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ESPACIO PEDAGÓGICO

edad-, te aseguro (por experiencia) que ya son más difíciles de curar. No te obsesiones por el público. Sí, es el destinatario del discurso y está implícito en el trabajo más solitario del creador. Condiciona, claro, porque lo mismo escribes apuntando a su retina o con ansías de perdurar en su memoria. Pero no te obsesiones, colega, más que nada porque ese monstruo de los mil ojos que hoy asiste a la puesta en escena de tu texto dramático es algo indefinido, cambiante, confuso, sobornable…. Puede que los que hoy te alaban, mañana digan que estás acabado. O viceversa. Ni caso. Unos días serás abstruso y otros comercial, y como triunfes (o sea, como alguien intuya que has triunfado) date por jodido… Te lloverán hostias en forma de etiqueta, para dar y tomar. ¿Triunfar? ¿Qué coña es esa? Triunfar es que perduren en ti las ganas de escribir, que puedas seguir sorteando bandazos, alternando silencios con días de acción trepidante y réplica compulsiva; triunfar es poder seguir dedicándote a esto aunque tengas la jodida sensación de ser invisible o de que no te toman en serio. Triunfar es seguir ahí, aprendiendo, (como estás tú) para seguir aprendiendo aquí fuera en cada bolo, en cada proyecto (como estoy yo.) Tampoco te obsesiones con la pasta, qué te voy a contar. Confórmate –ya te digo- con que en este “negocio” obtendrás más beneficios psicológicos que de tipo económico. Si tienes

la suerte de poder sacudirte tu necesidad expresiva y de que, encima, alguien aplauda al verlo; si estás comprometido contigo mismo y necesitas compartir tus historias, verlas nacer y crecer gracias a actores, escenógrafos, iluminadores, directores…; si perduran esas ganas a pesar de zozobras, fiascos y puteos, recuerda siempre que el teatro –para ti y para todos nosotros- es un reto de paciencia y sobre todo, de resistencia. Quien resiste gana. Te ha tocado una época jodida (¿hubo una buena?) Has elegido buscarte la vida por la senda de lo prescindible a los ojos de los que mandan. No es una crisis, es una auténtica estafa, y a ti (como a mí) te pilla del lado chungo. Pringan todos los ciudadanos, pero nosotros somos “más recortables”; o sea, más paganos. No desfallezcas, te queda la palabra. Te animo (con permiso) a seguir soñando teatro, a compartirlo con tus amigos. Y como rezaba la consigna de aquel Primer Congreso de la Asociación de Autores Teatrales, celebrado en San Sebastián en diciembre de 1991, en el que tuve el privilegio de intervenir: “Sed optimistas: sólo los muertos no están en crisis.” Salud y resistencia. Atentamente: Maxi Rodríguez. (www.maxirodriguez.es) Premio Oh 2012 de autores teatrales

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Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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