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Natalia Tangona

Ăşltima ĂŠpoca difusiona/terna ediciones


natalia tangona última época, buenos aires, 2013

difusiona/terna.ediciones dirección.general /nadia sol caramella dirección.editorial /cristian j franco prensa.comunicación /joel vargas edición.diseño.diagramación /cristian j franco corrección /pamela pulcinella | nancy gregof ilustración.portadilla.colofón /emi breuss ilustración.contratapa /nacho flores aguirre escriturasindie.blogspot.com.ar facebook.com/escrituras.indie facebook.com/escriturasindie.difusionalterna


Ăşltima ĂŠpoca Natalia Tangona


Último poema para esta época

Quisiera ordenar todas las palabras de mundo, futuro, sarcasmo; de tumbas, flagelo, corrupción; de mi suavidad, de tu suavidad, y de ambas deslizadas en las ruinas. Quisiera ordenar mas las palabras me aplacan. ¿En qué momento me vuelvo doncella deslumbrada despertada desvelada? ¿Con cuál sentido si es mera mentira o media verdad destrozada en mi escritura? ¿O será el punto nirvana tras las puertas que me abriste? Silencio. Pronto silencio. Desposeída de secretos ya. A otro vagar y buscar 2


y completar mi lengua, como una mujer inconcebible de un límite para abrir los ojos (¿será cierto?) o quizás aún como la pequeña de pies enredados que no desea perturbar el sueño de un ángel. A Cristian, quien llenó mis poros de túbulos para aspirar poesía.

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Un movimiento

Tinta blanca, (intento de luz sobre el tiempo escrito tachado reescrito) recurrente Ăşltima maniobra provisoria, plagando finales abiertos, y vientos, todos los vientos amurados. Y asĂ­ en el viaje sobre el patio plano de la escacez de las vanas certezas, al parecer, necesarias, (ya tiempo no escrito no entintado no blanqueado 4


ni arropado. Comprimido.) el hallazgo, cual Alicia en deja vú: la pequeña puerta dejando asomar una rebelión. Y a diferencia de alguna que otra mañana con cálidos ojos cerrados al sol, espacios semi claros, sueños expropiados por los perros vagabundos, y de músicas distantes desde las lejanías del cuerpo, la rebelión, en verdad, persiste. Dicotomía del alma en peligro o el alma peligrosa. Demasiada retracción a los confines, desmemoria de la voz y el silencio, infinitas formas apresadas. 5


Demasiado mar de tinta blanca. Un movimiento: mi mano hacia el picaporte, como queriendo tomar un lápiz, y al ir abriendo la pequeña puerta, la dicotomía se convierte en una única opción.

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Balbuceo

-1 Mariposas muertas cuando camino muertas intactas/muertas en alhajero de terciopelo. Esta casa mía/abrigada/donde siempre tarde/nunca tiempo para nada. Afuera alguien ama/excusea/escupe se saca los ojos para llorar. Me mojo de reciente/lento/amor/mojado: un beso/una noche Avenida de Mayo una misma fecha cinco años después. 7


-2 Veces de descansar

con lo que me falta del cuerpo (no el alma no) Recuperar la percusiva visión. Saber del amar amnesiado al minuto rezagado del conciente. A veces. Es que desgarros de luz más lejos más destapan la fría verdad amparada frialdad destapan la montaña de lo irreal. 8


No puedo

intentar cruzar el afuera

olvidar Sólo despierta Es único amor única mi centro.

de mí cruzar hacia mí sin antes distar o dormirme. la eterna la sola risa está. vertida de

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Te digo...

Te digo, ni siquiera he tocado sus libros. Muy temprano ésto estirando los dedos a su exiliada música. Acomodando, ajustando, urgiendo previo a coagular, un lugar fresco. No nombro vientos ni espejos tan molestos como el sol. Vos sí nombrás. Vos, aliento cerrado. Demás la palabra nombrás demasiada. Basta. No vuelvas a nombrar el futuro. 10


Tarde, recién al ver, te digiero y eso nos miente. Desespero, encajo, encastro. Basta. Aún estamos muy al sur o muy al norte del rezagado fuego de la tierra. No, no desde acá, al único nombre ileso. Abandono. Me conforma la tensión quizás silencio mintiéndose la existencia. Me conforma la extensa mano errante sobre suelo muerto o resurrecto. Te digo, lo terrible habita como la innata 11


obsesión por la pieza exacta. Elogia la brisa sorda oraciones de lengua larga mientras estacas, maderas cortas, cuñas petisas pronuncian unísonas hacia faros remotos. Pero basta. Basta. Al recordar todo lo nombrado cuesta creer, y pesa, y destaja, cuanto no sé decir. Vaivén del irme o quedarme frente aquel último cigarro añejo gustando piel y torrente. Así insulso el dejado cuerpo. 12


No, no a los pasos ventajeros. Pese a reparar, batallar, sabiendo ésto nunca tendrá voz. Ella advierte, hunde claves cual ala roza el ojo tornasol sostenido en los pies. Ultrajeo la desalineada búsqueda mía escapando a los días cuyas voces son prolongadas hasta pudrirse concientes. Sí. Se mueve el aire atenuando hostilidad, atizando mi permanencia viva. Sí. 13


Te digo, por final, sólo sabés: no poseo más que noches tras nacer. (El monte cruje, verdoso y tierno. En su raíz, mojada, brota una casa, donde habemos, todas las lenguas, mi pequeña y yo) Un trecho diagonal, otro, otro, otro. Para llegar cuando quiera irme en mucho tiempo lejos, con súplicas, ciega casi, convulsionando, aunque distinto. Con gratitud, a la amada Alejandra. Y en diálogo cruzado con quien perturba (a veces bien, otras no tanto)

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Cierre musical

Difoneo henchidas palabras. Difoneo los ojos y traslucidez. Mas sospecho una capa de seda entre los párpados y ellos (ellos hacia ambos lados) En tanto la contundencia: verme orificios en el pecho. Y aún así pensar en puntos de luz / puerta entreabierta / tímidamente. Deseo ser como los niños oyendo voces sin miedo. Deseo ser como los niños 15


sabiendo un lugar a la vida un lugar a la muerte.

Los ni帽os pueden ser como es el amor en una ciudad ajena. Pero coraz贸n, a veces no es cuesti贸n de besos. Costumbre meter mano a los abismos cada tanto.

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escrituras.indie difusiona/terna ediciones 2013


[ d/a ] 2013


Natalia Tangona | Última época