Page 1

PEZ SUCCIONADOR


MAMÍFERO MARINO SIN BOCA Y BOLA ABSORBENTE


Arqueología de otra Humanidad que representa animales de hace más de 320 millones de años. Desconocida y Única en el mundo.

MOSASAURIO REAL


COCODRILO MARINO


Autor: Antonio Augusto González MacCausland Barranquilla, Colombia, Sur América e-mail angomac68@hotmail.com

Tel : 3572923

valor C.D. U.S $60 (+ envio U.S $5 air-mail). RESERVADOS LOS DERECHOS DE AUTOR. PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN DE ESTA OBRA TOTAL O PARCIAL POR CUALQUIER MEDIO.


PRÓLOGO

Esta extraordinaria colección fue elaborada por seres desconocidos que existieron en el periodo Devónico de hace más de 320 millones de años y representan figuras de animales marinos y acuáticos de esa época geológica, la mayoría extinguidos. Esta colección fue hallada por mi persona en una cueva superficiaria de una alta montaña de Colombia. Esta iniciativa fue concebida después de adquirir de manos de un campesino un par de reliquias que no pertenecen a este mundo. Luego de adquirirlas, le propuse al campesino que me llevara al punto donde él las encontró, a cambio de una buena suma de dinero. Luego de preparar una excursión, con gran asombro encontré este invaluable tesoro arqueológico que se encontraba disperso en esa cueva. Por motivos de querer preservar intacta esa zona y evitar saqueos en el futuro, jamás revelaré el sitio del hallazgo. A simple vista se puede deducir que no se trata de objetos precolombinos, de culturas ancestrales del país, como Calima, Yotoco, Zenú, Tayrona, Muisca, Quimbaya, Tumaco y otras, como tampoco pueden pertenecer a precolombinos de otros países, tales como inca, preincaica, nasca, chimá, azteca, maya, tolteca, mixteca etc... igual que de países de otros continentes, que les impediría cualquier eventual reclamación de propiedad. Es por tanto, improcedente, en este caso, aplicar lo que indica el artículo 72 de nuestra Constitución Política, que en su parte pertinente dice: “El patrimonio arqueológico y otros bienes culturales que conforman la Identidad Nacional, son inalienables, inembargables e imprescriptibles”. De lo que se deduce que si esta colección es de otra humanidad, no puede conformar la identidad nacional, sino que son bienes privados. La propiedad de estos bienes está prevista en nuestras leyes y en los artículos 699 y 700 de nuestro Código Civil. El articulo 699 de esa obra expresa: “La invención o hallazgo es una especie de ocupación por la cual el que encuentra una cosa inanimada, que no pertenece a nadie, adquiere su dominio apoderándose de ella”. El articulo 700, expresa: “Se llama tesoro la moneda o joyas u otros efectos preciosos que elaborados por el hombre, han estado largo tiempo sepultados o escondidos, sin que halla memoria o indicios de sus dueños”. Ahora bien, el TITULO II DEL DOMINIO, articulo 669 del Código Civil es claro cuando expresa: “El dominio (que se llama también propiedad) es el derecho real en una cosa corporal para gozar y disponer de ella arbitrariamente no siendo contra ley o contra derecho ajeno”.. Queda en esta forma definida la propiedad particular o privada que me asiste en este caso. Esta colección está compuesta de figuras de animales marinos y acuáticos de la época del Devónico, fueron elaborados en cerámica, ya petrificada, por el transcurso de millones de años; son enterizas, huecas y su reproducción actual es imposible. La mayoría de los monstruos marinos que se representan están extinguidos, no


obstante, otros se han perpetuado con algunas variantes de sus descendientes, como el tiburón, el delfín, la ballena después de su boca con dientes y conservar su boca de barbas o ballenas, el cachalote, la orca, la foca después de desaparecer su bola absorbente y el cocodrilo marino que medía en ese entonces casi 15 metros y que redujo su tamaño y adaptó los ríos y ciénagas como su nuevo hábitat. Ni los mejores científicos o prestigiosos artistas o escultores, tanto del presente como del pasado, podrían crear esta colección, por su especialización técnica y por la sencilla razón que desconocen a estos seres de tiempos inmemoriales. No existe copia de figura alguna de esta colección, lo que la convierte en única e irrepetible. La propiedad, antigüedad y autenticidad de esta colección es irrefutable. ¡Es un tesoro arqueológico legado por seres de otra Humanidad!.


ÍNDICE GENERAL Génesis De La Vida

Fotografías Digitales

Fotografías Digitales de reliquias adicionales a la colección, encontradas en el sitio del hallazgo.


GENESIS DE LA VIDA ¿Qué es la vida? Esta es una pregunta que parece demasiado obvia para requerir una repuesta. Se consideró la vida como un proceso especial de cosas animadas que se desarrollaron contra un telón de fondo de materia muerta y minerales, pero el mayor problema era descubrir como se originaron esas cosas vivientes en aquel escenario inanimado. Una línea rígida y firme se trazó entre la materia viviente y la inerte. El hombre se aferró a la creencia de la barrera mental que dividía la materia viva y la muerta con tenacidad extrema, y sin sospecha alguna de que pudiera ser real o artificial. Como resultado, la cuestión del origen de la vida ha sido, y continúa siendo, un enigma fundamental para la humanidad. Durante los últimos años, no obstante, se han logrado avances radicales en su origen. Se empieza a comprender que la diferencia entre materia viviente y no viviente, entre la animal y vegetal por un lado, y la mineral por el otro, es más una diferencia de complejidad que de clase. Hoy se entiende que la materia viviente puede evolucionar desde la materia inerte por un proceso tan natural e ininterrumpido como resultado de los extraordinarios mecanismos transmutativos de la madre naturaleza. Los rasgos y diferencias que distinguen lo orgánico de lo inorgánico no son tan grandes como se supuso alguna vez. Ahora es un hecho comprobado que casi todas las cualidades de las formas vivientes se presentan también en sustancias sin vida. Son el resultado de un larguísimo proceso de Transmutación que forma un complejo grado de organización en la materia, y no una diferencia intrínseca de clase.


