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Bruno Era una noche de invierno. La ciudad estaba helada, todo estaba nevado y hacia mucho viento. Una familia muy pobre, vivía en una chabola de cartón sin luz ni agua potable. Observaba la luz de los edificios de ka ciudad con un poco de envidia. La familia se aprovechaba de los hijos y les mandaron ir al centro de la ciudad a pedir limosna. Los niños, al llegar allí, tenían miedo de no llevar nada a casa y que les peguen con el cinturón. Gritaban y gritaban sin parar, hasta que pasó una familia rica y vieron a los dos niños que ya estaban roncos y les dieron mucha pena. Pensaron en sus vidas y en las de ellos y se dieron cuenta de que ellos vivían en una casa grande con calor, luz, agua potable… y los niños vivían muy mal. Al verlos tirados, se los llevaron para su casa, cenaron saludablemente y les dejaron dos colchones y 4 mantas. Al cabo de un tiempo les dijeron que era hora de que se fueran a sus casas. Los niños contestaron que les echarían la bronca si no llevaban dinero. Los padres ricos les dieron dinero suficiente para buscarse trabajo y poder comer. Los niños les dieron las gracias y se fueron a su casa. Por el camino el hermano pequeño se puso enfermo y el hermano mayor le quiso llevar al hospital. Cuando llegaron al hospital estaba medio muerto, pero le pudieron curar. Le dijeron que debería quedarse tres días. El hermano mayor fue a casa. Le dijo a los padres que tenía dos noticias: una buena y otra mala. Le dijo primero la buena: Que tenía millones de €. La mala es que el hermano pequeño estaba hospitalizado. A los tres días la familia verdadera fue a buscarle y dijeron todos a la vez: LO IMPORTANTE ES NUESTRA SALUD


Diego G.

Érase una vez un niño que se llamaba Pepito. No tenía amigos ni dinero, sus padres siempre estaban de viaje y no le podían comprar nada. El solo se divertía con cosas que se encontraba por la calle. Con ellas hacía juguetes: balones, trineos para ir a la nieve... Después de muchos días llegó la Navidad. En la Nochebuena vinieron sus padres. Cenaron en casa, pero cuando estaban cenando, se les fue la luz, estaban buscando velas pero no las encontraron. Entonces usaron la linterna para iluminar el salón. Siguieron cenando tranquilamente. Cuando acabaron de cenar jugaron a las cartas, al juego del “Solitario” y Pepito no sabía jugar. Sus padres le intentaron enseñar, pero Pepito no lo seguía entendiendo. Después de una hora se fueron a la cama. Cuando se durmió llegó Papa Noel y le trajo un regalo mágico, que al principio era un balón, después un avión teledirigido y así sucesivamente. Pasaron unos días y llegó Nochevieja. Cenaron sopa de peras y cochinillo con lechuga. Llegó el 6 de Enero,”El día de los Reyes Magos” y Pepito se había portado un poco mal desde Nochevieja hasta el 6 de Enero. Solo le trajeron carbón dulce, unos pocos caramelos de mentira y una Barbie. La Barbie era mágica porque se transformaba en lo que Pepito decía. Desde entonces todos los niños querían jugar con él porqué tenía juguetes mágicos y con esos regalos se hizo feliz y ya no tenía que buscar cosas de la calle. Desde entonces tenía muchos amigos.


FELICES NAVIDADES Diego R.

La noche anterior a la de Nochebuena, todas las casas estaban adornadas y los niños estaban impacientes porque vendría Papa Noel. Muy rápido, sus habitantes colgaban los calcetines en la chimenea, menos una familia que estaba en la esquina de la calle. Ellos tenían mucho frío porque no tenían mantas para taparse, solo tenían ropa vieja y un gorro para posar el dinero que pedían durante el día. Unas personas buenas, generosas y ricas les vieron desde la ventana. Les dio pena y les bajaron dinero, ropa, mantas y comida. También les dejaron dormir en su casa y pasar las navidades calentitos y cómodos. La noche de Nochebuena las dos familias estaban contentas. Más tarde se fueron a la cama. Por la mañana los niños de las dos familias tuvieron sus regalos, pero la familia rica, aparte de los regalos de Papa Noel les compró una casa a los pobres. Los pobres saltaban de alegría porque tenían una casa, dinero y además haber conocido a una familia tan buena. Después, los niños pobres pudieron ir por primera vez al colegio, los padres encontraron un empleo y fueron felices. La siguiente Navidad la pasaron juntos, hablaban de cómo les había ido todo y de lo agradecidos que estaban.


