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La ventana abierta Saki Hector Hugh Munro en Bestias y superbestias (adaptaci贸n)


Ilustrado por: alumnos de 4º grado “A”

Escuela Nº 3 DE 1 “Onésimo Leguizamón” Año 2012


Mi tía bajará enseguida, señor Nuttel- dijo la muchacha, que tendría unos quince años. Ambos se sentaron en silencio. Framton Nuttel se esforzó por decir algo para iniciar la conversación, pero solo recorrió con la vista la gran sala.

-¿Conoce a muchas personas en esta zona?- preguntó la sobrina. -Casi nadie. Estoy pasando unas vacaciones y mi hermana, que estuvo aquí hace unos cuatro años, me dio cartas de presentación para algunas personas del lugar- dijo Framton. Luego se quedó en silencio otra vez, frotándose las manos nerviosamente. -iOh! Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía- prosiguió la muchacha bajando ligeramente la voz. -Solo su nombre y su dirección- reconoció Framton.


-Deberá saber entonces exactamente tres años.

que su gran tragedia

comenzó hace hoy

-¿Su tragedia?– Framton no estaba seguro de querer enterarse. -Usted se preguntará por qué dejamos esa ventana abierta de par en par en este húmedo día de otoño- dijo ella señalando el gran ventanal que daba al jardín, a espaldas de Framton.


-Bueno, no está tan frío... ¿pero qué tiene que ver la ventana? -Por esa ventana, hace exactamente tres años, su marido y sus dos hermanos menores salieron a cazar por el día. Nunca regresaron. Al atravesar el páramo para llegar al terreno donde solían cazar, quedaron atrapados en una ciénaga traicionera. Ocurrió durante ese verano terriblemente lluvioso, y los terrenos que antes eran firmes de pronto cedían sin que hubiera manera de preverlo. Nunca encontraron sus cuerpos. A esta altura del relato la voz de la niña perdió su tono seguro. -Mi tía sigue creyendo que volverán, ellos y el perro de caza marrón, y que entrarán por la ventana como solían hacerla. Por tal razón la ventana queda abierta hasta que ya es de noche.


-Mi tía no puede olvidar. ¡Cuántas veces me habrá contado cómo salieron, su marido con el impermeable blanco en el brazo. Y Ronnie, su hermano, cantando como de costumbre "¿Bertie, por qué vuelves a casa?", porque sabía que esa canción la irritaba Sabe usted, a veces, en tardes como las de hoy, tengo la sensación de que volverán a entrar por la ventana... La tía irrumpió en el cuarto hecha un torbellino y pidió mil disculpas por haberlo hecho esperar tanto. -Espero que Vera haya sabido entretenerlo- dijo sonriendo -Bueno, tuvimos una charla muy interesante- respondió Framton. -Espero que no le moleste la ventana abierta -dijo la señora Skerr con animación-: Mi marido y mis hermanos están cazando y ya es hora de que regresen. Siempre suelen entrar por la ventana. No quiero pensar en el estado en que dejaran mis pobres alfombras después de haber andado cazando.


-Oh, claro- la voz de Framton, que no era un hombre exactamente desenvuelto, se hizo apenas audible. Era por cierto una infortunada coincidencia haber estado de visita el día del trágico aniversario. -Los médicos me ordenaron completo reposo después de mi enfermedad, sabe?-empezó a contar Framton, tenía grandes temas de conversación. Por eso vine al campo, me han prohibido toda clase de agitación mental y de ejercicios físicos violentos. Claro que, con respecto a la dieta, no se ponen de acuerdo. -¿No?- dijo la señora Skerr ahogando un bostezo. Y súbitamente su expresión reveló la atención más viva ... pero ya no miraba a Framton sino más allá de él, a la ventana.

-¡Por fin llegan- exclamó juntando las manos. Justo a tiempo para el té, ¡y parece que se embarraron hasta la nariz.


Framton se estremeció y se volvió hacia la sobrina con una mirada que intentaba comunicar su compasión. La niña miraba fijamente hacia la ventana abierta y sus ojos brillaban de horror. Framton giró en su asiento y miró en la misma dirección. En la penumbra, tres figuras atravesaban el jardín y avanzaban hacia la ventana; cada una llevaba bajo el brazo una escopeta y una de ellas llevaba un abrigo blanco sobre los hombros. Los seguía un fatigado el spaniel de color pardo. Se acercaron a la casa, y luego se oyó una voz joven y ronca que cantaba: -¿Dime Bertie, por qué no vuelves a casa?".

Framton tomó apresuradamente su bastón y su sombrero; apenas si percibió que atravesaba la puerta de entrada, el sendero y el portón. -Aquí estamos, querida: bastante embarrados, pero casi secos. ¿Quién era ese hombre que salió corriendo no bien aparecimos?- dijo el marido de la señora Skerr.


-Un hombre rarísimo, un tal señor Nuttel- dijo ella-. No hablaba de otra cosa que de sus enfermedades, y se fue disparado sin despedirse ni pedir disculpas al llegar ustedes. Cualquiera diría que había visto un fantasma.

-Supongo que ha sido a causa del perro- dijo tranquilamente la sobrina. -Me contó que los perros le producen horror. Una vez lo persiguió una jauría. Así cualquiera se vuelve miedoso. Era una especialista en crear fantasías al instante.


Docentes que participaron en este proyecto: Prof. Silvia Fraimovich, 4º grado “A” Prof. Luisa Antonia Morales, Bibliotecaria Turno Mañana Prof. Marta Elena Persichini, Facilitadora Pedagógica Digital

Escuela Nº 3 DE 1 “Onésimo Leguizamón” Año 2012


Cuento "La ventana abierta"