El actual empleo del microscopio electrónico en lugar del microscopio óptico común para explorar la “tierra de nadie” que permite remplazar el rayo de luz por una corriente de electrones y a los lentes por electromagnetos, le confieren la ventaja de poder analizar minúsculas sustancias que yacen en los confines de la vida, conocidas como “virus filtrables”. Los virus como se sabe, son los responsables de muchas clases de enfermedades del hombre, animales y plantas, pero se desconoce su exacta naturaleza. La propiedad más extraordinaria que poseen es que se comportan a veces como seres animados y otros como inanimados. El ruso Dmitir Ivanovsky fue el descubridor en 1.890 de la existencia de los virus, aislados accidentalmente al estudiar una enfermedad de la planta del tabaco que causaba manchas en forma de mosaico a sus hojas. En 1.935 el bioquímico norteamericano W. M. Stanley aisló una muestra pura del virus del mosaico del tabaco de una planta infectada. Determinó que el virus no estaba vivo en el sentido ordinario del término, sino que tenía todos los atributos de un sólido cristalino. Al analizar su constitución química se le vió tomar formas regulares cual de los cristales de otras sustancias químicas, como la sal o el azúcar. En su forma aislada no poseía el poder de reproducción típico de los seres vivientes, pero cuando se le reintrodujo en una planta de tabaco sana después de haber permanecido como cristal inanimado durante un largo período, literalmente “volvió a la vida” infectando la planta con la enfermedad del mosaico, y se reprodujo rápidamente como un organismo primitivo cualquiera. Pero ¿Qué conclusión podemos deducir de esta evidencia extractada de las profundidades de la vida? Simplemente que esta se origina en la transmutación de materia inerte a materia viva como resultado de desconocidas reacciones químicas que el hombre contemporáneo desconoce; fenómeno natural que


también opera en todos los planetas aptos para la vida en el inconmensurable cosmos. La ciencia ha podido elaborar, con inmensas dificultades técnicas, aminoácidos sintéticos, y algunos de ellos combinados para producir albúmenes, conocida proteína. El problema radica en producir artificialmente en el laboratorio la materia con la actividad vital característica del protoplasma común. En el libro Los Anales Del Mundo publicado en Londres en el año 1.658 el arzobispo irlandés James Usher afirmó pintorescamente que la Tierra fue creada el sábado 22 de octubre del año 4.004 a. De. C., a las ocho de la noche, según cifras obtenidas por medio de muchas y complicadas sumas y sustracciones de datos de las diferentes cronologías del Antiguo Testamento. Su descubrimiento aparece como nota marginal en la versión King James de la Biblia. Esto les valió ser aceptadas como parte del dogma religioso, y luego se consideró una herejía creer que la Tierra, con sus complejidades, había tardado más de 6.000 años en evolucionar. Para alcanzar también notoriedad, el vicecanciller de la renombrada Universidad de Cambridge, el protestante inglés reverendo John Lightfood, afirmó que el primer hombre, Adán, fue creado por la Santísima Trinidad el 23 de octubre de aquel mismo año a las nueve de la mañana. Afirmaciones sui géneris de ese tenor han regulado el conocimiento humano, y no obstante su anacronismo, muchas religiones y sectas se aferran desesperadamente a esas caprichosas enseñanzas del pasado –donde reinaba un caos de ignorancia y fanatismo- condenando de plano todo aquello que contradiga sus inmutables verdades. Las fanáticas creencias del pasado han perdurado, enfrentando innecesariamente las Religiones con la ciencia, perpetuando de este modo la generalizada creencia de los avances Tecnológicos y


descubrimientos científicos que atentan contra la portentosa Obra de Dios. ¡Cuán equivocados son estos temores! Estos logros no hacen sino revelarnos los intrincados y sorprendentes caminos de que se vale la naturaleza, como parte integral que es, de un Ser Supremo y Único que regula hasta los más mínimos movimientos del Espacio Infinito.Se estima que la tierra tiene una edad aproximada de 4.500 millones de años y su desconocida historia se señala por algunos hechos geológicos sobresalientes que han dividido el calendario terrestre en varias edades o eras claramente definidas que se subdividen a su vez, en un número de períodos y épocas que se detallan así: ERA

PERIODO O EPOCA

AÑOS ATRÁS EN MILLONES

PROTEROZOICA PALEOZOICA O PRIMARIA

PRE-CAMBRICO CAMBRICO ORDOVICO SILURIANO DEVONIANO CARBONÍFERO PERMICO TRIASICO JURASICO CRETACEO PALEOCENO EOCENO OLIGOCENO MIOCENO PLEOCENO PLEISTOCENO (PALEOLÍTICO) HOLOCENO (NEOLÍTICO)

ANTERIOR A 520 520 420 350 320 275 220 195 170 140 70 60 45 35 15 1

MESOZOICA O SECUNDARIA CENOZOICA O TERCIARIA

CUATERNARIA

200.000 años.


Este calendario de la Tierra es de uso universal, aunque a veces se agregan otras subdivisiones y hay ocasionales diferencias en los nombres de las eras y los años de antigüedad. En Estados Unidos se denomina Misisípico a la primera parte del Carbonífero y Pensilvánico a la última. En un principio durante la Azoica o “sin vida”, la tierra estaba aún en estado pastoso y las rocas ígneas que se formaron estaban demasiado ardientes para permitir ninguna clase de vida. Durante la Protezoica ya empezaban a agitarse las primeras formas de vida en los mares. Con la era Paleozoica, que significa “la era de la vida antigua” llegamos a esa parte del desenvolvimiento vital, porque en ésta y las siguientes eras, Mesozoica o “vida media” y Cenozoica “vida reciente” existe abundancia de evidencias fósiles y geológicas. En ese maravilloso caldo de cultivo genético denominado Mar comenzó el origen de la vida mediante microscópicas formas unicelulares las cuales desarrolladas y transmutadas posteriormente, dieron nacimiento a especies superiores originando el sorprendente mundo que nos rodea. Los más humildes organismos de la división natural conocida como Protista fueron los iniciadores de esa magistral Creación. El termino proviene de la voz griega Protistos, que significa “el primerísimo” y fue introducido en el siglo XIX por E. H. Harckel para describir las formas vitales de estructuras más simple, de las que no se podía determinar definitivamente si eran animales o plantas. Ellos iniciaron la vida animal y vegetal que formó el doble tronco del árbol de la vida. Esa simple sustancia vital protoplasmática desencadenó el ascendente camino en espiral que nos condujo más allá de las fronteras de nuestro planeta. Primero dieron paso a los invertebrados y a las especies vegetales. Los invertebrados dominaron los mares hasta su transmutación en vertebrados, pero muchos grupos preservaron