LA NAVIDAD FELIZ Laura Era una noche fría, pero alegre. Todo el mundo lo estaba, menos en una casa rota, vieja, con las tejas destrozadas, entrando agua, frío y nieve. Allí vivían unos niños solos y sin comida. Miraban por la ventana y veían a los demás niños con sus familias abriendo los regalos. Jesús, que era el más pequeño, estaba solo en la chimenea. Cuando todos tenían sueño oyeron unos ruidos que salían de la chimenea que alumbraba lo que podía. Un señor muy mayor apareció con un gran saco lleno de juguetes. Todos gritaron ¡PAPÁ NOEL! Y fueron a darle un gran abrazo. Papá Noel empezó a dar regalos a todos los niños de allí, pero a Jesús no, no había regalos para Jesús. El pobre estaba muy triste, pero Papá Noel le dijo que no buscase la felicidad en los regalos y que esperase un poco. De repente apareció un hada que iba de país en país ayudando a los niños pobres. Jesús le preguntó quién era y ella respondió: “soy el hada de los deseos, y vengo a daros a vosotros los niños, deseos para que os sintáis mejor”. Algunos pidieron tener una vida mejor y otros comida. Jesús pidió tener una familia. Pasaron unos días y todos los deseos se habían cumplido menos el de Jesús. Jesús esperó y esperó hasta que un día el hada dijo: -“Espera que tendrás lo que quieres”. De repente, la casa se arregló y había un montón de juguetes y regalos, una mascota y una familia que le quería. Al final todos los niños son felices y están junto a su familia.


LA FAMILIA AFORTUNADA Manuel

Érase una vez una familia pobre que vivía en un monte. Cerca pasaba una carretera, pero estaba desierta porque tenía boquetes. Vivían en una casa vieja, aunque la habían reformado. Llegó el invierno, empezó a nevar. Se mantenían vivos porque hacía años, compraron semillas de árboles, de hortalizas, de verduras…Cogían las semillas para plantar más plantas. Una semana antes de Navidad, la mujer del campesino con su hijo y su hija, fueron a lavar la ropa al río y coger agua. Cuando llegaron, había cuatro cerdos y cinco cabras. Llamaron al padre para cogerlos y criarlos. Quedaron contentos, pues ya tenían más para comer. Un día antes de Navidad, pasaba un rico y paró a preguntar por dónde se iba a la posada más cercana. El campesino se lo dijo. El rico se dio la vuelta porque le dio pena. Este llamó a los criados para ayudarles a construir una casa en el pueblo. El campesino muy contento se lo dijo a su familia y, al cabo de un tiempo, se fueron a vivir a su nuevo domicilio. El rico les pagaba todos los impuestos y además les regaló unas cabezas de ganado, para guardarlas en su casa antigua. Y así siguieron felices toda la vida.


María

Érase una vez una familia rica y otra pobre. La rica era egoísta y solo pensaban en ellos, sin embargo la pobre era cariñosa y pensaban en ellos y en los demás. Un día la niña de la familia pobre (se llamaba Daniela) iba paseando con su amiga la de la familia rica (se llamaba Idoya) cuando iban paseando vieron a un señor inconsciente tirado en el suelo Idoya salió corriendo y chillando: ¡En la colina hay un señor que nos intenta matar socorro, socorro! Sin embargo Daniela se paró a ayudarle. Por el camino Daniela le iba contando al señor que ella también era pobre, pero no tanto como él. A la mañana siguiente Idoya le contó a Daniela: -Mañana vienen los Reyes Magos ¿Qué te vas a pedir Daniela? - Yo creo que nada, ¿y tú? -Yo millones de cosas, pero millones de cosas. -¿Vienes a jugar a tiranos bolas de nieve? -Vale, enseguida voy. Mientras Idoya y Daniela jugaban, la madre de la familia pobre metía el hielo en una bolsa y esperaba a que se derritiera para tener agua. Así hacían todos los años. Se fueron todos a la cama y al siguiente día vinieron los Reyes Magos y dijo Daniela a Idoya -¿Qué te han traído los Reyes Magos, Idoya? - A mí carbón, carbón y mas carbón ¿y a ti? - A mí millones de cosas. Fin.


