Page 1

>Llorenç Martínez es periodista. En 2008 sufrió un ictus. Hoy, gracias a la Fundación Hospitales Nisa forma parte del Departamento de Comunicación de Nisa.

la mirada de

DEL COMA A LA RADIO Un expaciente del Hospital Nisa Valencia al Mar ayuda con un programa a los alumnos con riesgo de exclusión social

nisa informa 34

Llorenç

En un aula de Valencia se sitúa ante un ordenador viejo un adolescente de pelo negro, rizos abundantes y piel morena. A su lado, tal vez como un profesor más, se sienta Segundo Calvo. Ambos con dos auriculares puestos para escuchar una grabación. “Tiene madera para la radio”, atestigua Segundo, que ve cómo despliega el chaval una técnica más que depurada. El colegio Santiago Apóstol, dentro del poblado marítimo del Cabanyal, donde resuena con fuerza la brisa marina del Mediterráneo percutiendo en pleno invierno, pertenece al Arzobispado de Valencia. Doce chavales gitanos trabajan en un taller radiofónico para después colgarlo en internet. El cien por cien son alumnos con riesgo de exclusión social y de abandono de la escolaridad. Allí, Segundo se encuentra como pez en

el agua ayudando a los adolescentes y profesores de manera voluntaria, aunque tiene sobrados motivos para ir a echar una mano. “Realmente lo hago por mí, por mi rehabilitación”, advierte. No en vano sufrió un ictus cerebral y ahora está aportando su granito de arena por los desfavorecidos. Siendo muy joven, tras concluir el instituto de secundaria, no se planteó iniciar una carrera universitaria. El negocio familiar -una empresa de transportes- necesitaba de sus servicios, así que inició su aventura de subirse al camión. Primero pequeños vehículos, después los tráileres y progresivamente alternaba como cobrador o, incluso, de comercial. Con el paso del tiempo se casó y nacieron sus dos niñas, hasta que a principios de 2009, a los 34 años, a punto de jugar una partida de frontón en su pueblo, Picanya, Segundo se desplomó súbitamente y quedó inconsciente, inerte. Aquel día los médicos le salvaron la vida porque le detectaron un ictus cerebral y, tras el coma, estabilizado ya, fue a parar al Hospital Nisa Valencia al Mar. NUEVAS DEDICACIONES. “Me entran ganas de llorar, pero ¡qué suerte que he tenido! Cómo entré y como he salido tras mi rehabilitación. Sobreviví al derrame y seguro que me ha venido bien”, cuenta con orgullo. Dicen los rehabilitadores que trataron a Segundo que es “como el agua, cristalino. Era una persona fuerte, trabajadora, entusiasta, soñadora, sentida”, evoca Silvia Cerezo, terapeuta cognitiva del Hospital Nisa Valencia al Mar. Desde el primer día que empezó, puso “la carne en el asador y colaboró en todo aquello en lo que se le necesitaba. Allí contagiaba esas ganas al resto de pacientes y forjaron grupos de trabajo entrañables. Su recuperación ha sido


fundación nisa

fantástica y su familia estuvo en todo momento ayudándolo. Cuando tuvo que dejar la empresa por su enfermedad, cultivó aficiones que en su vida había probado, incluso la primera revista interna Poquet a Poquet, que elaboran los enfermos para su terapia. A Segundo le emocionó tanto la publicación que su idea se materializaría muy pronto. UNO MÁS. “Fue por casualidad”, prosigue Segundo. Un día, tras recibir el alta definitiva e iniciando una carrera de Formación Profesional, fue a una fiesta de cumpleaños para acompañar a su hija, y una profesora le comentó que iban a empezar un taller de radio en el Colegio Santiago Apóstol. Fue en ese momento cuando decidió que quería colaborar, y rápidamente la dirección de la escuela le fichó: “Llego con mucha ilusión. Los profesores y alumnos me abren las puertas y te das cuenta que tienes mucho que aportar”. A su izquierda, dentro del aula, Gloria Tomás, tutora de secundaria, ratifica el beneficio que está aportando Segundo. “Este colegio es especial”, comenta, “es pequeño, con escasos recursos económicos y con espacio limitado entre 170 alumnos”. Pero además es un Centro de Acción Educativa Singular, es decir, que el alumnado se encuentra en situación de desventaja social. Además, el 98% son gitanos en esa escuela y, en el caso del taller de radio, son abrumadora mayoría. A su lado, doce chavales entre 13 y 16 años trabajan de una manera diferente al resto de las escuelas. El punto de partida fue visitar cerca de allí las instalaciones de una cadena local, Radio Malva, y los monitores se dieron cuenta del potencial. Desde ese momento colgaron diversas cuñas de los chavales en el 2010 y 2011, dándole forma. Al año siguiente se fundó Radio Escalante 329, dicha así por la calle que se encuentra su sede, y siempre los miércoles elaboran su in-