su especie. Estos primitivos vertebrados eran reptiles que iniciaron su hegemonía en los mares para continuarla posteriormente en tierra. En el ínterin, las diversas especies vegetales invaden la tierra inhóspita y estéril preparando el camino para la gran invasión animal llevada a cabo por invertebrados inicialmente y posteriormente por anfibios microsaurios y peces paleozoicos. Con el correr de millones de años los invertebrados se transmutan en tierra en los insectos y los microsaurios, anfibios y peces en los saurios, que a su turno se transmutan en otras especies permitiendo la aparición de aves y mamíferos, incluido el hombre. Solo algunos saurios preservan su propia especie como la serpiente, el cocodrilo, los lagartos, la tortuga, la iguana, el camaleón y otros. En el submundo de esta Creación esplendorosa subyacen bacterias, virus, hongos y bacilos que constituyen el omitido cuarto reino de la naturaleza y que desempeñan un valiosísimo papel en este escenario vital. Dentro de ese trajinar frenético de vida hay que considerar que a la muerte de esas billonarias formas de vida, sus restos orgánicos se depositan en la materia inorgánica a la cual se unen estrechamente formando un material homogéneo sin vida aparente, no obstante, muchas bacterias, virus, hongos y bacilos y otras formas unicelulares permanecen vivas, casi indefinidamente, desafiando las condiciones ambientales que las rodean. Catalogamos como inorgánico aquello sin vida aparente, pero en realidad nada escapa a la vida. Por eso vemos nacer formas de vida vegetal y animal en las altas cumbres nevadas, cuando el hielo se retira; en los desiertos cuando reciben el líquido vital. Del mismo modo en las zonas aluviales, en rocas desnudas, en islas recién formadas y en cualquier parte donde las condiciones lo permitan, porque la vida está ahí, presente en microscópicas


formas en ese material aparentemente inorgánico, esperando su simbiosis con ese otro elemento generador y portador también de vida que es el agua, para reiniciar nuevamente el extraordinario milagro de la naturaleza: LA VIDA. La aparición de los animales invertebrados o “animales si hueso dorsal” en el periodo Cámbrico, hace más de 500 millones de años, donde la vida estaba restringida a las aguas, junto con el periodo Ordóvico, el Silúrico se conoce como la Edad de los Invertebrados. Duró alrededor de 170 millones de años y presenció la dominación del planeta por criaturas que hoy ocupan un modestísimo lugar en el esquema natural. Cámbrico proviene de “Cambria”, antigua voz que designaba Gales, lugar donde investigaron por primera vez las rocas de esta edad y Silúrico, por una tribu celta conocida como los Siluros. Estos animales invertebrados son la primera manifestación de la transmutación de grupos de seres microscópicos en otros, que poseían pequeñas conchas de material calcáreo o silíceo. Provienen de las protistas en su rama animal, ya que éstas son formas intermedias, en parte planta y en parte animal del gran árbol de la vida. Fundamentalmente el material básico de la vida es el protoplasma. Este consiste en una suerte de jalea compuesta por proteínas y es la base de todo cuerpo con vida, no importa su tamaño o forma. No existe una masa continua de protoplasma; la jalea protoplasmática está siempre dividida en unidades microscópicas llamadas células. Cada célula está contenida en una membrana celular dentro de la cual el protoplasma se divide en dos partes: una gota central o núcleo, y un cuerpo protoplasmático alrededor de el, llamado citoplasma. En las formas más simples de vida, una sola célula de protoplasma se desarrolla independientemente como unidad en sí misma, pero en criaturas más organizadas forman cuerpos que se componen


de muchas células. No obstante el tamaño microscópico de las células, éstas llevan a cabo las actividades de seres vivos, como la ingestión de alimentos, su asimilación, la transformación química del mismo, eliminación de residuos y otros. Los organismos unicelulares son de tres clases principales. Algunos se comportan como animales, otros como plantas, y otros tienen las cualidades de ambos. La diferencia entre los tipos animales y plantas se basa en parte en la naturaleza de la membrana que rodea la célula y en parte en el método de alimentación. Las células vegetales poseen membranas comparativamente gruesas, formadas por hidratos de carbono celulares, las paredes de las células animales, por otra parte, son mucho más delgadas y se componen por lo general de una capa de grasa y proteína. Otra diferencia es que las células vegetales contienen un pigmento verde característico llamado “clorofila”, que les permite emplear la energía solar para combinar los elementos químicos del suelo y la atmósfera y transformarlos en alimento. Este proceso, conocido técnicamente como “fotosíntesis”, no puede ser cumplido por células animales, que dependen para su alimentación del trabajo de las plantas. La planta extrae su alimento, con la ayuda de la luz del sol, de las sustancias inorgánicas de la tierra; el animal destruye la materia viviente y la elabora según su necesidad. Los protistas son formas intermedias entre planta y animal y dieron origen a la gran separación de los reinos animal y vegetal después de un proceso transmutativo que estamos lejos de comprender. Las bacterias son el ejemplo más típico de estos organismos primitivos e indiferenciados y aunque son causa de enormes plagas, la gran mayoría son esenciales en infinidad de formas diferentes para la existencia de la vida misma; por ejemplo, son las que preservan la fertilidad del suelo, sin la cual no podría