NICOLÁS Por Pablo Ortego Era Nochebuena, todos estaban en sus casas. Estaban los ricos y los pobres. Los ricos con una casa de ladrillo, calefacción, árbol de navidad, mucho espacio en la casa… Solo de pensar eso, a Nicolás se le empezaban a calentar las manos. En cambio, los pobres como él, tenían casas de paja y con goteras. Tenían árbol, pero sin decorados y además sin regalos. Eso era lo que más rabia le daba de ser pobre: no tener regalos. Decía que eso del espíritu navideño era una chorrada y que Santa Claus nunca viene y dudaba de que existiera. Pensó que eran los padres y que no le daban regalos porque eran pobres o porque su madre decía que era malo. Después de reflexionar sobre eso, Nicolás fue a dar un paseo por el pueblo, mientras pensaba en lo mal que se había portado. Pensó que debería disculparse y, ya que era Nochebuena, mejorar en todo. Volvió a su casa corriendo a disculparse. Nada más llegar, abrazó a su madre. Ella le apartó y le dijo que se callase, para poder escuchar la lotería. El número que sonó en la radio no era el que tenía su madre. Nicolás, al mirar desesperado al suelo, se vio un pedazo de papel en la suela del zapato. Se agachó para recogerlo y vio que era… - ¡La papeleta ganadora!- gritó Nicolás-. Esa familia se hizo rica.

fin


CUENTO DE NAVIDAD Rubén B.

Era una noche muy especial, era la noche del 6 de Enero, venían los Reyes Magos. Una familia pobre vivía en una cabaña de solo 5 metros cuadrados. Estaba muy sucia, llena de trastos viejos y escasas veces se podían mover. Los Reyes Magos veían como vivían esas 7 personas. Al lado vivía un matrimonio muy rico, tenían una mansión enorme. Estaban todo el día pensando en como echar a la familia de los honrados pobres del pueblo. Los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar miraban a esas 2 familias. La familia pobre trabajaba día y noche sin parar, en cambio la familia rica no movía un dedo. Hasta que los ricos se fueron arruinando poco a poco, porque no trabajaban y los pobres fueron ganando riquezas gracias a su esfuerzo. Llegaron a comprar la enorme mansión. Llegó la noche de los Reyes Magos, fueron a la casa de los nuevos ricos y dejaron muchos regalos, pero en la cabaña solo dejó una nota que en ella ponía: El año que viene no seáis tan avariciosos. A pesar de todo, los nuevos ricos dejaron al matrimonio vivir con ellos.


IGNACIO

A principios del siglo LXXI en una pequeña galaxia, siempre es navidad. Pero a 70.214.177 km de allí habitan unos seres que odian la navidad y tienen pensado sabotearla con un virus. Una barrera vigilada por soldaditos de plomo con escopetas de protones picantes del Caribe y cámaras de seguridad por rayos infrarrojos, vigilan la zona; pero el virus es capaz de traspasarla. Fue enviado, traspasó la barrera y le cambió el saco a Santa Klaus por caramelos somníferos; pero un “ciervo futurista”, que era alérgico a la lactosa, los tiró, porque eran de leche. Salió a la calle y estaba todo lleno de monstruos, pero les mató con un sable de luz. Le hicieron un homenaje y todos fueron muy felices.


Jara

rase una vez una familia que estaba muy contenta. La madre se llamaba Petra, el padre Marciano, la hija Crescencia y el hijo Cecilio. Petra es alta, morena, alegre y presumida, Marciano es bajo, rubio, alegre y risueño, Crescencia es baja, rubia, alegre y sensible y Cecilio es alto, moreno, alegre y también presumido como la madre. Vivían en una ciudad lejana.

