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EL EMPLEO

El empleo es uno de los factores fundamentales para que exista el Estado de Bienestar en la sociedad. La población con empleo está compuesta por personas mayores de una edad especificada que aportan su trabajo para producir bienes y servicios. Cuando se calcula con respecto a un período de referencia corto (de una semana o un día), este concepto engloba a todas las personas que trabajaron para obtener una remuneración, beneficio o ganancia familiar durante ese período. Incluye también a todas las personas que en ese período se ausentaron temporalmente de su empleo o empresa por diversos motivos: personas que durante el período de referencia estuvieron enfermas, de vacaciones, con permiso por maternidad, en huelga o despedidas temporalmente. La población desempleada está compuesta por personas mayores de una edad especificada que no aportan su trabajo para producir bienes y servicios, pese a encontrarse disponibles. Cuando se calcula con respecto a un período de referencia corto, este concepto engloba a todas las personas que no tienen empleo y que durante el período de referencia habrían aceptado un empleo adecuado o puesto en marcha una empresa si se les hubiese presentado la oportunidad, y que en el pasado reciente buscaron activamente formas de encontrar empleo o poner en marcha una empresa. La adición de la población con empleo y la población desempleada medidas en un período de referencia corto constituye la fuerza de trabajo, también denominada población corrientemente activa. Otra forma de medir la población económicamente activa es la denominada “población habitualmente activa”, que se calcula con respecto a un período de referencia largo, por ejemplo, un año. Este concepto abarca a todas las personas mayores de una edad especificada cuya situación principal en la actividad, determinada en función del número de semanas o días, durante un período largo dado (por ejemplo, los doce meses o el año civil precedentes), es de “persona con empleo” o “persona desempleada”. Las estadísticas de la población económicamente activa, el empleo, el desempleo y el subempleo cumplen múltiples funciones. Concretamente, aportan mediciones sobre la oferta de mano de obra, los insumos laborales, la estructura del empleo y el grado de utilización del tiempo de trabajo y los recursos humanos disponibles. Esta información es esencial para la planificación y la formulación de políticas en materia macroeconómica y de desarrollo de los recursos humanos. Cuando los datos son recopilados en distintos momentos, sirven de base para observar las tendencias de dichos momentos y los cambios en el mercado de trabajo y la situación del empleo, pudiendo éstos ser analizados en relación con otros fenómenos económicos y sociales, a fin de evaluar las políticas macroeconómicas. La tasa de desempleo, en particular, se utiliza de forma generalizada como indicador global del funcionamiento de la economía de un país. Las estadísticas de la población económicamente activa, el empleo, el desempleo y el subempleo constituyen también 1