sobrevivir ninguna forma vegetal o animal. Hay otro grupo más avanzado denominado los Flagelata por su forma protoplasmática de látigo o flagelo, que les permiten desplazarse dentro del agua y otros fluidos con movimientos espasmódicos efectivos. El pequeño flagelado conocido como Euglena se alimenta por fotosíntesis como las plantas y puede vivir expuesto a la luz. Pero si se le sitúa en una solución nutritiva y en la oscuridad total, se convierte al sistema animal engullendo su comida a través de la epidermis, evidenciando el extraordinario poder de transmutación de la naturaleza. Por extrañas y complejas transformaciones de la naturaleza, estos minúsculos organismos se presentan dentro del grupo de invertebrados dentro de diferentes grupos. El primero de ellos está representado por seres microscópicos conocidos como Radiolarios y Foramníferos, que aunque pertenecen a los protozoa, se diferencian de los protozoarios porque muchos de ellos poseían pequeñas conchas de material calcáreos o silicio. Los foramníferos comienzan su vida con una burbuja de protoplasma más o menos como la ameba, pero a diferencia de ésta, comienza a segregar un caparazón compuesto de la sustancia caliza conocida como carbonato de calcio que el animal extrae del agua de mar, en proceso químico que no nos es posible descifrar. Los radiolarios son parecidos a los foramníferos en que son protozoarios de tipo ameboide. En lugar de conchas, sin embargo, han generado esqueletos externos de gran delicadeza y hermosura, con largas proyecciones espinosas; los esqueletos están compuestos en su mayor parte de sílice tomada de las aguas del mar. Después de estos invertebrados paleozoicos el siguiente grupo es el de los poríferos o esponjas caracterizados porque contiene algunas de las más primitivas clases de criaturas


multicelulares. Han sido muy comunes desde los comienzos del Cámbrico hasta nuestros días y son importantes porque representan uno de los primeros ejemplos de un gran número de células individuales unidas en un solo organismo, con partes diferentes especializadas en distintas funciones. De este modo, en una esponja, solo determinadas células absorben el alimento y lo reparten a las otras células especializadas en la protección, reproducción y mantenimiento del cuerpo animal. La aparición de la esponja maraca, pues, el final de la actividad libre ilimitada para la célula individual y el comienzo de una organización genética social. Se venía pensando que no eran animales sino plantas, porque no poseen el poder usual de la locomoción para procurarse alimento. Hoy se sabe que no necesitan buscar su alimento pues emplean un sistema de succión del agua que lo absorbe a través de los poros de sus paredes y luego arroja esa agua por un extremo, a modo de filtro viviente que extrae sustento de las corrientes que hace pasar por su cuerpo. Luego vienen los Coelenterata que significa “huecos por dentro” que comprende la medusa o “pez gelatina”, los peces succionadores y criaturas como corales y anémonas marinas. Los pólipos del coral segregan cubetas protectoras de piedra caliza y algunas especies aumentan hasta construir grandes esqueletos ramificados que son los arrecifes de coral de los mares tropicales. Sigue el grupo de los Brachiopoda, o “concha en forma de lámpara”, son pequeños animales marinos con concha de doble bisagra de dos o cuatro centímetros de diámetro. Son una raza muy persistente y próspera, aún permanecen vivos más de trescientas clases de braquiópodos constituyéndose en uno de los “fósiles vivientes” más viejos del mundo.


No obstante su tamaño, poseen sistemas digestivos y nerviosos, riñones, órganos reproductores especializados y fuertes músculos. Continúa el grupo de los Equinodermata que agrupa a la estrella marina, el erizo de mar, las lilas, los pepinos de mar y otros seres extinguidos. Este grupo que significa “criaturas con piel espinosa” proliferó en el periodo silúrico al que se denominó “Edad De Las Lilas Marinas” porque las “lilas marinas” se asemejaban más a las plantas que los animales, y estaban claramente divididas en un tallo, un cuerpo, y un número de brazos ramificados como los pétalos de una flor. El grupo de los Arthropoda incluyen los crustáceos, insectos y arañas. A otro grupo conocido como los Mollusca, o animales con concha, corresponde el honor de haber tenido la criatura más grande del mundo paleozoico, el cefalópodo ordóvico conocido como Endoceras proteiforme, cuyo caparazón excedía los cuatro metros y medio en largo y los quince centímetros en su diámetro mayor. La palabra cefálopodo significa “cabeza-pie”y se aplica a esta rama de los moluscos a causa de sus tentáculos que rodean su boca y que parecen un haz de miembros o “pies”. Su vitalidad y agresividad les aseguró gran prosperidad. Su mejor representante viviente es el calamar gigante, el más grande de los animales invertebrados de todos los tiempos. Existían moluscos, calamar cefálopodo como el pulpo. El calamar tiene concha interna rudimentaria y cornea; ventosas en todos sus tentáculos. La mayoría de ellos se protegían de sus enemigos lanzando tinta para cegarlos temporalmente. Las amonitas y las belemnitas, seres de este grupo, extinguidos hace más de cien millones de años, aun cuando su existencia fue posterior a la Edad de los Invertebrados, completan no obstante, la descripción de los famosos seres con concha del pasado. Llegaron a su apogeo en la Era Mesozoica o “vida media”, cuando aparecieron en fantástica variedad; sus caparazones fosilizados se encuentran en abundancia. Las amonitas con concha en forma espiral, fueron llamadas en otro tiempo cuerno de Amón, de donde


derivan su nombre. Las belemnitas tienen forma cónica y su nombre proviene de la voz griega que significa dardo o flecha. En la bella población de Tubará, situada a pocos kilómetros de la ciudad de Barranquilla, localizada a una altura de más de 300 metros sobre el nivel del mar, un arroyo seco que atravesaba el lugar ha dejado al descubierto un afloramiento de lechos esquistosos que contienen gran profusión de estos fósiles marinos. Finalmente existe el grupo de los Vermes o gusanos y otro pequeño grupo, casi olvidado llamado los Bryozoa o “animales de musgo”, cuyos actuales representantes son a veces confundidos con algas marinas. Del gran grupo de los Arthropoda los más típicos de los invertebrados son los trilobites y los euripteridios ya que su transmutación dio origen posterior a seres como las langostas, ciempiés, cangrejos y diferentes crustáceos y seres marinos, así como los insectos de tierra y arácnidos. Dominaron el panorama del Paleozoico pero luego de sus transmutaciones asombrosa marcharon por el camino de la extinción. Su tamaño y apariencia era de piojos madereros que pocas veces excedían los cuatro centímetros, no obstante, llegó a alcanzar más de sesenta centímetros en especies más grandes. El nombre trilobites deriva del aspecto de la superficie superior de su cuerpo, que estaba cubierto con una armadura quitinosa y dividida en tres partes o lóbulos por un par de surcos claramente marcados que corren desde la parte anterior a la posterior. El cuerpo estaba también dividido en tres, en dirección opuesta, haciendo una fuerte protección adelante y atrás, unidas por una sección media que hacía las veces de tórax. Esta sección media estaba dividida en segmentos que se podían mover uno en relación con el otro, permitiéndole enroscarse sobre si mismo para crear un mecanismo de defensa contra eventuales enemigos. Sus ojos estaban situados en lo alto y se mantenían


