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ESPACIO PEDAGÓGICO

rio. Así, desaparece como arte persuasivo y se convierte en arte narrativo. De ahí que en la formación vocal del actor se suela hablar de Oratoria más que de Retórica, y que a veces puedan surgir dificultades para distinguir entre una u otra disciplina. Además, debemos de saber que la Retórica ha estado vinculada desde sus orígenes a la filosofía, es decir, a la búsqueda de la verdad. Para Sócrates o Platón no es posible desligar estas dos disciplinas, o sería tratada como un ejercicio falso, una práctica de la sinrazón o actividad carente de verdad. Para estos ilustres filósofos la argumentación retórica debía estar siempre al amparo de la verdad; en la verosimilitud del carácter y del lenguaje, en la vida privada del individuo, en las decisiones que se tomaban en el ejercicio democrático de los debates de la asamblea, y por supuesto, ante los tribunales. Es decir, el discurso retórico no debe contemplar lo particular de la opinión, sino lo que “Lo Es” (Aristóteles, 2002). Con la infranqueable dificultad de que aquello que “Es” resulta indecible e indescriptible con palabras.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aristóteles (2002). Retórica. Introducción y notas de Arturo Ramírez. Méjico: UNAM. Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum. Diccionario de la Lengua Española. (1992). Madrid: Real Academia Española. Romera, M. Manual de retórica y recursos estilísticos. Recuperado el 1 de Enero de 2012, de http://retorica.librodenotas.com

Para poder explicar esta complicada misión que otorgaban a la Retórica podemos decir que, para Platón nada tiene existencia propia. Es decir, nada existe. Y si llegara a la situación de que existiera, sería incomprensible. Por la tanto, inexplicable. Y aún en el caso de hacerse comprensible para el sabio, sería indecible. Y si es indecible, ¿cómo es posible desarrollar un discurso sobre ella? En el caso que fuera posible desarrollar un discurso sobre la verdad sólo la Retórica podría hacerlo. Sólo ella podría desarrollar un discurso capaz de transmitir la verdad. Y como la verdad no puede ser refutada (más que por el ignorante), la Retórica es un arte y una ciencia solo posible para aquél (reconocido como sabio) que va más allá de lo formal y es capaz de trascender la mente hasta llegar a un lugar donde se discierne entre lo falso y lo verdadero. Complicado ¿verdad? Pues sí, parece ser que existe un arte y/o ciencia que es todavía más complicada y difícil que el Arte Dramático: la Retórica clásica. Además, esto parece que nada tiene que ver con los fundamentos y técnicas que a posteriori llegó a clasificar Aristóteles. Y mucho menos parece relacionarse con las sofisticadas técnicas y estratagemas que ha desarrollado la Pragmática (en la actualidad) siguiendo alguna de las bases asentadas por esta disciplina. Pero puede resultar interesante indagar sobre las bases que sustentaron el desarrollo de una ciencia, que sin lugar a dudas, requiere de capacidad artística para poder cumplir sus ambiciosos objetivos.

Con todo ello, seguimos recordando que: «En un principio fue el verbo... y el verbo se hizo carne»

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Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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