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ESCENARIO ASTURIAS

modificamos o sintetizamos cuidadosamente aquellos fragmentos que por su excesivo énfasis o por el tono reiterativo didáctico en lo explicativo pudieran dificultar gravemente el ritmo dramático. Pretendimos ofrecer una propuesta dramatúrgica que simplemente (¡que trabajosa la simplicidad!) facilitase su actual puesta en escena. También se acortó ostensiblemente la duración de la obra ya que en la primera lectura del texto original se alargó a dos horas y media. Yo no quería que durase más de hora y media. Rebusco de nuevo en mi cuaderno de bitácora: Jovellanos establece cuál debe ser el repertorio del nuevo teatro, que no es otro que el propio de la corriente neoclásica, pero también ofrece abundantes consideraciones en relación con la escenificación, prestando especial atención a la interpretación, volviendo a retomar el tema de la educación y de las academias dramáticas, con la finalidad de que la formación recibida pueda hacer DESAPARECER DE NUESTRA ESCENA TANTOS DEFECTOS Y MALOS RESABIOS COMO HOY LA OSCURECEN. Y por todas parte aparece esa defensa de un ideario teatral orientado a servir de fiel reflejo a una clase que luchaba por tomar las riendas del poder, y así en la representación del espacio, del marco de la relación social, nuestro ilustre polígrafo reclama. “El teatro es

el dominio propio de todas las artes; en él todo debe ser bello, elegante, noble, decoroso y en cierto modo magnífico, no sólo porque así lo piden los objetos que presenta a los ojos, sino para también dar empleo y fomento a las artes de lujo y comodidad y propagar por su medio el buen gusto a toda la nación”. Como dijo Larra “Puede ser igual de patriota el que ama o el que critica a su país”. Don Justo, en el D.H., dice: “… en un país donde la educación, el clima, las costumbres y el genio nacional consideran nobles esos sentimientos fogosos;

en un país donde el más honrado es el menos sufrido, y el más valiente el que tiene más osadía; en un país, en fin, donde a la cordura se la llama cobardía, y a la moderación falta de espíritu…” Concebir, ingeniar el espacio escénico del montaje fue un trabajo complejo y peliagudo. Cuando me pongo a dirigir una función (dos meses antes, en casa, solito) necesaria y obligatoriamente he de visualizar el espacio, la escenografía. Uno de mis puntos de apoyo más importantes (diría que tan importante como el reparto: no siento, no percibo,

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Ars Dramatica n5 2012  

Revistas de la Escuela Superior de Arte drámatico y Profesional de danza

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