É

Eran diez días antes de Nochebuena, el padre mandó a los hijos a buscar leña. Crescencia y Cecilio fueron a por leña. Estaban a mitad de camino, empezó a nevar y se metieron en una cueva hasta que parara de nevar. Paró, pero no podían salir de la cueva porque estaba tapada la salida por la nieve. Pasaron tres días, dejó de nevar y se pudieron ir. Llegaron a casa y, los padres, al verlos, se pusieron muy contentos, pasaron el día de Nochebuena juntos, se lo pasaron muy bien y fueron felices.


La Navidad de Lara Celia

Había una vez vez un pueblo muy pequeño llamado Villaprovedo. En Villaprovedo vivía una niña, llamada Lara y su hermano llamado Nel. Era invierno, estaba nevando y el pueblo estaba entero blanco. Lara nunca había visto la nieve ni la había tocado. Su hermano sí, pero cuando Lara fue a abrir la puerta no podía abrirla, estaba atrancada por la nieve. Esa tarde tuvieron que jugar con los juegos de mesa que había en la casa. La casa era pequeña: tenía tres habitaciones, un baño y una cocina salón. El padre llamado Óscar, intentó abrir la puerta y lo consiguió. Cuando quitaron la nieve de la entrada, pudieron salir a jugar.

Fuera, en la charca, donde están los cangrejos, el agua estaba clara y las copas de los árboles completamente blancas, el prado parecía una nube gigante. Más tarde hicieron un muñeco de nieve con la ayuda de su madre, Laura.


UN DESASTRE DE NAVIDAD Yoselin


EL HERMANO DE PAPA NOEL Daniel

Era 24 de Diciembre, como ya sabéis, Navidad. Estaba Papá Noel fabricando regalos con sus duendecillos. Todos eran muy felices hasta que, de pronto, inesperadamente, llegó el hermano de Papá Noel todo el mundo le llamaba Santa, el malo. Unos minutos más tarde Santa, el malo, se fue por detrás del taller donde sabía que estaba el trineo de Papá Noel con algunos regalos. Entonces le rompió y lo tiró al agua. Cuando Papá Noel se quiso dar cuenta, ya era demasiado tarde. No sabían qué hacer. Todos los niños se iban a quedar sin regalos. Entonces se les ocurrió una idea: con unas maderas del taller construyeron otro trineo. Todos los niños fueron muy felices con sus regalos.


LA MEJOR NOCHEBUENA Cristina

En la víspera de Nochebuena de 1998 en París, había un niño que se llamaba Nel. Tenía 5 años, era bajo, con el pelo negro y ojos marrones. Su familia se componía de Nel, el hijo pequeño; María, la hija mayor, que tenía 16 años, era rubia y con los ojos azules; Marta, la madre, tenía 37 años, tenía el pelo negro y los ojos marrones; Jaime, el padre, tenía 41 años, era rubio y los ojos verde oliva. Se iban a las últimas compras de Navidad. Nel se quedó mirando el escaparate de juguetes. Al ver que no estaban sus padres ni su hermana, empezó a llorar. Un señor que pasaba por allí, decidió llevárselo a su casa para que no pasara frío. Los padres y la hermana se dieron cuenta de que Nel no estaba. Lo buscaron por todas partes, pero como no lo encontraron, llamaron a la policía. Todo el mundo estaba muy preocupado. En Nochebuena lo encontraron en la casa del señor que lo encontró y se lo llevaron. El niño les contó lo que le había pasado y esa fue la mejor Nochebuena.


La fe mágica Rubén G.

Érase una vez una niña muy pobre, que estaba sola en la calle. Dormía en un banco, solo vendía lo que encontraba tirado, objetos de poco valor que se les caían a las personas. Tenía fe en que algún día sus esfuerzos se verían recompensados.

Un día la niña se despertó y vio con asombro un sombrero lleno de dinero. Lo cogió y con el dinero compró una manta ya que era invierno y víspera de Navidad.