erguidos sobre una especie de tallos. Algunas especies tenían ojos compuestos hasta con 15.000 cristalinos diferentes. Los rivales más próximos de los trilobites fueron otros parientes lejanamente relacionados con ellos: los euripteridios o escorpiones marinos. Este nombre quiere decir “de aletas anchas” y tenían miembros en forma de remos que les servían para la natación. Su especie de cola les servía a modo de timón. Como los trilobites los euripteridios dejaron de sobrevivir después del fin de la era paleozoica, pero dejaron testimonio de su existencia en incontables fósiles, preservados por su estructura gracias a las conchas que los recubrían. Obedeciendo a el mandato de la naturaleza, se transmutaron a un nuevo y más versátil grupo que conocemos como Animales con huesos dorsales, donde igualmente participaron otros grupos de los mencionados. Este nuevo grupo está precedido de las llamadas Chordata o animales con notocordio o “cuerda dorsal” y es la evidencia de un hueso dorsal embrionario que originó los animales con huesos dorsales propiamente dichos. El notocordio consiste en una larga y delgada vara de material cartilaginoso encerrada en un protector resistente que les cubre de la cabeza a la cola. El Amphioxus descendiente de estos primitivos seres, es común en las costas del Mar del Sur de la China; su nombre significa “agudo en los extremos” tiene forma de cigarro achatado y semitransparente. No tiene aletas propiamente dichas, ni mandíbulas, ni miembros, ni esqueleto, ojos u oídos y se mueve por medio de toscas ondulaciones del cuerpo. Permanece enterrado parcialmente en los lechos marinos y solo sobresale su parte delantera para alimentarse sorbiendo chorros de agua de donde extrae organismos microscópicos que constituyen su alimento. Esta cuerda dorsal del Amphioxus, es la precursora de la típica espina dorsal de todos los animales superiores.


Los fósiles de los primeros vertebrados han permitido a los científicos señalar el grupo de los Ostracodermos o animales con “piel de concha”, denominados así, por estar bien protegidos con una “fuerte armadura ósea” que permitió su fosilización. Este rasgo distintivo se constituye en la mayor prueba de transmutación o transformación gradual de los animales invertebrados en los primitivos reptiles óseos que luego dieron origen a los peces, los mamíferos marinos y posteriormente a todos los animales de la Creación. El grupo se divide en tres ordenes naturales. La más antigua de éstas es la de los Pteraspida o Heteróstra que incluye el famoso ostracodermo Pteraspis, una de las más raras criaturas de todos los tiempos. Tenía un sistema de blindaje extremadamente complejo, donde sus ojos estaban dispuestos en forma muy separada en los extremos de la parte frontal de la cabeza de su achatado cuerpo. La segunda orden es la de los Cephalaspida, llamada así a causa de uno de sus grandes exponentes, el ostracodermo Cephalaspis o “cabeza escudada”, por el grueso hueso protector aplanado que le cubría la parte anterior del cuerpo. Poseía el poder de rechazar a sus enemigos por medio de choques eléctricos generados por el mismo, como actualmente lo hacen sus descendientes, el moderno barbo y la anguila eléctrica. El tercer orden, conocido como los Anaspida tienen un exponente típico representado en el Birkenia, que pese al singular cerco de duras espinas óseas de los saurios, que cubre su dorso, su forma no es demasiado distinta de los peces comunes de los mares actuales. Estas extrañas criaturas no sobrevivieron el periodo Devónico, que finalizó hace más de 275 millones de años. Este periodo Devónico o “Edad de los Peces” toma su nombre de las rocas de Devonshire, Inglaterra, donde fueron estudiados por primera vez los restos fósiles de ese periodo geológico. Un prototipo de los peces silúricos, fue el pez


succionador que no tenía boca, ni agallas, ni mandíbula, ni dientes y solo un orificio succionador, se alimentaba cual esponja, de corrientes de agua que contenían microorganismos. Este pez tampoco sobrevivió el periodo Devónico. El distintivo de esta edad no expresa fielmente la preeminencia marina ejercida por los primitivos reptiles desde el periodo ordóvico continuada después en tierra, especialmente en la transmutación de grandes saurios que marcó el esplendor de estas maravillosas criaturas. Durante esa Edad de los peces, éstos sólo empezaron a aparecer en formas primitivas originados de las diferentes especies saúricas, que ya dominaban los mares desde tiempos ordóvicos. Dentro de estos habitantes del Mar, los primitivos ostracodermos habían dado lugar a especies más activas, algunas de las cuales habían emigrado paulatinamente desde los ríos y estuarios hacia el mar abierto. Aparecieron entonces los Placodermi o “piel en placas”, primeros vertebrados con mandíbulas rudimentarias. También irrumpieron en ese desconocido mundo los Condrictios, reptiles en forma de peces cartilaginosos y posteriormente los Ictiosaurios o “pez reptil” que se transformaron con el correr de los millones de años en los Ostrictios o “peces óseos”, antecesores de la mayoría de los peces hoy existentes. Los rivales más serios de los ictiosaurios en el dominio de los mares fueron los plesiosaurios, más grandes y fantásticos que aquellos. Su nombre literalmente significa “casi reptil”, porque una vez se pensó que eran criaturas que estaban evolucionando al estado de reptiles desde un grupo primitivo de animales acuáticos. Por supuesto esto es inexacto, y ahora sabemos con certeza que los plesiosaurios son verdaderos reptiles marinos en forma de peces. Existieron diferentes especimenes como el Elasmosaurus de más de siete metros de longitud, el Pliosaurus, que en una sola especie australiana llamada Kronosaurus