formación. “Lo que trabajamos son las competencias lingüísticas, tecnológicas y interelacionales para las habilidades sociales”, dice la tutora. Mientras habla, los chavales están iniciando lo que después se colgará por Internet en el podcast http://www.santiagoapostolcabanyal.es/radio-escalante-329 PARTE DE UN PROYECTO. Como los menores se dividen en dos grupos, hace falta al menos un adulto responsable: dos profesores y un voluntario. Con lo cual, según Gloria Tomás, “es fundamental” que Segundo tenga un papel primordial: “Enriquece mucho que venga gente de fuera, porque amplía tu perspectiva”. En el aula se respira el olor de la radio entre el alumnado: aprenden a organizarse, utilizan el ordenador o evitan faltas de ortografía. ¿Y los padres los escuchan?: “Es difícil, porque la mayoría no tienen internet y se van a un locutorio”. Sin embargo, muchos familiares tienen una situación complicada para intentar que asistan los niños a secundaria. “Sus padres tienen mucho miedo de que vayan a clase, no tienen dinero para pagar los libros o ningún interés. Por eso es muy importante fomentar que vengan y que participen”, señala Gloria Tomás. Segundo, que tiene limitadas la reacción cognitiva y el campo de visión en el ojo izquierdo por el derrame cerebral, lo ha suplido a base de esfuerzo y tesón como voluntario. Los chavales son los protagonistas, pero el expaciente se contagia con su entusiasmo: “Cuando entré en el Hospital Nisa Valencia al Mar estaba desorientado, y ahora estoy aprendiendo conceptos nuevos. ¡El mero hecho de aprenderme los nombres de los chiquillos para mí es un reto!”. A principios de curso, el aula se presentó a un concurso nacional de la Fundación Telefónica, llamado Think Big, y les seleccionaron. Una alumna

“Me quedé sin saber ni leer ni escribir, ni coordinar las manos y los brazos. Si yo puedo, tú puedes”. partió a Madrid para representar el proyecto, y allí se formó con la ayuda de expertos, tras haber pasado la primera fase. “La intención es comprar equipo nuevo, una mesa de mezclas y auriculares, porque ahora estamos trabajando con donativos. No tenemos presupuesto para más”, incide la tutora. Sin ir más lejos, hacen milagros con el ordenador viejo. ENSEÑANDO A AYUDAR. Pero hay más. Una vez al mes, todos los chavales, acompañados por Segundo y más monitores, se desplazan a la Malvarrosa al Instituto Geriátrico Valenciano como voluntarios a ayudar a los mayores con la fisioterapia, estimulación cognitiva o manualidades, como hacía el expaciente dentro del Hospital Nisa Valencia al Mar. Allí los adolescentes, comenta Gloria Tomás, “cambian su mentalidad y se sienten útiles entre generaciones y culturas –payos y gitanos- diferentes”. Quizás por eso a Segundo Calvo le viene una reminiscencia del pasado reciente, de cómo evolucionó más y mejor en su rehabilitación en el Hospital Nisa Valencia al Mar, justo al lado de la Malvarrosa. Con su mujer y sus dos hijas apoyándolo sin cesar, con los terapeutas animándolo y ahora con la convicción de progresar para aprobar un módulo de FP y conseguir por fin un trabajo desde su discapacidad. Como siempre pregona a los cuatro vientos: “Me quedé sin saber ni leer ni escribir, ni coordinar las manos y los brazos. Si yo puedo, tú puedes”. nisa informa 35

Artículo Segundo  

Articulo Segundo, a la radio

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you