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ESPACIO PEDAGÓGICO

ba entre ambos jóvenes la promesa de mutua hospitalidad. La segunda, disfrazada en un relato más amplio, es el motivo por el que tal promesa nunca llegó a tener la efectividad deseada. Ifito fue asesinado por Heracles en unas de las más flagrantes subversiones de las normas de hospitalidad, ya que este último en el momento de darle muerte era huésped del primero. En el caso de los pretendientes y de las normas de hospitalidad encontramos en La Odisea de Homero y en la obra de Buero lo siguiente: • Están en el palacio de Ulises sin ser invitados, aunque los tratan como huéspedes. • Pretenden a una mujer aún casada, ya que no se sabe con certeza si Ulises ha muerto o no. • Se vuelven anfitriones al denegar y dar comida o cobijo a quien ellos consideran. Todo ello supone un aliciente para que Ulises mediante su arco demuestre cuánto posee en su reino y en su casa. La identificación del héroe con su arma, ante los pretendientes da a la obra el momento culmen, le da confianza y seguridad, le reafirma en lo que es. De eso modo se consuma la reafirmación de poder mediante el arco. 2.2.- El telar como deseo oculto de Penélope. En la vida cotidiana de los griegos la mujer estaba relegada a las labores del hogar y al mantenimiento de la vida cotidiana. La importancia del telar la vemos ya reflejada en el mito de la diosa Atenea, patrona de las tejedoras y orgullosa de su talento hasta el punto de transformar a Aracne en araña debido a que ésta la superaba en su habilidad. Pandora, que trajo los males al mundo, también era una virtuosa tejedora, alumna de Atenea. Encontramos tejedoras también en la literatura: quizá la más famosa de ellas sea Penélope, esposa de Ulises, quién utilizó su telar para frenar a sus pretendientes mientras esperaba a que llegase su marido de Troya. Aquí podemos ver una separación entre las funciones del hombre y la mujer: él va a la guerra y ella permanece en el hogar tejiendo. En esta división de funciones encontramos algo más que roles dentro de la sociedad. El trabajo del telar se consideraba un trabajo mecánico, en el que no se necesitaba usar la razón, mientras que la política y la guerra eran funciones en las que era necesaria la intelectualidad. Confinadas las mujeres entonces a estos trabajos, tuvieron que buscar la manera en la que utilizar el telar para desarrollarse como personas. Un grupo de mujeres tejiendo o incluso una sola mujer tejiendo en la soledad de su hogar, parecía una imagen inofensiva y cotidiana, a través de esta circunstancia las mujeres crearon una religión basada en el telar y en las funciones que realizaban a través de él. Podemos relacionar el telar con tres divinidades: • Atenea, diosa no sólo de la guerra, sino también 62

de la sabiduría y de la estrategia, así como de la habilidad, características estas últimas relacionadas con el trabajo que se desempeña en el telar. • Las tres Moiras griegas o Las Parcas romanas, que tejen el destino de los hombres a través de sus hilos, y que cortan cuando consideran oportuno. • Afrodita, a la que Safo llamó “tejedora de engaños”. Así, muchas mujeres encontraron en el arte de tejer la solución a sus problemas: Penélope, como hemos dicho, conservó su patrimonio gracias a su tarea de tejer y deshacer lo tejido durante veinte años; Helena de Troya tejió los sucesos de la guerra alcanzando casi la perfección; Electra reconoció a su hermano Orestes tras ver una tela que ella misma le había tejido; por último, podemos hablar de Filomela, la hija de Pandión, violada y recluida en una cabaña en el bosque por su cuñado Tereo, consiguió contarle a su hermana Procne todo lo que le había pasado mediante imágenes en una tela. La tela es usada entonces como un instrumento mediante el cual la mujer consigue lo que quiere sin que nadie sospeche nada de su labor. Es un medio de comunicación a los demás y además, ofrenda para las diosas tutelares de esta dedicación. Podría hablarse de un lenguaje específico que los hombres no alcanzaban a comprender, ya que para ellos y para la sociedad en general, la imagen de la mujer tejiendo dentro de su casa era la representación misma de la virtud, la moral y la castidad, cuando en realidad la tela era un instrumento utilizado a voluntad. A esto se puede añadir el hecho o la circunstancia de que en la obra de Buero Vallejo, Penélope teje bien como una escapatoria a la realidad, ya que podemos intuir que el dibujo que puede estar tejiendo tiene que ver con sus deseos más íntimos (su interés, enamoramiento de Anfíno), o bien como un intento de mantener la vida en el mismo punto en el que se encuentra, es decir, las parcas tejen la vida a través de sus hilos, así metafóricamente Penélope teje la vida que pasa durante el día con sus anhelos y sus ilusiones, esa vida que transcurre entre las paredes del palacio de Ítaca, y por otro lado por la noche desteje lo hecho para preservar esa vida, y ese tiempo, para que no pase, para que no avance el tiempo y llegue la muerte, para que quizá Ulises no vuelva de Troya y descubra que la espera ha hecho que se enamore de otro hombre, Anfíno, con el que no puede compartir una vida matrimonial sino en su telar. BIBIOGRAFÍA. Buero Vallejo, Antonio. (2002) La tejedora de sueños. Editorial Cátedra. Eurípides. (2000) Tragedias III. Edición y traducción de Juan Miguel Labiano. Editorial Cátedra. Letras Universales. Madrid. Rebreda Morillo, Susana. El simbolismo del arco de Odiseo. Universidad de Vigo. Graves, Robert. (2002) Los mitos griegos. Editorial Alianza.

Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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