Al día siguiente encontró una carretilla enorme llena hasta arriba de billetes de 500 euros. Le parecía impresionante, pero pensó que eso podía ser la recompensa de sus esfuerzos y su fe en que algún día dejaría de ser pobre.


LA MAGIA DE NAVIDAD Pablo Morales

Érase una vez, por Navidad, tres pobres que vivían en la calle. Estaba nevando y se refugiaban en un puente subterráneo, en Madrid. Eran tan pobres que no tenían que comer ni beber. eran tan buenos amigos que compartían lo poco que tenían, y para no morirse de frío, se acurrucaban para darse calor. Un día, el ayuntamiento fue a limpiar el puente y se pusieron a la entrada de un banco. EI primero dijo: - ¿Probamos a ver si podemos sacar algo de dinero? El segundo dice: -Yo lo he intentado y no he podido Y dice el tercero: -Pues no perdemos nada por intentarlo ¿Qué día es hoy? - Pues el 25-12-08: cuenta correcta - ¿Cuanto dinero quiere? - Lo que nos dé, señor. - Pues por ser Navidad y tener tan buen corazón os doy 3000 euros


El muñeco de nieve Sara

En el año 1.952 había una niña que se llamaba Laila. Vivía con sus padres en lo alto de una montaña. Hacía mucho frío. Era el día de Navidad, habían decorado la casa con el árbol de Navidad, el Belén y muchas luces. Pero ocurría una cosa: Laila estaba muy triste porque hacia 20 años que allí no nevaba, entonces se la ocurrió una idea: Como al día siguiente era su cumpleaños, pidió un deseo: era que en su cumpleaños nevara. Al día siguiente, así fue y nevó. Laila estaba muy contenta, se lo pasó muy bien e hizo un muñeco de nieve. Sus padres la ayudaron a hacerle, le pusieron una bufanda, gorro, guantes, una zanahoria, hasta unos pantalones. Se hizo de noche, sus padres la dijeron que entrara a casa porque hacía mucho frío, pero Laila no quería porque decía que no iba a dejar al muñeco de nieve. Laila se quedó en la calle jugando, empezó a sentir frío. Entonces entró a casa. Por la noche hizo mucho calor y el muñeco de nieve se derritió. A la mañana siguiente Laila salió a ver si estaba el muñeco, pero como no estaba, se hinchó a llorar. Sus padres la calmaron y la niña comprendió que ahí nunca iba a nevar. Entonces la niña se puso contenta.


El deseo de Reyes Rubén M.

Había una vez unos niños que eran muy pobres y no celebraban la Navidad, no tenían juguetes y se les había quemado su casa. Y la niña pidió un deseo, que era que quería vivir en una casa y tener juguetes y demás. Sé cumplió el día de Reyes. Aparecieron los niños y los padres, en una casa con un árbol de Navidad lleno por debajo de regalos. También se pidió un balón y una bicicleta._ El primer regalo fue un balón y había un gran regalo detrás de1 árbol: le abrió y era una bicicleta y este deseo les hizo una sensación como de volver a empezar de nuevo.


RUDOLPH Andrea

Rudolph es un reno muy especial. ¿A que no sabéis por qué? Su pequeña nariz en lugar de ser negra como todos los demás, es roja y brilla y da luz. Alguien intenta estropear las navidades de miles de niños. Rudolph, Clarice y Santa Claus deciden reunirse a ir en busca del misterioso ladrón de juguetes hasta la cala de los náufragos, donde la reina Camila. Les encarcelará y no los dejará libres hasta reconocer a Rudolph. El famoso reno confiesa estar triste y necesita a sus amigos, sobre todo a Clarice, que no solo le quiere por su famosa nariz roja. Rudolph y sus amigos deciden disfrazarse para atrapar al raptajuguetes, y ¿a que no sabéis quién era? Un pobre osito que vivió una infancia muy mala. Su dueño le quería mucho hasta que se cansó de él, le metió en una caja y le tiró a la basura. Entonces el oso, todas las navidades quiere salvar a esos juguetes de los niños. FIN

Cuentos navideños  

Colección de cuentos de navidad infantiles

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