desarrolló un gigantesco cráneo de más de tres metros. Los mamíferos marinos también eran de gran poder y dominadores de los océanos. Pese al aspecto espectacular de las diferentes clases de ictiosaurios y plesiosaurios, el último y más poderoso de los colosos marinos fueron los del grupo de mosasaurios, tribu de gigantes depredadores que iban a dominar los océanos durante los últimos millones de años de la Era Paleozoica significa “lagarto del mosa” y deriva su nombre de la vieja voz romana que designa al río holandés donde se encontraron los primeros restos fósiles de este ser. El estudio de este ser, también conocido como “dragón marino”, en forma de gigantesco lagarto, con casi quince metros de largo, demostró que estaban estructurados para nadar con gran velocidad y fuerza, impulsándose con sus enormes colas y usando sus patas como timones y órganos de equilibrio. Eran verdaderos lagartos blindados, con piel acorazada y mandíbulas fijamente unidas que les permitían devorar presas excepcionalmente grandes. Sus miembros eran simples paletas con cinco dedos, menos bien adaptados a la vida acuática que las aletas de los ictiosaurios o aún a las paletas de los plesiosaurios, con quienes no obstante, tenían gran parecido. Si llegamos a la concepción gráfica de esos enormes monstruos del pasado sin ningún conocimiento científico, es posible que los confundamos con imponentes peces. El diseño anatómico de algunos de sus cuerpos guardan un evidente parecido con nuestros escualos actuales y con los delfines y marsopas, ballenas y cachalotes, no obstante ser estos últimos mamíferos marinos, también transmutados de los reptiles. ¡Extraordinario poder de la naturaleza y de los desconocidos métodos de transmutación que utiliza en los animales, esta vez, de reptiles a peces y mamíferos marinos! De los condrictios o peces cartilaginosos muchos han sobrevivido hasta los tiempos actuales e incluyen especies tan familiares


como tiburones, lizas y rayas; los ostrictios o “peces óseos” conforman la mayoría de esta fauna marina moderna. Existió un grupo de peces óseos denominados Choanichthyes o “peces con fosas nasales internas”, cuyo rasgo sobresaliente era que, además de las aberturas branquiales por medio de las cuales los peces normalmente extraen el oxigeno del agua, poseían un par de cavidades internas, o pulmones bien desarrollados. Realmente esto no era en sí mismo un hecho particularmente desacostumbrado; estructuras en forma de pulmón existieron en muchas otras criaturas, y eran usadas como cámaras de fuerza ascencional llenas de gas, que permitían a sus poseedores elevarse y hundirse en el mar. Pero lo único y sin precedentes acerca de los pulmones de los Choanichthyes, es que estaban adaptados a su función del mismo modo que los pulmones de los animales terrestres, es decir, que podían tomar también el oxigeno que necesitaban directamente del aire. Esa prodigiosa característica la obtuvieron cuando sus antepasados quedaban semisepultos en el fondo arenoso de lagos y estuarios que les obligó, para su supervivencia, a desarrollar ese sistema adicional de respiración. Los dipnoi o “peces pulmonados” son la rama del grupo que sobrevive; se divide en tres géneros y habitan en Sudamérica, Australia y el Valle del Nilo. Viven en pantanos y ciénagas y cuando éstas se secan se retiran a una guarida fangosa y respiran aire hasta la llegada de las próximas lluvias. Una rama de los Choanichthyes conocida como los Crosopterigios, o “aletas desflecadas” se pensó que estaba extinguida hace más de sesenta millones de años, pero para sorpresa del mundo científico, en el año de 1.939 se capturó en Sudáfrica uno de los crosapterigios originales, el celacanto. Desgraciadamente solo se preservó la piel, pero varias capturas posteriores han permitido investigar por completo la anatomía


de esta extraña criatura. La disposición de los pares de aletas está bien adaptada a un tipo de avance con cuatro miembros. El esqueleto interno se proyecta en cuatro lóbulos carnosos que forman la base de las aletas desflecadas, disposición que obviamente anuncia el desarrollo de animales cuadrúpedos. Mas aún, los lóbulos controlados con fuertes músculos, lo que sugiere que aún cuando los primeros crosopterigios eran estrictamente acuáticos, las aletas deben de haber sido utilizadas para arrastrarse por el fondo barroso. Algunos afirman que fue el primer ser que emergió del agua para conquistar tierra firme en el período Devónico. Dentro de este insospechado mundo marino de la era paleozoica existieron otro tipo de reptiles acuáticos más conocidos que vivieron al mismo tiempo. Estaban las grandes tortugas marinas de América, especialmente la extraordinaria Protostega o “primer techado” cuyos restos fósiles fueron descubiertos en 1.870. Veinticinco años después se descubrió una tortuga marina aún más grande, la llamada Archelon, que medía más de tres metros y medio y que debió pesar más de tres toneladas. Tenía un morro grande y pico parecido al de los loros. Algunas especies no tenían caparazón y otras aun no podían esconder su cabeza y miembros dentro de la incipiente caparazón protectora. Aparte de las tortugas, otros reptiles conocidos son los cocodrilos. En la era paleozoica los cocodrilos marinos fueron muy comunes; de éstos el mejor conocido es el Geosaurus, de hocico puntiagudo y cuerpo y cola alargados. Los cocodrilos no eran formas marinas, pero vivían en estuarios y lugares bajos de los grandes ríos donde había abundancia de pequeños dinosaurios con que alimentarse. Un ejemplo típico era el Phobosuchus, cuyo fósil demuestra que debió haber medido más de quince metros, sobrepasando en


casi seis metros el cocodrilo actual más grande que se ha registrado. En la era mesozoica estos imponentes carnívoros acuáticos de los estuarios, ríos y pantanos y los voraces ictiosaurios, plsiosaurios y mosasurios de mar abierto, así como los mamíferos marinos, gozaban del mismo dominio en los medios escogidos por ellos, al igual que los dinosaurios y dragones sobre la tierra.


