj ar en él, confiere mayor distinción a quien se arriesga a hacerlo. No obstante; este mecanis mo de distracción no dej a visualizar claramente cuales han sido los factores políticos que han coadyuvado en el ataque a las Torres Gemelas. Como anticipamos, los medios de comunicación focalizan en los efectos, dej ando de lado las razones de los event os que fabrican y trans mi ten. El alar mis mo en la comunicación del ries go crea un mensaj e encriptado para la audiencia, donde nadie está a salvo en ningún lugar, ni en ningún momento. Sin embar go, esta tradición no ha nacido del periodismo como muchos proclaman, sino de la biología mis ma. El caso de la gripe A trabaj ado por Boniface y Cooper es un claro ej emplo. Los vir us ganan en trans misión a la vez que pierden en la letalidad de sus efectos sobre los organis mos que invaden. Es posible pero i mprobable la existencia de un virus que sea de fácil trans misión y alta letalidad. Por lo general, ambos criterios son inversamente proporcionales. La gripe A detuvo el turis mo en México, Estados Uni dos, España y Ar gentina en forma temporal, sólo para hacernos dar cuenta cuan bueno y necesario es. Como resultado, luego los fluj os se duplicaron. Esta dicotomía entre restricción y destape de los fluj os turísticos no ha sido comprendida hasta el momento por los turis mólogos. Si el mercado sienta las bases, por las asimetrí as materiales que estimula, para la concreción de la emer gencia (desastre), los medios cierran la explicación fomentando cuan necesario el mercado es para evitar el riesgo. Tal vez, el ej emplo del terremoto de Chile es más que elocuente. Gran Tour: Revista de Investigaciones Turísticas nº8 (2013) Julio-Diciembre pp.119-122 ISSN: 2172-8690 121


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Muchos constructores fraguar on los planos de los edificios para venderlos como anti -s ísmicos . Ante del des astre, este hecho quedo invisibilizado por las gi gantes donaciones recibidas por parte del poder económico de ese país. El nacionalis mo que despertó el show Chile ayuda a Chile puso al chileno de frente con la necesidad de recuperarse, debido a su propia fortaleza percibida, pero a la vez reduj o la posibilidad de cuestionar en for ma directa en las causas mis mas del evento. Si n miedo al error afirmamos que el s how del “desastre” es funcional a los intereses que generan el propio event o. Como resultado el desastre queda condenado a repetirse. Este es precisamente el aspecto central que debe incorporar el libro de Boniface y Cooper. Revisado por MAX IM ILIANO E. KORSTANJ E Uni versidad de Paler mo, Ar gentina.

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