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Historia de Córdoba PERIODO ROMANO Hay poca información sobre el origen de la ciudad de Córdoba. Las primeras noticias datan del período del Bronce final. Existió un poblado indígena llamado “Corduba”. Desde que en el año 206 a.C. la ciudad fue conquistada por los romanos al mando de Lucio Mario, Córdoba se convierte en una ciudad importante, sirviendo de emplazamiento a tropas romanas. Se le consideró capital oficiosa de la Hispania Ulterior. Fue a partir de las guerras civiles entre Cesar y Pompeyo cuando Córdoba entra plenamente en el devenir histórico. Tras la victoria de Cesar sufrió una grave destrucción y descenso demográfico importante, aunque no perdió los privilegios anteriores. Córdoba recibió el estatuto de colonia, con lo que se convirtió en la capital de la recién creada provincia Bética, tras las reformas administrativas emprendidas por Augusto. Durante los tres primeros siglos del Imperio Romano, la ciudad experimentó un gran impulso, debido al status derivado de la capitalidad. Había escuelas de gran nivel, algunos cordobeses llegaron a ser senadores en Roma. Córdoba era el centro del que partían los correos oficiales hacia las urbes y la sede de los archivos administrativos. El comercio del aceite, minerales y productos agrícolas adquirió una gran pujanza; a ello contribuyó sin duda la construcción de la Via Augusta, que pasaba por el puente romano del Guadalquivir y unía Linares con Cádiz y la Bética con los restantes asentamientos hispanos. Córdoba fue amurallada como demuestran los vestigios arqueológicos La figura más importante de la Córdoba hispanorromana fue Séneca, aunque fuera llevado de niño a la capital del imperio, donde llegó a ser preceptor de Nerón.

PERIODO VISIGODO El declive comenzó con Diocleciano, la capitalidad se desplazó a “Hispalis” (Sevilla) y comenzó la expansión del cristianismo en tierras cordobesas. Las comunidades cristianas comenzaron a tener importancia como demuestran los sarcófagos paleocristianos, que hoy se conservan en el Alcazar y en el Museo Arqueológico. En el siglo V se produjo una profunda transformación. Córdoba fue saqueada por los vándalos, que dieron su nombre actual a la región andaluza. El poder romano fue desapareciendo y se asentó en la Bética un dux visigodo. Córdoba sufrió durante algún período las rivalidades entre facciones que luchaban por el poder, como las luchas entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo, que acabaría con la conquista de Córdoba por aquel. A partir de ese momento, una minoría dominante se impuso a la mayoritaria población hispanorromana. Durante el reinado del católico Recadero, los visigodos construyeron la basílica de San Vicente, sobre un templo romano en honor del Sol en el mismo lugar que más adelante ocuparía la mezquita aljama. Fueron constantes las revueltas nobiliarias, lo que conduciría a las guerras civiles que precedieron a la invasión musulmana. CORDOBA MUSULMANA En el año 711 Córdoba fue conquistada por los generales del invasor áraba Tariq. Los


invasores instalaron la sede de su gobierno en el alcázar visigodo, situado cerca del actual Alcázar de los Reyes Católicos, y designaron un wali o gobernador. A los cinco años de la conquista, los árabes distinguieron a Córdoba con la capitalidad de las tierras de Al-Andalus. Se reconstruyó el puente romano, se restauraron las murallas y en la margen izquierda del Guadalquivir se fundó el arrabal, denominado Secunda, hoy Campo de la Verdad. En Córdoba se fundó una primitiva mezquita aljama cuando los omeyas y los abasís se separaron definitivamente, tras una pugna sangrienta. En el año 756, el príncipe omeya Abd al-Rahman derrotó al emir abasí y se alzó, convertido ya en Abd al-Rahman I, como la única autoridad de Andalucía. Impulsó el establecimiento de la mezquita en el año 786. Sus sucesores propiciaron el desarrollo de la cultura y en Córdoba se asentaron místicos, maestros orientales, matemáticos, médicos, filósofos, poetas. Se acabó de construir la mezquita que fue ampliada por Abd al-Rahman II. Poco a poco la civilización árabe se iba consolidando. La máxima grandeza de la Córdoba musulmana fue conseguida por Abd al-Rahman III. Tomó el título de Califa en el año 929 e hizo de Córdoba un califato independiente de Damasco y la ciudad más floreciente, culta y poblada de Europa. Volvió a ampliar la mezquita y la dotó de un patio con pórticos. A 8 Km de la capital edificó el suntuoso palacio de Medina Azahara. Su hijo Alhakem II remató las obras palaciegas, volvió a ampliar la mezquita y consiguió una biblioteca de 400.000 volúmenes, la más importante del mundo. Según fuentes árabes, durante su califato la ciudad alcanzó el millón de habitantes, y llegó a tener mil seiscientas mezquitas, trescientas mil viviendas, ochenta mil tiendas e innumerables baños públicos. Ese esplendor empezó a declinar durante el reinado de su sucesor, quien dejó el gobierno en manos del caudillo Almanzor, que efectuó la última ampliación de la Mezquita. El Califato empezó a desmembrarse debido a las guerras civiles, que acabaron con el poder central y fomentaron por toda Andalucía la formación de los reinos de taifas. Los bereberes, ayudados por el rey Sancho de Castilla, se apoderaron de Medina Azahara en el año 1010, incendiándola y saqueándola. Durante los siglos XI y XII Córdoba fue una taifa más. Cayó en poder de Sevilla en la época del rey poeta Motamid. Su último reyezuelo, Ibn Hud perdió la ciudad a manos de Fernando III el Santo. Entre los numerosos sabios y artistas de la Córdoba califal hay que destacar al poeta Ibn Hazam (994-1064), al filósofo Averroes (1126-1198) y al medicopensador judio Maimónides (1135-1204) PERIODO CRISTIANO El 29 de junio de 1236 Córdoba cayó en poder del rey Fernando III. Tras la firma de las capitulaciones la población musulmana fue erradicada de la ciudad. Comenzaron a construirse nuevas iglesias de estilo llamado fernandino o de la Reconquista: transición del románico monacal al gótico castellanizado. La ciudad siguió siendo el epicentro de contiendas civiles, que solo se apaciguaron con los Reyes Católicos. SIGLOS XVI AL XX


A pesar de que con los Austrias se construyó la Puerta del Puente y la Plaza de la Corredera y se realizaron las cortes de 1570 con Felipe II, Córdoba fue perdiendo su importancia y población. Durante el reinado de Felipe IV, en el siglo siguiente, tuvo lugar el motín del pan debido a la escasez del trigo. Ya durante el siglo XIX Córdoba vivió una gran exaltación patriótica durante la Guerra de la Independencia. En los años posteriores Córdoba vivió un período de tensas disputas entre absolutistas y liberales. Durante el reinado de Isabel II Córdoba fue cartel de los liberales, que en 1868 derrotaron a los realistas en el puente de Alcolea. A mediados del siglo XX la ciudad cambió su fisionomía, potenció las tradiciones populares y se modernizó

Fuente: Web del Ayuntamiento de Córdoba (http://www.ayuncordoba.es) http://www.patrimonio-mundial.com/cordoba/historia.htm


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