FOTOGRAFIAS DIGITALES PEZ SUCCIONADOR

PEZ PINZA


ROBOT NAVE SUBACUATICA

MAMÍFERO MARINO TIGRE AERORESPIRANTE


FOCA CON BOLA SIN BOCA

BALLENA PALEOZOICA CON DIENTES Y BARBAS


ANFIBIO DE DOS PATAS

RANA DINOSAURIO


ROBOT COCODRILO

PEZ SUCCIONADOR


TRANSMUTACIÓN DE LAGARTOS

EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO


DELFÍN PARADO

MAMÍFERO MARINO CON BOLA SUCCIONADORA


PEZ CON DOS PATAS

PEZ DE LA MISMA FAMILIA


CELACANTO

PEZ SUCCIONADOR DEL SILÚRICO


PEZ SUCCIONADOR CON PATAS

PEZ SUCCIONADOR EXTINGUIDO


PEZ AERORESPIRANTE

ANTECESOR DE LOS ESCUALOS


ESCUALO DEVONICO

FEROZ TIBURON


PEZ TRÍPODE

ESTEGOCEFALIO


PEZ ARPON

PLESIOSAURIO


PEZ ACORAZADO CON PATAS

PEZ AERORESPIRANTE


PEZ TREBOL

PEZ PINZA


PEZ DRAGON CON PATAS

PEZ ROBOT


CELACANTO CON PATAS

PEZ CON PATAS Y PIES


DELFÍN DEL SILURICO

PEZ DEL SILURICO CON PATAS


PEZ CON PATAS EN FORMA DE RUEDA

ICTIOSAURIO


MAMÍFERO MARINO SILURICO

PEZ ACORAZADO


PEZ DEVONICO

PEZ DEDOS


PEZ SILURICO EXTINGUIDO

PEZ SILURICO EXTINGUIDOO


PEZ PLAQUIDERMIS

PEZ ELASMOSAURUS


PEZ PLIOSAURUS

PEZ KACRONOSAURUS


PEZ CACHALOTE

PEZ PLESIOSAURUS


PEZ PLIOSAURUS

PEZ DRAGON SUCCIONADOR


MOSASAURIO REAL

MOSASAURIO EMPERADOR


MAMÍFERO MARINO HACHA

MAMÍFERO MARINO ALICATE


MAMÍFERO MARINO DAGA

EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO


MAMÍFERO MARINO SILURICO

ANTECESOR DEL DELFIN


ANTECESOR DEL DELFIN

MAMÍFERO MARINO CON AGALLAS


MAMÍFERO MARINO CON BRANQUIAS

MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO


EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO

EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO DEL SILURICO


DESCONOCIDO MAMÍFERO MARINO

ANTECESOR DE LOS ESCUALOS


MAMÍFERO MARINO CON BRANQUIAS

PODEROSO MAMÍFERO MARINO CON BRANQUIAS


MAMÍFERO MARINO CON PATAS

DESCONOCIDO MAMÍFERO MARINO


FEROZ MAMÍFERO MARINO

MAMÍFERO MARINO COON PATAS Y BRANQUIAS


EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO

ASOMBROSO MAMÍFERO MARINO


MAMÍFERO MARINO CON DOS PATAS

MAMÍFERO MARINO ERGUIDO EN DOS PATAS


MAMÍFERO MARINO SIN CLASIFICAR

ANTECESOR DE LAS MARSOPAS


ANTECESOR DEL DELFIN

PARIENTE DEL DELFIN


ANTECESOR DEL DELFIN

ANTECESOR DEL DELFIN


REPRESENTANTE DE LOS DELFINIDOS

CETACEO DE LOS DELFINIDOOS


EJEMPLAR DE LOS DELFINIDOS

EXTRAÑO EJEMPLAR DE LOS DELFINIDOS


IMPRESIONANTE EJEMPLAR DESCONOCIDO DE LOS DELFINIDOS

ASOMBROSO ESPÉCIMEN DE LOS DELFINIDOS


EJEMPLAR DE LOS ESCUALOS

RARO EJEMPLAR DELFINICO


PEQUEÑO EJEMPLAR DELFINICO

DELFÍN DEVONICO


EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO CON PATAS

MAMÍFERO MARINO DIPNOI


ORCA

ELASMOSAURIUS


EJEMPLAR DE LOS DELFINIDOS

PROTOTIPO DELFINICO


MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

ANTECESOR DE LOS DELFINES


DELFÍN DEVONICO

DELFÍN CON PATAS


PAREJA DEL ANTERIOR DELFIN

EXTRAÑO DELFIN


ANTECESOR DEL DELFÍN PICO DE BOTELLA

PAREJA DEL ANTECESOR PICO DE BOTELLA


MAMÍFERO MARINO CON BOLA ABSORVENTE

MAMÍFERO MARINO SIN BOCA Y BOLA ABSORVENTE


MAMÍFERO MARINO CON BOLA SUCCIONADORA

MAMÍFERO MARINO SIN BOCA Y BOLA SUCCIONADORA


MAMÍFERO MARINO CON BOLA ABSORBENTE, EXTINGUIDO

FOCA CON BOLA SUCCIONADORA


FOCA CON BOLA ABSORBENTE, EXTINGUIDA

MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO


MAMÍFERO MARINO DESCONOCIDO

MAMÍFERO MARINO DE LOS DIPNOI


FAMILIA DE LOS ESCUALOS EXTINGUIDOOS

ORCA DEVONICA


BALLENA DEVONICA CON BOCA EXTINGUIDA

EXTINGUIDA BALLENA CON BOCA


PROTOTIPO DE BALLENA DEVONICA CON DIENTES Y BOCA

INMENSO MAMÍFERO MARINO EXTINGUUIIDO


DESCONOCIDO MAMÍFERO MARINO

ORCA DEVONICA


EXTRAORDINARIO MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

MAMÍFERO MARINO PERTENECIENTE A LA FAMILIA ANTERIOR


MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

PODEROSA ORCA DEVONICA


ORCA DE LA ANTERIOR FAMILIA

MAMÍFERO MARINO CABEZA DE REPTIL


CACHALOTE DEVONICO

EXTRAORDINARIO CACHALOTE DEVONICO


ORCA DEVONICA

ORCA DEVONICA


MAMÍFERO MARINO SIN CLASIFICAR