una base muy importante para la concepción y la evaluación de los programas gubernamentales destinados a la creación de empleo, la formación profesional, el mantenimiento de los ingresos, la reducción de la pobreza y otros objetivos similares. La medición de las relaciones entre el empleo, los ingresos y otros parámetros socioeconómicos aporta información sobre la calidad del empleo de los distintos subgrupos de la población, sobre la capacidad de generación de ingresos de los distintos tipos de actividades económicas y sobre el número y las características de las personas que no logran garantizar su bienestar económico con las oportunidades de empleo a que tienen acceso. La información sobre el empleo y los ingresos, desglosada por sectores de actividad económica, por ocupación y por las características sociodemográficas, es necesaria a efectos de la negociación colectiva, así como para evaluar las repercusiones de las políticas de reducción de la pobreza en los distintos subgrupos de población y para analizar las desigualdades por motivos de pertenencia étnica, de género o de edad que existen de cara a las posibilidades de obtener un trabajo y de participar en la sociedad, y la evolución de estos factores en el tiempo. En España, según la Encuesta de Población Activa correspondiente al cuarto trimestre de 2011, la cifra de desempleados en el país es de 5.273.600, con una tasa de desempleo del 22,85% (Fuente de la EPA Encuesta de Población Activa del INE). Desde 2009 España tiene la máxima tasa de desempleo del primer mundo. El 27 de enero de 2012 se llega al máximo histórico de desempleo en números absolutos según la Encuesta de Población Activa, con 5.273.600 personas sin trabajo que representan una tasa de desempleo del 22,85%. La tasa de desempleo más alta registrada corresponde al primer trimestre de 1994, con un 24,55% de población desempleada. El Fondo Monetario Internacional considera que en el mercado laboral español existe una dualidad que es fuente de insolidaridad intergeneracional. En el que han convivido a lo largo de los últimos años por una parte trabajadores, en general de más edad, con contratos de trabajo de carácter indefinido, con una mayor protección laboral e incrementos salariales elevados con otros trabajadores, en general más jóvenes, con contratos de carácter temporal y bastante desprotegidos. Esta dualidad ha producido efectos negativos sobre la productividad ya que en estos contratos temporales, empleador y empleado no han tenido incentivo en la formación laboral y en el que el régimen de negociación de subidas salariales ha hecho que el ajuste de la crisis se haya hecho básicamente vía despido de los contratados temporales y perjudicado la creación de empleo, lo que ha incidido en la elevación de la tasa de desempleo de los jóvenes hasta límites muy altos. España sufre un alto nivel de desempleo estructural. Desde la crisis económica y financiera de los años 1980, el desempleo nunca ha bajado del 8%. España es el país de la OCDE con mayor tasa de desempleo, por delante de Irlanda y Grecia. En los últimos treinta años la tasa de paro española ha rondado el doble de la media de los países desarrollados, tanto en épocas de crecimiento como en crisis. Desde la salida de la crisis de los años 1990, el desempleo descendió desde los 3,6 millones de personas hasta los dos millones, pero se estancó en esa cifra durante toda la época de bonanza hasta la crisis actual. En el año 2003 la tasa de paro era del 11,5%, considerada como una buena cifra en España, pese a que es una tasa de paro que la mayoría de países industrializados sólo alcanza en épocas de crisis económica. 2


En el año 2007, en el que se alcanzó la tasa de paro más baja en treinta años, había 1,8 millones de parados. Desde los sectores de la derecha política española se considera que el desempleo estructural se debe a los altos costes laborales unitarios, debidos a los impuestos, las cotizaciones sociales, y se afirma que la reducción de estos costes fomentaría la contratación. Sin embargo, los gobiernos de José María Aznar, del conservador Partido Popular, entre 1996 y 2004 no rebajaron las cotizaciones sociales ni los impuestos a las rentas más bajas, pero el crecimiento económico de su etapa de gobierno permitió que se creasen cinco millones de puestos de empleo. En cambio, la izquierda considera que la carga de trabajo está mal repartida entre la población activa. Mientras hay un 20% de desempleo, la Unión Europea estima que cada trabajador español realiza una media de 3,7 horas extras a la semana, casi la mitad de ellas sin retribución. Izquierda Unida, coalición de partidos comunistas y socialistas, propone reducir la jornada laboral de 40 a 35 horas semanales. En España la protección por desempleo tiene dos niveles: Prestación contributiva La prestación por desempleo, comúnmente llamada "el paro", es una protección económica a la que puede acceder toda persona que haya trabajado y cotizado durante, como mínimo, un año desde que empezó a trabajar o desde la última vez que percibió esta prestación. La duración de esta prestación es igual a la tercera parte del tiempo que el trabajador haya cotizado, está entre el 60 y el 70% del salario del trabajador en su anterior empleo, existiendo unos límites superiores e inferiores. Subsidio de desempleo En el caso de que un trabajador haya cesado de su actividad laboral y no tenga derecho a la prestación contributiva, o la haya agotado, podría tener acceso al subsidio por desempleo ("la ayuda") si cumple ciertos requisitos. La cuantía del subsidio es de 426,01 euros al mes. Desde febrero del 2011 ya no existe esta modalidad como tal. El gobierno desarrolló un programa llamado "PREPARA", mediante el cual se recibe una ayuda económica de 399,38 euros al mes durante 6 meses. El beneficiario tiene la obligación de participar en actuaciones encaminadas a su recualificación.

África Cabrera Navarro

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