DESCONOCIDO MAMÍFERO MARINO


PEQUEÑA ORCA DEVONICA

ORCA DE LA FAMILIA ANTERIOR


EXTRAORDINARIO MAMÍFERO MARINO

MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO


ORCA CABEZA GRANDE

MAMÍFERO MARINO FAMILIA DE LOS CACHALOTES


ORCA DEVONICA

COMPAÑERA DE LA ORCA ANTERIOR


DESCONOCIDO MAMÍFERO MARINO

ORCA DEL DEVONICO


MAJESTUOSO MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

ORCA DEVONICA


ORCA DEVONICA

PEQUEÑA ORCA DEVONICA


ORCA DEVONICA

PEQUEÑA ORCA DEVONICA


ORCA PERTENECIENTE A LA ANTERIOR FAMILIA

ORCA DEVONICA


FEROZ ORCA DEVONICA

INCREÍBLE MAMÍFERO MARINO DEVONICO


MONSTRUOSO MAMÍFERO MARINO

INCREÍBLE ORCA DEVONICA EXTINGUIDA


PELIGROSO MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

PEQUEÑA ORCA DEVONICA


TERRIBLE ORCA DEVONICA

CACHORRO DE ORCA DEVONICO


ORCA IGUANOIDE DEL DEVONICO

CACHALOTE DEVONIANO EXTINGUIDO


MAMÍFERO MARINO EXTINGUIDO

FAMILIA DE LA ORCA IGUANOIDE DEL DEVONICO


MONSTRUOSA ORCA DEL DEVONICO

CACHALOTE EXTINGUIDO


DESCONOCIDOO MAMÍFERO MARINO

EXTRAÑO MAMÍFERO MARINO


ALMEJAS PETRIFICADAS DEL SILURICO

PEQUEÑA RANA DEL DEVONICO


RANA DEL DEVONIANO EN DESARROLLO

RANA DEL DEVONIANO DESARROLLANDOSE


BATRACIO DEL DEVONICO

BATRACIO EN DESARROLLO DEL DEVONICO


RANA DE LA FAMILIA ANTERIOR

RANA ADULTA DE LA FAMILIA ANTERIOR


COMPAÑERA DEL ANTERIOR BATRACIO

RANA DEVONICA DESARROLLADA


EXTRAORDINARIA RANA DEVONICA

EXTRAORDINARIO BATRACIO DEVONICO


RANA ADULTA DEL DEVONICO

BATRACIO DEL DEVONICO


BATRACIO DEL DEVONICO EN POSICIÓN FRONTAL

RANA SALTARIN DEL DEVONICO


ROBOT DE RANA DEL DEVONICO

GIGANTESCO ESCORPION DEL DEVONICO


INSECTO MARINO DEL DEVONICO

TORTUGA RECIEN NACIDA DEL DEVONICO


TORTUGA EN DESARROLLO DEL DEVONICO

TORTUGA DEL DEVONICO DESARROLLADA


TORTUGA DEVONICA QUE NO PODIA GUARDAR SUS PATAS

TORTUGA DEVONICA QUE NO PODIA GUARDAR LA CABEZA Y SUS PATAS


TORTUGA DEVONICA DE LAS ANTERIORES

LAGARTO DEVONICO


MAMÍFERO MARINO SIN BOCA Y BOLA ABSORVENTE

MAMÍFERO MARINO CON BOCA Y BOLA ABSORVENTE


FOCA CON BOLA ABSORBENTE, EXTINGUIDA

CACHALOTE DEL DEVONICO


ORCA DEL DEVONICO

CACHORROS DE CACHALOTE DEVONICOS


BATRACIO DEL DEVONICO

RANA DEL DEVONIANO CON BOCA ABIERTA


ANFIBIO DEL DEVONICO

ANFIBIO DEL DEVONICO


PAREJA ANTERIOR BATRACIO

BATRACIO EN DESARROLLO DEL DEVONICO


LAGARTO DEL DEVONICO

EXTRAORDINARIO LAGARTO DEL DEVONICO


FEROZ LAGARTO DEL DEVONICO

LAGARTO PARECIDO AL COCODRILO


LAGARTO PARECIDO AL CAIMAN

DRAGON LAGARTO DEL DEVONICO


EXTRAÑO LAGARTO EXTINGUIDO

LAGARTO COMIENDO PESCADO


DESCONOCIDO LAGARTO DEL DEVONICO

RANA DRAGON DEL DEVONICO


FAMILIA DE LA ANTERIOR RANA DRAGON

VISTA FRONTAL DE LA RANA DRAGON


RANA DRAGON COMO LAS ANTERIORES

VISTA POSTERIOR DE LA RANA DRAGON DEL DEVONICO


MAJESTUOSA RANA DRAGON DEL DEVONICO

TORTUGA QUE NO GUARDABA SU CABEZA EN EL CAPARAZON


LAGARTO DEL DEVONICO

TORTUGA DEVONICA ELABORADA EN ORO


ANFIBIO CON PICO DE PATO

RANA DINOSAURIO EN ORO DEL DEVONICO


TRANSMUTACIÓN DE LA RANA DEVONICA

EXTRAÑO ANIMAL EN FORMA DE PATO DEL DEVONICO


TRANSMUTACIÓN DE LA RANA

ANFIBIOS TRANSMUTANDOSE


TRANSMUTACIÓN DE LOS LAGARTOS DEVONICOS

DESCONOCIDO ANIMAL DEL DEVONICO ELABORADO EN ORO


TRANSMUTACIÓN DE EXTRAÑOS ANIMALES DEL DEVONICO

DESCONOCIDO ANIMAL ELABORADO EN ORO


TRANSMUTACIÓN DE ANFIBIOS


Fotografías Digitales de reliquias adicionales a la colección, encontradas en el sitio del hallazgo. EXTRATERRESTRE DEL DEVONICO

DRAGON REAL DEL DEVONICO


ROBOT DRAGON DE LA MISMA EPOCA

DINOSAURIO TETREACEFALO DEL DEVONICO


COHETE SIDERAL DE SEGMENTOS DESPRENDIBLES


DINOSAURIO DEVONICO TRANSMUTANDO CRIA

DRAGON DEVONICO TRANSMUTANDO ELEFANTE


NAVE CÓSMICA EN ALEGORIA AL HOMBRE VAMPIRO


NAVE ESPACIAL CONICA CON EXTRAÑOS ENGRANAJES


EXTRATERRESTRE DEL DEVONICO CON SERPIENTE


MAJESTUOSO OVNI DE ESA EPOCA

ANFIBIO TRANSMUTANDO AVES


REPTIL DEVONICO TRANSMUTANDO AVE


MUJER DEVONICA ELABORANDO ARTÍSTICO JARRON

Fauna acuatica del devonico  
Fauna acuatica del devonico  
Advertisement